Disclaimer: Fairy Tail es propiedad de Hiro Mashima. Este drabble participa de la CI pairing cup, del foro Cannon Island.
Y otro más(?)
Palabras: 393
Sleep
Tener problemas para dormir era algo a lo que Rogue estaba acostumbrado desde que era un adolescente. No estaba seguro de que había pasado, pero en algún momento, las noches en vela se convirtieron en una constante en su vida. No era tan común como para provocarle serios problemas, pero era molesto de todas formas. Una o dos veces al mes, se encontraba sobre su cama, con los ojos abiertos, mirando al techo en medio de la noche e incapaz de dormir. Al día siguiente, por supuesto, amanecía irritable, con sueño e intentaba permanecer lejos de todo el mundo.
Se había acostumbrado a la rutina, pero tristemente para él, su última noche en vela fue justo antes de un viaje que debía hacer a otra ciudad. Era un viaje de cuatro horas y, para el tiempo en que llegó a su asiento, Rogue estaba molesto y gruñón. Y tenía sueño. Con mucho sueño. Tenía el asiento de la ventana, así que se entretuvo mirando hacia afuera y no puso atención a la persona que se sentó a su lado. El bus comenzó a moverse no mucho después, y el movimiento junto al suave sonido del motor lo relajaron lentamente. Rogue no se dio cuenta cuando se quedó dormido.
Sin embargo, recordaba con toda claridad cuando despertó tres horas más tarde, muy cerca de su destino y con su cabeza en el hombro de un desconocido.
– ¿Ya despertaste? – su compañero de asiento era un chico rubio, de ojos azules y con una gran sonrisa dirigida a Rogue. No parecía molestarle el hecho de que Rogue había pasado prácticamente todo el viaje durmiendo sobre él, e incluso babeado sobre su hombro. Rogue se limpió la mejilla, avergonzado.
– Lo siento.
– ¡No hay problema! Te veías muy cansado. Y, además, te ves adorable durmiendo, así que no te preocupes, ¡fue divertido observarte!
Rogue pestañeó. ¿Lo había llamado adorable? No pudo evitar un ligero sonrojo, antes de darse vuelta a mirar por la ventana otra vez.
– No digas eso. Es rídiculo.
– Sólo digo la verdad. Pero, hey, ya que he sido tu almohada humana por todo este tiempo, ¿que tal si te invito a un café? ¿Tienes tiempo cuando lleguemos?
Rogue pensó que debería decir que no, pero café gratis era café gratis y a pesar de su siesta seguía adormilado.
– Puede que tenga un par de minutos…
