Declaimer: Masashi Kishimoto

Pareja principal: El amor de mi vida el SHIKATEMA

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El bastardo de mi jefe – capitulo 11

Solo por negocios

Una sonrisa ocupa por completo mi rostro

La sumisión seria mi meta

No descansaría hasta oír el tono de súplica en tu voz

Desgarraría todo concepto de hombre que tuvieras

Calaría en lo más profundo de tu ser marcándote como mía

Te convertiría en ….

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Su respuesta retumbo en todo el lugar ganándose la sonrisa maquiavélica de su jefe, al verlo a los ojos su sangre se helo, la risa y el movimiento de la silla te advirtió de lo siguiente, con la pereza característica de un Nara se acercó a ti con un folder beige e inclinándose te lo extendió para posteriormente colocarse a unos centímetros de lado de tu asiento

—Es un contrato – con indignación le dirigiste una mirada que fue respondida por una sonrisa de lado – Hace mucho que no creo en el banal valor de la palabra, así que si está segura de su decisión firme

—Lo pensaste unos instantes y cuando estuviste por agarrar un bolígrafo él te lo arrebato

—Lo siento, pero tampoco creo que la tinta en papel sea suficiente para sellar un trato como este

Con picardía y burla en sus ojos te dio una arma lo suficientemente filosa como para herir tu pulgar

Con algo de terror la tomaste y abriste el folder había un montón de cláusulas quisiste comenzar a leerlo pero una corriente eléctrica te recorrió la espina dorsal cuando sentiste su aliento en tu cuello, sus manos en tus hombros y su boca te susurro al oído

—No dudes princesa, que el reloj corre al igual que la vida de tu hermano – declaro riéndose de ti mientras se alejaba a sentarse frente tuyo

Con determinación te pinchaste el dedo dejando fluir un líquido que te traía tan malos recuerdos acomodaste el folder en tu regazo y cuando la sangre estuvo bien esparcida en tu pulgar lo sellaste y se lo entregaste

Él se inclinó a tu altura y tomando tu pulgar lo metió a su boca limpiando todo rastro de sangre generando el calor en tus mejillas

Como consecuencia orgulloso se paró y agarro el teléfono de la oficina

—Procedan, luego lo llevan a terapia nos vemos haya – dijo con voz firme para después colgar – a partir de ahora mis hombres procederán hay que ir al hospital donde eh pedido que a su llegada lo internen

—Espera – dijo deteniéndolo en el acto de acomodarse el saco – quiero rescatarlo, quiero ser la primera persona que vea, que sienta que estoy a su lado – dijo en un tono de suplica

—Es demasiado riesgoso, te deniego lo que me pides si quieres darle a entender que estas con el entonces mantente viva – dijo terminándose de poner el saco para posteriormente abrir la puerta e invitarte a salir -

— por que lo haces – dijo bajando el rostro – por que me de niegas eso, tengo que ir me necesita yo... Lo necesitó – dijo la rubia encarando lo

— tragando se su lastima, mordiendo se el cachete te vio y solo solto – sera una perdida de tiempo y tu eres el bono de seguridad que el tiene

— y yo que pensé que tenia algo humano, tsk a usted solo le importa el contrato

— Solo son negocios y yo eh puesto ya mi parte le toca cumplir y muerta no lo hará – dijo dando le una mirada tan gélida que su alma clamo por calor

— por favor – el suplicar fue tu único medio – tu no entiendes que es ver como un familiar tuyo sufre sin poder hacer nada

— que acaso vender me tu alma no te basta – dijo en un afán de verte rendir y deslindarte de esa arrogancia

— No... Aún no lo es ... No sacio mi deseo por tener lo junto a mi, aun no cumplo lo que prometí

— Por eso – dijo viendo lo con esperanza y determinación radiando de sus aguamarina orbes – debo ir...

Su mirada te congelo el alma en ella se reflejo una imagen pasada de un niño suplicando por poder ayudar

— de acuerdo

Ella te miro sorprendida y solo a tinas te a voltear tu rostro y recobrar la compostura

Y ella absorta en su asombro se quedo estática mientras tu salias, harto de su actitud para contigo le gritaste del otro lado de la puerta

— El tiempo corre problemática, que no querías rescatar a tu hermanó – dijo el pelinegra

Una sonrisa de lado se formo en su rostro y se apresuro a contestar

— voy ! – para salir corriendo detrás de él

Espera solo un poco mas...

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El oscuro de la habitación lo sofocaba, le habían cubierto los ojos, de pies a manos atado, la desesperación lo mataba

Sin querer derramo unas lágrimas

¿por que?... ¿por que de nuevo?

Recuerdos del pasado lo abordaron, mordiendo la mordaza trataste de pasar por alto el dejavu que te causaba la situación

Ofrecido como chantaje, amarrado como un animal, vendado para recibir un destino incierto

El culpable del dolor de los demás

Se repetía lo mismo sólo que ahora el culpable no era aquel hombre

Cuando un tipo se acerco y le quito la mordaza automáticamente comenzaste a gritar

— QUE QUIEREN DE MI! – dijo meneándose de un lado al otro, gritando a la interminable oscuridad

— no queremos nada de ti, tu solo eres como decírselo chicos sin herirlo ... Así la caranada – dijo ganándose la risa de varias sombras entre la penumbra

— y la carnada no habla – dijo para golpear su estomago y ganarse un gemido de dolor acompasado de las risas de sus colegas

Entonces cerré mis ojos eh hice una plegaria

Si es que existes ayuda me nunca te eh pedido nada y nunca me has ayudado por favor ayuda..

El sonido de una alarma te asusto de sobremanera

— a sus puestos de batalla nos asaltan rápido – dijo la persona que lo había golpeado

El estruendo de los disparos, el sollozo del dolor, el olor a cartucho quemado y el retumbar de los casquillos al caer inundaban el panorama

Cuando una voz familiar te saco del transe

— KANKURO!

Estaré muerto ...– fue el pensamiento que cruzo tu mente al escuchar su voz

— CON UN CARAJO KANKURO RESPONDE –

— AHHHHH – cuando había dejado de respirar

—Temari ...– sus ojos fueron descubiertos para encontrar se con la misma escena de hace años

Su hermana frente a el con preocupación en su mirada que acaso en siempre seria lo mismo sin poderse contener repitió lo mismo que hizo hace años se abalanzo contra ella y lloro a expensas de la situación

— Tranquilo ya estoy aquí, no tienes nada que temer – dijo para después consolar me acariciando mi cabeza hasta quedar rendido

— Gracias – fue lo que articulo la rubia hacia la puerta

Lo había descubierto

— Gracias Shikamaru, gracias por ayudar a salvar a mi hermano

— onegai arigatou

Sus palabras le pararon él corazón, cuando fue la ultima vez que te dieron las gracias

— solo es... Por negocios – dijo para dar le la espalda y salir de ese cuarto

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Fue solo empatia

Lastima por no querer ver se como un diablo

Pero desde cuando era tan benevolente

Cuando había ablandado su corazón

No... No fue eso

Todo lo que hizo fue..
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Solo por negocios