Año 848, el Escuadrón de Operaciones Especiales acaba de ser formado. El Capitán Levi dedicó varias semanas a estudiar a varios miembros de la Legión de Reconocimiento para encontrar a los indicados; aquellos con potencial para ser parte de su escuadrón. Cuando Erwin le encomendó la tarea de elegir a varios soldados para formar a un grupo especial, que se encargara de las tareas más difíciles durante las expediciones y en quienes pudiera confiar plenamente para tener avances en la reconquista de la Muralla María, el Capitán tuvo una idea clara en l mente: debía encontrar a lo mejor de lo mejor dentro de la Legión. Hasta entonces nunca se consideró como un líder nato o algo por el estilo. No como Erwin, pero tras varios años en la milicia, era de esperarse que tuviera a algún grupo a su cargo. Le era fácil dirigir a los demás, pero también era consciente de lo difícil que era su personalidad para las relaciones sociales.

En distintas ocasiones, Hanji era la encargada de mediar entre sus comentarios y los demás. No era que quisiera ofender a nadie. Simplemente no le importaba, aunque prefería no meterse en conflictos, y de seguro su carácter sería un aspecto importante a la hora de escoger a los miembros de su escuadrón.

Comenzó por elegir a una persona en la que pudiera confiar plenamente. Alguien a quien le pudiera delegar responsabilidades y mantuviera el control en situaciones difíciles. A fin de cuentas, cada expedición requería algo más que la cabeza fría de cada soldado para no perder la vida. Sí, esa persona debería ser disciplinada, responsable, con actitudes para relacionarse con los demás y, sin duda, tener grandes habilidades con el 3DMG.

No tenía una cifra exacta sobre la cantidad de soldados que quería en su escuadrón y recordó las palabras de Erwin hace algunos años "Lo importante no son los números y tú los sabes muy bien" Tenía razón. ¡Con un carajo! ¿Por qué siempre tenía razón? De cualquier forma, teniendo eso en mente empezó a elegir a los miembros de su escuadrón.

Primero que nada, a su segundo al mando. Necesitaba tener a alguien que pudiera dirigir al escuadrón en caso de que el no estuviera. Y para esa tarea eligió a Erd Gin, quien además de tener las características que buscaba, tenía una personalidad extrovertida que lo hacían un líder carismático fácil de seguir.

El siguiente fue Gunter Schulz. Un soldado con grandes habilidades y en general reservado. Basándose en las observaciones de Levi, era un chico que miraba las cosas con recelo. Tal vez era demasiado precavido o simplemente pensaba demasiado en las consecuencias de sus acciones y eso era justo lo que se necesitaba en el escuadrón; una persona con habilidades remarcables y que hiciera contrapeso a las decisiones operativas.

El siguiente miembro de su escuadrón fue más difícil de elegir. Había mucha gente talentosa en la Legión; debían serlo o morirían en una expedición. Levi quería a alguien que tuviera experiencia, así que eligió los expedientes de los soldados que hubiesen matado a más titanes, y entre uno de ellos estaba el de Petra Ral.

Esa jovencita; ese nombre que en varias ocasiones había sonado en su cabeza en los últimos dos años por diferentes razones. Petra había asistido al menos a siete expediciones y regresado de ellas casi ilesa, a excepción de la primera… esa fue un desastre, aunque tras años de experiencia Levi sabía que la primera expedición era la peor para todos. Si un soldado sobrevivía a su primera salida de las murallas, era muy probable que resistiera varias expediciones más, aunque los traumas e infortunios de las primeras veces permanecieran.

Sí, Petra Ral, sin duda era una magnífica opción para el escuadrón. No era la que había derrotado a más titanes en toda la legión, aunque sí destacaba de entre los demás, pero a Levi no le importaban las cifras. El potencial, las habilidades y la funcionalidad era lo importante para él y entonces recordó el comportamiento de la chica con anterioridad, así como la chispa de alegría que algún día logrón conmover su corazón y sin dudarlo la agregó a la lista que estaba elaborando.

Finalmente, decidió que quería a una persona más en su escuadrón. Alguien con muchas habilidades y ambición. De entre los diferentes nombres que tuvo en consideración, Oluo Bozzard fue el que le pareció el más adecuado. Un muchacho talentoso y ansioso por hacerse de un nombre entre los militares, aunque Levi sabía leer a las personas más allá de lo que parecían y supo muy bien que el chico, quizás por su juventud, tendía a imitar a sus superiores o las personas que admiraba, pero nunca perdía de vista sus metas y convicciones.

Estaba decidido. Un domingo a las 2 de la mañana, Levi escribió en un informe los nombres: Erd Ginn, Gunter Schultz, Petra Ral y Oluo Bozzard. El nuevo Escuadrón de Operaciones Especiales.

Cuando recibieron la noticia, los miembros del escuadrón se alegraron mucho; no era algo de todos los días que el mismísimo Capitán Levi escogiera personalmente a un puñado de soldados para hacerlo parte de su escuadrón. En definitiva, eso significaba grandes cosas.

El primer día de entrenamiento fue, en palabras de todos los miembros, exhaustivo. Pero con el tiempo se irían acostumbrando al ritmo de trabajo que el Capitán exigía, y sus habilidades se potenciarían notablemente, además de que se acoplarían como equipo y aprenderían cosas de la personalidad de cada quien. Aparte del nivel de exigencia, pronto comenzarían a ver que la limpieza no era sólo parte de las excentricidades de su Capitán, sino algo importante en el entrenamiento; Levi creía que era más productivo que limpiaran todo el cuartel en lugar de correr vueltas por el campo o realizar ejercicios exhaustivos, aunque eso no significaba que dejaran de hacer acondicionamiento físico todos los días.

Rápidamente se hicieron de varias costumbres, como cenar juntos los viernes y discutir nuevas estrategias después de que los demás soldados se hubiesen ido a dormir. Incluso instituyeron que el último viernes de cada mes irían a la ciudad a tomar un par de cervezas y entre otras cosas, Petra era la encargada de hacer el café por la mañana y cuando anochecía, le llevaba una taza de té al Capitán, que sin falta se desvelaba haciendo papeleo en su oficina.

En una de esas ocasiones, después de las nueve de la noche, Petra llamó a la puerta de la oficina y haciendo algún comentario sin mayor relevancia dejó la taza de té sobre su escritorio, asegurándose de que el Capitán no necesitara otra cosa y caminó hacia la puerta, pero antes de salir, Levi la detuvo.

-Quiero preguntarte algo.

-¿Sí?

-¿Recuerdas ese incidente del pañuelo?

-Lo recuerdo muy bien –ella se quedó de pie junto a la puerta y le sonrió dulcemente.

-Es idiota de mi parte, pero desde entonces tengo una duda… ¿qué demonios es tan especial sobre ese estúpido pañuelo? –a esas alturas, Levi estaba seguro de que su lenguaje no ofendería a la chica; nunca se ha preocupado por lo que los demás piensen sobre su lenguaje, pero algo en ella le hacía ser precavido al momento de hablar. La había visto triste en otras ocasiones y, por alguna razón detestaba esa imagen, así que procuraba no ser la razón para que ella se pusiera así.

Ella sonrió más y un pequeño rubor apareció en sus mejillas, o al menos eso creyó Levi; también podía ser efecto de la luz de la velas en la oficina.

-Es un pañuelo muy especial para mí. Es el único recuerdo que tengo de mi madre y aunque suene infantil, cada vez que lo llevo conmigo siento que ella me acompaña. No hay expedición en que no lleve ese pañuelo conmigo.

-Oh… -una pizca de ternura apareció en los ojos azules del Capitán, pero Petra continuó hablando.

-Y creo que… -hizo una pausa antes de continuar y miró al suelo antes de encararlo otra vez- nunca podré agradecerle lo suficiente por eso. Tal vez es algo tonto, pero es importante para mí…

-No lo es –la interrumpió- hay cosas que para otros son insignificantes, pero para uno son invaluables –el tono en la voz de Levi cambió y Petra se quedó en silencio.

-Así es. Entonces entiende a lo que me refiero –volvió sonreír y esa chispa en su personalidad brilló otra vez, luciendo más deslumbrante que de costumbre- es bueno saber que usted me comprende –Petra lo miró con esperanza y algo más: un brillo diferente al que siempre le había mostrado, con un poco de expectación, ternura, admiración y algo suave que Levi no supo describir, pero no le desagradó. Por el contrario, las ganas de sonreír aparecieron otra vez, justo como años atrás; igual que otras veces que había entablado conversación con Petra antes de que fuera parte de su escuadrón.

-Y es bueno saber que pienses eso, Petra –una diminuta sonrisa apareció en su rostro- continúa siendo como eres.

-Gracias, Capitán.

Y después Petra salió de la oficina, dejando a Levi con una sensación extraña y una pequeñísima sonrisa en el rostro. La primera después de varios años y la primera de muchas ocasionadas por ella, pero eso es algo que Levi nunca esperó encontrar en ese lugar.

¡Hola!

Este fue el tercer capítulo. Tardé un poco en actualizar porque aún no termino el próximo capítulo y me gusta tener uno de "colchón" por cualquier cosa… en fin. Koisshi sotome y Eliza20 T_T Ustedes siempre me poyan, muchas gracias por leer también este fic. ¡Un abrazo!