Pasaron dos meses y las impresiones de Levi sobre Petra se convirtieron en realidades. El Capitán no sólo aprendió muchas cosas acerca de sus subordinados, sino también sobre el mismo como líder, como soldado y como persona. Incluso había ocasiones en las que Erd adivinaba con precisión lo que estaba a punto de decir o lo que le molestaba, lo cual hacía aún más funcional al Escuadrón de Operaciones Especiales, cuyos miembros empezaban a notar la buena química que había entre su líder y Petra.
Teniendo eso en mente, idearon un plan para dejarlos solos por las noches, justo antes de que su reunión semanal terminara. Todo esto, sin que la chica o el Capitán se enteraran. Fue así, que eso también se volvió parte de su rutina semanal: compartir un momento a solas todos los viernes.
En una de esas ocasiones, ambos se quedaron conversando sobre cierto libro que Hanji les prestó con anterioridad, y la plática los absorbió tanto que no se dieron cuenta del momento en que los demás se fueron. Era el último viernes del mes, pero nadie había tenido ánimos de ir a la ciudad al bar de costumbre, así que optaron por tomar un poco de vino en el cuartel. Aún quedaba media botella, que con el pasar de los minutos se fue vaciando mientras la plática entre Levi y Petra se hacía más intensa.
No era la primera vez que conversaban de esa manera. Cada día, cuando Petra le iba a dejar la acostumbrada taza de té, ambos terminaban conversando al menos por una hora sobre diferentes temas y esa noche no fue la excepción, aunque con un poco de alcohol en la sangre, la plática tomó un rumbo diferente, fuera del control que con tanto recelo mantenían.
-Si tuviera que elegir un punto determinante en mi vida, sería en definitiva cuando me uní a la academia militar.
-Eso es demasiado obvio… dejaste a tu familia para unirte al ejército. Todos aquí tomaron la misma decisión ¿verdad?... –Levi volteó para buscar a los demás, pero se encontró con la mesa vacía- ¿y dónde carajos se metieron todos?
-Parece que se fueron y no nos dimos cuenta –ella rio.
-En ese caso, somos un par de idiotas –sonrió junto con la chica –será mejor que nos retiremos -él se levantó de la silla- no sería bueno que se hicieran ideas extrañas esos tres.
Petra siguió al Capitán por el pasillo del comedor y luego al cuarto piso, donde se encontraban los dormitorios del escuadrón completo. Ninguno de los dos habló en el trayecto, aunque no por falta de ganas, sino por temor a ahondar en el último comentario de Levi, quien enseguida se arrepintió de haberlo dicho en el comedor.
El ambiente entre los dos era tenso e incómodo. Levi supo de inmediato que era gracias a sus palabras, pero tal cosa le sirvió de referencia para hacerse a la idea de lo que pasaba por la mente de Petra. Parecía conocerla demasiado bien.
Quizá fueron los vasos de vino que tomó, o el simple hecho de que sentía la necesidad de acercarse a la chica de algún modo, pero todo lo que dijo mientras estaban en el comedor pareció ofrecerle una oportunidad única. Estaba dispuesto a arriesgarse, así que antes de que la chica se acercara a su dormitorio, él la detuvo.
-Petra…
-¿Sí, Capitán? –contestó tan rápido como pudo. A decir verdad, no sabía cómo debía comportarse en ese momento. Se repetía a sí misma que estaba confundida, pero la verdad ya la sabía desde hacía tiempo. Él le indicó con un gesto que lo siguiera.
Un momento después, ambos estuvieron en el pasillo del quinto piso, mismo que estaba desierto, no sólo por ser altas horas de la noche; había un par de habitaciones vacías y dos closets en donde se almacenaban uniformes e indumentaria del ejército.
Todo estaba oscuro, pero la luz de la luna permitía ver lo suficiente como para que la chica se diera cuenta de que el Capitán parecía estudiarla con detenimiento.
-¿Capitán? –dijo con timidez. Había imaginado momentos así con anterioridad, pero el vivirlo era algo completamente diferente.
-Vamos, Petra. No soy idiota… -hizo una pausa y se alejó un poco de ella, recargándose en la pared- a estas alturas, ya debes estar acostumbrada a mi forma de hablar, pero no puedes negar que te hice sentir incómoda, y quiero saber por qué.
-Yo… -bajó la mirada, esperando a que él continuara hablando, pero al darse cuenta de que no lo haría, decidió enfrentarlo- ¿qué ideas extrañas podrían tener sobre nosotros?
-Creo que lo sabes bien –su rostro no parecía inmutarse, ni siquiera se notaba que había bebido vino hacía apenas unos minutos. Así era el Capitán Levi. Rígido y aparentemente sin emociones, pero Petra sabía ver más allá de esa fachada. La pregunta era ¿él sabría verla de la misma manera?
-Sí. Ambos lo sabemos –lo miró a los ojos con gran determinación, y Levi revivió esos momentos en los que había visto esa misma expresión en sus ojos. Todas las imágenes que causaron una profunda impresión en él regresaron a su mente en un instante- estoy segura de que ya lo han pensado con anterioridad. Y no sólo ellos… me atrevería a decir que usted también.
-¿Y qué me dices de ti, Petra? –la miró con atención, intentando desviar la atención de la chica para que no notase lo sorprendido que estaba. Ella miró hacia una de las ventanas. Parecía incapaz de continuar viéndolo a los ojos, y en señal de frustración apretó uno de sus puños. Hubo silencio por un momento y él continuó- mentiría si te dijera que no lo he pensado –Levi dijo casi susurrando, y se separó de la pared donde había estado recargado.
Levi quería decir muchísimas cosas, pero no supo cómo. Había sido algo inevitable, desde la primera impresión. Algo que creció con el tiempo, y que parecía haberse convertido en algo más que una percepción sobre Petra. Tal vez un sentimiento que no lo dejaría en paz. De cualquier manera, debía proceder con cautela, así que caminó hacia la escalera, listo para regresar a su cuarto y esperando que ella no volviera a mencionar ese incidente. Quizás las cosas no volverían a ser como antes, y una extraña sensación de que lo había arruinado todo comenzó a molestarlo, pero antes de que pudiera dar un paso más en las escaleras, Petra lo tomo de la manga de su chaqueta.
Levi volteó a verla, esperando algún tipo de reproche, pero en vez de ello, Petra puso sus manos en su rostro con suavidad y lo besó con urgencia, como si estuviese apresurándose para no arrepentirse. Por supuesto, el correspondió el beso y la tomó por la cintura, atrayéndola hacia él para asegurarse de tenerla cerca.
Fue un beso intenso, y aunque no duró mucho, dijo mucho más de lo que ambos pudieron haber expresado; el inicio de un sentimiento compartido y que había comenzado hacía mucho tiempo atrás.
Fin.
Notas de la autora.
No puedo creer que me tomara tanto tiempo terminar esto. Como dicen por ahí, más vale tarde que nunca, aunque siento que les debo a todos, una gran disculpa. El primer capítulo de este fanfic se publicó en 2014. Por dios, estamos en 2017 y apenas lo terminé… ¡y son sólo 4 capítulos! Revisé los capítulos anteriores y encontré varios errores, mismos que serán corregidos en breve. Por el momento espero que les haya gustado la historia y, nuevamente, una disculpa por tardar tanto en concluir.
Saludos, Rosirinoa.
