Hace muy poco tuve un sueño. Un sueño que parecía magnifico al principio, pero al final se convirtió en mi peor pesadilla...

No es que crea en los seres sobrenaturales, pero creo que siento que no era en un sentido literal, sino uno figurado y mi demonio es...

- Erwin-sama, recite el segundo párrafo del poema por favor. -ordenó una voz femenina algo entrecortada, seria por la edad.

- Claro. -se levantó de su asiento y comenzó a leer.

Exacto. Mi "demonio" es Erwin Smith, el hombre más cercano a Petra que puede haber en esta universidad, y puede que en el resto del mundo. Mi rival en el amor, se podría decir.

Él empezó a seducir a Petra mucho antes de que yo ingresara en la universidad. Se dice que se conocen desde el instituto, pero a Petra no parecía interesarle hasta pasados un par de años de cuando se conocieron. Se hicieron inseparables en muy poco tiempo. "Mejores amigos" o eso piensa Petra, porque a lo que se refiere a Erwin, piensa que ya empezó a ser su novia hace ya mucho. Incluso alardea con sus amigos de ello... Lo odio, simplemente.

Tocó el timbre. Menos mal, no me gusta pensar en Petra y que la voz del estúpido de Erwin este de fondo, interrumpiendo mis pensamientos. Puede que hoy también vaya a las escaleras con Mike, el trozo de sándwich de ayer me a dejado con la duda de que traerá hoy...

- ¡Erwin-san! ¡Buenos días! -Petra aparecía en el aula, con su radiante sonrisa.

- Eh Petra, no habíamos quedado hasta después de clases. -se levantó de su asiento y fue a saludarla. Un beso en la mejilla por parte de Erwin.

- ¡Erwin! Por Dios, sabes que no me gusta que hagas esas cosas en público... -hizo pucheros totalmente sonrojada.

- ¿Por qué? ¿No puedo darle un beso a mi mejor amiga? -se cruzó de brazos, esperando la respuesta de la muchacha, quien ya estaba algo nerviosa.

- Claro que puedes... Pero, la gente se piensa lo que no es...

Tengo ganas de vomitar. No puedo quedarme aquí por más tiempo... Me dirigí a la puerta, no tenía más opción que toparme con Petra y Erwin. La única que se sobresaltó fue Petra, quien me regalo una de sus sonrisas. Si no fuera por el estúpido rubio, me hubiera encantado...

- Levi-san, buenos di-

- Buenos días. -dijo serio, interrumpiendo a Petra y saliendo del aula a toda pastilla.

Estos sentimientos los llevo experimentando desde que conocí a Petra. He de decir que no me llevo muy bien con los celos, ni con ninguna otra emoción. Ya ves, Mike dice que soy el hombre más expresivo de la humanidad. Él tampoco lleva nada bien eso del sarcasmo...

- ¿Le diste la espalda así sin más? Socio, de verdad que envidio tu capacidad de seducción. -esta vez, le dio uno de sus dos sándwiches vegetarianos al azabache. No todo es carne en esta vida.

- Y yo envidio tu capacidad intelectual. ¿Quieres que continué con los sarcasmos o hablamos ya del demonio?

- Ya estas otra vez con el demonio... -frotaba su frente algo frustrado- Levi, Erwin no es ningún ser sobrenatural empeñado en robarte a Petra. Para empezar nunca fue tuya, y al paso que vas no creo que lo sea.

- Gracias por tu apoyo. Eres un buen amigo.

- Si se me diera tan bien el ser sarcástico como a ti, mis problemas se verían solucionados. Si los tuviese, claro...

- Tengo que hacer que Petra se fije en mi... Pero no se como. Erwin la tiene pegada las veinticuatro horas del día.

- Pero no la tiene atada a una correa. ¿Por qué no le acompañas después de clases a casa? Seguro que don demonio no la sigue allí.

- Me cuesta pensar en que la deje ir sola. Es más, ella también va detrás de él.

- Si vas con esos ánimos, va a ser verdad que no la conseguirás nunca... -suspiró resignado- A ver... ¿Ella te ha dicho que quiere estar con Erwin?

- Pues no... Pero-

- ¡Entonces, ¿de qué tienes miedo?! No vas a perder nada por intentar acercarte a ella un poco más, solo un poco socio...

- ¿Y si ya no me quiere ni hablar? O si piensa que soy pesado...

- Si no piensa eso de Erwin, ¿cómo lo va a pensar de ti? ¡Pero mirate, si estas hecho un cachito de pan! -le agarraba los mofletes, retorciendoselos cual abuela nostálgica.

- ¡Para ya Mike o te quedas sin dientes!

- ¡Jajajajaja! Va, solo queda una hora de clases. Aguanta hasta que salgáis y después vas a su clase y... ¡zasca! le pides permiso para acompañarla. Es fácil, hasta un niño podría hacerlo.

Por una vez en toda mi vida, reconozco que Mike tiene razón. Más bien siempre la tiene, pero eso me lo reservo para mis adentros. Siempre ha sido un chico muy sociable, todo lo contrario a mi. Hay veces en las que pienso en como es posible que Mike continúe siendo mi amigo a estas alturas. Desde el segundo año de instituto que me esta aguantando... Bueno, le estaré eternamente agradecido, aunque no creo que pueda llegar a decírselo nunca... Bah, Mike es listo, seguro que ya lo sabe.

La última hora de clases. Y cooomo no, tenía que ser gimnasia... Odio a toda la gente cuando suda, dejan un olor pestilente en todo el gimnasio y encima se ríen de ello. Imbéciles. ¿Tanto cuesta correr en vez de veinte minutos diez? Dejarían un olor menos asqueroso... En mi caso, nunca he tenido ese problema, nunca sudo para nada, y siempre me ducho después de las clases aunque sean una asquerosidad.

- ¡A correr diez minutos! ¡Todos! -miró amenazantemente a un grupo de chicas que se sentaron en un rincón del patio, haciendo que se desperdigaran para empezar a correr.

Ojalá estuviera en la misma clase que Petra. Así no tendría que ver al estúpido de Erwin correr con sus amigos y podría ver a Petra... ¡Dios santo, en que estas pensando!

Joder, ya estamos con el hedor asqueroso. Claro, después de correr y de hacer las carreras, creo que es normal que hasta yo este un poco sudado...

Una buena ducha... Aaah, adoro el tacto del agua fría en mi piel. Es tan relajante... Bueno, lo sería más si Erwin y sus amigos no estuvieran parloteando.

- ¡Eh Erwin! Hoy te he visto con Petra, nuestro ángel... Dinos, ¿cómo la engatusastes? No me digas que ya te la has tirado... -un chico castaño le hablaba mientras se frotaba todo su cuerpo con jabón.

- Por favor Nile, no me la he tirado... No todo en la vida es sexo como tú buscas a diestro y siniestro.

- Pues deberías hacerlo ya, así se enamoraría de ti en un santiamén. Ademas, ¿no es tu novia? Las parejas hacen esas cosas... -dijo en un tono un poco molesto.

- No es mi novia todavía. Necesito que ella se fije en mi, que ella venga a buscarme.

- Aaaaii pillin, si una mujer no va detrás tuya no eres un hombre, ¿verdad?

- Jajaja, se puede decir que si...

- Hoy has quedado después de clases con ella ¿verdad? Lanzate machote, que se note que eres Erwin Smith. -se enrrolló a la cintura una toalla.

- No se si debería agradecertelo Nile... -se rió por su postura triunfal.

Definitivamente, él es mi demonio sin duda alguna. Y eso de que va a quedar con Petra hoy... Espero llegar a tiempo para que se venga antes conmigo. No creo que Erwin tenga buenas intenciones...

Ahora mismo, desearía que Petra estuviera en el mismo clase que yo. Si fuera así, solo tendría que haber salido de las duchas y directamente ir a por ella a las duchas femeninas. Pero, tengo que buscarla por todo el instituto...

Petra es dos años menor que yo, esta en su primer año de medicina, yo sin embargo estoy en mi segundo año de derecho. Repetí segundo de secundaria por escaquearme todos los días, y aun sigo sin perder la costumbre, pero la diferencia es que ahora saco buenas notas. Y eso que estoy en la universidad...

Por suerte, la encontré saliendo por la puerta principal. Andaba sola, pero aun así no desaparecía esa sonrisa de su rostro.

- Oh, Levi-san. ¿Qué haces tú aquí? ¿No te vas a casa? -cerró sus ojos mientras sonreía dulcemente.

- No... Quería preguntarte si te vas a ir a casa sola hoy. Esta anocheciendo y podría ser algo peligroso... -soltó con su cara realmente seria.

- Ah, me alegra que te preocupes por mi, pero ya le prometí a Erwin que saldría con él ahora, así que estaré con él. No tengo nada de que preocuparme, ni tu tampoco.

- ¡Petra! -Erwin corría hacia ella aun con el pelo mojado- ¿Has esperado mucho? Lo siento pero Nile siempre se pone tan pesado...

- No pasa nada Erwin, Levi me ha estado haciendo compañía.

- Pues entonces vamonos. He visto una cafetería perfecta para que nos tomemos ese café del que hablamos. -agarró a Petra del hombro, despistandola para que no se despidiese de Levi, quien se quedó mirando al suelo mientras estos se iban.

Estoy harto. De verdad, estoy completamente harto.

Antes de ir a casa, pasé justo al lado del cementerio de la ciudad. Era una zona bastante verde para estar en una ciudad tan urbanizada como esta. A lo lejos, vi un cristo de piedra... ¿Y si...

Estaba justo delante de la estatua. He de admitir que el cementerio es un poco perturbador cuando ya no hay luz y los arboles que hay por los alrededores no ayudan a relajar el ambiente.

- Dios... Por favor, si me estas escuchando, te pido que por favor me ayudes a conseguir a Petra... -dijo arrodillazo delante de la estatua- Esto harto de todo... Estoy harto de que Erwin se acerque a Petra, de que Petra me ignore... Por favor, no me importa quien, no me importa qué, pero por favor... cumple mi deseo.

Un silencio perturbador inundó sus oídos, y una brisa fresca mecía a los arboles del entorno, rompiendo el silencio.

- Vaaaya, vaya, vaya... -dijo una voz femenina algo extravagante, justo detrás de él- Si le estas pidiendo algo a Dios, no creo que te lo consiga.

Me giré lo más rápido posible para encontrarme con ella. Era una muchacha alta, bastante para mi gusto. Iba vestida completamente de negro, toda su ropa era ajustada... Reconozco que tiene buen cuerpo. Tenía gafas, y unos ojos café al igual que su pelo, recogido en una coleta alta con un par de mechones sueltos. Me miraba de forma divertida, jugando con su pelo mientras se apoyaba en una de las lapidas. Que poco respeto...

- ¿Quieres que te conceda tu deseo? -preguntó mirando al azabache de forma divertida.

- ¿Quien eres tú? -contesto de forma brusca.

- He dicho que si quieres que te conceda tu deseo. No importa quien soy ahora mismo.

- Puedes... ¿Puedes hacerlo? -sorprendido, observó como la castaña se acercaba lentamente hacia él.

- Enano... -se agachó, poniéndose a la misma altura que Levi, agarrando un lado de su rostro- No hay nada en este mundo, que yo no pueda hacer. Y ahora... -levantó con un dedo su mentón, atrayendolo hacia su rostro- Dime... ¿Qué es lo que deseas, más que nada en este mundo?

¿Quien diablos es esta mujer? ¿Y por qué me ha llamado enano? No lo se, ni me importa a estas alturas. Solo quiero conseguir a Petra... Cueste lo que cueste.

- Quiero conseguir a la mujer que amo. Quiero que sea mía, quiero poseerla, quiero todo de ella... -suplicó a la castaña, quien soltó una risa burlona ante su respuesta.

- Entonces... -atrajo completamente el rostro del azabache, haciendo así que ambos labios se juntaran en un profundo beso. Entonces, una especie de luz empezó a brillar en el pecho del azabache, quemándole parte de él, haciendo que una especie de símbolo quedase grabado. Levi no cerró los ojos en todo el proceso sorprendido por el gesto, no como la castaña que si los cerró. Al fin, ambos se separaron dejando un pequeño rastro de saliva tras de si.

- ...que tu deseo, te sea concedido, Levi Reaville. -dijo sonriendo la castaña, esta vez con unos ojos tan rojos como la sangre.

Puede que al final, si sea verdad que me perseguía un demonio.


-¡Os dije que era 100% Levihan bitches! 8DDD Ahora si que empieza la historia de verdad, y os aviso desde ya que habran muchos celos, escenas explicitas y lemon... ¡Este es el fic Levihan definitivo ewe!-