Mismo prado, mismos arboles, mismo ángel... Digo, mismo oráculo. Aunque después de todo, he decidido llamarla Petra, me es más fácil viendo su imagen cada vez que se me aparece en sueños. A partir de ahora, creo que esto va a ser una costumbre...

- Inconsciente... -la muchacha parecía enfadada, mantenía el ceño fruncido.

- En el anterior sueño me despertaron... ¿Qué es eso tan importante que querías decirme? -se cruzó de brazos, ignorando por completo el estado de animo de la muchacha.

- ¡Que no deseases que Petra te amase! -el ceño fruncido cambió a una cara repleta de furia. Petra ya no parecía el ángel del que todo el mundo hablaba.

- Eso era demasiado. Ni si quiera cuando me lo hubieses terminado de decir iba a dejar de desearlo. -no podía quitar la mirada del oráculo. Aunque sabía perfectamente que no era Petra, cada vez que la miraba veía a su amada reflejada.

- Deja de mirarme así. Sabes que no soy Petra... -una gota de sudor frío recorrió su frente arrugada.

- Me cuesta creerlo cuando tienes todo de ella... -miro al suelo sonrojado.

- Esto no es lo que importa... ¡Acabas de vender tu alma a un demonio! -se cruzo de brazos, gritando para que el azabache volviese a prestarle atención.

- ¿Qué más da mi alma cuando puedo estar con Petra? Tu no entiendes nada de lo que he pasado... -devolvió una mirada fría hacia la chica.

- Eso es exactamente lo que no vas a hacer... -se frotó su frente- Cuando el demonio te conceda tu deseo, te matara. -miró triste al azabache, quien no parecía afectado en absoluto.

- Ya lo se. La muy loca me lo ha explicado ya... -en su mente se podía ver como la castaña tenía una gran sonrisa de oreja a oreja y sus gafas completamente blancas, le daban un aire aterrador.

- ¿Qué es exactamente lo que deseaste? -movió sus alas blancas. Parecía acomodarse.

- Que quería conseguir a la mujer que amo. ¿Qué pasa, después de tantos años "protegiendome" no sabes nada de mi?

- Los oráculos no interferimos en vuestras vidas, solo observamos lo que hacéis pero no podemos oír lo que decís.

- Es por eso que solo puedo verte en sueños... ¿No?

- Así es. Aunque ahora, tengo que asegurarme de que no hagas más estupideces...

- Se supone que voy a morir dentro de nada... Tomate el resto de tu vida libre, dentro de poco ya no existiré. -se dio media vuelta, como si quisiera largarse de su propio sueño.

- Pediste un deseo relacionado con el amor. Para cualquier ser es dificilisimo conceder un deseo así, ya que no pueden cambiar los sentimientos de alguien. Un demonio no es la excepción.

Me pare en seco ante esa explicación. ¿Tan dificil es para un demonio hacer que un humano se enamore de otro? Aunque, ahora que lo pienso, la misma cuatro ojos me dijo que ninguno de ellos esta relacionado con el amor. Por lo tanto...

- Los demonios... -empezó a decir, girándose para ver a la chica- ...no pueden sentir amor, ¿verdad que no?

- No. Son uno seres despreciables... Nunca conseguirían sentir un sentimiento tan fuerte como el amor, ni con la mismísima ayuda de Satanás... -su cara reflejaba desprecio por los demonios de los que hablaba.

- Entonces, tampoco pueden aconsejar a nadie para que ame a otra persona...

- Técnicamente no... -se cogió su mentón, pensando en las palabras del azabache- Supongo que tendrían que conocer antes a la otra persona y hacer que su contratista se acercase más a ella de esa forma... Y aun así, todo depende de la otra persona.

- ¡Ja! -una leve sonrisa apareció en su rostro- Te acabo de pillar, cuatro ojos... -susurró para si mismo.

- No te rías. Los demonios conocerán TODO de la otra persona como de ti. Puede utilizar sus miedos para hacerla cambiar de opinión...

- No importa. Ya de por si, este demonio tiene un contratista muy poco social, le costara acercarse a mi.

- No subestimes a este demonio. Te ha estado observando desde hace ya mucho...

- ¿Ah? ¿Me estas diciendo que la loca me estaba vigilando desde antes? -su cara parecía un poema.

- Claro. ¿Por qué te crees que supo en que momento aparecer? La verdad es que eres muy tonto... -se dejó caer todo el cuerpo, solo sus alas la mantenían flotando.

- ¿Te crees que porque te parezcas a Petra no te voy a pegar? -se crugía los dedos de ambas manos. Una gran aura maligna surgía de su alrededor.

- Cállate ya. Debes despertarte... -chasqueó sus dedos nerviosa, entonces empezó a desvanecerse.

Abrí los ojos sobresaltado. ¿Acaba hacer que me despierte, así, de repente? Lo supe de inmediato cuando observé que, efectivamente, estaba en mi habitación.

- Maldito oráculo... -se destapó furioso, buscando con los pies sus zapatillas de estar por casa- La próxima vez no te me escapas...

- ¿De qué demonios estas hablando? -cruzada de brazos, Hanji lo miraba mientras se reía descaradamente de él.

Mierda. No me he dado ni cuenta de que esta estaba aquí. Bueno, tonto yo de no acordarme de que a partir de ahora vivirá conmigo...

- La gente suele decir "buenos días", no echar una mirada amenazante a la primera persona que ve. -le señalaba amenazante, burlándose de él.

- Tú no eres una persona, eso lo primero... Y segundo, ¡no es para nada un buen día si TÚ estas aquí! -la señaló enfadado, haciendo que la castaña abriera más los ojos, pareciendo ingenua.

- Aaaaaah... -suspiró haciendo pucheros- Que malo eres... amo. -lo miro de una forma seductora, al igual que la forma en la que le dijo amo.

Tener a esta mujer cerca es peligroso. Muy peligroso... Cuando me descuide, esta es capaz de violarme. La ignore completamente, parece que no le importa. Me dirigí a darme una buena ducha de agua caliente. Esta mañana hace un poco de frío. Ah... Eso es lo que necesito, relajarme un poco y olvidarme de la estúpida demonio que esta desnuda dentro de mi bañera ¿¡pero que cojones!?

- Deberías ser mucho más amable con las mujeres, ¿así como quieres conquistar a Petra? -jugaba con la espuma que cubría parte de sus pechos.

- ¡Sal inmediatamente de la bañera! -señalo la puerta del aseo con furia.

- Claro amo... -la voz se escuchaba detrás de su oreja. Sentía en sus pies como las gotas de agua que caían del cuerpo desnudo de Hanji, salpicaban contra el suelo.

- Bien... A-Ahora, sal del baño... -se quedó mirando sorprendido la ahora vacía bañera, completamente rojo.

- Vamos... -con su dedo indice, acarició la mejilla de Levi, con la otra mano, le dio la vuelta. Al ser tan alta, la cara del azabache quedaba perfectamente a la altura de sus pechos aun enjabonados- No deberías tener vergüenza. Yo te he visto desnudo a ti, que menos que tú me veas a mi...

- N-No quiero verte... -apartó la mano de Hanji de mala manera, dirigiéndose a la puerta dispuesto a salir.

Maldita la hora en que no me di cuenta de que el suelo estaba mojado. Me resbale, cayendo de espaldas contra el suelo. El golpe me dolió un poco, pero el dolor no se podía comparar con lo que estaba sucediendo ahora mismo.

La cuatro ojos estaba encima mia, haciendo círculos en mi pecho. No quise abrir los ojos, sabía perfectamente que estaba desnuda, podía empezar a sentir mi ropa humedecerse con el agua de su cuerpo.

- Ya que no quieres verme... -la uña de su dedo indice se alargó, y con un movimiento rápido, rajó completamente la camiseta del azabache- Entonces sienteme... -dijo de forma seductora. Con ambas manos, apartó la desgarrada camiseta, acariciando su tonificado abdomen, sintiendo cada músculo de él.

Maldita sea... Podía sentir como su lengua comenzó a recorrer la zona baja de mi cuello... Podía sentir cada caricia que me daba con esas suaves manos en mi pecho... Podía sentir perfectamente sus pechos contra el mio, al igual que podía sentir como su lengua se encontró con la mia. Joder, esto es malo... Muy muy malo... Pero, ¿por qué me quedo quieto? ¿Por qué no reacciono?

- Jujuju... -se relamió la saliva que quedó después del beso- Dices que no quieres verme, pero tu cuerpo no se queja para nada de sentirme... -bajó su mano hacia las partes bajas del azabache, acariciando el gran bulto que apareció en sus pantalones.

Ah... Esto es demasiado, nunca me habían hecho nada así... Esto... Esto debería estar haciéndolo con Petra, no con un demonio... Petra... Al fin pude reaccionar, incorporándome, quedando así encima de ella. Por fortuna, cuando abrí los ojos, estaba justo delante de los suyos, de un rojo carmín desgarrador. Sonreía triunfalmente. Seguramente pensaba que yo habría tomado su papel de dominante. Pero, es todo lo contrario...

- Vete de aquí. Ya. Y, como vuelvas a hacer esto, no me importa si eres un demonio o no, te matare. ¿Entendido? -su mirada, congelaría a cualquier ser que habitase ese mundo.

- Pero...

- Es una orden. -terminó dicendo serio.

La cara de la cuatro ojos cambió por completo. Parecía sorprendida por lo que había dicho. ¿Eh? Por un momento me ha parecido ver un poco de tristeza en sus ojos... Bah, me lo habré imaginado.

- Como usted ordene, amo.

Entonces, desapareció de mi vista. Solo quede yo en el frío suelo del baño. No podía sentirla cerca, era buena señal. Suspiré aliviado al fin de que desapareciese... Ahora, no me vendría nada mal una ducha de agua fría. Aunque afuera este haciendo un frío que pela, aquí dentro puedo sentir mucho calor...


-Lamento mucho mi inactividad D: Es más, anuncio que estare un tiempo sin publicar nada porque, por fin después de tantos años, me estoy leyendo la novela visual de Umineko no naku koro ni chiru... ¡Estoy más que enganchada! *W* Cuando acabe, seguro que actualizare mucho más, y además publicare sobre Umineko... ¡Os recomiendo ver el anime o jugar la novela visual! No os arrepentires! :D Gracias por leer~ Nos leemos-