Salí de la ducha un poco asustado. No se si la cuatro ojos estará por aquí rondando... Después de lo que acaba de pasar, me espero cualquier cosa de ella. Pero, gracias a Dios que no esta en el cuarto.
Lo único malo de este fin de semana no es pasarlo sin Petra, sino que también tengo que lidiar con una demonio loca con las hormonas atrofiadas. No se cuantas veces le tendré que decir que solo quiero a Petra...
Cuando me mire en el espejo, me fije de nuevo en el nuevo símbolo que tengo en mi pecho. ¿Un sello, no? No entiendo bien por qué al hacer un contrato con un demonio, aparece este símbolo. Además, es una molestia, ahora ya no podre ducharme en la universidad... La ropa no me molesta, siempre voy tapado a lo de vestir se refiere.
Me puse los pantalones vaqueros, una camisa blanca y las deportivas. Me apetece salir a dar una vuelta para tomar el aire. Presiento que si me quedo en casa, la cuatro ojos vendrá de nuevo e intentara violarme...
El cielo esta nublado... Vaya, pensaba que estaría más despejado después de que ayer hiciera buen día. Bien, ¿y ahora por donde voy? Es sábado, podría ir al centro a dar una vuelta. Y así lo hice.
En pleno centro de Japón era más que probable de que estuviese de esta forma: abarrotado. En Francia las calles también están llenas, pero al menos hay más espacio por donde caminar sin tener que chocarte con gente que no conoces. Ah... Hecho de menos las cafeterías que había allí, el ambiente de las calles...
Vine a Japón cuando tenía trece años porque mis padres tienen un negocio importante aquí, con una gran sucursal de tecnología. Además, en Francia no tenía nada importante que perder... Entonces, fue cuando conocí a Mike en el instituto y años más tarde, conocí a Petra en la universidad. Mike vino de Londres porque le parecía interesante la industria japonesa y porque a los trece, el era un completo amante de la cultura japonesa, y creo que en eso no a cambiado...
Hablando de Mike, debería hacerle una visita y contarle las novedades con mi demonio. Y pensar que creía que era Erwin... Oh, mierda, la casa de Mike esta por el otro lado...
- ¿Levi-san? -escuchó a sus espaldas nada más darse la vuelta- ¡Que coincidencia encontrarte por aquí!
¿Qué diablos hace Petra de buena mañana por aquí?
- Ah, Petra... Hola. -metió las manos en los bolsillos mientras desviaba la mirada.
- Siento lo de ayer. Erwin no me dejo despedirme de ti... -su cara se puso triste al recordar lo ocurrido.
- No pasa nada. ¿Habíais quedado, no? Es normal que tuviera prisa...
- Pero-
- ¡Petra! ¿Vienes o qué? -una chica morena la llamaba entre un pequeño grupo de chicas, agitando la mano para que fuese hacia allí.
- ¡Voy! -dijo mirándolas de mala manera- Lo siento Levi. Nos vemos el lunes, ¿vale? -se despidió de él con un beso en la mejilla y se fue corriendo hacia sus amigas.
¿Me acaba de dar un beso... en la mejilla? Dios, estoy ardiendo... ¡Tengo que irme de aquí enseguida!
Estoy por llegar a casa de Mike. Vive solo en un apartamento, siempre a sido muy independiente... No puedo esperar a contarle lo que acaba de pasar con Petra. Llamé al timbre lo más rápido que pude.
- Socio, ¿qué haces aquí? -abrió la puerta en paños menores.
- Puaj Mike, deberías ponerte algo encima...
- No tengo por qué. Vivo solo, ¿te acuerdas?
- Bah, me da igual, déjame entrar. -lo apartó de la puerta lo más rápido que pudo y se sentó en el sillón.
- Claro socio, pasa. Ponte cómodo... -cerró la puerta mientras hablaba sarcásticamente.
- No te vas a creer lo que me acaba de pasar. -se sujetaba la cabeza con ambas manos.
- Te has tirado a Petra. -se sentó de mala gana en el sillón de enfrente del de su compañero.
- ¡NO! -sus mejillas se pusieron rojas- Ojala hubiera sido eso... -miro al suelo avergonzado.
- ¿Entonces qué? No habrás venido aquí para nada... -se sujetaba su frente, desilusionado.
- No. Veras... -miró a ambos lados, por si a Hanji se le daba por aparecer- Me ha dado un beso... -dijo apenas con un hilo de voz.
- ¿Qué? -se acercó a su compañero intentando escuchar lo que decía.
- ¡Que me ha dado un beso! -gritó al ver la cara que puso el rubio.
- ¡Wooooo! Petra es más lanzada de lo que me imaginaba. -sorprendido se tiró hacia atrás con ambas manos en la frente, riéndose de la muchacha.
- El lanzado aquí eres tú. Ha sido en la mejilla, pervertido...
Si no conociera a Mike, diría que ahora mismo esta desilusionado no, lo siguiente. Parece que ya a tirado la toalla conmigo. Normal, cualquiera lo haría...
- Socio, eres demasiado inocente a pesar de que demuestras lo contrario... -resignado, dejó que el sillón aguantase tanto su peso como el peso del chasco que se acababa de dar- ¿Para eso has venido aquí?
- Em... No exactamente... -se aclaró la garganta, dispuesto a contarle sobre su contrato.
Entonces, llamaron a la puerta.
- ¿Esperas a alguien Mike? Si es así me voy...
- Que va. Ni si quiera te esperaba a ti... -se levantó y miró por la mirilla- No hay nadie...
¿No hay nadie? Pero si se acaba de escuchar perfectamente como alguien tocaba a la puerta. Lo hemos escuchado los dos, es imposible que sean imaginaciones mías... Mike entre abrió la puerta para mirar si había alguien escondido. Podrían ser niños haciendo travesuras.
- Socio, ¿tú lo has escuchado verdad? -cerró la puerta girándose hacia su compañero.
- No deberías contarle nada de nosotros dos. -se escuchaba la voz de una mujer en la oreja del azabache.
¿Pero qué cojones? Esa voz era de la cuatro ojos. Mire por todas partes de la habitación, pero nada. Mike empezó a mirarme raro.
- Si se lo cuentas, tu amigo estará en problemas, y no quieres eso ¿verdad?
Seguía intentando buscarla con la mirada. Antes podía verla, ¿cómo es que ahora no?
- Socio... Parece que hayas visto un fantasma... -sujetó el hombro del azabache, intentando tranquilizarle.
- N-No... No es nada... -disimuló haciendo como si le doliese la cabeza.
- Levi, deberías irte. No tienes buena cara para nada.
- Tienes razón... -se levantó rápidamente. Seguía intentando ver a Hanji por los alrededores, pero ahora ni si quiera la escuchaba.
- Mañana me pasare por tu casa, ¿vale? -abrió a su amigo la puerta- Así me cuentas eso que querías, porque lo de Petra a sido decepcionante...
- Ah, vale... Adiós socio.
Cuando cerró la puerta, al fin pude buscarla con más impetud. ¿Donde se ha metido?
Baje por el ascensor. Mike vivía en un maldito noveno, no pienso bajar tantas escaleras. Mike tendrá problemas si sabe lo de la cuatro ojos... ¿Pero por qué debería tener problemas?
- ¿En que estas pensando, Amo? -apareció al lado del azabache, apoyada con una pierna en el metal del ascensor.
- ¡Joder, Hanji! Avisa cuando vayas a aparecer de repente... -se sujetó el pecho. Se había asustado- Y no me llames "Amo". Me molesta...
- ¿Me has llamado por mi nombre? -sonrió de lado, ignorando completamente la petición del azabache.
- Suelo hacerlo cuando estoy cabreado con una persona que no me cae bien.
- Jujuju, ¿tan mal te caigo? -miró hacia el techo del ascensor- Pues vaya... -dijo desilusionada mientras hacia un puchero.
Esta mujer cada vez es más rara. No entiendo ninguno de sus actos.
- ¡Llegamos! -salió del ascensor la primera.
- ¡Espera! ¡Te puede ver la gente! -alargó la mano para pararla antes de que saliese del edificio.
- Olvidas que solo tú puedes verme. -se rió a carcajadas.
- Da lo mismo. Prefiero ir solo hasta casa... -metió las manos en sus bolsillos.
- Como desee, Mi señor. - lo llamó de esa forma incitando a que se cabrease, antes de salir del edificio.
Mierda, esta es capaz de armar un escándalo... Pues no... No hay nadie. Otra vez a desaparecido... Aparece y desaparece cuando le da la gana. Tengo que hablar con ella seriamente de este tema.
Llegue antes de lo previsto a casa. Pensé que el camino se me haría más largo... Ah, hoy al fin y al cabo, a sido un día bueno. Me pregunto si el beso de Petra tiene que ver con el contrato que tengo con la cuatro ojos. Nunca me había pasado algo tan cercano con Petra. Vale que haya sido solo un beso en la mejilla, pero...
- ¿A qué viene esa sonrisa tonta en tu rostro? -la castaña estaba sentada en la barandilla de las escaleras.
- Si no fuera porque eres un demonio, te diría que tuvieras cuidado. -la miró de mala manera, intentando cambiar de tema.
- ¡Jajajaja! ¿Tienes miedo de que me caiga? -se levantó, empezando a caminar y dar vueltas en el fino reposa manos de las escaleras.
- De verdad, deberías bajarte de ahí...
- Ya te he dicho que n-
No se porque, pero odio siempre tener razón. De repente, vi como la cuatro ojos se resbaló y callo directa al vacío. Un solo golpe seco. Eso que sale de su cabeza es... ¿Sangre? Me acerque corriendo hacia su cuerpo inerte en el suelo.
- ¡Hanji! -puso su oreja en el pecho de la castaña. No respiraba- ¡Hanji! ¡Hanji despierta!
Nada. No se mueve... ¿De verdad los demonios pueden morir tan fácilmente? ¡Espera, se acaba de mover! Oh, espera un momento... ¿Se esta riendo de mi?
- Jujuju... ¡Jajajajaja! -se retorcía en el suelo, agarrándose el estomago- Que divertidos sois los humanos. Os asustáis por nada...
- Maldita... -su pelo tapaba completamente sus ojos- ¡Me has dado un susto de muerte!
¿Por qué me he asustado tanto? Si hubiera muerto, no hubiera podido conseguir a Petra pero... Me hubiera desecho del contrato. ¿Por qué no me alegro?
- Que amo más tonto tengo... -sujetó la cara del azabache, atrayéndola hacia la suya- Te dije que no te preocupases por mi. -le dijo mirándole a los ojos, con una sonrisa en el rostro.
Oh, no... Presiento que me va a besar de nuevo. Me estoy poniendo nervioso. No se que hacer ahora mismo... Aun sigo en estado de shock por lo de antes. Si ahora me besase, no se lo que haría...
- Sera mejor que me vaya. -se incorporó, echando a un lado al azabache para poder ponerse en pie.
¿Estoy soñando? No me ha hecho nada... ¡No me ha hecho nada! No sé si alegrarme delante de ella, sería capaz de besarme solo por fastidiarme... Pero. Sigo sin reaccionar. Parece, como si me hubiese robado las energías...
- Llámame loca, pero creo que deberías levantarte del suelo...
- T-Tienes razón... -se quedó mirando la sangre del suelo- ¡Tienes que curarte! -la miro preocupado. Aunque en su cara no se notaba la preocupación.
Se levantó el pelo que cubría la zona manchada de sangre. Al parecer no tiene... ¿Nada? ¡Pero si se la acababa de hacer! Me guiñó un ojo, y de nuevo desapareció. No tengo ni idea de a donde podrá ir, pero presiento de que el resto del día, incluyendo la noche, sera más tranquilo que de costumbre.
-Vuelvo a las andadas niajajajaaja :D Lamento que sea este fic primero, pero ando escribiendo bastante estos últimos días a lo que guiones de historias se refiere, y Del odio al amor es el que más. Cuando tenga capítulos suficientes actualizaré, y lo mismo digo para este fic, aunque tengo un buen número :D Espero que disfrutéis nuevamente! Nos leemos~~-
