Justin pasaba sus manos por su lechosa piel recorriendo cada musculo de su marcado cuerpo.

-Te gusta mi cuerpo- Dijo el más joven a su tío Ernesto.

La noche había caído y Ernesto estaba recostado en la cama. Tenía solo una playera de tirantes negra que revelaba sus trabajados brazos y unos bóxers rojos. De pie frente a él, bajo de la cama, su sobrino Justin casi desnudo mostraba su delicioso cuerpo. Sólo unos bóxers ajustados blancos cubrían su cuerpo.

-He estado trabajando mucho en él- Dijo orgulloso Justin.

Ernesto sonrojado cubría con una almohada la reacción de su entrepierna, mientras sus ojos culposos se unían al recorrido de las manos de su sobrino en su propio cuerpo.

Justin sabía que estaba ganando la guerra, pronto tendría a su tío.