Ernesto recostado en la cama, sentado en su regazo, completamente desnudo, estaba Justin.
-Te gusta mi cuerpo- dijo Justin tocando su cincelado abdomen con una mano mientras la otra bombeada su firme miembro.
-Si- dijo Ernesto acercándose para saborear los dulces labios de su sobrino.
Ernesto despertó sobresaltado. No sabía cómo, pero en su pecho Justin dormía profundamente aferrándose a él con un abrazo a la cintura.
El inconsciente lo traicionaba. Sus sueños realizaban la fantasía que había surgido al ver a Justin exhibiéndose frente a él. Ernesto quería responder a la explícita seducción de Justin pero su moral se lo impedía. Se trataba de su sobrino pero cada vez más su mente se debilitaba más en favor de su cuerpo.
Aprovechando el sueño, se atrevió a dar un paso adelante. Puso sus manos sobre la espalda desnuda de Justin y con sumo cuidado la recorrió. Acercó su nariz para oler el cabello su sobrino. Sus manos fueron bajando por aquella espalda hasta que llegó al elástico de los bóxers. Quiso ir más adelante, explorar los duros glúteos de su sobrino. Pero ya no pudo ir más allá, la culpa lo detuvo y prefirió retirar por completo sus manos de él.
