N/A: Los personajes no me pertenecen.
Información: En esta historia, solo hay un pequeño cambio…Pansy Parkinson es rubia. (:
Capítulo 3
Entro en aquella posada, se veía tranquila y discreta, tenía la respiración agitada y estaba completamente empapada, la adrenalina que había sentido se desvanecía comenzando a sentirse cansada.
Aspiro con fuerza al ver aquella cabellera castaña que le daba la espalda, esperanzada a que pudieran ayudarla.
-Buenas noches- le dijo con firmeza, pero no recibió respuesta. –Hola, disculpa te estoy…- frunció el ceño y le quito de un jalón aquel extraño artefacto en sus oídos.
-Hey ¿Qué te pasa?-le contesto volteando con rapidez para mirarla.
Se quedó en silencio, aquel sujeto no era más que un joven al igual que ella, tenía el cabello rubio claro, la piel pálida y aquellos ojos oscuros daban un poco de miedo, pero el tono en que le había hablado la hizo enojar.
-¿Qué te pasa a ti? – él joven le sonrió con burla al mirarla
-¿A mí? Yo no soy el que viene todo empapado y asustando a la gente
-Me hubieras escuchado si no tuvieras esa cosa extraña en la cabeza- le señalo los audífonos.
-Se llaman audífonos- se rio aún más haciendo que ella rodara los ojos molesta
-Como sea… quiero una habitación- exigió cruzándose de brazos sin mirarlo
-Lo siento, pero ya cerramos- le dijo imitando sus gestos
-Eso es mentira, el letrero dice abierto. – Su mano se movió con brusquedad para señalar el letrero.- puedes dejar de ser un idiota presumido y darme una habitación.
-En primer lugar- le dio la vuelta al escritorio- no soy un idiota presumido- levanto en dedo sobre su cara molesto- en segundo soy el dueño y yo decido que no hay espacio para ti esta noche.
-¿Qué estas…?- la tomo del brazo - ¡Suéltame, me estas lastimando!- le exclamo cuando la acercaba a la puerta.
-Lo hubieras pensado antes de insultarme- abrió la puerta sin soltarla
-No tengo a donde ir y está lloviendo… no puedes ser tan inhumano- se soltó de su agarre y le cerró la puerta con brusquedad.
-Bien… de acuerdo-gruño dándole un poco de pena por la chica, realmente se veía un poco desorientada- Son 100
-¿Qué? ¿100 que? – pregunto frunciendo sus cejas
-100 Euros, por la habitación. Ya sabes, dinero- le dijo frotando su pulgar con sus dedos.
-¿Dinero? ¿Es alguna clase de…?
-No me digas que querías una habitación gratis- se rio a todo pulmón
-Esto es estúpido, me largo- sacudió la cabeza moleste. Abrió la puerta y salió de ahí azotándola.
El joven aún se reía al verla detrás de la puerta, hasta que miro su mano con el cual la había sujetado, la llevo instintivamente a su nariz, olía a hierro…
-Sangre- susurro levantando la vista, ella seguía afuera abrazándose a sí misma, mirando a ambos lados sin saber qué hacer.
-¿Y ahora qué hago?- no pudo evitarlo, había sido una noche espantosa, los sujetos queriéndola atrapar, el choque, el accidente, el no recordar absolutamente nada y estar tan confundida con las cosas que veía, la había hecho llegar al llanto, se sentó sobre las escaleras tapándose el rostro dejando salir toda aquella frustración, hasta que se sobresaltó deteniendo el llanto al sentir una manta sobre sus hombros y al joven de unos segundos antes.
-Ven, entre conmigo- le dijo volviéndola adentrar a la posada.
-No estoy de ánimos para más burlas solo quiero…
-Hey, hey…- la tomo de los brazos para que lo mirara- lo siento de acuerdo.
-¿Qué te hizo cambiar de opinión?- sentía el cuerpo cansado y falta de aire.
-Estás herida…- le destapo un poco el hombro enseñándole un ligero surco ensangrentado. La tuvo que sujetar con rapidez al ver como cerraba los ojos y se desmayaba entre sus brazos. – Parece haber tenido una noche difícil…- susurro cargándola para llevarla a su habitación en el sótano, donde la recostó sobre su cama. –Mm… no puede dormir así, terminara con una gripe falta…- una sonrisa apareció sobre sus labios mientras tomaba una camisa de sus cajones- espero y no me mate cuando despierte.
Se deshizo de la camisa mojada, le coloco la suya rápidamente intentando no mirar de mas, tuvo que pasar sus brazos por debajo de su camisa para quitarle el sujetador, era hombre así que no pudo evitar pensar lo suave que era su piel.
-Concéntrate Kyle- se dijo a si mismo sacudiendo su cabeza, prosiguiendo con el pantalón y las bragas, ni siquiera se había dado cuenta que estaba descalza hasta que los deslizo por los pies, para ponerle uno de sus bóxeres. La miro un segundo pensativo, hasta que recordó la herida.
Se sentó sobre el suelo tomando el brazo para curarlo, aquella herida no era tan profunda, solo con los cuidados correctos se curaría con rapidez. Levanto la vista encontrándose con aquellas orbes verdes mirarlo con atención, se veía tan cansada.
-Gracias…-le dijo antes de volver a caer dormida.
-De nada- susurro con una sonrisa satisfecha. Al terminar, la cubrió con la manta y le aparto unos cuantos mechones de la cara, tenía muchas dudas sobre ella…
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Se levantó de golpe nuevamente, tenía la frente sudorosa y el corazón acelerado.
-¿Estas bien?- casi da un grito al escucharlo y verlo de pie frente a ella
-Si yo solo…
-Una pesadilla supongo- se sentó sobre la cama ofreciéndole un plato con un emparedado.
-Gracias- lo tomo con rapidez dándole un mordisco, su vista se posó sobre la silla de frente que contenía la ropa que traía anoche, instintivamente se miró a sí misma.
-Tuve que cambiarte- se levantó con rapidez con las manos al aire- juro que no mire nada, aunque tengo que admitir que tu piel es realmente suave- la sonrisa de la cara desapareció al ver el rostro de ella volverse rojo.
-¡Tu, eres un pervertido!-le grito aventándole el plato y varias cosas que había encontrado.
-¡Tenía que hacerlo o pescarías un resfriado!- esquivo todo con éxito sin parar de reír hasta que se detuvo. La miro observando su herida.
-¿Tu… tú me curaste?- dijo sorprendida
-¿Ya no estas molesta?
-¡Si, lo estoy!- exclamo colorada – ¿Qué cambias a todas las que pasan por aquí?
-No todas llegan empapadas…- sonrió de lado, dio un parpadeo rápido y se movió a un lado, esquivando un zapato ¿De dónde demonios lo había sacado? –Te han dicho que tienes pésima puntería- se burlo
-¡No!
Guardaron silencio unos segundos hasta que ella hablo de nuevo.
-No se tu nombre…- desvió la mirada en un suspiro tranquilizador.
-¿Cuál es el tuyo?- se sentó nuevamente sobre la cama, no sin antes asegurar que no lo golpearía con algo.
-Yo pregunte primero- se indignó cruzando sus brazos
-Y esta es mi casa-la imito
-Eres un idiota...
-Y tú una loca…
-Tarado…
-Grosera…
-Inhumano…
-Horrorosa…
-Pedante…
-Rara…
-Eso ya lo dijiste
-No es verdad
-Claro que si
-Que no.
-Que sí.
-Que no.
-¡Argh! ¿Nunca sedes?- lo golpeo con la almohada consternada
-Rara vez- aquella situación le causaba gracia- es Kyle, por cierto- termino diciéndole esperando a que le digiera el suyo. -¿No me dirás el tuyo?
-Mm… Amy- contesto forzada mente
-No te oyes muy confiada…- entrecerró los ojos analizando su rostro
-Eso es lo que dice el papel- Kyle la miro sin entender- busca en el pantalón del bolsillo- le señalo la silla, lo vio levantarse y sacar el pasaporte.
-¿Nueva york? – Entrecerró los ojos pensativos- tu acento se oye más británico.
-¿Qué quieres decir?- Kyle sonrió con gracia
-Que tu forma de hablar no suena a un americano, si no dé a un británico- se sentó nuevamente junto a ella, vago su vista hacia su mano izquierda y capto el brazalete.
-Oye… ¿acabas de salir del hospital?- levanto su mano mirando la etiqueta, abrió la boca para contestar pero un timbre la detuvo -¿Qué es eso?
-Alguien debió entrar para rentar una habitación- se levantó de la cama – espera aquí.
Lo vio salir y dejar la puerta entre abierta, se levantó de la cama en dirección hacia él y estuvo a punto de cruzar la puerta cuando escucho aquella voz.
-Disculpe, ¿ha visto a esta señorita?- vio a Kyle mirar en su dirección y después a la foto, su corazón comenzó a latir de prisa, le hizo señas para que girara su rostro y la viera pero el simplemente no se movió.
-Lo siento, no.- lo escucho contestar, y de pronto su corazón se calmó un poco
-Si llega a verla por favor, hágamelo saber es mi hermana pequeña- Kyle asintió con tranquilidad hasta que lo vio salir.
-¿Amy?- entro con rapidez en busca de la joven que se había vuelto a poner su ropa- ¿Quién era ese sujeto?- la detuvo de los hombros.
-No lo sé…
-¿Qué quiere de ti?
-Yo…
-¿Qué está sucediendo?
-¡No lo sé!- grito desesperada- ¡Lo único que se es que me desperté en una maldito hospital sin saber quién demonios soy! Y luego esos sujetos- hiperventilo – no sé qué quieren, pero quieren verme muerta.
-Demonios- susurro, sabía que esta chica había pasado por algo extraño pero no que tanto-no puedes irte así, te reconocerá inmediatamente.
-¿Y qué quieres que haga? ¡No tengo nada!- le grito desesperada
-Tranquila, voy ayudarte- Ella parecía tan perdida, que no pudo evitar querer ayudarla- espera aquí, iré a comprar algunas cosas.
-Wow, Wow… espera, ¿me dejaras aquí sola? ¿Qué tal si regresa o…
-Estarás bien, solo cierra bien la puerta-corrió para poner el seguro intranquila, si ese sujeto regresaba no tendría por donde escapar, el sótano ni siquiera tenía ventanas.
Se sentó sobre una silla, mordiéndose las uñas conforme pasaron las horas. ¿Por qué no regresaba? ¿Le habría pasado algo? Esas fueron las preguntas que se hacía al no ver luces de Kyle.
Unas llaves y la perilla de la puerta comenzaron a moverse, logrando que se levantara de la silla asustada. Su corazón latía con rapidez y los segundos pasaban como si fueran minutos, hasta que la puerta estuvo completamente abierta dando paso al castaño cabello de Kyle.
-Lo siento-El chico se giró para colocar el seguro – estaba un poco lleno las…Wow-se sorprendió al sentir el cuerpo delgado de la rubia abrazarlo con fuerza.
-Estaba muy asustada- susurro soltándose- ¿Qué te hizo tardar tanto?
-Decidida qué color se te vería mejor
-¿Color?
-Desde ahora dejaras de ser rubia- sonrió al enseñarle una pequeña caja con una modelo con el cabello castaño.
-¿Negro?- hizo mueca de disgusto
-Es castaño
-Es negro- dijo con seguridad
-Castaño
-De acuerdo, castaño- cedió, no tenía tiempo para eso. -¿Cómo se usa?
-Y yo como voy a saber- se encogió de hombros esparciendo sobre la cama las compras que había realizado – tu eres la niña.
-Sí, pero jamás he usado esto- le balanceo la cajita sobre la cara
-No creo que sea difícil- le alejo la mano
-Bien, entonces píntalo tú – Kyle rodó los ojos tomando la caja.
-Le diré a Mary, vive en una de las habitaciones, pero primero pruébate esto, estaré afuera- le informo caminando
-¿Ahora me darás privacidad?- se burló-por favor, si ya me viste una vez- se quitó la camisa frente para probarse la demás ropa. Kyle había hecho un buen trabajo.
-Te falto la ropa interior- se rió al ver su rostro sonrojado.
-Gracioso- contesto mirando el paquete- se ve bien.
-De acuerdo vayamos con Mary…
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Kyle se había quedado dormido un buen rato en la habitación de Mary, hasta que ella lo despertó con brusquedad. Era ya una señora grande de muy mal carácter.
-Levántate…- lo sacudió con fuerza hasta que lo vio abrir los ojos- ya era hora. Han pasado 2 horas, la chica ya debe haberse bañado y hasta arreglado.- gruño
-¿Dónde está?- le pregunto bostezando y frotándose los ojos
-Bajo hace una hora, es algo extraña. – le comento
-Gracias Mary…-le dio un abrazo que la señora repudio con sarcasmo.
-Anda, lárgate de aquí- le abrió la puerta- por cierto Kyle…- él la miro expectante – es una joven muy linda. Espero que te dure- y con eso le cerró la puerta en la cara.
Kyle esbozo una sonrisa conforme bajaba las escaleras, jamás comprendería a esa señora.
-Amy, abre la puerta soy yo Kyle- se disponía a tocar cuando la puerta se abrió con furia.
-¡Es horrible!-exclamo casi llorando y dejando a Kyle sorprendido
-Por supuesto que no ¡Te vez hermosa!-le sonrió
-¿De verdad?- su rostro cambio de inmediato a uno más feliz
-Definitivamente…
-¿Y qué me dices de la ropa? – la miro de abajo para arriba… traía unos pantalones vaqueros oscuros y una sudadera gris un poco grande.
-Bueno, te veías mejor con la otra pero esta hará que paces desapercibida- ella asintió convenciéndose de ello- tenemos que darnos prisa.
-¿Para qué?- lo vio tomar una mochila y meter los cambios de ropa, botellas de agua y algún que otro aperitivo.
-La estación la cierran a las 8, tenemos al menos una hora y media para llegar – le entrego la mochila y la guio con él a la salida.
-¿Por qué haces todo esto?-le pregunto cuando tomaban un taxi - ¿Qué demonios es esto?-miro su mano con varios papeles que le había entregado Kyle.
-Dinero- le dijo con extrañeza
-¡No sé cómo usarlo!- el taxista frunció el ceño confundido al escucharla
-¿Lo dices enserio?- Kyle estaba igual de sorprendido que el taxista, al ver la mirada seria de la chica comprendió que no mentía, suspiro esperando que fuera rápida en el entendimiento o si no tendría un grave problema.
-¿Cómo se consigue el dinero?- pregunto después de unos minutos de haber sido enseñada
-Trabajando… Dios, que clase de persona eres- dijo demasiado confundido por esa chica.
-No lo sé ¿recuerdas? – se señaló la cabeza
-Tienes razón, lo siento. Mira el señor gana dinero por hacer lo que hace- le explico tomando de ejemplo al taxi- o rentando habitaciones a gente como yo, o de mesera ¿Sabes lo que es una mesera cierto?- le cuestiono no muy seguro de que lo supiera.
-Los que sirven bebidas y comidas en un restaurante, lo sé- sonrió orgullosa
-Hemos llegado-los interrumpió el taxista.
-Bien, págale al hombre- le ordeno, esperando que lograra hacerlo, lo cual así fue. – perfecto.
-Gracias- le dijo al taxi al salir del auto, quien la miro con rareza antes de arrancar.
Caminaron hasta la taquilla donde Kyle había pedido un boleto.
-Ten –le dijo dándole un buen monto de billetes – necesitaras conseguir un lugar donde hospedarte, trata de que sea uno discreto y consigue un trabajo.
-Kyle ¿Por qué haces esto por mí? Ni siquiera me conoces- lo miro agradecida y por primera vez con una sonrisa sobre sus labios.
-Soy una buena persona al final de todo, necesitabas ayuda y lo hice con gusto- se encogió de hombros sin tomar mucha importancia
-No sé cómo agradecerte lo que has hecho- lo abrazo con fuerza y cariño, aquel joven se había ganado su afecto, le dedico una sonrisa al separarse.
-Yo sé cómo- le contesto y sin decir más, la tomo del cuello y unió sus labios con los de ella.
-¿Por… por qué hiciste eso?-le pregunto con una sonrisa sobre el rostro y con la sensación de cosquilleo sobre su estómago.
-Me gustas, eres algo rara pero no importa- se rió junto con ella.
-Tarado- su salida de tren comenzó hacer llamada por toda la estación- Esa es mi parada- suspiro mirándolo fijamente por unos segundos antes de volverlo abrazar.
Kyle apretó el agarre por unos segundos para después separase de nuevo.
-Tú también me gustas- le dijo dándole otro beso sobre la boca sonriente de Kyle.
-Te encontrare Amy...-le aseguro – ahora ve y cuídate por favor.
-Lo haré, adiós Kyle.
La vio marcharse con la mochila sobre sus hombros, con la esperanza de que cuando la abriera no deshiciera del papel con su número telefónico y si lo hacía, él la encontraría.
