N/A: Los personajes no me pertenecen (:
Hola! bueno aquí les dejo un nuevo capitulo mis queridas lectoras, espero haberme explicado bien y no haberlas confundido, si no como quiera ustedes pueden preguntarme y con gusto les contestare :), eh decidido hacer este fic un Harry/Pansy/Draco, aunque aun falta para que aparezcan jeje, y cuando pase sera muy emocionante. xD en fin, las dejo leer y que tengan un bonito fin de semana. Besos y abrazos :)
Capítulo 5.
-¿La perdiste? ¡¿La perdiste?!- el grito se escuchó por todo el bar, el joven estaba en el suelo con el labio ensangrentado, bajo la mirada furiosa de Robert Patterson, su jefe.
-Lo siento, la estúpida es escurridiza- se disculpó ocultando su rostro ante el hombre trajeado.
-Ustedes imbéciles- negó con la cabeza calva y brillante, su barba corta y gris temblaba del coraje, trato de guardar la calma volviendo a colocarse el saco- Bobby, la chica ni siquiera recuerda quién demonios es ¿Cómo es posible que no se les ocurriera inventarse algo?- se incoó de cuclillas para estar a su altura.
-¿Cómo se suponía que lo sabría?- tenía miedo, aquel hombre de nombre Robert Patterson era un hombre muy importante, capaz de hacerte la vida un verdadero infierno si no hacían lo que quería. Una ligera y áspera risa los hizo mirar a la mesa a un lado de ellos.
-¿Qué es tan gracioso Jack?-la atención de Robert paso al hombre de sombrero extraño y túnica larga
-Tyler estaría muy decepcionado de tu estupidez- Bobby frunció la boca con furia e intento levantarse del suelo para irse sobre el hombre pero se detuvo a medio camino al verlo levantar aquella estúpida vara. –Cuidado con lo que haces…- le advirtió
-Basta Jack… deja eso- inclusive Robert a pesar de ser tan poderoso tenía un profundo miedo contra el viejo Jack.
-Jefe ¿Para qué necesitamos a la niña?-pregunto a lo lejos uno de los matones- yo digo que la dejemos en paz y…- no pudo terminar la palabra ya que una bala atravesó su cráneo, esparciendo la sangre por todo el piso.
-¿Alguien más?-todos los presentes se quedaron en silencio-Bien… ahora- se guardó el arma nuevamente y se giró a Bobby- no quiero verte al menos que sea con ella, necesito a la chica Bobby y la necesito viva-lo miro con dureza.
-Creí que no importaba como la trajera- encaro las cejas confundido.
-Sí, lamentablemente la necesito con vida, ahora ve y no regreses sin ella-El joven asintió antes de salir del bar con paso apresurado, llevándose consigo a varios de sus secuaces.
Robert se giró para mirar a Jack, soltando un suspiro desesperado.
-La encontraran, estoy seguro.
-Eso espero viejo amigo, ya que esto también es de tu incumbencia, sin la chica no hay trato, lo sabes- le dijo Jack sentándose de nuevo sobre la silla y bebiendo un poco de Whisky.
-Sabes, no comprendo cómo es que no puedas localizarla… con todo ese asunto de la magia-se sentó a su lado sirviéndose Whisky en su propio vaso, algo preocupado.
-Robert… sin varita no puede hacer magia, y por lo que sabemos Pete dejo las de su familia en casa- le dijo sacando las varitas de su bolsillo y colocándolas en la mesa.
-¿Y que con lo de la magia sin varita?- le pregunto algo confundido.
-Te lo dije, solo magos avanzados pueden hacer magia de ese tipo y dudo que la Joven Parkinson sea una de esos- se burló sacando un mechón de cabello de su bolsillo y pasándolo por su nariz- y si ese caso se diera, bueno… la encontraríamos más rápido.
-Jamás lograre comprenderte Jack…- se acomodó mejor en el asiento con su mirada fija a lo lejos en un punto vacío- Eres uno de ellos, ¿Por qué querrías desaparecer la magia?- los ojos oscuros de Jack se oscurecieron aún más, odiaba a los de su clase.
-Eso es asunto mío, tu solo encárgate de que encuentren a la chica, que me den lo que necesito y yo te ayudare a ti con lo que necesitas-le dijo desapareciendo ante sus ojos.
-Nunca me acostumbrare a eso- suspiro con una mano sobre el pecho, Robert Patterson jamás había conocido a un mago jamás en su vida hasta que Jack, un viejo amigo de la infancia se presentó ante el con una propuesta muy alentadora, al principio pensó que era una clase de burla o juego cuando le dijo que era un mago, pero en el instante en que lo vio transformar su perro en una moto supo que aquella vieja amistad podría renacer.
Lo recordaba perfectamente, como si hubiera sido ayer…
.
.
Flash Black
Hace 2 años
Robert Patterson es un hombre mafioso, lleno de codicia y poder… hace tiempo que tenía problemas con una nueva droga que le estaba ganando batalla, estaba furioso ya que su producto estaba por desaparecer del mercado, fue en ese momento en que Jack apareció.
-¡¿Quién lo dejo entrar?!-grito desde lo lejos acercándose al hombre de túnica larga y con ese sombrero ridículo por las puertas de su bar.
-No necesito permiso de nadie Robert- el viejo calvo se quedó en su lugar, había algo en el que le decía mantenerse alejado.
-¿Quién eres?- le pregunto sin moverse ni un centímetro pero con su mano bien puesta a un costado de su saco.
-No me recuerdas ¿Viejo amigo?-aquel hombre se quitó el sombrero dejándole ver su rostro, aquel rostro casi desfigurado era difícil de olvidar, a pesar de que hubieran pasado años. Literalmente muchos años.
-¿Jack? Oh por dios- se burló al verlo, acercándose a él para darle un fuerte abrazo- Jack Smart, cuanto tiempo de verte ¿Qué es? ¿20 años? – Jack le sonrió de lado.
-Tal vez más, ¡Mírate nada más! Ya no eres aquel jovencito de antes-lo barrio con la mirada entre risas.
-Ven, pasa siéntate ¿Qué ha sido de ti? – le sirvió una vaso de Whisky sobre la barra del bar. –No te volvimos a ver desde los 10 años ¿A dónde te fuiste?- se sirvió un Whisky el mismo mientras escuchaba la loca historia de Jack.
Al final de todo Robert creía que estaba loco, hablando de una escuela de magia y gente que literalmente podía hacer inimaginables. No pudo aguantar la risa que soltó al final ante la mirada burlona de Jack.
-Sabría que no me creerías… tal vez tenga que demostrártelo-le dijo con una voz prepotente que no le había gustado a Robert.
-Por favor, estaría más que agradecido- se burló al verlo levantarse y acercarse a su querida Loba, un perro de raza labrador de varios años. Trato de aguantar la risa cuando lo vio sacar una varita de su bolsillo, lo que sucedió después lo dejo sin palabras… Loba ya no era más un perro.
-¡¿Qué demonios?!-exclamo sorprendido, levantándose de la silla y acercándose a la moto que no podía creer que tuviera enfrente.
-Sabes Robert, te he estado vigilando y he visto que has tenido problemas, yo puedo ayudarte con eso… pero primero necesito un favor- Robert dejo de mirar la moto para ver a su viejo amigo Jack.
Una sonrisa apareció sobre su rostro cuando se dio cuenta que con Jack podría hacer que su droga volviera al mercado, pero claro… todo favor no era sin cobro.
-Aun no puedo creerlo, pero… primero dime ¿Qué puedes hacer por mí?- ambos se conocían a pesar de los años y sabían que a ninguno le gustaba dar rodeos, siempre directo al grano.
-De acuerdo- sonrió con burla y arrogancia- además de hacer magia de este tipo soy una persona que sabe inventar muchas cosas… puedo hacer la mejor droga del mercado para ti mi amigo, una droga que una vez que la prueban jamás van a querer dejarla.
-Pruébalo-su voz era firme y con decisión, se dijo que tal vez estaba tentando su suerte al hablar de aquella manera ante alguien que podría derrotarlo fácilmente o tal vez no. ¿Cuánto tardaría en sacar su vara y maldecirlo? ¿Más que el sacar su pistola y apretar el gatillo? No estaba seguro.
-Bien, tráeme a un chico y te lo probare- Robert no tardo ni dudo un momento en traer a uno de sus muchachos para tal demostración.
-¿Y ahora qué?- pregunto al ver que el joven parecía normal, no parecía ni tenia efecto de estar drogado y eso no le decía mucho.
-Hay que esperar…- Jack parecía demasiado seguro- mientras podemos hablar de lo que tú puedes hacer por mí- volvió a sentarse dándole un sorbo a su bebida.
-De acuerdo, habla-Robert lo imito sentándose sobre la barra con la mirada bien puesta en él
-Veras, lo que necesito, lo que quiero es algo sencillo… hay un hombre llamado Pete Parkinson, es un mago como yo y hace tiempo invento un tipo de poción… fue accidental claramente y jamás aviso al ministerio
-¿Espera, que ministerio?-lo corto confundido
-El del mundo mágico.
-Oh… ¿Tienen su propio mundo? Que envidiosos- golpeo la mesa con fuerza, un poco indignado.
-Es por eso que me fui de ahí Robert, quiero decir… teniendo todo tipo de magia que pudiera ayudar a la gente, prefieren encerrarse en su mundo y vivir la vida como si nada… es por eso que necesito que localices a Pete Parkinson- lo miro con su mirada oscurecida.
-¿Para qué quieres a ese hombre? ¿Y porque yo?-toda aquella conversación le estaba dejando algunas dudas que quería aclararlas en ese mismo instante.
-Ese es asunto mío, pero si consigues que confié en ti…
-¿Y de que le serviría yo a ese mago estúpido? Soy un humano…
-Lo que sucede con Pete Parkinson es que es una persona codiciosa como tú, el dinero mágico o muggle lo…
-¿Muggle? –encaro una ceja confundido
-De humanos.
-¿Nos dicen muggles?-su cara ante esa forma descriptiva era de asco- Eso se oye horrible.
-Olvídate de eso Robert-le gruño
-Bien, bien… dime ¿Qué le puedo ofrecer a ese tal Parkinson?-le dio otro sorbo a su bebida
-Sé que manejas una empresa en la cual lavas el dinero, necesito que lo hagas creer que se encargara de ella para dedicarte de lleno a esto, créeme a él no le interesa lo que hagas aparte con tal de que lo hagas tener ganancias, pero lo necesito ahí para poder sacarle lo que necesito… no me lo dirá al menos que confié en ambos.
-Mm… ¿Qué es lo que necesitas de él?-le volvió a preguntar, necesitaba saberlo. Jack rodo los ojos con molestia, sabía que no lo dejaría en paz hasta que se lo dijera.
-Pete Parkinson Invento sin querer una poción que podría arruinar el mundo mágico. Voy a joderlos Robert, a joderlos enserio. –lo miro sorprendido, algo debieron haberle hecho para querer hacer tal cosa contra su mundo, contra los suyos.
-¿Por qué?
-Eso es asunto mío y no te lo diré-quería replicar, pero en ese momento, el chico de antes regreso, cabe decir que quedo impactado al ver como uno de sus muchachos después de unas cuantas horas rogaba por mas, eso lo hizo olvidar la venganza de Jack e imaginar lo famoso que sería su droga.
-¡Por favor, deme un poco más! ¡Pagare lo que sea!- le hizo una señal a sus escoltas de que se lo llevaran.
-Trato hecho Jack- le dijo sin dudarlo ni un segundo, estrechando la mano con su viejo amigo
-Buena decisión Robert-le contesto con una sonrisa.
-¿Cómo localizo a ese tal Pete?-le pregunto ansioso por querer comenzar de una vez.
-Yo haré eso-le contesto sacando un mechón de cabello castaño
-¿Para que necesitas eso?
-Esto - le dijo levantando el cabello a la altura de sus rostros- es el cabello de Pete Parkinson, y con este mapa – le dijo colocándolo sobre la mesa- puedo localizarlos, solo necesito que utilicen magia y una vez que lo hagan los encontrare.
-¿De dónde sacaste su cabello?
-No quieres saberlo- le dijo con una risa al ver la cara de asco de Robert Patterson.
-¿Pero cómo demonios sabrás en que momento exacto usaran magia?- no entendía muy bien y el no entender le producía un sentimiento de molestia.
-No es necesario hacer el hechizo de localización en el momento exacto que utilicen magia, si hacen cualquier hechizo en el día mi localizador los encontrara. –Coloco el mapa sobre la mesa y el cabello sobre el mapa, tomo un poco de sal dejándola caer sobre el mapa y murmuro unas palabras extrañas para Robert- y como son magos, ellos siempre utilizan magia- lo vio sonreír con malicia conforme la sal se movía hacia un punto exacto.
-Y lo único que necesitas es cabello- murmuro sorprendió
-Así eso Rob, así es…
Fin del Flash Black
.
.
Año nuevo
La vieja Nan estaba sorprendida de la facilidad de la chica para aprender, se podía notar que no sabía hacer nada, que había sido alguna clase de niña rica mimada, pero con tan solo unos cuantos meses viviendo con ella había aprendido ordeñar vacas, sembrar semillas de todo tipo, regar plantas y sus cuidados, barrer, trapear, sacudir, tender camas, lavar trastes, como funcionaba la televisión, lo que era un auto, hacer el mandado, hacerse de comer ella misma, lo que era un teléfono y un celular, incluso habían estudiado todos los tipos de trabajos, en pocas palabras, le había enseñado todo lo que podían hacer los humanos.
El trato entre ellas eran tan ameno y ligero que podía sentirla como si fuera una hija que en verdad agradecía todo lo que hacía por ella, aunque era un poco contestona a veces habían logrado llevarse muy bien en esos pocos meses juntas.
-Bien, tenemos todo para la cena Amy-le comento moviendo el carrito del mandado, levanto la vista para verla mirar en el pasillo de harinas.
-Jamás me has enseñado a hornear ¿Qué te parece hacer galletas o un pastel?-le pregunto girándose a ella con una caja de haría sobre sus manos y una sonrisa emocionada.
-Tienes razón, la repostería es algo que me encanta- se acercó a ella tomando la caja entre sus manos- pero no lo haremos con harinas preparadas ya especialmente para pasteles, lo mejor es hacerla tu misma. – puso la caja en su lugar y tomando una bolsa pequeña.- Veras, esta es harina normal, solo necesitamos la vainilla, y un queso especial para el betún, trae esa caja también-le señalo hacia otra parte- haremos galletas también.
-Eso es genial, gracias Nan- le dio un abrazo con fuerza
-Oh, no me agradezcas- sus mejillas se sonrojaron un poco ante el abrazo- venga, vayamos a pagar de una vez-ambas caminaron a la caja registradora donde Amy pago por las cosas, hasta ese punto ya sabía cómo se manejaba todo tipo de dinero y las casas de cambio también.
-Sabes, debo admitir que pensé que sería difícil enseñarte, prácticamente no sabías nada… como si jamás hubieras vivido en este mundo lleno de…- se quedó callada al darse cuenta que casi revelaba algo que no debía.
-¿Lleno de que Nan?-Amy tenía la mirada extrañada ante su silencio
-De nada, pequeña… no le hagas caso a esta vieja tonta-sacudió su mano al aire con una risita.
-Tú no eres una vieja tonta, no vuelvas a decir eso- sonrió una vez más, a pesar de que la voz de la joven era media mandona.
-Tienes razón, vamos, vayamos a casa- ambas tomaron las bolsas de compra y las llevaron hasta el coche que Amy ya sabía manejar muy bien, inclusive le había enseñado un mapa para que supiera que lugares podía ir en coche.
-Amy, jamás te pregunte ¿Qué hay de los chicos? Nunca me has mencionado nada acerca de eso, acaso no tienes alguien por ahí-le pregunto con una sonrisa mientras conducían por la carretera.
-Sí, hay alguien…- pudo ver un brillo en sus ojos y una sonrisa torpe en su boca.-su nombre es Kyle, lo conocí en París, al principio fue una verdadera molestia todo un arrogante y prepotente, pero solo lo conocí un día y no se fue como…
-Amor a primera vista-termino Nan por ella, a lo cual Amy le asintió con la cabeza
-¿Y dime, era apuesto?
-¿Apuesto? ¡Dios, era sumamente guapo!- exclamo riéndose al recordarlo- lo más impresionante eran sus ojos, tiene el cabello rubio oscuro casi castaño, su sonrisa era como decirlo… hermosa, pero sus ojos- volvió a repetir – eran realmente bellos para ser oscuros, era como ver al fondo de su alma.
-Tal parece que te pego duro el amor- se rio Nan con fuerza
-¿Por qué lo dices?- la vio mirarla extrañada, como pensado que eso no podía ser posible
-Solo hay que ver la forma en como hablas de él.
-Nan, solo lo conocí por un día- le dijo con una sonrisa confundida.
-Eso es lo de menos pequeña, lo de menos- le dijo una vez que llegaron a la casa.- ¡Este será un año nuevo grandioso!- exclamo mientras bajaban el mandado.
-Claro ¡Haremos pastel y galletas!-exclamo Amy emocionada entrando de prisa a la casa.
La vieja Nan se quedó en las afueras mirándola con una sonrisa sobre su rostro, haberle dado hospedaje aquella chiquilla le había hecho la vida más agradable, incluso ya no pensaba tanto en…
-Vaya, veo que me has cambiando.- se giró lentamente para verla detrás de ella con un aspecto horrible.
-Sandy… ¿Qué, que haces aquí?- tartamudeo sorprendida al verla
-Necesito dinero-le dijo fríamente, sonándose la nariz repetidas veces, como desesperada.
-¿Necesitas…- podía sentir las lágrimas querer salir de sus mejillas, pero tenía que ser fuerte, no la había visto en años y ahora llegaba demandando dinero- ¿Ya no les alcanza con todo lo que me robaron?-le contesto con dureza y burla.
-Por favor, no me vengas con esas tonterías ahora- trato de tomar la bolsa de su hombro, pero Nan se alejó antes.
-¿Tonterías?- se rio entre el dolor e incredulidad
-¿Nan? ¿Está todo bien?- vio a Amy salir de la casa para acercarse a ellas- ¿Quién es ella?-le pregunto una vez que estuvo a su lado.
-Amy, ella es Sandy -se la presento no muy feliz
-Oh, mucho gusto… yo soy Amy Evans-le dijo estirando su mano para saludarla, la cual Sandy jamás la acepto, haciendo que Amy la regresara a su lugar algo incomoda.
-Estaba hablando con mi madre-le contesto Sandy molesta.
-¿Tu madre? Nan, ella es tu hija- la joven la miro emocionando sin imaginar que su relación no era tan buena que digamos- ¿Por qué no se queda a cenar? –la invito pensando que sería un buen gesto.
-No creo que quiera quedarse ella solo vino por…- intento explicarla situación pero Sandy la interrumpió antes.
-Eso sería genial, gracias Amy… vamos Mama, hagamos la cena-le sonrió con malicia tomando a su madre del brazo sin dejarla replicar. Mientras caminaban de regreso aprovecho para susurrarle al oído- compórtate madre, no querrás que Amy se asuste cuando sepa que eres y te abandone.
La vieja Nan se quedó en silencio, eso era lo último que quería.
.
.
Amy y Nan fueron las únicas que habían estado en la cocina, Sandy la mayoría del tiempo se la había pasado en la sala mirando la televisión, dando unas carcajadas estrepitosas y demasiado ruidosas que Nan sentía que pronto estallaría. De vez en cuando se asomaba para mirar cómo iba todo y meter sus manos en la comida.
-No te ves muy feliz de que ella este aquí Nan. ¿He hecho mal en invitarla?-le pregunto Amy colocando el pavo en el horno.
-Me alegra verla, es solo que pensé que sería diferente cuando volviera a verla-dio un suspiro mientras se sentaba sobre la mesa.
-Lo siento si te estoy haciendo pasar un mal rato por mi impertinencia- se sentó junto con ella
-Descuida- le tomo la mano- son cosas que no sabes sobre nosotras.
-No me digas que te estas quejando con Amy de lo mala hija que soy- le dijo con burla entrando a la cocina.
-Ella no ha dicho nada-le contesto Amy molesta
-¿Acaso estoy hablando contigo?
-No pero…
-¡Entonces no te metas, estúpida!-le exclamo interrumpiéndola
-Basta Sandy, no voy a permitir que le hables así- Nan se levantó de su asiento molesta, ante la mirada atónita de su hija.
-Como siempre…-negó con la cabeza-poniendo a todos primero que a mí.
-Eso es mentira, te di todo, hice todo por ti y ¿Cómo me pagaste? tú me robaste junto con ese holgazán-le reclamo, sentía las manos temblar del coraje.
-Nan, tranquila puede hacerte daño-trato de calmarla Amy levantando de su silla.
-Yo no robe nada, ese dinero también era mío.
-¡¿Tuyo?!- exclamo con burla- No fuiste tú quien lo gano partiéndose el lomo para conseguirlo.
-Por favor- se rio- pudiste conseguirlo más rápido, solo que tu maldita manía de ganarlo como se debe se interpuso en el camino. ¡Mírate! ¡Mira esto!- le dijo mirando la casa con asco- Es un asco Madre, igual que todo lo que tiene que ver contigo.
-¡Suficiente!- exclamo Amy perdiendo la paciencia- Nan es la persona más maravillosa que conozco y no tiene derecho a tratarla así.
-¡Trato a mi madre como se me dé la gana!-le grito acercándose a ella pero Nan se interpuso mirándola con furia.
-Vete de una vez, no pienso darte ni un 5…- Sandy apoyo su lengua contra su diente, mostrando claramente su molestia.
-¡Bien, iré por mi bolsa!- se dio la vuelta para ir hacia la sala nuevamente, pero Nan la detuvo.
-Oh no querida… no creas que no sé qué no traías nada en ella, así que esa bolsa no sale de aquí y mucho menos con mis joyas adentro- Nan conocía a su hija y sus mañas.
Sandy se giró nuevamente con agresividad y salió por la puerta de la cocina azotándola con fuerza, seguida de Amy.
-¡Espera!-le grito deteniéndola
-¿Qué quieres?-le contesto de mala manera
-Tal vez no sepa lo que es ser madre, pero no puedo creer que no sepas todo el sacrificio que ella hizo por ti- estaba molesta y tenía tantas ganas de decirle miles de cosas hirientes, pero se contuvo, quería hacerla entrar en razón.- Nan es una gran persona, deberías al meno intentar nuevamente…
-No me interesa nada que tenga que ver con ella- la interrumpió con la mirada fija y llena de odio-pudimos tener más y ella solo se limitó a esta vida de mierda. Por mi puede irse al infierno o morirse de una vez.
Amy se rio con coraje, se di cuenta de que no habría manera de hacerla entrar en razón, su mirada no mostraba ningún signo de arrepentimiento o culpa.
-Eres una estúpida… sabes, pude darme cuenta al verte que tu vida no es cómo quieres aun incluso si no vives aquí. De seguro ese novio no es más que un idiota que no ve nada bueno en ti, incluso me atrevo, no, mejor dicho estoy segura que hace tiempo que te abandono. – se rio más al ver la mirada aún más furiosa de Sandy- Quiero decir ¡mírate! – La barrio con la mirada- no eres nada, y Nan tiene suerte de no tenerte en su vida. – se acercó más a ella con una mirada espeluznante- espero que el día que te des cuenta lo estúpida que fuiste sea demasiado tarde y vivas con ese arrepentimiento por el resto de tu vida.- sin esperar ninguna palabra de su parte se dio la vuelta para caminar de regreso a la casa.
-¡Estúpida! ¡Tú no eres nada! ¡Maldita idiota!-le grito furiosa dándose la vuelta, dando grandes y fuertes pisadas- Maldita idiota, malditos todos- gruño desapareciendo del lugar.
Nan se giró ante Amy que la miraba preocupada y algo culpable por todo aquello.
-Lo siento no sabía que…
-Deja de preocuparte, estoy bien.- se acercó a ella con una sonrisa, dándole un fuerte abrazo.- Desde pequeña fue una malagradecida- se separó un poco sin quitar la mano de su hombro.
-Aun así Nan, te hice pasar un mal rato por mi imprudencia, debí preguntar antes.
-Lo digo enserio Amy, no tienes por qué disculparte tú no sabías nada.
-Pero hice que pasaras un mal Año nuevo y…
-¡Tonterías!-exclamo en una risa- aún falta 1 hora para ser Año nuevo y el pavo ya debe estar listo señorita, si no lo sacas se secara-le informo dejando de reír al ver el rostro de Amy preocupado.
-Rayos…- dando pasos rápidos hasta el horno, colocándose los guantes para sacar al pavo.- ¡Sano y salvo!-exclamo entre risas enseñando el pavo a la vieja Nan.
-¡Perfecto! Ahora, olvidando lo sucedido- le dijo tomando unos manteles y tenedores- pongamos la mesa y cenemos, que aún nos faltan los postres.
-Como usted diga señora- ambas rieron colocando las cosas sobre la mesa para sentarse a cenar.
Para cuando dieron las 12 ambas entre risas brindaron con una copa de vino, agradeciéndole a la vida a verlas cruzado en el camino.
Las horas pasaron entre risas y la preparación de las galletas y el pastel, se fueron a dormir hasta que estuviera todo listo y Amy una vez en su cama lista para dormir, pensaba que no afectaba nada el no recordar nada de su vida pasada, porque ahora llevaba una vida grandiosa junto con aquella señora, y lo mejor de todo era que aquellas personas que estuvieron siguiéndola parecían no dar con ella, esperaba que así siguiera siendo hasta el día de su muerte…
