Deseando Vivir

Capítulo cuatro

La Propuesta

O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o – O

Kaoru esperó en el hospital todo el tiempo que duró la operación de Kenshin, que fue bastante más de lo previsto debido a complicaciones.

-Él está inconsciente. No sabe que estás aquí. No lo sabrá hasta que lo despertemos y aunque lo hiciera, no podrás verlo hasta la hora de visitas. Mejor ve a casa y descansa.- le dijo Kenjiro al verla en la sala de espera.-Yo te contaré más tarde como salió todo, aunque no deberías preocuparte, porque Akagi es el mejor.

-Muchas gracias.- dijo Kaoru con una sonrisa.- pero esperaré hasta que salga del pabellón. No importa si no puedo verlo, tampoco si él no sabe que estoy aquí, pero él me dijo que estaba solo en Japón, y a pesar del poco tiempo que nos conocemos, él me ha ayudado y ha cuidado de mi. No puedo simplemente irme en este momento. No espero que me entienda pero preferiría que no me inisista en lo de irme.

Kaoru se acomodó en su asiento y sacó una galleta de su bolso. Tras mirarla, Kenjiro se marchó porque estaba de turno.

Kenjiro era, a juicio de Kaoru, la versión madura de Kenshin, pero de cabellos y ojos negros y un poco más alto y recio, si se podia decir. Iba siempre muy serio y no hablaba más que lo justo. Por lo poco que ella lo conocía, le daba la impresión de que era un hombre profundamente casado con su trabajo. En su vida no había espacio para las relaciones sociales pero al parecer, eso no le importunaba y a Kenshin, tras toda una vida asumiéndolo, tampoco.

Se entretuvo mirando un periódico y pensando en Kenshin que no lo podía leer. Después de eso dio un paseo por el pasillo a paso lento y cuando ya estaba pensando en preguntarle a alguien a qué hora terminaba la operación, el doctor Akagi apareció un poco cansado pero sonriente en la puerta.

-El tejido sobre el trabajamos estaba más dañado de lo que pensamos... - dijo.- Mañana podrá venir a verlo, porque ya es muy tarde y se terminó la hora de visitas y él aún debe salir de la anestesia.

Feliz, Kaoru tomó su teléfono y envió un mensaje de voz a la madre de Kenshin, Noriko, para contarle como estaba todo. Era parte de las indicaciones que él le había dejado antes de irse al hospital.

O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o – O

Kaoru no dejó de ir a cada hora de visita y compartir su tiempo con Kenshin. La buena noticia es que aunque demoró, en la operación llevaron a cabo todo lo que habían planeado, de modo que ahora debían esperar que sanara y desinflamaran los tejidos. La mala es que el dolor aún no se iría y peor aún, podría intensificarse, de modo que los medicamentos que usaba Kenshin ahora eran más fuertes, y por lo mismo, debía tomar otros para proteger su estómago.

Cuando Kaoru llegaba de visita, las enfermeras notaban que se iluminaba la cara del pelirrojo

y veían cómo sumiso, se dejaba peinar por ella. Kaoru se encargaba de dejarlo bien presentado antes de abrir el computador portátil que llevaba para que Kenshin pudiera hablar por videoconferencia con su madre. Otras veces salían amigos de Kenshin saludando y de inmediato él hablaba un perfecto inglés fluído, con algunos modismos incluso. Se recuperaba rápido y tras un par de días le dieron el alta.

Feliz, Kenshin llegó a su departamento, con Kaoru cargando sus cosas, ya que cualquier fuerza con el brazo derecho le hacía sentir dolor en el izquierdo. Se sentía muy delicado y lo único que quería era refugiarse mientras terminaba todo eso. Lo sorprendió el que Kaoru cambiara algunas cosas de lugar y de algún modo, todo acabó luciendo muy hogareño.

-¿Qué quiere hoy de comer? Puedo prepararle cualquier cosa.- dijo Kaoru muy animada antes de enumerar todas las cosas deliciosas que podía preparar. Kenshin ni se lo pensó.

-Quiero una hamburguesa.

-¿Qué?

-Una hamburguesa. La quiero con queso, tomate, lechuga y en ese pan con semillas...

-Pero... ¿Esto es una broma?Le puedo preparar el más delicioso...

-Está bien. Si no quiere hacerme una hamburguesa, prepare lo que usted quiera comer.- dijo Kenshin desanimado, caminando a la ventana y apoyándose en el barandal. Tenía el brazo izquierdo encabestrado y ella sabía que le dolía la espalda. Kaoru se sintió culpable por no hacerle más amena su tarde.

-Vamos de compras. Yo no sé qué cosas específicas lleva la hamburguesa, asi que usted debe acompañarme.- dijo fingiendo optimismo. Kenshin sonrió y una hora después, Kaoru acababa de cocinar la hamburguesa, de calentar el pan y de preparar los otros ingredientes que pudo encontrar bajo las indicaciones de Kenshin. También tuvo que conseguir una lata de "Pepsi"... bueno, dos. Comerían lo mismo.

Kenshin se quedó mirando su hamburguesa en el plato, sintiendo su boca hacerse agua, un poco fastidiado por no poder usar las dos manos. Se repuso y tras el primer mordisco que le dió declaró que era lo más sublime que había comido en mucho tiempo. Y aunque la Pepsi no era cerveza, estaba bien también.

Se le vio más contento luego de eso y tras comer otra hamburguesa, declaró sentirse agotado. Kaoru se quedó limpiando el espacio de la cocina y luego descansó sentada en su sofá.

Había extrañado mucho a Kenshin durante su estancia en el hospital y se había alegrado de ir a buscarlo, pero ahora que estaban juntos de nuevo, no era lo mismo. Él era más reservado que antes y aunque se decía a sí misma que era por el dolor, no estaba segura de que fuera eso lo que lo contenía.

Pensaba en eso cuando Kenshin llegó a sentarse con ella.

-No me resulta fácil usar el futón ahora. Tal vez podría dormir aquí mientras me acostumbro.

-El sofá es grande, pero no tanto para que duerma estirado. Le puedo ayudar a acostarse, si quiere.

-Está bien. No sabe cuánto he extrañado mi cama.

-¿Su cama en Oregon?-

-Si. Le confieso que estoy impaciente por regresar. Allá está mi familia, mis amigos, las calles por las que corrí, los campos y los bosques donde me escondí. Está todo lo que soy.

-¿Pero Japón no le gusta para nada?

-Aquí ustedes tienen cosas muy buenas y su comida debe ser la más sana del mundo pero... Oregon es mi lugar en el mundo. En cuanto el doctor me de el alta en un tiempo más, me subiré al primer vuelo que me lleve allí.

Kaoru no quería seguir escuchando más y le propuso hacer algo. Encendieron el televisor y se entretuvieron con un programa. Kaoru miraba de reojo a Kenshin, sintiendo que era muy plácido estar con él. Si fuera posible prolongar esa sensación, pero sólo tenía poco más de un mes por delante. La desilusionó que se quisiera ir a Oregon.

Se le ocurrió que antes de seguir ilusionándose con él, lo mejor sería averiguar un par de cosas.

- ¿Había alguna muchacha?- soltó tan repentinamente que ella misma se soprendió. ¿En qué momento sus pensamientos llegaron a sus labios? Él la miró extrañado.

-No hay ninguna muchacha esperándome, ni yo pensando en alguna de las de allá. Pero si se refiere a tiempos pasados, tuve algunas relaciones.- respondió, intrigado por la pregunta.

-¿Ha sido casado?-

-No. Aunque estuve a punto de llegar al altar, una vez.

-¿Hijos?

-Ninguno, que yo sepa.

Kaoru sonreía cuando lo miró. Tenía un rubor leve en las mejillas. Kenshin se animó.

-Me toca a mí.

-Usted ya sabe que soy casada.

-Si. Pero quiero saber por qué se casó. ¿Amaba a su esposo?

-No.

Esa respuesta tan rotunda descolocó a Kenshin.

-No me diga que usted se casó por compromiso como lo hacen acá.

-Si yo le cuento mi historia, usted debe contarme aquella de cuando estuvo a punto de casarse.

-OK.

-Cuando yo tenía diecisiete años y estaba en el instituto, conocí a Enishi. No sé dónde me vio, creo que en alguna fiesta de alguna amiga, no lo sé, pero un día se apareció y preguntó mi nombre. Lo traté muy mal y por supuesto que no se lo dije. Regresó al día siguiente, y al siguiente. Insistió mucho.

-¿Y usted se enamoró de él? Por lo que vi es un hombre atrayente para las mujeres.

-No. No le negaré que me sentí halagada por su insistencia. Pero en algún punto me empezó a fastidiar. Entonces se ganó a mi familia y ellos lo ficharon de inmediato como yerno ideal. Nos organizaban citas y todo eso.

"Mi padre tiene un pequeño comercio que en algún momento pasó por apuros económicos serios. Estuvieron a punto de embargarlo, entonces Enishi consigió el dinero para salvarlo y ya no pude librarme de él, porque mis padres y su hermana mayor acordaron un compromiso. A fuerza de verlo tanto me acostumbré a él... ya me daba lo mismo y la presión de mi familia sobre nosotros se volvió brutal. Asi que simplemente nos casamos."

-Me hubiera gustado poder presionar de ese modo a Audrey.- dijo Kenshin mirando hacia el ventanal.- pero ella no quería estar conmigo, asi que no tenía mucho caso. Entonces, ¿qué pasó cuando se casaron?

-Mi familia fue feliz, Tomoe fue feliz y Enishi fue feliz.

-¿Y usted?

-Usted es la primera persona que me lo pregunta.

-Pero...

-Enishi es un hombre... no sé cómo describirlo. Intenso, terco... en general es buena persona. Ayuda mucho a mi padre aún, siempre está pendiente de su hermana, pero conmigo perdió la paciencia desde el mes de casados.

-¿Por qué? ¿Usted era mala esposa?

Kaoru se levantó del sofá y fue a su barandal.

-No podía decirle "te amo" Por eso fue nuestra primera gran discusión. Él dijo que había esperado, que había luchado por mí... que yo era una... malagradecida. No quiero entrar en detalles pero... tuve que decirle que... me había enamorado de él, a la fuerza. No fue fácil decirlo. Es decir, yo podía decirle "te quiero" que era cierto, y que me sentía cómoda con su forma de cuidarme hasta ese momento. El siempre supo lo que yo sentía pero no entiendo por qué... A veces desearía que no me hubiera visto.

Kenshin llegó al lado de Kaoru para cerrar la ventana. Se había puesto helado.

-Pero ahora usted se ha apartado de él. Puede construir una vida en base a sus decisiones y no a las de los demás sobre usted.

-Nada me gustaría más que eso, pero ya ve. Enishi no quiere el divorcio. Ahora mejor cuénteme su historia... ¿Lo dejaron plantado?

-Mi historia no fue fácil y me dañó profundamente hasta hace poco. Creo que me dolió menos lo del brazo que eso.

-Lo lamento mucho.

-A diferencia suya, yo conocí a una chica y nos enamoramos. O al menos, eso pensó ella de mí. Estaba muy ilusionado y fijamos fecha para casarnos pero dos semanas antes de la boda dijo que no podía. Estaba embarazada de otro hombre, de uno que conoció en el verano que la hizo olvidar nuestro compromiso.

-Oh, Kenshin.

-Entenderá que al saberse la noticia fui el hazmerreir del vecindario por un tiempo. Por esa fecha llegó un nuevo compañero a mi sección, Chris con quienes hicimos amistad de inmediato y meses después nos enviaron a la misión a Afganistan. La casualidad quiso que supiera que él era el hombre de Audrey, cuando me mostró la foto de la novia que lo esperaba. Él iba a casarse con ella y no sabía nada de mí, pero... cuando hizo ese juego y me hizo bajar del jeep.

"Cuando salí del hospital, Audrey me buscó. No quería reconciliarse conmigo ni nada de eso. Sólo que había sabido que yo era compañero de Chris y quería que le hablara de él y sus últimos seis meses. Yo aún sentía que la quería y pienso que si se hubieran dado las cosas, me hubiera ofrecido a casarme con ella y criar a su hijo pero lo cierto es que ella amaba sinceramente a Chris y yo no podía hacer nada por eso. No tenía una fórmula mágica para lograr que me quisiera a mí y sólo pude ofrecerle algo de ayuda mientras se establecía por ahí. Al final se mudó a Denver y no supe más de ella.

-Usted... ha sentido que debió haber muerto en vez de Chris, ¿cierto?

-Si. Pero no sólo en lugar de él. Mis otros camaradas que fallecieron tendrían vidas hermosas si eso no hubiera pasado. Lo pensé mucho entonces, cada día. Chris estaba destinado a tener mi vida en cierto modo. Pero quedé yo. Y aquí estoy, tratando de entender por qué hablo de estas cosas que ni mi madre sabe, asi que por favor, no le comente nada de esto.

-¿Su mamá...?

-No sabe lo de Chris y Audrey. Y no quiero que sepa. Lo que hice o dejé de hacer con respecto a ellos fue mi decisión y no quiero juicios sobre ella.

-Ojalá Enishi hubiera sido como usted.- dijo Kaoru.- Asi hubiera respetado mi opinión.

-En realidad... mirándola... uno entiende por qué Enishi no la quiere dejar ir.

Seguían parados frente a la ventana y emocionada, Kaoru miraba a Kenshin con rubor en las mejillas. Él iba a decir algo, pero un sonido llamó su atención.

Sonaba su teléfono y vio el nombre de Enishi en la pantalla. Suspirando, pensó en dejar la llamada pasar, pero Kenshin tenia razón sobre lo de la última conversación y contestó. Su marido le pidió juntarse nuevamente pero en casa y Kaoru sintió pánico de regresar allí, sin embargo, sería poco íntimo hacerlo en otro lugar como un café. Necesitaban conversar tranquilos y a solas.

-Está bien. Si, pasaré por casa de Tomoe... en dos horas. Muy bien, si eso es lo que quieres.-

Cortó. Miró a Kenshin preocupada.

-¿Se juntará con su esposo?- preguntó.

-Asi esi. Quiero zanjar de una vez todo esto. Me tiene tensa el no poder poner un punto final.

-Es bueno terminar en definitivo las cosas, para iniciar el duelo y esas cosas.

Kaoru estaba de acuerdo.

-No sé que pudo haber hecho su esposo para que usted no quiera volver a casa, pero sería bueno que, en esa conversación, usted se lo expusiera claramente, sin rodeos, antes de cualquier decisión. Terminen o sigan, las cosas han de quedar claras. Asi, tal vez, él no vuelva a cometer el mismo error.-

O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o – O

Tomoe se estaba arreglando cuando llegó Kaoru. La recibió con la amabilidad que la caracterizaba y le invitó a sentarse. Estaba un poco seria.

-Me enteré hace un rato de lo que sucedió cuando Enishi me pidió la casa y no puedo creer que mi hermano me lo haya ocultado.- le dijo.- Kaoru... esta separación... ¿por qué es?

-Es algo complicado.-

-¿Complicado? No puedo creer que haya algo más complicado que el modo en que empezaron su relación.

-¿Y dónde está Enishi?- preguntó Kaoru para cambiar el tema.

-Querida, tú te adelantaste un poco.

Con la cabeza en Kenshin, Kaoru no se había dado cuenta de ello.

-¿Mi hermano te agredió?- soltó Tomoe sin perder el tiempo.- Dime. Tú sabes que nunca he traicionado tu confianza.

-No... no. Nunca ha habido... violencia entre nosotros.- respondió Kaoru desviando la mirada. Tomoe la miró especulativa.

-Mi hermano tiene una personalidad muy intensa. Es un buen hombre, pero su caracter...-

-Yo sé... sé que es un buen hombre. En algunos aspectos, un gran hombre.- dijo Kaoru con sinceridad.- pero en cierto modo... es sólo que a veces siento que carga con muchas responsabilidades y eso lo ha vuelto un poco... tenso.

-¿Lo quieres?

Ante esa pregunta, Kaoru miró a Tomoe a los ojos. Bajó la mirada.

-Tú sabes cómo son las cosas entre nosotros. Sólo puedo decir que ya no quiero seguir siendo su esposa.

Tomoe se quedó en silencio unos segundos. Luego se agachó, quedando a la altura de su cuñada.

-Yo sé que esta historia nunca ha sido fácil para tí y siempre me pregunté por qué mi hermano no dejaba de perseguirte. Es que él se enamoró de tí con locura, si lo podemos poner de algún modo y sólo pensaba en conseguirte y cuando después de todo lo que hizo, le dijiste que si... creéme, yo nunca lo había visto más feliz en toda su vida. Pero mis sentimientos estaban divididos porque yo sabía lo que sentías tú, y por eso siempre me he sentido agradecida de que le dieras una oportunidad y permanecieras con él este tiempo. Pero ahora... yo no había querido llamarte antes porque sabía de un tercer embarazo y no quería que pensaras que te presionaba para hablar sobre eso. Pensé que si tu embarazo resultaba, me llamarías y si no, te daría tu espacio pero no esperaba nada como esto.

-Lamento no haberte llamado antes, Tomoe, pero es que este tiempo ha sido confuso para mi. Estuve viviendo en Chiba y regresé hace menos de una semana.

Tomoe podía sentir la tristeza de Kaoru, pero también conocía la de su hermano. Los quería a ambos, pero estar al medio la imposibilitaba de hacer algo importante por cada uno.

-Kaoru, ¿piensas que se puede arreglar todo esto?

La imagen de Enishi buscando humillarla para "perdonarla" la hizo cerrar los ojos.

-No. De ninguna manera. Tomoe, yo deseo lo mejor para Enishi, pero ahora más que nunca comprendo mi error al dejarme llevar por él y por la presión de mis padres. Espero que me perdones por causar esto en tu familia.

-Creo que no hay nada que perdonar. Yo te entiendo. Tenía la esperanza de que tu matrimonio fuera tan bien como el mio y Kiyosato.

-Tu esposo es excepcional, Tomoe. Se nota con verlos lo bien que están.

Tomoe se puso de pie, al percibir que alguien venia llegando. Abrió la puerta y recibió a Enishi quien venía del trabajo, de terno negro destacando sus anchos hombros. Le puso un juego de llaves en las manos y cogió su cartera antes de salir.

-Yo iré al cine con Kiyosato y los niños. Es un poco tarde, pero está bien. Ellos se adelantaron y están en el parque esperándome. Regresaremos en dos horas, asi que si se van antes, dejen la puerta con llave, por favor. Y... espero que resuelvan las cosas.

Tomoe se marchó y Enishi se quedó de pie frente a Kaoru. Ella luchó contra las ganas de pararse, porque sentía con lo cerca que estaban, que él podría abrazarla y no quería eso. Finalmente él se sentó en un sillon junto a ella.

-Muchas gracias por conseguir este sitio para que hablemos.- dijo Kaoru.- Ha sido muy considerado de tu parte.

-Gracias a ti por venir. ¿Quieres tomar algo?

-No, gracias.

-Yo me serviré un poco de té. ¿De verdad no quieres?-

-Está bien. Dame un poco.

La casa de Tomoe era, en realidad, el lugar donde los hermanos Yukishiro habían pasado su infancia, de modo que él estaba familiarizado con todo y con esa misma seguridad se movía.

Enishi fue a la cocina y regresó casi enseguida con las tazas.

-Mi hermana dejó el agua hervida.

Bebieron en silencio los primeros sorbos. Enishi se veía cansado. Seguramente había discutido con Ichigo, un practicante que le daba la lata. O tal vez si la extrañaba. No quería pensar en eso.

-Kaoru, quiero que vuelvas.- dijo sin más preámbulos.- Somos un matrimonio. Debemos estar unidos.

-No quiero volver a casa. Quiero divorciarme de ti. Hoy fui al ayuntamiento y también pedí los papeles para separarnos. Sólo tienes que firmar y yo misma los dejaré. No te pediré nada. No quiero dinero, ni la mitad del auto, nada.

-¿Acaso tan mal lo hice en estos años que no quieres seguir conmigo?-

Con las piernas levemente separadas, los brazos apoyados en cada una y la cabeza de cabellos blancos entre las manos, a Kaoru le pareció que Enishi estaba especialmente desesperado. El volvió a sentarse derecho.

-Yo sé que a veces me exaspero contigo, pero Kaoru, yo te elegí, tú eres mi mujer. Tienes que estar conmigo.-

Se puso de pie y se sentó junto a ella. Le tomó las manos.

-¿Qué quieres que haga por tí? Lo que pidas, lo haré, Kaoru, pero no te vayas.

El corazón de Kaoru se estrujó. Ella sentía afecto por Enishi y no podia abstraerse de ellos, pero...

-No quiero seguir contigo.

-¡Pero por qué!

No era fácil hablar sabiendo de antemano lo que podría suceder si sus palabras no le gustaban a Enishi. Con delicadeza se soltó de él y se puso de pie. Necesitaba romper la tensión y dejar de tener la sensación de que lo rompería.

-Enishi... no me gusta la vida que llevamos tu y yo. No quiero esto para mí, ni para ti.

-Está bien. Cambiemos.

-No. No es tan fácil. Yo... Tú quieres a un tipo de mujer que yo no soy. Enishi, yo no tengo nada en contra del ser dueña de casa, pero quiero hacer otras cosas. Desde que nos juntamos dejé de lado mis estudios, mis actividades como kendoka, mis clases de baile. A mis amigas. Fui cediendo a cada una de tus peticiones, pero tú no cediste a ninguna mía.

-Tu lugar es en nuestro hogar, preparándolo para formar una familia.- dijo Enishi muy seguro, aunque sin ánimo de violentarla.- No veo qué de malo tenga eso. Sobre mí, mi deber es guiar y procurar a la familia y hago lo que debo hacer. Trabajar y poner los recursos. Yo en eso he cumplido.

-Pero yo no soy ese tipo de persona que simplemente se puede poner a sacudir mientras espera que su vida cambie. Yo no soy así, Enishi, nunca lo he sido. Tú... tú has podido desarrollarte fuera de casa y yo sólo me extingo dentro de ella.

-No deberías hablar así. Me he esforzado en que las cosas sean buenas para tí. No te dejé seguir tus actividades más físicas para que pudieras embarazarte. En el fondo fue por tí. Para evitarte la pena de volver a perder...

-¡Pero los perdí de todos modos! Enishi... yo no dudo de que muchas cosas las hagas por mi bien, pero no es la manera. Ya no soy la chica de la que te enamoraste.

Decidido, Enishi se levantó, caminó hacia ella y la rodeó con sus brazos. Hubo tal gentileza en el modo, que Kaoru no pudo objetar, ni escapar de ellos.

-Pero ahora te amo más.-

Al respirar su aroma varonil, los sentidos de Kaoru le gritaron que allí estaba la seguridad, mientras su esposo bajaba lentamente la cabeza para besarla. Sus labios hicieron contacto y Kaoru cerró los ojos.

-Yo te quiero... - murmuró él contra su boca.- y sé que al menos tú me deseas.

Era cierto. No podía quejarse de Enishi en lo íntimo y en ese aspecto, hacían buena pareja. Buscó un argumento en su mente que la sacara de su situación, ¿pero cuál? El pelirrojo que dormitaba en el departamento se marcharía y quedaría sola, el mundo era difícil afuera y sus padres volverían a hablarle si regresaba con su esposo. Los brazos de Enishi eran poderosos y la cuidarían y si ella entreabría los labios y le permitía acceder, ese asunto quedaría zanjado y no tendría más miedo, pero tendría que soportar...

"No sé que pudo haber hecho su esposo para que usted no quiera volver a casa, pero sería bueno que, en esa conversación, usted se lo expusiera claramente, sin rodeos, antes de cualquier decisión."

Enishi la besaba suavemente y poco a poco su lengua la acariciaba pidiendo entrar, pero pronto se dio cuenta de que algo no funcionaba, cuando a su boca llegó el sabor salado de las lágrimas de su esposa. Con estupor notó que ella había puesto las manos sobre su pecho para hacer palanca y apartarse de él, pero no había podido por la fuerza de su abrazo. Cuando la soltó con una disculpa, ella bajó la cabeza un momento para rearmarse y se alejó un par de pasos.

-¿Por qué dices quererme si sólo luchas contra mi naturaleza?

-Kaoru...

-Yo nunca te amé. No pude hacerlo. No importó todo lo que hiciste y lo siento. Lo siento de verdad porque tal vez podría haber sido como querías y estaríamos bien los dos, pero no pude y por eso te desesperabas conmigo y me doblegabas y ya no quiero más de eso. Me he sentido el ser más miserable y te he odiado con toda mi alma cuando me has obligado a hacerte... - se sintió muy incómoda, pero debía seguir.- ... cuando he debido hacerte alguna felación sólo porque tú consideraste que era el modo de dejarme pasar alguna falta. Cuando me has obligado a suplicar perdón he sentido ganas de escupirte. Creo que en muchos aspectos has sido un buen esposo pero esas cosas que me obligaste a hacer no las quiero nunca más para mi vida. Básicamente eso me decidió a salir de casa. En vez de contenerme tras mi última pérdida, quisiste que te complaciera y luego me dejaste sola en la noche con las tarjetas bloqueadas. Perdí nuestro embarazo al día siguiente, pero eso qué puede importarte.

Enishi se giró hacia la ventana y metió las manos a los bolsillos del pantalón, golpeado por sus palabras. No quería que ella viera su consternación.

-Asi que eso era. Te recuerdo que tú sola quisiste salir a perderte por ahí. Lo que te pasó después de traspasar la puerta fue tu culpa.

-Cualquier cosa era mejor a seguir en casa contigo encima de mí.- dijo Kaoru empezando a perder la calma.- Por eso te dejé. Y no quiero regresar. Tú siempre has sabido que no te quiero pero podría haber podido seguir casada contigo si hubieras tenido más respeto por mi persona, pero no es así y esto ya no lo soporto.

Enishi se giró lentamente. La estudió unos segundos. Bajo el elegante traje temblaba.

-¿Y ese hombre con el que estabas ayer tuvo algo que ver con esta... repentina valentía y defensa de tus derechos?

-No. De ninguna manera.- se apresuró ella a aclarar. Enishi sonrió peligrosamente.

-Si tu naturaleza te incita a ir contrario a mí, está más que claro que te empuja hacia él. Noté la forma en que lo mirabas cada vez que ibas a hablarme. ¿Dónde lo conociste?- dijo acercándose y tomándola por los brazos. - ¡Contesta! ¿Acaso lo has llevado a la casa, a nuestra cama?-

-No, no, nada de eso. Enishi, cálmate... juro que no hay nada entre nosotros... es sólo un amigo.

-Un amigo... ¡Maldición! Solo yo quiero ser tu amigo.

El cambio de Enishi fue rotundo. Kaoru necesitaba calmarlo.

-Por favor, escucha... Enishi, me estoy separando de tí por las razones que ya te dije, nada más. No me gusta cuando te pones... así como ahora.

Resoplando, Enishi se alejó de ella.

-Me estás volviendo loco... - se pasó una mano por la frente.- Me estás volviendo loco, Kaoru- dijo en un tono más alto.- Sería mejor si regresaras. Tú y yo sabemos que acabarás cediendo.

-No echaré pie atrás en esto. Dejémoslo. Sé que podrás rehacer tu vida. Tal ve encuentres a la mujer que por distraerte conmigo no has podido...

Apoyando las manos sobre la mesa, y parte del peso de su cuerpo en ellas, Enishi miró a Kaoru con la desilución en cada facción de su rostro.

-No quiero a otra. Te quiero a tí.

-Pero...

-Si sé. No me quieres y ya no me soportas. Lo entiendo.- Se enderezó y se pasó una mano una mano entre sus blancos cabellos.- Escucha. Tengo los papeles del divorcio en mi maletín. Están listos, con firma de los testigos y todo. Te los daré para que tú misma vayas a dejarlos.

El rostro de Kaoru se iluminó. ¿Era todo eso verdad?

-A cambio, quiero que pases una noche conmigo. Quiero que tengas intimidad conmigo. ¿Aceptas? Será nuestra despedida. Y antes de que digas nuevamente que no me amas, lo sé, como también sé que eso no fue impedimento para compartir la cama antes, asi que no lo pongas como excusa.

Una sensación dolorosa partió en el estómago de la joven y se extendió por todo su cuerpo. No. No quería. No ahora que había luchado y resistido tanto para mantenerse lejos de él.

-De lo contrario, puedes ir buscándote un abogado, porque yo no te daré el divorcio ni iré a mediaciones ni nada de eso. Elije. Espero que el dinero que tienes ahorrado te alcance para cubrir los honorarios de alguno.

Los ojos de Kaoru brillaron de rabia y lágrimas. Fue automático llegar hasta él y golpearlo en el pecho.

-¿Por qué me haces esto? No es justo, no lo es... Enishi, por favor, no me hagas esto.

Soportando la agresión, Enishi la miró solemne. Kaoru dejó de golpearlo y él la sujetó por los hombros, mirándola a los ojos.

-Somos marido y mujer. Qué de malo tiene hacerlo un par de veces más. ¿Y quién pierde más con esto? Cuando llegue la mañana te irás a buscar tu ansiada libertad mientras yo me quedaré solo sin la mujer que amo.

Enishi temblaba cuando la apegó a su cuerpo. Kaoru cerró los ojos al sentirlo, con un nudo en la garganta ante la tristeza que sintió en sus palabras. Ella quería alejarse de él pero sin tener que dañarlo. Ella no lo odiaba, no le deseaba mal... Se sentía muy mal.

-No te hagas esto.- dijo Kaoru a su oído cuando él se acercó más.- Será muy triste para tí. Enishi, pon otra condición si quieres, pero esa...

-Esa es la que quiero.

La besó suavemente y por un momento ella dejó de luchar. Estaba cansada. Se separó de sus labios.

¿Qué más daba? Él tenía razón, eran marido y mujer. Tener relaciones sexuales no era ilícito entre ellos. Conocía su cuerpo como la palma de su mano y él el de ella, pero se lastimarían. Estaba segura.

-Me equivoqué la última vez que estuvimos juntos.- Confesó Enishi en su oído.- Y sé con mirarte que esto termina aquí y que lo fastidié todo con mi mal genio y no sabes cuánto me arrepiento. Pero por favor... pasa esta noche conmigo en nombre de la familia que quisimos formar.

-No ruegues a la mujer que va a dejarte...- Dijo Kaoru con una dureza que desconocía en ella.- ... porque nada de lo que hagas me hará dejar de buscar divorciarme. Cuando llegue la mañana tomaré esos papeles y me iré. Si tengo sexo contigo será por eso. Me voy a prostituir por ellos y no sentiré nada por tí.

-Sé mi ramera, entonces.- dijo Enishi, besándola con ansiedad. Acostumbrada como estaba a él, Kaoru no tuvo problema en responderle y pudo soportar sus manos acariciando y buscando la piel desnuda de su cuerpo. Enishi la condujo al cuarto de invitados y acabando de desnudarla, se quitó toda la ropa él. La penetró sin dejar de besarla ni de adorarla, ni de decirle cuánto la había extrañado en esos días.

Él la conocía, con sus manos y con su movimiento le proporcionó placer y ella no se molestó en ahogar sus gemidos. Cuando terminó, Enishi se dejó caer sobre ella y la acunó entre sus fuertes brazos. La arrulló unos minutos antes de indicarle que debía recoger sus cosas para salir.

Se fueron a la que fue su casa a pasar el resto de noche. Apasionado como solía ser, Enishi no le dio mucha tregua, pero Kaoru no dejaba de pensar en lo extraño que se sentía hacerlo de esa manera, esperando que pasaran rápido las horas. Antes el sexo lo usaron para hacerse compañeros y luego buscando una familia y en esas instancias ella no tuvo mayores contradicciones ante su falta de romanticismo hacia él. Pero ahora, con cada beso que le daba sentía que se desgarraba y cada caricia le parecía una enorme mentira. Cada palabra de amor que él le dedicaba la hería pero sabía que él también agonizaba. Sólo por eso, Kaoru no puso objeción a nada de lo que pidió, con excepción de quedarse.

Cuando llegó la mañana, ella se vistió y lo besó en los labios. Con un susurro le deseó lo mejor en la vida y se pasó por el comedor.

Allí, sobre la mesa, estaban los papeles originales. Enishi podía ser un hombre difícil en algunos aspectos, pero tenía palabra. Por eso ella había accedido a su petición. Sin embargo, su mano tembló al tomarlos y al asir el picaporte de la puerta. Con los ojos arrasados en lágrimas enfrentó la cegadora luz de la mañana, entendiendo que lo de la última noche había sido una muy mala idea.

Mientras, en su cuarto a oscuras, con una mano sobre los ojos, Enishi apretó la mandíbula para no delatar que estaba despierto mientras la sentía salir. Contuvo la respiración cuando escuchó el tintineo de las llaves y rogó para que ella se quedara, pero no fue así. Se levantó al baño para lavarse la cara al saberse solo y se contuvo con una voluntad de hierro para no llorar por ella. No es que sintiera que no merecía sus lágrimas. Es que tenía que irse a trabajar y ya por la noche podría descansar.

O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o – O

Kenshin estaba preocupado y dormir fue más difícil que otras veces. Kaoru se había marchado el día anterior y cerca de las diez de la noche le llegó un escueto mensaje de voz donde le decía que no llegaría.

¿Qué podía pensar de eso? Sabía que iba a encontrarse con Enishi, y sabía que él no quería dejarla ir. Para él estaba claro que se estaban reconciliando y le hervía la sangre al imaginar cómo, pero era la suerte de quien llegó primero a su vida. Lo envidiaba.

Se levantó con dificultad del futón y decidió prepararse un café. ¿Qué pasaba si ella regresaba a buscar sus cosas? O peor aún... ¿Si ya no volvía? ¿Kaoru sería capaz de eso? No lo quería pensar. Pero si había pasado la noche con su marido, no había mucho que él pudiera objetar.

Pasar la noche con su marido.

De pronto sus pensamientos tomaron otro cariz. ¿Cómo sería Kaoru en la intimidad? ¿Qué sensación tendría al sentir sus manos sobre piel? ¿Sería una mujer fría o más bien cálida y tierna?

Se obligó a dejar de pensar en eso. Sin duda ya jamás lo sabría. Lo mejor sería seguir la sugerencia de su padre e irse a vivir con él. Ponerse la ropa le resultaba un problema, a juzgar por la camisa sobrepuesta del pijama.

Se tensó al escuchar la llave en la cerradura. Su café estaba listo y lo dejó sobre la mesa cuando ella entró.

-Kaoru, bienvenida... - dijo al recibirla. Ella lo miró, como si estuviera en shock.

-Buenos días.

Se notaba un poco rara. Traía unos papeles en la mano.

-Kaoru... ¿Pasa algo?... Enishi... ¿Le hizo...?

Sabiendo que se derrumbaría de un momento a otro, Kaoru dijo en voz baja.

-No me hizo nada.

Kenshin la miraba atentamente, tratando de comprender lo que pasaba. Le quitó los papeles de las manos y aunque no entendió qué decían, las firmas y los timbres de cada persona lo orientaron.

-¿Él se los dió? ¿Son los de divorcio?

La joven asintió a las dos preguntas. Entonces Kenshin reparó que no lo miraba a los ojos.

-Kaoru... ¿Usted estuvo con él...?

Una lágrima se deslizó por su mejilla.

-Si.- dijo ella mirándolo a la cara, afectada.- Sólo así pude terminar todo pero... me siento tan mal...- acabó en un sollozo.

Kenshin la atrajo hacia él y la abrazó, y ella no puso resistencia a ello. Podía entender lo que había pasado porque entre sus muchos errores, también estuvo el de la última noche. No podía juzgarla porque él mismo aún no se había perdonado y quizá nunca lo haría. Esperaba que al menos pudiera perdonarse ella

Más tarde fueron al ayuntamiento a dejar los papeles. Estaba todo en orden. Los sorprendió el que recepcionó el documento al comentar sobre las cláusulas especiales.

-La señora Kaoru recuperará su apellido de soltera y recibirá una compensación económica de ...- y mencionó una importante cifra en yens.

La sensación de sentirse culpable y basura volvió a aplastar a Kaoru ante esas consideraciones de Enishi. Regresó al departamento cabizbaja y ya en su dormitorio se acostó. Kenshin se sentó en su sofá sin saber qué pensar de todo eso, pero algo le había quedado claro. Enishi había hecho una muy buena jugada. Había dejado libre a Kaoru, pero la había dejado dañada para enfrentar cualquier relación y él no tenía el tiempo suficiente para ayudarla.

¿O sí?

O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o - O – o – o – o - O - o – O

Fin capitulo cuatro

La Propuesta

Julio 15, 2015

Notas de autora.

Hola!

Si. Kaoru lo hizo. Y no se trató de un sueño ni nada de eso.

La idea de una escena entre ella y Enishi siempre estuvo presente, aunque originalmente sería un poco más triste que esto. Pero decidí adelantarla y ver que pasa con Kenshin y con su entorno.

Cariños y amor a todas.

Eliana 231: Querida, espero alcanzar a poner esto antes que llegues a este capitulo. Muchas gracias por escribirme. Estoy leyendo tus reviews, pero no puedo responderte más que por este medio. Es un poco complicado lo de Kenshin pero así como Kaoru, tal vez él también esté llegando al final al de su dolor. Supongo que este capitulo te sorprendió un poco más que los anteriores y lo único que puedo decir es que Enishi no es tan malo y que Kenshin se pondrá aún más bueno. Besos.

Blankaoru.