Declaración: Rurouni Kenshin ni ninguno de sus personajes me perteneces. Hago esto por diversión y sin fines de lucro.
Esta historia está dedicada a Pola Himura.
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Deseando Vivir
Capitulo Once
El Comienzo
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Con el test de embarazo marcando positivo, Kaoru, sentada en el borde de la tina miró a Kenshin que estaba de pie a su lado. Luego miró sus piernas y estas se tornaron borrosas conforme las lágrimas comenzaron a aflorar. No era justo lo que le pasaba.
Sentía que su pecho estallaría de amor en cualquier momento por ese pequeño ser, sin embargo sabía lo que vendría más adelante. Instintivamente se abrazó la pancita pensando que no quería que eso sucediese y notando su gesto, Kenshin, con un nudo en la garganta se acercó y la abrazó, haciéndola levantarse y asegurándole que todo estaría bien, aunque ni él sabía bien cómo. Se preguntaba en qué momento había podido suceder eso. Al llegar a Estados Unidos por primera vez, Kaoru se había puesto en manos de un ginecólogo que le había recetado un anticonceptivo oral, pero ella lo dejó luego del segundo mes porque le había caido bastante mal. Se habían intentado cuidar con preservativos, pero al parecer no lo hicieron correctamente.
A conciencia, Kaoru se puso ese mismo día en manos de un especialista para que la ayudara a sostener su embarazo, siempre acompañada de Kenshin. El doctor miró los exámenes y las imágenes diagnósticas que ella se había hecho en Japón y escuchó lo que ella dijo sobre lo que sabía de su condición pero no quiso aventurarse con una promesa que él sabía de antemano, no podría cumplir. Sin embargo le recomendó empezar a tomar esa misma tarde unos medicamentos especiales y hormonas para sostener el embrión. El ecógrafo, una semana después, sepultó cualquier ilusión que pudieron hacerse.
"Bradicardia fetal. Desprendimiento de trofoblasto."
Esa noche Kenshin y Kaoru llegaron muy callados a su casa. El perro no ladró y sólo Emily, cada vez más grande y bonita se les acercó y se restregó contra el pantalón de él. La verdad, Kenshin se sentía muy afectado y de ese modo tuvo una pálida idea del modo en que debía sentirse ella. El médico había sido muy tajante sobre la imposibilidad incluso de un milagro por el grado de malformación inoperable en uno de los órganos reproductivos de Kaoru y enterado de su mala tolerancia anterior, le recomendó otro tipo de anticonceptivo oral, le habló de los inyectables y de otros métodos como los preservativos, ajustándolos según los días de su ciclo menstrual para evitar pasar por lo mismo.
Mientras Kenshin calentaba la cena, Kaoru se apoyó en el marco de la puerta que daba al patio y miró hacia afuera. No era fácil soltar ese sueño, pero tampoco quería dañarse a sí misma ni seguir preocupando a Kenshin como lo estaba en ese momento. Ella sabía de antemano sobre este resultado en cualquier intento, pero aún así dolía vivirlo una vez más y ya no queria que siguiera doliendo. No quería que él tampoco sufriera. Se arrancaría las secretas ideas que tenía de tener un hijo suyo, para nunca más dejar de sonreírle. Ella no necesitaba un engendrador. Necesitaba a su compañero y sólo quería cuidar de él. Ya más adelante decidirían qué hacer si querían agrandar su familia. Se obligó a no pensar en que tal vez Kenshin si quería ser padre...
-¿Cariño? La cena...
Haciendo acopio de valor, Kaoru respiró y trató de mostrarse serena. Kenshin le acarició una mejilla y ella se esforzó en llevar una charla amena. No hubo quejas ni lamentos aún cuando sus ojos brillaban. Jugó con su gatita mientras veían una pelicula y fueron a acostarse. Ella le dijo, antes de cerrar los ojos, que él era lo más importante en su vida.
-No se preocupe por mí, por favor, ya he pasado por eso. Estaré bien.-
Esa noche, abrazándola en su cama y sintiéndola tibia y hecha bolita a su lado, Kenshin pensó que no era justo que ella sufriera y cargara con todo eso y sólo había una forma, a su parecer, de hacerle ver que él estaba con ella y terminar con una situación similar a futuro. Tomó su decisión y tras conversarlo con Kaoru por la mañana y asegurarle que no echaría pie atrás, fue a hablar con el médico tan pronto como pudo para no interferir con sus planes de boda.
Unos días después que Kaoru completó el proceso de aborto, Kenshin se sometió a una vasectomía.
Sólo los más cercanos a Kenshin, es decir, su madre, Hiko y Frank se enteraron de lo que había sucedido. Afortunadamente Noriko tenía a una asistente, de modo que Kaoru tuvo la tranquilidad para vivir el proceso sin la presión de retomar enseguida el trabajo. Kenshin se apoyó en Frank para que la construcción no sufriera de atrasos mientras él acompañaba y cuidaba de su mujer y el castaño no tuvo problemas, diciéndole que lo más importante era estar con Kaoru.
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Frank tenía sus propios asuntos, como ir por las tardes a buscar su taza de café donde Audrey. En esos días que Kaoru anduvo en Japón él salió un poco más temprano una tarde y fue a ver a la mujer, después de todo Kaoru se la había encargado. Llegó en un mal momento para Audrey, pues justo había llegado una mujer con sus amigas a celebrar su cumpleaños y la tenían muy ocupada, sin posibilidad de ir a buscar a su hijo a la guardería.
-Quédate un momento mientras voy a recogerlo, Frank.
-¿Estás loca? Yo no sé cortar el pastel en rebanadas como lo haces tú ni hacer la leche con chocolate así de buena. Dime dónde debo ir a buscar a Chris y te lo traigo. Voy en el vehículo, no demoraré.-
A Audrey le pareció una buena idea y de inmediato llamó a la guardería dando las señas de Frank para que le entregaran al chico. Este llegó y una de las mujeres a cargo salió con Chris de la mano. El niño lo miraba con ilusión.
-Viniste a buscarme...-
-Tu madre tenía mucho trabajo, por eso vine.
-¡Viva! - exclamó, levantando sus bracitos. Frank lo levantó como si no pesara nada y lo aseguró en el asiento trasero.-¿Por qué voy atras?.- preguntó curioso, mirándolo con sus enormes ojos.
A Frank le pareció poco probable que Chris entendiera sobre las precauciones y leyes del tránsito.
-Porque... este es un nuevo juego; esta es una limusina y tú eres un señor. Yo soy tu chofer e iremos con tu madre que es la reina.
Alucinando, Chris llegó feliz donde Audrey y la tarde se hizo corta en la pequeña cafetería. Los tres se fueron muy contentos hasta la casa de la mujer y tras entrar, Chris corrió a encender el televisor cuando empezaba su programa favorito "Hora de Aventura". Quería ver a Jake, el perro y mientras Frank ponía la mesa para la cena, mirando de reojo se fue quedando pegado en la historia. Se sentó junto al niño y se rieron de los mismos chistes.
Audrey terminó de calentar un guiso que había preparado y le extrañó que sonara el timbre de la puerta, pero fue a atender de todos modos. Empezó una tanda de comerciales y un nuevo juguete de Ben 10 llamó la atención de Chris. Frank se giró un poco para mirar quien venía.
-Te extrañaba, hermanita. ¿Por qué no me dijiste que te mudabas acá? Me costó mucho dar con tu casa.
Chris giró rápidamente la cabeza hacia la puerta al escuchar esa voz y eso llamó la atención de Frank. El niño bajó la mirada y se puso inquieto.
-Lo siento, Ralph. No sabía que venías y estoy a punto de acostarme...- dijo Audrey, titubeando.
-¿Qué es eso? Hum... huele a... ¿guiso?
-Si, pero...-
Un hombre corpulento, un poco más bajo que Frank entró en el lugar, apareciendo en su campo visual. Cuando se miraron, pudo notar su innegable parecido con Audrey.
-¿Y tú eres... ? -preguntó el recién llegado. Lucía una amistosa sonrisa y tenía un aspecto agradable.
-Frank Benson.- dijo el castaño. Se iba a levantar, pero sintió que Chris lo tomaba de la camisa. Decidió quedarse donde estaba y fue cuando Ralph descubrió al niño.
-Oh, mi sobrino favorito está aquí.- dijo tomándolo en brazos y sacándolo de su lugar junto a Frank. El niño no quiso ser besado a modo de saludo por su tío y de alguna forma rara, Frank decidió que necesitaba recuperar al muchacho cuánto antes.
-Ya nos ibamos a la cama con Chris.- dijo Frank por impulso.- Vamos, Chris, despídete de tu tío.- dijo al acercarse a ellos y recibir al niño en sus brazos. Chris lo abrazó por el cuello y Frank pudo notar algo en los ojos de Audrey... ¿cómo lágrimas? Le restó importancia y se lo llevó al pequeño al segundo piso. Cuando los fue a dejar sobre su cama, el niño se aferró con fuerza a él.
-No me dejes solo. No dejes que suba. No me gusta su juego, me duele...- susurró el niño. Frank se quedó de una pieza al escucharlo. ¿Era cierto lo que él pensaba o había escuchado mal?
-Yo te cuidaré.- dijo Frank.- Lo prometo, pero dime... - titubeó al formular su pregunta y decidió mejor no preguntar. Sólo dijo: - Quédate aquí. Yo me haré cargo. Nadie que no sea yo o tu madre entrará a este cuarto.
El niño lo miró suplicante y el hombre cerró la puerta y bajó la escalera con un sabor amargo en la boca.
-Qué lástima que llegué tan tarde y no pude estar más tiempo con mi sobrino.- dijo Ralph tomando un poco de agua.- Los días están muy bonitos todavía, podríamos ir a la playa.- comentó.
-¿Quién te dió mi dirección? - Quiso saber Audrey, tensa.
-Mamá, por supuesto.
Frank miró a Audrey hablar con su hermano. Su expresión corporal era cerrada y claramente no estaba cómoda.
-¿Qué le hiciste al niño? - Lo encaró Frank. No iba a perder su tiempo jugando a las visitas con alguien que había causado que su pequeño perdiera la sonrisa.
La pregunta tan directa incomodó a los hermanos.
-Frank, por favor, mantente al margen de esto.- dijo Audrey sumamente avergonzada. Ralph se había puesto rojo y Frank decidió que definitivamente había algo muy raro. Se acercó a Ralph.
-Quiero saber qué le hiciste al niño.- insistió.- Una simple pregunta.
-No le he hecho nada. Sólo jugué con él, como todos los tíos... - respondió el hombre. La situación se estaba poniendo tensa y Frank se estaba molestando.
-Ese chico es cariñoso y se descompuso nada más verte. Ha jugado con Kenshin, con Carl como si fueran sus compañeros de juego y es mi amigo personal. Yo le he prometido que nunca más le harás algo que le duela y por Dios que voy a cumplir.
Ralph pudo notar la furia ardiendo en la mirada de Frank.
-Tranquilo, ya sabes cómo son los niños. Mentirosos... tal vez está enfadado conmigo porque no le dejé hacer algún capricho...-
Audrey comenzó a llorar y Frank pudo reparar en lo nerviosa que estaba, en lo incómoda, en lo... ¿dolida? Ciertamente no estaba bien. ¿Ella sabía algo?
-Mi Chris no es un mentiroso.- dijo Frank muy seguro. -Vete y no vuelvas.
-Estás cometiendo un error.- dijo Ralph nervioso.- Hermana, dile que yo nunca...
-No me llames hermana...- dijo Audrey con las lágrimas fluyendo por sus mejillas.- No después de lo que le hiciste a mi hijo. No quiero que vuelvas nunca más a mi casa, ni que te acerques a ninguno de nosotros.
-Audrey...
La mujer no se pudo controlar más y en un ataque de histeria, cayó sobre su hermano, golpeándolo en el pecho.
-¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué? ¿Por qué tenía que dañar a lo único bueno que tengo, a lo que más quiero, por qué? ¿Por qué?, ¡maldición!
Con suavidad y fuerza a la vez, Frank separó a Audrey y la orilló a calmarse. Su hijo estaba asustado en el segundo piso, seguramente atento a todo lo que pasaba abajo si es que no los estaba espiando y no necesitaba verla así. Ralph masculló algunas palabras y se fue rápidamente del lugar, entonces Audrey se sentó a la mesa y tomó del agua que le trajo el castaño. Ella se tomó la cabeza y le contó la historia de cómo fue descubriendo el abuso, en voz baja. A cada palabra, Frank sólo deseaba ir tras Ralph y patearlo hasta matarlo pero entendió que ese comportamiento no sería bueno en esa situación. Audrey y Chris lo necesitaban.
-¿Pero por qué no lo denunciaste? ¿Ves que por eso él ahora te encontró y el niño tuvo que enfrentarlo?-
-Tal vez pienses que soy una madre negligente.- dijo Audrey muy consternada.- Y tal vez lo sea. Sólo te puedo decir que si esto lo hubiera hecho un profesor de mi hijo o un vecino, te aseguro que lo hubiera denunciado y si no lo hubieran encarcelado, lo hubiera matado yo misma, pero mi hermano...
Frank comenzó a comprender... Audrey no estaba en una posición fácil. Se preguntó a sí mismo, si de haber sabido algo así de su padre a quien amaba, hubiera sido capaz de enfrentarlo sin sentir que se le atoraban las palabras.
-Mi madre no me creyó cuando le conté lo que pasaba, dijo que Ralph era un buen hombre. Cuando le insistí se puso furiosa conmigo, dijo que era su hijo adorado y que si iba a la cárcel ella moriría de la pena. Me dijo que la culpa era mía que no educaba bien a mi hijo, que era desordenado y con sus juegos incitaba a Ralph. ¿Tienes una idea de cómo me sentí con eso? Resolví mudarme y le pedí ayuda a Kenshin para venir hasta aquí, pero... aún cuando fui a poner la denuncia, no pude. Sólo vi imágenes de quien fue mi amado hermano y yo creciendo juntos. Yo amo a mi hijo, no te haces una idea de cuánto, pero esto también es muy dificil para mí.-
-Entiendo que no es fácil y sé que temes una avalancha sobre tí que no puedas soportar si lo denuncias y te cae la familia encima. Pero él es un enfermo, está suelto y es un peligro para otros niñitos. Denúncialo, y te aseguro que tendrás todo mi apoyo en esto y si alguien habla mal de tí lo haré picadillo. Hazlo. Chris se merece sentir que está seguro y no que tiene que esconderse debajo de su cama cada vez que toquen el timbre.
Al día siguiente, sosteniendo la mano de Audrey y con Chris en brazos, Frank entró a la estación de policía a poner una denuncia tras hablarlo con Carl y escuchar los pasos a seguir. Mientras el niño alucinaba con una amable oficial que lo tomó bajo su cargo, Audrey relató, muy nerviosa y temblando, todo lo que sabía. Tenía los dibujos de su hijo e informes de la psicopedagoga. Frank narró todo sobre los nervios de Chris la noche anterior y el caso pasó a investigación, pero mientras, pondrían una orden de restricción contra Ralph para no acercarse a la casa de su hermana. Lo que sucedió después no fue fácil para Audrey, menos cuando su madre sufrió un pre-infarto y le echó la culpa a ella por la pena que le había causado abriendo un proceso contra su hermano. La novia de este tampoco de quedo tranquila y la acosó telefónicamente cuando Ralph fue encarcelado. El propio corazón de Audrey se retorcía de dolor al saber a su hermano privado de libertad, pero tal como prometió, Frank estuvo con ellos, encarando a quienes los quisieran hacer sentir culpables en instancias que ellos eran las víctimas.
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-Muy bien. Ahora, para pasar al segundo cambio debe soltar el acelerador, apretar el embriague... -
La camioneta se paró repentinamente y ambos japoneses se movieron violentamente hacia delante y atras. Suerte que iban con el cinturón.
-Ups.- dijo Kaoru, mirando con cara culpable a su novio.- Lo siento.
Suspirando, Kenshin le indicó que reiniciara el ignitor para comenzar de nuevo la clase. Kaoru sabía guiar y entendía varios conceptos, pero le costaba pasar las velocidades.
-¿Y si me compra un auto automático? Asi no tengo que aprender esto.
Habían ido a un lugar tranquilo de la ciudad, casi sin tráfico para que ella pudiera practicar tranquilamente en la camioneta. Tras dos horas en las que aprendió a estacionar entre otras cosas, emprendieron el regreso a casa. Ella pudo conducir un poco pero al acercarse a la avenida principal, cambiaron lugares y enseguida, Kenshin torció un poco la dirección del auto y se fue guiando por el medio de la calle mientras conversaba relajadamente con ella sobre la fiesta de matrimonio y el depósito que habían hecho al banquetero.
-¿Por qué hace eso?- preguntó repentinamente Kaoru.- Si sabe que está mal y es imprudente... ¿Por qué insiste con eso?
-¿Oro? ¿A qué se refiere?
-Usted lo sabe. Vamos sobre la linea divisoria. No debería ser así.- dijo ella. De inmediato Kenshin rectificó la marcha.
-Lo siento.- comentó un poco avergonzado.- No volverá...-
-Pero dime por qué lo haces.- insistió Kaoru.-¿O es tu manera pasiva de ir contra la autoridad?
Se detuvieron ante una luz roja y Kenshin miró a Kaoru. Suspirando, editó en su mente el motivo de esa costumbre... o precaución aprendida hacía ya muchos años. La luz del semáforo dio verde y avanzaron.
-El enemigo solía poner explosivos dentro de las casas o edificios, una vez se lo conté. Yendo por el medio de la calle recibiamos un poco menos de impacto cuando se trataba de objetos que volaban hacia nosotros. Sólo... es sólo que después de eso cuesta recorrer una ciudad sin estar a la defensiva.
Kaoru tocó el brazo de Kenshin y acercándose, se recostó ligeramente en él, arrepentida de preguntar, después de todo, él hacía eso sólo cuando podía. Le dio pesar darse cuenta que, tal como él dijo una vez, nunca regresó del todo de la guerra y ella sintió la necesidad más que nunca de quererlo y confortarlo, tal como sucedió cuando llegaron a casa.
Unos días mas tarde, Kaoru se fue a encargar su pastel de bodas donde la amiga de Noriko. Kenshin había encargado un sabor especial y ella le llevaba además, los muñecos que los representarían para que coronara el pastel. Mientras lo hacía, Kaoru pensó en su mamá y en que le gustaria que estuviera allí viendo esas cosas con ella. Repentinamente sintió mucha nostalgia de su entorno y tras despedirse de la pastelera, pasó por la cafetería de Audrey para saludarla, ya que le quedaba de camino y quería un poco de compañía.
-Qué bonita te ves.- dijo Kaoru al notar que llevaba el cabello peinado de otra forma y un sentador vestido.-¿Estás enamorada?
Audrey se ruborizó y sonriendo, negó con la cabeza.
-No, nada de eso.
Kaoru no le creyó, pero aceptó un refresco y le contó cómo iban los preparativos de la boda. Ya le estaban confeccionando su vestido y se sentía muy ilusionada.
-Pero... disculpa que te lo diga. Entiendo que tú ya te habías casado antes y no resultó. El que estés con tantas expectativas ahora es milagroso...- Mencionó Audrey.
-¿Por qué?-dijo la más joven, sorbiendo su limonada.
-Es solo que... tu entusiasmo... tú sabes mejor que nadie que esto puede fracasar...
-No fracasará.- dijo Kaoru sin perder su buen ánimo.- No con Kenshin. Si mi primer matrimonio falló, fue porque el novio no era Kenshin, pero ahora todo está bien.- fue la sencilla respuesta.
Audrey quedó encantada con esas palabras y ese entusiasmo. Desde que engañó a Kenshin y perdió a Chris, sentía que nada bueno le podía esperar y por eso no se metía en ninguna relación. Tampoco era una mujer especialmente feliz o animosa como su amiga y pensaba que nadie la miraría.
-No te preocupes, ya llegará el que es para ti, si es que no lo conoces ya.- agregó Kaoru, sacándola de sus cavilaciones.
-Oh, no... no, Kaoru. Yo estoy bien así, sola.
-Está bien, está bien, te creo, pero dime, sinceramente... ¿Qué piensas de Frank?
-Oh, bien... Frank es un hombre bueno. Es muy valioso para mí y mi hijo, pero...
Kaoru miró su reloj de pulsera y levantándose, le dio un beso a Audrey y anunció que tenía que correr a la modista. Cuando Audrey se levantó para despedirla, se tropezó con el enorme cuerpo de Frank que no sintió llegar tras ella.
Frank y Kaoru intercambiaron una mirada y ella salió del lugar con una sonrisa. Cuando llegó a la oficina de Noriko, comenzó a dar saltitos y a palmotear.
-Si!
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Los padres de Kaoru llegaron quince días antes del matrimonio, cuando había poco que elegir. Harían una boda religiosa además de la civil, pues Kenshin decía que queria casarse por todas las leyes. La primera vez, Kaoru se casó por lo civil, asi que ni tenía ningún impedimento religioso
Kojiro, Noriko, Hotaru y Hiko simpatizaron de inmediato y le hicieron a Kenshin una jugada por la que no dejaría de reclamar hasta muchos años después. Lo sacaron de su casa para instalar allí a los padres de Kaoru. Él regresó a la casa materna.
-Pero mamá... es mi casa, allá está mi mujer...
-¿Qué gracia tendrá la noche de bodas si no esperas un poco?- Dijo Noriko muy seria.- Ya, deja de reclamar y mete la maleta de una vez en tu cuarto.
Tal como Kaoru tuvo en su viaje un reencuentro con sus padres y su infancia en su dormitorio de soltera, él tuvo ocasión de dormir en su antiguo cuarto y ver las cosas del niño y adolescente que fue. Noriko no le había cambiado nada, esperando quizá que un día él volviera. Estaban sus pósters de Michael Jackson y de expertos en motocross, su cubo Rubik, sus viejos cuadernos de la escuela y entre sus hojas encontró cartas de amor de cuando fue niño y le gustaba una compañera. Había fotos de él y Audrey y también, fotos de su época militar y muchos recuerdos de antes de eso. Se dio cuenta que no todo en su vida había sido dolor antes de conocer a Kaoru y había tenido cosas muy buenas. Sólo podía sentirse agradecido.
Dejó de alegar por su regreso forzado. Abrazó a su madre al salir de su cuarto y le dijo lo mucho que la quería.
Mientras, Kaoru intentaba componer sus votos sobre una hoja de papel. Noriko le habia explicado que era la costumbre allá hacer un pequeño discurso para la pareja durante la boda. Hotaru se acercó a su hija y le preguntó por qué, siendo que todos ellos eran japoneses, no hacían un matrimonio con elementos de su cultura.
-En esta cultura creció Kenshin.- dijo Kaoru.- Y su cultura es mi cultura.
-Eso me recuerda...- repuso Kojiro, que se tomaba un té con Rey a sus pies.- Algo que escuché hace un tiempo y tal vez te pueda servir. Sólo debo saber... Kenshin profesa la fe cristiana, ¿no?-
-Así es.- dijo Kaoru.- Cree en Dios...
-Pregúntale a... esa cosa por Rú. Hem... déjame recordarlo... Rut y Noemí.- dijo pasándole el smartphone, aparato que él no entendía a cabalidad. Kaoru abrió el buscador y buscó lo que dijo su padre. Encontró una historia de dos mujeres pero cuando leyó las palabras que una le dedicaba a la otra, supo que eran para ella.
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Tae llegó unos días después y Octubre comenzó con días más frescos. Kaoru llevó a su amiga y a Hotaru de compras y Kenshin le mostró la constructora a Kojiro. Consternados, el día 2, escucharon la noticia sobre un tiroteo en un lugar varias millas al sur de Salem llamado Roseburg. A Kojiro eso no le gustó y se lo hizo saber a su hija.
-No me gusta que te quedes a vivir aquí, con tanto loco suelto abriendo fuego.
-Son casos aislados, papá.
-La casa es grande para mí y tu madre, Kenshin parece un hombre que sabe negociar. Si tienen que irse de aquí algún día, puedes volver a tu casa.- dijo el hombre intentando no demostrar su preocupación. Kaoru lo miró y lo abrazó emocionada.
El día 8, Frank, Carl y Peter se llevaron a Kenshin de despedida de soltero. Bebieron todo lo que encontraron y llegaron a ese punto en que mientras los demás dormían la borrachera, Kenshin y Frank seguían despiertos, ligeramente inclinados sobre la mesa, teniendo una conversación más o menos así:
-No sabes... es que no sabes lo feliz que me siento de que por fin hayas encontrado a la indicada. Yo sabía... pero es que yo sabía que había una para tí. Te mereces toda la felicidad del mundo, bro.
-Gracias, amigo. Amigo... gracias por ser mi amigo.
-No, Ken...- dijo Frank con los ojos vidriosos.- Gracias tí por ser mi amigo. Qué amigo, tú eres mi hermano, mi bro.- repuso, golpeándose el pecho con el puño a la altura del corazón.
-Tú también eres mi hermano... -dijo Kenshin arrastrando las palabras.-No, eres más que eso... tú eres todo, tú eres mi padre. Nunca olvidaré que cuidaste de mi familia y mi negocio mientras estuve fuera.
-Era lo menos que podía hacer.- dijo Frank abrazando a Kenshin de lado, como macho que era.- Tú me diste la opotunidad de trabajar cuando nadie me contrataba y estaba lavando autos aún cuando ya estaba titulado. Tú creiste en mí, por eso tú también eres mi padre.
Se tomaron el último trago, abrazados y luego se pusieron a cantarle al amor. Despertaron a sus amigos y armaron un feliz, aunque desafinado y ebrio coro.
El día 10, en un vuelo procedente de Santiago de Chile, llegó Brenda y Dereck, con sus hijitos para estar en la boda. No podían faltar.
Con todo en regla desde el punto de vista legal, Kenshin y Kaoru contrajeron nupcias por lo civil el dia 14 de Octubre de 2015. Dos días después, el 16, lo hicieron en la iglesia, con todos sus amigos como testigos.
Muy nerviosa, Kaoru se subió al auto de época que habían contratado junto con su padre. Decorado con cintas y flores, los demás autos tocaban el claxon al verlos pasar y algunas personas levantaban las manos en señal de agrado hacia la novia. Como nunca antes se sintió acogida en su nueva patria y Kojiro, emocionado, más que la primera vez que la entregó, tuvo la certeza de que su hija sería muy feliz en aquel lugar.
Mientras, en la iglesia decorada con flores blancas, Kenshin estaba nervioso. A su lado Frank, su padrino, le decía que todo estaría bien.
-Va a llegar. No creo que luego de venir de tan lejos escape.- repuso en broma. Kenshin sólo miraba hacia la entrada y a su iglesia semivacía, pues sólo habían invitado a unas cincuenta personas, pero todos fueron.
Todos, con excepción de uno. Con una espinita en el corazón, Kenshin notó que Kenshiro no estaba.
-¡Viene la novia!.- gritó una niñita con una canasta de cintas y corriendo tras ella, Chris llegó hasta Audrey, su madre. La mujer tomó a su niño en brazos y sonriéndole radiante, miró a Frank. Este le guiñó un ojo: Le había pedido ser su novia el día anterior y ella dijo que si.
Notaron la variación de la luz cuando el auto estacionó afuera y el corazón de Kenshin se aceleró en forma descontrolada. Ansioso miró hacia la puerta y vio a su preciosa japonesa hacer su aparición del brazo de su padre.
El vestido de escote princesa y ajustado hasta la cintura, contaba con una amplia falda de encaje que le daba un aspecto de princesa. Elegante y sobria, Kenshin sólo pensaba que la amaba, que la amaba a rabiar y que ya quería que terminara la ceremonia para abrazarla y darle de besos y quererla, quererla... quererla. Cierto, la conocía de hacía unos seis meses quizá, pero ya había querido quedársela desde el día uno. Para él no era descabellado ni apurado hacer esa boda... para él era una cuestión vital tenerla a su lado, más al ver que Kaoru venía sonriéndole y pudo notar que también estaba feliz. Le tomó la mano para ayudarla a subir el peldaño de desnivel y Kojiro se la entregó, pidiéndole que la cuidara y la protegiera.
Empezó la ceremonia. Noriko también se sentía feliz de ver a su hijo tan contento e iniciando una nueva vida. Llegado el momento, él leyó sus votos a Kaoru, emotivos al punto que le costó a la joven contener las lágrimas. Cuando le tocó el turno a ella, sacó un papelito doblado de entre su ramo de flores y tomó el micrófono.
-Yo no entiendo, la verdad, mucho en qué consiste esto de los votos. Vengo de muy lejos, de un lugar donde todo es diferente. No sé si hice bien con lo que escribí, sólo sé que Kenshin y ustedes deben conocerlo mejor que yo, pero Kenshin me enseñó sobre su fe con sus actos por eso, espero que él me disculpe por no usar mis propias palabras, porque, mi amor... es como si fueran mías.- dijo algo nerviosa, poniendo su papel delante de ella.- "No insistas en que te abandone ni me separe de tí, porque a donde tú vayas, yo iré. Donde tú habites, habitaré. Tu pueblo será mi pueblo... y tu Dios será mi Dios."- leyó la joven, notando cómo Kenshin movía los labios. ¡El conocía esa cita!.-Yo...- quiso añadir.- ... me siento muy agradecida de la comunidad que me recibió tan bien, pero aún más agradecida con el hombre bueno que me enseñó que el dolor se puede superar y que las lágrimas se van un día. Me hizo sentir, cuando más sola estuve, que era digna de respeto y preocupación y que un abrazo sincero y cálido puede... - se detuvo con la voz quebrada, para reponerse.- ... un abrazo puede ser el mejor refugio y el mejor apoyo. Y que un hombre no tiene que ser mi dueño, pero si mi compañero y de ese modo... adueñarse de mi corazón.
Terminados los votos y la ceremonia, Kenshin y Kaoru corrieron a su auto alquilado y dieron una vuelta por la ciudad. Al llegar a la fiesta, en un local cerrado por el frío que ya hacía, ya estaban todos allí y tras las palabras de sus amigos, dieron paso a la cena. Más tarde a la fiesta, donde disfrutarían de música en vivo. Fue entonces que Kenshin subió al escenario con sus amigos. Se quitó la chaqueta del frac y se dirigió al micrófono. El resto pasó a ocupar los diferentes instrumentos montados allí.
-Ustedes saben que... este día hemos querido compartirlo con todos ustedes. Pero para llegar a este día, con Kaoru vivimos juntos algunas cosas y en ese sentido, hubo una canción que definió nuestros primeros momentos juntos. Bueno, más de una. Le pedí a mi buen amigo Peter que tocara la guitarra y que ensayara conmigo y cuando le dije, "Peter, acompáñame a casa a cantarle esto a mi mujer"... ¿Qué dijiste, Peter?
-Ni loco dejo que mi talento se pierda entre cuatro paredes.- repuso el aludido.- Estas tres canciones son para lucirse tocándolas.- dijo el enorme hombre de color agitando con sus dedos las cuerdas de su guitarra.- Por eso incluí a los muchachos. No ensayamos mucho pero ¡vamos!-
Atrás de ellos escucharon las baquetas de Frank marcando los tiempos y empezaron la música. ¿Era cierto? ¿Fight the Night? Nadie entre los invitados la conocía, sólo ella y Kenshin se la cantaría. Los invitados formaron un semicírculo tras ella, dejándola a la vista de Kenshin, como un punto de luz con su vestido blanco.
-"Viene la lluvia otra vez... tantas cicatrices no desaparecerán... este es el precio de la guerra... y lo pagamos con el tiempo..."
Escuchar esa canción de la fabulosa voz de Kenshin y en vivo no tenía comparación porque le añadía una fuerza que no siempre se apreciaba en el mp3. Evocó sus vivencias en el departamento de Kobe, sus derrotas y preocupaciones. Le pareció que se trataba de una vida vivida por otra persona y no por ella y entonces la canción terminó. De inmediato comenzaron los acordes de otro tema.
-"Cuando es amor lo que das (yo seré un hombre de buena voluntad)... Entonces vivirás enamorado (defenderé mi causa, no cambiaré) Seré la roca sobre la que puedes construir, estaré allí cuando seas mayor ..."
Ella conocía esa canción... ¡Lo recordaba! Él se la dio a traducir y ella sintió que esas cosas él se las prometía en serio. Peter hizo la segunda voz y "Todos por Amor" de Bryam Adams salió perfectamente interpretada. Pero al parecer, quedaba una y eso llamó su atención. Ellos como pareja, no tuvieron tiempo de tener una tercera canción. Su relación hasta el momento había sido muy corta. De hecho, la segunda no la escucharon juntos más de una vez pero era lindo que él se acordara de eso.
Peter con maestría inició un sonido parecido al flamenco. A Kaoru le pareció reconocer ese sonido... era como algo que él intentó tocar la noche de bienvenida de Kenshin y este no le dejó seguir, pero, poniendo atención a la música, era algo que le pareció familiar... una de esas canciones que todo el mundo conoce aunque en su caso, nunca supo lo que decía, pero le encantaba.
Al parecer ahora que manejaba el idioma, se enteraría.
-Para amar realmente a una mujer... para entenderla... tú debes conocer su profundo interior. Oír cada pensamiento... contemplar cada sueño... y darle alas cuando ella quiera volar...
Imágenes de su primer matrimonio la asaltaron con esas palabras. El aislamiento al que Enishi la sometió, la soledad, el impedirle seguir con las cosas que le gustaban. El corazón de Kaoru latió fuerte.
-... Luego, cuando te encuentres inevitablemente refugiado en sus brazos... - fraseó Kenshin mirándola con una sonrisa deslumbrante.-... sabrás que realmente amas a una mujer. Cuando amas a una mujer, le dices que la necesitas realmente. Cuando amas a una mujer, le dices que ella es la elegida... Porque ella necesita a alguien que le diga que esto durará por siempre. Entonces dime... ¿realmente has amado a una mujer?-
No era de extrañar que Peter haya querido dar el concierto para más personas con la tremenda destreza que mostraba con la guitarra. Kaoru ya amaba esa canción, estaba decidida a pedirle a Kenshin que se la cantara todas las noches. Es que le salía tan bonito...
Audrey miró a Kaoru de reojo. Qué afortunada era. Kenshin nunca, cuando fueron novios, le había cantado algo y eso que ella supo que había sido integrante de una banda. Pero se alegraba realmente de que así hubiera sido, de que no la hubiera llegado a querer tanto aunque tal vez él así lo pensó. Se sentía tranquila porque él tenía a su amor. Y el de ella estaba jugando con sus baquetas contra la batería, llevando el compás.
-... y cuando puedas ver tu futuro en sus ojos... realmente sabrás que amas a una mujer... -
Con excepción de Kaoru, quienes conocían la canción pudieron percatarse de un sutil cambio en esa parte, pues se hacía mención a los hijos que tendrían y no entendieron que Kenshin cambiara "hijos" por "futuro". Más de alguno aventuró que quizá se le había olvidado con los nervios y había dicho lo primero que se le ocurrió, aunque daba un poco lo mismo. Las decisiones de la pareja, por muy amigos que fueran no estaban para ser analizadas ni juzgadas por ellos. Noriko, contenta, con Hiko a su espalda, también se dejaba llevar por esa hermosa canción y su significado.
Al terminar la canción, Kenshin agradeció a todos por la atención y el respeto durante su pequeño concierto y junto a sus amigos, bajaron del escenario para dejarles el espacio a los verdaderos músicos que habían contratado. Se sintieron muy cómodos tocando como banda pero... era la fiesta de Kenshin y no se la iba a pasar cantando. Kaoru se acercó emocionada a él y echándole los brazos al cuello le agradeció su regalo. Entonces Kenshin la apartó ligeramente. Había visto algo tras ella.
O más bien, a alguien.
Con su chaqueta en una mano y un pequeño maletín en la otra, Kenjiro se acercó a él. Se saludaron.
-Pensé que ya no vendrías.
-Me salió una operación de veinte horas, de ahí mi retraso.
Despacio, Noriko se acercó al que fue su primer esposo como si viera un sueño y lo saludó. Era la primera vez que lo veía en 26 años. Hotaru se acercó a Kaoru para preguntar quien era el caballero y Tae también quiso saber.
-Es el padre biológico de Kenshin.
-Pensé que el señor Hiko era su padre.- dijo Tae.
-No, él es el esposo de la mamá.
Afortunadamente quedaba cena para Kenshiro, asi que lo instalaron por ahí. Kenshin y Kaoru fueron a acompañarlo y Noriko, que lo miraba de lejos, veía a su hijo y su padre conversar.
-Deberías ir con ellos.- dijo Hiko a su espalda.
-No es necesario.- repuso la mujer.- No a estas alturas. Él siempre fue un hombre casado con su carrera, tanto que en su vida no hubo espacio para defender a su mujer o a su hijo, en fin, no quiso luchar por una familia y si quiso sacar un doctorado. O tal vez si hubo espacio para su familia y se acaba de dar cuenta, después de todo se esforzó por llegar aquí. Me pregunto si todo lo que logró tras dejarnos compensó el hecho de no ver crecer a su hijo. Como sea, es algo que nunca sabremos, pues es muy reservado. Tal vez a su modo, ha sido feliz.
-¿Y cómo estás con eso?-
-Cariño.- dijo Noriko acariciando la mejilla de su esposo.- "Eso" quedó atrás para mí. Kenshin, que es sangre de su sangre siempre estará presente y ellos deben resolver su tema. Vamos, bailemos, la música está muy buena.
-Te ves muy guapa con ese vestido.-dijo Hiko muy galante y la sacó a la pista donde Audrey bailaba con Frank y en brazos, este tenía a Chris.
La fiesta fue de amanecida para la gran mayoría, porque Kenshin y Kaoru se retiraron temprano a su casa. Unos días después, cuando las visitas provenientes de Japón se fueron, ellos se marcharon de luna de miel a Hawai.
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Kaoru miraba su anillo de matrimonio y se lo quitó unos momentos para mirar en su interior. "Kenshin Himura, 16-10-2015" decía. A pesar del corto noviazgo, sentía que la decisión había sido acertada.
Con sus papeles de ciudadanía al dia y todo eso, Kaoru se encontró pronto inmersa en su nueva vida estadounidense. Le pareció muy bonita la lluvia que cayó tras su regreso de su luna de miel y disfrutó escucharla mientras Kenshin le hacía el amor en su dormitorio.
El problema sobrevino al día siguiente, cuando tuvo que ir a trabajar y seguía lloviendo. Kenshin la llevó en la camioneta y a la tarde pasó a buscarla, llevándole unas coquetas botas de agua de regalo.
-Dime la verdad...- dijo Kaoru un día, mirando por la ventana.- ¿Tanta agua es normal?
Kenshin se acercó a ella y la sostuvo por la cintura desde atrás.
-No, cariño. No lo es. Debió llover más, pero ya sabes, así es el cambio climático. Y espera que comience a nevar y tengamos que despejar el sendero todos los días de nieve.- dijo de buen ánimo.
-No te creo...- dijo la joven espantada.- ¡Eres un tramposo! No me dijiste nada de eso.
-La idea era traerte conmigo, no darte un motivo para tomar el primer avión de vuelta a Japón. Pero relájate, cielo. Te acostumbrarás.
Con toda honestidad, Kaoru no podía verle el lado amable a tanta agua. ¡Estaba asustada! Había visto en los noticieros cuando sólo se podia ver el techo de las casas.
-Acá el escurrimiento es muy bueno, asi que no nos inundaremos. Kaoru, tienes que verle el lado bueno a todo esto. Nadie nos vendrá a molestar y nos haremos muchos arrumacos.- dijo Kenshin animado.
La simpática discusión se vio interrumpida por la noticia de un ataque terrorista en París, Francia, con muchos muertos. El Estado Islámico se adjudicó los atentados. Kaoru seguía las noticias con espanto.
-Esto no me gusta.- murmuró Kenshin. Unos dias después, cuando Francia decidió atacar objetivos militares, tuvo malos sueños con eso. A principios de Diciembre tuvo un sueño especialmente malo.
-Debes estar tranquilo, mi amor.- dijo Kaoru esa madrugada mientras le daba un té de melissa.- Ya se fue el mal sueño.- dijo, mimándolo como un niño pequeño.
-Soy reservista hasta los 45 años.- Soltó Kenshin y a Kaoru le pareció que la sangre se congelaba en sus venas.- Y estoy en condiciones físicas para presentarme si soy llamado.- agregó, mirando el abrir y cerrar de su mano izquierda.- Lo que para tí es una realidad lejana, una pesadilla, en caso de guerra nos podría afectar.
-No es posible.- dijo Kaoru.- Mi amor, nada sucederá, te lo prometo. Este gobierno ya tiene soldados en todas partes, no tienes que ir a pelear.
-Es sólo que... que... - Kenshin se tomó la cabeza con las manos, ansioso, sentado en la cama.- Lo sé también, es poco probable pero... me siento asustado... Disculpa, no entiendo que lo comprendas. No importa.
-Pero dímelo y entenderé. Kenshin, ¿Qué pasa?-
El pelirrojo se levantó y se dirigió a la ventana. Kaoru, sentada, tenía la taza con los restos de la infusión aún entre las manos.
-Todo este tiempo que yo... intenté sobrellevar... todo ese tiempo que no estuviste conmigo, que no nos conocíamos... viví con las secuelas sólo por vivir, porque tenía que hacerlo y ahora que por fin me ha llegado algo bueno, algo... algo como tú y yo quiero vivir, entiendes? Estar bien para tí, para tocarte...- dijo Kenshin regresando donde ella y quitándole la taza, dejándola sobre el velador.- Yo quiero tocarte todas las noches, y quiero vivirte y quiero disfrutarte y no quiero que nada empañe eso.- terminó, tomándola fuertemente por la cintura.-Sólo estoy deseando vivir toda mi vida contigo.
El pecho de Kaoru subía y bajaba bajo el pijama de algodón que llevaba y tras notar sus labios rojos y sus mejillas ruborizadas, Kenshin se lanzó. No demoró en desnudarla y tumbarla sobre la cama para luego quitarse su ropa y ser recibido y abrazado por ella. La penetró de un empellón y no dijeron nada más durante el acto. Ella pudo entender sus temores y su necesidad haciéndolos parte de si misma y cuando él terminó, agotado sobre su cuerpo, ella lo cobijó sobre su pecho. Kenshin la abrazó por la cintura.
-Vivir por vivir... - murmuró Kaoru, acariciando el rojo cabello de Kenshin.- Desear vivir... Es fácil ahora que estamos juntos. Siempre habrá nubes negras en nuestro cielo, pero cariño... detrás de las nubes está el sol. Ya nos encontramos, ya estamos juntos... jajaa, estoy divagando, cierto? - dijo medio adormilada. Kenshin estiró las frazadas sobre ellos y la siguió abrazando. Qué cómodo estaba. Que divagara todo lo que quisiera. Amaba su voz.
-¿Qué me decías?.- ronroneó. Quería escucharla un poco más. Kaoru se obligó a recordar en qué estaba.
-Que ya nos encontramos, mi amor. No permitiré que te alejen de mi lado. Quiero vivir también, todo mi tiempo contigo.
-Hum... - murmuró ronco.- Te amo, Kaoru.
Se quedaron dormidos mientras la lluvia caía sobre su hogar y Kenshin no dejó de abrazarla en la noche, sus temores disipados. El mundo siempre fue mejor cada que estuvieron uno en brazos del otro y si se están preguntando sobre si siguieron juntos, la respuesta es si, juntos una larga vida. ¿Sobre si fueron felices? Desde luego. Kaoru encontró al impulsor de sus alas y Kenshin a la compañera leal que siempre buscó. Pero aunque suena paradójico, en realidad no lo fue, porque se aman hoy y se amarán mañana, como siempre han hecho desde que se juntaron.
El matrimonio fue un nuevo comienzo.
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Fin capítulo once
El Comienzo
Fin Deseando Vivir.
Diciembre 6, 2015
Notas de autora:
"All for One" y "Really loved a Woman" pertenecen a Bryam Adams
"Fight the Night" pertenece a One Ok Rock.
Gracias, gracias, gracias por llegar hasta aquí.
Un nuevo fic terminado y con un poco más de ilusión que otras veces. Agradezco a todas quienes me acompañaron hasta aquí y me hicieron llegar sus comentarios. Ha sido muy interesante leer sus palabras y hablar sobre eso. Aún debo un par de reviews y veo difícil contestarlos esta semana.
Mientras escribía esta historia me repuse de algunas desilusiones y también recuperé la confianza en mis narraciones, además de componer un tipo de relato que me acomoda mucho. Me he llegado a sentir muy relajada contándoles de un Kenshin soldado y una Kaoru con problemas que en cierto modo pueden parecer algo alejados de nosotras, pero que mirando bien, es más común de lo que parece: La infertilidad.
Al principio de la historia me planteé que Kaoru jamás seria madre biológica y créanlo o no, fue muy difícil apegarme a esa idea. No tienen que estar de acuerdo conmigo en esto pero, tal como aprendemos que sólo "emparejados" podemos alcanzar la felicidad (en especial si esta pareja es del sexo opuesto), pues cuando nos emparejamos se nos dice que sólo con hijos la felicidad de la pareja puede ser plena, y si son propios, mejor (Y luego de los hijos vienen los nietos y se debe morir rodeado de la descendencia). Debo reconocer que por esta misma idea me costó llegar al final planificado, porque me hacía ilusión escribir de un Kenshincito o una Kaorucita. Me temblaron las manos cuando mandé a Kenshin a hacerse la vasectomía pero, pensé que podrían ser felices de ese modo porque se puede, es posible si ambos así lo deciden.
El personaje de Frank terminó ganando cierta popularidad y en verdad fue muy grato hablar de él, de cómo termina criando un hijo no propio al que ama como si fuera suyo y con su señora. Me gusta pensar en Frank, procuraré tenerlo en mente para algun día hacer otra cosa.
Noriko también fue todo un amor de personaje y es que Kenshin no podía ser tan amable si no tenía una buena crianza y una mamá cariñosa. Hiko apareció poco, pero tampoco me iba a explayar mucho sobre él. Cuando escribí sobre Brenda, pensé en una youtuber de acá llamada "La gringa loca". Sobre Enishi, no era un malo tan malo y merecía a alguien acorde a sus gustos. Sobre por qué no salió más, no es que yo lo haya olvidado. Simplemente salió del horizonte de Kaoru. Pasa lo mismo con Kenshiro y Noriko. No había nada pendiente entre ellos, porque el tiempo zanjó cualquier cosas. Ya no estaban en la vida el uno del otro.
Como un datito de esos raros, sepan que al principio Kenshin no iba a ser constructor ni Noriko arquitecta. Ambos tendrían una granja y de hecho, la primera relación sexual de Kenshin y Kaoru sería en suelo norteamericano... literalmente. Los iba a mandar al granero a tener un lemon de aquellos, pero ¿qué paso? Que se me ocurrió que con lo que gana un granjero en un año con los problemas ecológicos como los que hoy vemos (Y vamos, que Kenshin tendría una granja normalita), podía pasar que Kenshin no tuviera para el viaje a Japón ni otras cosas que pudo permitirse allá, como arrendar un departamento o ayudar a Kaoru, por eso le cambié la profesión y lo mandé a vivir a la ciudad. Sobre su otra profesión, como soldado, leí bastante para componerlo y de hecho encontré una entrevista a un soldado chileno que sirvió al ejército de los Estados Unidos, en la que basé algunas características de Kenshin, como su manía de manejar por el medio de la calle.
Cuando comencé esta historia hace ya varios meses, ni por asomo se me ocurrió que llegaría a Diciembre con ella. Fue así que tras terminar "Perro Viejo" hace unos días caí en cuenta que tenía que finalizar esta historia y sin duda habría un matrimonio y entonces, decidí esforzarme y terminarla para el día de hoy, porque conmemoro algo especial
Estaba muy nerviosa entonces para esta fecha, hace años, el 6 de Diciembre, cumplí el sueño que tuve durante una década y rodeada de mis seres queridos, ya en el Registro Civil contraje matrimonio con mi amor. Dos días después fue por la iglesia y estuvo bien bonito, no excento de chascarros. Antes que se pregunten si hice trampa en este matrimonio de Kenshin y Kaoru y puse algo mío, no fue así. Nada nada. De partida, el Rober no canta. XD y mis hermanas y hermano menor me llevaron a la iglesia en la camioneta de la familia.
Un abrazo a cada una.
Blankiss.
