¡Hola mentes pervertidas! Bienvenidos a Hentai Stravaganzza. El citado libro es un recopilatorio de relatos que publico en wattpad, ya que es de un formato más propio de esa página y que no puedo publicar aquí por ser sus historias de diferentes fandoms. Ya está en esta página "La cuña de Júpiter" del fandom de AnK y como parece que os gustan los relátos eróticos, paso a subir también este segundo "engendro".
¡ATENCIÓN! ESTE RELATO NO ES APTO PARA TODOS LOS PÚBLICOS, ES LA ADAPTACIÓN UN HENTAI
Como me han llamado la atención en los comentarios sobre que este maligno two-shot no tiene suficientes advertencias y más de un alma inocente se ha colado y lo ha leído, llenando su virgen mente de terroríficas escenas de abusos y violaciones, me reafirmo en lo obvio: ESTO ES PORNOGRAFÍA. Todo el recopilatorio Hentai Stravaganzza habla de pornografía y hentai. PERO demás de las historias, incluye ENSAYOS y REFLEXIONES sobre mis MOTIVACIONES para escoger las historias o personajes, sobre los géneros que analizo y que incluyen TODO TIPO DE PARAFILIAS, etc. Por lo tanto sin el correspondiente ensayo a alguien le puede parecer que estoy exaltando la violación. Para nada. Solo analizo realidades y la de la violación es extremadamente común tanto en la pornografía como en el hentai. Y si alguien lo crea es porque alguien lo consume. Este libro trata de ahondar en esa parte oscura de nosotros mismos, esa que ocultamos por pura hipocresía. Yo he fantaseado con que me violaran y me he excitado por ello, y eso no quita que si alguien lo intentase de verdad, seguramente acabaría castrado y severamente mutilado.
Pero eso no es todo, para seros franca, este relato no solamente trata de violaciones, sino también de fetichismo hacia los niños... (de ahí viene lo de la talla S o A), ya que es la adaptación de un hentai del género lolicon/shotacon. Así que hay mucho más por lo que escandalizarse. Pero de eso se trata Hentai Stravaganzza: buscar el origen, los motivos del ser humano para disfrutar de ese tipo de fantasías y fetiches. Lo dicho, advertidos quedáis.
FIC NO RECOMENDADO PARA: miembros de la generación wuss, colectivos minoritarios sensibles, social justice warriors, baptistas o adventistas del 7º día, anglicanos, amish, mormones y aficionados a las producciones Disney
-NO LEAS SI NO TIENES LA EDAD MÍNIMA PARA CONDUCIR O COMPRAR UN ARMA DE FUEGO-
- SI LO LEES, IRÁS AL INFIERNO-
- SI LO LEES, CORRES PELIGRO DE CONVERTIRTE EN POTENCIAL VIOLADOR/A-
- SI LO LEES Y TE MASTURBAS, TE QUEDARÁS CIEGO-
Espero que esto sea suficiente para que nadie más lea por accidente este engendro literario
No le busquéis moraleja ni demasiado romanticismo. Esto es puro y cochino lemon. Enjoy!
DISCLAIMER: Los personajes son de Rumiko Takahashi Sensei y "A size classmate" pertenece a Kou Okada.
KAGOME
— ¡Joder, puto calor..., me desmayo! Vamos a parar un rato... Ese ventilador no enfría nada, ni aunque esté a plena potencia...
— Seh... ¿Y qué se le va a hacer? Te jodes y te aguantas.
OK, sé que hace calor, pero son estos dos los que lo hacen todavía más insoportable. Los hermanos Taishō son los hijos de los mejores amigos de mis padres y mis vecinos. Además son dos plastas insoportables y los peores compañeros para estudiar que haya tenido jamás.
Me encontraba en mi habitación, tratando de hacer los deberes junto a mi mejor amiga Kikyō Chan y el plasta de Inuyasha. Los tres íbamos a la misma clase y habíamos acumulado una cantidad respetable de suspensos en el primer trimestre. Lo bastante para que nuestros padres decidieran "contratar" al Taishō mayor, Sesshōmaru - en último de Preparatoria - para ser nuestro tutor y amargarnos las vacaciones. Éste saca notazas sin ningún esfuerzo aparente pero eso no implicaba que pusiera alguno en siquiera disimular haciendo como que nos ayudaba. Cuando volvíamos de las clases de recuperación, de lo único que se preocupaba era de asignar a cada uno un montón de ejercicios y a dormitar mirando al techo mientras los hacíamos. A mí no podía molestarme más.
"¿Qué coño hace aquí? Por lo menos podría hacer callar a esta cotorra que tiene por hermano."
Odiaba estar tanto tiempo con él en el mismo cuarto porque Sesshōmaru siempre fue algo parecido a "mi primer amor". Un amor de cría estúpida, totalmente unilateral. El frió y presumido aniki (hermano mayor) de Inuyasha jamás se ha dignado a mirarme con más atención que la que dedicaría a un insecto.
"Pero todo eso es cosa del pasado."
No en vano tengo un flamante novio. El amable y siempre sonriente Hōjo Sempai nada tiene que ver con Sesshōmaru, pese a que sean compañeros de clase y amigos. Vamos a la misma academia* y hace dos semanas, el propio Sesshōmaru tuvo que presentarnos al coincidir todos a la salida. Desde entonces es como si tuviera mi propio caballero andante. Lo único que no entiendo es su manía de regalarme complementos vitamínicos que estimulan el crecimiento, en vez de algo más romántico como flores o bombones.
Como la cantidad de trabajo se me acumula y más tarde he quedado con él, decido frenar en seco los murmullos y quejidos que no hacen más que distraerme.
— Mou urusai! (¡pero qué ruido!) Ambos sois muy molestos. ¡Venga, a continuar trabajando!
— Hai, hai... (sí, sí)
En ese momento suena el teléfono de Kikyō Chan que, tras una breve conversación, mete a toda prisa los libros y cuadernos en su bolso, levantándose con la intención de marcharse.
— Gomen (perdón), dice mi mamá que vaya, que es algo muy urgente...
Inuyasha enseguida protesta con voz súper ñoña.
— ¿Eeee? ¿Ya te vas a casa, Kikyō Chan?
— Gomenne...
Con la intención de librarme un par de minutos del cargado ambiente y de no arrearle un sopapo a Inuyasha, me incorporo del suelo a toda prisa.
— Espera, que te acompaño hasta la puerta... — Antes de salir de la habitación lanzo una mirada autoritaria a los Taishō. — ¡Hey! Y tú no te pongas a holgazanear, ¿entendido?
Sempai, vigílalo..., ¿quieres?
Ambos se me cuadran cual soldados, aunque la mirada de Sesshōmaru es más irónica que obediente.
Una vez en la puerta Kikyō Chan se gira de repente como si se acabase de acordar de algo.
— ¿Más tarde vendrá Hōjo Sempai, verdad? ¿Una cita...?
— Bueno..., — me pongo colorada, — tal vez...
Kikyō hurga por un momento en su bolso y acaba por entregarme un condón.
— Toma.
—¡Qué! No necesito nada de eso..., — me pongo a balbucear, más roja que la grana.
— Vamos, cógelo... En situaciones como esas las chicas debemos ser cuidadosas. Y atenta a tus instintos de mujer. Ya nee! Matta ashita... (¡Nos vemos! Hasta mañana...)
Me quedo paralizada sin saber qué decir y ella se larga con viento fresco. Observo por un momento el condón y me permito imaginar el lugar donde debería ir puesto... ¡Mis orejas echan humo y la cara me estalla de calor! Y luego regreso al mundo real.
"¿Mis instintos de mujer? Ni que algo así me pudiera llegar a suceder..."
Soy demasiado consciente que mi tamaño minúsculo y mi poco desarrollado pecho me hacen ver como una mocosa. Ni de coña podría un chico mirarme de esa manera, Hōjo Sempai, por el momento, sólo se había atrevido a cogerme de la mano.
Al volver a mi cuarto me encuentro con un paisaje desesperante aunque para nada sorprendente. En vez de estudiar, esos dos vagos se dedicaban a mirar a las musarañas del techo.
"Holgazanes"
— ¡Pero bueno! ¿Se puede saber por qué estáis perdiendo el tiempo? Sempai..., ¿no se supone que debes ponerle firme?
Sesshōmaru está tirado en el suelo amodorrado, ni se molesta en contestar usando como escusa que suena la alerta de mensaje de su móvil para tirarse un buen rato jugueteando con el aparato. Por un momento me parece que su bello rostro se tuerce en una mueca de rabia... ¿Por qué habrá sido? Aunque puede que me lo imaginase ya que al momento recupera su habitual rictus de desdén. Inuyasha, por su parte suspira hastiado y continua con el lloriqueo.
— ¡Ah! Kikyō Chan se fue a su casa... No puedo trabajar sin mujeres lindas cerca.
—¿Y yo, qué es lo que supone que soy?
— ¡Cállate fea! Supuestamente las mujeres han de ser más refinadas y bonitas.
"¡Será cabrón!"
— ¡Omae wa... hounto ni mukatsuku! (Tú..., realmente me molestas) ¡Ya deja de parlotear y empieza la tarea, no puedo estar aquí toda la tarde!
— Claro que no... Supongo que estarás muy ocupada...— La voz cargada de metálica ironía de Sesshōmaru me sobresalta. No sé porqué me da la impresión de que su pregunta suena a ladrido. —¿Y cuando vendrá Hōjo?
— Llegará más tarde, dijo que tenía actividades con su Club.
— ¡Eee, qué morro! Yo también tengo cosas que hacer... — Se queja Inuyasha.
— Seguro que serán tonterías sin importancia. Hōjo Sempai no es como vosotros. Tiene responsabilidades.
En ese momento Sesshōmaru se incorpora burlón.
— Eee..., ¿defendiendo a tu novio?
"Un momento, ¿cómo es que él lo sabe?"
Mi cara debe de delatarme porque añade:
— ¿Qué? ¿Acaso te sorprendes? Es más que obvio.
— ¿Cómo? ¿Qué es tan obvio? — Interroga el cotilla de Inuyasha.
— Kagome y Hōjō están saliendo.
— ¡Queeé! ¿De verdad? ¡Pero qué mal gusto que tiene Hōjo Sempai, con la cantidad de chicas mil veces más lindas que hay por ahí!
Tengo un lagrimón de rabia a punto de asomarme por el rabillo del ojo, sobre todo me entristece que Sesshōmaru permanezca callado, como dándole la razón al bocazas de su hermano. Pero consigo secarlo a base de furia y esta vez mi grito hace temblar las paredes.
— AGH, URUSAI! (SILENCIO) ¡AHORA SÍ QUE ME TENÉIS MÁS QUE HARTA! ¡CALLAOS Y PONEOS A TRABAJAR DE UNA PUTA VEZ!
Tras eso por fin logro el tan deseado silencio, pero los minutos transcurren pesados, impregnados en húmedo calor e incomodidad.
"¡Maldito Sesshōmaru!"
Fue mala idea dejar que Inuyasha se entere. Ahora tendré que soportar sus burlas a diario en clase. Su comportamiento siempre fue despreciable pero de Sesshōmaru no me esperaba que fuera tan metomentodo y bocazas.
La calma es temporal, al poco rato vuelvo a escucharles susurrando.
— ¿Otra vez? ¿Qué coño están murmurando ahora?
—Oh, no es nada...,— suelta Inuyasha con rapidez. Pero a Sesshōmaru algo le está haciendo mucha gracia. Parece aguantar a duras penas la carcajada.
— Je, verás, él está...
— ¡Cállate, baka (tonto)!
— Inuyasha se preguntaba si ustedes ya lo hicieron. Aunque estamos hablando de Hōjo, así que no creo... Mirándote bien no puedo siquiera imaginármelo excitándose. Pero siendo tú..., a saber...
El comentario me atraviesa como una delgada daga de hielo. Me pongo colorada y los ojos se me vuelven a llenar de lágrimas.
— ¿Y bien? ¿Lo han hecho o no?
"¡Cabronazo!"
Exploto muerta de vergüenza y humillación.
— ¡S...s...sois imbéciles o qué! ¿Cómo os atrevéis a preguntar algo así como si nada?
— Eee, no hay nada de malo en preguntar...
— ¡Eso no es asunto vuestro!
— Puede ser, pero aún así tenemos curiosidad.
— ¡YA MUÉRANSE!
— ¿Oye, no te lo estás tomando demasiado a pecho? ¿Entonces ya lo hicieron?
A qué viene tanta insistencia? Nunca había visto a Sesshōmaru tan curioso por nada.
— ¡IDIOTA!
Inuyasha interrumpe la discusión con un tono que me parece ligeramente impresionado.
— Eee, sugee! (Genial)
Además también se ha puesto un poco colorado. El cambio de actitud me sorprende.
— ¿Dijiste algo?
— Bueno, me acabo de dar cuenta que después de todo sí que eres una mujer... Tienes la boca sucia, te comportas como un camionero y no eres muy linda que digamos... En realidad nunca actuaste como una chica normal... Pero si ya tuviste sexo... Joder... de alguna forma hace que te veas muy sensual...
— ¿Eh?
"¡Pero qué está diciendo!"
— Es como si de repente sintiera que podría hacerlo contigo...
— ¿¡Aah?!
— Mirándote bien, tienes una cara bonita... Y aunque seas pequeñaja, tu figura tampoco está mal.
—Chotto...! ¡Te estás empezando a volver grosero!
— Pero mira..., mi pene se está poniendo duro...
Efectivamente, puedo observar un creciente bulto en sus pantalones. Una serie de desagradables escalofríos comienzan a recorrer mi espalda empapándome en sudores fríos.
De golpe Inuyasha se incorpora y se lanza hacia mí, haciéndome retroceder asustada.
— Vamos Kagome..., sólo un poquito... Déjame tocarte solo un poquito... Mira cómo me has puesto... Si no me dejas hacerlo tal vez nunca pueda seguir con la tarea.
— ¡Inuyasha, salido, detente! ¡Sempai, no te quedes ahí sentado y dile algo! ¡Este capullo se está poniendo insolente!
Por un segundo respiro aliviada al ver a Sesshōmaru levantarse. Pero algo no encaja en su actitud pasota y en su relajada postura, con las manos en los bolsillos. Sus ojos dorados brillan maliciosos.
— Hai, hai... Ya cálmate...
— Eso..., dile que se calme.
— No se lo decía a él.
Le observo expectante avanzar lentamente hacía la puerta y me quedo loca cuando le veo girar el pestillo, encerrándonos.
— Él va a calmarse una vez que se haya desahogado, ¿no? — Su tono suena amargado y cortante. — Hoy hace demasiado calor para andar discutiendo, déjale hacértelo y punto.
La preocupación que llevaba sintiendo desde hace un buen rato se transformó de golpe en pánico al escuchar sus palabras.
— ¿Acaso eres una niña pequeña y mojigata?
Eso último, en cambio, me vuelve a cabrear, disipando un pelín el miedo.
No. No soy una niña pequeña por mucho que mi cuerpo parezca que indique lo contrario. Tal vez por culpa de mi trauma con respecto a ese aspecto de niña de doce años o tal vez porque el reto me lo lanzaba Sesshōmaru y odiaba que me viese como una cría, pero decidí que no podía permitirme perder la imagen de mujer segura de si misma de la que siempre hacía gala delante de ellos. Quizá si le hago una paja a Inuyasha pueda terminar con esta situación sin menoscabar mi autoridad. Haciendo de tripas corazón me dirigí a mi compañero de clase, indicándole que se levantase, y me agaché delante suya para desabrocharle los pantalones y bajarle la cremallera. Lo malo es que apenas podía disimular el temblor de mis manos.
Inuyasha, impaciente, terminó el trabajo por mí, sacando una gran erección por la abertura. Acabé cerrando los ojos asustada por la desagradable visión y la agarré lo mejor que pude sin mirar, moviendo torpemente las manos a lo largo de su longitud.
— Ya veo que no... — escucho decir a Sesshōmaru. Su voz me llega desde atrás. Parece que se ha sentado en mi cama y sigo sin entender el porqué del tono enfadado. — Pero eres tosca y torpe. ¿Qué clase de técnica es esa? — De repente siento como apoya su pie descalzo en mi hombro y me empuja hacia delante hasta que mi rostro choca con la entrepierna de Inuyasha.
— ¿Qué demonios estás haciendo, Sempai?
— No noto ninguna pasión en ti al hacerlo con las manos, será mejor que lo intentes con la boca.
Protesto negándome mientras Inuyasha restriega su pene contra mi rostro.
— Aaah, ¡tu mejilla se siente tan suave! Kimochii!(qué agradable)
— ¡Qué...! Nunca dije que lo fuera a hacer de esa manera. ¡Detente!
—No tienes porqué contenerte, Inuyasha..., al fin y al cabo es Kagome. Parece que entiende de estas cosas... — Ahora siento sus brazos rodearme el cuello y mientras una gran mano me sujeta la barbilla, otra trata de abrirme la boca. — ¡Vamos, métetela de una vez!
Sin poder evitarlo, el endurecido miembro de Inuyasha penetra en mi boca, se siente caliente y salado. Sus manos me agarran la cabeza y comienzan a desplazarla hacia delante y hacia atrás. Me cuesta respirar y trato de relajarme mientras los gemidos de Inuyasha aumentan de volumen.
"¿Cómo he llegado a esta situación?"
— Aah... aaagh... ¡Pero qué gustitito!
— ¡Cállate, enano! Y tú, encárgate de ésta también.
Una de esas enormes manos atrapa la mía y la lleva hacia atrás. Cuando palpo la erección de Sesshōmaru, el pánico me vuelve a invadir. Pensaba que sólo Inuyasha estaba cachondo, pero eso entre mis dedos me indicaba lo contrario. Además esa cosa era realmente gigantesca, mucho más que la que tenía en la boca. La mano me guía hasta su base y la siento pulsar en mi palma. El explorar con el tacto esa cosa tan cálida y suave, medir la distancia entre su base y la punta húmeda, y sentirla endurecer y agrandarse más todavía, me distrae momentáneamente de los, cada vez mas rápidos, movimientos de la cadera de Inuyasha y antes de que me de cuenta, con un gemido éste eyaculaba en mi boca. Me atraganto con su semen y toso desesperada escupiendo todo el espeso liquido que no se me había escurrido por la garganta.
Al fin libre de su pene puedo respirar con más facilidad.
Al fin terminaba esta pesadilla..., o eso creía yo. Pero no podía andar más equivocada.
SESSHŌMARU
"¡Maldita niñata! Se lo está tragando..."
Mientras el idiota de mi hermano gime y resopla, mi polla reclama la atención de la pequeña zorra. En principio no tenía planeado involucrarme en la broma más que como un mero espectador, pero al verla colorada y con la cara manchada de semen, mi creciente erección empieza a doler y cambio de opinión.
No tengo ni idea de porqué estoy tan cabreado. Habrá sido por el mensaje del cretino de Hōjo, que me confirmaba la inicial sospecha de que estaba saliendo con Kagome, o tal vez por estar viendo a la pequeña putilla hacerle una mamada al subnormal del Inuyasha... Lo único que sé es que me hierve la sangre y ella es la única responsable. Siempre la había visto como a una hermana pequeña, haciéndome reír sus patéticos intentos de llamar mi atención. Me había reído hasta la mañana en que les vi llegar a la clase que comparto con Hōjo, cogidos de la mano. Desde ese momento ya se me puso la mosca detrás de la oreja pero al no contestar ella directamente con una negativa a mi pregunta sobre si seguía siendo virgen, tengo unas ganas incontenibles de hacerla llorar.
¿En qué momento la pequeña Kagome se había convertido en una fulana? No es que haya querido algo con ella alguna vez, pero ahora cuando se me presenta tan obvio que otro la ha disfrutado, me he vuelto extrañamente posesivo. Y yo tengo muy mal carácter cuando se tocan mis posesiones. Hōjo me acabará por tener que rendir cuentas en algún momento pero al no estar presente ahora, es hacía ella a donde dirijo mi furia.
Con la polla como una roca no soy capaz de pensar con claridad, así que la lanzo a la cama y me coloco encima suya, subiéndole la camiseta. La muy zorra lleva un sujetador de encaje rosa pálido muy provocativo que hace que mi erección palpite. Sin poder evitarlo, la introduzco entre la tela y su piel, sintiendo un escalofrío al rozar mi húmeda punta con su pezón. Estoy tan caliente que no tardo ni dos minutos en correrme. ¿O tal vez ha sido porque al subirme encima de ella, su expresión de pánico cambia a una de aceptación? Ni idea..., ahora que la he visto no tan reticente a la broma, no puedo evitar desear continuar torturándola. Se ve que ella también quiere disfrutar, normal en una furcia...
KAGOME
— Muévete de una vez...,— lloriqueo al darme cuenta que llevaba ya un buen rato en silencio y mirándolo embobada. Y es que el rostro siempre impasible de Sesshōmaru se contrajo momentáneamente, mostrándome una expresión desconocida hasta ahora. Pero al abrir los ojos vuelve a recuperar el rictus burlón y la mirada metálica. Sonríe ladino sin dejar de aplastarme contra el colchón.
— ¿De veras que quieres parar en éste punto? La forma en que me miras te delata. ¿Estas tratando de incitarme, Kagome?
El pánico adormecido se despierta de golpe.
— Iada! (ni hablar) ¡Eso es repugnante! — Sesshōmaru sigue frotando su erección a pesar de haber terminado. Me unta el pecho con su semen volviendo a endurecerse por momentos mientras pataleo inútilmente en el aire.
— Así que ya usas sujetador... No creo que te haga falta con esas tetas tan pequeñas, aunque por muy rosa que sea, no es ropa de niña. ¿Te lo compraste para incitar a ese anodino? ¿Le pone duro el encaje o qué?
Inuyasha, por su parte también está interesado en el sensual conjunto que estrenaba hoy. Sesshōmaru tenía razón hasta cierto punto, me había preparado por si Hōjo Senpai decidía pasar a segunda base y no podía permitir que me viera con las braguitas de Hello Kittie. Un escalofrió me recorre al notar unos dedos frotando por encima de mis panties y descubro horrorizada que las manos de Sesshōmaru estas ambas ocupadas sujetando las mías.
— ¿Qué demonios haces Inu no baka?
Sesshōmaru gira la cabeza hacia mis piernas con un gruñido.
SESSHŌMARU
Estoy tan ocupado observando las expresiones de Kagome que no me percato de que el salido de mi hermanito ha vuelto al juego hasta que ya es demasiado tarde. Le observo enfurruñado toquetear a la pequeña viciosa por encima de sus braguitas, mientras pienso en qué escusa poner para apartarle de un sopapo.
— ¡Joder, que suavecito, kimochii!
Cuando estoy a punto de darme la vuelta y empujarle, el rostro de Kagome me vuelve a sorprender. Está rojísima y sudorosa, sin duda disfruta de sus atenciones. Me sigue mosqueando pero yo ya he terminado. Si quiero joderla tendré que hacerlo indirectamente. En fin, es hora de que el mocoso se haga por fin un hombre y con la otra niñata no creo que tenga muchas oportunidades.
— ¿Qué hago, Sesshōmaru? — Pregunta el muy estúpido.
— Métele los dedos y lámele ese bulto que tiene encima de todo.
Mientras el inútil la prepara yo me dedico a observar su pobre desempeño. Ella clava en mí los ojos suplicando pero la ignoro.
Inuyasha roza su entrada con la punta, temblando de puro nerviosismo y Kagome parece que se acaba rindiendo ante su suerte. Hurga en su bolsillo y saca un paquetito.
— Por...fav...or. Si...si lo va a hacer...que use es..sto...
Mi sonrisa no puede ser más amargada y cínica.
— ¿Así que de verdad que te lo pensabas tirar? Menudo este Hōjo, y va de caballero por la vida... ¿Cuántas veces te la ha metido ya?
— N...no es cierto... yo...
— ¡Cállate!. Toma Inuyasha, ponte esto.
El tonto de mi hermano forcejea con la goma. Si después de una manipulación tan tosca seguía siendo efectiva, estaríamos delante de un milagro. Después trata desesperado de meterse dentro. La siento tensarse como la cuerda de un piano y sus gemidos se tornan en gritos de sufrimiento. O se relaja o le va a doler el triple. Inuyasha empuja con más fuerza y ella grita más alto.
—Esa voz no es nada sensual, Kagome.
Ya no lo soporto más y decido acallarla con mi lengua.
KAGOME
Duele. Duele muchísimo y se siente asqueroso...
¿Por qué hacen esto? No quiero... Cuando tengo la impresión de que estoy a punto de partirme en dos a causa del dolor, la boca de Sesshōmaru acalla la mía. Sus labios son tan suaves, tan dulces... , su lengua baila sensualmente en mi boca abrazando la mía y logrando que poco a poco me vaya relajando. La cabeza comienza a darme vueltas igual que antes, cuando me perdí en sus dorados ojos, jugando con la idea de que es él y nadie más el que me acariciaba . Su gigantesca figura encima mía tapaba totalmente la visión de lo que sucedía entre mis piernas y me había permitido superar hasta cierto punto el pánico cuando los dedos de Inuyasha atravesaron mi vagina.
Ahora me encontraba en similar situación, embrujada por su beso y prácticamente olvidando que no es Sesshōmaru el jugaba con mis partes mas íntimas. El apretón de un pulgar sobre mi clítoris me provoca un calambrazo y clavo involuntariamente los dientes en los labios de que me acariciaban, ahogando un grito en su boca.
—¡Ah, me has mordido!
Gruñe molesto aunque su sonrisa no puede ser más sádica. Se baja de mi pecho y me rodea, colocándome la cabeza en su regazo y descubriendo la pintoresca escena de Inuyasha con el condón colocado en su tiesa erección y el rostro rojo por el esfuerzo de introducirse en mi apretada vagina.
Aprieto con fuerza los ojos mientras noto como los largos dedos de Sesshōmaru me acarician los pechos. Mientras con sus pulgares va frotando y endureciéndome los pezones, mi cabeza se va nublando poco a poco y los jadeos pugnan por escapar de mis labios
— No...no los frotes... no... para...
— Así que puedes poner esa voz tan dulce...
El sugerente susurro de esa voz, varios tonos por debajo de lo habitual se cuela por mis oídos y me provoca una oleada de hormigueos que se acaban por concentrar en mi sexo.
— Muy bien... así me gusta... sigue relajándote...
La voz y los dedos de Sesshōmaru combinados con los embates cada vez más rápidos de Inuyasha logran poco a poco que me fuera sintiendo extraña, muy extraña... Tengo miedo... ¿Qué es esta sensación? Cuando noto una lengua húmeda rozando la parte superior de mi oreja, la acumulación de hormigueo llega al máximo y la una oleada de placer me zarandea y mi vagina se comienza a contraer.
Por desgracia nada puedo hacer para no escuchar los lloriqueos de mi compañero de clase.
— ¡Uoo... está muy apretada! Parece que quiere absorberme... Sesshōmaru, su vagina quiere comerse a mi pene... Tengo miedo, ¿qué hago? ¡Ah! ¡Ah! ¡UAHHH!
Inuyasha no dura demasiado. Unos pocos espasmódicos movimientos más y un líquido caliente me acaba por mojar las ingles. Su miembro, ya flácido y pegajoso se escurre del condón, abandonándolo en mi interior al salir.
— Eso fue muy rápido, mocoso... Vaya, estás completamente dócil ahora... Creo que ha llegado el momento del evento principal.
Siento a Sesshōmaru incorporarse depositando mi cabeza con suavidad sobre la colcha y no me queda otra más que abrir ligeramente los ojos.
Descubro a Inuyasha jadeando en una esquina pero lo que me deja más patidifusa es la expresión de Sesshōmaru que estaba tirando del condón para sacarlo y cuya cara de repente se había tornado blanca como el papel.
Continuará...
NOTAS:
Curso escolar: En Japón el año escolar empieza en primavera y el final del primer periodo es en verano. Por eso hace tanto calor.
Academia: En Japón los estudiantes de secundaria muy a menudo van a clases complementarias algunas tardes, ya sea para reforzar o para recuperar suspensos. Es en esa academia donde son compañeros Kagome y Hōjo, ya que como indico no van al mismo curso en el Instituto.
