*CAP.2: "AYÚDAME"*
SILVIA
Abrí la puerta principal de casa con el mayor cuidado posible para que la puerta no chirriara. Hice pasar a Pepa y cerré despacio.
Silvia- Espera aquí un momento.
Caminé hacia las escaleras de puntillas y miré hacia arriba. Ninguna luz estaba encendida, eso significaba que mi padre ya estaba acostado... y recé porque también estuviese dormido.
La risa de Pepa me sacó de mis oraciones, me volví rápidamente hacia ella y le tapé la boca con las manos.
Silvia- Estás loca?! Te he dicho que no hagas ruido, Pepa!
Pero nada, ni caso. Siguió riéndose como una tonta aún con mi mano sobre su boca... esperé unos segundos y su risa no cesaba, al contrario, cada vez iba a más. Miré sus ojos... estaba llorando de la risa?
Silvia- Pero se puede saber qué te hace tanta gracia?
Seguí su mirada, que me llevó hasta una foto de mi padre. No entendía que era lo que le hacía gracia de la foto, pero ella se estaba partiendo... efecto de las drogas, supuse.
Silvia- Pepa, por favor, deja de reírte, nos va a pillar...
Empezó a reírse aún más, haciendo un sonido muy gracioso. Parecía una chinchilla… y entonces me contagió la risa, vaya cuadro.
Silvia- Pe...pepa...p...por favor ( riendo )
Nada. Cualquier esfuerzo era inútil, ladeé su cara para que dejara de mirar la foto, pero ni con esas. Entonces pensé en un tratamiento de choque, alargue mi mano hasta su cara y le pellizqué la ceja herida, tapando su boca a la vez. Emitió un quejido de dolor... me dio mucha pena, pero necesitaba que dejara de reírse, y aquello le cortó el cachondeo de golpe.
Silvia- Así está mejor, venga, vamos para arriba... y en silencio, por favor Pepa, haz un esfuerzo ( asintió con la cabeza, con el mismo gesto de niña que antes )
La llevé de la mano hasta el principio de las escaleras, pero ella se soltó y susurró.
Pepa- Espera!
Silvia- Qué pasa? A dónde vas?
Caminó hacia atrás, y cogió el marco que contenía la foto de mi padre, aprisionándolo en sus brazos con una sonrisa estúpida.
Pepa- Ya ( sonriente )
Silvia- Pepa, deja eso donde estaba ahora mismo!
Pepa- No quiero ( con voz infantil )
Silvia- Dios... Colabora un poco...
Pepa- Pues no subo.
Silvia- Mira, haz lo que te salga de las narices, vamos ( La cogí de la mano y subimos las escaleras)
Llegamos a mi cuarto y cerré la puerta con cuidado. Gracias a Dios la habitación de mi padre estaba al final del pasillo, y él siempre se ponía tapones para dormir... pero cualquier precaución era poca para evitar el cisco que se podía montar si entraba en la habitación alertado por los ruidos. Por si acaso, eché el cerrojo de mi habitación, mi padre me daba mucha intimidad.
Cuando me giré vi a Pepa tumbada en mi cama bocarriba, mirando la foto que había robado de la entrada... y otra vez con la risa tonta. La miré con una sonrisa en mi cara... era tan sorprendente, con su imagen de dura, a la que nada le afecta... y estaba ahí, riéndose como una niña de vete tú a saber qué... pero mi sonrisa se borró en el instante en el que me acordé que todo esto era producto de las drogas. Entonces la decepción volvió a instalarse dentro de mí.
Caminé hacia ella y le quité la foto casi de un manotazo, dejándola en mi escritorio.
Pepa- Pero por qué me la quitas..? ( Triste )
Silvia- Cállate, que me tienes contenta ( Tirando de su brazo para que se incorporara ) Voy a ir al baño a por el botiquín para curarte eso, no quiero que hagas ningún ruido. ( Tajante )
No contestó nada, así que con todo el sigilo del mundo fui al baño a por lo que iba a buscar y volví sin hacer ruido. Cerré la puerta de mi habitación, con el cerrojo incluido, encendí la luz de la mesilla de noche, y me volví hacia ella. La encontré cabizbaja, mirando hacia el suelo, abrazándose a sí misma... y me enternecí, quizá había sido demasiado borde con ella, pero lo que había visto esta noche me había decepcionado mucho. Me arrodillé frente a ella, poniéndome a su altura y le levanté la cara.
Silvia- Qué pasa?
Pepa- Que te has enfadao conmigo... ( Muy triste )
Suspiré, me dio mucha pena. La hice echarse un poco para atrás y me senté a horcajadas sobre ella para curarla, pero antes la acaricié dulcemente la cara.
Silvia- Que no me enfado tonta.
Pepa- De verdad? ( Con ojos de cordero degollado )
Silvia- De verdad ( Besé su mejilla ) Vamos a curarte esto, anda.
Pepa tenía suerte de que me gustara tanto la medicina... había encontrado en mí su enfermera particular. La sangre que brotaba de la herida me asustó en un principio, pero no era tan aparatosa como parecía, sentí alivio al ver que no iba a necesitar puntos. Limpié la herida, y saqué el alcohol. Ella se echó para atrás.
Pepa- No, no, otra vez no!
Silvia- Pepa no seas cría, te lo tengo que echar.
Pepa- Pero que escuece!
Silvia- Y qué quieres? que se te infecte?
Pepa- No...
Silvia- Pues ya está, ya verás que no es pera tanto ( Mentí )
La pegué a mí, y cuando iba a echarle el alcohol, ella se abrazó a mí ante la que se le venía encima. Sonreí ante esto. Empecé a curarla, y cuando le eché el alcohol se retorció, escondiendo su cara en mi cuello. Sabía que le tenía que estar escociendo muchísimo, así que aparté el alcohol un momento, y la abracé, dándole besos en su cabeza.
Pepa- Escuece... ( Con voz lastimera )
Silvia- Ya lo sé, mi amor. ( Acaricié y besé su cabeza )
Se me escapó totalmente... cerré los ojos pensando que había cometido un grave error, ella se separó de mí... y me miró. Cuando abrí los ojos, no encontré lo que esperaba... me estaba mirando, sonriendo como una bobalicona... yo también sonreí de esa manera.
Silvia- Por qué me miras así?
Pepa- Me has llamado mi amor ( Sonrisa estúpida )
Silvia- Lo sé ... es que lo eres ( Besé su frente )
Cuando me aparté ella fue a besarme en la boca... pero la detuve.
Pepa-Qué pasa?
Silvia-Que es mejor que no, Pepa..
Pepa-Pero por qué?
Silvia-Porque no. Ahora mismo no estas en condiciones, tienes que tranquilizarte, y con esto no te vas a calmar precisamente... además, ahora no estás en plenas facultades, y mañana te arrepentirás, y... no quiero sufrir a lo tonto.
Pepa- Pero... ( Gesto de dolor )
Silvia- Qué pasa? ( Toqué su ceja ) Te duele?
Pepa- N...no..aahh! ( Retorciéndose)
Silvia- Pepa, dime algo, qué pasa? ( Revolviéndome preocupada sobre ella)
Temblando, cogió mi mano, y la llevó hasta su pecho. Su corazón estaba totalmente desbocado, parecía ir a reventar de un momento a otro.
Pepa- M..me duele...( Entrecortada )
PEPA
De pronto me mareé, veía puntos blancos... cada vez más, y caí hacia atrás, desplomándome en la cama. Mi cuerpo temblaba, y sentía el corazón golpeándome en el pecho cada vez más y más fuerte. Dolía, mucho... pero asustaba aún más. Silvia se abalanzó sobre mí, pálida... supe que estaba aterrorizada, tocando mi pecho, sin saber que hacer. Sentía que en cualquier momento aquello que me golpeaba por dentro con tanta fuerza, estaba a punto de estallar... sentía que lo haría en cualquier momento, que se me iba la vida en cada latido, ... era irónico.
A penas veía a Silvia... sólo puntos blancos que cada vez me quitaban más y más visión... entonces, pronuncié esa palabra por primera vez en mi vida. Aquella que me había negado a pronunciar tantas veces, a tanta gente, en tantos momentos de necesidad... quizá una palabra que me hubiera ayudado mucho si alguna vez mi orgullo me hubiera permitido pronunciar... seguramente, si no hubiera sido ella la que hubiera estado ahí,... si hubiera sido otra persona, no la hubiera dicho, aunque pensase que el final estaba cerca. Con las pocas fuerzas que me quedaban, agarré a Silvia por los brazos, y dije:
Pepa- A...A...Ayúdame.
