*CAP.4: "CONFÍA EN MÍ"*

PEPA

Volví a entrar a la habitación instantes después de que lo hiciera Silvia, necesitaba pensar que hacer. No quería meterla en mis asuntos... pero se estaba portando tan bien conmigo, ya que no podía darle lo que ella quería, al menos, se merecía sinceridad y confianza por mi parte. Peleábamos mucho, pero la verdad era que cuando estaba con ella me sentía segura... como si los problemas fueran a acabarse pronto, aunque no sabía por qué.

Cuando entré estaba sentada al borde de los pies de la cama con gesto cabizbajo. Definitivamente se lo iba a contar. Siempre había intentado mantener los sentimientos y la empatía a parte, salvo cuando estaba con mis tres únicos y fieles amigos... pero con Silvia no era capaz, y eso que lo intentaba con todas mis ganas. Es decir, era incapaz de verla triste... cuando eso pasaba, sentía una quemazón dentro de mi pecho. Podía soportar estarlo yo... la tristeza era un sentimiento que me había acompañado gran parte de mi vida, y siempre había conseguido enterrarla en lo más profundo de mi alma, aunque en los momentos de soledad emergía sola... pero ella... no, ella no.

La observé mientras me apoyaba en el marco de la puerta. Definitivamente, si tenía alguna debilidad... esa era Silvia. Sonreí de medio lado.

Pepa- ( Qué me has hecho...?)

Quizá ese era otro de los motivos por los cuales no quería estar con ella. Yo no tenía puntos débiles a los ojos de los demás, y si empezaba con ella... iba a ser un gran punto débil, sufriría por ella... y no quería. Ella también sufriría conmigo, yo no estaba acostumbrada a depender y que dependieran de mí. Era una persona solitaria... y tenía que seguir así.

Mientras pensaba esto, ella suspiró, triste. Y mi alma se resquebrajó un poco más... podía aguantar cualquier cosa, pero hubiera sido capaz de cortarme un brazo porque esa chica no sintiera ni una gota de tristeza. Y lo peor es que lo estaba por mi culpa... era todo tan complicado.

Volvió a suspirar, y para mí esa fue la señal para caminar hasta la cama y sentarme a su lado. Puse una de mis manos en su espalda, pero ella se apartó en cuanto la sintió.

Pepa- Silvia...

Silvia- Déjame Pepa... ( Apartando la mirada )

Pepa- Princesa, escúchame...

Me gustaba casi todo de ella... menos los brotes de esquizofrenia que le daban de vez en cuando, y que siempre me pillaban con la guardia baja. Se giró y tan rápido como para no darme tiempo a reaccionar, agarró la almohada y me la estampó en la cara con fuerza... y no precisamente con la intención de hacer una fiesta de pijamas. En cuanto me golpeó se levantó de la cama amenazante, y yo con ella, cubriéndome.

Silvia- Que no me llames princesa!

Pepa- Pero estás loca? Joder, que me has dao con toda la cremallera ( Poniendo una cara en mi mano )

Silvia- Pues te jodes!

Pepa- Chica, a ti se te va la olla totalmente eh? Estás fatal, pero mal mal,... como una puta cabra!

Y encima yo no sabía otra cosa que hacer que provocarla. Si un día acabáramos juntas... esta chica y yo no íbamos a durar ni una semana, a los 3 días ya nos hubiéramos matado. Volvió a asestarme otro golpe con todas sus fuerzas... menos mal que le dio por darme con la almohada y no con otra cosa... pero, aunque no lo pareciese, según con qué tipo de almohada, y sobre todo con que fuerza, te golpeasen... picaba bastante.

Pepa- Ahh! Joder, por lo menos cambia a una que no tenga cremallera!

Silvia- Que te he dicho que no hagas ruido ( Dándome otro golpe )

Pepa- Pero se puede saber qué te pasa? Te ha subido el azúcar de repente o qué? Loca!

Y ahí empezó el aluvión de almohadazos.

Silvia- Que no ( golpe ) me llames ( golpe ) eso ( golpe ) imbécil! ( golpe )

Pepa- Vale! ( golpe ) vale, para! ( golpe ) paraaaaaaaa ( golpe )

Entonces paró, para mi alivio. Me incorporé, ya que debido a la lluvia de hostias de la princesa esquizofrénica, me había acabado encogiendo en el suelo. Cuando estaba levantada estiré las palmas de las manos en señal de paz. La situación era bastante cómica... siempre que nos peleábamos físicamente resultaba tan ridículo... solo nos faltaba ponernos a tirarnos del pelo.

La imagen era de postal. Silvia, jadeante, almohada en mano, con una mirada que cortaba la respiración, y con el pelo totalmente alborotado. Estuve a punto de reírme, pero por miedo a otra represalia, me aguanté la risa. Nunca había pasado a nadie ni una, y en cambio ahí estaba, con ella dándome por todos lados, y yo tan contenta, aguantando... estaba irreconocible.

Pepa- Para, vale? Relájate. ( Cuando vi que no me iba a dar más seguí ) A ver, vamos a hablar... resulta que ( Almohadazo a traición en toda la cara) Joder !

Me acerqué a Silvia y después de forcejear con ella le arranqué la almohada de las manos.

Pepa- Para ya con la almohadita de los cojones ( Tirando la almohada detrás de mí ) Ya se te ha pasado el brote? ( Vi como cogía el portátil cerrado, amenazante ) NO ! ( Se lo quité y la agarré de los brazos, inmovilizándola ) Quieres parar quieta?

Silvia-Suéltame, suéltame!

Pepa- Sí, claro, para que me pegues otra vez con lo primero que encuentres, no te suelto.

Silvia- Que no me toques! ( Revolviéndose )

Pepa- Joder Silvia, cállate! Que cualquiera diría que te estoy violando, cálmate y te suelto.

Silvia- Te vas a enterar cuando me sueltes, te voy a dar con... con... ( Mirando para todos los sitios ) con ese despertador de ahí tan fuerte en la cabeza que lo de la cremallera te va a parecer hasta mentira ( Achinando los ojos )

Pepa- Bueno, pues nada, tú lo has querido.

La di la vuelta y la acorralé contra el armario, pegándome a su espalda.

Silvia- Qué haces? Te vas a enterar

Pepa- Que sí, que lo que tú digas... luego dices que soy una tal y una cual, y eres tú que me provocas! ( Iba a contestar, pero le tapé la boca con una de mis manos, y me mordió ) Dios! No me muerdas, qué tienes, siete años?

A grandes problemas, grandes soluciones. Permanecí sujetándola con una mano, y con la otra cogí la funda de los dos cojines que tenía sobre la cama. Con una le até las muñecas, y con la otra la amordacé... no sin recibir yo algún golpe, claro.

Pepa- Ala, a callar. Ahora me vas a escuchar quieras o no quieras ( Sonreí

Me pegué a su espalda para hablarle cerca del oído, y susurré.

Pepa- Me vas a escuchar ahora? ( Asintió ) Está bien... oye, sabes que me das mucho morbo así atada y...( echó la cabeza para atrás dándome un cabezazo ) Ah! Joder, vale, vale... que humor tienes niña, que era una broma ( Frotándome la frente ) A ver... he estao pensando, y tienes razón. Te mereces que confíe en ti... te estás portando muy bien conmigo, y no sé... ( Bajó la cabeza, y no lo pude evitar, acaricié su pelo ) Silvia, no es que no confíe en ti, ni que sólo te quiera cuando me conviene... es que no quiero meterte en problemas, sabes? Tú eres una buena tía, todo lo haces bien, no te metes en jaleos... y yo... yo soy un desastre Silvia, y mi vida es una mierda, y no quiero que te vuelvas como yo, porque te aprecio demasiado...

Despacio, se giró, y se quedó cara a cara conmigo. Ya no estaba enfadada, me miró fijamente a los ojos, y acercó su cara despacio a la mía, acariciándome suavemente con la mejilla.

Pepa- Ahora te desato, vale? Es que... prefiero que no puedas hablar, porque si no, no voy a arrancar... Silvia ( Bajé la cabeza ), tú eres muy importante para mí, tú no eres como las demás... por eso no quiero que te metas en esto, yo sé que quieres ayudarme, pero no me perdonaría ponerte en peligro a ti... a ti no ( Negó con la cabeza) Sí, no me digas que no, porque sabes que si te acercas a mí sólo te voy a traer problemas ( Acaricié su cara... y entonces bajé la mordaza improvisada )

Silvia- Déjame que lo decida yo... quiero estar a tu lado, quiero ayudarte

Pepa- Pero...

Silvia- No, sin peros Pepa. Si somos... amigas ( Noté como le costaba decir esto ) tenemos que serlo para lo bueno, y para lo malo. No puedes estar intentando protegerme de todo, y no esperar que yo quiera hacer lo mismo... Pepa yo no quiero entrometerme en tu vida, pero... ( Bajó la cabeza ) Te quiero, y me preocupo por ti... por favor, confía en mí, por una vez, acepta ayuda cuando te la ofrecen, no seas orgullosa ( Me miró a los ojos ) Confía en mí, por favor ( Volvió a repetir )

Suspiré. Quitando a Sara y los demás ( y ni si quiera, porque nunca les había dejado ayudarme )... nunca había confiado en nadie, y no sabía como hacerlo. La miré... y entonces, pude ver en sus ojos la preocupación de la que hablaba, y eso acabó de convencerme.

Pepa- Está bien, pero... Silvia, yo no sé hacer estas cosas, no sé confiar,... no soy una buena amiga, porque no sé serlo ( Miré para otro lado apesadumbrada )

Ella estiró su mano y ladeó mi cara, haciéndome mirarla.

Silvia- Aprenderás a confiar en mí... lo necesitas, necesitas confiar en alguien, no puedes cargar con todo tú sola. Y si eres una buena amiga... solo hay que verte con Lucas, Aitor y Sara... y conmigo, pese a que a veces hagas que me hierva la sangre ( Sonreímos )

Pepa- Está bien... yo te contaré todo lo que me pasa, pero tienes que prometerme algo.

Silvia- Dime.

Pepa- Que no te entrometerás, que me dejaras hacerlo a mi manera.

Silvia- Pero...

Pepa- Sin peros, como has dicho tú. Es mi condición. ( Tajante )

Silvia- Está bien...

Pepa- Ven .

Después de desatarla, la cogí de la mano e hice que se sentara en la cama. Me eché para atrás, tumbándome, necesitaba estar relajada para abrirme como iba a hacer. Silvia me miró, y rápidamente se echó hacia atrás tumbándose también, pero apoyando su cabeza sobre mi pecho y abrazándome. Eso me hizo sonreír. Entrelazó los dedos de una de su mano con la mía.

Silvia- Entonces... qué ha pasado ésta noche?

Pepa- ( Suspiré ) Tuve que hacer un..." trabajo " para Alberto

Silvia- Trabajo?

Pepa- Sí... debajo de esa fachada de buena persona y mejor vecino que todo el mundo se traga, a parte de un maltratador es un traficante... de puertas para adentro claro, para afuera...

Silvia- Lo eres tú.

Pepa- Exacto. Me hace trapichear con una gente, no muy recomendable, prácticamente desde que llegué a esa casa. Una de sus putas normas es que tengo que llevar dinero a esa casa, y... pues ahora ya sabes cómo lo hago.

Silvia- Y no hay otra forma de conseguirlo? Podrías buscar otro trabajo..

Pepa- Crees que lo hago por gusto? No me deja otra opción... además, tristemente, no voy a encontrar otro trabajo que me dé el dinero suficiente, y luego está lo de la madre de Aitor, que a él también tengo que ayudarle económicamente y...

Silvia- ( Se incorporó ) Pepa, no te das cuenta de que no puedes cargar con los problemas de todo el mundo?

Pepa- Y tú no te das cuenta de que no tengo otra opción? Aitor es mi amigo, y voy a ayudarle le cueste lo que me cueste, su situación no es fácil.

Silvia- Ya, lo sé... pero lo de Alberto,... Pepa, tenemos que sacarte de esa casa.

Me incorporé rápidamente.

Pepa- Tenemos? Silvia, no me jodas, te lo he contao con la condición de que no hicieras nada

Silvia- Como quieres que lo deje pasar?

Pepa- Porque me lo has prometido! Joder, Silvia!

Silvia- Enfádate lo que quieras, pero esto no se puede quedar así. ( Levantándose )

Pepa- Sabía que no tenía que confiar en ti. ( Enfadada )

Silvia- Pero tú te crees que lo hago por fastidiarte?! Lo que quiero es ayudarte, Pepa!

Pepa- Pero es que yo no quiero que me ayudes, joder!

Silvia- ( Suspiró, enfadada ) Vale, está bien, orgullosa, arréglatelas tu sola!

Pepa- Eso quiero!

Silvia- Pues genial, me voy a dormir

Me levanté, y observé como abría la cama de malas maneras y se metía dentro.

Pepa- Y bien..?!

Silvia- Bien qué?

Pepa- Y yo?

Silvia- Tu verás, arréglatelas tú, no?

Bufé, y fui hasta su cama con intención de meterme. Pero ella me echó.

Silvia- Ah, no. De eso nada.

Pepa- No me vas a dejar meterme?

Silvia- No.

Pepa- Por qué?

Silvia- Pues mira, por dos razones. La primera es que si rechazas mi ayuda, la rechazas para todo. Y la segunda es que no pienso dejar que te metas en mi cama con esa ropa.

Pepa- Ah, pues perdona, ahora voy a por mi traje de luces, así seré digna de entrar en tu lecho, pija ( De brazos cruzados)

Silvia- Que no es eso, imbécil. Tienes la camiseta y la chaqueta llenas de sangre, y como comprenderás no voy a dejar que te metas aquí así. Si me manchas la cama de sangre y luego lo ve mi padre qué le digo? ( Vio que abría la boca sonriendo, pero me interrumpió ) No, no hagas el chiste fácil, por favor, no seas soez.

Pepa- Está bien.

Me separé dos pasos de la cama y me quité las zapatillas y la chaqueta. Después la camiseta, entonces me acerqué a la cama con intención de entrar, pero me volvió a echar.

Pepa- Bueno, y ahora cual es el problema?!

Silvia- Que no te vas a meter medio desnuda aquí.

Pepa- Bueno, esto ya es la hostia... pero qué me estás contando?

Silvia- Lo que oyes ( Seria )

Pepa- Silvia, no me jodas, he estao con mucha menos ropa en tu cama ( Sonriendo ) Me estás vacilando, verdad?

Silvia- Para nada

Pepa- ( Suspiré, impaciente, apreté los dientes ) Bueno... pues, me dejas algo para poder entrar en tu cama, por favor?

Silvia- No!

Pepa- Por qué no?!

Silvia- Porque eso sería ayudarte, y tú no puedes permitir eso, verdad?

Pepa- Y qué quieres, que duerma en el suelo? ( De brazos cruzados )

Se recostó para un lado, dándome la espalda y sonriendo.

Silvia- Veo que lo has entendido, y sin ayuda! Buenas noches.

Pepa- O sea... tu estas grillá, me obligas a quedarme aquí, y ahora quieres que duerma en el suelo... lo que te diga, como una puta cabra

Silvia- Sí, sí... tú sigue, insulta, ya verás que bien vas a dormir.

Pepa- No serás capaz de dejarme dormir en el suelo.

Silvia- Uy que no, ya lo vas a ver.

Pepa- Joder Silvia, que me voy a congelar!

Silvia- Haberlo pensado antes de soltar lo que has soltado por tu bocaza. Pero oye, siempre puedes ir al cuarto de mi padre a que te deje un pijamita. ( Rio )

Pepa- Sí, claro, esa es una idea buenísima, voy a ir, y le digo : Perdone que le despierte a las 2 de la mañana Don Lorenzo, pero es que estaba yo con su hija, en su cuarto, ... sí, en su cuarto, es que a veces me cuelo por la ventana cuando usted duerme, el caso, que estaba yo discutiendo con su hija, y venía a preguntarle si sería tan amable de prestarle un pijamita de los suyos a la persona que mas odia en esta ciudad... que por qué se lo pido usted? Pues verá, es que su hija no me quiere dejar entrar en su cama medio desnuda, a pesar de que ya me la he tirado un par de veces, eso sí, aprovechando que no estaba usted en casa, bueno, que no le molesto más, buenas noches... te parece bien así? ( Irónica )

Pude escuchar como encima, la tía se iba partiendo durante todo mi monólogo.

Silvia- Hombre, para mi gusto sobraba la parte del sexo, porque igual acabas sin cabeza según lo dices, pero no ha estado mal... pero vamos, que tampoco fue para tirar cohetes, no hacía falta que lo contaras.

Pepa- Que no fue para...?! Que estás insinuando?

Silvia- Nada, nada... Dios me libre, buenas noches.

Pepa- Tendrás tú queja de como lo hago ( No me contestó ) Pues para hacerlo tan mal bien que repetiste, eh? ( No me contestó ) Ahora no me hablas? ( No me contestó ) Pues vale, haz lo que te dé la puta gana, loca, que estás loca

Me tumbé en el suelo, encogiéndome sobre mí misma, ya que el suelo estaba helado, y yo sin camiseta. Volví a levantar la cabeza, mirándola.

Pepa- Ah! Y que conste, que tú en la cama conmigo has flipao en colorines, que te quede claro ( No me contestó ) Dios, paso de ti.

Volví a encogerme, y me preparé para lo que iba a ser una larga e incómoda noche.