*CAP.9: "ALGO QUE NUNCA TENDRÁS"*

PEPA

Apoyada en la pared del pasillo, después de que Soraya me expulsara de clase, pensaba en lo que había hecho. Me había pasado tres pueblos... sí, pero tenía que ser así, no había otra opción... o supongo que si la había, pero yo no la sabía ver. La delicadeza nunca fue mi fuerte, siempre hacía las cosas de malas maneras, o por la fuerza... o las dos cosas. Pero no conocía otra manera. Pensé entonces, que no me había equivocado... aunque conocía perfectamente las consecuencias que mis actos iban a traerme. Silvia estaría tan dolida que no querría ni verme, Sara... seguramente lo mismo. Y eso me molestaba, había pasado de ser mi máximo apoyo, de darme la razón siempre en todo... a llevarme la contraria y ser el apoyo de Silvia. Empezaba a sentirme traicionada,... y eso era bueno, mi ira crecía cada vez que lo pensaba, lo que me ayudaba a seguir con mi plan.

Tenía que volver a ser la de antes, y así iba a ser. No me gustaba en lo que me estaba transformando en estos meses... alguien sensible, enamorada, mostrando debilidades? Jamás. Había bajado la guardia, pero eso no iba a volver a suceder. Iba a volver a ser el mismo tempano de hielo carente de sentimientos que había sido hasta que llegó Silvia... sin discusión. Aunque me costara, lo iba a conseguir. Pensé en si Paula también me odiaría... supuse que sí, aunque sabía que a aquella chica le costaba odiarme... sonreí por eso, pero a los segundos me obligué a mí misma a borrar esa estúpida sonrisa de mi cara. También pensé en otro que se me echaría encima... sonó el timbre que marcaba el final de la clase, se abrió la puerta y después de salir Soraya obsequiándome con una penetrante mirada e irse, salió. Hablando el rey de Roma...

Gonzalo- Se puede saber qué cojones te pasa a ti? ( enfadado )

Sonreí con maldad. He ahí mi primer enfrentamiento... mi primer paso para volver a ser yo. Me aparté de la pared para enfrentarme a él, con mi cara muy cerca de la suya, sintiendo su respiración agitada.

Pepa- Y a ti que coño te importa?

Gonzalo- Me importa, me importa mucho

Pepa- No me digas,... y es por qué? ( Cruzándome de brazos con chulería )

Gonzalo- Quien te crees que eres para humillarla así? Con qué derecho?

Pepa- Con el derecho que me sale de las narices, te vas a meter en esto también?

Gonzalo- Sí, porque soy su amigo y...

Pepa- Su amigo, sí ( Riendo ) Tú quieres lo que quieres,... y yo que tú, mejor ni lo intentaba, no creo que tengas ninguna oportunidad, eh?

Gonzalo- Qué estás diciendo? ( Nervioso )

Pepa- Que tú lo que quieres es encaromarte a Silvia otra vez ( Riendo )

Gonzalo- Eso no es verdad!

Pepa- Sí, sí que lo es... y yo por mí, te daba el camino libre pa ti solito... el problema es que yo creo que a ella no le gustas nada... de hecho, que nunca le has gustado, es que ella es más de morenas que de morenos sabes? ( Reí ) Sí, seguro que lo sabes... la pregunta es, lo sabías cuando estaba contigo? ( Riendo con maldad )

Gonzalo- Qué coño estás insinuando?

Pepa- Si en el fondo lo sabes... pero venga, te lo voy a contar yo. Sabes por qué Silvia empezó contigo? Para olvidarse de mí! Y muy mal lo tuviste que hacer Gonzalín, porque poco tardó en abrirse de piernas para mí, sabes? ( Riendo más alto )

Gonzalo- ESO NO ES VERDAD!

Pepa- Sí, sí que lo es! ( Riendo ) Y lo peor es que fue en tu puta cara!

Gonzalo- MIENTES!

Pepa- No lo hago... y si no, pregúntale a ella como se volvía loca conmigo ( Imitando a Silvia, tirándome de mi propio pelo con ambas manos ) " Sigue Pepa, sí, sí! No pares! "

Entonces me cogió del cuello de la camiseta, pegándome contra la pared, amenazante, zarandeándome. Lucas y Aitor, salieron de clase y vieron la escena, fueron a abalanzarse al instante sobre él, pero yo con un gesto les ordené que se quedaran donde estaban. Sus caras eran de total incomprensión en un principio... y las de todo el mundo si vieran esa escena. Yo, sintiéndome atacada, sin hacer nada? Sonreí, tenía una fácil explicación. Lucas y Aitor miraron para un lado, y al instante sonrieron, entendiéndolo todo.

Pepa- Pero mira que eres pringao ( Susurrándole )

Gonzalo no pudo verlo, porque estaba de espaldas... pero el plan salió a la perfección. Un cabreado Don Lorenzo avanzaba con paso firme ante nosotros, habiendo presenciado como Gonzalo me había atacado, intentando agredirme... aunque no había escuchado los motivos. Legó a nuestra altura y separó a Gonzalo bruscamente de mí.

D. Lorenzo- Se puede saber que cojones está haciendo, anormal?! ( Furioso )

Gonzalo- Es que...!

D. Lorenzo- Ni es que ni asco, se cree usted muy valiente agrediendo a otra persona, especialmente a una mujer?

Aquello no me hizo gracia... podía patear el culo a cuatro tíos como Gonzalo sin problemas... pero decidí callarme, tendría mi compensación con creces. Guardé la más soberbia de mis sonrisas, que luchaba por aflorar, sustituyéndola por un falso gesto asustado.

D. Lorenzo- Pues a ver si es usted tan valiente para explicarles a sus padres por qué está una semana expulsado.

Gonzalo- Pero...!

D. Lorenzo- Cállese! Y no me grite! A ver si van a ser dos todavía!

Gonzalo bajó la cabeza y Don Lorenzo me miró a mí, apoyando su mano en mi hombro. Dios mío, un milagro! Aquel hombre se estaba preocupando por mí, siendo hasta cariñoso... lástima que fuera un engaño.

D. Lorenzo- Está usted bien, Miranda?

Pepa- Sí señor, no se preocupe ( Con la cabeza gacha )

Entonces D. Lorenzo se llevó a un pálido Gonzalo a empujones hasta su despacho... antes de desaparecer por el pasillo, este último me miró con la mayor de las rabias, que aumentó un poco más al obsequiarle con un bonito corte de mangas, y las risas de Lucas y Aitor. Estos dos corrieron hasta a mí a abrazarme, elevándome:

Lucas- Eres una máquina ! ( Riendo )

Aitor- Vaya putada le has hecho ( Riendo )

Paula- Sí, tienes que estar orgullosa.

Me giré y mi risa se cortó. Paula lo había presenciado todo, y me miraba con una mezcla de enfado y reproche... me dolió, me dolió mucho... pero... el plan, era el plan, y tenía que ser así para todos. Sabía que me arrepentiría, pero tuve que hacerlo. Me giré, empujándola:

Pepa- Piérdete, enana.

Desaparecí de allí, riéndome ( no sin hacer grandes esfuerzos... ) con Lucas y Aitor, que seguían alabándome por mi gran hazaña...

La estaba jodiendo mucho con todo el mundo,... demasiado, pero no tenía otro remedio. Las cosas tenían que ser así antes de que todo acabara por salir definitivamente de mi control. Aunque las cosas no hubieran ido del todo bien, durante toda mi vida había tenido el total control de la situación, y de mí misma... y estos últimos meses no lo había tenido, para nada. Puede que mi vida no hubiera sido un camino de rosas hasta antes de llegar Silvia, pero por lo menos, desde que decidí ser así, después de lo de Gonzalo, nadie había podido hacerme daño deliberadamente.

Abrirse a los demás era exponerse al dolor tontamente. Y para una vez que me había puesto a tiro... Silvia me había dado de lleno, y fue demasiado angustioso. No quería volver a depender de una persona para ser feliz, antes no lo había hecho, y al menos, en ese sentido había estado tranquila.

Me notaba angustiada. Sabía que estaba haciendo daño a personas importantes, y me estaba costando, aunque quisiese que fuera así. Me dirigí al baño, necesitaba unos minutos a solas, para asimilar todo lo que estaba pasando... abrí la puerta para entrar en él, cuando alguien me empujó por la espalda, cerrando la puerta tras de sí. Quien? Una enfurecida Sara.

Sara- Se puede saber de qué vas? A parte de la humillación a Silvia, que no sé a qué coño viene, y que has tenido la " delicadeza" de permitir que todo el mundo presencie, Lucas me acaba de contar lo que le has hecho a Gonzalo.

Pepa- Eso a ti no te importa.

Sara- Ah, no? Desde cuando?

Pepa- Pues desde que me has vendido para hacerte la nueva mejor amiga de Silvia.

Sara- Increíble ( Suspiró ) Pero tú te estás oyendo?

Pepa- Y tú te estás viendo? Creí que eras MI amiga!

Sara- Y lo soy, joder! Por eso no entiendo por qué estás tirando todo por la borda, cuando parecía que habías cambiado!

Pepa- Ah, ahora necesito cambiar? Antes de que llegara ella te gustaba como era.

Sara- No, no te confundas Pepa, te quiero, y te quería antes, pero he estado demasiado ciega, igual que tú, no te das cuenta de que no puedes ir así por la vida? Como ibas antes? Lo único que hacías era cerrarte a los demás y despreciar a la gente porque sí, y así acabarás sola, no te das cuenta?

Pepa- Está bien ( Mirando para un lado ) Entonces me quedaré sola, tu haz lo que te dé la gana

Intenté pasar por su lado, para salir del baño, pero me paró.

Sara- Por qué estás haciendo esto? Por qué ahora? No te entiendo, de verdad que lo intento, pero no te entiendo.

Pepa- Entonces la que está ciega eres tú.

Sara- Es por lo que me dijiste de Silvia, es por el miedo, no? Es por eso? ( Insistente )

Pepa- Es porque me da la gana y punto, vale? Tiene que ser así, tengo mis motivos.

Sara- Motivos? Qué motivos tienes para humillarla? Qué motivos tienes para decirle a Gonzalo que se acostó contigo estando con él? Tu eres consciente de la situación en la que la acabas de meter a ella? Sabes la que se va a liar por tus gilipolleces?

Pepa- Gilipolleces? Ahora soy gilipollas?

Sara- Pues sí! Eres una gilipollas! Estás haciendo daño a la gente que te quiere Pepa ! Y no entiendo por qué!

Pepa- Es que no hace falta que lo entiendas, nadie te lo ha pedido! No quiero que nadie se acerque a mí, quiero ser la que era antes, y punto, y si para eso me tengo que llevar a la gente de por medio, pues lo haré, no lo dudes que lo haré!

Sara- ( Impactada) Es tu última palabra?

Pepa- Desde luego.

Sara- Entonces nuestra amistad muere aquí.

Pepa- Pues genial, vete con Silvia si tanto la quieres, no me haces falta, vendida ( Pasando por su lado )

Sara- Eres una imbécil.

No obtuvo respuesta, necesitaba salir de ahí, sentía una gran presión en el pecho. Quedarme también sin Sara no entraba en mis planes, era mi máximo apoyo y se había puesto del lado de Silvia... ahora sí que estaba furiosa. Muy bien, podía seguir yo sola, no me hacía falta nadie. Con Sara no había actuado así para perderla, esas palabras habían surgido del enfado que me causaba ver como me dejaba tirada... pero las cosas habían salido así, y no había vuelta atrás. Empezaba una nueva etapa para mí, sola.

…..

SILVIA

Salí de la cabina del baño en la que había estado encerrada, llorando... y también escuchando la conversación entre Pepa y Sara ( por accidente ) desde el principio. Mi cara reflejaba la más grande de las sorpresas, y en cuanto me vio, la de Sara también.

Sara- Silvia...

Me abrazó y yo me derrumbé una vez más , esta vez en sus brazos.

PEPA

Caminaba ausente por los pasillos. Que Sara me hubiera vendido a la primera de cambio, a parte de entristecerme, me sacaba de mis casillas. Pensé en lo fácil que era juzgar a la gente sin conocer los verdaderos motivos de sus actos. Pero ya daba igual. Había mentido a Sara con mis motivos, porque no podía contarle los reales... aunque bueno, lo que le había dicho en parte no era mentira, era una razón más para justificar lo que estaba haciendo. Ella, que presumía tanto de conocerme, no había indagado más, simplemente había decidido adoptar el papel de la abogada de las causas justas, yéndose con Silvia y dándome de lado. Pues vale, podía seguir sola perfectamente, no necesitaba a nadie. Si querían estar ciegos, no era mi problema.

Me dirigí hacia el ascensor para subir a la cuarta planta, donde teníamos clase de arte. Normalmente subía andando, básicamente porque el ascensor siempre estaba a rebosar, pero hoy parecía que todo el mundo se había puesto de acuerdo para dejarme a mí sola con mis pensamientos por el pasillo. Llamé al ascensor y esperé... había sido buena idea pasar de las escaleras, en esos momentos no estaba mentalmente preparada para otro enfrentamiento con nadie más. Se abrió la puerta del ascensor... con Paula dentro. Mi gozo en un pozo. Salió lentamente, mirándome sin quitar la vista.

Pepa- Se puede saber qué miras? ( Borde )

Paula- Pepa, déjalo ya, quieres?

Pepa- Que deje el qué? ( Mirando para otro lado )

Paula- La farsa que te estás marcando.

Me cogió de la cara para obligarme a mirarla. Aún así, dirigí mi vista hacia el techo.

Pepa- No sé de qué me hablas.

Paula- Ya, por eso no puedes ni mirarme, no? ( Suspiró ) Pepa, que no cuela, que este ataque de bordería y maldad que te traes... simplemente no cuela. Tú no eres así, antes pensaba que sí, pero ya te conozco, y lo estás haciendo por algo que no has dicho. Y no me lo niegues, porque sé de qué hablo.

Suspiré. Mandaba narices, de todas las personas que podían haberme descubierto de tal forma... había sido Paula. La que me conocía de hace menos tiempo... y había acertado de lleno. No respondí.

Paula- Por favor, sé que te pasa algo, puedes confiar en mí.

Pepa- No puedo confiar en nadie, suéltame ( Empujándola )

Paula- Sabes? Puedes ponerte todo lo agresiva o lo chula que quieras, lo único que vas a conseguir es darme aún más la razón. Sé que esto viene por algo, no de la nada. Sé que quieres a Silvia, y nos quieres a las demás, tú no nos harías daño porque sí, no eres así. Algo te está pasando ( Bufé ) Está bien, no me lo digas ahora si no quieres, pero me lo acabarás contando, porque sabes que te quiero y que puedes confiar en mí. Ahora me voy, pero esta conversación no ha terminado aquí ( Sonrió y se fue )

Me quedé mirando como se alejaba sin salir de mi asombro... definitivamente esa chica era una ricura, y encima me tenía calada. Intenté dejar lo que había pasado de lado, y fui a entrar en el ascensor... cuando otra vez, alguien, volvió a empujarme por la espalda, haciendo que me estrellara contra la pared del ascensor. Me di la vuelta rápidamente... y ahí estaba, otra cara enfurecida dispuesta a pedir explicaciones... solo que esa vez, era Silvia. Maldecí, esperaba que ese momento tardase un poco más en llegar. Me puse la mano en la cabeza, me había hecho daño con el golpe.

Pepa- De qué coño vas?

Silvia- No, de qué coño vas tú?!

No me dejó contestar. Se dio la vuelta y pulsó un botón que hizo arrancar el motor del ascensor, haciéndonos subir... para después presionar el botón del stop, dejándonos atrapadas entre la primera y segunda planta. Genial, ahora no tenía escapatoria.

Pepa- Se puede saber qué haces?

Silvia- Lo mismo que tú, lo que me sale de las narices.

Pepa- Desde cuándo eres tan valiente? ( Ofendida )

Silvia- Y tú... desde cuando eres tan imbécil?

Pepa- No te pases... ( Señalándola con un dedo amenazadoramente)

Silvia estaba realmente enfurecida, nunca pensé que iba a verla con esa actitud. Miró mi dedo, y lo apartó de un manotazo, desafiándome con la mirada.

Silvia- Ahórrate tus estupideces de carácter siciliano, no me das ningún miedo, cuando haces eso eres patética.

Pepa- QUE NO TE PASES! ( Empujándola contra la pared violentamente )

Silvia- Y tú? tu sí puedes pasarte, no?

Pepa- Efectivamente, yo puedo hacer lo que me dé la puta gana ( Sonriendo ) Has venido hasta aquí solo para tocarme las narices? Porque si lo que quieres es tocarme otra cosa... lo siento, pero ahora no tengo ganas.

Silvia- Vaya, para lo único que sirves y no tienes ganas. ( Con la misma chulería )

Pepa- Eso es un golpe bajo ( Seria )

Silvia- Un golpe bajo? Me hablas tú de golpes bajos? ( Me empujó ) Más o menos bajo que humillarme delante de todo el mundo porque sí? ( Volvió a hacerlo ) Más o menos bajo que decirle a Gonzalo lo que pasó entre nosotras? ( Empezando a llorar ) Por qué lo has hecho Pepa? Eres consciente de lo que me estás haciendo pasar? Qué te he hecho? ( No dije nada ) RESPONDE, JODER!

Pepa- NO ME CHILLES!

Silvia- TE CHILLARÉ LO QUE ME DÉ LA GANA! Qué es lo que buscas? Que nadie me hable? Que sea una marginada? Pues lo estás consiguiendo, porque Gonzalo no va a volver a hablarme en la vida gracias a ti ! ( Llorando aún más )

Pepa- Bueno, pues ya estamos empatadas, no? Tú me quitas a Sara, yo te quito a Gonzalo.

Silvia- Es eso? Es por celos? ... Pepa, yo sólo quería estar contigo...

Pepa- Eso es algo que nunca tendrás... déjame en paz, Silvia.

Intenté que me dejara pasar, pero volvió a empujarme. Quería escapar de ahí, quería terminar con eso ya... era consciente de que Silvia no volvería a dirigirme la palabra si me seguía picando... y no quería, no quería herirla más. Se abalanzó sobre mí, hecha un mar de lágrimas, golpeándome con sus puños, aunque apenas me hacía daño.

Silvia- Que te deje en paz? A qué juegas, Pepa? Por qué me haces esto? Es por algo que he hecho, o es simplemente para joderme?!

Pepa- Premio para la señorita! Es que me divierte ver como sufres, primero te cojo, luego te dejo, luego te humillo... es divertido ( Sonriendo ) Y respecto a lo de Gonzalo... chica, que decirte, es culpa tuya, si no tuvieras esa facilidad para abrirte de piernas…

Fue a abofetearme... pero era demasiado predecible, me esperaba este gesto, así que evité que me golpeara sujetándola por las muñecas. Las llevé hacia su espalda, inmovilizándola, y apretándolas con fuerzas.

Pepa- Shhh, deja ya el puto numerito, quieres? Ahórratelo, porque me va a dar lo mismo ! ( Sonriendo )

Silvia- Suéltame, me haces daño!

La intensidad de sus sollozos aumentó... y a mí se me estaba partiendo el alma sabiendo el daño que le hacía por dentro y por fuera. Pero Silvia me quería...( o eso decía ella )... y no se iba a dar por rendida, iba a seguir detrás de mí constantemente, y no podía permitirlo, no podía. Así que... haciendo gala de la mejor interpretación de mi vida, tuve que darle la última estocada.

Pepa- Sabes, Silvia? Eres realmente repetitiva con el rollito de las lágrimas... lo tendré en cuenta para elegir a la próxima que me tire. He de reconocer que al principio era divertido y excitante estar contigo... y más siendo hija de quien eres, ( me acerqué a su oído para susurrarla ) no sabes cuanto me ponía saber que el mismísimo Don Lorenzo dormía al otro lado del pasillo mientras yo me follaba a su hija... pero a la larga, cansas... mucho.

Se revolvió entre mis brazos, llorando aún más, sin conseguir soltarse. Durante el discurso, tuve que cerrar los ojos en algunos momentos, no soportaba ver el reflejo en la cara de Silvia de como le estaba partiendo el corazón.

Silvia- Eres... eres el mismo monstruo del que todo el mundo hablaba, te odio! TE ODIO!

Entonces sí consiguió soltarse... oírla decir eso me había dejado sin fuerzas. Acto seguido sentí como me daba una gran bofetada, girándome la cara para un lado. Pero no me dolió, sus palabras me habían anestesiado... nunca había pensado como dos simples palabras podían herir tanto. Ni si quiera giré la cara, no podía mirarla…

Pepa- No digas eso...

Susurré con un hilo de voz... pero no lo oyó. Se limpió las lágrimas pasándose las manos por la cara.

Silvia- Tienes razón, no te mereces ni una sola lágrima... querías mi indiferencia, es eso lo que querías? EH?!

Pepa- SÍ! ( Mentí )

Silvia- ( Suspiró ) Pues... puedes quedarte tranquila, ya la tienes.

Volvió a pulsar el botón para hacerse mover al ascensor. Cuando llegamos a la planta que había elegido, salió... dándome la espalda, dijo:

Silvia- Espero que estés contenta.

Pepa- Lo estaré si no vuelves a tocarme... ( Susurré )

Esa vez si lo oyó. Pero no contestó, ni siquiera se giró... se quedó parada unos segundos, y emprendió su marcha. Cuando la puerta del ascensor se cerró, dejándome sola, pude acabar con esa maldita interpretación. Me dejé caer en el suelo, escondiendo mi cabeza entre las piernas. Me odiaba... pensaba que era un monstruo, y ... lo peor es que tenía que ser así, si quería protegerla de Alberto. Ahora todas me considerarían miserable... que era como yo me sentía, pero desde que Alberto había descubierto que era con ella con quien tanto me juntaba, se dedicaba a amenazarme con hacerla algo malo si no cumplía a rajatabla todas sus órdenes... yo nunca le había fallado, pero no podía arriesgarme. No podía ponerla en peligro, como tampoco lo había hecho todo ese tiempo con Sara, Lucas y Aitor. Se habían ofrecido a ayudarme una y otra vez... y yo siempre rechazaba su ayuda, no por falta de ganas... sino por miedo a que algo les pasara a ellos.

Tenía que aceptarlo, ahora sí... estaba sola.