*CAP.12: "INCLINANDO LA BALANZA"*

SARA

Unos minutos después de que Pepa se marchara en la falsa búsqueda de Silvia, Paula y yo seguíamos esperando impacientes alrededor del fuego. Si todo era como yo pensaba, la terapia de choque habría funcionado... o eso esperaba. Me dolía hacerle daño a Pepa deliberadamente, pero era eso, o seguir viendo a las dos tontas de turno que estaban locas la una por la otra, como dos almas errantes y sin hablarse... y tenía que ser ya, porque si por parte de Pepa, la situación ya era complicada de por sí... por la de Silvia lo era aún más. Sus sentimientos estaban empezando a enfriarse, dejando a un lado el cabreo. Y es más que conocido que hay algo peor que sentir odio hacia a alguien... y es sentir indiferencia, lo que estaba claro que Silvia estaba empezando a sentir. Después de todo, quizá mi ayuda no había llegado demasiado tarde... o sí?

Paula me miraba impaciente, y yo me sentía igual. De pronto, vimos como Pepa salía de entre unos arbustos, con una cara hasta los pies... lo sentí mucho por ella, pero esa cara de indignación sólo quería decir una cosa... había acertado. Entonces escruté un poco más a fondo la cara de Pepa... no, no era indignación... era... dolor?. Se agachó a recoger su mochila, pasó por nuestro lado sin mirarnos, y entonces Paula intentó pararla.

Paula- Pep...?

Pepa- Déjalo! Vale?

Sonó como si su voz estuviera a punto de quebrarse... no había presenciado algo agradable, eso estaba claro. Desapareció por detrás de nosotras apartando las ramas de unos arbustos ,que entorpecían su paso, a patadas, descargando así la furia que debía estar comiéndosela por dentro. Pero no era como otras veces, no era furia sin sentido, no era violencia porque sí... era por dolor... y verla así, también me afectó a mí. Paula me sacó de mis ensoñaciones.

Paula- Soy la única que se siente como el culo...? ( Triste )

Decidí dejar mi orgullo a un lado, y olvidar lo que había pasado entre nosotras... no podía verla así y no hacer nada. La seguimos a través de algunos árboles y matorrales, hasta llegar a un claro en medio del bosque, sólo iluminado por la luz de la luna... a penas nos veíamos, pero a mí no me hizo falta más... no podía aguantar. Paula se quedó un par de pasos alejada de nosotras, y yo sin mediar palabra fui hasta Pepa... y la abracé. Sentí como temblaba a medias, quizá por el dolor... o quizá por la emoción. Ella sabía que era yo quien la abrazaba, y me correspondió. Habíamos sido demasiado, durante demasiados años... nos queríamos, y no podíamos terminar de esa manera... así que, las dos, decidimos apartar la discusión de hace unos días a un lado. Paula interrumpió el momento.

Paula- Pepa... estás bien?

Pepa- Estoy... no sé como estoy ( Se separó un poco de mí ) La estaba besando...

Sara- Lo siento... ( Tomándole de la cara )

…..

Y unos minutos después, como si nada hubiera pasado entre nosotras... ahí estaba yo con Pepa, en medio de la nada, las dos sentadas, junto con Paula también, hablando.

Pepa- Que no me ponga así? Sara, que se estaban comiendo la boca, en mi cara!

Sara- Y eso no era lo que tú querías?

Paula- Ahí te ha dado...

Pepa- Sí... no, no sé!

Sara- Qué es lo que no sabes? Pepa, has sido tu la que prácticamente la ha echado a los brazos de otra persona...

Pepa- Ya lo sé, pero tenía mis motivos.

Sara- Cuales?

Pepa- No puedo hablar de eso ahora, vale? Dame tiempo...

Sara- Está bien... pero lo que está claro es que esta situación la has provocado tú, ahora no puedes enfadarte.

Pepa- Sí me enfado! Vale que lo he podido provocar...( Dejó de hablar notando como la mirábamos fijamente, levantando las cejas ) ...está bien, lo HE provocao yo, pero en mi cara? No podía esperar a estar en otro sitio? Tanto que me quería y mírala, ni dos días han pasado y ya se está enrollando con otra! Y encima con esa!

Paula- Pero qué es lo que tienes en contra de Verónica?

Pepa- Pues,... pues que es una...una...

Sara- Una nada, que le gusta Silvia, eso es lo que te molesta.

Pepa- Pues sí! Sí me molesta! Pero no es sólo eso, que conste.

Sara- Pues haz algo, joder! Pero deja de marear la perdiz! O te lanzas a por Silvia, o no, lo que no puedes hacer es estar que sí que no, porque al final, obviamente, te va a mandar a la mierda.

Pepa- Pero si es que no me quiere ni hablar! Menos me va a querer escuchar ahora...

Sara- Pepa... que lo que le dijiste fue muy fuerte, es normal...

Pepa- Ya, ya lo sé... y crees que es fácil para mí? Pensaba pasar, dejar que siga su vida y ya está, pero es que cuando he visto lo que he visto... a la tía esa comiéndole la boca a Silvia... me han entrado unas ganas de ir y reventarle la cabeza!

Paula- A Silvia?

Pepa- No, coño! A la otra!

Paula- Ah...

La conversación había sido seria hasta entonces... pero después de mirarnos por esa última aportación de Paula, empezamos a reírnos.

Paula- No os riáis jolín, que me había perdido!

Sara- Ayy... en quien estarías tú pensando ( Sonriendo )

Paula- Calla!

Pepa- Oye, eso no lo sabía yo, qué me estáis ocultando?

Paula- Podemos seguir con el tema de antes, por favor? ( Haciéndose la loca )

Pepa- Está bien... pero de esta no te libras eh, ya me lo dirás ( Amenazándola con el dedo, divertida )

Paula- Preocúpate de lo tuyo, anda, que bastante tienes.

Pepa bajó la cabeza, suspirando.

Paula- Oye... lo siento... que no lo decía para hacerte daño, es que...

Pepa- No te preocupes, si tienes razón.

Entonces, sacó algo de su mochila... en un principio no supe que era, ya que todo estaba muy oscuro... hasta que conseguí discernirlo, una botella.

Sara- Pepa, que lleva esa botella?

Pepa- Un zumito de piña, tú qué crees?

Sara- Y esa es tu maravillosa solución, emborracharte?

Pepa- Pues no sé si será maravillosa, pero es la que necesito por el momento

Sara- Pero Pepa...! ( Acusadora )

Paula- Joder, es que es verdad Pepa, ya te vale... tienes alcohol y no dices nada, pásame un trago!

Sara- Paula! Así no ayudas!

Pepa- Joder Sara, que sosita te has vuelto ( Paula rio )

Sara- Ala, di que sí, tu riele las gracias encima!

Pepa le pasó la botella a Paula, y esta bebió un largo trago ( a palo seco encima ) dejándonos a Pepa y a mí flipando. Después, con una voz ronca digna de camionera, debido a los grados del alcohol, dijo.

Paula- Bueno chicas, a mi esta conversación me interesa como a la que más... pero como después Sara me lo va a contar todo...

Pepa- ( interrumpiendo ) Mira que sois porteras, eh?

Paula- ...( siguiendo sin hacer caso ) yo me voy a ir yendo al cutre-campamento que tenemos allí montado, que si no se van a dar cuenta de que pasa algo

Sara- Vale, ahora vamos

Paula se fue, dejándonos solas a Pepa y a mí.

Pepa- Lo siento...

Sara- El qué?

Pepa- Lo que te dije... no lo pensaba, pero tuve que hacerlo... y por favor, no me preguntes por qué, te juro que te lo contaré, pero ahora no... ahora no quiero hablarlo...

Sara- Está bien, pero cuando se pase todo esto de Silvia y demás, me lo vas a contar, que tu y yo nunca hemos tenido secretos y no es hora de empezar a tenerlos

Pepa- Está bien... me perdonas?

Sara- Claro ( sonreí y la abracé ) Te echaba de menos

Pepa- Y yo a ti... y a Lucas

Sara- No seas falsa, que sé perfectamente que por las tardes se iba contigo a escondidas

Pepa- Cómo lo sabes? ( riendo )

Sara- Te crees que la policía es tonta? Primero porque le conozco a él, y te conozco a ti... segundo porque venía con un olor a porro que tiraba para atrás... y tercero porque decía que se quedaba estudiando... venga ya, por favor! ( riendo )

Pepa- No se te puede engañar ( riendo )

Sara- No! Pero no me cambies de tema... qué vas a hacer con Silvia?

Pepa- No lo sé... parece ser que ya ha encontrado a su media naranja ( irónica ) Pero va a tener que escucharme.

Sara- Sabes que no querrá, verdad?

Pepa- Pues hará el esfuerzo por querer

Sara- Pepa, que nos conocemos, que vas a hacer?

Pepa- Nada... ( haciéndose la loca )

Sara- Pepa, no hagas el burro eh?

Pepa- Tu confía en mí...

Durante la conversación había ido dándole largos tragos a la botella, que nada tenían que envidiar a los de Paula... y cada vez iba más cocida...

20 minutos más tarde...

Sujetaba a Pepa por la cintura, o al menos lo intentaba... con todo lo larga que era no dejaba de escurrirse por todos los sitios. Que por qué la sujetaba? Porque la señorita de las ideas maravillosas no se tenía en pie con lo que había bebido.

Sara- Dios, Pepa! Colabora!

Pepa- Pero que estoy bien!

Sara- Bien? Tu has visto el pedo que llevas? Que vas cocida!

Pepa- Sí, más pedo que Alfredo ( riendo )

Sara- Ala... ya te ha dado por las rimas...

Pepa- Que estoy bien... solo desh...deshin...des...joder, desinhibida!

Sara- Sí, descabezada te vas a quedar como te suelte...

Pepa- Sara... en serio, que estoy bien... pero necesito quedarme un poco a solas para pensar, me dejas?

Sara- Estás segura..?

Pepa- Que sí, de verdad... solo estoy un poco mareada, pero voy bien.

Sara- Está bien... sabes que estamos aquí al lado, si te encuentras mal o lo que sea, me llamas

Pepa- Que sí, pesada, vete

Sara- Está bien... ahora te veo ( no muy convencida )

PEPA

Entonces Sara se marchó, y me quedé allí sola,... para poder hacer lo que necesitaba, y dejar de aparentar. Me dejé caer al suelo, sin importarme el golpe... y cerré los ojos con fuerza, evitando empezar a llorar. Me tapé la cara con las manos... derrumbándome, pero sola, como no podía ser de otra forma... mi orgullo no lo permitía. Me quedé allí sin saber cuántos minutos pasaron exactamente, pero me dio igual... no podía fingir más, necesitaba un descanso.

Mi cabeza empezó a dar vueltas, pensando en lo que pasaba, en lo que había visto... pero sobre todo, pensando en ella.

Pensando en Silvia.

SILVIA

Después del beso y el misterio de la linterna, volvimos hacia donde estaban todas...disipé las dudas sobre la encerrona cuando Paula quiso hacerme creer que por un despiste no se había dado cuenta de que el móvil estaba en su mochila al final. Busqué con la mirada... me había dado cuenta de que no estábamos todas...

Silvia-Oye Sara, y Pepa?

Sara-Eh.. pues no sé, ha desaparecido hace un rato por ahí, ya sabes como es...(disimulando)

Silvia-Sí, ya sé como es, si no llama la atención no se queda tranquila ( enfadada )

Sara-No seas tan d...

Silvia-Dura? Te recuerdo lo que me dijo en ese ascensor?

Sara-Tienes razón... pero... no sé, ha venido hasta aquí para...

Silvia-Tocar las narices, para eso ha venido... perdona por hablarte así, sabes que no es por ti

Sara-Tranquila...

Estuvimos un rato charlando todas alrededor del fuego,... pero la verdad es que yo estaba un poco ausente. Estaba pensando en el beso de Verónica, en lo que estaba haciendo... en si sería demasiado pronto... decidí que por una vez iba a dejarme llevar, y trataría de no darle vueltas a la cabeza, había pasado y punto. Alguien preguntó la hora y saqué el móvil de mi bolsillo para mirarla...entonces me sobresalté.

Silvia-Ay va! Cinco llamadas perdidas de mi padre ( Todas pusieron mueca de susto)Oye.. tranquilas que mi padre tampoco es un ogro ( Reímos ) Sólo a veces... voy hacia allí para llamar, que aquí no tengo cobertura. ( Me levanté )

Verónica-Quieres que te acompañe?

Silvia-No, tranquila, si va a ser un momento, tengo que decirle que estoy bien antes de que mande aquí a los geos ( Volvimos a reír ) Ahora vengo.

Caminé unos metros buscando cobertura, y al final tuve que alejarme más de lo que había pensando en un primer momento. Crucé algunos arbustos cuesta abajo desde donde estaba la hoguera,... y me quedé impactada con lo que vi. Con la tontería de organizar las tiendas y demás sucesos, en toda la tarde no habíamos investigado el lugar. Las chicas ya me hablaron de este sitio, pero era mucho más bonito de lo que había imaginado.

Frente a mí, se presentaba un lago no muy grande, pero con unas rocas muy altas al fondo desde donde caía unas cascada. Sonreí, definitivamente este lugar era mil veces mejor que la capital donde vivía antes. Me alejé un poco del agua para oír bien por el teléfono cuando llamara. Hablé con mi padre durante unos minutos para tranquilizarle, el hombre estaba de los nervios por mi tardanza en avisar, como había supuesto momentos antes. Cuando al fin se calmó, me despedí de él y colgué el teléfono, para después guardarlo en uno de los bolsillos de mi pantalón, y en cuanto lo hice... sentí unos brazos que me rodeaban, no me hizo falta mirar... sabía perfectamente quien NO era, me giré.

Silvia- Se puede saber qué haces? ( Enfadada )

PEPA

Unos minutos después de quedarme sola, pensando, decidí volver junto a las demás. Ya me había auto compadecido bastante. Observé a las chicas, escondida detrás de un árbol. Escuché perfectamente la conversación, y vi como Silvia se alejaba... sola, así que supe que esa era mi oportunidad. La seguí ocultándome entre los matorrales, hasta llegar hasta el lago... tenía suerte de que la excursión fuera en ese lugar, yo ya había estado antes y me lo conocía bien, podía moverme perfectamente sin perderme, o sin ser vista.

Esperé pacientemente hasta que Silvia dejó de hablar por teléfono, cuando vi que lo guardaba en su bolsillo, entré en acción. Me acerqué a ella sin que me oyera, y la rodeé con mis brazos... sabía que no iba a querer escucharme, y que iba a intentar librarse de mí, así que tenía que retenerla de alguna manera. Nada más sentirme, supo que era yo, y empezó a forcejear.

Silvia- Se puede saber qué haces? ( enfadada )

Pepa- Tengo que hablar contigo ( forcejeando )

Silvia- Ya, pero yo no te pienso escuchar! Suéltame!

Pepa- Ya lo creo que sí vas a escucharme ( Sujetándola con más fuerza )

Silvia- Que me sueltes!

Puse una de mis manos en su boca, mientras con el otro brazo seguía reteniéndola. No podía arriesgarme a que las demás nos escucharan y se presentaran ahí mismo, aunque con el ruido del agua, y la distancia que había, no era muy probable que se alertaran por las voces.

Pepa- Por qué no pones un poco de tu parte? ( Siguió retorciéndose ) Tranquila, que en seguida podrás ir a comerte la boca con esa imbécil

Me mordió la mano, haciendo que la soltara. Se dio la vuelta, mirándome sorprendida.

Silvia- Nos has visto? Has sido tú la de la linterna?

Pepa- Que aguda eres ( irónica )

Silvia- Ahora también te dedicas a espiarme? Por qué no me dejas tranquila?

Pepa- Creía que te habías perdido, te estaba buscando!

Silvia- Sí, ya, claro...( pasándose las manos por el pelo ) Pepa, si me pasara algo, ten por seguro que tú eres la última persona que querría que me ayudara, estamos?

Pepa- Estamos, que te salve tu amiguita, no?

Silvia- Pues lo preferiría, ahora que lo dices

Pepa- Mira, que me da igual la tía esa, yo sólo...

Silvia- ( interrumpiendo ) Tú qué?! Tú nada! QUE NO QUIERO ESCUCHARTE, QUE ME OLVIDES! ( Intentó escaparse pero la sujeté de un brazo)

Pepa- Silvia, joder! Que es sólo un minuto, sólo te pido eso!

Silvia- No tienes derecho a pedirme nada ( soltándose ) No voy a escucharte, porque no me interesa nada de lo que tengas que decirme, adiós.

Puse mis brazos en jarra, mirando al cielo y suspiré.

Pepa- Una vez más, tú lo has querido

Se dio la vuelta alarmada al escuchar esto, ya sabía lo que se avecinaba cuando le decía esa frase.

Silvia- Qué? Ni se te ocurra, no te acerques!

Viendo que no la iba a hacer caso, echó a correr, conmigo detrás... la pelirroja tenía muchas cualidades, pero la velocidad no era su fuerte. No me costó nada alcanzarla, y volver a sujetarla por la cintura, obligándola a volver hacia atrás... intentó resistirse doblándose sobre sí misma, arañando la tierra del suelo.

Pepa- Quieres dejar de hacer el ridículo?

Hizo caso omiso,... desistió en intentar agarrarse al suelo, y colocó sus manos en los oídos... una vez más, nos estábamos superando en nuestras peleas ridículas. La sujetaba por la cintura, elevándola en mis brazos, sin que tocara el suelo... y ella, daba patadas al aire, mientras se tapaba los oídos y canturreaba como los niños pequeños cuando se enfadan...

Silvia- No te escucho!

Pepa- Joder Silvia, me estás dando una vergüenza ajena...

Silvia- No te escucho, no te escucho!

Pepa- Como sigas así no voy a tener más remedio que utilizar una terapia más agresiva

Silvia- No te escucho, no te escucho! ( Negando con la cabeza )

Pepa- DIOSSSSSSS... luego no digas que no te lo advertí!

Dejé que volviese a poner los pies en la tierra, y la inmovilicé con uno de mis brazos, mientras en vano, intentaba soltarse. Con la otra mano rebusqué entre sus bolsillos, sacando cosas como su cartera, el móvil, llaves... y tirándolos al suelo.

Silvia- Ahora también vas a robarme?

Pepa- Cállate! Tienes más cosas?

Silvia- Y a ti que te importa! ( intentando golpearme ) Suéltame! Se lo voy a decir a mi padre!

Pepa- Mira, la frase que te faltaba para regresar a la infancia del todo

Silvia- Se lo voy a decir, y se te va a caer el pelo!

Pepa- QUE ME LA SUDA TU PADRE!

Silvia- Eso también se lo voy a decir!

Pepa- Pues díselo!

Silvia- Pues eso haré! Te vas a enterar ( intentando golpearme otra vez )

Iba a contestar, pero sacudí la cabeza para volver a la realidad... estaba cayendo en sus piques infantiles.

Pepa- Tienes algo más o no?

Silvia- De esta no te libras, te lo juro! ( pataleando )

Pepa- Está bien ( suspiré ) Si luego se te estropea algo es culpa tuya

Silvia- Estropearse? Por q...?!

No le dio tiempo a terminar de formular la pregunta. Me puse delante de ella, y la atraje hacia mí. Me incliné situando su torso encima de mi hombro, y con los brazos la levanté, llevándola como si fuera un saco de patatas.

Silvia- Pero...pero qué haces? Bájame! Estás loca! ( golpeando mi espalda con sus manos )

Pepa- Si hubieras querido escucharme estarías en el suelo, pero como siempre, tengo que hacer las cosas por las malas

Mientras la sujetaba con un brazo para que no se cayera, con el otro vaciaba también mis bolsillos... a la vez que seguía recibiendo puñetazos en la espalda por parte de Silvia, que cada vez estaba más alterada. Así que empecé a caminar hacia mi objetivo.

Silvia- Qué vas a...?! PEPA NI SE TE OCURRA!

Pepa- Vamos a ver si refrescándote un poco entras en razón.

Silvia- PEPA, PEPA NO! NO TE LO PERDONO, TE JURO QUE NO TE LO PERDONO ENLA VIDA!

Pepa- Psé, no me ibas a perdonar de todas formas

Iba a replicarme, pero no le dio tiempo... ya que después de dar unos pasos dentro del agua, cuando ésta ya me llegaba por la cintura casi, la tiré a ella,... que se sumergió totalmente. Cuando su cabeza salió del agua, me abalancé sobre su cuerpo para que no tuviese escapatoria, y la inmovilicé.

Silvia- Joder! Está... está helada! Y tú estás completamente loca!

Pepa- Vas a escucharme ahora?

Silvia- NO!

Pepa- Muy bien.

Puse una de mis manos en su frente, y haciendo fuerza, sumergí su cabeza debajo del agua... entre que la había obligado a meterse con ropa, y que el agua estaba helada.. se debía de estar acordando de toda mi familia, pero no se me ocurría otra forma mejor de " convencerla ". La tuve unos segundos debajo del agua mientras me arañaba las piernas, y la dejé salir.

Silvia- Eres una esquizofrénica! ( intentando quitarse parte del agua de sus ojos )

Pepa- Que sí, que lo que tú digas... ya podemos empezar a hablar?

Silvia- Se te va a caer el p...!

Volví a hacerle una aguadilla... y después de unos segundos la dejé volver a la superficie, tomó aire y... volví a sumergirla, por si las moscas. Cuando salió otra vez...

Silvia- No vas a tener ciudad para correr, te lo juro...!

Pepa- Pues nada, eh? Yo tengo toda la noche ( aguadilla ) Me vas a escuchar?!

Silvia- VETE ALA MIERDA!

Pepa- ( levanté la cabeza mirando al cielo y suspiré ) Tú no escarmientas eh ? ( aguadilla ) Como sea por mí te tengo aquí toda la noche ( aguadilla ) Tu verás lo que haces ( aguadilla )

Silvia- ESTÁ BIEN! ESTÁ BIEN! PARA!

Pepa- Segura? ( asintió ) Una más de regalo, por si acaso ( aguadilla )

Silvia- PARA! TE ESCUCHO, PERO PARA!

Pepa- Así me gusta, que razones.

Tenía a Silvia en frente de mí, abrazándose a sí misma, tiritando, preparada para escucharme, y ahora... no podía hablar. Simplemente, no podía dejar de mirarla, entre la luz de la luna que iluminaba su cara, su piel pálida, su pelo mojado... estaba totalmente abstraída, era tan preciosa, tan... perfecta. Me hubiera gustado quedarme observándola eternamente, analizando cada facción de su cara... pero ella no me dejó. Interrumpió mi estado de admiración de malas maneras.

Silvia- Bueno, qué?! Tanta parafernalia que has montado y ahora no vas a decir nada? ( Enfadada y tiritando )

Pepa- Tienes frío?

Silvia- A ti qué te parece? ( Al ver que me movía ) Ni se te ocurra acercarte, prefiero congelarme

Pepa- Está bien..

Aunque estuviera dentro del agua, y esto hubiera ayudado bastante... aún me sentía un poco embriagada. Me miró durante unos segundos, con una cara que no sabía descifrar muy bien...

Silvia- Pepa, estás borracha?

Aparté la cara rápidamente, evidenciando la respuesta.

Silvia- Genial ( suspiró ) Cada día te superas más...

Pepa- No soy la única que se ha superado esta noche

Silvia- Cómo?

Pepa- Comiendo. No te hagas la tonta Silvia

Silvia- Te estás refiriendo a Verónica, verdad?

Pepa- Claro que me estoy refiriendo a ella, a ella y al beso de tornillo que os estabais dando ( Con gesto de desagrado )

Silvia- Ya... por qué no te ahorras las caritas de asco?

Pepa- Porque me es imposible no ponerlas cuando me acuerdo, por eso

Silvia- Yo siento el mismo asco cada vez que te veo, y me aguanto. ( Miré para otro lado, con dolor ) Y se puede saber qué coño hacías tú espiando?

Pepa- Ya te he dicho antes que no te estaba espiando, estaba preocupada por ti porque pensaba que te habías perdido

Silvia- Pues es que no quiero que te preocupes por mí! Ni que me hables, ni que me espíes... por qué, simplemente, no me dejas en paz?

Pepa- Porque no puedo ( tajante )

Se hizo un silencio incómodo, yo no sabía como seguir.. y ella no sabía que responder. Me acerqué a ella, y temerosa, alargué una mano para posarla sobre sus brazos que abrazaban su propio cuerpo.

Pepa- Silvia...

Silvia- Basta, Pepa! ( Apartándose ) Querías que te escuchara, ... pues bien, suelta lo que tengas que decir y acabemos con esto.

Pepa- Por qué tienes que tratarme con ese odio..?

Silvia- Por qué? TODAVÍA LO PREGUNTAS? ES QUE NO TE ACUERDAS DE LO QUE ME DIJISTE?

Pepa- No era mi intención hacerte daño...

Silvia- NO ERA TU INTENCIÓN? Y QUE INTENCIÓN TENÍAS DICIÉNDOME ESO? ME DEJASTE HECHA POLVO, ME HAS HECHO SENTIR COMO UNA MIERDA CON TODOS TUS JUEGOS, ESPERO QUE TE HAYAS DIVERTIDO AL MENOS!

Pepa- Silvia, las cosas no son así... todo eso tiene una explicación..

Silvia- AH, SÍ? PUES DÁMELA! ESTOY DESEANDO SABERLA!

Pepa- No puedo decírtelo ( bajando la cabeza )

Silvia- COJONUDO, MIRA! PASO DE TUS HISTORIAS Y DE TUS TONTERÍAS, ME VOY!

Pasó por mi lado para intentar salir del agua y huir de mí... pero no se lo permití, la empujé para que retrocediera. Podría haberle explicado el porqué de todo lo que estaba sucediendo, podía haberle pedido perdón, haberle dicho lo que sentía por ella... pero el alcohol que había ingerido no ayudaba, y la imagen del beso de hace unas horas tampoco.

Pepa- TANTA PRISA TIENES POR IRTE CON ELLA, EH?

Silvia- ESO A TI TE DA IGUAL, Y SI LA TENGO QUÉ, EH?! QUÉ PASA?

Pepa- PASA QUE ESTÁS HACIENDO EL IMBÉCIL!

Silvia- EL IMBÉCIL? YO? Y TÚ QUÉ? PRECISAMENTE ESTAMOS COMO ESTAMOS POR LO IMBÉCIL QUE ERES TÚ! INSISTISTE UNA Y OTRA VEZ EN QUE ME MERECÍA ESTAR CON OTRA PERSONA, Y TONTA DE MÍ, NO TE QUISE HACER CASO, LUEGO ME HUMILLAS, ME CONFIESAS QUE ME HAS ESTADO UTILIZANDO, Y AHORA... AHORA QUE ENCUENTRO OTRA PERSONA QUE ESTÁ MUY POR ENCIMA DE TI...

Pepa- ( interrumpí ) POR ENCIMA DE MÍ? VENGA YA, POR FAVOR, NO ME HAGAS REIR ( Sonriendo con chulería )

Silvia- ( calmándose ) Ríete lo que te dé la gana, eres una prepotente de mierda. Te crees la mejor, verdad? ( Asentí ) pues no lo eres, no lo eres ni de lejos, ya te gustaría ser a ti la mitad de lo que es ella ( picándome )

Pepa- Que ya me gustaría? Yo no tengo nada que envidiarle a esa payasa!

Silvia- QUE NO LA INSULTES ( Empujándome )

Que la defendiera ya fue el colmo de toda la historia, y no pude reprimirme más.

Pepa- MIRA COMO LA DEFIENDE ( Empujándola ) TANTO TE GUSTA?

Silvia- PUES IGUAL SÍ, IGUAL ME GUSTA TANTO Y POR ESO LO HAGO, IMBÉCIL!

Me quedé callada, mirando hacia un lado.

Pepa- Eso no es verdad...

Silvia- Claro que lo es... quieres oír la verdad? ( No me dejó contestar ) La verdad es que ella me trata mucho mejor de lo que tú lo has hecho nunca, pero vamos, que tampoco era muy difícil, ya que sólo te has dedicado a usarme como un juguete y a burlarte de mí. Es encantadora, está todo el tiempo pendiente de mí, me hace reír, y no me hace sentir una mierda, al contrario que tú ( Bajé la cabeza ) Es divertida, y es cariñosa... está muy por encima de ti en todos los sentidos, y antes de que se te ocurra volver a cuestionarlo, podemos recordar la frase más "bonita" que me has dedicado... ( remarcando con las manos como si fuera un letrero ) " Silvia, esto sólo es un polvo "... preciosa, verdad? Eso sin contar tus te quiero... claro, que fueron en mitad de un polvo, así que no sé como tomármelos, como otra mentira tuya, o como que te estabas riendo de mí... como me los tomo, eh, Pepa? ( empujándome )

Pepa- Te estás equivocando... ( con un hilo de voz )

Silvia- COMO DICES? ( Empujándome ) ES QUE NO TE ESCUCHO! ( Volviendo a empujarme )

Aparté sus brazos con violencia, haciéndola retroceder unos pasos.

Pepa- QUE TE ESTÁS EQUIVOCANDO, JODER!

Silvia- AH, SÍ?!

Pepa- SÍ, JODER, SÍ!

Silvia- ENTONCES DÍMELO AHORA! SIN SEXO DE POR MEDIO, SIN NADIE QUE TE PUEDA ESCUCHAR PARA QUE TE SIENTAS AVERGONZADA, DÍMELO! ( Bajé la cabeza una vez más, ella empezó a zarandearme ) DIME QUE ME QUIERES, DILO!

Pepa- No...no puedo...( con un hilo de voz )

Sentí como sus manos, que antes se aferraban a mi chaqueta, zarandeándome fuertemente... aflojaban su fuerza, sin moverse... y yo fui incapaz de mirarla, a pesar de sentir como sus ojos se clavaban en mí, fui incapaz... Entonces, hizo algo que no esperaba. Con una mano que posó en mi barbilla, hizo que levantara mi cabeza, obligándome a mirarla... ya no había rabia, ni furia... ahora su mirada era de súplica.

Silvia- Pepa... no va a haber otro momento. Si de verdad alguna vez me has tenido aprecio, si me estoy equivocando... si las cosas no son lo que parecen... si es lo que sientes dímelo... por favor... acaba con esto, porque me estoy volviendo loca... sólo dilo...

Quería decirlo... de verdad que quería, pero no me salió. No podía... por dos razones... una, Alberto... aunque eso era lo que menos me preocupaba, sabría defender a Silvia de ese cabrón de sobra, nunca permitiera que pudiera hacerla daño... si le obedecía, simplemente no le pasaría nada... pero el problema era la otra razón... desde que sentí como mi corazón estalló en mil pedazos... desde que Silvia eligió a Gonzalo... me sentía incapaz de volver a repetir esas palabras, no podía. Tenía demasiado miedo... sabía que si las decía, todo habría acabado, podríamos arreglarlo, estar juntas... pero no pude.

Pepa- Lo siento... ( Bajando la cabeza )

Silvia- ( Suspiró, profundamente triste ) Ya lo suponía... sabes? Nunca entenderé por qué me haces esto... nunca. Se acabó.

Acto seguido, se fue de mi lado... para volver con ella. Y yo me quedé allí... sintiéndome el ser más estúpido del planeta,... ella pensaba que no se lo decía porque no lo sentía... pero era peor. Lo sentía... y no podía decírselo, por más que lo deseara. Una vez estuve sola... grité, grité con todas mis ganas, sintiendo como ese grito me desgarraba el alma, intentando expulsar los sentimientos de culpabilidad y de odio que tenía...culpabilidad por hacerla sufrir por mi ineptitud, y odio hacia mí misma.

Casi una hora después estaba sentada a los pies del lago, ya sobre la tierra, empapada y pensativa... me estaba muriendo de frío, pero ya me daba igual. No pasó mucho tiempo más, hasta que sentí como dos personas se sentaban a mis lados. No hacía falta preguntar quienes.

Pepa- No me vais a preguntar? ( sin dejar de mirar el agua )

Sara- Creo que no hace mucha falta... según como ha llegado Silvia, y lo poco que ha tardado en irse a su tienda...

Paula- A mí lo que me está matando de curiosidad es saber por qué estaba...( tocó mi ropa ) estáis, empapadas... Pepa, qué has hecho?

Pepa- Creo que se me está empezando a ir la cabeza... He estado a punto de ahogarla en el lago para que me escuchara... ( empezaron a reír ) No os riáis cabronas... ( sonriendo de medio lado )

Sara- Pepa... cómo se te puede ir tanto? ( Riendo ) así llevaba el cabreo que llevaba...

Pepa- Me da a mí que no estaba cabreada por eso precisamente...

Paula- Entonces?

Pepa- Entonces... la he liado parda para obligarla a escucharme... y cuando lo he conseguido... no la he explicado absolutamente nada...

Sara- Como que...? A ver, explícanoslo por lo menos a nosotras, porque estoy perdidísima...

Pepa- Pues... al principio no quería ni oírme... se ha puesto a chillarme, diciéndome lo mucho que le gusta la idiota de Verónica y... ( Bajé la cabeza ) yo le dije que había un motivo que explicaba todo lo que le he hecho, pero que no podía decírselo...

Sara- Anda que tú también los tienes cuadrados... en qué habíamos quedado?

Paula- Eso digo yo...

Pepa- Si ya lo sé, pero es que no puedo... Sara, no te lo puedo contar, pero de verdad que no puedo...y es que encima no ha sido sólo eso, me ha dicho que si quería arreglarlo, que le dijese que la quería, y... ( mirándolas a ambas )

Sara- No habrás sido tan gilipollas...?!

Paula- Pepa, dime que no...!

Pepa- No he podido...( bajando la cabeza )

Sara- Diossss...! ( llevándose las manos a la cabeza, igual que Paula ) Pero...pero...!

Paula- Pepa

Pepa- Si?

Paula- En dos palabras, eres imbécil

Pepa- Lo sé... ya lo sé, que os creéis? Me moría de ganas por decírselo, pero...

Paula- Pero qué?!

Pepa- Que no puedo, joder! No puedo!

Sara- Como puedes ser tan orgullosa?

Pepa- Que no es por orgullo Sara, es por... ( Bajando la voz ) miedo...

Paula- Lo que me faltaba por ver... ahora tienes miedo? precisamente tú?

Pepa- Pues sí! Tengo miedo, tengo miedo de que me vuelva a partir el corazón, no estoy preparada para eso...

Paula- Y vas y se lo partes tú a ella... mira, vamos a dejar el tema, porque al final la que te ahoga en el lago voy a ser yo a ti ( levantándose )

Sara- Es que flipo... lo tenías ahí mismo, y ala! A la mierda otra vez! ( levantándose )

Me lo merecía, me merecía todos esos reproches y más... pero me sentía completamente bloqueada. Asustada... vulnerable... a lo largo de mi vida había llevado una coraza, para que nada me hiciera daño... y ahora que por fin había encontrado una razón para tirar esa coraza abajo, estaba bloqueada... muerta de miedo. Llevé mis manos a la cabeza, escondiendo ésta entre mis piernas, y con un hilo de voz susurré:

Pepa- Lo siento... lo siento...

Mis dos acompañantes, que minutos antes habían estado lanzándome sus reproches... ahora quedaron inundadas por la ternura. No se esperaban verme así... y yo tampoco, pero ya me daba igual, no me importaba que me vieran así... simplemente, no podía más. Me estaba ahogando en mi propia coraza. Se sentaron en frente de mí, intentando darme ánimo, abrazándome... hasta que notaron como tiritaba.

Sara- Pepa..? Pepa, estás bien?

Paula- Joder, está helada!

Pepa- Est...estoy bien...

Sara- No, no lo estás! Vamos ( levantándome entre las dos ) Tienes que quitarte esa ropa y ponerte cerca del fuego, solo nos queda que te de una hipotermia, ayúdame Paula.

Entre las dos me llevaron hasta la hoguera, cerca de las tiendas... y para mi suerte, ya no había nadie allí. Las chicas me contaron que el resto había decidido irse a dormir, debido al cansancio... y a la tensión que se formó al volver Silvia, hecha un basilisco. Verónica había intentado hacerla hablar, preguntándola qué le había pasado, pero Silvia no quiso contestar, y alegando cansancio se retiró a su tienda. Pasado un tiempo, y después de cambiarme la ropa empapada, alrededor del fuego...

Sara- Quieres que vayamos a dormir?

Pepa- No... prefiero quedarme sola, necesito pensar...

Sara- Pepa... no creo que quedarte sola ahora...

Pepa- No ( interrumpiendo ) De verdad... necesito pensar, tengo que hacer algo, esto... la historia con Silvia no puede acabar así, tengo que cambiarlo todo... y para eso necesito pensar...

Paula- Está bien ( suspirando ) Nos vais a volver locas entre las dos, eh? ( Sonriendo ) Nosotras nos vamos a dormir entonces, que yo por lo menos estoy rota

Sara- Y yo... Pepa, cuando quieras, ven a mi tienda ( La miré ) Dudo que Silvia quiera que vayas a la suya...

Pepa- Ya... está bien, en un rato voy

Las dos me dieron un beso de buenas noches, y se retiraron... y yo me quedé a solas con mis pensamientos, entrando en calor delante del fuego. Sabía que Silvia no iba a darme otra oportunidad para explicarme, ya que la que me había dado, la había desaprovechado estúpidamente... pero iba a hacerlo, iba a dejar atrás los miedos, iba a decírselo... no podía permitir que se fuera con otra, que fuera otra la que la besara, abrazara, defendiera... que fuera otra la que estuviera con ella. No iba a dejar que nadie me quitara el puesto al lado de Silvia. Estaba decidido, iba a abrirle mi corazón, aunque tuviera que exponerme de nuevo al dolor.

Me levanté, y despacio, caminé hasta la tienda de Silvia.. pensando en qué iba a decirle exactamente, y preparándome para sus gritos en cuanto me viera entrar. Tome aire, lo expulsé... y armada de valor, entre en la tienda para... ver a Silvia completamente dormida, tapada hasta arriba con una gran manta. Me quedé allí parada... mirándola... así, dormida, parecía tan frágil... vulnerable... aunque luego pensé en el genio que se gastaba cuando se enfadaba, y sonreí. Estuve pensando que hacer... si se despertaba y me veía allí, iban a oír los gritos hasta en mi casa... pero aun así, no pude evitarlo. Me acerqué a ella, levantando la gruesa manta con la que estaba tapada... y me acosté a su lado. Poco a poco me fui acercando a ella, y despacio, para que no se despertara, abracé su cintura, escondiendo mi cara entre su hombro y su cuello. Suspiré... había sido una estúpida callándome, ya que, sintiéndola pegada a mí... sintiendo su piel caliente por las mantas, sobre la mía, aún fría... me di cuenta que era ahí donde quería estar... pese a los miedos, fui consciente de que mi sitio estaba al lado de Silvia Castro.

Me asusté cuando, inconscientemente, apoyó una de sus manos en mi cara... pero el miedo a que me descubriese pasó, cuando me di cuenta de que había sido un movimiento involuntario... y aunque fuera así, me estremecí al sentirlo. Y así, sintiendo su respiración tranquila y acompasada, y aspirando el olor de su cuello... me quedé dormida junto a ella, abrazándola.

... ...

SILVIA

Entré en la tienda, después de evitar dar explicaciones al resto de las chicas que se encontraban sentadas frente a la hoguera, entre ellas, Verónica. Se había preocupado, preguntándome una y otra vez que me había pasado, por qué estaba calada de arriba a abajo... pero le pedí que no hiciera más preguntas, le dije que necesitaba dormir. Y en parte, así era... pero por otra parte necesitaba estar sola. Había sido tan tonta de darle una oportunidad a Pepa para que se explicase... y para qué? Para nada. Me había dejado exactamente igual que antes... bueno, no. Me había dejado aún peor. No había sido capaz de decirme que me quería... pese a que por dentro lo estaba deseando, le estaba pidiendo a gritos que lo hiciera... no lo hizo. Me sentía disgustada, patética, engañada... Pepa sabía perfectamente como hacerme sentir así... pero era culpa mía, le había dado una nueva oportunidad para conseguirlo.

Aún presa del mayor de los enfados y decepciones, no tardé mucho en caer rendida debajo de aquella manta que irradiaba calor. Necesitaba descansar, olvidarme de todo... y que ingenua fui. No sabía si es que estaba obsesionada... o completamente loca... pero aquella noche, sentí su olor, su calor, su tacto... aquella noche, una vez más, volví a soñar con Pepa Miranda.

... ...

Aquella mañana me desperté con la cabeza como un bombo, y sabía por qué. El molesto dolor de cabeza que tenía no era por haber dormido mal... de hecho había dormido bien... pero me había pasado la noche soñando con la única persona en la tierra a la que no quería ver ni en pintura. Pero el sueño había sido tan real... fue como, si la hubiera tenido entre mis brazos durante toda la noche, pero cuando abrí los ojos esa mañana... estaba sola. Definitivamente se me estaba yendo la cabeza, empezaba a detestar tanto a Pepa que la veía o la sentía en todas partes. Fui a levantarme pero...

Silvia- ( Huele... huele a ella? Dios, HUELO a ella! Me estoy volviendo loca, se me está yendo la cabeza... acabaré viendo Pepas por todas partes, esto no puede ser sano...Necesito tomar el aire )

Me salí de la tienda, aún en pijama, para ver si alguien más estaba despierto... pero no, estaba sola. Debía de ser pronto aún. Inspiré el aire puro del campo, y el dolor de cabeza empezó a desaparecer poco a poco... pero aún sentía todo el cuerpo enlatado. Al contrario que la noche anterior, esa mañana hacía bastante calor, el sol lo iluminaba todo. Cerré los ojos para escuchar mejor los sonidos que me rodeaban... pájaros que cantaban... y el agua de fondo. Eso era. Decidí ir a bañarme al lago que había visto la noche anterior con preciosa cascada, quizás así me espabilaría... entonces recordé que ese agua ya la había probado la noche anterior, pero no por voluntad propia. Decidí cambiarme e ir para allí antes de que mis pensamientos volvieran a cabrearme de nuevo.

... ...

Unos minutos después, estaba en aquel lago de nuevo... con la luz del día era aún más impresionante que lo que había visto la noche anterior... bueno, a decir verdad lo poco que vi fue el fondo del lago gracias a cierta persona. Fui metiéndome poco a poco, ya que el agua seguía estando helada... cuando empecé a acostumbrarme a la temperatura, nadé un poco. Definitivamente, la idea había sido bueno, el dolor ya no estaba, y el entumecimiento tampoco. Estuve un rato nadando de aquí para allá, intentando no pensar en nada. De pronto, deparé en la cascada que estaba justo a mi espalda.

Silvia- ( Habrá algo detrás?... sí, el tesoro del Amazonas, no seas ridícula...)

Miré hacia atrás, por si había alguien, y al comprobar que seguía sola, sonreí.

Silvia- ( Voy a ver )

Ni que decir tiene que al pasar por debajo de la cascada, me calé entera... pero mereció la pena. Detrás del agua que caía, había una pequeñísima cueva, con unas rocas al fondo... pensé que era un lugar idóneo para tumbarse y pensar, con el ruido del agua cayendo... este se estaba convirtiendo en mi lugar favorito. Nadé hasta aquellas rocas... pero estaban un poco más altas de lo que me había parecido, lo bueno era que a medida que me acercaba, la tierra del suelo estaba más elevada, permitiéndome hacer pie. Tantee las rocas con mis manos para comprobar si podría subir de un impulso, y entonces...

... esa sensación otra vez que me estaba llevando a la locura. Volví a percibir el olor de Pepa, su tacto... como si estuviera... como si estuviera pegada a mi espalda? Giré mi cabeza y... no, no me estaba volviendo loca, la tenía detrás, completamente pegada a mí. Su pecho pegado a mi espalda, sus manos ahora sujetando las mías por encima de nuestras cabezas, apoyándolas en la roca... y yo me estaba empezando a poner nerviosa. Intenté quitármela de encima con un movimiento brusco, pero no pude.

Pepa- Shh! Espera! No te enfades, vale?

Silvia- Que haces aquí...?! Me has seguido?

Pepa- Sí..

El nerviosismo iba aumentando. No sabía si por la mala leche que me estaba entrando, ... o porque las palabras de Pepa entraban por mi oído izquierdo en forma de susurros, transformándose en escalofríos que recorrían mi espalda como latigazos... cuando los sentía me agitaba para intentar acabar con esa sensación, pero cuanto más me agitaba, más sentía el cuerpo de Pepa contra el mío... era una maldita espiral. Y estaba enfadada, muy enfadada, pero todo lo que estaba sintiendo me impedía ponerme a gritarle cuatro cosas, como me hubiera gustado... en lugar de eso sentía escalofríos constantes, y enmudecía por momentos.

Pepa- Sé que estás enfadada por lo de ayer... bueno, por lo de todos estos días, y que ahora seguramente te habré enfadado más por haberte seguido, pero necesito hablar contigo Silvia...

Apoyé mi frente en la roca contra la que estaba retenida por el cuerpo de Pepa. No podía aguantarlo, sus susurros, con esa voz ligeramente grave y calmada me estaban matando... y me odié a mí misma, porque pensaba que eso ya no me iba a afectar nunca más... y de qué manera lo estaba haciendo.

Pepa- Silvia... he estao toda la noche pensando y... yo no te quiero perder, no quiero ser como he sido contigo, no puedo... cada vez que no me hablas, cada vez que no me miras es como si me clavaran una daga en el corazón, y yo ya no puedo aguantarlo más... estoy cansada de estar sin ti.

No supe decir qué era más surrealista de toda la situación. El lugar en el que estábamos, la forma en la que me tenía acorralada, mi actitud, como si estuviera sedada... o que esas palabras estuvieran saliendo de la boca de Pepa. Hasta ahora lo único que había escuchado salir de esa boca eran insultos, amenazas, chulerías, bravuconadas, mentiras... y ahora, estaba diciéndome eso...

Pepa- Yo sé que no tengo perdón por todo lo que te he hecho... por como te he hecho sentir, y no te pido que me perdones, pero al menos quiero que sepas, aunque a ti no te vaya a servir de explicación, que todo esto tiene un motivo, que yo jamás querría hacerte daño... tu lo sabes Silvia, sabes que nunca lo haría...

Y lo peor de todo era que me estaba creyendo sus palabras... era cierto, no tenía perdón por todo el daño que había causado... Ella siempre estaba haciendo daño a los demás, ya fuera verbalmente o mediante peleas... pero, recordé aquella vez en la que la estuve provocando hasta el extremo, y prefirió destrozarse la mano contra una pared antes que tocarme a mí... intenté apartar todo esto de mi cabeza, no quería creerla.

Silvia- Pepa…

Pepa- Shh. Déjame explicarme por favor, solo déjame que te diga algo, y si tu quieres te juro que no me acercaré más a ti, que haré lo que me pidas, sé que no tengo derecho de pedirte nada, pero te lo suplico, solo dame un minuto...

Asentí. Y cada vez me sentía más idiota, siempre lo había sospechado... pero estaba confirmado, era incapaz de negarle algo a Pepa... sencillamente, no podía. En ese momento fui consciente de que tenía un problema, si ella me lo pidiera, podría sacarme toda la sangre del cuerpo y dársela, podría darle todo lo que me pidiera... y eso, era un GRAN problema, porque pensé que estaba superado... y no lo estaba.

Pepa- Silvia... yo sé que he sido una gilipollas, me he portado mal contigo, pero... no me quedaba otra opción. Sé que no lo vas a entender, pero no te puedo decir por qué... sólo te pido, que mires en tu corazón... tú me conoces como nadie, por alguna razón siento que eres capaz de meterte dentro de mí y saber como soy y lo que pienso, y tu también lo sabes ( Otro escalofrío )... si es así, sabrás que yo jamás sería capaz de hacerte daño porque sí... nunca...

Pedí mentalmente un deseo. Que acabara ya, y se fuera, porque me estaba quedando sin fuerzas...

Pepa- Sé que no me quieres ver, y me lo merezco... me merezco estar sola, pero... Silvia me has cambiao completamente, yo antes no era capaz de hacer o decir estas cosas... siento que desde que tu estás tengo corazón, y que antes solo tenía una puta piedra... y me asusta, me asusta que tu hayas sido capaz de hacer esto en unos meses cuando yo llevo toda la vida luchando por no tener ni sentimientos, ni piedad, ni corazón... joder Silvia, que antes de que tú llegaras parecía el hombre de hojalata( Sonreí sin que me viera ) Yo sé que debes de pensar que sigo siendo el mismo animal que era antes, pero no es así... a veces se me va, pero estoy intentando ser como sé que a ti te gustaría que fuera, como sé que puedo ser... estoy intentando cambiar, de hecho, creo que soy otra persona distinta... sabes? Me da igual lo que los demás piensen, me da igual a quien puedo decepcionar… pero a ti no quiero decepcionarte más… te necesito.

No podía aguantarlo más, involuntariamente, mi cuerpo empezó a reaccionar como le dio la gana, al contrario que los deseos de mi mente. Entrelacé mis dedos con los suyos y los apreté con fuerza... luego miré nuestras manos, aún sin creerme que estuviera haciendo eso. Noté que ella también los miró.

Pepa- Silvia... yo no soy quien para meterme, y estás en todo tu derecho, y si es lo que quieres pues... pues me retiraré y punto, pero... no me gusta verte con ella, cada vez que lo veo siento... siento...

Silvia- Celos?

Había llegado el momento de la verdad, si realmente ese cambio del que hablaba Pepa existía, lo reconocería... pero yo estaba casi convencida de que no lo haría. Pepa era tremendamente orgullosa, para todo... incapaz de reconocer sus debilidades, porque las tenía, como todo el mundo... y los celos, eran una gran debilidad, no sólo eso, sino también era incapaz de reconocer que su ego estaba herido, ella nunca lo haría... Estuve unos segundos esperando la respuesta, y cuando vi que no la iba a obtener, me moví para irme... pero ella me aprisionó aún más contra las rocas, pegándose totalmente a mí, sintiendo su aliento en mi oído... su piel totalmente adherida a la mía. Y dijo algo que nunca sería capaz de olvidar.

Pepa- Me siento totalmente celosa cuando te veo con ella.

Sentí una descarga eléctrica por todo mi cuerpo, miles de latigazos... y supe que ella se había dado cuenta, ya que con su boca pegada a mi oído pude notar como sonreía... pero esta vez no era una sonrisa de autosuficiencia como las demás... sonreía porque por primera vez había notado como sus palabras o su cuerpo me habían hecho sentir la electricidad, me habían anestesiado totalmente,... cuando siempre había sido al revés, había sido yo la que lo había notado cada vez que se enfurecía y yo la tocaba.

Pepa- Creías que no iba a ser capaz de reconocerlo?

Asentí... a esas alturas mi cuerpo no me permitía articular palabras.

Pepa- Pues sí soy capaz... lo reconozco, cuando os veo juntas siento como mi pecho arde de rabia, porque no quiero que sea ella la que reciba tus besos, ni tus abrazos, ni tus preciosas sonrisas... ( Se pegó aún más a mi oído ) quiero ser yo.

Una nueva oleada de escalofríos... esta vez, más intensa que las anteriores.

Pepa- Pero... no me preocupa demasiado, sabes por qué? ( Negué con la cabeza) Porque yo sé que tú sientes lo mismo que yo... sé que no sientes lo mismo cuando ella te toca o te besa... no sientes lo mismo que conmigo... y sabes por qué? ( Volví a negar )

Entonces se separó de mí, y con un rápido movimiento me obligó a darme la vuelta, sujetándome por la cintura, obligándome a rodear la suya con mis piernas. Pego su frente a la mía, y con el susurro más sensual imaginable, a dos centímetros de mi boca, dijo :

Pepa- Porque estás tan loca por mí como yo por ti

Aquello fue la estocada final. Me dejó sin palabras, solo fui capaz de observar fijamente sus labios entreabiertos, igual que ella lo hacía conmigo.

Silvia- Vas a besarme...? ( Asintió )

Pepa- Por qué?

Silvia- Porque no sé si voy a ser capaz de resistirme.

Se acercó un poco más, lo suficiente para notar sus labios moviéndose sobre los míos mientras hablaba, sin apartar la vista de ellos:

Pepa- Eso espero...

Y entonces lo hizo... por fin. Mató la distancia que nos separaba y me besó desesperadamente... y como predije... No pude resistirme

PEPA

Y por fin, el momento que llevaba esperando tanto tiempo, sucedió. La besaba desesperadamente, quizá por el miedo a que lo que estaba sucediendo fuera un sueño... pero no lo era. Rodeé su espalda con mis brazos, pegándola más a mí. Ella me besaba de la misma forma que yo, mientras sus manos se aferraban a mi pelo, revolviéndolo. Sentí como apretaba mi cintura con sus piernas, mientras nuestras lenguas se enroscaban. La apretaba contra mí, no quería que se despegara... quería que estuviera tan pegada a mí como para traspasarme, había estado demasiado tiempo deseando eso, y no quería dejarla escapar.

Nos besábamos apasionadamente, pero no como las veces anteriores... no había prisa, ni furia... era necesidad... la necesitaba, necesitaba sentir sus besos desde hace mucho tiempo... la necesitaba a ella. Había estado ahogándome con su ausencia, y entonces, cada uno de sus besos me daba el oxígeno que había ido perdiendo todo ese tiempo. Sus manos bajaron de mi pelo, situándose en mi cara, acariciándola con urgencia... como si no creyera que estuviese allí. A medida que pasaba el tiempo, la velocidad del beso se iba calmando... dando paso a uno lento, profundo,... un beso que no habíamos tenido hasta entonces. Me separé de ella para respirar, y paradójicamente, su sonrisa me dejó sin respiración.

Pepa- Me sonríes...? ( Asintió con la cabeza, aún sonriente ) Lo echaba de menos.

Silvia- Y yo.

Acerqué mi cara a la suya, ladeándola... mis labios estaban casi pegados a los suyos... y nos quedamos así, mirándonos, compartiendo el mismo aire, sin dejar de sonreírnos... nunca había tenido esa actitud con ninguna chica, nunca me había sentido tan llena con tan poco... solo nos mirábamos, pero a mí no me hacía falta más, estaba donde quería estar. Tras unos momentos, ella volvió a acortar la distancia que había entre nosotras, para volver a besarme,... otra vez con la misma pasión del principio. Empezamos a respirar agitadamente, estar así con ella... tenerla tan cerca, me estaba afectando, y a ella también. Nos pegamos aún más la una a la otra, y mis manos empezaron a subir por su cuerpo, y sin poderlo evitar, hasta llegar a sus pechos... acariciándolos y apretándolos suavemente. Ella suspiró en mi boca, y después yo también en la suya. Sus manos viajaron por mi espalda, haciendo que mi piel se erizara más de lo que ya estaba. Mis manos volvieron a descender otra vez, hasta llegar a sus muslos... y ella se separó.

Pepa- Qué pasa? ( Desconcertada )

Silvia- Que no sé si deberíamos seguir... ( Mirando para otro lado )

Pepa- Por qué...? Silvia, si es por lo que te dije, yo no pienso eso te lo ju...

Puso uno de sus dedos en mis labios para silenciarme, y Sonrió.

Silvia- No es por eso.

Pepa- Entonces..?

Silvia- Dímelo.

Pensaba que se le habría pasado ya la tontería... pero no. Noté como empezaba a enrojecerme... cosa que nunca ocurría.

Silvia- Te da vergüenza...? ( Sonriendo más )

Pepa- No te rías... ( Bajé la cabeza )

Silvia- Es que nunca lo había visto, te pones muy mona sonrojada, tía dura... ( Riendo )

Pepa- Silviaaa... paraaa... ( Algo infantil )

Silvia- Dímelo... ( Acariciando mi cara )

Pepa- No me hagas esto...

Silvia- No es tan difícil, mira... ( Susurrando en mi oído ) Te quiero

Una corriente eléctrica subió por toda mi columna, acabando en mi nuca, provocando que mi piel se pusiese de gallina.

Silvia- Vaya ( Sorprendida, mirando mis hombros ) No sabía que tenía ese efecto en ti ( Sonriendo )

Pepa- No te hagas la tonta... ( Mirándola )

Silvia- Yo..? Que va...

Pepa- Sí que lo sabías, mentirosa.

Aproveché que miraba para todos sitios haciéndose la loca, para volver a besarla...e intentar dejar el tema de lado... no con mucho éxito. Cuando creía que ya la tenía donde quería, continuando el beso... Abandonó mi boca, y recorrió mi cara con más besos, hasta llegar al oído... y me temí lo que iba a hacer.

Pepa- No, Silvia, eso n...!

No pude continuar, empezó a recorrer mi oído con la punta de su lengua... sabía que aquello me hacía perder la cabeza. Mis dedos apretaron su espalda.

Pepa- No seas mala por Dios... ( Con los ojos entrecerrados )

Silvia- Dímelo ( Susurrando )

Negué con la cabeza. No porque no quisiera... sino porque no me iba a ganar a testadura, no pensaba ceder bajo sucias artimañas... Ella volvió a hacerlo... cada vez me tenía más excitada, y más cerca de su objetivo, pero intenté aguantar.

Silvia- No me lo dices..? ( Susurrando )

Volví a negar con la cabeza.

Silvia- Está bien, pues entonces... hasta que no lo digas...

Mordió mi oreja para luego volver a introducir su lengua en mi oído, esta vez más profundamente, y yo me abracé a ella con fuerza... me estaba haciendo perder la cabeza... entonces, por si era poco, decidió acompañar eso, con sus manos, descendiendo por mi tripa... llegando a mi cintura, colándose por la parte inferior de mi bikini... a esas alturas mis jadeos eran ya audibles, notaba como sus manos se adentraban más y más hasta que...

Silvia- ... nada de esto.

Las sacó rápidamente, y dejándome con un palmo de narices, quitó sus piernas de mi cintura, desembarazándose de mí, para desaparecer rápidamente y riendo por debajo de la cascada. Me costó un rato reaccionar, tanto que para cuando empecé a seguirla me sacaba un buen tramo de distancia. Ella miró para atrás, y al ver como la perseguía empezó a intentar correr torpemente, aún en el agua, más rápido. Yo gritaba su nombre con seriedad, pero obviamente estábamos de cachondeo... cosa que ALGUIEN no debió de captar, porque cuando estaba saliendo por la orilla entre las pequeñas rocas, sentí como me empujaban con todas sus fuerzas, y caí de lado, sintiendo como alguna de esas rocas impactaban contra mi costado. Cuando, rota de dolor, miré quien había sido... sentí como se desencadenaba dentro de mí uno de los ataques de ira más fuertes e irrefrenables que había tenido nunca.

Verónica- Silvia, estás bien?

Silvia- Pero qué haces..? Se te ha ido la olla? ( Se arrodilló frente a mí ) Pepa! Estás bien... te duele?

Verónica- Yo... lo siento... creí que te estaba siguiendo para... hacerte algo o...

Silvia- Pues no! Joder, estábamos de broma! Podrías haberla abierto la cabeza contra las rocas, Verónica!

La conversación fue esa... aunque yo no la escuché. Como cada vez que la ira se apoderaba de mí, escuchaba las voces como si fueran eco... como si estuvieran lejos. Me llevé una mano al costado, captando unos pequeños hilos de sangre... la herida no era para nada aparatosa, pero el golpe había sido muy doloroso... y que hubiera sido esa quien me lo hubiera propiciado, me enfureció... pero más aún que pensara que iba a hacerle algo a Silvia. Ésta última me ayudó a levantarme, colocando mis brazos alrededor de su cuello. Cuando estuve de pie, colocó su mano cuidadosamente sobre mi costado, el cual empezaba a ponerse de todos los colores.

Silvia- Estás bien..? Te duele..? ( Con voz calmada )

Pero esa vez, su tacto, y su voz tranquilizadora... no ayudaron. No fue suficiente, y ella lo notó. Empecé a respirar agitadamente, cuadrando mis mandíbulas, con la vista perdida en un punto fijo... no la veía, no la escuchaba, no la sentía... empecé a asustarme de mí misma, nunca había sentido tanta rabia acumulada.

Silvia- Pepa... no, por favor, cálmate... hazlo por mí ( Acariciando mi cara ) Por favor... demuéstrame que has cambiado, tranquilízate... por favor, no lo hagas... ( Suplicando )

Me hubiera gustado escucharla, me hubiera gustado poder hacerla caso... pero no pude. No podía controlarme, mi respiración empezaba a dispararse, jadeando, con la boca semiabierta, enseñando los dientes apretados, igual que un animal... la imagen que Silvia odiaba y temía de mí. Esos segundos se me sucedieron como horas, un debate entre el bien y el mal... lo que debía y quería hacer... por un momento sentí que las palabras de Silvia hicieron efecto, pero entonces... ella habló, borrando aquel efecto de un plumazo.

Verónica- Lo siento Pepa, pensé que la estabas atacando, no era mi intención hacerte daño, perdóname...

Atacarla? Me acusaba de atacar a Silvia? No pude contra eso, Silvia me suplicó aún más con la mirada, pero ya era tarde. Cerré los ojos... y las imágenes de ellas juntas, riéndose, tonteando... el beso la noche anterior... se sucedieron en mi cabeza como si fueran diapositivas, haciéndome perder la cordura por completo. Apreté los puños... bajé la cabeza... y grité. Grité de rabia. Es cierto que había intentado cambiar, soportando verlas juntas en clase, en la calle, incluso allí... había visto como la besaba y me había contenido... pero no pude más. Fue un grito tan ensordecedor que Silvia se apartó de mí al instante, aterrorizada. Entonces casi sin mirar, me giré...

... y asesté un puñetazo en la cara de Verónica, descargando toda mi rabia... notando como bajo mis dedos, su nariz se partía... cayó para atrás, con su nariz soltando sangre como un grifo. Me giré al instante, arrepentida, colocando mis manos en mi cabeza... para ver un gesto en Silvia que me partió el alma. Su cara... totalmente desconcertada, asustada, decepcionada... no había sido capaz de hacerlo por ella.

Me apartó y se agachó al lado de Verónica, haciéndola inclinarse hacia delante para intentar frenar la hemorragia de su nariz. Entonces, me miró.

Silvia- Como has podido engañarme otra vez...? Sigues siendo la misma bestia ( Enfurecida )

Se levantó, caminado hacia mí.

Silvia- Aléjate de mí!

Me empujó haciéndome retroceder varios pasos… ya que yo no opuse ninguna resistencia, solo negaba con la cabeza con la mirada vacía. Volvió a empujarme, con el mismo gesto de tristeza y dolor... pero esa vez pude observar como una vez más, la estaba haciendo llorar.

Silvia- Por qué tienes que estropearlo todo?! SÓLO SABES HACER DAÑO!

Negué con la cabeza. Quería decirle lo arrepentida que estaba... nunca me había arrepentido cuando hacía este tipo de cosas, pero esta vez... deseaba con todas mis fuerzas no haberlo hecho.

Silvia- VETE! ( Empujándome ) VETE! ( Llorando )

Me rendí. No podía soportar seguir allí, no podía soportar que me mirara así, que me empujara para mandarme lejos... Me di la vuelta y corrí, hacia cualquier lugar, queriendo desaparecer.