*CAP.14: "STANDBY"*

PEPA

Desde aquel día me convertí en una persona distinta,... o al menos, en una versión muy desmejorada de lo que había sido hasta entonces. Los días que quedaban antes de volver a la rutina del instituto, recibí llamadas de Sara y de Paula... pero no las atendí. Estaba demasiado avergonzada... no quería hablar con nadie, no quería que se acercaran a mí. Desde que descubrí como era en realidad, caí en una espiral de soledad y vacío... y nada más. Pasé cuarenta y ocho horas encerrada en mi habitación, sin hablar con nadie... sin ver a nadie. Supongo que era mi manera de castigarme... aunque no sirviera de nada. Fueron cuarenta y ocho horas de vacío, tirada en la cama, con la mirada clavada en el techo de mi habitación... y durante todas esas horas, solo tenía una imagen en mi cabeza. El miedo en la cara de Silvia... el miedo que yo la había provocado.

Repasando todas las cosas que había hecho en mi vida... quizá esa fuera la más imperdonable de todas. No podía soportar esa imagen... me atormentaba al estar despierta... también al dormirme. Soñaba con ese momento, una y otra vez... nunca iba a ser capaz de perdonarme haberla asustado con mi actitud. Me sentía el ser más horrible y despreciable del planeta. La había vuelto a decepcionar... o a traicionar... o las dos cosas a la vez. Había mostrado mi peor cara a la única persona que era capaz de leer mi interior. Aquella imagen me cortaba la respiración... me dejaba sin vida, provocaba dolor en mi corazón... esa parte de mí que al parecer siempre había estado dormida.

Espera... espera... Standby. Así me sentía... esperando. Sin saber a qué. Esperaba poder volver atrás y borrar esa imagen... pero eso no era posible. Por primera vez, era consciente de que había hecho un daño imposible de reparar. Despreciable... así me sentía. Silvia me daba su amor, su confianza... y yo la destrozaba, una y otra vez... como si no supiera hacer otra cosa que daño... lo había tenido tan cerca, y sin embargo... lo estropeé.

...

Era lunes. Esa mañana caminaba ausente y cabizbaja... intentando retrasar el momento de llegar y volver a verla otra vez. Preguntándome qué vería en sus ojos ahora. El momento no tardó mucho en llegar. Pude ver a Silvia, acompañada de Verónica en la puerta del instituto, hablando. Frené en seco... no sabía qué hacer, pasar de largo, decir algo... estaba perdida. Pensé que si de verdad quería cambiar, aunque no fuera a servir de nada, tenía que intentar reparar el daño que había hecho... nunca había mostrado arrepentimiento por mis actos, y esa vez... era una buena ocasión para empezar. Caminé cabizbaja hasta ellas, que aún no me habían visto, cuando estuve lo suficientemente cerca...

Pepa- Hola...

Miré a Verónica... la cual tenía un vendaje en la nariz, aumentando así mi culpabilidad. Silvia ni siquiera me miró, según escuchó mi voz se movió para irse de allí, pero yo la agarré del brazo.

Pepa- Espera

Silvia se soltó de mi mano con un movimiento brusco.

Silvia- No me toques.

Aquellas palabras estaban cargadas de frialdad... cargadas de... nada. Sentí como me hundía un poco más. Me aparté de ella, dejando una distancia muy grande entre nosotras... una distancia física, pero en realidad nos separaba un vacío abismal. Me crucé de brazos... aunque no fue un gesto de chulería como otras veces, lo hice para esconder mis manos, como si estuvieran manchadas... Aunque ya no fuera así, veía en mis manos la sangre de Verónica, recordándome lo que había hecho y quién era.

Pepa- Lo siento... No volveré a hacerlo.

Silvia- Eso espero ( Cortante )

Pepa- Sólo quería que supierais... cuanto lo siento ( Bajé la cabeza y Silvia suspiró, incrédula ) Me gustaría volver atrás para no cometer la misma gilipollez, pero... lo siento...

Verónica- No te preocupes, de verdad.

Silvia- No! ( La miramos sorprendidas ) Ni se te ocurra excusarla, preocúpate, mucho. No te imaginas lo grave que es lo que has hecho.

Pepa- Lo sé, estoy realmente arrepentida... Tienes... tenéis que creerme, por favor...

Silvia- Arrepentida? Tú no sabes lo que es eso.( Rio sarcásticamente ) Vienes aquí, después de la que has liado, con carita de pena a pedir perdón... para qué? Dime, de qué sirve? Volverás a hacerlo en cuanto tengas la oportunidad.

Pepa- Eso no es verd...

Silvia- Claro que lo es! Eres como una puta serpiente ( Furiosa )

Bajé la cabeza... volví a sentir esa punzada en el pecho, la misma que cuando me dijo que me odiaba, la misma que me dejaba sin respiración... y lo peor era que tenía razón. No levanté la cabeza para decir:

Pepa- Si te sirve de algo, no te doy tanto asco como me doy yo... Lo siento Verónica. Adiós.

Y esa fue la última " conversación ", por llamarla así, que tuve con ella antes de empezar una de las semanas más angustiosas de mi vida. No hablaba, no levantaba la vista, no me reía pese a los intentos de Paula, Sara y los demás... no podía. Ella no me miraba, no me hablaba... y cada vez que pasaba cerca suya se apartaba como si quemara, aunque ni siquiera la hubiera tocado. Podía notar como Lucas y Aitor se desesperaban por verme así, sin saber por qué... pero yo no se lo conté. A medida que pasaban los días me sentía aún más vacía... y lo que era peor, cada vez más llena de ira. Ira hacia mí misma, un sentimiento que me corroía por dentro.

…..

Decidí acabar con esa furia que siempre me acompañaba, de la manera más pacífica posible. Por las tardes, el instituto quedaba abierto para las actividades extraescolares. A última hora, el gimnasio estaba vacío... me pasaba las horas encerrada en ese sitio, utilizando como blanco de mi ira los sacos que habían para la gente que estaba apuntada a kárate y demás. Fue una idea sugerida por Paula... y quizás nunca me habían dado mejor consejo. Acababa reventada, sudando, sin poder mover un músculo... pero sin ira, y sin hacer daño a nadie.

Una de esas tardes, como todas las anteriores, me encontraba sola cosiendo uno de los sacos a puñetazos... pensando en mí, en mi vida, en como había sido... en el daño que había hecho a los demás, en el daño que le había hecho a Silvia... en esas estaba, descargando todo lo que tenía dentro, cuando la puerta se abrió. Era Verónica. Dejé lo que estaba haciendo, y la miré sorprendida.

Pepa- Qué haces aquí?

Verónica- Venía a entrenar ( Acercándose ) Ya sabes, dentro de nada es el torneo de kárate.

Pepa- Ah,... bueno, si quieres me voy y te dejo...

Verónica- No, tranquila ( Interrumpiendo ) Puedes quedarte, no me importa.

Decidí dejar a un lado la hostilidad con la que la había tratado hasta entonces... ella no tenía la culpa, y realmente, no se lo merecía. O eso me hizo creer.

Pepa- Oye.. de verdad que siento lo que pasó.

Verónica- No lo sientas, yo no lo hago ( Sonrió )

Pepa- Como...? No te entiendo

Verónica- No lo entiendes? ( Negué y ella volvió a sonreír ) Pues que fue una actuación maravillosa, lo que necesitaba para que Silvia abriera los ojos de una puta vez.

Pepa- Qué estás diciendo?

Verónica- De verdad no lo sabes? ( Rio ).. No pensaba que fueras TAN corta. Llevo semanas picándote, intentando llevarte hasta el límite... y como era de esperar, al final, has caído. Siempre has sido así.

Empecé a enfurecerme. Mis músculos se tensaron... pero no quería volver a hacer lo mismo, no quería caer otra vez.

Verónica- No me digas que te estás reprimiendo las ganas de lanzarte sobre mí? ( Rio ) Es un esfuerzo inútil, lo sabes. ( Empezó a dar vueltas alrededor de mí ) Era cuestión de tiempo que Silvia se diera cuenta de la mierda que eres en realidad ( Cerré los ojos con fuerza ) La tenías tan engañada... pero al final, ya ves! Ha sido fácil... sólo te hacía falta un empujoncito! ( Rio ) Pillas el doble sentido?

Pepa- Como puedes ser tan falsa?

Verónica- Como puedo ser tan falsa... como puedes ser tú tan estúpida... cuestiones inexplicables.

Pepa- Estás haciendo esto por lo que paso entre nosotras, verdad?

Verónica- Veo que lo vas captando! Pensabas que podías utilizarme y luego tirarme, y seguir como si nada? No... me dejaste destrozada, me usaste esa noche y luego... desapareciste. Y yo... enamorada como una imbécil de ti! ( Elevando la voz ) Pero eso ya da igual... porque, tu me quitaste lo que más quería... ahora voy a quitarte yo lo que más quieres

Pepa- Te pedí perdón mil veces... No fue mi intención hacerte daño, sabías que no podía estar con nadie...

Verónica- Y con ella sí?! El perdón a veces NO ES SUFICIENTE!

No me dio tiempo a reaccionar. Pasó por delante de mí, cogiéndome un brazo y tirando de él, haciéndome rodar por encima de su espalda y cayendo al suelo. Me levanté como pude e intenté darle un puñetazo, el cual paró.

Verónica- Acéptalo ( Rio ) Estás acabada.

Pepa- Ni lo sueñes.

Volví a intentar golpearla, pero consiguió tirarme al suelo de nuevo. Cuando me levanté estaba más furiosa que antes... sintiéndome... frustrada. Hice el amago de darle un puñetazo, y cuando se cubrió la cara, rápidamente le asesté una patada en el costado, haciendo que se doblara de rodillas. Di vueltas a su alrededor.

Pepa- No pienso dejar que te acerques a Silvia ( Furiosa )

Verónica- Ah, no? ( Desde el suelo )

Barriendo el suelo con su pierna, en un rápido movimiento me hizo caer, y se colocó sobre mí.

Verónica- Y como vas a conseguir eso? Te recuerdo que es a ti a quien no quiere ni ver, pegándose cada día más a mí ( Sonrió ) La has perdido... igual que has perdido esta pelea. ( Volvió a sonreír ) Sabes... ayer estuve en su casa... en su cama.

Mi ira llegó al tope, le propiné un fuerte cabezazo haciéndola caer para atrás, y posicionándome encima suya.

Pepa- Eso es mentira! ( Jadeante )

Verónica- Dentro de poco ni siquiera querrá estar en la misma sala que tú ( Sonriendo )

Pepa- Qué coño piensas hacer? ( Agarrándola por los hombros )

Verónica- Nada... la vas a cagar tu solita ( Susurrando )

Una vez más, estaba tan ciega de rabia que no me di cuenta de la situación,... de por qué estaba susurrando. La zarandeé por los hombros, y levantando mi puño, amenazándola, grité:

Pepa- QUIERES QUE VUELVA A PARTIRTELA NARIZ, EH?!

Voz- Qué está pasando aquí..?

Miré hacia la puerta, por la que acababa de entrar alguien... había vuelto a caer en otra trampa, solo unos días después... El gesto de furia de mi cara cambió, dando paso a una expresión de incomprensión.

Silvia- Estabas arrepentida, no? ( Negando con la cabeza, incrédula )

Pepa- Silvia, puedo explic...

No pude acabar la frase, antes de que lo hiciera, Silvia había salido por la puerta apresuradamente. Me quedé unos segundos bloqueada, mirando hacia la puerta. Pero la estúpida risa de Verónica, que seguía debajo de mí, me hizo despertar. La solté con fuerza, haciéndola chocar contra el suelo, y sin hacer caso de sus risas, me levanté y salí corriendo detrás de Silvia, que debido a mi tardanza, ya me sacaba un buen tramo.

Cuando aún estaba recorriendo los pasillos del instituto, ella ya había salido por la puerta. Corrí calle arriba detrás de ella, que ya sabiendo que la estaba siguiendo, apresuró sus zancadas. Pasé por delante de mi moto, no importándome dejarla allí, en ese momento sólo me importaba Silvia. A pesar de que la distancia que me sacaba era grande, conseguí acortarla cada vez más. Doblamos la esquina que llevaba a su casa, casi al mismo tiempo. Estaba exhausta, entre el entrenamiento y la pelea casi no tenía fuerzas para correr, por ello Silvia me había sacado tanta ventaja durante la persecución. A pesar de no poder más, intensifiqué la carrera todo lo que pude, Silvia ya había llegado a la puerta y estaba buscando las llaves en su bolso, nerviosa.

Cuando estaba a punto de abrirla me eché sobre su espalda, llegando por fin, bañada de sudor, con el corazón desbocado y jadeante. Ella intentó apartarse de mí, golpeándome, pero la rodeé con mis brazos para intentar inmovilizarla.

Silvia- Suéltame, suéltame! No me toques!

Empezó a revolverse entre mis brazos con más fuerza, y yo intenté tranquilizarla.

Pepa- Está bien, está bien..! Te suelto... te suelto y no te toco, si me escuchas, por favor.

No obtuve respuesta, así que me lo tomé como un sí. Me aparté de ella despacio, Silvia se giró y me propinó un empujón con todas sus fuerzas... dejándome claro una vez más, que no quería que me acercara a ella.

Silvia- Vienes a amenazarme a mí también? eh?

Pepa- Silvia, no digas eso, sabes que yo nunca te haría nada.

Silvia- También creía saber lo arrepentida que estabas... y mira! Lo ves! Eres como una puta serpiente, en cuanto tienes la oportunidad intentas envenenar a la gente, no se puede confiar en ti!

Pepa- No! No es así, tiene una explicación, si me dejas que...

Silvia- No quiero escucharte! Cada vez que abres la boca es para mentir! En qué puto momento te conocería!

Pepa- Puedes bajar la voz?

Silvia- Ahora te preocupa que la gente se entere?

Pepa- Pues sí, sí que me preocupa, y más si es tu padre, sabes?

Silvia- Pues no haberlo hecho!

Levanté mi mano amenazándola con callarle la boca tapándosela... ella se echó para atrás para que no la tocara, pero el mensaje le quedó claro.

Silvia- Creí haberte dejado claro que no quiero que te acerques a mí, no quiero que me envenenes más

Pepa- En vez de preocuparte tanto por lo mala que soy yo, podrías preocuparte más por la otra gente que te rodea, que además no conoces de nada.

Silvia- Estás hablando de Verónica? ( asentí ) Otra vez con tus celos, no?

Pepa- Que no son celos, joder.

Silvia- Ya, seguro. Para empezar tu misma reconociste que estabas celosa

Pepa- Si, pero…!

Silvia- Y para continuar, después del numerito que montaste, y del arrepentimiento te encuentro otra vez amenazándola sin que te haya hecho nada, encima que te perdona!

Pepa- Encima que qué? ( Riendo irónicamente ) Tu eres consciente de lo engañada que te tiene?

Silvia- Vas a hablarme tú de engaños? Qué pasa? Que como no quiero saber de ti, ahora quieres sabotear mi relación con Verónica?

Pepa- Aaahh! ( Riendo irónicamente ) Que ahora tienes una relación con ella?

Silvia- Una relación de AMISTAD, Pepa. Por increíble que te parezca, ella no piensa solo en llevarme a la cama, como tú.

Pepa- Eso es un golpe bajo ( Seria ) Y no es verdad

Silvia- No lo es? Seguro? ( Incrédula )

Pepa- Mira, estoy harta! Me da igual, cree lo que quieras, quieres creer que lo único que me interesa de ti es eso? Pues créelo!

Silvia- Eso hago.

Pepa- Perfecto! Yo solo vengo a decirte que no la conoces de nada, y no sabes de lo que es capaz, ni lo que está haciendo.

Silvia- Y tú sí la conoces?

Pepa- PUES SÍ! SÍ LA CONOZCO, Y MUCHO!

Perdí la paciencia. No quería soltárselo así, pero no me dejó otro remedio.

Silvia- Entonces, quieres hacerme creer, que a ella también te la has...? Impresionante ( Negando con la cabeza )

Pepa- Escúchame, joder!

Se giró para abrir la puerta.

Silvia- Entonces son celos por partida doble, ya veo.

Pepa- Dios! Por qué tienes que ser tan cabezota, puedes escucharme por una vez?

Volvió a girarse, suspirando.

Silvia- Si te escucho ahora, me dejarás en paz para siempre?

Pepa- Sí, tranquila, no volveré a molestarte ( Irónica )

Silvia- Dime ( Cruzándose de brazos )

Pepa- Silvia, Verónica y yo ya nos conocíamos de antes... tuvimos un rollo, y la cosa acabó mal. Ella se obsesionó conmigo, y yo no quería anclarme a nadie, y se lo expliqué mil veces, de todas las maneras,... pero nunca me perdonó, y está resentida, por eso se acerca a ti, para hacerme perder los estribos y que pienses que soy...

Silvia- Una animal? Lo peor? Lo pienso.

Pepa- Pero has escuchao algo de lo que te he dicho?

Silvia- Sí, por supuesto, te he escuchado ( Mirando para otro lado )

Pepa- Silvia...( suspiré ) Tienes que creerme...

Silvia- Y por qué tendría que creerte ahora?

Pepa- Porque digo la verdad!

Silvia- Y antes no?

Pepa- Dios... puedes dejar de darle la vuelta a la tortilla?

Silvia- Mira... Pepa, para la próxima vez que te quieras montar una película de las tuyas... se te escapa que Verónica se porta inmensamente bien conmigo, me escucha, me entiende... y NUNCA ha dicho nada malo de ti,... es más, es que nunca ha dicho nada! Porque NO TE CONOCE! Y si de tanto os conocéis, como es que nadie hemos tenido noticia hasta ahora? Porque nunca os he visto hablar, ni he oído que os conocierais, ni...

Pepa- Ves como no me escuchas? Silvia, nadie sabe lo que pasó entre nosotras, yo he estado todo este tiempo huyendo de ella, y ella odiándome en silencio, es que no te das cuenta de que todo encaja? Tu y yo nos peleamos, y ella aparece fijándose en ti de repente,... cuando hacemos las paces, consigue sacarme de mis casillas de una forma que nadie había conseguido,... y lo de esta tarde? Yo estaba tan tranquila en el gimnasio y ella ha aparecido para...

Silvia- BASTA! ( Me callé ) Pepa, basta ya, vale? Si la has cagado conmigo, asúmelo, pero deja de echar mierda sobre los demás, y menos sobre alguien que es encantadora

Pepa- Encantadora dice ( Bufé )

Silvia- Pues sí, encantadora. Mira Pepa, que estoy cansada, Invéntate algo mejor la próxima vez. ( Girándose ) Aunque sería mejor si no hubiera próxima, Adiós.

Y ahí me dejó... dándome con la puerta en las narices, sin creerse ni una sola de las palabras que le había dicho. Eso parecía una broma de mal gusto, y no podía hacer nada para abrirle los ojos a Silvia. Caminé para salir del jardín, parándome en el asfalto.

Pepa- Esto parece una broma de cámara oculta, vamos ( Suspiré ) Que entre ya la del ramo y diga que esta broma es de parte de mi cuñada.

Golpeé, no muy fuerte, el cubo de basura de la entrada de la casa de Silvia. Y no se presentó la del ramo,... pero sí alguien peor.

D. Lorenzo- MIRANDA!

Di un bote, asustada, pensando que no podía ser posible. Miré para todos los lados sin saber de dónde venía la voz.

D. Lorenzo- Aquí arriba, anormal!

Miré hacia la ventana que estaba a la derecha de la fachada de la casa, justo al lado contrario que donde estaba el balcón de Silvia... y ahí estaba, Don Lorenzo, asomado... y para mi disgusto, en pijama...Arg.

D. Lorenzo- Por qué no se va a dar golpecitos a una pandereta, bonita?!

Pepa- Me ha llamado bonita? Vaya, gracias ( Irónica )

D. Lorenzo- Cállese! Y deje de hacer el ganso en la puerta de mi casa, ANORMAL! ME VA A DAR GOLPECITOS USTED EN MIS SANTOS COJONES! DESPOTENCIADA!

En cuanto empezó a gritar, me alejé a marcha rápida mirando para todos lados, muerta de la vergüenza, ya que algunos vecinos habían salido a mirar por la ventana a qué venían esos gritos.

Después de una caminata hacia el instituto para recoger la moto, y luego volver a casa en ella, me duché, esperando que el agua caliente se llevara mis problemas... y después me tumbé en la cama, a volver a pensar... cada vez la cosa estaba peor. Cada vez más parada. Standby.