Buenas a todos, madre mía ni si quiera recuerdo cuando fue la última vez que actualicé esta historia pero por fin aquí está el capítulo cuarto, he tenido algunos problemas queriendo que un par de escenas quedasen bien, incluso he decidido poner música a una de las escenas ya que la considero merecedora de esta, solo espero que aquellos que la oigáis os guste la combinación que he elegido para esa escena, no voy a deciros de qué es, solo quiero decir que es la primera vez que me atrevo a hacer dos cosas al mismo tiempo como en este capítulo he hecho y espero... deseo... que me haya salido bien este intento, bueno sin más aquí os dejo.

Disclaimer: Pokemon pertenece a Pokemon Company y Game Freack, yo solo soy dueño de esta historia y de los OCs que aparecen en ella hasta la fecha.


Decir que entre los dos hermanos había una gran tensión era… decir muy pero que muy poco, sin embargo sabían que allí donde estaban, sólo se tenían el uno al otro, así que por muy tensa que la situación estuviese entre ambos, los dos continuaban juntos.

-Escucha Nat… -empezó el chico.

-No empieces otra vez, Dark, por favor te lo pido. –le interrumpió ella, adelantándose un poco.

Sí, los dos habían despertado un par de días antes para encontrarse en ese lugar y cuando Dark explicó a Natalie lo sucedido ella por supuesto se creía que era una broma, al menos hasta que se cruzaron en el camino de un Mighthiena con dos Poochienas, probablemente una pequeña familia así que los dos hermanos simplemente se apartaron de su camino sin acercarse demasiado, sobretodo bajo una fiera mirada del Mighthiena. Habían pasado los dos últimos días a base de bayas que habían encontrado y decidido probar, que resultaron estar deliciosas así que tras coger unas cuantas, dejando otras tantas, los dos hermanos continuaron su camino. Debían admitirlo, los dos estaban perdidos en ese bosque.

Volviendo a la situación actual, Dark y Natalie habían decidido parar a descansar un rato después de tanto caminar sin rumbo por el bosque. Estaban los dos en silencio, sentados en unas rocas, cada uno pensando en lo suyo cuando el sonido de una pelea cercana les llegó a las orejas. La curiosidad pudo con Dark que, en lugar de levantarse y alejarse como su hermana había comenzado a hacer, decidió echar un vistazo, claro porque siempre es más seguro ver a los involucrados en una pelea antes que salir corriendo. Acercándose intentando hacer el menor ruido posible hacia la zona donde parecía darse la pelea. Manteniéndose detrás de unos arbustos, observando por una rendija entre las ramas y las hojas. Lo que vio el chico le sorprendió: Un Ninetales y un Cradily estaban peleando al otro lado, peligrosamente cerca del risco. El pokémon zorro de pelaje dorado, ojos rojos y nueva colas estaba acorralado contra el precipicio y la caída no parecía pequeña ya que ni siquiera se podían ver las copas de más árboles al otro lado ni nada que pudiese indicar la profundidad desde el punto de vista de Dark, desde el punto de vista del Ninetales la pared de roca imponía una caída de alrededor de unos cincuenta metros, lo cual no ayudaba en nada; por otra parte, el otro pokémon, sin brazos, de piel o escamas verdes parecido a una planta prehistórica cuya cabeza parece un cascabel con ojos brillantes y de coloración verdosa, pétalos pálidos y marcas amarillas en la frente y la parte inferior de su cuerpo. Los dos parecían debilitados pero parecía que el Nintales llevaba claras las de perder, puede que Cradily sea un tipo planta, pero al mismo tiempo es tipo roca, lo que compensa su debilidad al fuego, lo cual dejaba al ninetales en un apuro. Pensando rápido, Dark empezó a moverse sigiloso por alrededor de ambos pokémon, en todo momento intentando mantenerse escondido. Cerca de los dos pokémon había un árbol cuyas ramas llegaban hasta justo sobre ellos junto al risco, era una locura, pero tendría que bastar.

Con cuidado, Dark se acercó al tronco para luego escalarlo esperando que los pokémon pensasen que solo se trataba de algún otro escalando los árboles para marcharse de allí. Mientras tanto, Natalie estaba observando. "Este chico está loco." Pensó la joven observando como su hermano se arriesgaba a meterse en un lío del que no iba a poder salir impune. Para su sorpresa, Dark consiguió subir al árbol y posicionarse encima de ambos seres. Utilizando una liana que había cortado tras la escalada, Dark improvisó una cuerda de balanceo, atándola a la rama mientras abajo los dos pokémon hablaban en su lenguaje, los dos demasiado concentrados en el otro para enterarse de lo que estaba haciendo el humano sobre ellos, quien estaba listo para lanzarse sobre el Cradily en cuanto el Ninetales se apartase del camino, sin embargo, lo que paso fue que el primero placó al segundo, haciéndole caer hasta una raíz gruesa que salía del risco, convirtiéndose en un segundo árbol, quedando el Ninetales colgado de este, sin perder más tiempo, Dark saltó de la rama y se columpió, cogiendo desprevenido al Cradily y embistiéndolo al columpiarse, dándole una patada con ambas piernas y mandando al pokémon lejos. Rápidamente, Dark se dirigió hacia su mochila a buscar dos cosas, esperaba que esto funcionase después de haber visto que al Ninetales parecía no haberle funcionado su propio fuego, pero tal vez tras la pelea esto bastase además… cuando a donde se ha visto a un humano escupiendo llamas. Cogiendo una botella de alcohol del kit de primeros auxilios, Dark cogió un buen sorbo del líquido, poniendo mala cara por el sabor del líquido destinado a desinfectar heridas, deseando que funcionase, cogiendo un mechero, prendiendo el artilugio y girándose para encontrar al Cradily en pie mirándole con cara de enfado y acercándose a él dispuesto a goleparle con todo su cuerpo, Dark, actuando rápido el chico lo acercó a su rostro, sintiendo el calor de la llama para luego escupir el alcohol sobre la llama cuando el pokemon ya estaba bastante cerca, creando una copia del movimiento Lanzallamas, sus ojos doliendo por la intensidad de las llamas que rodearon el rostro del Cradily que, con un chillido ahogado se dio la vuelta y se marchó corriendo, Dark soltó por fin un resoplido de alivio pero luego recordó al Nintales que había caído por el risco y que había visto quedando colgando de un tronco. El chico se apresuró hacia el borde de la pared y se arrodilló para mirar, viendo al zorro de nueve colas sobre el tronco, intentando mantener el equilibrio tumbado sobre este.

Teniendo que actuar a toda prisa, Dark miró alrededor hasta que vio a su hermana.

-Natalie, ¿tienes una soga en la maleta? –preguntó él y su hermana le miró con cara rara.

-Claro tenía pensado irme de escalada. –dijo ella dejando la maleta en el suelo y empezando a rebuscar entre sus cosas- No, nada. –dijo ella.

El chico maldijo para sí mismo y tuvo que pensar de nuevo, viendo la liana que había usado previamente y buscando otras rápidamente. Tras encontrar algunas, el chico simplemente las ató todas juntas, creando una liana más grande, suficientemente grande como para llevarle hasta el pokémon. Dándose prisa pero asegurándose de hacerlo bien el chico ató un extremo a un tronco y luego pasó la liana sobre la rama que había usado previamente para columpiarse y luego se la ató a modo de arnés a las caderas… eso va a molestar dentro de muy poco…

-Natalie, échame una mano con esto, ¿quieres? –pidió él.

-Ayudarte a salvar a un animal que seguramente nos atacaría a la primera oportunidad, claro. –dijo ella con sarcasmo.

-¡Oh! Perdona, olvidaba que no te gusta ayudar a los demás. –dijo Dark para luego comenzar a bajar despacio por el risco, confiando en que la Liana por sí sola resistiría, ligeramente mosqueado con su hermana, pero no era momento de estar así. Descendiendo lo más cuidadosamente posible y resbalando un par de veces hasta el punto de rasparse las manos y empezar a sangrar por ellas, el chico llegó hasta el tronco donde estaba el pokémon y se giró, encarándole con cara de esfuerzo.

-Hey. ¿Te subo? –preguntó el chico con una sonrisa, como si bromeara.

El pokémon simplemente lo miró un momento, el humano no tenía pokéballs en su cinturón ni parecía que su cinturón pudiese llevar pokéballs.

Dándose cuenta de esto, Dark sonrió.

-No soy entrenador, ni soy ranger, ni nada, solo soy un humano que está perdido en el bosque junto a su hermana. –dijo dark como si eso no fuese nada- Anda vamos a subirte antes de que este tronco se caiga. –dijo Dark acercándose un poco al tronco mientras el Ninetales se levantaba y se acercaba a él para luego colgarse del chico, que soltó un gruñido de dolor por el peso extra del pokémon antes de empezar a escalar.

Mientras lo hacía, pudo sentir como la liana se mantenía tensa, alguien debía de estar tirando de ella, al menos era una ayuda. Siguiendo con la escalada, después de diez dolorosos minutos, Dark llegó arriba pero cuando el chico empezó a prepararse para volver a estar en tierra firme, el pokémon se resbaló de su agarre y comenzó a caer, dando un ligero chillido de miedo. Dark actuó rápido y Natalie también. La hermana se rodeó con la liana y corrió hacia el borde dando un rodeo a un árbol, manteniendo así la liana tensa, para, al mismo tiempo que Dark, agarrar al pokémon antes de que cayese, arrancándole y haciéndole soltar un gran grito de dolor ya que los dos hermanos habían cada uno agarrado una cola del animal y lo estaban sujetando por estas. Sin perder más tiempo, los dos tiraron con fuerza, logrando subir al pokémon a tierra y luego Natalie ayudó a su hermano quedando ambos agotados en el suelo.

-Eso… ha estado… demasiado cerca… para ser cómodo… -dijo Natalie entre jadeos.

-No me lo jures. –respondió Dark aguantando la respiración un momento para luego darse cuenta de lo que había pasado- Bueno… parece que hemos pecado mientras intentábamos ayudar a Ninetales. –Dijo Dark mirando su mano derecha, restos de pelaje de la cola del pokémon pegados a esta.

-No te creerás esas historias, ¿verdad? –preguntó Natalie- No creo yo que ahora nos vallamos a convertir en pokémon solo por haberle tirado de las colas a este zorro de nueve colas. –dijo ella mirando al Ninetales que estaba encargándose de acomodar sus colas y reducir el dolor que sentía en ellas.

-Un poco de respeto estaría bien humana. –sonaría la voz del pokémon, que la miraría a ella de vuelta, dejando a los dos hermanos paralizados- Sí, las historias son reales, humanos, si tocas la cola de un Ninetales estás maldito pero en este caso ha sido un acto reflejo en serio, no ha sido intencionado. Lo siento de veras. –dijo el pokémon bajando la cabeza en disculpa.

Tanto uno como otro los dos estaban sorprendidos por una cosa: por entender a un pokémon cuando ellos ni siquiera son del mismo mundo.

-¿No hay forma de retirar la maldición? –preguntó Natalie.

-No, lo lamento. –respondió el pokemon.

-La maldición, ¿qué hace? –preguntó Dark.

-Os convertirá en pokémon, ¿no lo sabíais? –ahora el extrañado era el que daba respuestas.

-Solo por estar seguro. –dijo Dark- ¿y se puede saber en cual de antemano? –peguntó luego.

-Lo siento eso es completamente al azar. Puede ser el que más os guste o el que odiéis completamente o entre medias, cualquiera de todas las especies que hay pero en su etapa más baja, los Ninetales castigamos a quienes nos tocan las colas, incluso si no es intencionado, pero no queremos que se vuelvan locos por no comprender los poderes que poseen. –respondió el zorro- Lo único que puedo hacer es hacer que la transformación se dé cuando no podáis sentir dolor para que os sea más llevadero. –dijo él, si no lo he mencionado antes, por su voz, el Ninetales es un macho.

-Muchas gracias por la información. –dijo Dark- Al menos sabemos que un día nos levantaremos sin memoria ni necesidad de usar ropa. –bromeó el chico con una risa dentada.

-¡Eso no tiene gracia, Dark! –le dijo Natalie.

-No os preocupéis por vuestra memoria, en agradecimiento he evitado que la maldición afecte vuestra memoria como debería de hacerlo normalmente, ya que no puedo retirarla, al menos he hecho que sea lo menos intrusiva posible. –aseguró el Ninetales.

-Bueno entonces supongo que seguiremos intentando salir de este bosque, tenemos que… encontrar a alguien. –Dijo Dark con la misma sonrisa, levantándose y quitándose la liana de las caderas para luego recoger sus cosas y echarse la mochila encima.

-Parece que al menos tengo que darte las gracias por las molestias en modificar la maldición, Ninetales. Así que, gracias. –Dijo Natalie, sintiéndose algo rara hablando con un animal.

-Llamadme Pyron y no hace falta, yo debería daros las gracias a vosotros. –dijo él con una sonrisa.

-De acuerdo, Pyron, supongo que ya nos veremos. –dijo Dark empezando a caminar de vuelta al bosque.

Después de un par de horas de nueva caminata, sintiéndose todavía cansados tras los previos eventos sucedidos, los dos hermanos decidieron parar a descasar.

-Ah, todavía noto la lengua rara. –dijo Dark, su lengua le había estado hormigueando desde que había cogido un buche de alcohol para provocar aquel lanzallamas para espantar al Cradily.

-A ti se te ocurre meterte alcohol casi puro en la boca. –Le reprochó Natalie- Pero bueno supongo que no tenías más remedio.

-No, supongo que no. –Concedió Dark- Échate una siesta, Nata, yo monto guardia, por si acaso. –dijo él con una sonrisa.

Demasiado cansada para negarse, Natalie cogió su saco de dormir, lo echó en el suelo y utilizó un segundo saco como almohada, no tardando demasiado en caer en un profundo sueño. Dark por su parte se quedó mirando a su hermana durante un momento para luego mirar alrededor y recostarse contra un árbol, esta parada prometía ser larga así que el chico prefería ponerse cómodo mientras su hermana descansaba. Pasados varios minutos le llamó la atención su hermana, removiéndose sobre su saco de dormir y rascándose varias partes de la camisa, lo cual llamó su curiosidad una vez más y se quedó observando a su hermana mientras ésta seguía durmiendo.

Lo que sucedía era que, lentamente, como el Ninetales había dicho, Natalie estaba pasando por su transformación. Su cuerpo lentamente estaba encogiendo y pelaje empezaba a crecerle por todo el cuerpo, en la mayor parte, pelaje de tono marrón claro, en su cuello y creciéndole una especie de collar de pelaje color crema.

-Bueno, bueno… Alguien tiene suerte. –Dark comentó mientras miraba, en parte preocupado y en parte sonriendo, después de todo su hermana siempre ha querido ser una Espeon, bueno digamos que ahora puede serlo, solo tiene que tener cuidado con un par de cosas.

Por suerte, la transformación no despertó a su hermana a pesar del sonido de los huesos siendo recolocados y cambiando de forma, su ropa empezando a quedarle grande mientras el rostro de ella adquiría la forma de un hocico medio canino medio felino, más que nada por la naricilla canina, bueno después de todo siempre se ha pensado que los Eevee y sus evoluciones son una mezcla entre zorros y felinos, por los ronroneos y que ciertas Eevee evoluciones pueden rugir y otras aullar pero todas ellas pueden ladrar… por así decirlo. Cuando Dark se atrevió a apartar la camisa de su hermana de donde estaba ella, ya la chica era casi un Eevee, solo seguía encogiendo un poco más mientras sus orejas se alargaban y se cubrían también con pelaje y sus manos se transformaban en patas. Por último lo que sería lo peor, la cola, decir que ver eso fue incómodo sería quedarse corto, ver como piel, músculo y hueso se alargan de tal manera para luego cubrirse de pelaje igual de castaño claro que el resto del cuerpo salvo la punta, que también era de color crema no había sido algo agradable de ver. No había pasado ni veinte minutos desde que la transformación había empezado y ya su hermana era completamente un Eevee. "Heh… Un cambio así no pasa desapercibido. Nata va a estar… entumecida durante unos días." Pensó el chico con una sonrisa, acariciando suavemente la cabeza de su hermana para luego taparla cuidadosamente su propia chaqueta.

Ok, por favor a partir de aquí os recomiendo escuchar esta música, yo la usé para crear esta escena.
~~Kingdom Hearts II: Sinister Shadows~~ Recomiendo mucho la versión extendida.

Pero las cosas no iban a ser tan sencillas como simplemente eso, no no. Nunca lo son.

-¿¡Qué crees que haces humano!? –llegaría de pronto una voz desde detrás de Dark, quien se giraría velozmente para intentar detener, literalmente, un zarpazo, sintiendo como si algo metálico hubiese golpeado sus manos, ya que las había puesto por medio en lugar de los brazos, logrando aminorar muchísimo el dolor, pero no por ello fue más suave para sus manos.

Pasado un momento el frío tacto del metal pasó a uno más cálido y con pelaje. Dark, al sentirlo levantó la cabeza y miró a su atacante, encontrándose cara a cara con el rostro de un chacal de pelaje azul y negro con cara de estar muy enfadado. El pokémon retrocedió de un salto, dejando a Dark sacudir las manos para aliviar el dolor que sentía en ellas, con un poco más de distancia, el chico pudo fijarse mejor en el pokémon, era de su propia estatura, sus ojos color rubí estaban clavados en los orbes bicolor del chico, quien le estaba mirando de arriba abajo, el pokémon parecía ser un cánido de la especie de los chacales que andaba a dos patas, claramente era un Lucario, si algo además de los sensores en la parte trasera de su cabeza y su pelaje azul, negro y crema lo daba a deducir a simple vista, serían los tres huesos púa que le salían en el pecho y en el dorso de ambas patas superiores.

-No te dejaré hacer daño a ese Eevee, humano. –dijo Lucario preparándose para volver a atacar.

Dark apenas tuvo tiempo de reaccionar con palabras cuando el veloz pokémon ya estaba sobre él, lanzando golpes a todas partes que el chico se esforzaba en esquivar tan rápidamente como era capaz, solo un par de golpes logrando acertarle de lleno y el resto ni siquiera dándole fuerte gracias a que se había apartado al menos lo suficiente para amortiguar el daño, aun así recibir un golpe de un pokémon no es nada fácil de aguantar así que Dark tenía que pensar rápido antes de recibir otro golpe directo, arriesgándose a recibirlo lanzándose contra el Lucario y propinándole un puñetazo en un lado de la cara, deteniendo al pokémon por la fuerza del golpe y haciéndolo retroceder un par de pasos. Dark sacudiendo la mano ya que eso le había dolido bastante a él, agachándose y poniendo la mano en el suelo.

Viendo al humano con la guardia baja, Lucario se lanzó una vez más a por él utilizando de nuevo Puño Bala, no lo admitiría pero este humano le había sorprendido, siendo capaz no solo de detener su primer Puño Bala sino de evitar gran parte de sus golpes de un A bocajarro. Cuando el pokémon estuvo cerca, Dark actuó, lanzando un puñado de tierra a los ojos de Lucario en un improvisado Ataque Arena para luego correr hacia su mochila, esperando poder encontrar lo que necesitaba. Por supuesto uno no se trae armas a una acampada de un fin de semana pero, viéndose atrapado en otro mundo te hace pensarte si vas a necesitar hasta una simple rama que ves en el suelo para algo más que encender una hoguera. En un momento, Dark tuvo que improvisar, decidiendo volver a utilizar la misma estratagema de antes se hizo con el alcohol de primeros auxilios y con un mechero y dio un sorbo al líquido, sus papilas gustativas protestando por el molesto sabor del líquido y su rostro adquiriendo una mala expresión. Encendiendo velozmente el mechero y girándose solo para encontrarse con el Lucario empujándole contra el árbol tras él, el golpe hizo que Dark dejase escapar un par de gotas del líquido en su boca y casi se tragase el resto pero logró mantenerlo en su sitio, respirando fuertemente por la nariz. Para luego ser lanzado hacia un lado, de nuevo con el mismo problema, mirando al pokémon luchador y con esqueleto de acero, Dark prendió el mechero y lo puso delante suya.

-¿En serio crees que eso me asusta? Eres más estúpido de lo que pensaba. –soltó Lucario tras una risotada, dejando una sonrisa sobre confiada en su rostro, acercándose al chico, quien simplemente sonrió con malicia, lo cual dejó al pokémon extrañado pero sin perder la sonrisa.

Una vez Lucario estuvo a tiro, Dark sorbió profundamente por la nariz para luego escupir el alcohol sobre la llama del mechero, lanzando el improvisado lanzallamas contra el pokémon, haciéndole dar un salto en retroceso por la sorpresa.

-¿Cómo…? –se preguntó el chacal, respirando agitadamente.

-Alcohol, asqueroso en sabor pero bastante inflamable. –dijo Dark levantándose de un brinco, entrando en una pose de defensa, mechero apagado, botella cerrada y ambos objetos en sus bolsillos.

Con el orgullo ligeramente herido, Lucario cargó contra el humano con un segundo A bocajarro. El chico de algún modo volvió a casi evitar los golpes del pokémon, siendo más veloz esta vez, sin saber por qué, igualmente no podría evitarlos completamente pero sí lo suficiente para aminorar los daños. Sintiendo cada golpe pero, además de eso, podía sentir algo dentro de sí. Sentía su interior incómodo, como si tuviese nauseas, entonces recordó el aviso de Nintales, al parecer sus órganos estaban cambiando gradualmente por la pelea, prueba de que era cierto fue que en las palmas de sus manos empezaba a tener almohadillas y estaba empezando a crecerle pelaje rojizo en las manos, por ahora no era notorio, pero le dejaba en la duda de en qué pokémon se estaba transformando, sin embargo no era momento de estarse preguntando eso ya que Lucario no pensaba parar hasta alejar al humano del Eevee que todavía dormía, sorprendentemente teniendo en cuenta todo el jaleo alrededor del pequeño pokémon.

El siguiente movimiento de Lucario dejó a Dark paralizado, el chacal cargó una esfera de energía Azul en una de sus patas superiores, una Esfera Aural, esto iba a ser malo, muy malo, paralizado en el sitio mirando la esfera de energía, Dark estaba intentando pensar en qué hacer para evitar ese ataque, era demasiado tarde para lanzarse contra el pokémon con tiempo suficiente de romper su concentración antes de que lanzase el ataque y esquivar la esfera le haría recibir de lleno la onda expansiva pero, ¿cómo se puede devolver un ataque de energía espiritual? Sin respuesta, Dark se quedó paralizado con el rostro aterrado mientras Lucario lanzó el ataque contra él, no tenía la intención matar al humano pero aun así ese movimiento era peligroso. Sin embargo, lo que pasó tras lanzarlo sorprendió incluso al pokémon. Dark se había quedado plantado y se estaba cubriendo con ambas manos del ataque en un intento desesperado de minimizar los daños, como si eso fuese posible, ambas manos cruzadas y con las palmas hacia el frente, cuando la esfera chocó con los brazos del chico esta lo arrastró varios metros hacia atrás pero no explotó como debería de haber pasado, en cambio se mantuvo estable contra los brazos de Dark y ante sus manos abiertas, el chico, de alguna manera, había detenido la esfera sin hacer que esta explotase. En otro orden de cosas la energía de la esfera estaba causando una reacción en cadena con la transformación del chico, sus manos y brazos hasta los codos se vieron repentinamente cubiertos de un corto pero espeso pelaje de color rojo hasta las muñecas y de ahí hasta el codo de un tono gris oscuro, las uñas del chico desaparecieron, siendo sustituidas por afiladas garras antes incluso de que Dark se diese cuenta de que ahora él tenía una Esfera Aural entre sus manos, en cuanto el chico se dio cuenta empujó la esfera lejos, enviándola de vuelta contra Lucario, solo que ligeramente desviada, de modo que al pokémon le pasó por al lado de la cabeza, para luego chocar con una gran roca tras él y estallar, destrozando un poco la roca y haciendo que varios trozos cayesen al suelo, menos mal que Natalie estaba lejos de esa roca, básicamente al otro lado del lugar.

Teniendo un momento para mirarse bien, Dark se dio cuenta de que habían sucedido más cambios, sus piernas estaban incómodas en sus deportivas y el chico se las quitó, deshaciéndose también de los calcetines, viendo que sus pies también habían cambiado, tres garras y algunos de sus dedos "pegados" por decirlo de alguna manera y solamente apoyándose en las puntas de los pies, además de eso notó movimiento en su cabeza, llevando las manos hacia arriba puto notar que sus orejas habían cambiado de sitio… y forma, decidiendo buscar por su rostro, se dio cuenta de que tenía unos bigotillos saliéndole de los lados de la nariz y que esta tenía una especie de dureza en la punta además de que se le había adelantado un poco la cara por decirlo de alguna manera, el chico ni siquiera se había dado cuenta del dolor al estar tan concentrado en evitar ser volado por los aires por el ataque de Lucario, lo cual había sido un plus para él, pasando la lengua por sus dientes descubrió que ahora lo único que tenía eran colmillos y caninos saliéndole de las encías, era una sensación rara cuanto menos. Lo único que le parecía extraño era que no había encogido en absoluto todavía. Pasado un momento más, Lucario se recuperó de su trance, todavía mirando al humano, que parecía seguir investigándose a sí mismo. Sin esperar más, se lanzó contra él. Dark por su parte se giró al oír el ruido de sus patas contra el suelo y se apartó de un salto, calculando mal debido a que al parecer sus piernas ahora tenían más fuerza y el chico cayó de culo en el suelo, quedando abierto para un ataque del pokémon que lanzó sobre el chico un Ataque Óseo creando un hueso de aura y bajándolo sobre él. Dark rodó justo a tiempo para apartarse del golpe, que dejó un pequeño agujero en el suelo. Lucario por su parte siguió intentando golpear al chico con su hueso de aura, logrando arrinconarlo contra un árbol sin poder apartarse más después de varios intentos. El pokémon levantó su hueso y lo bajó con fuerza una vez más, sin embargo, otra cosa más que le resultó sorprendente sucedio. El chico logró detener el hueso con sus manos, recogiendo los brazos para aminorar el impacto y luego detenerlo, sujetando el hueso con fuerza, la sorpresa de Lucario estaba clara y Dark decidió no preguntarse nada, simplemente empujó el hueso contra el pokémon, acertándole justo en la nariz, haciéndole soltar el hueso y retroceder, para rematar, el chico se había quedado el hueso en las manos y en estas saltaban chispas azules de energía rodeándola. La sorpresa fue mutua cuando el hueso no se desvaneció cuando Lucario lo soltó, sino que se mantuvo allí, tan sólido como e manos del pokémon.

De nuevo prefiriendo no hacerse preguntas, Dark empuñó el hueso con ambas manos, el pelaje le había pasado de los hombros hasta la mitad de los brazos y el pecho empezaba a picarle al igual que su pelo tenía un mechón levantado hacia arriba en la parte delantera, terminando en una punta de color rojo.

-¿Cómo es posible que hagas eso? –preguntó Lucario, a decir verdad no le sorprendería que en absoluto que el chico antes humano ahora… en proceso de ser pokémon por lo que parecía, le entendiese.

-Ni lo sé ni quiero preguntármelo ahora. –dijo Dark para luego separar ambas manos, intentando separar el hueso en dos, consiguiendo así dos huesos partidos al hacerlo.

Por supuesto, Lucario se esperaba una respuesta y se lanzó al ataque con otro Ataque Óseo que Dark bloqueó con algo de esfuerzo utilizando los dos huesos en sus manos. Arriesgándose tras esto y dejando de defender con uno para atacar al Pokémon, que retrocedió de un salto una vez más para luego lanzar una Esfera Aural al chico que se tiró al suelo bajo ella para evitarla esta vez, rodando por el mismo, Dark tenía que pensar y rápido en cómo salir de allí, su prioridad era su hermana, durmiendo sobre su saco de dormir. Mirando a todas partes, Dark formó una estrategia desesperada, agachándose hasta que estaba a la altura de su propia cintura, esperando. Lucario vio una oportunidad en esto y se lanzó contra el chico, que no tendría tiempo de levantarse para evitarle ni defenderse, recibiendo en respuesta otro puñado de tierra en la cara, este dándole en los ojos y cegándole durante un momento, el tiempo suficiente para que Dark saltase al árbol cercano y subiese a él rápidamente antes de que Lucario activase su Visión de Aura para poder ver sin necesidad de sus ojos. Dark esperó un momento para luego saltar sobre Lucario, quien parecía no encontrarle, hasta que su rostro apuntó hacia arriba y el chico saltó de la rama agarrándose a esta para golpear a Lucario con fuerza con amas piernas al columpiarse en la rama y luego saltar al suelo desde esta, quedando en pie delante del pokémon y, aprovechando la inercia intentando darle un golpe con ambos huesos. Lucario rodó para evitar el ataque y golpeo con una pata ambas piernas del chico, haciéndole caer para luego intentar golpearle, solo para acabar recibiendo otro puñetazo en la cara, Dark protestando un poco pero este había sido menos doloroso, ¿tal vez por los cambios? Puede. Sin esperar, el chico dio otro golpe a Lucario, esta vez con un de los huesos, alejándolo de si y levantándose luego de un salto, quedando en pie justo a tiempo para agacharse de nuevo y evitar un Puño Hielo directo al pecho seguido de una Patada Fuego, que Dark tuvo que saltar para evitar antes de recibirla de mala manera. Decir que el chico estaba sorprendido era decir poco, ya que nunca antes había sido tan ágil como en ese momento, pero como llevaba diciéndose durante todo el entuerto, no era momento de preguntarse nada.

Sin perder tiempo, al aterrizar, Dark se agachó logrando así evitar un puño bala y luego saltó con fuerza, dando una fuerte patada con voltereta, golpeando a Lucario en la barbilla y derribándolo, dejándolo aturdido en el suelo. Ahora era su oportunidad, sin perder más el tiempo, Dark corrió hacia Natalie, la cogió en brazos y salió corriendo sin importarle en absoluto ninguna de sus cosas. Una vez con su hermana en brazos, Dark corrió con toda la velocidad que le permitían sus piernas. Ahora empezando a sentir sus huesos comenzando a cambiar, notando el dolor de sus huesos en el proceso, pero forzándose a correr hasta que sus piernas también comenzaron a cambiar, haciéndole caer al suelo, aguantando el dolor mientras Natalie había caído, por suerte, cerca de él. El sonido de los huesos al juntarse y separarse no dejaba de ser enfermizo a sus oídos. Sintiéndose encoger, Dark siguió intentando aguantar el dolor, su pecho cambiando de forma y su rostro adquiriendo pelaje oscuro con algunas marcas rojas en la frente, el pelaje de los párpados creciendo de color rojo y creciéndole en el cuello una especie de collar de pelo negro. Cuando por fin todo se detuvo por un momento, Dark se dio un vistazo a sí mismo, viendo que su cuerpo había encogido hasta lo mismo o algo ligeramente más pequeño que Natalie pero no tuvo tiempo de descubrir que era cuando su garganta comenzó a cambiar también, la sensación era como si le estuviese quemando completamente desde dentro, no podía gritar de dolor ni decir nada, solo soltar y coger aire, manteniendo la respiración. Fue entonces cuando el dolor su… parte de atrás… se hizo presente al crecerle la cola de golpe. Dark cerró los ojos con fuerza, algunas lágrimas cayendo de estos, sintiendo todo eso. Entonces todo terminó, sin embargo, el dolor se mantuvo latente por el cambio, desapareciendo lentamente hasta que, pasados unos minutos, desapareció por completo. Dark intentó levantarse, pero en ese momento sintió todo su cuerpo dolorido y sus músculos con agujetas como si hubiese estado haciendo ejercicio hasta que sus músculos se habían rendido pero solo había sido la transformación. También estaba cansado, lentamente, sus ojos se cerraron, su visión volviéndose borrosa. En el último momento, Dark pudo distinguir algo de color lila claro delante de su visión. Sin embargo, a pesar de haber cerrado los ojos y de no poder oír con claridad, Dark no había perdido la consciencia, su cuerpo estaba muy cansado pero su mente todavía estaba despierta.


Bueno, por fin ahí lo tenéis, de verdad de nuevo digo que espero que esto me haya salido bien y que disfrutéis de este capítulo, debo admitir que me ha costado conseguir la escena de batalla con Lucario de esta manera, he intentando ser lógico con las velocidades y los daños, no lo he conseguido demasiado lo se pero he hecho lo que he podido y espero que la escena quedase bien, bueno sin más, nos vemos en el próximo chap.

Dark: Espero que no vuelvas a pasarte casi un año antes de continuar esta historia, Rayrudan.

Yo: Por favor no me lo recuerdas... ¿¡Qué coño haces aquí!?

Dark: Bueno he venido a aclarar quien es-

Yo: A no ni hablar, no me vas a estropear el suspense, ale ale, de vuelta pa' dentro. -empuja a Dark por un portal-

Lucario: Oye ese Ninetales tenía nombre ¿A mí no me vas a dar ninguno?

Yo: -ya mosqueado- ¡LARGO DE AQUÍ!

Dark y Lucario: -se tiran de cabeza al portal antes de que una lanza les empale por detrás-

Yo: Sheesh... ¿por qué los personajes no quieren quedarse nunca en la historia?