Gente resubo este capíutlo una vez más, no tiene muchos cambios respecto al original, solo he añadido un detalle sobre Luca en este capítulo que se me había olvidado mencionar y del que no me había dado cuenta hasta llegar al cap 11. Sin más aquí os lo dejo resubido :) Espero que os esté gustando. Los nuevos que venís y los que releáis este capítulo, espero que os esté gustando la historia Leed y comentad sin miedo :D
Disclaimer: No clamo ser dueño de nada de pokémon. Esto pertenece a Gamefreak y The Pokémon Company. No estoy haicenod esto bajo ánimo de lucro, lo hago porque me gusta pokémon y escribir y por compartir mis locuras con la gente como vosotros que os gusta tanto.
Bueno sin más, que empiece el capítulo :D
-¿Cómo están? –oiría Dark tras un instante, al parecer el movimiento que había estado sintiendo unos momentos, mejor dicho unas horas antes, parecía haberle acunado lo suficiente como para conseguir que su cerebro se relajase hasta ponerse a dormir, lo cual era un logro para quien lo hubiera conseguido, no es fácil poner a dormir a alguien con insomnio, mucho menos después de semejante estrés tras una pelea y sufrir una transformación de aquella manera.
-¿Despertarán pronto? –la misma voz, una voz que sonaba joven, preguntó tras un momento de silencio.
-¿Lo está? –preguntó la misma voz tras solo unos segundos de silencio, como si alguien le hubiese respondido, sonando ligeramente más alegre.
Al momento, Dark pudo oír unos pasos acercarse, pasos humanos y luego como si alguien se agachase, tras eso lo siguiente fue una mano suavemente moviéndole ligeramente la zona de los hombros.
-Hey, Zorua. Eh. Despierta. –la joven voz le susurraría tranquilamente cerca de la cabeza, no tanto como para resultar invasivo.
Dark, soltando un gruñido empezó a despertar, abriendo lentamente los ojos, al principio todo siendo completamente borroso, aclarándose despacio conforme sus pupilas se ajustaban para enfocar bien lo que había delante suya, dejando colarse solo la cantidad exacta de luz para permitir ver las cosas con claridad sin que esta molestase.
Frente a sí, Dark pudo ver una ventana abierta en una pared, las claras y casi transparentes cortinas de tela amarilla cerradas, pero dejando entrar luz a través de ellas, el cristal de la ventana cerrado pero uno de los lados de la contraventana estaba abierto. Dark se giró un poco, observando el lugar donde se encontraba, parecía ser que estaba en una habitación, por el aspecto y decoración, posters de pokémon aquí y allí, de especies específicas, como Cránidos, Rhyperiors, Golems, incluso uno con un Ónix y un Steelix juntos, cada uno con su propio fondo llamativo y con el nombre de la especie del pokémon en grandes letras encima. Siguiendo la observación, portafotos sobre un escritorio al otro lado de la habitación, el escritorio de madera barnizada de color marrón oscuro, junto a la mesa había una silla de oficina con ruedas y un respaldo alto, sobre la mesa había un ordenador encendido, en pantalla habiendo claramente un vídeo pausado de lo que parecía ser un combate; por otro lado, en la pared más alejada de la puerta había colgada una televisión de pantalla plana no muy grande pero tampoco pequeña tal vez unas treinta y dos pulgadas, apagada con una luz roja bajo la pantalla señalando el stand-by. Bajo la tele había un pequeño armario al que se dirigían varios cables desde la parte trasera del aparato. Dark continuó su observación mirando hacia abajo, encontrándose a sí mismo tumbado sobre una especie de cojín redondeado, de color rojo oscuro, fue entonces cuando se vio las patas y sus ojos se abrieron de golpe. Poniéndose en pie de un brinco y mirándose por completo desde las patas delanteras hasta la cola, la cual intentó mover un poco, no sabiendo cómo solo consiguió mover las caderas de lado a lado de forma… embarazosa cuanto menos.
La risilla que le llegó desde un lado le hizo girar la cabeza de golpe y encontrarse cara a cara con un chico humano, bastante joven, tal vez un par de años menor que él, de tez morena y pelo plata, sus ojos de iris color rojo intenso cruzándose con los orbes bicolor de Dark, por lo demás, Dark solo podía decir que el chico era… normal, y las dos únicas piezas de ropa que le veía eran una cinta blanca en la frente, totalmente plana y sin absolutamente nada que la decorase y una camisa de color verde por lo que le veía en los hombros. Además de esto, Dark pudo ver que, del cuello del chico colgaba un pequeño colgante con un adorno que parecía uno de esos cuchillos de las series o películas de ninjas, un kunai decorado con lo que parecían ser alas de mariposas alrededor de la unión del mango y la hoja y dentro de las alas, rodeando el mango había una argolla, asimismo otra argolla más pequeña sujeta a la grande, y a lo largo de la hoja de la diminuta arma se podían ver unas letras decorativas, estando tan cerca y con su visión ya esclarecida, Dark pudo fijarse bien en el colgante.
-¿Te gusta, Zorua? –le preguntó el humano, su voz sonando igual a la que había oído previamente, haciendo que Dark le mirase al principio extrañado.
"¿Zorua?" –pensó el joven y entonces tuvo que resistirse a darse en la cara con la man-erm… pata, habiéndose visto a si mismo ahora reconocía la especie en que se había transformado, el resto de los sucesos regresando uno a uno por sí solos a su cabeza. Regresando la mirada al chico para ver como este le ponía y ajustaba el collar con el decorado pequeño kunai al cuello, Dark se sorprendió por eso, se lo estaba dando simplemente por que sí.
-Ea. Ahí tienes, un signo de amistad, ¿vale? –dijo el chico a Dark con una sonrisa de blancos dientes, logrando hacer sonreír al recién despierto Zorua.
-Gra-¡! –intentó decir Dark pero lo único que salió de su garganta fueron graves tosidas y un enorme dolor en la misma en el momento en que intentó hablar.
-Hey. Hey. Tranquilo. –le dijo el chico, sonando ahora preocupado- Te traeré algo de agua. –dijo y se marchó con paso apresurado.
Pasado un poco, la tos se le había pasado, pero el dolor no. Dark decidió tumbarse de nuevo, simplemente dejándose caer sobre el cojín.
-¿Supongo que estás mejor? –le llegó otra voz desde atrás pero lo único que pudo escuchar directamente aunque parecía que su mente de alguna manera lo había traducido en menos de un instante había sido "¿Peon esp es espe?".
Dark se giró de nuevo, pero esta vez más despacio, mirando tras de sí para encontrarse con un Espeon, claramente adulto, no solo por la voz, también por el tamaño. No mucho que decir de él, pelaje lila, cola dividida en dos cerca del final, pero no se parecía en nada a los juegos, en lugar de tener una cabeza casi totalmente redonda, se le notaba mucho más el hocico salido de la cara, además de eso la gema de su frente, que en supuestas debería ser roja, no, era de color azul y sus ojos en lugar de púrpura oscuro, eran de un tono amarillo claro, ¿tal vez cada pokémon en realidad tenía algunos rasgos distintos entre sí incluso en la misma especie? La verdad eso tenía sentido para Dark y muchísimo.
Dark estuvo a punto de hablar otra vez, pero el dolor de su garganta le recordó lo último sucedido y en lugar de eso, como pudo, intentó usar una pata para señalarse la garganta, realizando un movimiento doloroso para un cuadrúpedo al intentar girar la pata así que al final acabó usando una pata trasera y dándose un par de toques con esta en el cuello, gracias a… la anatomía pokémon por todo el pelaje en la zona inferior del cuerpo cubriendo ciertas zonas que es mejor mantener escondidas del ojo público.
-¿Tu garganta? –Preguntó el Espeon y Dark asintió- ¿Te molesta si creo una conexión psíquica? Será más fácil así, solo piensa lo que quieras decirme y lo que no, intenta no pensarlo. –dijo él.
Tras pensarlo un poco, Dark asintió una vez más, sintiendo de pronto, pero suavemente, esa típica sensación que te da cuando alguien te tiene la mirada fija en la parte de atrás de la cabeza, solo que esta vez, la sensación venía de frente.
-Me llamo Hadrim, por cierto. –se presentó el Espeon con una inclinación de cabeza.
Dark por un momento se quedó inmóvil con la mente totalmente en blanco mientras Espeon esperaba paciente por la respuesta, era normal entre aquellos que nunca han establecido comunicación mental quedarse en blanco durante un rato, pero este cachorro era capaz de no dejar escapar ni un solo pensamiento, lo cual le sorprendía.
-Yo… soy Dark. –se presentó el antes humano.
-Un poco más fuerte por favor. –pidió Hadrim ya que le había costado algo captar bien el pensamiento.
-Mi nombre es Dark. –pensó el chico con más fuerza esta vez, causando que el Espeon enfrente suya entrecerrase los ojos y sacudiese la cabeza.
-No tanto. –dijo él- Es normal entre primerizos cometer esos fallos pero los dolores de cabeza los sufren los que escuchan. –comentó luego con una sonrisa ladeada- Por cierto, Ichiro ha vuelto con tu bebida.
Nada más terminar la última frase, la puerta de la habitación se abrió para mostrar al mismo chico de antes, ahora en pie y permitiendo a Dark ver que el humano, de nombre Ichiro, llevaba unos pantalones cortos vaqueros, frescos para un día soleado como el que parecía que se veía por la ventana; y descalzo incluso de calcetines, seguramente por estar en casa.
Dejando el agua en el suelo, Ichiro cogió en brazos a Dark y lo dejó en el suelo, un ligero sonrojo se formó en las mejillas del Zorua, escondido bajo el pelaje mientras este se acercaba despacio al cuenco de agua, mirando el agua y viéndose a sí mismo, definitivamente era un Zorua de… nariz a cola en este caso, el único rasgo distintivo era que sus ojos eran bicolor uno siendo del color normal de los Zorua y el otro siendo el color agua ligeramente más oscuro propio de los Zoroark, pero sus pupilas seguían siendo blancas como las de la especie, otra diferencia que él podía decir eran los mechones de pelaje rojizo a lo largo del pelaje que le resaltaba en la cabeza, antes de llegar a la acostumbrada punta roja y el collar que le había regalado Ichiro previamente como último detalle. Recordando como los perros beben en su mundo, Dark supuso que los pokémon cuadrúpedos harían lo mismo así que, intentando hacerlo se acercó al agua y dio una lamida, al no saber hacerlo bien no consiguió más que llevarse una lengua ligeramente mojada a la boca. "No por favor, tengo que hacer esto bien." Pensó Dark. Si no lo conseguía… solo quedaba la alternativa y eso ya era demasiado embarazoso para él. Tras intentarlo varias veces sin éxito decidió que no merecía la pena morirse de sed por evitar quedar en ridículo así que se sentó junto al cuenco, mirando el agua con ganas de beber… al menos hasta que el humano cogió la idea y se llevó el cuenco consigo, Dark cerrando los ojos y sonrojándose tanto que sus mejillas adquirieron un pequeño toque de rojo oscuro, sabiendo lo que estaba a punto de pasar. "Ninetales no nos avisó de que seríamos cachorros de teta." Pensó Dark sacudiendo ligeramente la cabeza, soltando un doloroso quejido por lo embarazoso que iba a ser lo que estaba a punto de pasar.
Tras un rato, Ichiro regresó con lo que Dark temía… El Zorua cerró los ojos y tragó saliva para luego dejar al humano cogerle en brazos patas arriba y luego acercarle el recipiente al morro, el humano había cambiado el agua por lo que parecía ser leche. "Bueno, tal vez mejor llenar la panza." Pensó Dark, empezando a sorber la leche del biberón, sujetando un poco la base de la bocilla para evitar que esta le fuese demasiado adentro, sorbiendo la leche. Ésta sabía diferente a la que él estaba acostumbrado pero no estaba tan mal, así que el Zorua simplemente aceptó la comida, sorbiendo la templada leche con hambre, su estómago rugiendo, avisándole de que sí que estaba hambriento así que Dark continuó hasta que ya no pudo más, dejando el biberón por la mitad, soltando un ligero eructo un momento después de dejar de chupetear.
-Arceus… Solo sois un par de cachorros. ¿Quién podría abandonar a unos pokémon tan pequeños así como así? –comentó Ichiro con un ligero toque de irritación en la voz, haciendo que Dark se le quedase mirando cuando el humano le dejó en el suelo.
Tras eso, el humano se marchó de la habitación, llevándose consigo el biberón con el que acababa de alimentar al Zorua. Tras un poco más, Dark se dio cuenta de una cosa, por lo que miró a su alrededor, buscando a cierta persona… bueno cierta Eevee, recordando bien. Intentó llamarla, pero solo consiguió que su garganta volviese a molestarle de mala manera. Además de eso, no estando acostumbrado a las cuatro patas, Dark perdió el equilibrio y cayó sobre su vientre al intentar caminar.
-Ey. Calma. –le dijo Hadrim acercándose a su lado- ¿Buscas a la Eevee que estaba contigo? –preguntó el Espeon, a lo que Dark asintió rápidamente, clara preocupación en sus ojos -Ella está bien, tranquilo. –fue la respuesta que dio el mayor- Está todavía dormida, en otra habitación, mi compañera, Luca, la está cuidando, así que estate tranquilo e intenta descansar un poco más. –le aconsejó.
Dark soltó un suspiro de alivio pero de igual manera no era suficiente, quería ver a su hermana así que empezó a caminar hacia la puerta, tambaleándose por no ser capaz de encontrar todavía su punto de equilibrio, dispuesto a buscarla, solo para ser cogido del pellejo por el Espeon, haciéndole soltar un gritito de sorpresa, con el consecuente dolor de garganta.
-Sé que a duras penas has descansado, Dark, así que túmbate y descansa. –le reprochó Hadrim.
Dark podía notar no solo la seriedad con la que lo decía sino también sentía como si el pokémon le estuviese mirando con una firmeza propia de un padre que le echa la bronca a su hijo por desobedecer.
-No puedo. –pensó Dark, suponiendo que estaría escuchándole.
-¿Por qué no? –preguntó el pokémon, probando correcta su suposición.
-Tengo insomnio. –informó Dark al pokémon, cuya firmeza se mantuvo pero la sorpresa se abrió camino en su semblante.
-Ya veo… entonces por eso a penas has dormido desde que os encontré. –asintió Hadrim dejando de nuevo a Dark en el suelo- Bueno, esto tienen que saberlo los demás, ven. –dicho eso, el Espeon comenzó a caminar hacia la puerta de la habitación, la cual estaba cerrada, pero el pokémon la abrió valiéndose de sus poderes psíquicos para girar el pomo redondeado.
Llegados a este punto, el Zorua se dio cuenta de otro detallito importante. No tenía ni idea de caminar a cuatro patas, sí, había aguantado el equilibrio hacia un momento pero ahora mismo levantarse del suelo le estaba costando, no sabiendo cómo hacerlo. Recordando después de un rato a los cuadrúpedos en su mundo natal, Dark intentó imitar los movimientos que hacían. Había visto a un perro levantarse usando las cuatro patas así que eso era lo lógico y ya lo había hecho hacía un momento, mantener el equilibrio era otra cosa y, por otra parte más, ahora lo difícil sería caminar, intentando imitar el modo de andar de un cuadrúpedo, Dark puso una pata delante de la otra, despacio, una por una, primero una delantera, luego una trasera y luego lo mismo con las dos que no se habían movido, avanzando despacio hacia el Espeon, logrando mantener el equilibrio con tres patas cada vez que daba un paso, éstas temblando y el Zorua cayendo al suelo un par de veces cuando intentaba ir algo más rápido y acababa pisando solo con dos patas mientras las otras dos daban el paso simultáneo. Decidiendo que tendría que practicar luego, Dark caminó a paso lento, intentando no caerse al suelo mientras caminaba, lo cual le era difícil, de cuando en cuando estando a punto de volver a besar el piso, logrando mantenerse justo a tiempo, tarde o temprano acabaría cogiéndole el truco.
La casa no parecía muy grande, al menos intentando tener en cuenta la diferencia de escala entre pokémon y humanos. El pasillo estaba decorado con fotos de familia y en ellas se podía ver solo humanos posando, solo pokémon también posando, otra mostraba a un Espeon, un Lucario y dos personas adultas, luego otra mostraba a Ichiro y dos Eevee, uno de color normal y un shiny y luego había otra que mostraba a toda la familia, los dos humanos adultos debían de ser los padres de Ichiro. Además de fotos, también había una zapatera, sobra decir para qué era, sobre esta había un cuadro más, con otra foto más, esta foro mostrando a Ichiro, claramente más joven, un Riolu y un Eevee, el chico y el Riolu, que parecía ser una hembra, los dos sonriendo y mirando a la cámara, en esta foto Dark pudo ver los ojos de la Riolu, eran de un color azul blanquecino, similar al color del hielo. Por otra parte el Eevee estaba ligeramente escondido tras el chico, mirando entre curioso y asustado a la cámara que les había hecho la foto. Todas las fotos parecían hechas en el mismo punto, en frente de la entra de la casa, donde se podía ver un porche y algo del jardín, pero parecía haber más diferencias que solo la antigüedad de la foto, también unas estaban hechas en invierno, otras en primavera, otoño y verano, se notaba que eran fotos de familia, momentos que recordar y esto le dio a Dark que pensar mientras las observaba, recordando a sus padres, deseando poder ver una foto de ellos pero había perdido su móvil durante la escaramuza con Lucario. Volviendo al pasillo por el que estaba caminando: las paredes estaban pintadas de color crema y sin ese efecto de pared llena de pequeños piquitos que hace que te pienses unas trece veces si te apoyas en ella o no, también conocido como efecto gotelé. El techo era blanco y también liso, el corte de la pintura no pasando la esquina y el suelo, al igual que en la habitación, era de madera, literalmente madera, no parqué chapado, sino verdaderas tablas de madera barnizada y desparasitada. Para terminar había un total de cinco puertas en ese pasillo, por la que acababan de salir, otra más junto a esa en el lado derecho, luego otra algo más adelante en el lado izquierdo, junto a esa otra puerta más, esta con rendijas en la parte inferior de la puerta y, al fondo, la quinta puerta que era la única abierta que parecía llevar a la sala de estar. Las otras puertas deberían de ser las habitaciones y el baño.
Dark no pudo evitar quedarse un momento observando cada fotografía expuesta en ese pasillo y eso solo le hacía echar más de menos a ciertos seres queridos suyos. "El fin de semana acabó hace unos días, deben de estar muy preocupados." Pensó el Zorua con la cabeza baja, el recuerdo de los rostros de sus padres viniendo a la mente, causando que cierto tipo psíquico delante suya adquiriese una expresión extraña.
-¿Tú y esa Eevee os habéis encontrado con algún Ninetales por casualidad? –preguntó Hadrim de pronto, a lo que Dark de inmediato levantó la cabeza.
-Sí, ¿por? –preguntó el chico, su garganta empezando a sentirse menos dolorida y dejándole hablar por el momento.
-Se dice que los Ninetales pueden maldecir a los humanos que tocan alguna de sus colas sin permiso, convirtiéndoles así en pokémon y borrando sus memorias, entre otras maldiciones. –dijo el Espeon, deteniéndose junto a la puerta por la que acababan de salir.
El tipo siniestro se quedó mirando al tipo psíquico durante un largo rato para luego suspirar y bajar la cabeza.
-¿Quieres saber lo que pasó? –preguntó Dark, su voz empezando a sonar carrasposa otra vez- Vale, pero no voy a estar repitiéndome sin parar así que prefiero decírsela a todos los que estén en la casa. –dijo el Zorua, nerviosismo presente en su voz, no estando seguro de que fuesen a creer lo que tenía que decir.
Sin decir más, los dos entraron en otra habitación, la habitación situada junto a la puerta del baño. Ésta era ligeramente más grande que la anterior, en el centro, pegada a la pared, había una cama de matrimonio, seguramente para los padres de Ichiro, las paredes estaban pintadas del mismo color crema que el pasillo y algunos cuadros con pinturas y fotos individuales estaban colgados sobre la cabeza de la cama, a un lado de la habitación había colocada una gran cómoda de tres largos cajones, sobre la cual había todavía más fotos familiares, junto a la cómoda había un tocador con su espejo de pared y todo para que la dama humana de la casa se arreglase, en otra pared, ocupándola completamente había un ropero de tres partes, ocupando toda la zona de la pared salvo una esquina, suficiente para dejar un colgador donde colocar los zapatos del día a día, con un par de zapatos colocados en los bolsillos del colgador, en la última pared solo había una mesa normal con un televisor de pantalla plana de veinte pulgadas o así, sobre un reproductor de DVD de color negro y la mesa tenía un pequeño cajón, seguramente para los mandos y pilas, pero eso no era lo que estaba buscando Dark, cuya mirada se movió por la habitación un poco más, encontrando junto a la cama dos mesas de noche de dos cajones amplios, en una de las cuales solo había una lámpara mientras que en la otra había un despertador digital y un teléfono fijo, tras eso, sus ojos volvieron a posarse sobre la cama, donde había sentado un Lucario. La primera reacción de Dark fue retroceder pero luego, por alguna razón estaba seguro de que no era el mismo Lucario que les había atacado en el bosque.
-Oh, veo que has despertado. –dijo el pokémon del Aura con una sonrisa cálida.
Definitivamente no era el mismo Lucario, para empezar, era hembra, debía de ser Luca, además de que era la misma de las fotos del pasillo, junto a ella, dos Eevee se asomaron sobre el borde de la cama, a pesar del parecido con el Eevee de pelaje de coloración normal, Dark de nuevo supo, por alguna misteriosa razón, que no era Natalie.
-¡Hola! –saludaron los dos Eevee con una sonrisa desde la cama, no eran visibles para él, pero el Zorua juraría que sus colas estaban moviéndose de lado a lado solo por las expresiones de sus rostros, instintivamente y, como si tuviese vida propia su cola empezó a moverse de la misma manera, solo que más despacio, una ligera sonrisa se abrió camino al rostro del antes humano.
-Hola. –respondió Dark, notando que la garganta le dolía mucho menos, pero su voz todavía estaba algo rara, y no solo porque a sus orejas solo llegase el sonido "Zorua" cuando saludó.
Uno de los Eevee, el de coloración normal, saltó de la cama al suelo y se acercó a Dark con una sonrisa, todavía moviendo la cola.
-Mi nombre es Radius y ella es mi hermana Shade. –dijo el Eevee, presentando a su hermana apuntándola con una oreja.
-Yo soy Dark. –respondió el Zorua con la misma sonrisa.
Tras la corta presentación, Radius empezó a olfatear a Dark desde el hocico hasta la cola, causando al antes humano una sensación de incomodidad.
-Hueles mucho a humano. –dijo Radius- ¿Vivías antes con humanos o fuiste uno que molestó demasiado a un Ninetales? –preguntó el Eevee.
-Bueno… -empezó Dark pero se detuvo al oír a alguien toser sobre la cama.
Girándose hacia esta, Dark se acercó pero no tenía ni idea de cómo saltar para poderse subir a la cama, gajes de toda una vida a dos patas y siendo más grande que el sitio donde duermes, al final Luca le cogió con cuidado y lo puso sobre la cama. Allí, tumbada sobre una manta, estaba Natalie, despertando. Dark se acercó a ella caminando con las patas temblorosas por no estar acostumbrado a su nueva forma de caminar.
-Hey Natalie. –la llamó él- Estoy aquí, ¿vale? –dijo él para luego ver como su hermana abría los ojos y le miraba con sus ojos color esmeralda.
-Soy yo, Dark. –le dijo él con una sonrisa- Sí, parece que soy un Zorua. –añadió él y ella sonrió.
Ella sabía que tarde o temprano los dos se iban a transformar así que el hecho de que su hermano ahora fuese un pokémon no le había causado mucha impresión.
-Anda, descansa un poco más, yo estaré aquí, ¿vale? –le dijo él y ella asintió, sus ojos cerrándose y cayendo dormida de nuevo mientras él se dejaba caer a su lado sobre la manta y luego miraba al resto, que le miraban a él con curiosidad.
Dark soltó un suspiro y luego levantó la cabeza. Aclarándose bien las ideas para luego empezar a contar su historia, diciendo que él y Natalie son dos humanos transformados en pokémon por un Ninetales, algo que no sorprendió demasiado a los oyentes. Tras eso les pidió que no le interrumpieran, contándoles luego que ellos eran de otro mundo en el que los pokémon no existen salvo en videojuegos y en dibujos animados. Esto sí cogió por sorpresa a los que le escuchaban. Al menos en el mundo que estaban ahora los pokémon eran reales fuera de los juegos y la televisión. Tras explicarles eso les contó todo lo que había sucedido desde el primer día de clase, cuando los dos nuevos estudiantes, la nueva profesora, el nuevo chofer del bus escolar y la nueva encargada del mismo habían aparecido, hasta que él había cerrado los ojos antes de perder la consciencia tras la pelea con Lucario.
La habitación se quedó completamente en silencio cuando el Zorua terminó de hablar, siéndole algo difícil terminar ya que cerca del final su garganta empezaba a molestarle otra vez, no habiéndose recuperado por completo de la transformación. Mirando a todos: el Espeon parecía pensativo mirándole mientras la Lucario y los dos Eevee se miraban mutuamente para luego mirar al mayor de pelaje lila, quien asintió tras un poco con una sonrisa.
-Es una historia tan enrevesada que cualquiera la daría por falsa. –dijo Hadrim asintiendo y luego sonriendo- Pero es verdad, he visto tus recuerdos mientras la contabas y no eran para nada imaginaciones. –continuó el Espeon- Espero que no te importe.
Dark negó tranquilamente.
-Si eso os hace creerme dejó que me leas la mente todo lo que necesites. –accedió Dark.
-Bueno, pero no más lecturas mentales ahora, como tú le has dicho a tu hermana, tenéis que descansar, tú mismo no has terminado de recuperarte de la transformación y no te preocupes si no puedes dormir por tu insomnio, Hadrim dirá a Ichiro tu problema, tendrás que ir a un centro pokémon para una revisión y que te receten la medicina apropiada. –dijo Luca- Ahora, venga, ponte cómodo e intenta descansar. –añadió con firmeza- Shade. Radius. Vosotros dos id a jugar al salón y dejar descansar a Dark y Natalie por ahora.
Los dos Eevee asintieron y se despidieron de Dark. El Zorua agradeció un poco más de descanso y se acurrucó junto a su hermana como mejor pudo con su nuevo cuerpo y se dedicó a descansar.
Un par de horas después, gracias al despertador Dark podía llevar el curso del tiempo, Natalie volvió a moverse de nuevo, esta vez despertando y soltando un bostezo.
-¿Te encuentras mejor? –preguntó Dark tranquilamente mirando a su hermana.
-Bastante mejor –dijo ella con clara cara de estar medio dormida-, pero me vendría bien algo de agua. –dijo luego.
Dark no pudo evitar ponerse nervioso por eso, recordando cómo había tenido que ser alimentado solo unas horas antes. Sin embargo, antes de que pudiese responder, ella le miró con los ojos muy abiertos.
-¿Dark? –llamó Natalie la atención de su hermano- ¿Por qué cuando hablo oigo sonidos de Eevee? –le preguntó ella, Dark casi ni se había dado cuenta ya que se había acostumbrado ligeramente pero era verdad que a sus orejas solo llegaban "Vee"s e "Eevee"s cuando su hermana hablaba y él sonrió.
-Creo que para saberlo necesitarías un espejo. –respondió él ligeramente acelerado con una sonrisa a lo cual Natalie le miró con los ojos abiertos.
Natalie se había quedado en shock por lo que le acababa de decir su hermano. Sin pensar y actuando automáticamente se levantó y se miró entera de arriba abajo, pelaje marrón y crema, cuatro patas, largas orejas y para terminar, una peluda cola, la cual ella movió sin pensarlo de lado a lado.
-S-soy… -empezó ella, mirando de nuevo a Dark.
El Zorua conoce bien a su hermana cuando se lleva una enorme alegría, sí alegría, los dos sabían que iban a acabar como pokémon así que eso lo tenían asimilado, solo les quedaba esperar que de los alrededor de setecientos, contando incluso las evoluciones pero no los legendarios, les tocase la línea evolutiva de aquel que querían ser y al parecer habían tenido suerte. Volviendo al asunto, sí, Natalie puede ser una chica tranquila y controlada, pero cuando se lleva una alegría su comportamiento cambia completamente y como no… Natalie empezó a dar brincos sin pensar, sobre la cama, Dark preguntándose como su hermana había aprendido tan rápido a moverse sorbe cuatro patas, mientras ella daba saltos y gritaba con alegría.
-¡Soy una Eevee! –sus gritos no podían ser más fuertes debido a su garganta seca, al menos ella no se había levantado con la garganta dolida por el cambio.
-Natalie cuidado. –le avisó él antes de que ella llegase a perder el equilibrio mientras seguía dando brincos como si nada.
En un momento Natalie se quedó de espaldas a Dark y se levantó sobre las patas traseras en un intento de ponerse de pie como único sabía hacerlo por sí misma, solo para caer de espaldas y con tanta suerte de acabar dándose un fuerte cabezazo contra Dark. Los dos hermanos de inmediato y por el golpe quedando aturdidos y mareados.
-Te dije que tuvieses cuidado… -dijo Dark la voz completamente grogui como si acabara de levantarse y su visión dando vueltas en espirales, señalando su mareo por el fuerte golpe de su hermana, quien no estaba en mejor estado que él, solo que ella estaba patas arriba y con una sonrisa boba en la cara.
-Aaaayyyyyyh…. –fue la única respuesta de Natalie tras el golpe.
-Hey, ¿estáis bien? –Dark pudo oír la voz de Shade preguntando desde el suelo, por lo que se levantó, apartando su cabeza de debajo de la de su hermana y caminando tambaleándose hacia el borde de la cama.
-No ha sido nada. –dijo él solo para perder el equilibrio en ese momento y caer él esta vez.
Shade soltó un chillido de la sorpresa e intentó apartarse, solo para tener a un Zorua aterrizando en su espalda y los dos contra él suelo, Dark sobre Shade, él todavía con espirales en los ojos, las cuales se habían contagiado a Shade en cuanto su cabeza hizo contacto con el suelo, solo que la Eevee se recuperó más rápido, solo para darse cuenta de que Dark estaba sobre ella, las patas del Zorua a ambos lados de ella en una posición un tanto… extraña y que por alguna razón hizo que las mejillas de Shade se volvieran de color rojo para luego dar un brinco y apartarse.
-¡Wah! –soltó Dark al ser lanzado por los aires de nuevo por el salto de Shade y aterrizando en su espalda en el suelo, empezando a recuperarse del aturdimiento del primer golpe con su hermana, pero no ayudado por el nuevo golpe contra el suelo.
Una vez los dos hermanos se recuperaron de lo sucedido y Natalie hubiese conseguido relajarse de su subidón, Dark volvió a subir a la cama, teniendo que intentarlo varias veces hasta que consiguió saltar con la fuerza necesaria para ello. Por otra parte Natalie no estaba haciéndolo mejor. Tumbada en la cama no sabiendo como levantarse e intentándolo. Dark intentó ayudarla pero ella dijo que quería hacerlo sola, así que el Zorua soltó un suspiro y se quedó a un lado mientras Natalie intentaba ponerse en pie, cayendo todo el rato y volviendo a intentarlo. Shade observando también los intentos de la otra Eevee por mantener el equilibrio en su nueva forma. Le llevó unos minutos, pero por fin Natalie consiguió mantenerse en pie por sí misma, luego intentó andar… solo para caer otra vez de cara en la cama, haciendo que Dark soltase una risilla contenida.
-Al menos no estás aprendiendo en el suelo. –le dijo ya que él lo había hecho en el suelo.
-Venga sigue intentándolo, no tardarás en cogerle el truco mira. –Dijo Shade empezando a caminar ella misma sobre la cama, enseñando a Natalie como moverse. Nat no fue tan cabezota de negar esta vez la ayuda prestada y se levantó de nuevo, intentando imitar los movimientos de la otra Eevee, quien le iba diciendo con cuidado lo que hacer, hasta que Natalie estaba caminando por sí misma, tambaleándose y con las patas temblando pero caminando al menos.
Después de acostumbrarse a caminar a cuatro patas, Natalie decidió bajar de la cama, para lo cual se acercó al borde. Shade bajando la primera, saltando al suelo para ello, Dark imitándola, pero aterrizando con mucha menos elegancia y casi dándose de bruces contra la alfombra junto a la cama, Natalie por su parte casi trompica con la sábana, gracias que se dio cuenta y sacó la pata de detrás del doblete de la misma para luego saltar y aterrizar con la misma gracia que Dark y empezar a caminar alrededor sin mayor problema esta vez.
-Muy bien, ya habéis aprendido a caminar a cuatro patas. –dijo Shade con una sonrisa- Aunque Dark tu tendrás que acostumbrarte de nuevo a las dos patas en un futuro. –le dijo la Eevee shiny, a lo cual el simplemente hizo un gesto con los hombros.
-No pasa nada, cuando llegue el momento me pondré a ello. –dijo él tranquilamente.
Después de decir eso, Dark le dijo a Natalie que les había explicado todo lo sucedido a los pokémon de la casa.
-Dark la próxima vez piénsalo dos veces antes de decir nada de eso, podrían tomarnos por locos. –le dijo ella con algo de irritación en la voz, y no solo por estar todavía mal por su transformación.
-Bueno, al menos tenía a alguien para corroborar lo que había dicho. –dijo él- Su padre es un Espeon y miró en mis recuerdos para asegurarse de que no mentía.
-Aun así no vuelvas a soltar prenda de esa forma. –le riñó ella.
Dark fue a responderle pero en ese momento Ichiro entró por la puerta con un biberón en mano.
-Bueno Eevee… veo que te has despertado. Natalie, ¿cierto? –ella asintió despacio- ¿Quieres comer? –preguntó el chico acercándose a ella, quien asintió de nuevo.
Entonces Ichiro la cogió en brazos y la acunó ligeramente, dejándola confundida.
-¿No te lo he dicho? –preguntó Dark- Parece que somos cachorros que no pueden todavía comer bien por nosotros mismos. –dijo el Zorua sonriendo con malicia.
-Y me lo dice ahora… -soltó Natalie bajando las orejas, cerrando los ojos por la mitad y murmurando algunos juramentos contra su hermano.
Al final, se quedó calladita en cuanto Ichiro le acercó el biberón. No abriendo la boca en absoluto y apartando el morro.
-Venga, tienes que comer, Natalie. –le dijo el humano, pero ella negó con la cabeza- Eres demasiado pequeña todavía para intentar morder las bayas o incluso beber agua por ti misma. –añadió pero Natalie seguía sin querer beber del biberón, además de eso sintiéndose ligeramente humillada al ser llamada "pequeña"- Vale como quieras.
Dicho eso, Ichiro apartó el biberón y Natalie dio un suspiro para luego bostezar con los ojos cerrados y, al cerrar el morro, encontrarse con la boquilla del biberón en ella, Ichiro con una sonrisa maliciosa.
-Te pillé. Ahora come. –dijo él, no dejando que ella se apartase, apretando ligeramente para hacer que un poco de leche le cayese en la lengua, intentando que el hambre de ella pudiese más que su orgullo.
Lo consiguió, al sabor del alimento, por distinto que fuese al que ella conocía, Natalie dejó de protestar y empezó a beber con hambre, dejándose llevar y agarrando el biberón igual que Dark había hecho previamente.
-Eso es. Mejor así, ¿verdad? –Ichiro dice tranquilo, dejándola comer a su ritmo.
Después de cinco minutos, Natalie estaba llena e Ichiro se fue a la cocina con el biberón a medio beber, diciéndoles a los dos que descansasen un poco más. Sin embargo, tanto hermano como hermana estaban cansados de estar tumbados, así que decidieron ir con Shade, quien les propuso jugar un rato con ella y con Radius. Normalmente la idea de jugar como niños pequeños no les parecería demasiado apetecible, pero en esta situación les parecía la mejor idea de todas, además, no tenían nada que perder, por lo que los dos siguieron a la Shiny Eevee hasta el jardín, donde Radius estaba jugando solo con una pelota de tenis, aparentemente aburrido. Momentos después los cuatro estaban jugando con ella a intentar atraparla y ver quién podía mantenerla más tiempo en su poder.
Y el tiempo empezó a pasar, los días pasando a ser semanas y las semanas se reunieron en un mes. Durante ese tiempo, Dark y Natalie habían dejado que sus lados infantiles tuviesen un poco de diversión, jugando aquí o allí con Shade y Radius, el Eevee no pareciendo muy… contento cuando Dark pasaba tiempo a solas con su hermana, el Zorua solo esperaba no estarle molestando y la shiny simplemente echaba la culpa a que su hermanito estaba celoso de que ya no pasasen tanto tiempo juntos y decía que ya se le pasaría. Hadrim y Luca se habían dado cuenta de esto y estaban intentando pensar en alguna manera de hacer que Dark y Radius volviesen a llevarse bien, más por parte del Eevee que del Zorua quien no tenía ningún problema con él. Respecto a los humanos, no tardaron mucho en conocer a los padres de Ichiro. La madre era una mujer de tez pálida, esbelta, de pelo castaño corto, ojos de color azul clarito. Para cualquier humano tendría buenas miras y era guapa pero también era bastante espabilada con las cosas y había pocas que se le escapaban, aunque normalmente decidía no presionar el asunto, las ropas cambiaban cada día así que sería difícil decir cuál era su ropa más habitual. El padre por otro lado era de tez morena, pelo oscuro, le gusta dejarse la barba pero siempre la tiene recortada, su aspecto físico era fuerte y algunos músculos se le marcaban y sus ojos eran de color oscuro, según Natalie, si fuese un adolescente cualquier colegiala en nuestro mundo estaría babeando detrás de él, solo esa opinión ya hacía que Dark sintiese escalofríos, la ropa normal del padre era su uniforme de trabajador de la construcción pero fuera de la rutina no era fácil saber qué era lo que más llevaba.
Volviendo con Dark, Natalie, Shade y Radius. Los cuatro estaban jugando en el jardín tranquilamente, el juego al que jugaban, Shade y Radius lo llamaban "Cazar", que resultó ser una combinación entre el escondite y las cogidas solo que en vez de que el que se la queda tiene que buscar a los demás, uno es la presa, tiene que esconderse lo mejor que sepa y evitar que los otros le encuentren, Dark era la presa en esta ronda y Radius parecía mucho más motivado de lo normal por encontrarle. El Zorua se tomó su tiempo en encontrar un buen escondite, la casa la habían prohibido ya que había muchos escondites juntos y podían usarlos para moverse escondidos y hacer a los que cazan más difícil la cosa así que solo podían jugar en el jardín y en la casita de madera que había en él. Dark había decidido esconderse en la casita de madera, debajo de la cama que no era más que una pieza de madera sin colchón pero con una sábana encima y algunos cojines, la sábana cayendo a los lados de la cama y permitiendo así que la parte de abajo no fuese encontrada. El Zorua se mantuvo ahí escondido. Sabiendo que, más que nadie, Shade y Radius seguirían su olor, Dark había realizado varias vueltas, pasando con cuidado por algunas partes que tenían prohibidas por normas de la casa, como entre las flores y eso que una vez se había llevado una buena sesión de tortas cortesía de Laura, la madre de Ichiro, experiencia de la que digamos tras la que Dark no pudo sentarse en los tres días siguientes. Sin embargo esta vez había tenido cuidado de no causar daños a las flores, había cruzado por ahí en un intento de romperles el rastro y que tuviesen que buscar más, pero en caso de encontrasen por donde seguía su olor había pasado por el garaje de la casa y algunos arbustos del borde del patio antes de llegar a la cabaña de madera donde estaba escondido.
La espera se le hizo larga, lo cual significaba que debería de haber hecho un gran trabajo. Radius, Shade y Natalie siguiendo su rastro, Natalie aprendido a hacerlo con este juego. Los tres deteniéndose al llegar a las flores.
-No me lo puedo creer. –dijo Natalie- La última vez que pasó por las flores se llevó una buena. –añadió luego.
-Sí pero eso fue por romper las flores. –dijo Shade- Fíjate no hay ni un solo tallo partido –comentó luego mirando de cerca.
-Bueno sea como fuere será mejor que busquemos por donde sale el rastro. –dijo Radius a las Eevee, empezando a olfatear alrededor de la esquina del jardín dedicada a las flores.
Varias veces encontraron algunos rastros que salían pero al seguirlos estos se alejaban un poco antes de volver. Después de varios minutos los tres por fin habían encontrado el rastro que se alejaba de las flores.
-Wow, Dark sí que sabe cómo ganar tiempo. –comentó Radius- tantas vueltas entre las flores solo para tenernos ocupados.
-Sí, él es así, siempre pensando en maneras de ganar, hay que ser paciente cuando se juega con él. –Natalie dice asintiendo- Lo cual a veces puede ser irritante.
Los tres pokémon continuaron el juego, Hadrim sonriendo sabiendo que se estaban acercando y sorprendido por la forma de actuar de Dark, parecía estar tomándselo en serio, tal vez demasiado, ya que los tres Eevee parecían empezar a aburrirse de cazarle.
Después de seguir todo el recorrido que el Zorua había realizado, los tres cazadores por fin llegaron a la pequeña cabaña y entraron en ella.
-Su rastro no sale de aquí, tiene que estar en alguna parte. –Dark pudo oír a Shade decir, emoción clara en su voz ahora que el juego empezaba a ponerse interesante de nuevo.
-Natalie mantente en la puerta. –dijo Radius- Shade y yo buscaremos por aquí.
Natalie no dijo nada, solo se quedó en la puerta de la cabaña para evitar que Dark saliera mientras Shade y Radius buscaban. Si le encontraban ahora no podría escapar con Natalie en la puerta. "Por favor que no me vean. Por favor que no me vean." Pensaba Dark sin parar, solo queriendo no ser visto. Pasado un rato más, el Zorua era capaz de oír su propio corazón, su cuerpo entero tenso viendo como la sombra de un Eevee se acercaba a la cama de madera.
Sin decir nada, el Eevee movió la cola de lado a lado, teniéndola levantada, esto llamando la atención de otra sombra de Eevee que empezó a acercarse también a la cama por otro lado, arrinconando a Dark contra la esquina debajo de la cama. Un momento después, Radius y Shade saltaron bajo las sábanas. Dark cerró los ojos, esperando que le saltasen encima y le declarasen cazado.
Los segundos pasaron pero nada pasaba. Dark abrió los ojos para ver a los dos hermanos mirando a un lado y a otro.
-¿Pero qué…? –soltó Radius- Juraría que su olor venía de debajo de la cama. –dijo el Eevee.
-Dark, estás haciendo trampa. –protestó Shade dando un golpe al suelo con la pata y con voz de queja- Sal de donde estés. ¡Esto ya no es divertido! –dijo ella saliendo de debajo de la cama para luego sentarse en el suelo y esperar.
"Esto… ¿qué?" pensó Dark para luego mirarse a sí mismo y lo único que pudo ver fue… nada.
-¿Pero que coj-? –gritó Dark dando un brinco y dándose un golpe contra la cama de madera, soltando un quejido que interrumpió sus palabrotas- ¡Owwwf! –se quejó él, cerrando los ojos para luego abrirlos y ver a los dos hermanos mirándole con sonrisas maliciosas, poniéndole cada uno una pata encima.
-¡Cazado! –dijeron Radius y Shade a la vez y luego le sacaron de su escondite.
-¡Oh! ¡Venga ya! –protestó Dark aunque no era quien para protestar y por alguna razón esa línea le pareció extrañamente familiar.
Dejando de lado eso, una vez fuera de debajo de la cama, Natalie fue hasta él e hizo lo mismo, declarándole cazado ella también, terminando así el juego.
-¿Cómo has hecho eso? –preguntó Radius una vez los cuatro estaban ya fuera de la cabañita.
-¿Hacer qué? –preguntó Dark sin saberlo.
-Hacerte invisible. –respondió Shade- Cuando nos metimos debajo de la cama no pudimos verte. –añadió ella.
-No lo sé. –dijo él- Yo solo quería que no me encontraseis.
-Lo que ha pasado es que has activado tu habilidad de ilusiones. –dijo Hadrim acercándose al notar la confusión en los cachorros.
-¿Tú crees? –preguntó Dark.
-Sí. Zorua aprende a utilizar su habilidad a muy temprana edad, de modo que puede mantenerse a salvo mientras Zoroark va a buscar comida. –dijo Hadrim.
-¿De qué estáis hablando? –preguntó Radius, pero fue Natalie la que respondió.
-He leído algo sobre eso, no solo en los juegos en nuestro mundo sino también en un libro que hay en el salón. –dijo ella- Zorua y Zoroark comparten habilidad tras evolucionar, esta habilidad es llamada "Ilusión" y básicamente les permite crear ilusiones capaces de engañar todos los sentidos y, si son lo suficientemente poderosas, incluso llegar al punto de engañar a la tecnología de forma que no hay manera de destapar la ilusión por ningún medio. Normalmente utilizan esta habilidad como medio de defensa, para protegerse ellos mismos o el entorno en el que viven. –dijo ella, a lo que Hadrim asintió- También se dice que Zoroark puede crear ilusiones para guiar a un entrenador que considere adecuado hasta Zorua para que éste se haga más fuerte con la ayuda del humano, pero eso último creo que es más una leyenda urbana. –añadió después
-Sí, más o menos eso lo resume todo. –dijo Hadrim- Sin embargo la segunda parte parece que está hecha para que los humanos no tengan miedo de Zoroark ni Zorua, no estoy seguro de eso, nunca he conocido a uno. –añadió luego el Espeon con una sonrisa.
En ese momento, Luca se acercó a ellos.
-Bueno. Basta ya de hablar de habilidades, ¿alguien quiere merendar? –preguntó la Lucario dejando en el suelo dos grandes boles, uno lleno hasta arriba de una macedonia de bayas y el otro con agua para todos.
-¡Yummy! Macedonia de bayas. –soltó Shade con un gritito de gusto no perdiendo tiempo en lanzarse sobre el bol pero Luca la detuvo.
-¿Qué se dice? –preguntó ella con un tono típico de cuando un padre quiere que digas algo antes de que hagas nada.
-Oh. Gracias, mami. –dijo Shade, sonrojándose un poco- Lo siento es que hace tiempo que no preparas una macedonia así. –dijo ella.
Radius sí que agradeció primero, aprovechando el descuido de su hermana y teniendo suerte de que no le habían pillado esta vez, agradeció la comida y se puso a comer. Dark y Natalie haciendo lo mismo y Hadrim también.
-Gracias por las bayas, Luca. Tienen muy buena pinta. –dijo él- Normal, siempre traes las mejores bayas que puedes encontrar en tus caminatas por el bosque. –dijo el Espeon para luego pillar un trozo de baya y comérselo.
-Oh. Eres un adulador. –dijo ella dándole un ligero azote al tipo psíquico en el lomo… tal vez un poco más atrás- No hay de qué, ahora disfrutad de las bayas. –dijo ella.
-¿Tú no comes? –preguntó Natalie.
-Tranquila querida, tengo algunas preparadas para mí misma en la cocina. –dijo Luca.
-Pero no es lo mismo, anda siéntate y merienda con nosotros. –dijo la antes humana.
-No puedo, cielo. Tengo que hacer unos recados. –dijo ella- Tengo que ir a comprar al pueblo.
-¿No pueden esperar un poco las compras? –preguntó Dark- Es que no me parece bien que alguien que se ha tomado la molestia de preparar esto no pueda disfrutarlo con los demás. –añadió el Zorua luego.
Luca estuvo a punto de responderle pero Hadrim se metió por medio primero.
-Vamos, Luca, relájate un poco. –dijo Hadrim- Siempre que Laura o Moisés te mandan algo te pones de los nervios y quieres hacerlo cuanto antes. Siéntate y disfruta de la merienda. –le dijo él con una sonrisa cálida.
Luca se lo pensó un rato pero al final sonrió.
-De acuerdo, además todavía es temprano. –dijo ella sentándose y cogiendo un pedazo de baya.
Por otra parte, Natalie estaba algo incómoda, nunca habiendo compartido el plato de aquella manera sin usar cubertería, Dark no estaba más cómodo que ella, aunque los dos estaban disfrutando las bayas también y preferían no decir nada para no estropear el momento.
Después de la merienda todos se acurrucaron a un lado del jardín para echar una siesta. Dark seguía sin poder dormir, por lo que se acercó a Luca.
-Luca. –llamó Dark, ganando la atención de la Lucario.
-¿Pasa algo, Dark? –preguntó ella agachándose ligeramente para estar a su altura.
-Cuando has ido a buscar bayas… ¿has visto por casualidad unas ropas humanas en el bosque? –preguntó el Zorua.
Luca cerró los ojos y se puso a pensar en ello, intentando recordar.
-Bueno, no he visto ropas pero lo que si vi eran dos mochilas que tenían vuestro olor. –dijo ella tranquila, los ojos de Dark se abrieron como platos, un ligero brillo de emoción en la mirada.
-¿Hacia dónde? –preguntó el Zorua, acelerado.
-Dark, están muy lejos, no puedo dejarte ir. –dijo Luca negando con la cabeza.
-Por favor, tengo que recuperar una cosa muy importante para mí y para mi hermana, por favor, ¿dónde están? –preguntó de nuevo, haciendo que Luca se mordiese el labio inferior.
-Está bien, te llevaré pero si hay algún peligro volveremos aquí aunque sea con las patas vacías. –dijo ella y él asintió deprisa.
Luca se levantó, Hadrim habiéndolo escuchado todo y sabiendo que no les pasaría nada ya que Luca sabe muy bien cómo defenderse y no solo por su tipo lucha. La Lucario cogió en brazos a Dark y empezó a caminar en dirección hacia donde había visto las mochilas.
El camino se llevó alrededor de una hora pero, al final, Luca llegó hasta donde estaban las mochilas y Dark pudo reconocer el lugar como el último donde habían hecho campamento. Incluso los indicios de la pelea seguían alrededor de la zona, mucho menos evidentes ya que había sido un mes atrás pero estaban ahí, sin embargo eso no era lo que al Zorua le interesaba. Sin perder un momento, Dark corrió hacia su mochila y empezó a rebuscar y escarbar en ella, buscando.
-Dark, ¿qué haces? –preguntó Luca.
-Buscar entre mis viejas cosas. –respondió él con tranquilidad.
-Ah cierto, es tu mochila. –dijo ella rascándose la cabeza ligeramente y mirando alrededor, viendo los indicios de batalla y decidiendo estar alerta por si acaso.
Después de estar revolviendo sus cosas durante un rato, Dark salió de la mochila sin nada.
-No está aquí… -dijo él y luego corrió hacia la mochila de Natalie.
De nuevo se puso a buscar algo en ellas.
-¡Ahá! –soltó, al parecer había encontrado algo- Sí tengo el de Nat. –dijo él sonriente y saliendo con un aparato en la boca y dándoselo a Luca- Por favor sujeta esto. –dijo él con la boca llena del teléfono móvil de su hermana.
Definitivamente el suyo estaba en sus ropas. Mientras Luca observaba extrañada lo que para ella era un aparato extraño, más que nada por no conocerlo ya que ella había visto pokenavs entre otras cosas, Dark intentaba recordar por donde había salido corriendo. El móvil de Natalie era un LG-G3 con una carcasa de color rosadito con una gema de bisutería roja en la parte de atrás, justo al lado de los botones de volumen y apagado. Tras un poco más, el Zorua pudo recordar hacia dónde había corrido y se lanzó en carrera por ahí.
-¡Dark! ¡Espera! –soltó Luca al verle alejarse, echando a correr hasta alcanzarle y corriendo a su lado- ¿A dónde vas? –preguntó ella.
-Por aquí fue por dónde eché a correr intentando huir del otro Lucario. –dijo él y siguió corriendo hasta que, unos minutos después, encontró lo que buscaba- ¡Ahí está! –soltó.
En un rincón del bosque, Dark pudo ver sus ropas tiradas en el suelo. Bueno, más bien solo el pantalón ya que la chaqueta, la camisa, las botas y los calcetines se los había quitado en el campamento.
El Zorua corrió hasta la prenda y rebuscó como pudo en los bolsillos, sus ojos iluminándose cuando encontró lo que buscaba. Su Experia J. Ya lo tenía, sin embargo, fue entonces cuando Luca se dio cuenta de que no estaban solos y cogió a Dark en brazos, quien sujetó su móvil con fuerza con la boca, pero sin llegar a hacerle nada.
-¿Qué pasa? –preguntó él con la boca llena.
-No estamos solos. –dijo Luca poniendo mala cara y empezando a sentir el aura para localizar la posible amenaza.
Al momento, un grupo de Syther se dejó ver entre los árboles. Luca retrocedió, abriendo los ojos al ver que ya no estaban intentando esconderse y viéndoles. Contra uno o dos de ellos tal vez la Lucario podría luchar, pero no contra tantos a la vez, el grupo era de unos siete pokémon bicho, así que Luca hizo lo mejor que podía hacer, y más teniendo un cachorro en brazos, darse la vuelta, patear un Syther que tenía detrás para apartarlo de su camino cuando este se abalanzó sobre ella para detenerla y echar a correr.
Luca usó toda su velocidad para alejarse del grupo de pokémon bicho que la perseguía, mirando hacia atrás de vez en cuando para verlos volando tras ella mientras corría todo lo que podía. Dark no diciendo nada, solo esperando que las cosas se calmasen un poco, intentando relajarse él mismo y nunca soltando l móvil entre sus fauces, gracias por la funda que si no la pantalla ya se habría rajado con sus colmillos de leche. Luca tuvo que deshacerse de unos cuantos pokémon mantis religiosa para que así les dejasen en paz.
-Eso ha estado cerca. –comentó Dark, intentando romper el silencio incómodo.
-Sí. Lo he notado. –dijo Luca, sonando totalmente fresca, como si la carrera hubiese sido nada, algo que a Dark no le sorprendió, pokémon y humanos en este mundo tienen que ser bastante resistentes para sobrevivir, después de todo.
-Bueno, ya tengo lo que quería. –dijo Dark, dejando que Luca cogiese también su móvil- Lamento haberte metido en ese fregado con los Syther. –dijo él- Pero ya podemos volver a casa.
-No te preocupes. –dijo Luca tranquila y sonriendo, empezando a caminar de nuevo y con calma hacia la casa.
Al regresar a la casa, la primera en recibirles fue Natalie, quien saltó sobre Dark y le abrazó con las patas delanteras.
-¡Dark! ¡Mendrugo, me tenías preocupada! –dijo ella rompiendo el abrazo para darle un capón detrás de la cabeza, al que él se quejó ligeramente- Podría haberte pasado algo, o a Luca. –dijo Nat.
-No te preocupes, no nos ha pasado nada. –dijo Dark sonriendo- Además, he encontrado algo que te gustará. –dijo él sonriendo mientras Luca ponía los dos móviles en el suelo para que Natalie los viese.
-¿Nuestros teléfonos? –preguntó ella- Dark, ¿me has tenido preocupada para ir a por los teléfonos? –dijo ella, empezando a sonar ligeramente irritada, algo que pilló a Dark por sorpresa.
-Bueno sí. Pensé que- -empezó él pero su hermana le cortó.
-¿Pensaste? ¿¡Qué pensaste!? ¿¡"Voy a recuperar nuestros teléfonos así podré escuchar mi música y de paso buscaré el de Natalie"!? –dijo ella, su rostro mostrando su enfado.
(A partir de aquí por favor buscad "10 Hours Zinnia Theme (Sorrow) Extended Pokemon Omega Ruby/Alpha Sapphire Music" recomiendo esta versión porque la canción durará hasta el final del capítulo, acordaros de pararla cuando... os sintáis que podéis pararla :'))
Eso a Dark le dolió bastante pero ella siguió hablando mientras todos escuchaban, la Eevee por su parte había visto lo peligroso de este mundo, lo único que ella no quería era perder a su hermano.
-¡Yo aquí preocupada de que podría pasarte algo, de que podrías romperte una pata, o peor, incluso pasarle algo a Luca! –dijo Natalie, sí ella se preocupa bastante por otros también- ¡Pensando también que aquel Cradily podría haberos encontrado y hecho daño, y resulta tú habías ido a buscar estos aparatos que no nos sirven para nada aquí!
Natalie continuó echándole la bronca a su hermano durante un rato, Dark aguantando hasta la última palabra mirando hacia el suelo, su móvil delante suya y él esperando, sabiendo que su hermana estaba preocupada por él. Desde que habían llegado a ese mundo los dos hermanos no se habían separado ni un día el uno del otro, ni siquiera por asuntos privados.
Natalie continuó más y más, repitiéndose incluso en lo preocupada que había estado a pesar de que Hadrim insistía en que Luca sabe defenderse, que nada les pasaría. Shade y Radius habían intentado jugar con ella para calmarla, incluso Ichiro había querido animarla; y, de nuevo, terminando con que toda su preocupación era porque él se había puesto en peligro al ir a buscar unos teléfonos que no podrían usar.
-¿Por qué son tan importantes? Dime. –dijo ella cuando por fin terminó.
Dark la miró con una mirada dura y claramente dolida, sintiendo un nudo en la garganta, pero decidió enseñárselo. El Zorua encendió su móvil como mejor pudo, realizó el patrón de desbloqueo y la siguiente acción fue buscar la galería de fotos. Buscando una foto en particular, ver todas esas fotos le trajo muchos recuerdos, haciendo que una lágrima resbalase de uno de sus ojos y por una mejilla. Cuando encontró lo que buscaba, Dark tuvo que respirar profundamente un par de veces para poder hablar, girando luego su móvil y pasándoselo a ella a ras de suelo. Al ver la foto, los ojos de Natalie se abrieron como platos: se trataba de una foto que Dark guardaba como oro en paño, una foto de toda la familia Corel junta en un día de navidad a la hora de la comida, uno de los momentos más felices para todos.
-Dark… -empezó ella pero no tenía palabras, pero tampoco tuvo tiempo de buscarlas.
-Los móviles no son importantes. –dijo él con la voz rota, interrumpiéndola- Pero quiero que me mires a la cara –añadió- y me digas que ellos no son importantes. –le dijo él- No he ido a buscar los móviles porque nos fuesen a servir de algo, Natalie. Los he ido a buscar porque son nuestros álbumes de fotos. –dijo él, lagrimas cayendo de sus ojos y resbalando por sus mejillas hasta gotear al suelo salvo que él las apartase con una pata, volviendo a mirar a su móvil y viendo la foto, centrándose sobre todo en sus padres. Recordándoles durante el desayuno cada mañana, sus caras, la sonrisa de su madre, la de veces que ella le decía que no estaba de acuerdo con que se fuese de escapadas al bosque, que era peligroso y las contras que su padre utilizaba, diciendo que le serviría para generar carácter y al menos un mínimo de respeto por la naturaleza pasar tiempo en el bosque y que le gustaría que Natalie fuese un poco más como él solo en el aspecto de querer pasar tiempo en el bosque y disfrutar de la naturaleza. Cuantas discusiones se levantaban solo por esas conversaciones.
Natalie también empezó a recordar, las fiestas de navidad, las vacaciones, todos esos tiempos en los que la familia estaba junta, echándolos de menos. Esperando por cualquier método una forma de regresar a casa y poder volver a sus vidas. Según Dark, Mew había dicho que cuando todo estuviese solucionado podrían volver pero… ¿y si eso no era así? ¿Y si esto se prolongaba? ¿Y si ellos no podían hacer anda y acababan fallando a los que les habían pedido ayuda? Entonces todos aquellos momentos se acabarían… No podrían regresar a casa. Solo saber que sus padres están vivos, seguramente preocupados y saber que toda su familia están seguramente preocupados por ellos y no poder decirles que ellos están bien… era algo que simplemente ninguno de los dos podía soportar. Y para colmo ella había acusado a Dark de haberse puesto en posible peligro solo para algo inútil como eran los móviles.
-Te juro Natalie… –dijo Dark, haciéndola mirarle- …que a veces no piensas las cosas. –terminó tras eso, apartando el móvil para darle un abrazo a su hermana, quien se lo devolvió.
Allí ellos solo se tenían el uno al otro como familia, y a nadie más. Tenían que confiar el uno en el otro más que en nadie que estaba con ellos. Natalie no pudo evitar romper a llorar en el collar de pelaje de Dark y Dark solo cerró los ojos, intentando ser fuerte para que ella se desahogase mientras él también estaba dejando caer lágrimas, temiéndose lo peor igual que ella, mientras la foto seguía mostrándose en el móvil, sus padres y ellos mismos sonriendo de oreja a oreja junto al resto… segundos después, el móvil se apagó para ponerse en modo descanso, esperando ser encendido de nuevo para volver a mostrar la foto, pero Dark ya había visto bastante de esas fotos por el momento como para darse cuenta de lo mucho que echaba de menos a su familia tras un mes de no haberles visto la cara.
Tras un rato más, los dos rompieron el abrazo.
-Lo siento Dark. –dijo Natalie.
-Cualquiera puede explotar de esa manera, no te preocupes. –dijo él mirando al suelo para luego recoger su móvil e ir a preguntar a Luca donde podría guardarlo.
La Lucario cogió los dos aparatos y ella misma los guardó en un cajón donde solo había cosas que pertenecían a los pokémon de la casa, entre juguetes, collares y arneses.
-Ya está. ¿Queréis cenar? –pregunto ella con una sonrisa, intentando alegrar el ambiente.
De los presentes, solo Luca había podido sentir hasta el último gramo de tristeza que tenían los dos hermanos, quienes asintieron a su pregunta para luego oír a Laura llamar a todo el mundo al comedor para ir a cenar.
La cena fue silenciosa para Dark y Natalie, el resto encontrando temas de los que hablar y, después de llenarse la panza, todavía con los desayunos de cada mañana de vuelta en casa reproduciéndose en su cabeza, Dark decidió acabar el día por su parte y se fue al salón, subiéndose al sofá y acurrucándose en una esquina, incapaz de dormir pero no incapaz de descansar. Natalie por su parte se acomodó en una cama para pokémon en la esquina del salón. Los dos en silencio, hasta que la Eevee empezó a roncar suavemente, señalizando que se había dormido. Dark por otro lado… seguía sufriendo su ataque de insomnio, además de la nostalgia de la familia. "Espero que Ichiro me tenga preparada una cita en el centro pokémon para pronto." Pensó el Zorua en un intento de apartar sus pensamientos de esas memorias y además de eso sintiendo que empezaba a pesarle el tiempo sin dormir, llevaba ya cuatro días de esta manera, desde que había empezado a echar de menos a los que habían dejado en casa y a dejar de ser tan positivo en el aspecto de la posibilidad de volver. La noche pasó lenta para Dark… lenta y depresiva, Radius decidiendo hacerle compañía mientras Shade hacía compañía a Natalie. Puede que al Eevee no le gustase mucho que Dark pasase tanto tiempo con Shade pero eso no era razón para dejarle solo cuando no estaba precisamente animado. Dark agradeció la compañía, incluso cuando el Eevee se quedó dormido para el resto de la noche, decidiendo él cerrar los ojos de nuevo y dejar pasar el tiempo hasta el amanecer.
Cuarto muro original:
Dark: ¡eres un capullo! -llorando mientras me araña la cara-
Yo: Hey hey ¡Cálmate! -intentando mantener al Zorua alejado-
Dark: ¡NO ME DIGAS QUE ME CALME!
Yo: Vale, mala elección de palabras. Pero en serio si me dejas sin cara ¿cómo vas a saber si volverás algún día a casa?
Dark: ...tuché.
Yo: Gracias. ¿Quieres despedir?
Dark: Bueno lectores, casuales y seguidores, Rayrudan todos los demás esperamos que os haya gustado este capítulo después de tanto tiempo preparándolo, por suerte no ha sido tanto como la última vez. A pesar de que Natalie y yo hemos quedado como unas magdalenas en remojo y que mi hermana ha quedado como una bocazas, me alegro de que esto continúe. Nos veremos pronto en el próximo capítulo.
Yo: En el cual dará comienzo el desarrollo de esta historia. Solo diré que esta historia tiene varios plots separados dentro del gran plot de la historia y en el siguiente capítulo dará comienzo el primer plot.
Dark: ¿ah, sí? ¿Y qué será? ¿Ir a por las medallas como en todos los fanfics de esta página en los que hay humanos de por medio? o al menos la mayoría.
Yo: -sonrisa malvada- Oh, ya verás ya. Solo te diré que eneste plot no estaréis todo el grupo.
Dark: A veces das miedo
Yo: Bueno como ya ha dicho Dark, ¡HASTA LA PRÓXIMA!
Cuarto muro nuevo (tras cap 11):
Dark: No dejas de ser un capullo...
Yo: lo sé... encima la música T^T mejor está preparado, no va a ser la única escena de estas.
Luca: me tenías sin ojos hasta tan lejos... ow mis ojitos... ya os tengo de vuelta.
Hadrim: Más bien los lectores creerían que tenías los ojos de un Lucario de la media.
Luca: De cualquier manera. -ataque óseo en mano-
Yo: -se pone la ropa de correr- bueno me voy a hacer spinnin... a unos cien kilómetros por hora... -sale huyendo-
Luca: ¡Ven aquí te voy a enseñar yo a ti a olvidar detalles!
Dark y Hadrim: -sweatdrop-
Natalie: -llorando en silencio leyendo de nuevo la descripción de la foto-
Radius: Hey...
Nat: estoy bien... -le sonríe-
