Bueno por fin os traigo aquí el capítulo 8 de este fanfic que parece que a muchos os gusta y además de eso, es día 23 cuando lo subo! supongo que esto puede considerarse un regalo de Navidades para vosotros por adelantado :D. Por desgracia, no es ningún especial de navidad y... bueno...

AVISO: esté capítulo contiene una parte muy violenta, menciones de tortura, asesinato y una ligera... señalización a las drogas. Así que este capítulo queda completamente marcado con RATE M! así que leedlo bajo vuestro propio criterio. NI SE OS OCURRA hacer nada de lo que leáis aquí, aunque os considero a todos suficientemente maduros como para no hacerlo. Bueno, eso dicho...

Disclaimer: ...Solo queda añadir que pokémon pertenece a Gamefreak, Nintendo y The Pokémon Company y que no quiero ni pienso en lucrarme con su trabajo, lo único que me pertenece es esta historia y todos los OCs presentes en esta historia.


Antes de empezar buscad la canción Dragon Quest VIII OST - Remembrances ~ Cursed Trodain Theme (Symphonic Version) se escuchará durante toda esta parte o hasta que se acabe

Llorar era lo único que la Eevee había hecho. Desde que se había despertado tras la noticia de que su hermano había desaparecido, Natalie se había quedado tumbada en la el colchón para pokémon del salón de la casa, sin decir nada, ni mirar a nadie, solo acurrucada y echa una bola. Intentando no llorar y convencerse a sí misma de que Dark estaba bien, que volvería tarde o temprano. A menudo llevada por la desesperación diciéndose a sí misma que él y Radius entrarían por la puerta delantera como si nada y todo lo que había pasado había sido solo una mala pesadilla. Sin embargo eso nunca pasó. Ninguna de las veces en las que ella se lo había dicho a sí misma en los dos días que habían pasado desde que los dos habían desaparecido.

Shade por su parte también lo estaba pasando mal, no solo por la desaparición de Rad y Dark sino por no poder animar a su amiga. La Eevee Shiny acompañándola de cuando en cuando y al menos consiguiendo hacer que Nat comiese, aunque fuese un poco. La casa parecía vacía y no por falta de habitantes, más bien por falta de actividad. Normalmente los cuatro pokémon jóvenes estarían jugando por la casa mientras los humanos ven la tele o hacen cualquier otra cosa, sin embargo, lo único que se oía era el sonido del televisor en el canal de las noticias. La familia había incluso llamado a la policía esa mañana para pedir ayuda, pero hasta ahora no habían tenido ni una llamada de comisaría. El silencio era peor que la propia situación para las dos. Sin embargo, a Shade no se le ocurría cómo empezar una conversación.

-Shade… -llamó Natalie, siendo la primera en romper el silencio y ante la espera de la Shiny, continuó- ¿Qué le pasó a Ichiro el otro día? -preguntó- Ya sabes… cuando… -pero no era capaz de forzarse a decirlo.

-Le dio una especie de ataque. -respondió Shade- Ichiro está enfermo aunque parezca que no. -continuó ella- Su corazón no es tan fuerte y si se pone muy nervioso o se excita demasiado, básicamente si se le acelera el corazón llega rápidamente a un punto en el que… se le para, creo. -explicó Shade.

-Oh… Eso tiene que ser difícil de llevar. -comentó Nat.

-Lo es. -dijo la otra, siendo la primera en abandonar la postura de acurrucada como una bolita.

-¿Desde cuándo… lo sabéis? -preguntó la más joven.

-Fue hace un par de años. -respondió la shiny, sentándose- Ichiro quería emprender el viaje que todo humano hace con pokémon cuando llegan a su edad. -dijo ella- Y él no fue menos. Al principio, Clara y Dani se negaron, pero en cuanto él dijo que nos iba a llevar a nosotros y a nuestros padres consiguió que aceptasen. Al día siguiente empezamos a entrenar. En este pueblo hay un gimnasio oficial de la liga regional e Ichiro quería ganar su medalla antes de irnos a los demás. Así que entrenamos durante una semana y luego por fin nos fuimos a enfrentarnos al gimnasio. No fue fácil ganar te lo aseguro. -dijo Shade riendo un poco recordando lo que les había costado derribar a los tres pokémon del líder local, pero entonces su rostro se ensombreció un poco- Conseguimos ganar y conseguir la medalla para Ichiro. -dijo- Sin embargo, mientras lo estábamos celebrando antes de que el líder se nos acercarse para darle la medalla, Ichiro se desplomó al suelo. -dijo ella- Nos preocupamos de inmediato, olvidándonos de dónde estábamos. Gracias a que el Líder llamó a una ambulancia mientras intentábamos despertarle. Una vez en el hospital esperamos a que llegasen Dani y Clara y fue entonces cuando uno de los doctores nos dijo que Ichiro estaba desarrollando una enfermedad del corazón o algo por el estilo. Resumiendo, Ichiro tenía que vivir lo más calmado posible y con medicamentos para conseguir que su enfermedad se detuviese. Sin embargo no fue la enfermedad lo que hizo que le dolió más a Ichiro… sino que el doctor le dijese que no podía hacer el viaje que tanto quería hacer, para evitar más episodios. -contó ella- Ichiro estuvo destrozado durante meses, hasta que conseguimos alegrarle un poco y a día de hoy parece que lo ha superado, pero he oído a mi padre hablar con mi madre y decir que sabe que Ichiro todavía está ligeramente tocado por no haber podido hacer ese viaje. -terminó ella- Y así es como descubrimos la enfermedad de Ichiro. No podíamos salir a recorrer mundo con él por miedo a que se quedase a mitad de camino y tener que volver. Lo aceptamos y aquí estamos. -terminó ella.

Natalie había escuchado atentamente toda la historia, sorprendida por eso y al mismo tiempo sintiéndose mal por Ichiro.

-¿Qué te parece si le hacemos compañía a Ichiro? -preguntó ella, levantándose.

Shade hizo lo mismo y asintió.

El resto de la familia estaban, Daniel viendo las noticias en el sofá e intentando no prestar atención al poke-lenguaje con el que las dos Eevee hablaban mientras atendía, las noticias volviendo a hablar sobre la bomba en el parque infantil de Ciudad Llana y de la de eventos que se han dado en solidaridad con los afectados, desde conciertos hasta un velatorio. Dani simplemente suspiró, dejando de oír las noticias para pensar en sus propias cosas.

Clara había decidido por su parte mantenerse ocupada, yendo de aquí para allá, que si limpiando, que si la colada, que si la ropa seca repartirla, pero en este momento había salido de compras para intentar distraerse un poco, teniendo en cuenta la época que se acerca había muchas cosas que hacer. Hacia la media tarde, decidió llamar a Daniel, quien contestó.

-¿Sí? -preguntó ya que ni siquiera había mirado quien llamaba.

-Oye… ¿querrías salir un rato? -le preguntó ella- Podrías ayudarme con las compras.

Dani lo pensó durante un momento, solo para luego suspirar y aceptar.

-Sí, será mejor eso que estar aquí encerrado todo el tiempo muerto de preocupación. -dijo él, levantándose del sillón y colocándose la ropa bien- ¿Nos vemos en el centro comercial? -preguntó.

-Mejor en el mercado, acabo de terminar en el centro. -respondió ella.

-De acuerdo te veo en un rato, cariño. -terminó para luego colgar- Un beso.

Tras eso se dirigió al baño, siendo la puerta justo del centro del pasillo a la izquierda. Una vez allí se lavó la cara con agua fría para luego mirarse un momento al espejo, ojos verde claro mirándose el uno al otro, alternando de lado a lado al otro. Tras eso se remojó el pelo hasta hacerlo gotear. Una vez seco con una toalla se peinó, algo de colonia y para fuera tras secarlo todo. Al salir por la puerta delantera de la casa se encontró con Luca, quien estaba sentada en el porche, mirando al frente, hacia el camino, agarrándose una zarpa con la otra y apoyando el morro sobre ellas, teniendo los codos sobre los muslos.

-Voy a salir, ¿vale? -le dijo a la Lucario quien solo asintió- Volveré con Clara en unas horas. -terminó para luego rascarle un poco detrás de las orejas, acción que ella, a pesar de estar como estaba, no rechazó y que se permitió disfrutar.

Hadrim estaba no muy lejos, tumbado en la barandilla del porche, patas cruzadas y la cola meciéndose a un lado, las puntas enroscándose ligeramente y luego estirándose calmadamente y así todo el rato. El Espeon le miró por un momento en cuanto habló, no molesto por la rascada a Luca.

-Vigilad la casa y si pasa algo… -empezó él.

-Os avisaré. -terminó Hadrim con calma por telepatía, Luca una vez más solamente asintiendo mientras su mirada estaba clavada en el camino hacia el pueblo.

Unos minutos después Daniel no estaba, Luca no se movía, como si mantenerse mirando al camino todo el día fuese a hacer que Radius y Dark fuesen a aparecer antes. Ella lo sabía pero no era capaz de dejar de mirar hacia allí. Mientras tanto, Hadrim cerró los ojos, concentrándose, su mente expandiéndose todo lo posible en busca de las mentes de los dos jóvenes machos, pero no conseguía encontrar nada por lo que debían de seguir fuera de su alcance. Sin embargo, Hadrim no podía irse de allí, no porque no le dejasen, sino porque no quería dejar a su pareja sola con todo lo que estaba pasando. Bastante mal estaba ella preocupándose por su cachorro Eevee y por el Zorua por el cual estaba empezando a sentir como otro más de sus cachorros, además de por Shade, Natalie e Ichiro dentro de la casa, si encima tuviera que preocuparse por él también ya podría ser demasiado para la Lucario. Por tanto, dejó de concentrarse, abrió los ojos, bajó de un salto al suelo del porche y se fue a su lado, colándose bajo sus brazos para forzarla a romper su postura y tumbar medio cuerpo sobre su regazo, diciéndole así una vez más que él estaba allí con ella, como siempre. A cambio, ella le abrazó con fuerza, cerrando los ojos y llorando silenciosamente en su cuello.

Volviendo con las dos chicas, el objetivo de su comunicación no estaba precisamente haciendo nada. Ichiro intentaba distraerse leyendo cosas en su ordenador, tumbado en la cama, portátil en una mesilla de cama. Las dos hembras llegaron a la habitación y Shade fue la primera en saltar sobre la cama, Natalie haciendo lo mismo después y las dos se tumbaron junto al chico, quien no perdió mucho tiempo en cubrirlas con una manta de cubrir la cama y acariciarles a las dos la cabeza por turnos mientras seguía a lo suyo.

-Tal vez una visita al circo nos anime un poco. -comentó el chico- Lo que sea por salir de este ambiente depresivo por un rato al menos. -añadió mientras ojeaba vídeos del circo que había llegado hacía tres días, viendo un nuevo anuncio que mencionaba dos nuevas "sorpresas" y eso había captado su atención- ¿O tal vez sea demasiada emoción? -preguntó bajando la cabeza- Detesto tener que hacerme esa pregunta cada vez que quiero hacer algo. -protestó para sí mismo en voz baja, apoyando la cabeza en la pared y mirando hacia arriba y luego hacia su mesa de noche, sobre la cual había un bote de color oscuro, junto a otro bote de color más claro, el bote oscuro siendo su propia medicina, el otro siendo la medicina para el insomnio de Dark. Lo último que hizo fue coger a los dos Eevee en brazos y abrazarlas contra sí, intentando no llorar pero esta vez fallando estrepitosamente en el intento, las dos pegándose a él como podían y frotándose contra su rostro en un intento de calmarle, pero ni siquiera ellas pudieron evitar soltar lágrimas de preocupación.


En otra isla, en el este del Archipiélago, otra persona estaba viendo las noticias, solo que al contrario de estarlas viendo tranquilamente en el sillón de casa, estaba viéndolas mudas con subtítulos en la calle, en el escaparate de una tienda de televisores, pocas sean las que quedan abiertas pero bien agradecidas. La persona completamente vestida con ropas oscuras, llevando una chaqueta de cuero negro con capucha y pantalones vaqueros, la capucha la tenía baja, dejando ver que se trataba de un hombre que estaría cerca de los treinta y tantos, ni tirando a los treinta ni para los cuarenta, de tez morena natural, ojos de color castaño, barba corta pero espesa. Su mirada estaba clavada en el televisor pero luego se dio la vuelta y siguió su camino con calma, un Absol hembra caminando a su lado mientras el hombre caminaba dirigiéndose tranquilamente a una casa.

Al llegar a la entrada abrió la puerta con la llave y entró dentro. La Absol quedándose fuera, esperando mientras el hombre caminaba por la casa con toda tranquilidad. Esquivando los restos de un jarrón destrozado, caminando por encima de una mesa que tenía las patas rotas para luego rodear el cuerpo de un pokémon, tirado en medio de un charco de sangre, el pokémon siendo un Machamp y teniendo un profundo corte que iba de lado a lado del cuello, ojos abiertos… En cuanto le vio los ojos, el hombre se agachó junto al pokémon.

-Descansa. -fue lo único que dijo para luego pasar la mano por su rostro, cerrándole así los ojos al pokémon caído.

Tras eso, el hombre continuó, sus botas altas militares haciendo ruido en el suelo mientras caminaba hacia una habitación en la que se oían quejidos y ruegos de alguien que quería que le soltasen. El hombre continuó, agarrando un cuchillo que había clavado en una estantería caída, el cuchillo siendo lo suficientemente largo para ser considerado una espada muy corta o una daga larga, terminado en punta. El tipo entró en la habitación, cubriéndose la cabeza con la capucha, y causando que quien estuviese dentro soltase el aliento por el miedo y patalease más en la silla a la que estaba atado de rodillas, los brazos colgando de un gancho en el techo, era una sala de torturas, pero… ésta ya estaba instalada en la casa, era fácil de decir debido a la cantidad de artilugios de tortura, como por ejemplo una batería de mil vatios, de la cual el tipo cogió un cable y lo enganchó al cuchillo que tenía en mano, gracias a sus guantes la electricidad no le llegó a la mano.

-¡Por favor! Te he dicho todo lo que sé… -lloriqueó el hombre atado, siendo un tipo cuarentón gordo por banquetes a placer y cervezas a barriles y calvo en la parte superior de la cabeza.

El tipo con el cuchillo no dijo nada, solo agarró el arma más fuerte, la batería siendo encendida por un interruptor cuyo cable llegaba cerca del centro de la sala, el cual el tipo pisó suavemente para encender, de inmediato, chispas eléctricas empezaron a saltar del cuchillo.

-¡No, por favor! ¡No! -pero de nada le sirvió suplicar.

El tipo levantó el cuchillo y atravesó al tipo de pecho a espalda, ligeramente a la derecha del esternón desde su punto de vista, la electricidad de la batería saltando en todas direcciones y haciendo que el cuerpo del otro tuviese violentos espasmos mientras el tipo gritaba durante los últimos segundos que le quedaban de vida. En un único acto de relativa piedad, el tipo le arrancó del pecho, quitándole el cable de la batería y de un rápido movimiento cortó el cuello del otro hombre, tras eso volvió a apuñalar el cuerpo, colgado decapitado del techo de la sala de torturas, se dio la vuelta y se marchó justo a tiempo antes de que la sangre pudiese caerle encima, cerrando la puerta a la sala tras de sí, tras eso saliendo de la casa y sacando su móvil mientras salía del jardín.

-¿Sí? -dijo poniéndose el móvil a la altura de la cara tras bajarse la capucha una vez más y, un segundo después la casa de la que acababa de salir explotó por los aires.

El tipo continuó su andar, solo deteniéndose un momento a mirar la explosión, para luego seguir. La Absol a su lado, también mirando atrás para luego continuar andando junto a él. La explosión había sido controlada hasta cierto punto, de modo que el fuego no saltó a las casas vecinas ni estas resultaron más afectadas que unas ventanas hechas añicos por la onda expansiva.


Sol. Playa. Arena… Y un rinconcito rocoso desde el cual poder dar unos saltos al agua tranquilamente. La isla perfecta para relajarse y pasar un tiempo tranquilo… Más que nada por dos razones, para empezar, es una isla desierta, y segundo, es una isla decente, pero muy pequeña para la civilización. Lo cual la convertía en el lugar perfecto para que bayas silvestres puedan crecer tranquilamente a su ritmo y sin ningún agente químico que los humanos suelen usar en sus huertos. Simplemente perfecto. Un joven chacal bípdeo de pelaje dorado estaba descansando en la arena, disfrutando de las bayas escuchando el sonido de las olas, junto a él, una esfera de dos colores con un bordeado negro en el centro y un botón en esa línea, uno de los lados del objeto siendo de color rojo mientras que el otro era blanco y, junto a la poké-ball había una bolsa cerrada. El Riolu dorado estaba tranquilamente tirado en la arena, ojos cerrados mientras disfrutaba de su snack frutal. En las orejas llevaba un par de auriculares adaptados de tal modo que le rodeaban la base de la oreja para sujetar mientras que el auricular se queda frente al pabellón auditivo, una música sonando a un volumen muy bajo para oídos humanos, pero para los suyos era un volumen normalito.

La canción que Riolu está escuchando es: Dynamite de Taio Cruz cuando se termina se acabó.

Riolu disfrutando de la brisa, la baya picante en su zarpa y el sonido de fondo de las olas. Literalmente relajándose. Incluso tarareando la canción y al morder siguiendo el ritmo sin darse cuenta.

Una vez terminó con la baya, Riolu tranquilamente se levantó, recogió la bolsa tranquilamente y la Poké-ball para luego caminar hacia los árboles de bayas, de los cuales había de bayas Aranja, Perasi, Latano, Atania, entre muchas otras, también había manzanas, peras, incluso un naranjo solitario en la cima de una colina. Riolu tenía donde elegir y quedarse a gusto y no tuvo reparos en recoger un puñado de cada baya y de las demás frutas, pero haciendo especial recolección en las Naranjas e incluso sentándose a la sombra del Naranjo con dos frutas en una zarpa. Para este momento la canción debería de haber acabado pero gracias a la función de repetición bloqueada en la canción la había escuchado tres veces mientras hacía la recolección. Sin embargo, cuando esta canción terminó, lo que hizo fue sacar su propio pokenav de un bolsillo de la mochila y buscar otra canción, hasta que encontró lo que buscaba. Asintiendo dejó el pokenav a un lado y se dedicó a pelar las naranjas con las garras y comerse el delicioso y blando fruto de dentro, un sabor delicioso invadiendo su morro mientras se comía porción a porción la primera fruta.

Tras unos diez minutos disfrutando de las dos naranjas, el Riolu se levantó, se sacudió el pelaje, se colocó la bolsa llena de frutas y bayas a la espalda y empezó a caminar hacia la costa de nuevo, sacando su brújula para confirmar que se dirigía en la dirección correcta. Una vez en la playa pudiendo ver una de las islas grandes justo en frente en dirección oeste, sin embargo, antes de ir hacia allí miró hacia su izquierda, viendo otra isla, bastante más alejada que la que hay al oeste. "Pronto." Pensó con una sonrisa. Tras esto, sacó de la mochila una cosa más. Sosteniendo entre sus manos una piedra redonda irregular de color amarillo. La Lucarita que tanto le había costado encontrar y que ahora solo necesitaba pulir para poder engarzarla en alguna parte donde él pudiese llevarla tranquilamente sin necesidad de ocupar una de sus manos, pero primero tenía que llegar a un tallador para que la puliese y la volviese algo sencillo de llevar y él tenía una idea más o menos segura de dónde quería llevar la piedra, aunque es un poco arriesgado. Su idea era pedirle a un tallador que le hiciese un anillo con un pedazo a cambio del resto de la piedra, pero llevarla de esa forma sería peligroso ya que se podría romper si intentaba dar un puñetazo así que… tal vez un colgante… o un brazalete al igual que la Piedraeterna que lleva en ese momento en su brazo, bueno todavía tenía tiempo para decidirlo. "Me pregunto qué cara pondrá mamá cuando le enseñe esto." Pensó, todavía sonriendo, no viendo el momento de volver a casa, pero primero…

La canción que Riolu escucha a partir de ahora es: Pump it, from Black Eyes Peas

Sin esperar más tiempo, Riolu se acercó al agua y sacó su pokenav, decidiendo arrancar la canción de una vez para luego coger la misma poké-ball de antes y pulsar el botón en ella y apuntar luego hacia la arena. Al momento la cápsula se abrió una y luz salió de esta, creando una forma ovalada y alta terminada en punta medio picuda y ligeramente doblada, cuando la luz desapareció una vez estuvo materializada, Riolu encogió la poké-ball pulsando solo un instante en el botón y la guardó en la mochila. Tras eso cogió la tabla de surf recién materializada, la cual tenía un diseño de colores verdes y azules vivos combinados, similar a un río cruzando un bosque. Mochila en la espalda y todo seguro, Riolu corrió hacia el agua y entró, luego poniendo la tabla en esta, subiéndose tumbado y empezando a remar hasta estar a una buena distancia de la costa. Fue entonces cuando empezó a concentrarse y, momentos después, una ola empezó a formarse detrás de él, remando un poco más para luego saltar en pie sobre la tabla de surf, Riolu empezó a surfear la ola que él mismo había creado en dirección hacia la isla a la que se dirigía.

-Nunca me cansaré de mi Poder Oculto de Agua. -pensó en voz alta para ser capaz de oírse a sí mismo mientras se movía por la ola, haciéndola romper para ganar más velocidad y de inmediato levantando otra sobre la que se subiría para cabalgarla y continuar, esta ola levantándola de forma paralela a su trayectoria, por lo que solo tenía que dejarse caer por la pared de la ola para avanzar, dejando que la ola rompiese detrás de él, acelerando ligeramente hasta que quedó dentro del tubo de la ola, donde el Riolu empezó a dar vueltas para acelerar más, saliendo de este a más velocidad y subiendo la ola para volver a bajar la pared, repitiendo eso para mantenerse en movimiento mientras disfrutaba de la canción que escuchaba en ese momento, a la cual no le quedaba mucho más de seguir sonando, por suerte esos auriculares, como el pokenav son a prueba de agua.

Riolu se lo estaba pasando en grande, incluso haciendo filigranas con la ola que él mismo mantenía a su lado, tales como subir la ola todo lo rápido posible y saltar de la ola, dejando la tabla suelta dando vueltas al mismo tiempo que él daba una voltereta y pirueta simultáneas, una maniobra difícil, la tabla aterrizando en el agua y él sobre ella, bajando la ola hasta abajo para luego aprovechar el impulso para dar la vuelta y volver hacia la ola para poder mantener velocidad. La isla a la que se dirigía quedando más cerca.

Para cuando por fin pudo ver una playa, la canción ya había sonado varias veces y el Riolu empezó a dirigir la ola hacia la orilla, haciéndola romper tras él y dejando de utilizar su Poder Oculto para luego tumbarse sobre la tabla y remar por sí mismo hacia la orilla, donde sacó la poké-ball donde guarda su tabla, agrandarla y con ella dar un toque a la tabla, haciendo que la cápsula la absorbiese y luego la volvió a encoger y la lanzó hacia arriba, y abrió el bolsillo de su bolsa, haciendo que la pequeña poké-ball cayese dentro del bolsillo y luego cerrándolo.

-Bien. Ahora a buscar un tallador de piedras. -dijo para sí mismo- Hacia Puerto Currante entonces. -terminó para sí mismo mirando hacia la ciudad junto a la playa, la cual tenía un puerto en una zona alejada de la playa.


Dark cayó al suelo tras un último latigazo. Cansado. Dolido. Magullado y marcado por el látigo. Dos días habían pasado, y Dark no había sido capaz de realizar ni un solo avance en todo el tiempo. Sin embargo, el Zorua continuaba levantándose cada vez que caía, no queriendo darle la satisfacción al tipo fustigándole de verle en el suelo, sin fuerzas ni para levantarse. Radius por su parte desde que había conseguido mantener el equilibrio a dos patas bastante bien, sin caer, lo siguiente que le hicieron hacer fue caminar como un bípedo, lo cual le había sido peor, más que nada porque eso le molestaba en la parte trasera del lomo, sin embargo a los del circo les había dado lo mismo y habían puesto al Eevee sobre un monociclo a pesar de que el Eevee todavía no controlaba moverse a dos patas. Radius teniendo que aprender a mantener el equilibrio de nuevo, esta vez sobre algo que a la mínima significaría llevarse un fuerte golpe contra el suelo, y el Eevee se había caído muchas veces al principio, solo para recibir un par de latigazos y ser forzado a levantarse, levantar el monociclo él mismo y subirse a él. Al principio Rad no podía siquiera ni sentarse en el monociclo. Para empezar, esa cosa no estaba hecha para pokémon sino para humanos, segundo, el tamaño, sus patas traseras a penas llegaban a los pedales cuando estaban estos en lo más bajo, ni hablar de llegar al suelo. Y a pesar de esto, Radius volvía a subirse, cualquier cosa con tal de no recibir más latigazos ni electrocuciones. En ese momento, Radius estaba intentando mantenerse en equilibrio sobre el monociclo quieto en el sitio, tembloroso pero manteniéndolo por una vez, su lomo doliéndole por la indebida postura y por la tensión de tener que estar erguido, con las patas delanteras recogidas y bien pegadas al cuerpo, temblando por mantener el equilibrio mientras miraba de reojo hacia Dark. "Vamos, Dark. Levanta." pensó el Eevee.

Dark por su parte se forzó a levantarse una vez más. Sus patas temblando y sus ojos cansados, su resistencia a punto de quebrarse por completo. Mientras tanto, el Zorua continuó intentándolo. Mirando de lado hacia el Eevee por el rabillo del ojo mientras se concentraba en realizar la ilusión que le seguían pidiendo sin parar. Dark deseaba que le mandasen hacer otra cosa. El joven tipo siniestro se preguntaba por qué querían forzarle a realizar algo que parecía claro que no podía hacer. Sin embargo continuaba soportando todo eso, simplemente esperando, esperando a cualquier oportunidad para escapar. Mientras tanto, su mirada estaba fija en el Eevee. Sin darse cuenta, una ligera neblina oscura empezó a envolver a Dark. No afectando a su visión. Tras un poco, la neblina desapareció y Radius cayó al suelo por la impresión al ver que Dark ya no estaba donde antes estaba. Antes de que el humano pudiese hacer nada con el interruptor del collar de castigo de Dark, la misma neblina comenzó a rodear a Radius hasta cubrirle entero. El Eevee levantándose de golpe e intentando salir de ella, pero no consiguiéndolo, hasta que ésta se disipó a su alrededor, sin embargo. En lugar del Eevee, lo que se veía era un Zorua igualísimo a Dark. El pelaje, los mechones del mechón de pelaje de la cabeza, las magulladuras, y el aspecto cansado en general. Sin embargo, Dark no se había movido del sitio, su mirada clavada en Radius, quien ahora se estaba mirando a sí mismo. Dark sintiendo algo en al cabeza pero no pudiendo apartar la mirada de su amigo. La ilusión se mantenía, el falso Dark mirándose por completo, sus patas, e incluso moviéndose mientras el verdadero de alguna manera conseguía anticipar y leer los movimientos del Eevee antes de que los hiciese, de esa manera siendo capaz de mantener una ilusión sólida. Sin embargo, la ilusión se rompió de golpe, literalmente, el engaño cayendo del Eevee como cristales rotos y deshaciéndose en la misma neblina oscura que había envuelto al Eevee momentos antes. Dark apareciendo en el mismo sitio en el que había desaparecido. Solo para colapsar y caer rendido al suelo, sin fuerzas, inconsciente por el cansancio del tratamiento que recibían y la falta de sueño.

Radius de inmediato fue hacia él y por ello el domador del traje de fuego estuvo a punto de darle un latigazo. Sin embargo, el mismo Ampharos que había ayudado a encerrarles en uno de los camiones ahora se interpuso delante, recibiendo el latigazo el mismo y siseando de dolor. El Ampharos tenía el pelaje dorado, más oscuro de lo normal y anillos negros en la cola, las orejas y el cuello como todos, en el cuello llevando un collar de castigo ligeramente diferente al del resto, lo cual tiene sentido ya que electrocutar a un pokémon eléctrico no tiene mucho sentido, sin embargo la gema de la cola y la cabeza en lugar de ser roja, era de un azul zafiro. Sus ojos eran del mismo azul que las joyas y para terminar su pelaje tenía líneas atigradas de color verde lima de arriba a abajo.

-¡De acuerdo! Si tanto quieres una paliza adelante. Tal vez así dejes de meterte donde no te llaman. -dijo el tipo empezando a soltar latigazo tras latigazo sobre el Ampharos, que aguantaba sin gritar ni protestar, solo cerrando los ojos con fuerza y cubriéndose la cara mientras Radius sea cercó a Dark.

-¡Dark! -le llamó- ¡Dark! ¡Despierta por favor, Dark! -rogó el Eevee empujando ligeramente al caído Zorua para luego bajar la cabeza y apoyarla en su pecho, intentando escuchar y sentir por encima de los latigazos.

Pudo oírlo, todavía latía y la respiración del otro era más notable ahora que estaba tan cerca. El Eevee al final se tumbó junto a él, pero luego el mismo Swampert que les había dejado KO para atraparles se acercó a ellos. Radius gruñendo al principio, pero luego se calmó al ver la expresión del tipo Agua. Swampert miró al Eevee y esperó a un lado, sus ojos de color dorado mirando al desconfiado Eevee mientras esperaba. El Swampert era un pokémon bastante alto, en el cuello tenía el mismo collar negro de castigo que los dos nuevos en el circo, su tamaño era mayor del normal para los Swampert incluso para la media más alta, las protuberancias de los brazos, las piernas y la cara eran de un color marrón y las aletas poseían un tono más oscuro. Sus escamas azules al contrario, eran ligeramente más claras de lo normal.

Radius se mantuvo desconfiado un momento pero luego se levantó y el Swampert se acercó, cogió a Dark con un brazo y empezó a caminar hacia uno de los camiones más grandes, usando solo tres brazos para moverse.

-De todas formas así no me sirve de nada. -dijo el tipo- Iros a comer. -terminó marchándose por su propio lado.

El Ampharos empezó a caminar, claramente dolido, detrás del Swampert.

-Vamos, Eevee. -dijo tranquilamente para luego seguir.

Una vez en el camión, Swampert dejó a Dark sobre una mesa con un colchón y una manta.

-Será mejor que subas y descanses cuanto puedas Eevee. -le dijo el Swampert- Os traeré algo de comer. -Añadió después con una sonrisa.

-Gracias. -respondió Radius, ligeramente nervioso por la amabilidad del otro pokémon a pesar de haberle gruñido, para luego subir de un salto y tumbarse junto a Dark, el Ampharos cubriendo a los dos.

-Yo me quedaré por aquí para que no os moleste nadie. -dijo tranquilamente.

-Pero, ¿Qué pasa con los latigazos? -preguntó Rad.

-No te preocupes, estoy acostumbrado a ellos. -le dijo sonriendo- Podría detener a un Tauros en estampida si quisiera. -dijo, presumiendo un poco de fuerza para luego soltar una risa tranquila y ligera, que al Eevee se le contagió.

Al menos de alguna manera podían llevar esta situación, hablando entre esos que estaban en el mismo saco.

Swampert no tardó demasiado en regresar con unos cuantos cuencos de pienso, lo único que les daban para comer. Pero se había traído compañía. Sobre la cabeza tenía un pequeño Mudkip, tumbado sobre esta, el Mudkip era del tamaño de la cabeza de Swampert, los ojos eran los mismos que el adulto y Radius ya sabía que eran padre e hijo tras una conversación la noche antes, las protuberancias eran de color anaranjado, las escamas de la parte superior del cuerpo eran de un tono azul más oscuro, mientras que las de la parte inferior eran completamente blancas, y este color se extendía a la aleta trasera.

-A cenar. -dijo él dejando los cuencos sobre el colchón.

Mudkip saltó sobre el colchón, saludando a Rad con tranquilidad para luego empezar a comer, Radius haciendo lo mismo. Sinceramente todos allí preferían algo distinto pero era mejor comer que no tener energía por no hacerlo y recibir por ello.

-Déjale descansar un poco y luego cuando despierte, que coma. -dijo Ampharos tranquilamente mientras a la pequeña mesa se acercó una Umbreon de tamaño medio, a pesar de su aspecto, que es el más común, el que enseña la Pokédex, no tenía mala imagen, tal vez a excepción del ceño fruncido, seguramente por cómo la tratan allí.

Sus anillos brillaban con la luz amarilla natural pero sus ojos en vez de rojos eran de un tono celeste suave.

Dark despertó a mitad de la cena, sentándose y mirando alrededor.

-Dark. ¿Cómo estás? -le preguntó Radius tranquilamente parando de comer un momento al verle despertarse.

-Como si me hubiese pisoteado un Tauros. -respondió el Zorua, acercándose a ellos.

-Me imagino… Venga ven a comer. -dijo el Eevee, volviendo a su cuenco de pienso.

En cuanto vió su cuenco, Dark puso mala cara, pero sin embargo no podía hacerle ascos ya que no les iban a dar otra cosa, comiéndose su parte junto al resto. Mucha conversación no hubo durante la cena, solo unas palabras aquí y allí.

-Parece que al final has conseguido hacer una ilusión que no es sobre ti. -comentó la Umbreon hacia Dark, que la miró un momento y luego recordó lo sucedido, recordando como no podía apartar la mirada de Rad y cada vez que el Eevee se movía él tenía que hacer que la ilusión se moviese con él.

-Me ha dado dolor de cabeza y ni siquiera podía verla yo mismo. -respondió él- Yo solo podía ver a Radius mirándose a sí mismo y moviéndose y cada vez que lo hacía me dolía la cabeza, era como si pudiese adivinar cómo, cuánto y de qué forma iba a mover qué parte del cuerpo para hacer que la ilusión se moviese con él. -explicó- Sin embargo es lo mejor que tengo por ahora y debería practicar eso.

-Era algo raro. -dijo Rad- Era como si yo fuese tú. -explicó- Mismo aspecto exacto, incluso aspecto cansado y en general abusado. -terminó el Eevee.

-Yo sentía como si yo mismo estuviese haciendo los movimientos pero sin moverme ni un poco. -respondió Dark- Espero que puedas acostumbrarte a eso porque no voy a ir por otra cosa. -añadió.

-No pasa nada. -sonrió Rad.

El resto de la comida fue sin mucho más que decir. Lo más importante de todo fue cuando le preguntaron a Dark porque se había pasado dos noches en vela y el Zorua explicó su problema de insomnio. Dark iba a tener una noche larga y un día peor aún. Después de cenar, los pokémon se quedaron reunidos alrededor de su improvisada mesa, conversando de esto y de aquello, mayormente hablando de lo que harían durante el espectáculo del día siguiente, que sería el primer día de las actuaciones para el público, el primero de una larga semana de trabajo si todo iba bien en cuanto a espectadores y demás.


Esa noche, como las otras dos, Dark no podía dormir. Su insomnio atacando fuerte una vez más por culpa de la situación y lo había intentado. El Zorua estaba tumbado, encerrado en una jaula, la misma en la que estaba Radius, los dos compartiendo jaula. Dark por su parte acabó desistiendo, abriendo los ojos y mirando a Radius. Decidiendo aprovechar la noche para practicar la Ilusión. "Mejor esto que no hacer nada y morirme de asco esperando que amanezca." Pensó Dark para luego concentrarse, mirando hacia Radius. Sin embargo, antes de poder empezar con la ilusión, su collar se activó y empezó a electrocutarle. Dark teniendo que resistirse a aullar de dolor, la descarga rompiendo su concentración y dejándole jadeando en el suelo. "No sé qué es peor… Si no poder hacer nada por culpa de esto… O que me haya acostumbrado tanto a estas descargas que ya puedo hasta aguantarme sin quejarme…" pensó el Zorua para, tras un rato, volver a concentrarse, recibiendo otra descarga como recompensa.

-¡Mierda! -soltó en voz baja.

Esta vez decidió esperar unos minutos para recuperarse de semejantes descargas, jadeando para recuperar el aliento. Cuando por fin se hubo recuperado algo de la descarga, Dark volvió a intentarlo. Concentrándose una vez más. Esta vez, sin embargo, intentó aguantar la electrocución, sabiendo que lo único que pasaría sería que acabaría inconsciente ya que los de ese lugar parecía no interesarles perderle, aunque por otra parte parecía importarles lo mismo que a alguien le importa un pedrusco en una bolsa de teniques de oro...

Dark continuó concentrándose a pesar de eso. Sin embargo, en lugar de que apareciese la neblina oscura que normalmente aparece con sus ilusiones, lo que pasó fue que la electricidad empezó a dejar de ser tan dolorosa. Dark se dio cuenta de esto y se miró a sí mismo, viendo la electricidad literalmente saltando de él hacia el suelo. Dark se quedó sorprendido por eso y, una vez más, perdió la concentración, recibiendo una vez más la descarga en toda su fuerza. Sin embargo, el Zorua la aguantó y volvió a concentrarse, esta vez intentando averiguar cómo hacer que la electricidad se dirigiese hacia abajo, pero ésta continuó azotándole, hasta que no pudo aguantarlo más y cayó al suelo, la electrocución por fin parando.

Dark se quedó en el suelo, jadeando fuerte, ojos cerrados, empezando a notarse a punto de perder el sentido. Sin embargo, entonces, de la nada, el Zorua recordó algo que había aprendido hacía tiempo. El recuerdo le pasó por la cabeza como si estuviese en ese momento de nuevo. De vuelta a cuando era humano, en su mundo. Un día en una de las clases de artes marciales. Un día que el maestro dedicaba a enseñar tai-chi y a dedicarle algo de tiempo a hablar de las energías corporales.


Flashback. Cinco años atrás.

-Relajaos. -decía el Maestro, un tipo de edad avanzada pero no muy mayor, mientras caminaba entre ellos, probablemente de origen oriental o de padres asiáticos, el hombre tenía la cabeza afeitada y por la ausencia de marcas de pelo de bigote y barba podría ser lampiño, vestido con el atuendo de artes marciales blanco con su cinturón bien amarrado- Vaciad la mente. -decía mientras todos los alumnos, unos tres o cuatro, realizaban los movimientos lentos y relajados, al mismo tiempo que fluidos.

Dark recordó la concentración que tenía en ese momento. Calma… Paz… En aquella ocasión incluso cerró los ojos para mantener la cabeza vacía.

-Calma en movimiento. El flujo de la energía que hay dentro de vosotros. -decía el maestro- Podéis controlarlo, dirigirlo, solo debéis pensar en dónde queréis concentrarlo, por donde expulsarlo también si es necesario. Por las manos, los pies… Solo pensad en una extremidad. -dijo y Dark en ese momento movió su pierna derecha, ligeramente, continuando haciendo los movimientos relajados y suaves, pero en su mente estaba pensando en su propia pierna derecha.

Mientras el maestro continuaba caminando entre ellos, hablando con calma, comprobando que sus alumnos le hacían caso, hasta que se detuvo en frente de Dark.

-Y… ¡HAH! -soltó y al acostumbrado grito de cuando hay que dar un golpe, Dark reaccionó por instinto, de inmediato dando un giro y lanzando una patada que impactó contra una tabla de madera que el maestro estaba sosteniendo delante de sí.

La tabla se partió por la mitad por la patada del chico, quien, al darse cuenta, solo se echó ligeramente hacia atrás, sorprendido no porque la tabla se hubiese roto, sino porque habían sido tres tablas de cinco centímetros de grosor de madera de roble lo que había partido por la mitad de una sola patada.

-Concentra la energía en una parte de ti, muévela, dirígela y cuando haga falta, hazla salir de golpe… o fluyendo. -dijo el maestro mirando a Dark con una sonrisa.

Fin de Flashback.


El Zorua abrió los ojos una vez más, definitivamente había perdido el sentido durante un momento. Al recobrarlo se sentó y miró alrededor, para luego cerrar los ojos y empezar a concentrarse, hasta que el collar volvió a actuar. Esta vez, Dark estaba siguiendo lo que había recordado, era lo único que tenía para ir y esperaba que funcionase. Concentrándose en las cuatro patas mientras sentía la descarga atravesarle, y, en cuanto sus patas empezaron a doler demasiado empezó a dejar fluir la energía hacia afuera desde ese punto. Más chispas eléctricas se vieron e incluso empezaron a sonar mientras el Zorua hacia esto, todo dolor de la descarga del collar desaparecido. Entonces Dark sonrió, manteniendo la concentración y el flujo.

De una cosa que se dio cuenta el Zorua era que normalmente los Siniestros no pueden hacer eso por sí mismos, a no ser que tuviese alguna afinidad con la Electricidad y la única en la que el chico pudo pensar era Poder Oculto. De cualquier manera ahora podía encargarse de la electricidad, pero tenía que mantener el flujo además de concentrarse en su ilusión. Le costó muchísimo, pero consiguió dividir su concentración y, solo después de tres horas desde que había recordado aquella lección sobre las energías que su maestro les había enseñado, Dark había conseguido disfrazar al durmiente Radius de sí mismo, esta vez viéndolo, y como habían dicho era exactamente igual a él en ese momento. Dark de nuevo empezó a sentir un ligero dolor de cabeza. Su mente de alguna manera leyendo la de Radius para saber sus movimientos y así permitir al Zorua mover la ilusión con el cuerpo real.

Una hora después, Dark decidió añadir el final de la ilusión, haciéndose invisible a sí mismo, notando ligeramente esta vez la electricidad cruzando su cuerpo y algo de dolor pero pudo soportarlo. Una vez lo consiguió, el Zorua deshizo las ilusiones y luego detuvo el uso de Poder Oculto, la descarga deteniéndose en su cuerpo por fin. Ahora solo tenía que conseguir hacer las dos ilusiones a la vez para terminar lo que iba a ser su actuación esa tarde.


"Estos humanos están mal de cabeza." Pensó el Eevee mientras miraba hacia arriba. Aquella mañana se había levantado, encontrándose con un muy cansado Dark a su lado, el Zorua teniendo una sonrisa en el morro, pero el Eevee no hizo preguntas sólo por verle la cara de cansado que tenía. Sin embargo, en ese momento, su mente estaba en que los humanos querían que él, subiese ahí arriba con un objeto en el que apenas puede mantener el equilibrio e intentase cruzar de un lado al otro yendo sobre una cuerda. Cuando el Eevee se quiso dar cuenta ya estaba sentado frente a su práctica, al menos estaba a mucha menos altura que la acción real y no le iban a fustigar a latigazos si caía, pero si se negaba a hacerlo ya era otra cosa.

Treinta veces contadas se había caído el Eevee, recibiendo no solo el golpe de la caída sino algunas veces el monociclo había caído sobre él. Dark estando sentado al lado del Eevee, calmado, concentrado en su propia práctica, ilusionándose a sí mismo como invisible y a Radius como si fuese él mismo, siguiendo sus movimientos y moviendo la ilusión con el cuerpo del Eevee, lo cual no era nada fácil y era lo que más quebraderos de cabeza le daba al agotadísimo Zorua. El resto de la mañana para ellos dos pasó sin más que hacer, simplemente practicando sin parar durante horas y horas, solo parando para que el Eevee pudiese recuperarse de los múltiples golpes contra el suelo y Dark pudiese dejar descansar su cabeza. Y así durante todo el día sin hacer otra cosa.

Radius tuvo la suerte de no romperse nada durante toda la mañana. Dark solo tenía un ligero dolor de cabeza, pero nada de lo que preocuparse demasiado. Cuando llegó el mediodía, los tipos del circo les dejaron solos, de modo que todos pudieron aprovechar para descansar por fin en paz y recuperarse. Radius decidiendo tumbarse en el suelo, sintiendo todo su cuerpo dolido por la enorme cantidad de caídas que había tenido, pero lo que más le dolía era la parte de atrás de estar tanto tiempo sentado en el monociclo, y el lomo por tenerlo tenso todo el rato intentando mantener una posición erguida.

-No puedo más, Dark. -dijo el Eevee.

-Tenemos que aguantar. -le dijo el Zorua- Mira sé que te van a poner en un sitio muy alto. -Añadió- Necesito que, mientras estés ahí arriba intentes ver si ves a cualquiera de nuestra casa. -le dijo- Si consigues ver a alguien intenta llamar su atención, tal vez te reconozcan o me reconozcan a mí. -dijo Dark- No es el mejor plan pero es lo único con lo que podemos ir por ahora. -dijo el Zorua- Al menos hasta que consiga hacer que ese maldito infernape no me vea volverme invisible y consiga hacer que la puerta de nuestra jaula parezca estar abierta. -le dijo-Ya te hablaré de eso después. -terminó.

"Hablando del Rey de Roma, por la puerta asoma." Pensó Dark al ver al Infernape al que se refería apareciendo tras la lona que da a las pistas y acercándose a ellos dos, sus ojos de color negro clavados en ellos mientras se acercaba. Su pelaje estaba bien cuidado y brillante. En general era similar en estatura y casi todo a un Infernape normal, excepto por las pequeñas placas de sus hombros, manos, rodillas y pectorales en lugar de ser amarillos como la media, eran de color negro como sus ojos.

-Bueno basura. -gritó- Estar preparados empezamos en dos horas. -anunció y luego encaró al Eevee y al Zorua- Vosotros seréis los últimos en salir. -dijo para luego fijarse en Radius- ¿Qué pasa? ¿Te duele algo? -preguntó sin ningún interés pero al menos se quedó para oír la respuesta, fue entonces cuando Dark pudo ver que el Infernape llevaba algo al cuello.

Aprovechó para ojear mejor eso mientras hablaba con Radius hasta que se fijó que era el colgante que ichiro le había dado a él cuando despertó en la casa.

Dark se sintió insultado por eso, como se atrevía ese cabronazo a quitarle el collar y, no contento con eso, llevarlo como si fuese suyo propio. Sin embargo, antes de que Dark pudiese decir nada, el Infernape se dio la vuelta y se marchó, cruzándose con un humano y empezando a hacerle señas, por la atención del humano y los movimientos de las manos del Pokémon de fuego, Dark pudo ver que hablaba con lenguaje de signos y luego señaló a Radius, el humano mirando.

-Yo me encargo. -Dijo el tipo para luego acercarse a una mesa a cuyos cajones estaban cerrados con llave, sacó una llave de su bolsillo y abrió un cajón, sacando de dentro… "¿¡Qué!?" Soltó Dark para sí mismo viendo que el humano había sacado una jeringuilla con la aguja encapotada y luego se acercó a ellos. Dark por su parte se metió en medio y gruñó, sin importarle lo que le pudiese pasar. Si algo sabía el Zorua, era que no pensaba dejar que nadie se acercase a Radius con nada, no importaba que le electrocutasen, que le moliesen a latigazos, no pensaba dejar que hiciesen nada con el Eevee y hasta este punto, Dark no había visto ningún indicio de que lo que hiciesen estos tipos fuese a ayudar nada. Así que había asumido que lo que el tipo iba a hacer era drogar a Radius para hacer que dejase de sentir dolor y hacerle actuar.

Sí, Dark acabó siendo latigado e incluso pateado pero en ningún momento dejó que le hiciesen nada a Radius, el Eevee por su parte alejándose del humano para ir con Dark cuando lo apartaba con el golpe que le daba.

-¿Se puede saber qué demonios haces? -preguntó una voz desde el otro lado de la sala, acercándose, era el maestro de ceremonia del circo.

-El Eevee está dolido por el entrenamiento. -dijo el tipo- Solo iba a meterle un chute de esto para que se le pasara. -añadió dándole la jeringuilla al otro- Pero el Zorua se mete en medio todo el rato. -dijo el cabronazo para luego girarse hacia los dos jóvenes pokémon.

-¡Imbécil! ¡No gastes esto! El dolor se le pasará antes de salir, son sólo magulladuras. Guarda esto ahora mismo. -dijo el maestro de ceremonias para luego darse la vuelta- Swampert, Mudkip y Umbreon vais primero. Ampharos más te vale mantener los focos encendidos. -dijo a ellos- En una hora sales tú Eevee y en dos sales tú Zorua. -listo el tipo, ninguno de los pokémon diciendo nada de ninguna manera ya que el hombre ya se marchaba de esa parte de la carpa.

En la pista, las gradas estaban llenas hasta arriba con familias listas para ver el espectáculo que iba a realizar los pokémon de este circo. Todo el mundo ignorante frente a los tratos abusivos a los mismos, y también al origen de estos pokémon, simplemente teniendo una buena idea de cómo habían llegado los pokémon al circo y de cómo los trataban.

A partir de este momento, escuchamos Dass Karoussell (The Carousel) y repetir hasta nuevo aviso

-Señoras y señores, niños y niñas. Me complace decir que la sesión de hoy a las dos de la tarde está a punto de comenzar, por favor tomen asiento y preparen sus refrigerios. Esperamos que lo disfruten. Para empezar, tenemos un pequeño trío que trabaja junto. Swampert y su cría junto a Nuestra preciosa Umbreon nos mostrarán lo que saben hacer. -terminó, presentando a los tres primeros que empezarían.

Swampert y Umbreon siendo los primeros en salir. Swampert corriendo y Umbreon en su espalda para luego saltar dando una voltereta y aterrizando en el suelo frente al tipo agua, los dos con una gran sonrisa en sus rostros. De inmediato, Swampert lanzó un potente chorro de agua por la boca, creando una fuente sobre sí, de la cual apareció Mudkip, saltando en la parte superior de la fuente.

-¡Mudkip! -saludó a todo el mundo allí.

El público aplaudió la pequeña introducción. Mientras tanto, la Umbreon empezó a concentrar sus poderes psíquicos para luego empezar a manipular el torrente de agua, creando una corriente alrededor de su círculo de pista, creando un descenso en espiral de agua. Swampert detuvo el chorro de agua para luego concentrarse, una esfera de color azul blanquecino de la cual salía un humillo como del hielo cuando abres el congelador, que luego disparó como un rayo, congelando el agua suspendida en el aire hasta llegar arriba, donde Mudkip saltó del agua para luego caer sobre el hielo y deslizarse por el tobogán de hielo hasta llegar abajo, donde rodó para luego soltar una pistola de agua junto con Swampert mientras Umbreon mantenía el agua en una esfera suspendida en el aire sobre el centro de su pista.

-Mirad arriba. -dijo el maestro de ceremonias.

Todo el mundo miró hacia arriba, los acróbatas humanos haciendo su actuación en el aire, el Infernape también haciendo sus acrobacias y además de eso dejando círculos de fuego por todo el aire y algunos incluso rodeando la cuerda floja, la cual estaba vacía por ahora.

Infernape continuó haciendo sus acrobacias y dejando aros de fuego aquí y allí, dando volteretas, piruetas, soltándose de un humano para agarrarse a otro para luego soltarse en una pértiga en solitario con la cola y luego dejarse lanzar hacia arriba, dando volteretas sin parar mientras, subía, se suspendía en el aire y empezaba a caer hacia el suelo. Aterrizó directamente en el suelo, soportando el impacto y amortiguándolo con las extremidades para luego levantarse, saluda y hacer una reverencia al público, después de eso volviendo hacia las alturas escalando el pilar central de la carpa y volviendo a subir y a volar entre pértigas y acróbatas humanos que hacían cada uno sus trucos. Mientras tanto, abajo, Mudkip estaba realizando los mismos movimientos, pero dentro de la esfera de agua, saliendo de esta saltando de la misma pero en lugar de caer hacia el suelo, el pequeño pokémon volvía a "caer" hacia la esfera de agua zambulléndose y haciendo diferentes acrobacias al saltar o debajo del agua.

El público estuvo entretenido durante toda una hora, entre las acrobacias arriba y abajo. Hasta que llevaron a Radius a la cuerda floja con su monociclo.

-Ten cuidado. -le dijo el domador- No hay red de seguridad, si te caes te vas a romper algo. -le advirtió.

-¡Entonces no me hagáis hacerlo! -protestó el Eevee.

-No tientes la suerte Eevee, mejor gánate el pienso que comes. -le dijo para luego empezar a bajar mientras Radius estaba sin saber qué hacer, nervioso y empezando a sentir vértigo.

-No pierdas más el tiempo y monta. -le dijo el domador.

Radius no tenía más remedio así que se subió a la rueda con asiento, manteniendo el equilibrio sin problemas.

-Bien. Señoras y señores, les presento a uno de los nuevos integrantes de nuestro circo. Tiene un equilibrio sin igual y no le tiene miedo a estar suspendido en el aire en la cuerda floja, sin protección ante caídas. Dad un fuerte aplauso a nuestro joven equilibrista, y sí, señoras y señores, ¡se trata de un Eevee! -anunció el maestro de ceremonia y de pronto, unos cuantos focos apuntaron hacia Radius, casi cegando al Eevee, pero Rad no tardó en acostumbrarse a la luz y, empujó el monociclo sobre la cuerda. De no haber estado practicando todo el día, la caída sobre la cuerda le habría asustado hasta hacerle caer pero en vez de eso, Rad continuó, empezando a pedalear adelante y atrás sobre la cuerda, manteniendo la línea recta, Radius continuó moviéndose, ligeramente intimidado por el aro de fuego que había a mitad de camino entre los dos postes.

Lo que tenía que hacer era sencillo, cruzar al otro lado, dar un brinco en la cuerda dando media vuelta y regresar y repetir hasta el final del show mientras aguantaba los usos de los acróbatas de la cuerda en la que él estaba, causando movimiento que le obligaba a mantener el equilibrio de otra manera, entre ellas quedándose quieto. A parte de eso el domador también le había hecho hacer algunos malabares, a pesar de que eso le había resultado bastante difícil de hacer. Tranquilamente, Radius hizo el primer recorrido en quince minutos. Ojos preocupados desde abajo mirando al Eevee mientras otros miraban a los acróbatas y otros al pequeño espectáculo acuático, en el que Mudkip creaba figuras con la salpicadura y Swampert las congelaba con su Rayo Hielo para luego las figuras ser sacadas de la esfera de agua por los poderes psíquicos de la Umbreon, depositando las figuras abstractas en el anillo de su pista, algunas incluso siendo figuras planas.

Radius hizo un recorrido completo con calma y facilidad pero ahora tenía que ir de poste en poste de la carpa usando las cuerdas flojas y el objetivo era llevar unos objetos de un lado a otro de la carpa, objetos que el domador de traje de fuego estaba esperando para darle.

-Y para terminar, queridos espectadores. Les presento a nuestro segundo nuevo integrante, un pokémon que no es habitual en el Archipiélago Corel. Es más. Me atrevería a decir que no he visto ninguno en todo el archipiélago hasta recientemente, cuando le encontramos y se unió a nuestra familia. Os presento a un pequeño astuto, capaz de engañar hasta la mente más atenta y nuestro nuevo Ilusionista. ¡Trickstar el Zorua! -¡Oh! Si Dark solo pudiese vomitar por ese nombre lo habría hecho, pero ya era tarde.

Nadie se había dado cuenta pero mientras todos miraban los espectáculos de los demás, el maestro de ceremonia y el domador habían traído una gran caja de manivela y el maestro empezó a darle vueltas a esta. La típica musiquilla de la caja sonando hasta que, al poco, la tapa se abrió y un Zorua salió disparado del muelle de dentro, aterrizando en la pista delante de todo el mundo tras hacer una voltereta como le habían ordenado y una gran sonrisa plasmada en su rostro… "Si solo pudiese quitarme esta maldita sonrisa a golpes." pensó Dark mientras saludaba con rostro alegre.

-Zo-zo! -fue su saludo y el público empezó a aplaudir y silbarle por la entrada realizada, los muy malditos se habían incluso atrevido a maquillarle una estrella plateada sobre el ojo izquierdo.

Tras la entrada, Dark miró hacia Radius y empezó a concentrarse. Sin el collar de castigo le era mucho más fácil concentrarse y no tardó en comenzar la ilusión, una neblina negra cubriéndole por completo durante un momento para luego desaparecer y dejar nada donde antes estaba "Trickstar". Por el momento Dark no hizo nada, solo tiró esa estúpida sonrisa de su rostro y se quedó odiándose a sí mismo por no poder evitar tener que hacer todo eso… pero no le quedaba más remedio, sobre todo después de lo que le habían dicho antes de meterle en la caja, mientras estaba recibiendo su estrella en el ojo y esperando detrás de la lona y solo Ampharos lo había oído también. Dark obedecería por ahora… pero no pensaba dejarse amedrentar por nada que le dijesen… ni con nada que le amenazasen. "Rad…" fue lo único que pensó Dark para luego ponerse a hacer su parte, centrando su mirada en el Eevee en la cuerda floja para luego empezar. La neblina cubriendo al Eevee hasta que, al desaparecer lo que había era un Zorua haciendo lo que el Eevee hacía, Dark manteniendo la mirada pegada a Radius, de nuevo ese dolor de cabeza cada vez que el Eevee se movía y el Zorua se adelantaba a los movimientos del Eevee.

La gente, sobre todo los niños, soltaron un gran "¡Oh!" al ver esto, ahora todos los ojos descansando en el nervioso Eevee disfrazado que intentaba por todos los medios no caerse mientras llevaba una pértiga en la boca, estando a mitad de trayecto teniendo que parar un momento cuando la neblina de ilusión le cubrió y luego continuó haciendo lo que tenía que hacer. Después de un poco, Dark cambió su ilusión a otra parte, mirando a Mudkip y clavándole la mirada. La ilusión recayendo en el pokémon acuático que seguía con sus acrobacias como si nada. El dolor de cabeza de Dark era peor, por la sencilla razón de que Mudkip se movía mucho más y era mucho más complicado de anticipar. Por suerte, ni Swampert ni Umbreon reaccionaron por la ilusión mientras ésta duró. Después de eso lo que Dark hizo fue concentrarse en otra ilusión también complicada para él: en su propia pista se hizo aparecer a sí mismo, haciendo equilibrios sobre una pelota hinchable con los colores de una poké-ball y moviéndose alrededor de la pista, en la ilusión cambiando la pelota por otras cosas y haciendo diferentes cosas cada cinco minutos, intentando mantener al público entretenido hasta el final.

Mientras tanto, Radius seguía con su ir y venir con cosas. Hasta que el Infernape pasó junto a él, soltando el columpio que usaba, agarrándose a la cuerda y dando una voltereta en ella, creando un anillo de fuego, pero además de eso moviendo la cuerda con fuerza para luego soltarla. Radius consiguió mantener el equilibrio a duras penas por eso, pero el Eevee ya se veía en el suelo. "Ha faltado poco." pensó Radius temblando ligeramente para luego continuar, pero en cuanto se acercó al aro de fuego, Infernape regresaba con otro trapecio y saltó de ese hacia el otro, al hacerlo golpeó la rueda del monociclo del Eevee e hizo que perdiese no solo la posición sino también el equilibrio. Haciendo que Radius soltase lo que estaba llevando al caer y se agarrase con toda la fuerza de sus mandíbulas a la cuerda, ya que era la única cosa que le salvaría de una posible muerte, o de seguramente romperse algo.

Aquí se acaba la música anterior

-¡Vee! -soltó Radius por la sorpresa.

Al oír esto, la concentración de Dark se rompió por completo. El Zorua vio caer el monociclo al suelo, la rueda acabó aplastada y un pedal roto. Además del monociclo, también cayó la pértiga que llevaba el Eevee, quedó partida en varias partes. Tras eso, Dark miró hacia arriba, viendo a Radius colgando de la soga. "¡Rad!" Pensó el Zorua, su ilusión completamente rota y su cuerpo desvelado de nuevo. Preocupado por Radius, Dark no sabía qué hacer, solo sabía que tenía que ayudarle de alguna manera y deprisa. Radius por su parte intentaba subir a la cuerda por sí mismo. Todo el público se había levantado del asiento para mirar al Eevee colgando de la cuerda floja. Radius lo intentó pero al final no pudo, se resbaló de la cuerda y cayó.

-¡Radius! -ladró Dark e intentó acercarse a donde caía su amigo.

Radius estaba cayendo de lado, intentando dirigir las cuatro patas al suelo pero no le iba a dar tiempo. Dark se apresuró con toda la velocidad que podía usar y saltó con fuerza cuando llegó a donde estaba el Eevee, al otro lado de la carpa, cazándole al vuelo y rodando, de modo que aterrizó en su espalda. Los dos rodaron por el suelo durante un momento para luego detenerse, Dark aguantando el dolor de su espalda al recibir el golpe que se había llevado contra el suelo.

Radius por su parte seguía en estado de shock. Todavía asustado aun estando tirado en el suelo, sujetándose a Dark con fuerza. El Zorua por fin logrando relajarse para luego mirar hacia arriba, viendo al Infernape balanceándose en uno de los trapecios y mirando abajo. Dark juraría que le vio incluso sonreír… "¡A la mierda!… ¡Antes era personal! ¡Ahora me has tocado los cojones!" pensó Dark con furia. Sin darse ni cuenta, provocó una ilusión más, esta vez no fue de sí mismo ni de disfrazar a otro, la ilusión creó un trapecio balanceándose hacia el Infernape, que al verlo y ver que se dirigía hacia una de las columnas, saltó para agarrarse. Sin embargo, la ilusión le hizo ver que había fallado el salto y no había agarrado el columpio, Infernape cayó al suelo sorprendido, estampándose de espaldas contra el mismo, el trapecio falso desapareciendo antes de que el Infernape pudiese darse cuenta mientras se quejaba por el dolor. Para ese momento, Swampert, Mudkip y Umbreon ya estaban con Radius y Dark, quienes se habían levantado un momento antes, al menos Dark, quien estaba todavía en el suelo, asustado, queriendo asegurarse de que los dos estaban bien.

-Dark… ¿Te pasa algo? -preguntó Umbreon mirándole.

-No, ¿por qué? -preguntó el Zorua.

Ella sólo le señaló con una oreja hacia el suelo y él miró, viendo sus patas pero… parecía que tenían algo en ellas, levantó una y al hacerlo una gota oscura y sin brillo cayó de su pata a su sombra. "Qué raro."

Tras eso, en un instante, su propia sombra empezó a levantarse, escalando por su cuerpo hasta cubrirle entero y desapareciendo del suelo. Dark no tuvo tiempo de reaccionar y, además de eso, se sentía paralizado, inmovilizado. Al final su propia sombra le había cubierto entero, no dejando ver ni sus ojos. Al ver eso, Radius, que ya se había recuperado del shock de caer desde tan alto, se acercó un poco.

-¿Dark? -le llamó.

Sin embargo, él no respondió. La sombra empezó a extenderse hasta convertirse en una esfera negra del tamaño de una persona adulta. Todo el mundo se había quedado completamente callado, solo la Umbreon sabiendo lo que estaba pasando ya que ella había pasado por ello. Después de haber crecido la esfera hasta su tamaño máximo, ésta empezó a dispersarse, como si fuese una neblina, dispersándose más y más hasta desaparecer mientras la esfera encogía de nuevo. Al poco, ya se pudo empezar a distinguir algo. Cuatro zarpas con tres garras cada una, después dos brazos y dos piernas, tras eso empezó a aparecer la cabeza, hasta que incluso el torso estuvo a la vista, sin embargo todo seguía cubierto por la oscura sombra. La forma representaba una forma más alta, de morro más pronunciado que Zorua. Por el cuerpo se podría decir que esta nueva forma podía ir no solo a cuatro patas, sino también a dos, como ahora estaba, mientras la sombra empezaba a deslizarse hacia el suelo, formando la nueva sombra de la criatura conforme iba cayendo, dejando ver el pelaje del recién evolucionado Zoroark. Su postura estaba ligeramente encorvada hacia adelante, para compensar el peso de la gran melena que le sale de la cabeza y le llega casi hasta el suelo, sujeta toda junta en una coleta gracias a un coletero sólido que por media debería de ser azul como los ojos del Zoroark, pero que en lugar de eso era de un color naranja intenso, como un granate. El pelo gris oscuro de su melena tenía algunos mechones rojizos y, cuando por fin abrió los ojos de nuevo, los ojos eran de distinto tono de azul, uno era de azul cyan mientras que el otro era de un azul cobalto.

Nadie dijo nada en un rato, todos sorprendidos por lo sucedido, incluso el Ampharos había dejado su puesto para saber lo que había pasado y estaba ahora mirando a Dark. Sin embargo, antes de que incluso el Zoroark pudiese hacer nada más que mirar hacia los que tenía enfrente. Todo el cansancio y estrés previos a la evolución le pasaron factura una vez más. Dark se desplomó al suelo, ojos cerrados una vez más, inconsciente una vez más. Radius fue el primero en reaccionar y correr hacia su amigo. Empujándole el morro intentando sacarle una reacción mientras le gritaba que se despertase, pero sin conseguirlo. Tras un poco, Swampert se acercó y le detuvo poniéndole una pata en la cabeza. Ampharos también se acercó y entre los dos pokémon llevaron al inconsciente Zoroark a la parte de atrás.

-Bueno, me temo que eso es todo por ahora, damas y caballeros, por favor sean tan amables de dirigirse tranquilamente a la salida y no se preocupen, nos ocuparemos de esto y nuestro Zoroark estará en plena forma para la próxima vez que vengan. -Anunció el maestro de ceremonias después de por fin recuperarse de su sorpresa, que había durado desde que Radius cayó de la soga hasta ese momento. Radius simplemente ignoró al tipo y a todos los humanos cuchicheando mientras salían de la carpa del circo, él solo corrió tras los dos pokémon bípedos hasta alcanzarlos y caminó junto a ellos mientras llevaban a Dark de vuelta al camión de las jaulas. Esperando que su amigo… casi podría considerarle un hermano, se recuperase rápido.


Bueno ahí tenéis el último capítulo hasta ahora :D Espero que la sorpresa del final os haya gustado :) bueno espero vuestras reviews para saber que os ha parecido este capítulo ;) nos vemos la próxima

Dark: -KO-

Radius: -sin palabras-

Natalie, Shade, Ichiro: -lloriqueando en silencio en la habitación de Ichiro-

Dadniel y Clara: -En el Mercado comprando la comida para el día de Navidad-

Hadrim y Luca: -En el porche de la casa... esperando-