Bueno, bueno, bueno, bueno! Por fin he conseguido terminar este capítulo. Han habido muchas, pero que muchas cosas que me costó decidir como empezar o como preparar, incluso las canciones me llevó varios días seleccionar los traks para acompañar este capítulo, pero por fin está terminado el capítulo número nueve! Espero que disfrutéis de este tanto como de los demás y de lo que yo he disfrutado haciéndolos!
Disclaimer: Yo, Rayrudan, escritor de la página . No clamo posesion alguna sobre Pokémon o ninguno de sus juegos ni de las criaturas creadas por The Pokémon Company y gamefreak, distribuidas por Nintendo, tampoco clamo posesion sobre las músicas utilizadas en este capítulo. Solo clamo posesión de esta historia y de los personajes que aparecen en ella, tales como... todos los OCs hasta ahora.
Con eso fuera del camino... -coge una gran bolsa de golosinas y una lata de refresco- A DISFRUTAR!
Le dolía todo el cuerpo. Todo se había ido al traste… demasiado rápido, pero todo el dolor de su cuerpo no era comparable a lo que sentía por dentro. Sus zarpas estaban quemadas, la piel descubierta y el pelaje quemado. Sin embargo, Dark no veía quemaduras en sus zarpas… lo que sus ojos le hacían ver era… sangre… la inocente sangre… de un cachorro.
No estaba pasando nada del otro mundo. Obligados a actuar un día más, pero Dark tenía nuevos trucos. Estaba realizando un número de ilusiones con fuego. Desde que se había despertado la noche anterior y tras haberse dado cuenta de su propia evolución no había tardado en empezar a probar cosas nuevas. Conociendo muchas de las capacidades de un Zoroark en cuanto a movimientos gracias más que nada a que él mismo había invertido tiempo en aprenderlas para entrenar a su Zoroark tiempo atrás, ahora estaba probando. Sus ilusiones eran en general muchísimo más fáciles de hacer, el dolor de cabeza había desaparecido al realizar ilusiones externas y estas eran mucho más fluidas y perfectas. Además de eso, también descubrió su movimiento Lanzallamas, cuyas llamas eran el centro de toda la ilusión.
Sin embargo… mientras todo esto se daba. Ocurrió algo desastroso… Uno de los postes de la carpa se había partido en la base durante el espectáculo y había caído sobre él y Mudkip, con quien estaba compartiendo pista mientras el pokémon acuático simulaba caminar sobre un torrente de fuego que era en realidad un camino de hielo con una ilusión de fuego sobre el mismo en frente del Zoroark. Dark en un acto reflejo se mantuvo firme, recibiendo en peso el poste para evitar que cayese sobre el cachorro, de paso cayendo de rodillas al suelo y acabando con los brazos ligeramente doblados. El pequeño tipo agua estaba paralizado por el miedo y el shock, seguramente se habría visto aplastado debajo de esa mole. Sin embargo, Infernape embistió y sujetó a Dark mientras éste sujetaba el poste, sacando al Zoroark de debajo del madero, sus zarpas quemándose ya que el espectáculo de radius era hacer equilibrio sobre cuerdas en llamas. Sin embargo, al apartarle, el poste… Mudkip no tuvo la misma suerte…
(Aquí poneros por favor: Sad Piano by Michael Ortega)
Dark no era el único que sentía como si un mundo se le hubiese caído encima… o peor. Swampert había corrido hacia los dos con la intención de salvar a su cachorro, sin embargo, cuando el poste finalmente se vino abajo del todo, se detuvo en seco… En su pecho pudo sentir no solo una opresión… sentía… algo… atravesándole el corazón… y ver la arena de la pista teñirse de rojo solo hizo que su ser entero se retorciese de dolor por dentro, su cuerpo temblando hasta que… Swampert soltó un rugido de negación al ver eso, incomprensible incluso para los demás Pokémon, su rostro bañado por dos líneas fluyentes de lágrimas que caían sin cesar. Dolor… Agonía… Desesperación… Todo eso alcanzó las orejas de todos, algunos del público que habían asistido a la sesión y que habían bajado de las gradas al empezar a caerse el poste, rompieron a llorar también. Dark por su parte, ignorando cualquier dolor físico empezó a golpear el suelo, gruñendo para sí mismo en un intento de sacarse algo… de aliviarse un poco a sí mismo, pero ni siquiera un espejismo de que nada empezase a aliviarse acudió al Zoroark.
-Una peste menos de que preocuparse... -comentó el mono de fuego.
Al oírle. Los ojos del tipo siniestro se abrieron de golpe, clavados en el suelo, las lágrimas todavía brotando. Dolor y tristeza transformándose en rabia y odio. Por un instante, las pupilas se encogieron hasta ser meros puntos y el color de los irises por una vez era idéntico en ambos ojos, un atisbo de color granate, fluyendo como el agua en un río, cruzó los iris bicolores del zorro bípedo, pero desapareció tan rápido como había aparecido.
Sin una palabra, solo un rugido que uno solo se podría calificar como rabia contenida siendo desencadenada, Dark se lanzó usando sus cuatro extremidades contra Infernape, irguiéndose al alcanzar al tipo fuego y soltándole tal tremendo gancho que levantó al mono del suelo, para luego seguir rápidamente poniendo su zarpa izquierda sobre la cabeza llameante del simio y estamparle la cara contra el suelo, ignorando las llamas que salían de esta y levantándosela luego para darle tal patada en la misma que le mandó al otro lado de la carpa, estampándole contra las gradas y rompiéndolas, este último golpe dándolo al mismo tiempo que rugía.
-¡Malnacido! -lágrimas cubriendo su rostro.
Dark se dirigió de nuevo contra el Infernape, no pensaba dejarlo así. Venga ya ni siquiera se había levantado polvo en ese momento, se veía claramente que Dark estaba sujetando el poste para evitar que cayese sobre Mudkip… y el Infernape le había sacado de debajo del pesado madero, haciendo que este cayese sobre el joven cachorro. Si Radius, viendo la escena, creía que antes había visto a Dark furioso… estaba aterrado de lo que el Zoroark haría si no le sujetaban.
(La música termina en este punto)
Dark estaba justo en el agujero de las gradas, listo para lanzarse dentro cuando el tipo fuego salió de entre ellas con un golpe, que el Zoroark esquivó con gran agilidad, sujetando el brazo del simio con tal fuerza, que la expresión de furia de Infernape, cambió a una de sorpresa y terror. Inmediatamente después, Dark lanzó al mono de vuelta contra las gradas para luego lanzarle al suelo y saltarle encima. Sujetando al mono del cuello con ambas zarpas, consiguiendo colocarlas de manera que no se soltaran y levantándole del suelo. Colmillos al descubierto y una mirada penetrante como una espada que ni siquiera la humedad del dolor y la tristeza eran capaces de suavizar. Cuando empezó a faltarle aire al mono, Dark le lanzó de nuevo al suelo con toda su fuerza, dejándole aturdido. Al poco, cuatro espadas espectrales aparecieron alrededor del Zoroark, moviéndose a su alrededor mientras rotaban de arriba a abajo y de forma lateral sobre sí mismas. Dark agarró dos de las espadas de su Danza Espada, una en cada zarpa, y se acercó hacia Infernape, poniendo las dos armas en cruz sobre el cuello del simio, quien podía sentir los extrañamente sólidos filos contra su piel y pelaje. Nadie diciendo nada, solo viendo la escena mientras Dark solo ofrecía una mirada rabiosa y fría contra el derribado Infernape, ríos cristalinos aún cayendo de ellos.
Quien iba a decir que una ciudad costera iba a ser tan tranquila, no había muchos humanos ni pokémon en las calles ni en la playa, tal vez por la temporada baja de turismo, aún así, el Riolu recordaba otras ciudades como ésta siendo más ajetreadas incluso sin clientela. Sin embargo el joven chacal tipo lucha no se quejaba. No había tenido que hacer cola para ser atendido en la joyería que había encontrado gracias a las indicaciones de un Peliper por la zona y ahora el joyero estaba examinando la Piedra en bruto que le había dado.
-Sí. Puedo engarzar esta piedra en un brazalete, pero necesito la talla y las medidas… a no ser que no te importe gastarte un poco más y elegir algo más… ajustable. Solo tardaría unos días. -dijo el humano, claramente intentando sacarle más poké al Riolu.
-De acuerdo, usted gana, pero por favor que quede bonito. -pidió el joven pokémon metiendo una pata en un lateral de su mochila para sacar una bolsita repleta de poke- Espero que disfrute dejarme sin poder comprarme un plato de comida por su insaciable avaricia, caballero. -añadió al dejar el dinero sobre el mostrador y empezar a irse, solo queriendo molestar un poco al tipo ya que dinero le quedaba perfectamente ya que no se había gastado un duro en nada desde hacía meses y ciertamente vendiendo tesoros se puede ganar bastante.
Sin más, Riolu empezó a moverse por la ciudad, teniendo que matar algunos días en espera por el trabajo del Joyero, pensando en cómo podría ser que pudiese tardar tanto. Pero si se tiene en cuenta que tiene que pulir la piedra, tal vez cortarla para que encaje bien y además de eso buscar el brazalete adecuado… "Uno metálico iría bien, después de todo es una Lucarita, no le quedaría mal." Pensó Riolu, esperando que el de la joyería tuviese el mismo pensamiento. Tras caminar durante un rato escuchando música tranquilamente, Riolu se detuvo ante un restaurante interesante.
-"El Rincón de León. Restaurante de Pokémon para Pokémon y Humanos." -Leyó el cartel.
Interesado, Riolu entró, abriendo la puerta al pisar en un pedal, claramente la puerta estaba hecha para que incluso pokémon cuadrúpedos pudiese abrirla sin necesidad de girar un picaporte. "Heh… Inteligente." pensó el Riolu sonriendo ya que había visto pocos sitios con ese tipo de mecánicas para abrir la puerta de un lugar. Una vez dentro fue recibido por una música que le recordó a un viejo videojuego que tiene, sonriendo con nostalgia. "Ohohoho… ¡Genial!" pensó para sí mismo, cerrando los ojos y escuchando la música durante un momento, era repetitiva sí, pero después de tanto tiempo sin oírla era un lujo nostálgico que se podía permitir en un momento. Hasta que se le acercó alguien mientras tarareaba la canción.
(La Canción que se escucha es el OST de Final Fantasy VII: Gold Saucer, como siempre recomiendo una versión extendida por si acaso)
-Buenos días, joven. -le llamó la atención el camarero, siendo un Jolteon de pelaje anaranjado, algunas manchas de color crema a lo largo de todo su pelaje y ojos de color aguamarina- Bienvenido a "El Rincón de León". ¿Va a comer o solo a tomar algo? -preguntó amablemente, llevando sobre su cabeza, usando las orejas para mantenerla, una bandeja cargada de platos, boles y vasos listos para poner a fregar.
-Parece un sitio interesante. Creo que le daré una oportunidad. -dijo Riolu sonriendo.
-Bien, acompáñeme. -le sonrió el camarero guiando al joven Riolu hasta una mesa a un lado junto a la ventana, una mesa para uno o para dos, pero en este caso sería solo uno- Por favor espere aquí y uno de nosotros vendrá en un momento. -le dijo sonriendo para luego irse hacia la cocina.
El trato formal de los camareros no le era muy agradable, no solo porque le hacía sentir viejo, sino porque prefería que le tratasen de tú a tú. Después de estar esperando escuchando la música durante unos minutos, se le acercó otro Riolu, este era de pelaje muy oscuro, como el azul del cielo nocturno, además de eso las partes negras del pelaje de este riolu tenían marcas blanquecinas formando patrones que parecían de raíces o incluso rayos, marcas de nacimiento bastante curiosas desde el punto de vista del de pelaje dorado.
-¿Puedo traerle algo para beber? -preguntó el Riolu dejando un menú para Pokémon en la mesa del dorado.
-Por favor, tratarme de Tú. -pidió Riolu.
-De acuerdo. -dijo el otro asintiendo.
-Gracias. Me tomaré un batido de cacao frío, por favor.
-Te lo traigo en un momento.
Tras eso el Riolu de pelaje oscuro se marchó tranquilo mientras el de pelaje dorado empezó a ojear el menú tranquilamente. tenían desde gominolas de todos los colores, hasta fruta fresca e incluso algo de carnes variadas para los más hambrientos. El joven Riolu no tardó en decidirse y cuando su camarero de misma especie regresó con su batido le tomó nota y mientras este lo hacía, Riolu se tomó un momento para observar el uniforme del otro, no llevaba nada especial, solo un pañuelo de color blanco con una placa colgada en él, en la placa se podía leer: "Idubaren"
-¿Tu nombre? -preguntó Riolu, haciendo que el otro le mirase y luego a su placa, donde señalaba el de pelaje dorado.
-¿Hm? ¡Oh! Sí. Idubaren. ¿Qué puedo decir? Me gusta aunque no sé lo que significa. -dijo el camarero, Idubaren.
-Bueno… a mí me han enseñado que es uno mismo el que le da significado a su nombre. -dijo el de pelaje dorado con calma y una sonrisa entusiasmada- Así que llévalo bien y mantenlo… si quieres claro. -añadió riendo ligeramente.
-¿Y cómo te llamas tú? -pregunto Idu, una vez el pedido estaba apuntado.
-¡Idu! ¿Tienes ya el pedido del recién llegado? -llegaría una voz desde la cocina cuando Riolu iba a responderle.
-Woops. Lo siento tengo que irme, ya hablamos. -dijo el nombrado para luego irse hacia la cocina casi corriendo, esquivando a una pareja de humanos que acababa de entrar en el restaurante de la mano y eran guiados por un Vaporeon de escamas de un tono más verdoso que el azul normal, pero también brillante y vivo y manteniendo al mismo tiempo un tono azulado, como el color de las aguas de las islas tropicales cerca de la orilla. El Vaporeon acompañó a los humanos hacia una mesa para dos y les entregó unos auriculares para luego preguntarles algo y dejarles sorprendidos un segundo. Riolu sonrió por eso, nunca cansándose de esas reacciones, que pena que esos aparatos son caros de narices y normalmente solo los tienen los hoteles que contratan pokémon, los centros pokémon o lugares que no tienen mano de obra humana por así decirlo.
Minutos después el mismo Vaporeon de escamas verdeazuladas le trajo una bandeja con su pedido.
-¿Quieres pagar ahora o prefieres esperar a después? -preguntó el Vaporeon.
-Déjame la cuenta pero pagaré después, muchas gracias um… Kai. -dijo Riolu tras leer el nombre en la placa en un brazalete de tela de tono celeste en una pata del Vaporeon.
-No hay de qué. Esperamos que lo disfrutes. -respondió el Vaporeon marchándose a por más pedidos a seguir repartiendo junto a los demás que además de repartir también tomaban nota, no solo había allí pokémon trabajando, también había humanos entrando y saliendo de las cocinas y tomando notas y entregando comida.
"Heh, todos tienen algo que hacer en todo momento." pensó Riolu para luego disfrutar de su almuerzo que era un muslo y pechuga de pato con papas sancochadas, algo de ensalada y acompañado con un bol de macedonia.
"¡Esto está delicioso!" pensó Riolu para luego disfrutar de su comida. Después de tanto tiempo a base de bayas y otras cosas poder disfrutar de una comida preparada con cuidado y esmero era una delicia que no pensaba negarse y probar en este restaurante le había salido perfecto. Estaba delicioso, de verdad y le gustaría ver cómo se preparaban las cosas en un restaurante así, y lo mejor… no necesitaba usar cubertería, podía usar las patas si le daba la gana para agarrar la comida y llevársela a la boca, solo se pedía un poco de moderación al comer en lo que a modales se refiere. Tras disfrutar del suculento almuerzo, Riolu dejó una bolsita de poké sobre la cuenta, la cual le dio de vuelta al mismo Vaporeon que le había servido la comida.
-Delicioso todo. -dijo sonriendo entregándole la bandejita con la bolsita de poké.
-Muchas, gracias. Esperamos que vuelvas otro día. -respondió Kai.
-Seguro, si vuelvo a pasar por la ciudad me pasaré a comer por aquí fijo.
Cuando Riolu se dispuso a marcharse, de la cocina asomó un Flareon con una sonrisa y una banda atada suavemente a una oreja en la que se podía leer el nombre "León" pero además de eso tenía una placa junto a la de su nombre, la cual le identificaba como Chef jefe, siendo la placa una pieza de acero inoxidable tallada con la forma del sombrero de un chef, y bastante visible. El Flareon era ligeramente más grande de lo que sería normal, su pelaje tenía un tono mucho más oscuro de lo normal, saliéndose del cobrizo para irse a tonos de rojo oscuro mientras el collar de pelaje del cuello, la pequeña melena y la cola tenían un tono marrón claro, sus ojos siendo de color dorado.
-¿Tú eres el jovenzuelo que ha pedido la macedonia y el pato? -preguntó con calma al ver al Riolu, sonriendo con calma.
-Si, señor. ¿Eres tú el chef? -devolvió el tipo lucha.
-Por supuesto. No he podido evitar oírte decir eso de mi comida y quería darte las gracias por el cumplido. Pocos son los que parecen tener el valor de decirlo bien alto. -dice riendo ligeramente- Oye ¿vas a estar mucho por la ciudad? -preguntó de pronto.
-Sí. Tengo que esperar unos días por un encargo a la joyería cerca de aquí.
-Entonces ¿qué te parece si te quedas con nosotros? Somos una familia entre Lucario, Riolu y Eeveelutions.
-¿En serio?
-Claro… pero tendrás que trabajar también, como el resto. -añadió.
Riolu solo asintió con una sonrisa, al menos tenía algo que hacer que simplemente andar vagueando por la ciudad.
(la música termina en este punto)
El modo de cocina del restaurante era algo… bueno normal. Unos cuantos cocineros haciendo esto y aquello. Tuvo bastante tiempo para observar cómo hacían las cosas a pesar de ser solo el encargado de fregar los platos y a cambio le devolvieron lo que había pagado por la comida. Sin embargo, lo que le sorprendió fue la forma de trabajar de León, a parte de dándose cuenta de que era no solo el Chef jefe sino el dueño del local, impresionante… e irónico. A parte de eso cuando el Flareon cocinaba lo hacía sin usar fogones. Usando su propia temperatura corporal era capaz de cocinar cualquier cosa, manteniendo un sorprendente equilibrio con cazos, calderos y sartenes en el lomo mientras su cuerpo emitía un calor abrasador al que todos parecían acostumbrados, y para terminar, León usaba una sartén para hacer las comidas más rápidas, como huevos fritos entre otras cosas, sin embargo la sorpresa venía en el momento de tomar aire, lanzar la sartén al aire y echarle llamas justo debajo, no era solo impresionante que pudiese cocinar así, sino que era capaz de mantener la sartén flotando sobre el chorro de llamas sin caerle en el morro y luego incluso colocarla sobre una de las cocinas de gas para colocar la comida en un plato y pasar a la siguiente preparación. Nunca perdiendo la cuenta de lo que llevaba en el lomo. Y todo lo que salía de su modo de cocinar tenía un aspecto que incluso a quien acababa de comer se le hacía la boca agua… sinceramente Riolu pensaba que solo por el aspecto este Flareon ya dejaba a los mejores cocineros humanos ligeramente en ridículo.
Los días pasaron rápidos. Riolu iba cada día a la Joyería a preguntar por su encargo, siempre marchándose con las manos vacías pero con amables negaciones del joyero. Casi una semana después. Riolu regresó a la joyería una vez más. Una vez cerca empezó a oír ruidos, gente gritando y cristales rompiéndose, el joven pokémon se acercó rápido a mirar por el escaparate a ver que pasaba, solo para recibir un portazo en la cara al abrirse la puerta de la joyería y salir un tipo a todo correr con una mochila abultada de la cual colgaban joyas, pero no fue eso lo que le hizo quedarse mirando, sino que de la mochila también colgaba un brazalete metálico con una Lucarita pulida engarzada en el mismo.
Riolu se asomó dentro de la tienda, encontrándose con que, a parte de los destrozos, no había pasado nada más, el joyero estaba atado y amordazado. El pokémon le liberó las manos al menos y el hombre ya podía desatarse solo.
-Por favor, detenlo. Esas joyas son mi vida. -dijo el hombre y Riolu asintió, de inmediato saliendo de la tienda y siguiendo su olfato, además del rastro de aura que el tipo había dejado. Por el aura solo puedes reconocer a alguien pero no diferenciar los rastros, por eso es bueno tener una segunda opinión como la del olfato para saber si sigues el rastro correcto.
El tipo se había dirigido hacia la ciudad, pero Riolu pudo seguirle hasta donde se había escondido, para lo cual tuvo que cruzar la ciudad de parte a parte. La ciudad era una ciudad peatonal, lo que quiere decir que lo único que asemejaba carreteras eran carriles bici para las bicicletas. Establecimientos y otras cosas llenaban la calle principal, casi escondiendo las entradas a las viviendas en los pisos superiores, un gran centro comercial era el principal atractivo de la ciudad, a parte del gimnasio pokémon y el salón de concursos, ambos edificios situados a ambos lados del centro comercial. Después de esa parte de la ciudad, más cerca de la costa, estaba la zona residencial y el rastro le había llevado hasta allí, al otro lado de la ciudad. Las casas eran sencillas, dentro de lo que cabe con las casas de dos pisos y con jardín privado. El olor y el rastro de aura le llevaron hasta una de las casas. Riolu se acercó a esta y entró en el jardín, solo para tener que evitar un Lanzallamas, dando uns alto y una voltereta hacia atrás.
(en este punto escuchar The Man with the Machine. FFVIII OST no necesaria versión extendida)
Del tejado de la casa saltó un Simisear, poniéndose delante con puños en llamas, listo para pelear. Riolu esperó, relajándose pero al mismo tiempo utilizando su aura para fortalecer su cuerpo y sus movimientos. La espera era demasiado y Simisear no parecía ser uno de los que les gusta esperar mucho, ya que al poco se abalanzó sobre Riolu con una rueda ígnea. Riolu intentó evitarlo pero no fue lo suficientemente rápido esta vez, recibiendo el ataque de lleno y siendo lanzado hacia la entrada del jardín.
Cayendo sobre su espalda, Riolu se dejó rodar hasta tener las patas en el suelo, usando las garras para frenar su movimiento y luego volviendo a erguirse.
-¿Esto es todo lo que puedes aguantar? Ni siquiera eres lo suficientemente rápido para evitarme, sería mejor que te dieses la vuelta y nos dejases en paz. -dijo Simisear.
-¿Ah, sí? Más vale que no me pongas tus perlas a tiro o te dolerán durante un tiempo, imbecil. -respondió Riolu mirando a su rival de arriba a abajo, buscando alguna apertura.
Lo que encontró sin embargo, fue algo que le podría ayudar mucho. La manguera del jardín, siguiéndola con la mirada desde el grifo hasta el aspersor en el centro del mismo, siendo uno de esos aspersores del estilo que lanza varios chorros mientras va moviéndose de un lado a otro para remojar todo lo posible del jardín. Sí, podría funcionar para molestarle un poco…
Sin embargo, antes de que pudiese pensar en cómo llegar hasta el grifo, el Simisear se lanzó contra él, propinando un fuerte puñetazo que dejó un boquete en el suelo. "Definitivamente un golpe Demoledor." pensó Riolu tras saltar para evitar el golpe y ver el daño provocado al suelo, pensando rápido y convocando un Ataque Óseo para luego dar una voltereta y golpear a Simisear en la espalda, haciendo que el mono de fuego cayese hacia adelante, Riolu se giró entonces, encarando al pokémon mientras sostenía el movimiento como un bastón, cruzado en su cuerpo y detrás de él mientras tenía una zarpa adelantada, las patas separadas y la mirada clavada en el Simisear, sujetando el Ataque Óseo y manteniéndolo pegado al brazo desde la zarpa hasta el codo. Simisear no tardó mucho más en levantarse y girarse.
-¿A qué viene la posturita? -preguntó casi riéndose del tipo lucha en su cara- ¿Te crees alguna clase de monje shaolin o algo? -preguntó, a lo que Riolu solo sonrió, sin responder y solo espero.
Simisear no tardó en volver a hartarse de esperar y se lanzó de nuevo contra Riolu, esta vez llevándose una buena patada en la cara, seguida de otro golpe más del hueso de aura, haciendo que el pokemon de fuego se desviase hacia un lado, Riolu cediendo terreno a pesar de estar defendiéndose bastante bien ahora. Rechazando los avances del simio a base de golpearle con toda la fuerza que podía poner en sus golpes, retrocediendo más y más, golpeándole con las piernas, con las zarpas, con el Ataque Óseo, con lo que fuese. Hasta que Riolu sonrió y dejó que el simio se le acercara, esta vez rechazando a Simisear con un Palmeo combinado con su propio Demolición, la fuerza extra de sus músculos imbuidos con Aura y Fuerza. Con esto consiguió mandar al simio hacia el jardín, haciéndole caer de espaldas hasta que se levantó de nuevo, con rostro enfadado.
-¿Cómo un crío como tú puede pegar tan fuerte? -preguntó el Simisear con una mano en el pecho, donde había recibido el golpe.
-Seré sincero: Apestas. Así que voy a hacerte un favor. -dijo Riolu sonriendo, permitiéndose confiarse un poco para luego golpear el grifo de la manguera con el Ataque Óseo. Se había acercado al grifo cediéndole terreno a su rival para de paso mantenerlo distraído de lo que había detrás del Riolu mientras que cada vez que le apartaba, este miraba hacia atrás, viendo la distancia que quedaba hasta su objetivo, el cual ahora estaba abierto y el agua no tardó en empezar a brotar del aspersor. No solo regando el jardín sino bañando al tipo fuego, causándole no dolor, pero sí pánico al verse mojado de pronto, el agua helada comparada con su temperatura corporal. Mientras el mono intentaba salir del alcance del aspersor, Riolu aprovechó para lanzarse contra él y propinarle un fortísimo golpe que lo lanzó contra el muro del jardín, el golpe dejando al mono de fuego Inconsciente ya que en su pánico se había olvidado no solo de defenderse, sino de encajar el golpe.
(aquí acaba la música)
Tras esto, Riolu encaró la puerta. Sacudiéndose el agua de encima antes de acercarse y cerrar el grifo. "Hay que ahorrar agua, ¿no?" pensó para sí mismo permitiéndose una risilla para luego mirar a la puerta pensando en cómo abrirla. "¡Uy mira! Qué considerado." pensó al ver una puerta para pokémon en la base de la puerta de la casa y a juzgar de que ni siquiera estaba bloqueada, alguno de los pokémon del ladrón habría salido hacía poco; y segundo, el tipo ni se había enterado de la pelea que acababa de pasar en su propio jardín.
Siguiendo el rastro del ladrón, Riolu recorrió la casa, no tenía a penas decoración interna, solo un sillón con unas mantas encima y una televisión colgando en la pared además de algunas estanterías con libros en ellas. El olor le llevó hasta el pasillo y aquí hasta una puerta que daba a las escaleras hacia el sótano. Riolu las bajó despacio, intentando no hacer ruido, mientras oía al humano decir cosas, gritando de alegría, como si le hubiese tocado la lotería. Al llegar a la mitad de la escalera, el joven tipo lucha ya podía ver el sótano por completo, trastos aquí y allí, como en cualquier sótano de cualquier hijo de vecino, salvo por el panel en el que había ganchos con cuerda, sogas, entre otras cosas que un ladrón consideraría útiles. mientras tanto el tipo estaba en el centro, con las manos alzadas y en sus manos… la Lucarita engarzada.
-¡Si consigo vender esto me sacaré una buena tajada! ¡Tal vez suficiente para retirarme durante unos años! -dijo el tipo, besando la piedra pulida, haciendo que Riolu tuviese que aguantarse un gruñido para no delatarse mientras seguía bajando las escaleras hasta que llegó al suelo- Definitivamente me ha tocado la lotería esta vez, entre esta piedra y el resto de joyas tal vez pueda largarme a una ciudad más ajetreada donde robar será mucho más productivo. -dijo mientras reía, acariciando el preciado objeto.
Riolu no esperó más, llamó la atención del tipo, haciendo que este diese un brinco de la sorpresa al verle y, acto seguido, el pokemon se le acercó rápido, dándole un golpe en la parte de atrás de las rodillas para hacerle arrodillarse, seguido de un golpe más en la base del cráneo, dejando al tipo inconsciente casi de inmediato.
-Ratero… No vas a ser tú quien se lleve este regalo. -le dijo arrancándole el brazalete de las manos para luego guardarlo en su maleta y suspirar.
Acto seguido levantó la mochila sobre su cabeza y se dispuso a regresar a la joyería con los objetos robados para devolvérselos al joyero.
El camino de vuelta no fue más eventual que el de ida, tal vez un humano vestido con una chaqueta azul, gorra roja y pantalones vaqueros con un pikachu en su hombro celebrando haber ganado la medalla del gimnasio y una chica rubia saliendo del Salón de Concursos con una nueva cinta, pero nada más fuera de lo normal… Hasta que Riolu llegó a la joyería, donde una patrulla de policía estaba investigando y, al verle con las joyas le apuntaron y le ordenaron estarse quieto. Riolu lo hizo, quedándose en el sitio con la mochila llena de joyas sobre su cabeza. solo para tener una Growlithe directamente en la cara.
-¿Son esas las joyas robadas? -preguntó un agente al Joyero.
-Ah sí, son esas. -dijo el hombre y, sin darle tiempo a decir más, los policías casi se lanzan sobre el Riolu a arrestarle.
-¡Hey! ¡Hey! ¡Solo estoy devolviendo las joyas! -dijo Riolu cuando le quitaron la mochila de las zarpas y le ataron las patas con bridas a la espalda, pero no demasiado apretadas, ya que ninguno de los policías presente tenía encima una poké-ball… hablando de ir preparados para todo.
-Mejor cierra la boca, ladronzuelo, antes de que lo pongas todo peor. -le dijo la Growlithe para luego llevarle la mochila al joyero, quién estaba sin palabras.
Momento que Riolu aprovechó para disfrutar de una vista que no había visto en meses: la de una hembra de muy buen ver a sus ojos; para luego de acercarse a la sexy tipo fuego, hablando al pasarle por al lado.
-Di lo que quieras pero ni siquiera si me enseñas ese traserito tuyo tan sexy conseguirás que admita que las robé yo, porque no lo hice. -le respondió él a lo que ella solo rodó los ojos ignorándole pero el Riolu le dio un pequeño azote en el trasero con su cola.
"¡Ha merecido la maldita pena!" Pensó Riolu poniéndose mentalmente en una pose de victoria… mientras corría a toda velocidad posible huyendo de una enfadada Growlithe que no dejaba de dispararle Ascuas y Lanzallamas mientras le perseguía con una mirada que decía que si le pillaba le arrancaría la cabeza… mínimo.
(En este punto escuchad Song of Healing Demo - The Legend of Zelda: Majora's Mask Music Extended)
Dark embestía su jaula sin parar, no solo haciendo ruido, también irritando a los demás, quienes mayormente no decían nada, cansados de intentar de hacerle dejar de hacer eso, ya se cansaría a su debido tiempo. El Zorua acabó minutos más tarde con un fuerte dolor de cabeza, tumbándose en el suelo metálico de la jaula, mirando a los barrotes, los cuales ni siquiera se habían ni empezado a doblar. Parecía imposible poder romper esos barrotes, por lo que el Zorua empezó a desesperarse. Radius estaba en otra jaula, cercana a la suya, lloriqueando en silencio.
-Oye, ¿te has hecho daño? -le llegó una voz joven a las orejas.
Dark miró hacia su izquierda, de donde había venido el sonido. Encontrándose cara a cara con un joven Mudkip, hablándole desde la jaula donde estaba encerrado con un Swampert, seguramente familia. Dark estaba a punto de ignorar al joven tipo agua, pero viéndole tan preocupado… decidió responder.
-Nada roto. No estoy sangrando. Estoy tan bien como puedo estar… Gracias. -dijo haciendo una pausa antes de agradecer al peque por su preocupación.
-A mí tampoco me gusta estar aquí. -dijo Mudkip de pronto- Quiero irme a casa con mi mamá. Papá dice que podremos salir de aquí algún día y volver. -dijo el pequeño tipo agua, ahora sonriendo- Creo que lo dice para que esté tranquilo y no me asuste. -añadió, lo cual sorprendió al joven zorro siniestro, que escuchaba, al principio sin mucho interés, algo que cambió al verle la sonrisa mientras hablaba- Pero tiene razón. Saldremos de aquí de una forma u otra, solo hay que esperar e intentar no enfadar a estos humanos. -terminó.
Dark le miró un momento, el joven pokémon parecía tan seguro, esperanzado incluso, pero si no hacían nada… Esperar serviría de poco.
Entonces fue cuando Dark despertó, sentado en su nueva jaula, una mucho más grande que en la que estaba antes, mirándose las zarpas se las vio cubiertas por vendas y entonces recordó que al intentar soportar el poste para que no cayese sobre Mudkip, había recibido fuertes quemaduras en estas. "Mudkip…" pensó. El pequeño renacuajo siempre estaba alegre, sonriendo con una sinceridad imposible de imitar. No le gustaba estar ahí encerrado y ser obligado a hacer shows, sin embargo era el único de todos capaz de poner una gran sonrisa y divertirse con las actuaciones. Dark recordó aquella ocasión cuando hablaron por primera vez, la cual acababa de soñar. Luego recordó otra ocasión en la que el mismo pokémon le había conseguido sacar una sonrisa. Recordó también… su contagiosa alegría. Siempre que alguno del grupo estaba decaído era Mudkip el que conseguía animarlo a pesar de la situación. En términos poéticos podría decirse que el joven tipo agua se había convertido en un faro en la noche cerrada… Un faro ahora apagado. Todos estaban destrozados. A pesar de no saber su nombre, Dark había considerado al peque como un amigo y se había encariñado con él. Lo mismo con todos los demás, después de todo era fácil de caer bien. Siempre alegre, siempre sonriente para todos... Siempre animando a todos… incluso a Swampert, su padre, cuando éste lloraba pensando que no volvería a ver su pareja. Para ser tan joven era fuerte también, fuerte en voluntad sobretodo. Cuando Dark quiso darse cuenta, lágrimas resbalaban por sus mejillas, siguiendo la misma línea marcada en el pelaje de anteriores llantos. Ya hacía varios días desde aquello, Swampert había llorado largo y tendido, y cuando estaba despierto, solo se mantenía inmóvil, tirado en su jaula. Ampharos por su parte no decía nada, Umbreon se quedaba acurrucada en su jaula, despierta o dormida. Dark por sí mismo había intentado escapar varias veces, consiguiendo engañar una vez a Infernape cuando se había ido. Logrando hacer una ilusión que simulaba que el Zoroark no estab en su jaula y que la puerta estaba abierta con la cerradura destrozada.
(La música se pausa aquí)
Todo estaba saliendo bien, incluso Infernape estaba a punto de llamar al domador… cuando Radius se puso a llamar su atención y reveló lo que hacía Dark, algo que al Zoroark le dejó sin palabras, mirando al Eevee solo recibió una mirada suya en respuesta, una mirada que se disculpaba. El semblante de Dark se endureció hacia Rad tras eso, intentando agarrar a infernape cuando se acercó a observar la jaula, solo para tener que soportar una fuerte electrocución que no tardó en redirigir hacia el suelo él mismo, pero que se llevó toda su concentración, rompiendo así su ilusión. Después de eso sacaron a Dark de la Jaula mientras se recuperaba, atado de zarpas y con un bozal el domador e Infernape le dieron una paliza antes de devolverlo a la jaula de una patada. Algo que Radius no quiso mirar en cuanto empezó. Sin embargo, no fue la última vez que Dark intentó esta estratagema, cada vez que Infernape se marchaba dejando al grupo solo, Dark lo intentaba, solo para ser delatado por el Eevee.
-¿Dark? -le llegó la voz de Radius desde fuera.
Los del circo le habían sacado de la jaula y además de eso quitado el collar de castigo tras la tercera vez que había delatado a Dark y ahora se dedicaba junto con Infernape a vigilar al grupo, recibiendo incluso la misma comida que el mono, al menos el Eevee tenía la decencia de apartarse para comer en otro lado en lugar de delante de todos ellos.
-Déjame en paz… -fue la única fría respuesta que recibió el Eevee del Zoroark, quien ni siquiera le miró a la cara.
-Por favor… escúchame. -intentó de nuevo.
-Radius. No quiero hablar ahora mismo. -le soltó Dark.
El Eevee al final no tuvo más remedio que bajar la cabeza y apartarse, los del circo incluso le habían puesto un cojín para que estuviese más cómodo pero el Eevee ni siquiera lo usaba. Algo le rondaba la cabeza y Dark se había dado cuenta, sobre todo cuando Rad apartaba la mirada cada vez que le daban una paliza. Respecto a Radius, el Eevee tenía su propia estratagema para escapar.
Casi había pasado una semana desde que empezaron a actuar para el circo y por lo que Rad había oído, debido al accidente en la carpa, los humanos habían decidido desmontar y continuar con su travesía, algo que sería el fin de sus posibilidades de volver pronto a casa, más que nada porque habían hablado incluso de ir a otra isla ahora que habían terminado con su ruta en Kiros. Todo esto estaba forzando a Radius a actuar, y tendría que hacerlo esa misma noche. Sin embargo, no contó con un problema… y era que el circo se pusiese en marcha aquella tarde y al anochecer ya se habían alejado de Pueblo Linde en dirección a la siguiente ciudad portuaria, donde cogerían un barco y de allí a la siguiente isla. Aquella noche sin embargo, Radius se puso a trabajar. Acercándose a infernape y quedándose de frente a él.
-Oye, ¿no tienes sueño? -le preguntó al mono para luego bostezar profundamente, el Infernape le miró un momento.
-Nah. Todavía puedo aguantar un poco más y vigilar a estas mascotitas traviesas. -dijo el tipo fuego a lo que Radius tuvo que resistirse a meterle un mordisco.
-¡Oh! Ya veo. Pues yo sí que estoy algo cansado, voy a echarme un rato. -dijo volviendo a bostezar delante de Infernape para luego acomodarse a un lado y echarse a dormir.
Dark, presa de un insomnio continuo, lo observó todo. Viendo como Infernape bostezaba cuando Radius se había ido a dormir, recostándose en su silla y lentamente quedándose dormido. El muy primate roncando con fuerza. Fue entonces cuando Radius abrió los ojos y le miró, sonriendo con malicia para luego acercarse a la jaula de Dark.
-Hey- -llamó pero el Zoroark ya estaba junto a él, agarrando al Eevee con fuerza de una pata y casi dándole un susto de muerte al estar el Zoroark bajo una ilusión de invisibilidad, pero luego le dejó ir.
-Pedazo de mentiroso inteligente. -le dijo el Zoroak para luego concentrarse y recrear la ilusión de su jaula rota y abierta- ¿Por qué no me habías comentado nada de esto? -preguntó Dark cuando la ilusión estuvo preparada.
-Para empezar. No querías hablar conmigo y en segundo lugar estabas demasiado ido para escucharme cuando se me ocurrió esto. ¡He tenido que actuar solo! -le soltó el Eevee- Ahora yo empezaré a llamar al domador, solo tendrás una oportunidad de hacerte con las llaves así que piensa bien lo que haces. -le dijo a Dark, quien asintió.
Radius se sacudió un momento y puso su mejor cara de urgencia para luego ir a donde estaba el domador. El tipo estaba despierto montando guardia. Al oír los ladridos del pokémon le miró y Rad le señaló la zona de jaulas. Temiendo que alguno hubiese escapado, el domador se acercó a la zona y se sorprendió. Sin embargo, Radius también quedó sorprendido. La mitad de la jaula de Dark parecía estar derretida y el Zoroark estaba tirado en el suelo, pelaje quemado por todas partes mientras Infernape seguía dormido en su silla.
-¿¡Pero qué!? ¿¡Qué ha pasado aquí!? -preguntó el domador.
Ante la escena, el humano se acercó rápido, dándose un golpe en la cabeza al intentar llegar hasta el Zoroark dentro de la jaula derretida y quedando aturdido, momento que Dark aprovechó para agarrar al tipo, forzándole a darse la vuelta y cerrando un brazo alrededor de su cuello, asfixiándolo hasta que cayó sin sentido, momento en el que le dejó y dejó ir su ilusión, la jaula volviendo a estar en perfecto estado.
-¡Jo-der Dark! ¡Me has dado un susto de muerte! -le reprochó el Eevee tras coger las llaves de las jaulas y los collares de castigo y pasárselas al tipo siniestro.
-Ya había usado la otra ilusión demasiadas veces, preferí cambiarla un poco a algo más serio y, en primer lugar, diferente. -contestó el Zoroark primero quitándose el detestable collar de castigo del cuello, lo cual ya de por sí era una hazaña teniendo las zarpas de tres dígitos y sin pulgares, además de no ver el agujero de la cerradura, pero se las apañó para conseguirlo, soltando un suspiro de gusto para luego abrir su propia jaula con las indicaciones de Radius desde fuera, y no teniéndolo más fácil que con el collar y sus dedos pero consiguiendo abrirla y salir de la misma, estirándose a gusto y yendo hacia el resto.
La primera jaula que abrió fue la de la Umbreon, luego la de Ampharos y para terminar la de Swampert, quien no quiso moverse, los otros pokémon le ayudaron a levantarse y a moverse cuando Dark le dijo una cosa. (Reanudar o reiniciar la música anterior aquí)
-Oye, escucha… -comenzó- Ningún padre debería sobrevivir a sus hijos… -le dijo pero no dejó hablar al Swampert, continuando- Tienes todo el derecho a estar destrozado, pero creo recordar que tienes una pareja esperándote en casa. Lo único que te puedo aconsejar es que vayas a su lado y estés con ella el tiempo que te queda. -le dijo el Zoroark, dejando perplejo al tipo agua y tierra, además de a los otros pokémon allí.
-Grandes palabras para alguien tan joven, cachorro. -le dijo el Swampert- Pero no te falta razón. -añadió- Gracias por este último empujón. -terminó con una sonrisa.
-Venga, vamos, no tenemos mucho tiempo. -dijo Radius mirando hacia Infernape, quien seguía dormido pero no había garantías de que se quedase así mucho más.
(y aquí termina la música)
Dark por su parte se acercó al tipo fuego, alcanzando detrás de su cuello para quitarle el collar que le había regalado Ichiro y colocándoselo él mismo, acariciándolo luego ligeramente. Tras eso, todos salieron del camión de las jaulas y empezaron a alejarse. Los tipejos del circo habían parado en un claro en mitad de un bosque para descansar, lo cual tal vez no era la mejor de las ideas pero… visto lo visto no parecía que pudiesen concebir la idea de sus esclavos organizándose y escapando. Umbreon, Ampharos y Swampert se alejaron a todo correr, adentrándose en la maleza y siendo cubiertos ahora por el manto de sombras del bosque, deteniéndose cuando estaban un buen par de kilómetros lejos de los tipos del circo. La libertad nunca les había sentado tan bien a muchos, sobre todo a la Umbreon quien estaba impaciente por volver con su manada, dando brincos de un lado a otro mientras esperaba junto a los demás, querían tener una despedida y dar las gracias a los dos que les habían ayudado a escapar por fin de ese maldito circo infernal.
-Dark. ¿Qué haces? -preguntó urgentemente Radius susurrando al ver al Zoroark tumbarse en el suelo y arrastrarse a sí mismo bajo la zona delantera del camión- ¡Tenemos que irnos ya! -le dijo mordiéndole una pata para tirar de él.
Dark por su parte se aguantó mientras buscaba con la mirada entre el amasijo de metal sobre su cabeza, buscando algo en concreto, hasta que se le iluminó la mirada al parecer encontrando lo que buscaba, el Zoroark estiró un brazo y, utilizando Garra Umbría tras llegar a donde quería con el brazo entre tanto lío, cortó por aquí y por allí, agujereando también el tanque de líquido refrigerante y este cayéndole encima, una vez terminado de sabotear el motor del vehículo el Zoroark se acercó al tanque de gasolina lateral y, con el mismo movimiento lo abrió cerca de la parte inferior, el combustible rápidamente cayendo del tanque, haciendo que Dark pusiese mala cara. "No soy ecologista pero detesto tener que hacer esto." pensó el Zoroark para luego ir a los otros camiones y hacer lo mismo en los otros tres.
-¿Cómo has sabido dónde y qué cortar? -le preguntó el Eevee.
-He estado mirando cosas de mecánica en Galvanet. -dijo Dark levantando los hombros para luego dejarlos caer.
-Erm… ¿vale? -soltó el Eevee mirándole de reojo.
-No te pongas así. Estos tipos no irán a ninguna parte durante un tiempo.
-Y mientras tanto podrán volver a secuestrar pokémon de los alrededores para sus espectáculos. -reprochó Rad.
-... Touché. -respondió el Zoroark pensando- ¡Ah! No se puede solucionar todo en una noche. -dijo sujetándose la cabeza y sacudiéndose la melena.
-¿Sabes qué? Déjalo y vámonos antes de que se despierte nadie. -dijo Rad y echó a correr- Esperemos que algún día pillen a estos cabrones. -añadió el Eevee.
No era la primera vez que Rad usaba malas palabras, aunque fuesen de las más ligeras, normalmente era cuando estaba muy muy mosqueado con alguien o por algo, y, en este caso, no era de extrañar.
-Sí… Aunque no me guste la idea de poner a otros en peligro de esta forma, será mejor largarse. -dijo Dark empezando a moverse.
Sin embargo, antes de que pudiesen alejarse de la zona dónde estaban los camiones, Dark cogió a Radius y dió un salto hacia atrás, justo a tiempo de evitar una bola de fuego que rodaba por el suelo alrededor de los dos, cortándoles el paso con un muro de llamas cerca de la línea de árboles del bosque.
-Y... ¿A dónde demonios creéis que vais, escoria? -preguntó Infernape tras saltar delante de ellos al terminar su Rueda Fuego- Creo que a ninguna parte. -añadió, puños y aliento en llamas mientras sus ojos, llenos de odio, se clavaban alternativamente entre Dark y Radius. Infernape era orgulloso, y como el Eevee había jugado con él con sus Bostezos le había herido bastante, añadido a la paliza que el Zoroark le había dado… no pensaba dejar que ninguno de esos dos se marchase.
Dark se le quedó mirando, una mirada dura en su rostro. Esperaba que no, pero por la cara de Infernape estaba claro que habría que pelear contra él, evolucionado y adulto, mientras que ellos eran un cachorro recién evolucionado con un cuerpo de solo unos meses de edad y otro cachorro que aunque tenga sus once años todavía no había evolucionado.
-No creeríais que os iba a dejar marcharos después de la humillación en la pista y de haberme tomado por estúpido, ¿verdad? No. No. -dijo (A partir de aquí escuchad Pokémon X/Y - Versus Team Flare Boss Music HD (official))- Si salís de aquí... ¡Será en una urna de ceniza! -Lo último lo aulló con toda la fuerza de sus pulmones al tiempo que el fuego tras de sí se alzaba con más furia además de que el monicaco lanzó varias ascuas en ambas direcciones y sobre ellos. Las ascuas, siguiendo la voluntad del pokémon mono-de-fuego, se extendieron hacia los lados, formando un cuadrilátero de llamas que había encerrado a los tres pokémon entre los muros de fuego.
Dark miró alrededor, había mucho espacio pero el calor de las llamas le llegaba desde todas partes de igual manera y empezaba a resultar sofocante.
-Bienvenidos a mi infierno personal… -dijo Infernape mirándoles con una sonrisa que hizo que a los dos les recorriera un escalofrío y se les erizara el pelaje.
Para rematar, Infernape a penas les dio tiempo de reaccionar cuando se les lanzó, soltando un fuerte puñetazo a Dark en el estómago, sus puños envueltos en llamas, seguido de un cabezazo contra el Zoroark que lo dejó tumbado en el suelo del golpe durante un momento, que aprovechó para lanzarse contra Radius y agarrarle del cuello, levantándole y dándole una fuerte patada en un costado, soltándole al golpearle pero agarrándole con la cola antes de que se le saliese de rango, de nuevo del cuello, hasta el punto de estar asfixiando al Eevee, que intentaba como pudiese sujetar la cola y aflojar el agarre al mismo tiempo que recuperar el aire que el golpe le había hecho expulsar.
Dark se estaba recuperando cuando miró hacia infernape, viendo lo que estaba haciendo. Al ver a Radius peleando solo por poder respirar, Dark se quedó momentáneamente paralizado.
-¿Cuánto podrá aguantar tu amiguito la respiración, Zoroark? -preguntó Infernape, mirando hacia Dark, su ansia clara en su rostro con esa sonrisa y su mirada.
Radius sin embargo no se quedó sin hacer nada. Aprovechando la oportunidad y aguantándose como podía la necesidad de aire, invocó una Bola Sombra que no tardó mucho en formarse para luego hacerla explotar a quemarropa contra el tipo fuego, quien soltó un rugido de dolor, dejando ir al Eevee y haciendo que la explosión les separase el uno del otro. Radius tirado en el suelo, tosiendo para recuperar el aliento e Infernape siseando de dolor con una mano en un lado de la cara, de donde salía un humillo oscuro, al apartar la mano, se pudo ver que la Bola Sombra le había dejado una mala quemadura en la cara.
-¡Maldito renacuajo! -soltó para luego lanzarse hacia Radius, quien todavía intentaba recuperarse.
Sin embargo, Dark reaccionó con más rapidez, embistiendo a Infernape con fuerza y rodando con el tipo fuego por el suelo hasta que los dos pararon, el Siniestro quedando debajo del fuego, quien no tardó en empezar a darle de puñetazos al Zoroark en la cara hasta que este le agarro las dos manos con sus zarpas, no dejándole que se soltase y luego le lanzó un Pulso Umbrío. Tan de cerca y agarrado, Infernape no podría evitar el ataque, por lo que lo recibió y salió despedido por el impacto, dando una voltereta en el aire para aterrizar sobre las piernas sin ningún problema, su rostro contraído en una furiosa expresión. El tipo fuego estaba yendo a matar.
Cuando volvió a atacar, Dark estaba preparado, no pensaba dejarle que fuese a por Radius así que el Siniestro se quedó con la atención del primate. Intercambiando golpes, esquivando al otro. Dark tuvo que recurrir a su memoria para recordar todo su entrenamiento en las clases de artes marciales a las que acudía. Su mente pensando más rápido de lo normal, permitiendo al Siniestro Maquinar estratagemas para conseguir que Infernape se acercase para así poderle asestar otro golpe. Usando sus movimientos, Dark se defendía bastante bien y a pesar de que Infernape era naturalmente resistente a la mayoría de los ataques que había recibido, estos seguían siendo recibidos con mucha fuerza mientras él contraatacaba con todo lo que tenía.
Después de varios minutos, Dark estaba jadeando. Su cuerpo lleno de magulladuras y quemaduras mientras que Infernape seguía tan fresco, a pesar de que su cuerpo estaba lleno de cortes y golpes.
-¡Ya eres mío! -gritó el mono, lanzándose contra el zorro bípedo y entrándole con una patada a los pies que Dark saltó para evitar.
Sin embargo, el primate le agarró de la melena y tiró de él, haciendo que el Zoroark cayese de espaldas al suelo para luego tener una pierna del otro en el pecho, manteniéndole contra el suelo con fuerza mientras Dark intentaba liberarse. (Aquí acaba la música)
-¿Unas últimas palabras? -preguntó pero no dejó que el Zoroark hablase- ¡Bah! Ni que me importe lo que tengas que decir o se lo vaya a decir a nadie. -dijo mientras concentraba el fuego en sus dos manos, envolviéndolas en llamas que luego se volvieron de un color rojo oscuro.
Infernape, sin decir nada más, levantó los dos brazos, preparándose para dar el golpe de gracia sobre el Zoroark. El movimiento claramente era un movimiento combinado entre un movimiento de tipo fuego y otro de tipo lucha, el movimiento de fuego claramente era Puño Fuego pero el de tipo lucha Dark no sabría decir cuál era, sin embargo recibir eso iba a ser devastador para el agotado tipo Siniestro.
Pero antes de que Infernape pudiera asestar el golpe que seguramente acabaría con el Zoroark. Un potente cañonazo de agua le derribó de encima de Dark, alejándole hasta estamparle en uno de los árboles en llamas del bosque, cuya primera línea de árboles desde ese claro había prendido en llamas, comenzando un incendio forestal que amenazaba con extenderse a todas partes. Lo siguiente que vio Dark fue el rostro de Swampert aparecer en su visión, para luego abrirle la boca al Zoroark y acercarle una baya, la cual Dark mordió sin pensárselo, notando sus fuerzas recuperadas ligeramente, y sus heridas sanadas, el Zoroark pudo levantarse, necesitando la ayuda de Swampert para esto.
-Coge a Radius y lárgate. -le dijo el tipo agua.
Infernape apareció de entre las llamas tras esto, más furioso que antes incluso.
-¡Si también quieres morir estaré encantado de acabar con los tres! -soltó el mono, claramente fuera de sí.
Swampert fue quien lo encaró esta vez mientras Dark se acercó a Radius, quien tenía problemas para respirar y por eso no había hecho nada, ni siquiera podía moverse de dónde estaba.
-Maldición, Rad. -dijo Dark cogiendo con cuidado a su amigo, esperando que solo fuese por el golpe y que no tuviese ninguna costilla rota por la Mega Patada que había recibido.
-¡Ahora esto es entre tú y yo, asesino! -le gritó Swampert a Infernape poniéndose en posición de combate.
-¡Me da igual quién sea el primero! ¡Vais a morir todos! -aulló el primate.
El ruido de la pelea y demás había despertado a los del circo, que habían preferido por una vez hacer caso a su miedo y quedarse en sus camiones tranquilamente, lejos de la pelea.
-El único que va a morir aquí... Serás tú. -respondió Swampert con un tono frío.
(A partir de aquí es hora de escuchar música de la buena para estos casos! POKÉMON OR/AS TEAM MAGMA/AQUA BATTLE THEME!)
Con estas palabras como últimas, Infernape se lanzó contra Swampert en una fuerte arremetida, rodeando todo su cuerpo en llamas. Ataque que Swampert contrarrestó creando un anillo de agua a su alrededor y cruzando los brazos delante suya, recibiendo el golpe pero ni siquiera moviéndose lo más mínimo del sitio. Rabia y Sed de venganza encontradas en la mirada de los dos combatientes. Swampert empujó con fuerza y abrió los brazos de golpe, alejando a Infernape de sí mientras al mismo tiempo un orbe de agua se formaba en su boca para luego ser disparado en un potente cañonazo contra el tipo fuego, quien por poco no lo evita, el agua alcanzando los árboles y apagando las llamas que los consumían, pero sólo en frente del pokémon anfibio. Tras eso, Infernape no se quedó quieto, sino que golpeo el suelo con fuerza, causando que este comenzase a temblar ligeramente, una grieta abriéndose en este desde la zona golpeada hacia Swampert, quien contrarrestó esto con su propio Terremoto. Dark se había alejado de la zona suficiente para salir del rango del temblor terrestre, sin embargo, seguía allí mirando, junto a Umbreon y Ampharos, quienes también habían vuelto.
Swampert bloqueó un nuevo ataque de Infernape cuando esté intentó hacerle una Paliza Demoledora, bloqueando cada golpe con sus brazos. Tal vez el tipo agua y tierra fuese lento al moverse pero tenía unos reflejos bastante ágiles. A pesar de esto, después de tantos golpes los brazos empezaban a dolerle, pero no dejó de defenderse hasta que encontró el momento para asestarle a Infernape un fuerte puñetazo directo a la mandíbula cuando su ataque terminó. Haciendo retroceder al mono de fuego unos pasos. El calor parecía no afectar tanto a Swampert, por otra parte, el fuego seguía extendiéndose y el tipo agua quería terminar esto de una vez. Así que cerró los ojos, concentrándose para luego abrirlos y, por una vez, esquivar un golpe de Infernape y luego varios más mientras se movía con algo de gracia e incluso desviaba los ataques del simio.
El cuerpo de Swampert comenzó a brillar con un tono azulado entonces, y las nubes retumbaron en lo alto, gotas de lluvia comenzando a caer y el trueno resonando, hasta que la ligera lluvia pasó a ser un diluvio sobre el campo de batalla, los muros de fuego viéndose debilitados, al mismo tiempo que el Infernape. El efecto de Danza lluvia golpeando con fuerza, momento que Swampert no quiso desperdiciar y, aprovechando el ligeramente embarrado suelo, se movió ágilmente, envolviendo sus brazos con una capa acuática para luego empezar a golpear con su propia Paliza Acuática a Infernape, quien intentó evitarlo pero el primer golpe en una pierna le hizo resbalar en el lodo que se estaba formando a sus pies, permitiendo a Swampert acertar una buena serie de golpes, terminando por alejar al tipo fuego con un Hidropulso que logró marear a Infernape y luego, el anfibio envolvió todo su cuerpo en un torrente de agua para luego propulsarse contra el mono de fuego, embistiéndole con el Aqua Jet y propinándole un último golpe en el pecho en el que Swampert pudo sentir huesos rotos, acababa de partirle el esternón al otro y, para rematar el ataque, Swampert cargó no solo un orbe de agua mientras Infernape se sujetaba el pecho, teniendo algo de dificultad para respirar, sino que también, dentro del orbe, una luz brillante se pudo ver. Dark no tardó en reconocer la luz y, una vez todo cargado, Swampert disparó su ataque, un Híper Rayo rodeado por un Hidrocañón que explotó cual torpedo al entrar en contacto con Infernape.
(la música termina aquí)
Cuando el polvo y el humo se disiparon, todo el fuego del cuerpo de Infernape se había extinguido por completo, sus ojos abiertos, pupilas dilatadas y con un color ahora apagado. El ataque había matado a Infernape, no solo apagando su cabeza normalmente en llamas, sino que ahora el pokémon tenía una gran herida abierta en el pecho, el pelaje y la piel consumidos por el golpe, dejando al aire el esternón roto y varias costillas rotas, una de ellas apuñalando el corazón sangrante del tipo fuego, que luego cayó de frente, cubriendo tal herida contra el suelo.
Swampert se acercó para verle de cerca pero, contrario a lo que cualquiera pensaría que haría un padre que acababa de vengar a su hijo, lo que hizo sorprendió a los presentes.
-La venganza no arregla nada… -dijo Swampert- Pero cuando se llega a este extremo… -entonces le levantó la cabeza a Infernape y le pasó una mano por los ojos, haciendo así que estos se cerrasen- Uno debe siempre respetar a los caídos. -y luego dejó el cuerpo de nuevo en el suelo, girándose y empezando a caminar, alejándose del cuerpo, mientras la lluvia continuaba, intensificándose hasta convertirse en una tormenta que se encargó de apagar el incendio provocado por el enloquecido Infernape.
-No pararé la lluvia hasta que todo el fuego se haya extinguido, será mejor que busquemos cobijo. -dijo al resto al pasar a su lado, Ampharos siendo el primero en asentir aunque su rostro parecía decaído, pero se dio la vuelta y empezó a caminar.
-He visto una cueva no muy lejos de aquí, seguidme. -dijo empezando a guiar al resto, que le siguieron sin decir palabra.
Después de caminar cinco minutos bajo la lluvia, el grupo alcanzó una cueva cuya entrada eran unas cuantas rocas que salían del lateral de una colina, la cueva hundiéndose hacia abajo como una madriguera, sólo ligeramente de modo que caminar seguía siendo cómodo. Se adentraron en la cueva hasta que estuvieron a una buena distancia de la entrada, pero con esta a la vista, no había forma de encender un fuego allí para calentarse y secarse ya que las ramas que habían reunido estaban demasiado mojadas para prender bien. A pesar de esto prepararon una hoguera y Dark se puso a intentar encenderla con su propio Lanzallamas. El Zoroark pensaba que el ese movimiento, siendo un chorro de llamas proveniente de su propia garganta, le iba a resultar molesto, sin embargo, ni siquiera lo notaba cada vez que lo utilizaba, logrando encender la hoguera después de diez minutos soplando fuego sobre las ramas, secándolas y, finalmente, logrando encender la fuente de calor para la noche. La cueva continuaba hacia adentro pero habían decidido quedarse donde estaban, después de todo solo estarían ahí mientras durase la tormenta fuera.
Ampharos estaba encargándose de Radius, habiendo asegurado a Dark que podría encargarse de ayudarle y que estaría mejor tras descansar un rato, a lo que el Zoroark solo asintió y se apartó, confiando en el tipo eléctrico y esperando que Radius no necesitase ayuda inmediata de un Centro Pokémon.
Yo: Bien bien bien, pues ahí tenéis... ufff... un capítulo bastante completito a mi modo de ver... al menos yo veo de todo en él, un pelín de drama, un toque de diversión y un cucharón de acción.
Dark: Has... matado a un cachorro!
Radius: MALNACIDO!
Yo: Errr... bueno sí... nos vemos la próxima, gente! -Huye-
Dark: Ven aquí tú pedazo de mierda hiperdramática!
Radius: Cuando te pille te voy a arrancar las orejas!
Dark y Radius: -persiguen al autor-
Yo: Pero vosotros no estabais peleados? D:
D. y R.: YA NO!
Yo: MIERDA! -corre más-
Natalie: Errrrrr... bueno ya que ninguno de nosotros salimos ene ste capítulo y no me extraña por qué pedazo de cacho... uno de los más largos de Rayrudan... Bueno, de parte de todos los que no hemos estado presnetes y de los tres que están corriendo por cuarto muro: Hasta la próxima! ^_^
Yo: SOCORROOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! ME QUIEREN MASACRAAAAAAAAAAAAR!
Riolu: Byeeee people... Por cierto chicas... estoy libre y soy salvaje... si tenéis una poké-ball-urgh!
Shade: tu mejor calla y ve a arreglar ese desaguisado que tienes montado con la policia.
Riolu: uh! Vale! ... Bueno al menos podé volver a ver ese sexy traserito de esa Growlithe
Luca: -suspira- nunca cambiará -sonrisa-
Hadrim: Y si dijamos que esto termine?
Todos: Bien por mí.
Hadrim: Hasta el Chap. X! Adios -pone a todos a dormir-
