Bueno gente pues aquí está, más pronto de lo normal, el capítulo número 10 de este fanfic que espero que os esté gustando a pesar de las pocas personas que me dejan comentarios, a las cuales les estoy completamente agradecido por ello :D... ok mayormente solo una persona me deja comentarios pero hey! igualmente gracias :D espero poder ver más comentarios vuestros según la historia va progresando. En este capítulo he introducido una criatura que espero que no os moleste que la haya introducido pero es una personalización propia para esta historia.
Disclaimer: No clamo posesión del mundo pokémon ni de su mundo, solo clamo posesión de los lugares no canon mencionados en esta historia, los personajes conocidos hasta ahora y la historia en sí. No hago esto con ánimo de lucro, lo hago por qué me gusta y me entretiene. Pokémon y toda la franquicia pertenece a TPC (The Pokémon Company), Game-Freak y Nintendo, y los tracks utilizados en este capítulo pertenecen a sus respectivos creadores yo solo los he usado para dar un toque más a ciertas partes de la historia
Bueno con eso fuera del camino, espero que disfrutéis del capítulo Numero Diez: Eco Acenstral y de todo lo que os trae
Viento. La única señal de movimiento en una tierra consumida. Se mire por donde se mire, solo un árido yermo se mostraba a la vista. Eso si era posible ver más allá del polvo levantado por los fuertes vientos que no encontraban resistencia alguna a su paso, pudiendo así azotar el páramo con toda su fuerza. Una única criatura caminaba por el lugar. Su tamaño colosal, igualable a aquel de una montaña pequeña, pero suficientemente grande como para salir en un mapa, pelaje y plumaje plateado cubriendo su cuerpo, excepto el pecho y el vientre, donde gruesas láminas de escamas se mostraban, doradas, en sus hombros escamas verdosas imitando plumaje nacían bajo una protección fabricada a partir de amatista, enormes alas emplumadas alzándose ligeramente sobre su cuerpo, intentando escapar del viento, más protecciones del mismo material en la articulación más alejada del cuerpo. La criatura se movía a paso lento, siendo un ser cuadrúpedo, cuatro garras adornando la parte delantera de las cuatro zarpas, y una quinta en las zarpas traseras, en la parte posterior de las mismas; larga cola moviéndose zigzagueando sobre el suelo, sin llegar a tocar el suelo, un hueso afilado como una hoja, teñido de dorado adornando la punta de ésta, naciendo y haciendo un recorrido serpentino hasta la punta del hueso. Al mismo tiempo siendo un arma más de la criatura. Sus ojos blancos, sin iris ni pupila visibles mirando a su alrededor al tiempo que la cabeza, adornada con trazos de pelaje y plumas doradas bajo los ojos y de la cual brotaban cuernos directos hacia atrás, como una extensión del cráneo, sin curvarse.
La criatura miraba alrededor, deteniéndose para así poder observar el lugar, su memoria siendo su peor tortura… Recordando este mismo páramo… cuando era un valle de praderas… la hierba silvestre creciendo alta y fuerte, pokémon refugiándose, vigilando sus territorios, jugando en el caso de los cachorros o incluso vigilando a éstos. Los humanos en un pueblo a lo lejos, árboles de frutas y de bayas en su máximo esplendor ofreciendo a todos lo que han criado a lo largo de todo el año… Pero solo era un recuerdo… los árboles estaban ahora sin hojas, marchitos y caídos, el pueblo de humanos calcinado hasta las cenizas hasta no dejar ni rastro… la tierra agreste y estéril, árida y difícil como un desierto… las risas de cachorros, las advertencias de padres, los mimos de enamorados, el batir de alas de las aves y los pokémon voladores… todo resonaba en su cabeza como un eco lejano… Torturándole… pues había sido por sus zarpas… por lo que los sonidos se habían silenciado. La criatura continuó su andar, resignada a sufrir semejante tormento… Ya lo había soportado durante años. Al igual que la soledad. No quedaba vida en ese mundo, salvo la suya. Culpa. Impotencia. Agonía. Son solo unos pocos de todos los sentimientos que le cruzan. Ninguno más fuerte que el otro… hasta que…
Un rugido abandonó la garganta del ser, resonando en el silencioso mundo y haciendo temblar el páramo bajo sus patas con las vibraciones de su cuerpo. Extendiendo las enormes alas, hacia las alturas para luego batirlas con fuerza, alzándose a los cielos y aprendiendo el vuelo, para luego lanzarse en busca del responsable de su rabia… allí donde se dirigía seguro de que sería escuchado. De un páramo desierto, voló hasta otro, cruzando un vasto océano azul… el cual tampoco se había librado de su devastación. Hasta llegar a otro páramo, situado en la cima de una meseta, rodeada a lo lejos por otros cientos de montañas. Allí, el ser aterrizó.
-¡Da la cara! -rugió- ¡Tú que te llamas dios de este mundo! ¡El Defensor te llama! -rugió, recibiendo solo silencio como respuesta.
Esperar… esa era su especialidad… esperar que las cosas mejorasen, esperar a que el problema se hiciese más visible para resolverlo… y ahora esperar a que aquel que ejerció su presión sobre él, mostrase su rostro.
-¿¡Que pasa!? ¿¡No quieres ver lo que me has hecho hacer con tus propios ojos!? -rugió el ser una vez más- ¿¡No quieres ver si he cumplido con lo que me habías dicho!? ¡No me dejaste ver solución! ¡Me presionaste día tras día hasta que esto pasó! ¡Así que da la cara, Arceus!
Su voz llena de rabia llamaba al venerado, aquel al que muchos pidieron salvación cuando todo empezó.
El que se hace llamar El Defensor no tuvo que llamar más. Pues su respuesta llegó… y el dios se mostró. Imponente e intimidante, con sus dieciocho tablas a su alrededor y mostrándose en todo su esplendor. Una visión que a muchos haría quedarse con la boca abierta… pero este ser no era uno del montón y no tardó en acercarse cara a cara con el pokémon.
No hubo palabras en un principio, solo una mirada vacía aguantando otra llena de emociones, entre las cuales destacaba la ira… hasta que el ser se apartó.
-Tú… Tú me empujaste a esto… -dijo- Todo porque… ¿no éramos parte de tus planes originales? ¿Todo por la mezcla de sangre? Y me llamaban hipócrita mientras llevaba a cabo la decisión que me forzaste tomar.
-Mide tus palabras, Joven… Tendrás un tremendo poder pero no eres inmortal. -advirtió el Dios, a lo que el ser solo rio.
-¿No puedes decirme lo contrario? -preguntó la criatura.
-No tiene sentido hablar contigo cuando no hay forma de que lo entiendas.
-Entiendo… que nos querías fuera de tu mundo… Que no soportabas la aberración que algo que no puedes controlar había creado en tu lugar. Que tu preciosa gema tallada con tanto mimo estuviese manchada desde dentro cuando la terminaste. No puedes controlarlo todo, por muy dios que seas… siempre habrá cosas que escaparán a tus capacidades. -le dijo- Pero claro… ya lo has resuelto. Has conseguido que te haga el trabajo sucio. Pero me aseguraré de que esto no quede así. -fueron las últimas palabras de la criatura antes de adoptar una pose de guardia.
(Música: The Elder Scrols V: Boss battle #3 tendréis que repetirla no he encontrado versión extendida)
Alas a medio desplegar, patas separadas listo para saltar, colmillos al descubierto y listo para pelear. El Dios por su parte no tardó en ponerse en la misma pose. Las placas orbitando a su alrededor. El aspecto de Arceus era el de un ser cuadrúpedo, patas terminadas en cascos, su forma en general asimilando la de una llama, sus ojos de color rojo en una retina de un color verde apagado, su pelaje blanco y gris, sin boca a la vista. Los semiaros del centro de su cuerpo brillando, absorbiendo las dieciocho tablas de tipo, un aro quedándose de color dorado mientras el otro se volvía de color ónix, las gemas adornando ambos aros brillando con fuerza.
Los combatientes listos, el primero en moverse fue El Defensor, lanzándose contra el Dios con toda la velocidad que podía llevar, levantando fuertes ráfagas de viento a su paso. Su velocidad sorprendió incluso al Dios quien por muy poco no se defiende a tiempo, levantando una protección justo a tiempo, las garras del otro quedándose atrapadas en el muro invisible, a escasos metros de rajar el rostro del dios. El Defensor entonces se apartó saltando con las patas y las alas, rompiendo la barrera al arrancar su zarpa de ella, momento en que el Dios disparó un poderoso Híper rayo, el cual Defensor esquivó por poco, una de sus alas siendo alcanzada y haciendo rugir al ser de dolor, pero la cosa no acabó ahí. Forzándose a alzar el vuelo, la criatura cargó su cuerpo de electricidad. El trueno resonando desde su cuerpo con tremenda fuerza, para luego realizar un picado contra el dios, quien lo tuvo fácil para evitar el ataque, solo saltando hacia un lado, pero el Defensor contaba con eso, teniendo un segundo ataque listo, su propia versión de sentencia lloviendo sobre el Dios, habiendo sido lanzada sin que este se diese cuenta a pesar de haber estado mirando hacia arriba. El golpe fue brutal y dejó a Arceus bastante tocado, momento que Defensor aprovechó para lanzarse y rajar así el rostro del pokémon, cuatro cortes atravesándole el rostro, sangrando con fuerza y haciendo que el Dios rugiese y retrocediera.
Sin embargo, cuando el Defensor se lanzó una vez más, el Dios le repelió, lanzando una potente onda psíquica que derribó a Defensor.
-Inepto. -dijo Arceus- Luchas una batalla que no puedes ganar. Al contrario que tú, yo no necesito nada para mantenerme vivo ni para recuperar mis fuerzas. -dijo- Tú por otra parte… has sido privado de alimento y agua durante años. Solo tenías suficiente fuerza para un combate rápido antes de que se te empezasen a agotar y ahora mírate. -dijo levantándose sobre las patas traseras para luego dejar caer las delanteras sobre el estómago del otro, haciéndole soltar un rugido de dolor y acurrucarse por el mismo, tosiendo por el golpe mientras el Dios preparaba su propia sentencia, extrayendo el poder de todas las tablas- Ahora sentirás… el juicio de un mundo… ¡Que clama venganza!
Al decir eso, Arceus disparó su sentencia, todos los rayos de energía por una vez congregándose en los cielos para formar uno solo que cayó sobre el Defensor, que se había levantado para intentar evitar el ataque, pero solo consiguió que este le atravesase desde el lomo hasta el pecho antes de explotar y derribarle una vez más.
-No caeré aquí… -dijo el Defensor, jadeando y tosiendo, sangre saliéndole por la boca al igual de por el enorme agujero de su pecho- En cambio… tú… -dijo mirando hacia el Dios, que estaba claramente sorprendido por la resistencia de su desafiante, que se había vuelto a levantar a pesar de tamaña herida- Tú no saldrás de este encuentro… sólo con ese arañazo en la cara. -y con esto dicho, el ser comenzó a concentrar todo su poder.
El Dios intentó moverse, apartarse, desaparecer, pero por alguna razón su cuerpo no respondía, paralizado en el sitio mientras su mirada estaba clavada en la cantidad de poder que podía sentir emanando de quien tenía enfrente. Defensor concentró todo su poder, no solo los poderes de los tipos, sino todos los demás que poseía. Una esfera de energía formándose entre sus mandíbulas mientras sus ojos brillaban con fuerza. Por el poder concentrado, la esfera emitía una luz cegadora, pero no fue hasta que Defensor disparó su propio rayo, hasta que se pudo notar la reacción. El suelo temblaba como si se estuviese dando un seísmo de los más fuertes, el viento emanaba de la zona de disparo en rachas que derribarían un árbol ancestral como si fuese una ramita recién brotada.
Arceus por fin pudo reaccionar, pero en lugar de apartarse, lo que hizo fue convocar todos y cada uno de los movimientos defensivos que podía. Una barrera tras otra se alzaron para detener el avance de semejante ataque, sin embargo, no fueron suficientes, y todas y cada una fueron destruidas al cabo de unos segundos, el Dios recibiendo el ataque de lleno sobre un hombro. La explosión resultante fue suficiente para terminar de arrancar los troncos caídos que todavía se aferraban al suelo con sus testarudas raíces, fue entonces cuando el Defensor cayó, sin fuerzas, ni poder. Sin embargo, las barreras sí que habían hecho algo. Habían logrado debilitar semejante ataque considerablemente y el rugido de dolor del Dios podría oírse hasta en la tumba. Cuando el humo se disipó, el hombro derecho de Arceus estaba abrasado, y había perdido un buen pedazo, el pelaje había sido desintegrado, la piel comida y por poco todavía quedaba carne para proteger el hueso mientras la sangre brotaba de la herida a ríos. El Dios sufría tal dolor que no era capaz de concentrarse en ningún movimiento que pudiese reparar tal daño.
(La música termina aquí si no ha terminado de sonar)
-¡Esto… no ha… acabado! -fueron las últimas palabras del Ser, antes de que sus ojos se cerrasen y su respiración se detuviese por completo.
-Maldito… -fue lo único que dijo el Dios antes de desaparecer, dejando el cuerpo del otro allí tirado, a merced de los elementos.
Fue entonces cuando Ampharos se despertó de un brinco, no gritando pero sí cogiendo aire de golpe y jadeando después de eso, como si llevase mucho rato sin respirar y el impulso le hubiese despertado al mismo tiempo que cogía aire; ojos abiertos como platos, mirando al frente, mirada perdida por un momento mientras recuperaba el aliento.
-¿Estás bien? -llegaría la voz de un falto de sueño Zoroark que estaba sentado al otro lado de la cueva, teniendo a un Eevee durmiendo a su lado.
-Sí… solo una pesadilla. -dijo una vez recuperada la calma.
Tras eso se hizo el silencio de nuevo, roto solo por el sonido del fuego devorando la madera de las ramitas, Dark encargándose de mantener el fuego alimentado y de vigilar que los humanos del circo no apareciesen por esa cueva. Puede que hayan escapado, pero no estarían a salvo hasta haberse alejado más y dispersado siguiendo cada uno sus propios caminos.
Durante unos minutos ninguno de los dos dijo nada, Dark mirando al frente, pensando en sus cosas y Ampharos igual de absorto en sus pensamientos, hasta que decidió salir de ellos y empezar una conversación.
-Dark… -le llamó, pensando qué decir- ¿Alguna vez has hecho algo que desearías cambiar?
El Zoroark, arrancado de sus pensamientos miró al tipo eléctrico y luego se puso a pensar.
-Uno puede arrepentirse de haber hecho cosas… -respondió- Sin embargo, aunque hay algunas cosas que desearía cambiar, no lo haría. Son decisiones que nos marcan, que nos enseñan, que definen lo que seremos a partir de ese momento, uno no puede cambiarlas una vez hechas, puede arrepentirse e intentar arreglar las cosas, por supuesto, pero siempre habrá que lidiar con las consecuencias de lo decidido. -fueron las palabras del tipo siniestro, a lo cual Ampharos rio un poco.
-¿Eres un pokémon escritor o algo? -le preguntó riendo- Pareces demasiado joven como para pensar esas cosas, ni siquiera estás crecido al tamaño adulto de un Zoroark, ¿qué tendrás? ¿Dos o tres meses? -le preguntó.
Dark le miró con mala cara, literalmente el Ampharos le estaba llamando cachorro. Vale, técnicamente era un cachorro, pero…
-Sin embargo. -el eléctrico le sacó de nuevo de sus pensamientos- Tienes razón… No podemos cambiar lo que hemos hecho en el pasado. Eso podría acarrear cambios a gran escala y tal vez incluso cambiar cómo sería el futuro, si es que lográramos cambiar ese pasado. Cierto es que está la posibilidad de que nada cambie, pero también está la de que todo cambie.
-Por lo que es mejor dejar el pasado en paz... -terminó el Zoroark, pero recordó en ese momento algo que le hizo sonreír- Salvo por causas mayores que incumban al mundo entero.
Con esto, Ampharos rio en alto.
-Vale. Ahí has exagerado. -dijo, Dark sonriendo más por su parte, sin querer entrar en detalles de por qué había dicho eso- Oye, Dark… te he estado viendo varios días… -dijo- No te he visto dormir ninguno de ellos… ¿por qué no intentas conciliar un poco el sueño? Yo me encargo de hacer guardia. -ofreció el tipo eléctrico.
-Ojalá pudiera, Ampharos… -dijo Dark- Pero, no puedo dormir si no consigo relajarme. -respondió.
-Problemas de insomnio, ¿eh? -Dark asintió- Sí. Son un asco. Pero al menos inténtalo, quien sabe, tal vez lo consigas un poco. -le dijo sonriéndole.
Como respuesta, Dark solo se acomodó en el suelo, acurrucado lo mejor posible, e intentó dejarse llevar.
Tras unos minutos, el Zoroark se había quedado dormido. Ampharos sonrió al verlo, de verdad le hacía falta dormir. Viéndose solo, el pokémon eléctrico se levantó del suelo, estirándose en silencio para luego mirar hacia afuera, la tormenta invocada por Swampert todavía caía aunque estaba amainando ligeramente. Tras comprobar que no había peligro inminente, Ampharos regresó junto al resto, acomodándose y volviendo a sentarse en el suelo. Dark seguía dormido, junto a Radius. Umbreon y Swampert no se habían movido de sus sitios mientras descansaban.
Al día siguiente, cuando el grupo despertó. Ampharos ya no estaba, el tipo eléctrico se había marchado sin despedirse en cuanto el alba hizo presencia y la lluvia cesó. Fue entonces cuando cada uno de los pokémon escapados del circo tomó un camino distinto, excepto por Radius y Dark cuyo destino era el mismo. Despidiéndose de Swampert y de Umbreon, cada cual se encaminó de vuelta a casa. De vuelta con sus familias… o lo que quedase de ellas.
Los elementos. No hablo de los químicos, tales como el oxígeno o el hidrógeno, no. Sino de los otros elementos, elementos conocidos desde siempre. Todos normalmente en calma en la mayor parte del mundo. La tierra pacífica dormitando bajo los pies de los que la habitan, el agua de los mares acariciándola con sus olas y cubriendo cual manto fresco gran parte de esta. La respiración de los vientos que recorren el mundo, el fuego interno, ardiente y furioso, contenido y encerrado. Todos formando una armonía conjunta. Pero claro, en esta armonía también se presencian furias descomunales, protagonizadas por uno o más de los integrantes de este equilibrio. Lo que había empezado siendo simplemente unos vientos más rápidos de lo normal para las islas de la zona suroeste de Narel, no había tardado mucho más en convertirse en un furioso tornado que estaba arrasando la isla Nimar. Un pequeño pueblo situado en la zona central de la isla había sido evacuado horas antes del comienzo de dicho tornado, no había que lamentar más que pérdidas materiales por suerte para los habitantes del pueblo, aunque el precio había sido perder casi todo.
Sin embargo, no acabó ahí. Una vez el desastre comenzó, no tardó desplazarse, arrasando a su paso todo lo que encontraba. Pokémon huían también hacia zonas más seguras conforme el desastre se acercaba, sin embargo, había un grupo de intrépidos humanos, tal vez muy valerosos, dispuestos a dar su vida por informar del desastre al resto de Narel… o puede que simplemente imbéciles dispuestos a arriesgar sus vidas solo por conseguir un maldito ascenso en su trabajo.
-Como pueden ver, el tornado tras nosotros está avanzando en dirección Sur. -decía una reportera mientras su compañera encargada de la cámara grababa el tornado desde donde estaban- Si continúa su trayectoria actual, acabará chocando con el pueblo pesquero de Dailen. La alerta por tornado ha sido extendida a este pueblo y a los situados al sur de la isla, por lo que se está procediendo a la evacuación de sus habitantes en este momento. -terminó la mujer de hablar.
Alrededor del tornado las rachas de viento eran tan fuertes que ni siquiera un cajón de acero lleno de cargamento, alcanzando un peso de cinco o seis toneladas se había librado de salir rodando por el suelo, mientras que el polvo, la tierra, escombros y demases era arrastrados por los vientos, formando así el anillo exterior del tornado, abarcando un diámetro de quince metros de longitud. El rugir del viento era ensordecedor. Sin embargo… el interior era una escena ligeramente distinta, mostrando el corazón de la bestia. El auténtico cuerpo del tornado, girando con todo su poder y emitiendo un rugido aún más potente. Las nubes en lo alto formando el ojo del huracán en este preciso punto, alrededor del torbellino, permitiendo la entrada de la luz del Sol, la cual iluminaba la furiosa belleza de semejante fenómeno el cual no podía ser visto directamente por nadie en absoluto. Sin embargo, una figura se atrevía a plantar cara a la furia de los vientos, no solo de frente, sino incluso atreviéndose a atravesar el anillo exterior y contemplar el poder interior de semejante ente elemental. Cubierto desde la cabeza hasta los pies, su rostro encapuchado, aparentemente inmune a las titánicas rachas de viento que amenazaban con arrancarle del suelo. Pero lo único que se movía con el viento era la capa que cubría su cuerpo, sin dejar nada a la vista, excepto dos patas similares a las de los pokémon tipo dragón, con tres dedos y cada uno con una garra dorada.
¿Qué era este ser? ¿Podría ser alguna clase de pokémon? Ciertamente no es humano, vease por el hocico canino que asoma bajo la capucha, o las patas que se ven bajo la capa. Solo el ser lo sabía. Por otra parte, la criatura no estaba aquí para simplemente mirar el tornado, o para detenerlo. Había sentido algo… algo poderoso… Y había venido a investigarlo. La sensación le llegaba desde este tornado. Había algo… Observando desde el interior podría resultar más sencillo de ver que desde el exterior y los ojos carmesí del ser estaban escudriñando todo el anillo en busca de la posible fuente de esa sensación.
Esto debía de ser lo que sus padres habían… o deberían estar sintiendo en aquel momento. Natalie ahora estaba pasando por lo mismo que sus padres. Después de días enteros sin noticias, y las autoridades pareciendo no dar pie con bola a propósito, Nat estaba un poco… irascible. No era la única en la casa eso es cierto, pero sí la que saltaba con mayor facilidad. Ejemplo de esto fue una discusión con Shade en la que discutieron cuál de los dos machos tenía la culpa por cómo se trataban mutuamente, la siguiente fue con Clara y Luca, reprochándoles su idea de mandar a los dos solos a hacer aquel recado para conseguir que se hablasen y resolviesen el asunto, discusión que Luca había terminado mandando a la Eevee castigada a la habitación de Ichiro. Natalie respondió a eso sin pensar sus palabras, pero aun así la Eevee obedeció y se quedó en el cuarto de Ichiro, debajo del escritorio del humano, acurrucada.
El encontronazo todavía se repetía en la mente de la antes humana Eevee: Estaba tumbada en una esquina del salón, comiéndose la cabeza por la preocupación. Se había pasado ya varios días allí tumbada, solo levantándose para comer y cuando iba ni siquiera comía más que uno o dos bocados antes de volver a su esquina y quedarse ahí, gris todo el día.
-¿Nat? -le llegó la voz de Shade, la Shiny también tenía una preocupación muy fuerte en la cabeza por su propio hermano, pero además de eso ahora se había sumado la depresión de la otra Eevee tras haber visto cómo se comportaba últimamente, distante, sobretodo- Oye, Nat… Me preguntaba si… querrías salir un rato a tomar el aire. -le dijo Shade, no sabiendo cómo empezar una conversación para intentar alegrar a Natalie.
Nat por su parte la miró al oírla, solo por mantener un mínimo de cortesía, pero tal vez sí, un poco de aire fresco podría hacerle bien, así que se levantó y caminó junto a la otra hacia el patio trasero de la casa.
Una vez allí, Nat se sentó junto al tronco caído que solían usar para echarse unas siestecillas fuera por las tardes en días soleados, mientras que Shade por su parte se puso a mirar alrededor y a caminar por el patio, pensando en qué hacer para alegrar a su amiga. Pasado un rato, la Shiny encontró la pelota con la que solían jugar los cuatro y pensó que tal vez jugar un poco a pasar la bola la alegraría así que empezó a empujarla hasta estar a una buena distancia de la otra, para luego empujarla bien con el morro.
-¡Hey, Nat! -llamó Shade.
Natalie giró la cabeza al oírla, a tiempo de ver cómo la pelota pasada llegaba hasta sus patas delanteras, la Eevee la miró durante un momento para luego mirar a Shade, quien le hizo un gesto para que se la pasara de vuelta. "¿Jugar? -Pensó Nat- ¿Ahora? ¿¡En un momento así!?" La frustración creció rápido. Preocupación, estrés, impotencia, todo a la vez se volcó sobre la Eevee que no tardó en…
-¿¡Cómo puedes tener ganas de jugar ahora!? -le ladró, incapaz de controlarse más y estallando en un intento de liberar tanta presión- ¡Los chicos no están! ¿¡Y a ti te parece el mejor momento para jugar a pasar la bola como si nada!? ¿¡Es que esto no te preocupa lo más mínimo!? -acusó Nat a lo que Shade solo bajó las orejas y la cabeza en un principio- Como no. Con cómo te has portado, llenándote la panza, viendo la tele, de aquí para allá todo el día. ¡Incluso dudo que te importe una mierda! -ante eso, Shade no se quedó callada.
-¿Qué acabas de decir? -preguntó- ¿Que no estoy preocupada? ¡Te recuerdo que uno de los chicos es mi hermano! -le soltó, alzando también la voz.
-¡Pues no parece que te importe tu hermano! -la interrumpió Natalie.
-¿¡Tú te oyes!? -ladró Shade- ¡Claro que me importa, maldita sea! ¡Es mi hermano!
-Nadie diría que te preocupas. -soltó Natalie.
-Uy, perdona por no reaccionar como tú y estar todo el día en una esquina de la casa ahogándome en mi depresión e intentar alegrarte un poco.
-Tiene gracia. -soltó Natalie tras soltar una simple carcajada- ¡Porque a mí no me has parecido para nada afectada por todo esto que ha causado tu hermano!
-¿¡Perdona!?
-Si Radius no hubiese estado tan frío y distante con Dark ahora no habrían desaparecido. ¡Seguro que se pelearon de camino y acabaron perdidos o peor, atrapados por algún entrenador! Que yo recuerde aunque tengamos chips estos no nos protegen de las poké-ball.
-¡Si vas a culpar a alguien ve y mírate al espejo! -Respondió Shade, empezando a mosquearse.
Natalie la miró con una mezcla de ira y sorpresa.
-¿Qué te crees que no me había dado cuenta? -gruñó Shade- Desde el momento que llegasteis Radius empezó a actuar de manera extraña. Cuando jugábamos siempre se apartaba y no se unía, y cuando le preguntaba porque me decía que "No es nada, no te preocupes". ¿Tú sabes lo que es eso? ¿Qué tu hermano no confíe en ti? ¡Tú y Dark le estabais apartando continuamente y al final Rad no sabía qué hacer! ¡Es vuestra culpa, pero sobretodo de Dark! -ladró y continuó, sin dejar tiempo a Natalie para responder- ¿Sabes lo que creo que puede haber pasado? Con ese "espíritu aventurero" suyo, ¡seguro que se ha metido en un bosque solo como el idiota que es, y mi hermano le ha seguido para ayudarle y se han perdido los dos! ¡Y ahora nadie sabe dónde están y es por su culpa! -Shade gritó, poniendo énfasis en culpar al Zorua.
-¡Para empezar, Dark no se iría exploración si está haciendo un recado, ni dejaría la compra tirada por ahí! ¡Así que cállate zorra! -Natalie le gritó justo en el momento que Luca y Clara salían al patio, alarmadas por todo el griterío entre las dos Eevee.
-¡¿Qué me acabas de llamar?! -Shade le preguntó.
-¡Zorra! ¿Quieres que te lo deletree? Zeta, O, Erre, Erre, A; Zorra come- -Justo antes de que Natalie pudiera terminar su insulto, Luca pegó un pisotón que hizo temblar el suelo.
-¡He dicho que basta! ¡Las dos! -la voz de Luca les hizo pitar las orejas.
Fue entonces cuando tanto Shade como Natalie se dieron cuenta de que las dos madres habían salido fuera, seguramente al oírlas discutir y gritarse la una a la otra, las dos cachorras ni se habían inmutado en el calor de la discusión. Clara también estaba ahí, Luca haciendo las veces de traductora con su habilidad de Aura para que la humana pudiese entender lo que pasaba, y entonces se dispuso a hablar, sabiendo de qué iba la discusión entre las dos.
-Que los chicos desaparecieran no es culpa de nadie. -empezó, pero entonces Natalie soltó una segunda carcajada, interrumpiendo a la humana.
-Ya claro. -soltó- Nadie hizo que los dos fuesen solos a hacer unas compras que no hacían falta en primer lugar para intentar ver si así hablaban y solucionaban las cosas. -soltó, echándoles en cara la idea de las dos adultas, y claramente culpándolas por ello.
-Controla esa lengua jovencita. -avisó Clara, ligeramente irritada por la interrupción y la contestación.
-¿O qué? ¿Me vais a azotar en el trasero por portarme mal?
-¡Se acabó, Natalie! -saltó Luca no dejando a Clara responder- Decide: te disculpas o te vas castigada a la habitación de Ichiro y te quedas sin cena. -le propuso la Lucario.
- ¡Tú no eres mi madre así que cierra el hocico! -le salió a Natalie desde el fondo con todo el aire que había en sus pulmones, gritándolo con fuerza, frustración e ira claras en su voz.
Estas palabras hirieron a la Lucario, quien apartó la mirada, bajando la cabeza en una mezcla de rabia, impotencia y tristeza, sus zarpas se contrajeron y empezaron a temblar mientras Luca intentaba controlarse para no decir o hacer algo que podría lamentar, además de controlar sus emociones.
-¡Natalie! -Llegó la voz de Hadrim desde arriba, el Espeon estando de pie sobre el tejado del porche trasero, donde se había pasado gran parte del día, su rostro serio y severo- No vuelvas a hablarle así a Luca, ¿entendido? No será tu madre pero ha estado haciendo como tal desde que tú y Dark llegasteis así que ni se te ocurra echarle en cara otra vez que no lo es. -le dijo el Espeon, su tono severo y firme, no enfadado, aunque sería lo normal- Ahora vete a la habitación. -terminó, saltando al suelo y acercándose a la Lucario.
La Eevee solo se mostró ofendida y, golpeando el suelo con las patas, se dirigió a la habitación, más frustrada todavía pero aceptando el castigo. Al llegar a la habitación, Natalie se fue directamente debajo del escritorio. No fue hasta pasados varios minutos y que consiguió calmarse cuando se dio cuenta de lo sucedido… y de todo lo que había dicho. La culpa la corroyó desde dentro. Tristeza e impotencia atacándola e intensificando lo mal que se sentía por haber saltado así a todo el mundo. Después de todo lo que habían hecho por ellos no tenía ningún derecho a echarles nada en cara y se sentía fatal por haberlo hecho. Entre sollozos y lloriqueos, la Eevee se desahogó hasta quedarse dormida.
Semejante discusión había desembocado en esto y Natalie, al despertar al día siguiente, se había disculpado, sintiéndose terrible por haber dicho todo aquello de aquella manera y sobre todo por las palabras tan dolorosas que le había dicho a la Lucario. Más aún después de que la familia les hubiese acogido en su casa. Luca bien podría haberla echado a patadas, pero la ella no estaba tan descontrolada como la Eevee así que no había sido tan dura. Madre y cachorra aceptaron las disculpas de Nat y ofrecieron las propias, que Natalie aceptó también.
Eso había sido a la hora del almuerzo, tras el cual una vez más toda la familia se dispersó por la casa. Dani teniendo trabajo hasta más tarde, Ichiro en su habitación metido en internet para distraerse, Clara saliendo a hacer recados, Shade en el salón, mirando la pantalla apagada del televisor, Hadrim de vuelta a su "puesto de vigilancia" en el tejado del porche principal ese día y Natalie de vuelta debajo del escritorio de la habitación del chico humano peli plata. El día prometía no cambiar y había sido así durante un par de días.
Sin embargo. La vida siempre decide cuándo dar un giro en todo lo posible. Hadrim estaba tumbado sobre el porche de la casa, ojos cerrados, pero su mente estaba expandida, buscando y esperando por cualquier cambio en su radio de alcance. El Espeon podía pasarse así el día entero si era necesario, pero esta vez, una mente familiar la hizo centrarse en esa presencia. Reconociéndola al instante. Pero, contrario a todas las veces que se había pasado por la casa, la presencia esta vez parecía venir acompañada, por lo que Hadrim tuvo curiosidad, acercando su mente a la nueva presencia. La mente reaccionando ante su acercamiento psíquico, por lo que el Espeon se retiró. Abriendo los ojos y sentándose, esperando por la visita que se acercaba.
Sólo unos segundos después, la presencia se hizo visible en la forma de un humano alto, vestido con ropas de viaje, siendo estas un sombrero de vaquero colgado del cuello detrás de la cabeza, al cuello un pañuelo de color amarillo, Su cabello era de color plateado al igual que el de Ichiro, sus ojos de un tono ámbar y su tez era morena tirando a clara. Sus brazos estaban al aire, de aspecto fuerte. Vestido con una camisa blanca de seda sobre la cual llevaba una chaqueta marrón de piel, unos vaqueros negros con un cinturón blanco de hebilla dorada. Para rematar llevaba unas militares altas de color beige bien amarradas. El humano no tardó en saludar a Hadrim al verle, el Espeon saludando con la cola y una oreja. Para luego fijarse en la compañía que traía el humano. Se trataba de una Vulpix, por la apariencia joven, seis colas crecidas y sanas. Su pelaje era de un tono castaño en la mayor parte del cuerpo, el vientre y pecho siendo de tono blanco; el pelaje en las patas, colas y el fleco de la cabeza era de color dorado. Sus ojos siendo de un color rubí intenso. Observando más detenidamente el fino del morro y comparando un poco en tamaño con las piernas del humano, Vulpix no sería mucho más mayor que sus propios cachorros, tal vez un año o dos, pero no mucho más. Su olor no tardó mucho más en llegar al tipo psíquico, pudiendo por fin identificarla como una hembra.
-Archer ha venido de visita. -dijo, enviando el mensaje telepático a toda la casa- Y esta vez trae compañía pokémon consigo. -terminó.
Ichiro hubiese saltado de la cama al oír eso en su cabeza, en lugar de eso respiró profundamente, se calmó y luego se levantó de la cama para ir a recibir a su tío. Luca por su parte dejó de lado las tortitas que estaba preparando para la merienda y fue a la puerta delantera, abriéndola y viendo al humano a punto de llamar.
-Hola, Luca. -saludó el humano con una sonrisa- ¿Hay alguien en casa? -preguntó.
-Ahora mismo solo Ichiro, Hadrim, Shade, Natalie y yo, Clara y Daniel no han vuelto aún. -dijo ofreciéndole paso.
-¿Natalie? -preguntó cruzando la puerta- No me habías dicho que Hadrim y tú-
-No. No. No es cachorra de sangre nuestra pero la acogimos en casa junto a su hermano y bueno… se ha vuelto de la familia para todos. -explicó la Lucario soltando una risilla.
-¡Tito Archer! -ladró Shade al llegar a la puerta, saltándole al humano a los brazos en cuanto estuvo a distancia.
El hombre cogiéndola en brazos y teniendo que resistir una buena cantidad de ataques lametazo a la cara de una entusiasmada Shiny Eevee.
-Ey, Shade. -soltó él mientras intentaba alejar la cara una vez agarrada la cachorra- ¿Qué tal estás? Veo que has crecido. -comentó mientras el asalto continuaba.
Natalie, rindiéndose a la curiosidad, salió de su escondrijo y se acercó a las escaleras junto a Ichiro, quien al ver al otro humano bajo las escaleras y, consiguiendo que Shade volviese al suelo, solo que con el sombrero del hombre, le dio un abrazo mientras Natalie miraba desde arriba, curiosa pero al mismo tiempo algo nerviosa por la nueva persona. Desde que se había convertido en Eevee había desarrollado un ligero nerviosismo al conocer a nuevas personas o pokémon, pero no tardaba en acostumbrarse, sin embargo, ahora simplemente prefería quedarse ahí, en la cima de las escaleras, viendo como recibían al recién llegado.
-¿Asumo que ella es Natalie? -preguntó mirándola con la misma sonrisa que le había dado a toda la familia, haciendo que Nat se sonrojase por alguna razón, bajando las orejas y asintiese por sí misma, pero no se atrevía a bajar.
-Y… ¿dónde está Radius? -preguntó, la pregunta de inmediato cambiando el ambiente de los presentes y Archer se dio cuenta de esto- Uh… Erm… -intentó hablar otra vez.
-¿Quién te acompaña? Archer. -preguntó Luca, intentando salir de la situación incómoda actual.
-¡Oh! Cierto -dijo mirando a la Vulpix- Lo siento. -dijo soltando una risilla- Adelante, no seas tímida, preséntate. -le pidió él amablemente, pero ella dudó un momento.
-No sabes su nombre, ¿cierto? -preguntó Hadrim negando con la cabeza usando su telepatía de una forma que todos le oyeran.
El humano solo se llevó una mano detrás de la cabeza, riendo nerviosamente.
-Ya sabes como soy, no me gusta cambiar los nombres de alguien que puede tenerlos de antes. -dice- E intentar adivinar el nombre… bueno… me parece insultante. -añadió.
-Lo que tú digas, Tito. -respondió Shade riendo un poco para luego mirar a Vulpix con una sonrisa- Yo soy Shade y ella ahí arriba- -empezó a introducir la Shiny Eevee pero al girarse, Natalie ya no estaba en las escaleras- Vaya… -soltó, bajando las orejas- Bueno la que estaba ahí arriba hace un momento era Natalie -presentó la Eevee igualmente.
-Y-yo me ll-llamo Luna. -respondió la Vulpix.
-Luna, ¿eh? Es un bonito nombre. -comentó Luca.
-Shade por qué no vas arriba y le presentas mejor a Natalie. -dijo Hadrim tranquilamente mientras Luca cerraba la puerta por fin una vez que todos se iban más adentro de la casa.
-Clara está haciendo recados y Daniel… debería de estar a punto de salir del trabajo. -Dijo la Lucario a Archer mirando el reloj de pared de la casa.
-No tengo prisa. -dijo tranquilamente- Pienso quedarme esta vez hasta Navidades. -añadió.
-A Clara y Dani les encantará oír eso.
Mientras tanto, arriba Natalie había vuelto debajo del escritorio. Al verla, Shade se detuvo en la puerta, dónde Ichiro intentaba calmarse, no soportando ver así a la otra Eevee, pero el chico sentía como si necesitase hacer un agujero en la pared de un puñetazo o algo para al menos descargar un poco de frustración.
Shade le pidió a Luna que esperase en el pasillo para luego entrar en la habitación.
-¿Nat? -la llamó.
-Lo siento… no quería irme así pero… no quería que me viese tan de bajón. -respondió la otra Eevee con voz rota, Shade acercándose y poniendo su cabeza sobre la de Natalie y tumbándose a su lado en un intento de consolarla sin palabras. Tras un largo minuto así, mientras Ichiro vigilaba, Natalie por fin logró calmarse.
-Gracias, Shade. -dijo la no shiny sonriendo y levantándose por fin.
En ese momento, Ichiro entró en la habitación, dejando pasar a Luna también.
-Luna, esta es Natalie. -presentó Shade con una sonrisa- Natalie, ella es Luna. -terminó la Shiny las presentaciones.
-Es un placer. -dijo Luna.
-Igualmente. -respondió Natalie.
-Háblanos de ti un poco, déjate conocer. -ofreció Shade, a lo que Luna se quedó un poco nerviosa- Vale empezaré yo. -dijo y empezó a contar su vida.
Siempre había vivido en esa casa con la familia entera, no mucho que decir, juegos, vida tranquila, alguna que otra escapadita con Radius, una mención a un hermano llamado Dust que estaba se había ido de viaje medio año atrás. Pero luego, al ver que Luna todavía no parecía segura de hablar, Natalie decidió hacerlo. Comenzando con que antes era humana, lo cual no sorprendió mucho a la Vulpix, pero luego decir que venía de otro mundo eso sí que la dejó incrédula. Natalie contó toda la historia, resumiendo su vida antes de que todo esto empezase, no mencionándoles nada de su anterior pareja a las otras dos. A veces hay cosas que uno no quiere revivir.
Después de esto, Luna se quedó mirando a Natalie.
-Es… raro que un Ninetales deje a alguien que ha tocado sus colas conservar la memoria. -comentó la Vulpix mientras se atusaba las colas con las patas delanteras un poco para luego dejarlas ir de vuelta detrás de ellas.
-Dijo que nos dejaba porque le habíamos salvado la vida. -respondió Natalie- No hicimos preguntas tampoco ya que preguntar no nos hubiera librado de cambiar. -añadió- Pero bueno, no viene al caso. Te toca. -dijo Natalie, queriendo que también Luna contase su propia historia.
Luna dudó de nuevo un momento pero al final suspiró.
-No es… precisamente fácil pero… Contrario a vosotras yo ni soy de crianza humana ni nunca fui humana. -empezó Luna- Yo siempre he sido… libre por así decirlo. Vivía con mi madre en un bosque lejos de este pueblo. -dijo- Tenía amigos, vivíamos en manada y me lo pasaba genial jugando con ellos y aprendiendo a cazar o a distinguir bayas pochas de maduras e incluso a diferenciar las venenosas o las que es mejor no comer en absoluto aunque no lo sean. -dijo- Todo iba bien hasta que, un día, unos humanos con… cosas metálicas en las patas superiores entraron en el claro de la manada y empezaron a disparar… cosas... No sé cómo decirlo pero eran como tubitos con pinchos en un lado y plumas en el otro. -describió- Media manada había sido derribada en el primer ataque pero los humanos no pararon, llamaron a sus pokémon esclavizados y los mandaron a pelear contra nosotros. Los adultos podía defenderse pero los cachorros… los humanos aprovecharon que los adultos estaban ocupados peleando para atraparnos a todos, metiéndonos en… bolsas, pocos sabíamos pelear y nos defendimos pero esos humanos usaron algo para evitar que pudiéramos hacerles nada. Todo pasó tan rápido a partir de ahí… lo siguiente que recuerdo es estar en una máquina de esas en las que los humanos se mueven, Mamá había escapado de dónde estaba encerrada y empezó a empujarme. Me dijo que estaría bien que ella estaría conmigo. Cuando caí de la máquina humana, pude salir de donde me habían encerrado, entonces nos largamos a todo correr. Pero al final nos alcanzaron, yo seguí corriendo y pude escapar hasta llegar a una ciudad humana pero a mi madre la capturaron de nuevo… y a mí me habrían atrapado también de no ser por algo… raro que pasó. La cosa que el humano estaba usando para asfixiarme se partió en dos de repente y el sitio donde estábamos se cubrió por una oscura neblina. Oí gritar al humano pero no podía ver nada. Cuando la neblina se disipó no había nadie allí, caminé un poco pero entonces me di cuenta de que había un charco de sangre allí. Salí corriendo sin pensármelo dos veces, solo para que unos pokémon de ciudad me diesen una paliza y lo último que recuerdo de eso es que Archer apareció. Cuando desperté estaba en un centro pokémon. Allí me sanaron y decidí quedarme con Archer hasta ser bastante fuerte para buscar y ayudar a mi manada ya que el humano me había dicho que no iba a meterme en una de esas... cosas con las que los humanos atrapan pokémon, solo me puso esto. -dijo sacando pecho para descubrir bajo algo de pelaje un collar rojo rodeando el cuello de la Vulpix- No me molesta llevarlo así que es como si no lo tuviese. -dijo ella- Después de eso nos subimos a un barco y vinimos hasta aquí sin… nada más importante que contar. Y aquí estoy. -terminó Luna.
Con esta historia las otras dos se habían quedado perplejas. Natalie sabiendo lo que es no poder estar con tu propia madre, pero al menos la de Luna no estaba en otro mundo. Sin embargo, antes de que ninguna de las dos Eevee pudiese decir nada, Ichiro llamó su atención.
-¿Chicas? -dijo en voz alta- Parece que Shon quiere pasar unas vacaciones en Narel. -dijo el humano con una gran sonrisa.
Sin embargo, solo Shade reaccionó levantando las orejas todo lo posible.
-¿De verdad? -preguntó la Shiny.
-Shade, ¿a qué se refiere con eso? -preguntó Natalie.
-¡Está nevando! -gritó con alegría y excitación la otra Eevee.
Luna y Natalie abriendo los ojos como platos y entonces, una especie de instinto natural se apoderó de Nat, haciéndola levantarse de su posición sentada y mover la cola, contagiada por la alegría de Shade.
-¿¡En serio!? -preguntó para luego correr hacia la ventana, saltando sobre la cabeza de Ichiro- ¡Está nevando! ¡Woah! Pensaba que no podía nevar en Narel por el clima natural del sitio. -comentó Natalie.
-Solo nieva en Kirol en ciertas ocasiones… por eso decimos cuando nieva que Shon está de vacaciones aquí. -explicó la Eevee.
-¿Pero te refieres a… El Shon? -preguntó Luna, sorprendida, sus propias seis colas moviéndose con la idea de salir a jugar en la nieve.
Lo había experimentado varias veces y aunque acababa empapada porque su calor corporal podía derretir la nieve, era divertido jugar con ésta.
-Ahá. -dijo Shade- El mismo que alas bate y en plumas se engarza. -dijo ella, Natalie siendo la única ahora que parecía fuera de la conversación.
-¿Quién es Shon? ¿No es solo un dicho para cuando nieva en esta región? -preguntó, curiosa mientras Ichiro la dejaba en su cama y le rascaba la cabeza cuando la Eevee no shiny se había calmado un poco.
-Claro, tú no les conoces por nombre propio. -dijo Shade sonriendo.
-Es Shon Articuno. -respondió Luna- Uno de los legendarios más elegantes y bellos, tanto que los humanos le confunden con una hembra. -dijo soltando una risilla- Pero es un macho, todo pokémon lo sabe.
-Vais a tener que decirme el nombre de cada pokémon legendario, porque no tengo ni idea de… -entonces natalie cayó- Bueno… excepto… Reisor, Alejandra, Simbra, Ruper y Lisa. -listó la Eevee- Son los que nos trajeron aquí a Dark y a mí. -dijo, las otras dos asintiendo, reconociendo los nombres.
-Bueno pues los demás también tienen nombre propio… pero son demasiados legendarios como para que te aprendas todos los nombres solo por decírtelos todos. -comentó Shade- Podrías pedirle a mamá que te deje un libro escrito por un pokémon que conoció a todos en persona para poder escribir ese libro. Por supuesto los humanos lo tacharon de historia fantástica solo porque los legendarios no hubieran sido tan amables con ellos como un pokémon. -terminó la Shiny.
-¡Hey! Dejar de cotorrear, abrigaos y ¡vamos a jugar fuera! -dijo Ichiro ya vestido y todo para salir, no es bueno que se excite tanto… pero eso no significa que no pueda al menos intentar divertirse con actividades al aire libre, aunque sea alrededor de la casa.
Ante la vigilancia de Luca, Hadrim y Archer, los cuatro cachorros, tres pokémon y un humano, se pasaron la tarde en el patio trasero de la casa, divirtiéndose haciendo montañitas de nieve por las que hacer que la pelota rodase, levantando un muñeco de nieve o incluso construyendo un fuerte de nieve y una muralla de nieve alrededor de la casita de juegos del patio. La caída de la nieve, que había escampado tras unas horas nevando, siendo la distracción perfecta para todos de lo que tenían encima. Más tarde llegaron Daniel y Clara, también con sonrisas y con planes para una cena calentita típica de navidades nevadas. Al ver a su hermano, Clara le dio un fuerte abrazo, Daniel le estrechó la mano y los dos adultos se alegraron aún más cuando el humano les dijo que iba a tomarse unas vacaciones navideñas de sus viajes, aventuras y exploraciones para pasar lo que restaba de Navidades con ellos. A la hora de la cena, todos estaban reunidos y aunque había dos ausencias en el comedor, intentaron que esto no les bajase la moral que habían conseguido levantar. Natalie por fin comió de forma decente, casi devorando vorazmente lo que le ponían delante, que sorprendentemente era una macedonia de bayas y frutas y para acompañar un buen pollo asado. La Eevee no shiny se comió tres platos de comida, Luca y Clara dejándola repetir dos veces después de haberla visto sin comer mucho durante varios días.
Después de la cena, los adultos se quedaron abajo mientras Ichiro subió a su habitación con las tres pokémon. Con la idea de jugar un poco a pasar la pelota dentro. Ichi se había criado con pokémon como sus hermanos así que jugar con ellos no era para nada lo que cualquier otro podía considerar malo para la autoestima sin importar tampoco que fuese un adolescente o tonterías de esas. Los cuatro estuvieron jugando a pasa la bomba, tenían que pasarse la pelota en menos de un segundo tras tocarla o "la bomba" estallaría y quedarían fuera del juego, además de otros juegos con la pelota antes de por fin acurrucarse todos en la cama del humano e irse a dormir. Los adultos se quedaron un poco más abajo, charlando mientras Hadrim fregaba los platos, no solo usando sus poderes psíquicos sino también la cola, con la que pasaba la esponja para enjabonarlos y el trapo luego para secarlos, y las patas, con las que sujetaba y aclaraba los platos. Estuvieron hablando un rato hasta que Luca llevó a Archer a una de las habitaciones de invitados en el piso superior, donde el humano dejó sus cosas, Daniel y Clara se fueron a su propia habitación y, en cuanto terminó, Luca y Hadrim se fueron a su habitación también, la de ellos situada en el piso de abajo de la casa dejando en el de arriba la habitación de Ichiro, sus padres y dos habitaciones de invitados. En el piso de abajo estaba la habitación de los dos pokémon adultos, conectada directamente a la sala de estar, un baño para toda la casa, la cocina y el recibidor y, desde la cocina una puerta al garaje de la casa, que es adyacente a la misma. Para terminar abajo estaba el sótano, más convertido en una segunda sala de estar y una tercera habitación de invitados separadas por una pared con su insonorización y todo.
Había llegado la medianoche, en la casa todo estaba tranquilo. Todos durmiendo plácidamente mientras la nevada se había reanudado. Sin embargo, en el bosque, alguien no lo estaba pasando tan bien. Después de todo un día entero caminando, parando solo para descansar y para comer algo, Dark estaba agotado. Las patas le dolían. Radius por su parte se había dormido hacía horas y el Zoroark lo estaba llevando en brazos, intentando mantener al Eevee a salvo del frío. Pero él por su parte estaba temblando. La fría nieve cayéndole no ayudaba mucho, pero al menos no estaba granizando.
Tras un poco más de camino, Dark por fin alcanzó el camino que llevaba a la casa en mitad del bosque. El Zoroark estaba dudoso, sin la Luna para orientarse, no que le fuese de mucha utilidad a esta hora pero al menos sería una ayuda nada menos, no sabría decir desde qué dirección había cogido el camino. Por lo que no le quedaba más que intentar adivinarlo y después de caminar durante todo el día, a pesar de la nieve… caminar unas horas más si se equivocaba no le parecía el peor de los casos. Así que, dejándose llevar, ya que ni el pueblo ni la casa estaban a la vista, Dark tomó una dirección, empezando a caminar por ella con paso calmado en caso de que se equivocase.
Casi un minuto después de haber empezado a caminar siguiendo el camino, Dark pudo verla: la casa de los Kaiser. El Zoroark sonrió por fin y el aliento se le escapó al ver que había sido capaz de regresar a pesar de no conocer demasiado el lugar como para volver desde tan lejos por sí mismo, ventajas de seguir la carretera por el borde para permanecer escondidos y aun así poder seguir las señales que indicaban hacia qué pueblo iba cada camino. Y ahora por fin habían llegado. (A partir de aquí escuchar: Kingdom Hearts - Simple and Clean - Music Box (Extended)) Sin querer despertar a Radius por el momento, Dark se acercó al porche, la nieve dejando de caerle encima gracias al tejado pero el viento helado todavía azotándole aun allí. El sonido de patas y garras contra la madera del porche tuvo una reacción en la casa. Hadrim moviendo las orejas y despertando al oírlo. Dark por su parte sujetó bien a Radius con la pata izquierda para luego levantar la diestra y estamparla con fuerza contra la puerta varias veces. El sonido tan fuerte haciendo saltar a más de uno de la cama. "¿Quién-?" empezó a preguntarse el Espeon pero se detuvo al captar un olor familiar. Sin perder un momento el Espeon corrió hacia la puerta, sus garras resonando en el piso de la casa hasta que frenó delante de la puerta, su respiración acelerada y, sólo por asegurarse, expandió su propia mente para sentir las dos al otro lado de la puerta, encontrándose con una mente agotada y otra durmiente, las dos las reconoció al instante, pero antes de que pudiese siquiera abrir la puerta, Dark estampó la pata otras tantas veces contra ésta.
-Por favor… despertar… -pensó el Zoroark en voz alta, su aliento visible como vaho en el tremendo frío exterior- Rad… Despierta tú también… estamos en casa… -dijo Dark moviendo un poco al Eevee durmiente en sus brazos, consiguiendo que se removiese un poco y abriese los ojos.
-Hadrim… ¿quién aporrea la puerta a medianoche? -preguntó Luca con la voz dormida.
-Abre y lo sabrás. -dijo él, demasiado nervioso como para intentar concentrarse ahora en su psíquico- También podrías intentar mirar tú misma. -añadió pero ella solo suspiró, concentrándose un poco. Podría ser peligroso abrirle la puerta a cualquiera en mitad de la noche así que echar un vistazo era lo más seguro. Sin embargo, en cuanto vio una de las Auras, todo el sueño que tenía se desvaneció por completo. La Lucario de inmediato empezando a intentar agarrar el pomo de la puerta, causando ruido al hacerlo mientras intentaba quitar el cerrojo al mismo tiempo, las patas le temblaban y le hacían más difícil la tarea sin pulgares, pero al final pudo abrir la puerta y al hacerlo, vio a los dos que estaban al otro lado. Al Eevee lo reconoció al instante.
-Rad… -susurró arrodillándose.
Radius no pudo quedarse quieto y, de inmediato saltó a los brazos de Luca, frotándose contra ella con fuerza y abrazándola mientras lagrimillas se le escapaban de los ojos y ella le abrazaba de vuelta, Hadrim acercándose para abrazar también a su cachorro al modo cuadrúpedo.
Mientras, Daniel y Clara estaban bajando las escaleras, los golpes contra la puerta habiéndoles despertado, y las tres cachorras, curiosas cuanto menos esperaban sentadas en el último escalón. Shade paralizada por la sorpresa por un momento pero luego se lanzó escaleras abajo.
-¡Radius! -gritó de alegría saltando también a los brazos abiertos de Luca, quien la recibió para dejar a los dos hermanos abrazasen también mientras ella y Hadrim hacían lo mismo.
Dark por su parte solo sonreía mientras se frotaba los brazos con las patas, no queriendo estropearles el momento mientras sonreía ante la escena delante de sus ojos.
-Rad. ¿Dónde has estado? -preguntó Shade.
-Eso no importa ahora. -respondió él sonriendo también- ¡Al menos estamos aquí otra vez!
-¿Estamos? -preguntó Luca y él asintió.
-Dark evolucionó en mitad de todo este lío. -dijo él mirando al Zoroark esperando junto a la puerta, quien solo saludó de vuelta al ver tantos ojos mirándole.
-Buenas noches. -dijo sonriendo, como si solo hubiera venido de visita pero luego se dio cuenta- ¿Natalie está dormida? -preguntó, Hadrim mirando hacia la cúspide de las escaleras sonriendo.
-¿Te vas a quedar ahí toda la noche? -preguntó el Espeon.
De inmediato, Natalie corrió escaleras abajo solo para ver a Dark, ofreciéndole una sonrisa que ella solo podía reconocer en su rostro, además de los orbes bicolores de su hermano con tan característica diferencia de tonos. Soltando un fuerte ladrido de llanto le placó, dejándose llevar por sus instintos y este la cogió en brazos, cayendo sentado al hacerlo ya que no se lo esperaba, abrazándola fuerte contra sí mientras ella se pegaba lo más posible a su hermano, agarrándole el pelaje con las patas.
-Ya estoy aquí, Nat. -dijo él con voz suave mientras la abrazaba y le acariciaba la cabeza en un intento de ayudarla a calmar sus emociones mientras que él también las había dejado ir, llorando también al volver a abrazarla, tras haber pensado que podría ser que nunca volviese a pasar.
Ichiro al oír a Shade gritando de aquella manera se había acercado a las escaleras para ver qué pasaba, solo para encontrarse con esa escena delante suya y acabar sonriendo también mientras se sentaba, viendo a Luna ahí parada, simplemente sonriendo por la reunión y moviendo las colas suavemente, el chico le acarició la cabeza y ella le miró.
-¿Quieres un abrazo? -le preguntó sonriendo y ella, a pesar de que no venía a cuento, la verdad es que sí que le hacía falta uno y se pegó contra el chico humano, quien la cogió y la abrazó con cuidado contra sí mientras los dos veían la escena ahí abajo.
Después de los abrazos y las bienvenidas. A los dos recién llegados se les dio un poco de leche y cacao caliente además de una prenda a cada uno para que entrasen mejor en calor, la de Radius siendo un sueter para cuadrúpdeos con solo mangas para las patas delanteras, atado a la cola con una tira y un botón que deja al aire el vientre del Eevee mientras que a Dark le dieron un pullover de Ichiro. Ambas prendas siendo de un color simple y sin ninguna decoración. Tras esto y una rápida cena, todo el mundo volvió a la cama. Esta vez la única diferencia era que Natalie estaba con Dark sobre unos cojines que Ichiro había colocado en el suelo para el Zoroark, cubiertos los dos por una manta que también el chico les había dado y, Shade y Radius estaban acurrucados juntos a los pies de Ichiro mientras Luna se había atrevido a acurrucarse junto al pecho del humano. Dark ni siquiera necesitó su medicina para el insomnio esta vez, consiguiendo quedarse dormido casi de inmediato al estar de nuevo en lo que podría llamar su casa.
(fin de la canción o escucharla hasta que termine)
Rayrudan(Yo): Bueno pues eso es todo gente! Espero que os haya gustado este capítulo y la reunión haya sido emotiva :) Me costó mucho encontrar un track decente para poner durante la misma hasta que me decanté por esa versión de esa canción.
Radius: Por fin en casa!
Dark: Heh... sienta bien estar de vuelta
Shade: Por fin todos juntos otra vez.
Nat: Empezaba a pensar que este capullo de autor nuestro nos iba a tener separados toda la historia.
yo: OIIIIII!
Nat: A callar
Yo: vale tal vez debería a empezar a hacer bromas con el mote que Dark usa para ti, como si quieres alguna fresa, que opinas Nata Montada?
Dark: -puñetazo a Rayrudan en el estómago-
Yo: -urk, de rodillas en el suelo, brazos en la barriga- cabrón!
Dark: Así no te metes con mi hermana.
Radius, Shade y todos los demás: -Sweatdrop-
Yo: ven aquí! -levantándome y sacando una katana-
Dark y yo: -Nos enzarzamos en una pelea-
Riolu: pues... parece que van a estar así un rato... a todo esto una cara nueva en la casa, y con una muy buena imagen -moves eyebrows-
Luna: -Echa llamas al trasero de Riolu haciendole saltar por los aires-
Riolu: -Asciende como un coehete para luego caer de culo al suelo- luuuuuuuu! -frotándose el trasero con las patas-
Luna: para que aprendas a no babearme en la cara!
Luca: bueno será mejor que dejemos que esto termine ya para todos.
Hadrim: Esperamos que hayáis disfrutado este capítulo a pesar de lo triste que ha empezado en ciertas partes entre otras cosas y-
Misteriosa figura que estaba en el tornado en una de las partes del capítulo: oye oye espera! Me he colado la habitación del autor y he visto que tiene unas notas con una sorpresa ahora que este pequeño plot circense a terminado, algo relacionado con lo siguiente que va a pasar, no me he podido enterar de mucho así que habrá que esperar al siguiente capítulo para verlo.
Luca: ah! Cierto...
Shade: Una sorpresa? Dónde? Cuándo? Qué es?
Hadrim: bueno si lo supieramos no sería una sorpresa no
Shade: awwwwwww no vale!
Todos menos dos: -risa-
Riolu: Bueno, ahora sí, adiós y hasta el próximo capítulo gente!
Todos menos dos: Saludan a su manera
Yo: Ven aquí que solo te voy a cortar un poco la melena... hasta el cuello!
Dark: Pillame si puedes slowpoke!
Yo: DEJA DE CORRER!
Luca: Erm... Hadrim?
Hadrim: En ello -pone a los dos peleones a dormir-
Todos: -sweatdrop-
