Wola buenas! aquí está el capítulo once, wow diría que este es el capitulo que menos he tardado en subir desde los primeros caps hehe, bueeeeeeeeeeeeeeeeeno qué más da me vino la inspiración y me puse a trabjar en el. El tiempo pasa, caras viejas regresan y nuevas aparecen, espero que os gueste el capítulo once.

Disclamer: Pokémon pertenece a The Pokémon Company RIP a su antiguo director creativo -un minuto de silencio- y a Gamefreak. Solo clamo posesion de esta historia, la región archipiélago Narel y mis OCs

Sin más que decir aquí os dejo el capítulo. Leed y Comentad gente que se aprecia :D


Los dos meses siguientes pasaron con calma. El día de navidad se acercaba y Natalie y Dark se sentían… fuera de lugar por razones obvias, a pesar de que los Kaiser hacían todo lo posible para que los hermanos Corel se sintiesen como en su casa. Por su puesto, ambos intentaron pasárselo bien igualmente, aunque les fue difícil. El día anterior a navidad les había llegado un paquete con una carta, y un papel pegado en la caja que decía "No abrir hasta 25/12" escrito y con una carita sonriente junto a las letras. Y la carta estaba dirigida hacia la familia así que Dark no prestó mucha atención, solo protegió la caja de los dos curiosos Eevee que quería echar un ojo dentro y acabó llevándosela él mismo y escondiéndola a petición de Luca.

El día de navidad, incluso Dark y Natalie tuvieron sorpresa. Después de haber pasado unos días en la habitación de Ichiro durmiendo en unos cojines, lo cual a Dark no le importaba e incluso lo encontraba cómodo él mismo, Clara le dio al Zoroark una llave de una de las puertas internas de la casa. Les habían regalado a los dos hermanos la otra habitación de invitados del piso superior. A lo cual ninguno de los dos tenía palabras para decir nada, salvo expresar su agradecimiento. En la habitación había lo normal de una habitación de invitados, pero la cama había sido sustituida por un puck cama para pokémon suficientemente grande para los dos, en el armario a un lado había ropas pokémon también para ambos hermanos, separadas por una tabla de madera en el medio y a la altura del suelo, las mochilas que Luca había ido a buscar el día siguiente de cuando había acompañado al Zorua a buscar los teléfonos y de alguna manera había conseguido escondérselas, encima del escritorio estaban los móviles de los dos hermanos, y un remate que ninguno se había esperado… A un lado había un marco con una foto de Natalie y Dark sonriendo a la cámara mientras los dos sujetaban el mismo teléfono, los dos siendo humanos, y al otro… estaba la misma foto de familia que Dark había enseñado aquella vez.

Viendo eso el Zoroark empezó a jadear, la emoción haciéndole difícil respirar al mismo tiempo que sonreía y acariciaba la foto de familia. Entonces Ichiro le contó la historia. Mientras los móviles todavía tenían batería el humano había buscado, diciendo que manejar uno de esos móviles era como manejar un pokenav, y había encontrado esas dos fotos coincidiendo en ambos teléfonos, le habían parecido perfectas y no tenía mucho tiempo de buscar más. Consiguiendo que la impresora conectase con la línea inalámbrica de los teléfonos, el humano logró imprimir ambas fotos y luego Clara y Daniel habían pagado cada uno un marco para ponerlas. Dark por su parte no sabía cómo reaccionar a eso, Natalie saltando sobre el escritorio para ver las fotos y luego sonreír a la familia, Iichiro acercándose y ella se apretó contra el chico, quien la abrazó.

Una vez que los dos hermanos consiguieron relajarse, todos volvieron al salón en el piso inferior y se repartieron los regalos. A Ichiro le regalaron una consola portátil nueva con algunos juegos, Radius recibió un pañuelo a rayas de color verde y azul; Shade recibió un lazo azul celeste adornado con una piedra blanca en el centro. La Eevee no tardó en llevarlo puesto; Hadrim y Luca compartieron el mismo regalo, Un libro de cubierta de terciopelo negro con el título escrito en letras doradas muy estilizadas, con un total de cuatro figuras, dos en el frente de color blanco, y dos atrás, una blanca y otra púrpura, en la parte frontal de la cubierta otras formas mostraban dos ojos carmesí mirando intensamente hacia el frente y una gema roja en el centro superior de la portada. Además de eso, Luca tuvo un extra, un libro de recetas escrito a pata; y para terminar, Clara y Dani recibieron, la humana unas figuras de cristal para adornar la casa, y el humano tuvo que sacar su regalo de una poké-ball, lo cual sorprendió bastante a Dark y Natalie, a pesar de que la idea se les había pasado por la cabeza, eso no quitó que sus rostros se sorprendiesen al ver que dentro de la poké-ball se había guardado un kit completo de pesca, con la caja con todos lo necesario para pescar en buenas cantidades y una caña de pescar que parecía de muy buena calidad, todo destinado no a pescar pokémon peces, sino peces propiamente dichos, un hobby que a Daniel le encantaba. Todos esos regalos habían salido de la caja que les había llegado unos días antes, siendo los regalos de Dust, quien se había disculpado en su carta por no haber podido llegar a tiempo para navidad a casa. El resto de regalos se habían quedado en más juegos para Ichiro, un vestido elegante para Clara, con bolso a juego, un traje de pesca para Daniel, más libros para Hadrim y Luca, entre recetas y de lectura y para Radius y Shade un segundo pañuelo, este de color gris con diseños de relámpagos para él, y para ella un lazo blanco sencillo con un ligero degradado a azul oscuro hacia el centro. Dark y Natalie no recibieron más pero después de recibir una habitación entera… no podían pedir más tampoco, ni querían.

Después del día de Navidad llegó el de año nuevo, y tras este la normalidad regresó a la casa. Las tareas cotidianas convirtiéndose de nuevo en lo de cada día. Dark aprovechaba sus ratos libres para entrenar un poco junto a Luca tras pedirle ayuda a la Lucario para defenderse con su nueva forma. Dark había mostrado tener una gran capacidad respecto al combate físico. Luca queriendo comprobar sus habilidades físicas y la Lucario se había llevado una buena sorpresa, sin embargo se había fijado en que Dark no había utilizado ni un solo movimiento físico a pesar de que Luca había hecho todo lo posible por sacarle alguno. Tras esto, Luca le enseñó a realizar algunos movimientos que sabía que sus dos especies compartían y ella sabía. Dark no lo tuvo fácil para aprender a convocarlos y dominarlos y tardó un mes entero en todo eso. Mientras tanto, Hadrim enseñaba a Shade, Natalie, Luna y Radius. La Vulpix no necesitando aprender mucho, se dedicaba más a practicar lo que sabía, Shade y Radius también lo tenían fácil con los movimientos más básicos como placaje o Ataque rápido entre otros y Hadrim estaba intentando enseñarles más movimientos, Shade todavía tenía problemas con movimientos como Cola Férrea, Rapidez y Bola Sombra por lo que Radius le echaba una pata cuando podía, pero en lo que la shiny destacaba era en ataques sorpresa con Excavar y una combinación con ataque rápido o placaje que ciertamente eran golpes a tener en cuenta. Finalmente Natalie intentaba todavía dominar todavía los movimientos básicos, no eran difíciles de hacer, pero ella todavía no sabía cómo evitar sentir dolor al golpear algo con su placaje o con ataque rápido y el miedo a hacerse daño hacía que sus propios ataques físicos fueran mayormente débiles, por otro lado, movimientos como Bola Sombra o Rapidez en su caso tenían habían sorprendido al Espeon, ya que Natalie no había tardado demasiado en dominar los movimientos, cierto era que al principio le había costado convocarlos o incluso lanzarlos sin que le explotasen en la cara, pero tras unos días de práctica la Eevee había conseguido dominarlos, ahora en lo que Hadrim quería concentrarse era en quitarle su miedo al daño al realizar un ataque físico, lo cual estaba siendo muy difícil para la Eevee de superar.

Un mes más tarde, Archer regresó por otra visita, esta de un día, para el cumpleaños de Ichiro a principios del segundo mes del año. Una fiesta en la casa con tarta y todo, haciendo una barbacoa en el patio. Clara solo tenía de hermano a Archer y Daniel había sido hijo único, los abuelos de Ichiro también habían visitado, su abuelo por parte de madre y su abuela por parte de madre, sus otros abuelos se habían ido antes de que él pudiese recordar. Después de ese día todo se calmó. Fue entonces cuando Natalie y Dark se dieron cuenta de que en este mundo y el suyo los días y meses eran los mismos, nunca antes habían mirado un calendario desde que habían llegado, ni les interesaba tampoco. El año no era el mismo ni de lejos, ya que en este mundo contaban desde un suceso importante distinto, sin embargo solo con los días y los meses, los dos hermanos se dieron cuenta de la fecha que se acercaba y esto les hacía estar cada día más decaídos.

Al principio los dos intentaban distraerse con el entrenamiento o ayudando en tareas de la casa o haciendo recados, pero llegó no tardó en llegar el día que los hermanos dejaran de preguntar hacer nada. Dark encerrándose en el garaje de la casa, de vuelta a su proyecto, salvo que le pidiesen ayuda o que hiciese algún recado mientras Natalie se pasaba los días moviéndose por la casa, intentando pensar en otra cosa menos en la fecha pero a la Eevee la tarea se le antojaba imposible y no era capaz siquiera de pensar en buscar algo que la pudiese distraer, desganada y decaída. Pero siempre que le hablaban, la Eevee encantada entablaba conversación, cualquier cosa con tal de no pensar en ese día que llegaba.


El ruido de maquinaría era ensordecedor. Las cintas transportadoras cargadas de materia prima. El recorrido terminando en un horno de fundición cerrado, cuyo contenido era luego transportado hasta enormes tanques resistentes a altísimas temperaturas, uno de ellos abierto desde arriba ya que los materiales fundidos estaban siendo depositados. Una única persona observando el proceso. Pensando en sus cosas, un hombre de unos treinta y tantos, trajeado y bien vestido, llevando una camisa blanca bajo una chaqueta forrada de terciopelo de color marrón oscuro, a juego con unos pantalones de lino del mismo color, sujetos por un cinturón negro, terminando con unos mocasines negros y rematando con una corbata roja. El tipo era de pelo corto, bien peinado con el pelo hacia atrás, ojos de un verde terroso. Su tez pálida iluminada por el material incandescente. "Todo va según lo planeado." Pensó el tipo sonriendo para sí mismo. "Si nada cambia de aquí a unas semanas por fin podré jubilarme y vivir la vida." continuó, riendo un poco para sí mismo.

(En este momento escuchar: Final Fantasy VII-Those Chosen By The Planet (extended))

Dos pares de pasos resonaron en la pasarela. Un hombre vestido con ropas oscuras y con la cara cubierta por una capucha se acercó a paso calmado hacia el tipo trajeado. A su lado un Gallade andando al mismo paso, su mirada fija en el hombre de enfrente, su rostro inexpresivo. El Gallade era alto, casi tan alto como un humano adulto de tamaño medio, el torso del pokémon y el pelo de su cabeza eran de color azul, la protuberancia de su pecho era verde esmeralda al igual que los ojos y el pico de su cabeza era de color negro, para finalizar en las hojas de sus brazos tenía marcas negras en un patrón tribal aleatorio.

El hombre mirando el tanque de material fundido se giró y su sonrisa desapareció al ver a la otra persona.

-¿Qué haces aquí? -preguntó el hombre, su voz firme, pero no obtuvo respuesta- No puedes estar aquí, esto es solo para los empleados. Márchate. -dijo, como si estuviese hablándole a un niño.

El otro hombre no respondió ni pareció ofenderse por ello, su mirada estaba vacía, clavada en el otro mientras se acercaba más.

-Si no te marchas voy a tener que llamar a seguridad. -dijo el trajeado, disponiéndose a alcanzar un botón en una de las varas de agarre de la pasarela.

-No hay nadie en la forja. Pulsar ese botón no serviría de nada. -habló una voz por telepatía, siendo el Gallade el que hablaba.

Aun así, el trajeado le dio al botón y una alarma empezó a resonar en el edificio, haciendo que el humano vestido de negro y el Gallade se detuviesen. La alarma sonó durante varios minutos pero no acudía nadie, el hombre trajeado enfadándose.

-No hay nadie. -esa vez habló el humano, su tono frío y vacío, volviendo a acercarse al otro humano.

Gallade se quedó en el sitio, observando.

-¿Qué es lo que quieres? -preguntó el tipo trajeado.

-Información sobre E. A. -respondió el encapuchado, esta respuesta hizo que el trajeado se volviese pálido y, en un acto de pánico, sacase una pistola de dentro de su chaqueta.

Sin embargo, antes de que pudiese siquiera apuntar, el encapuchado le embistió con fuerza, haciendo que el otro se fuese hacia atrás y perdiese el equilibrio, la barandilla de la pasarela llegando hasta la altura de su barriga pero por el empujón, el humano se fue sobre esta y estuvo a punto de caer, de no ser porque el encapuchado le sujetó con fuerza, la pistola cayendo al tanque de fundición y fundiéndose completamente, la pólvora en los casquillos estallando por el calor…

-Habla. -ordenó el encapuchado.

-¡No sé nada! ¡Lo prometo! -dijo el trajeado- ¡Por favor! ¡No me sueltes!

El encapuchado solo le miró un momento, sin tirar ni aflojar su agarre.

-¡Está bien! ¡Está bien! -dijo el trajeado- ¡Te diré donde puedes encontrar información, pero por favor súbeme!

-Habla. -dijo el encapuchado, agarrando con más fuerza.

Y vaya si habló el tipo del traje. Soltó sin miramientos todo lo que pudo decirle, incluso a quién y dónde buscar a esta persona que podría darle todavía más información de la que él podía darle.

-¡Ahora, por favor, súbeme! -rogó el colgado.

El encapuchado le miró un momento, memorizando toda la información que le había dado.

-¿Tienes familia? -preguntó de pronto, a lo que el otro se quedó en silencio un momento.

-T-tengo esposa. -respondió.

-¿Nada más?

-No tenemos hijos, no. -respondió.

-Lo lamento. -dijo el encapuchado para luego.

-¡No! ¡Por favor! -el encapuchado le soltó, dejándole caer a pesar de que el otro se agarraba con toda su fuerza, pero se resbalaba por tener las manos sudadas- ¡No! ¡Por favor no me dejes caer! ¡Te lo suplico! -rogó una vez más el hombre, pero el encapuchado solo dio un tirón de su brazo, liberándose del agarre del otro y dejándole caer.

El encapuchado vio al otro caer de espaldas en el material fundido, su ropa ardiendo al contacto y, aún el hombre gritando de dolor, se dio la vuelta y empezó a marcharse de allí. "¿Quién atendió mis súplicas cuando ellos murieron?" pensó el encapuchado, un pinchazo de dolor sacudiéndole, pero que desapareció tan pronto como apareció.

-No tienes honor. -comentó Gallade caminando de nuevo junto al humano.

-Hace mucho que no. -fue la única respuesta que recibió.

Y los dos se marcharon de la forja entre el rugir de la alarma y los ruidos de la maquinaria.

(aquí termina la música)


Riolu despertó después de una intensa sesión de entrenamiento en la que había entrenado hasta que ni siquiera podía sostenerse. Daba gracias por haber logrado llegar a su habitación antes de caer redondo Ese día era especial, no solo por ser un día soleado o porque fuese el último día que iba a pasar en el Monasterio, que ésta también era razón. Pero la más grande era que por fin podría mostrar lo que había aprendido en su estancia en ese lugar durante los últimos ocho meses, excepto aquellas dos semanas que le habían dejado salir para tomarse un respiro de todo. Después de que terminase el tiempo libre, el joven shiny había tenido que regresar al monasterio para seguir el entrenamiento y ahora por fin había llegado el día. "Después de esto. A casa." Pensó Riolu con confianza. Tras salir de su habitación y caminar fuera del lugar, Riolu se acercó a un río que pasaba cerca para luego coger aire y meterse dentro.

El agua no estaba fría en absoluto. Estaba congelada, no hasta el punto de hielo, pero lo suficiente para hacer que uno se helase hasta los huesos con solo un segundo de remojo. Sin embargo, Riolu se metió hasta las rodillas para luego sentarse. Todo el rato aguantando la respiración para aguantarse el frío y, por último, el pokémon se tumbó tranquilamente, manteniendo la cabeza fuera del agua, pero sumergido hasta el cuello casi. Jadeando de frío sólo para luego cerrar los ojos, coger aire, taparse la nariz y sumergirse por completo en la fría agua. Aguantando unos segundos para luego levantarse de nuevo y ponerse en pie, entrando más en el frío río y empezando a frotarse por todo el cuerpo con las patas mientras se daba un baño a la luz del alba. Tras un refrescante baño, Riolu regresó dentro. Sin importarle estar todavía empapado, Riolu se dirigió hacia la zona del examen. No era el único que lo tenía hoy y había muchos Pokémon entre Riolu, Lucario, Mienfoo y Mienshao reunidos, pero solo diez de ellos iban a participar en el examen. Siendo dos Lucario, Tres Mienshao, un Mienfoo y dos Riolu. El emparejamiento era completamente al azar y solo se daría un combate y luego se decidiría quién había aprobado el examen. El combate era un combate para demostrar las habilidades que poseían, no para ver quien sale ganador o no, pero eso parecía ser algo que todavía no calaba en la cabeza de uno de los Mienshao, que estaba fanfarroneando diciendo que derrotaría a su oponente y así aprobaría el examen.

El examen consistía en un combate uno contra uno con emparejamientos aleatorios, cada combate sería supervisado por dos maestros sin relación con los combatientes de forma oficial y de forma extraoficial sería por el público rodeando la arena de combate, cuya impresión sería disimuladamente por los maestros que entonces decidirían, diciendo su veredicto al final de los cinco combates. No se permitían ayudas externas de otros, ni objetos ni bayas, a excepción de lo que hubiese traído el combatiente puesto y dentro de esto entraban cualquier objeto de combate, joya o cualquier cosa que el combatiente quisiese meter en combate, pero las reglas establecían claramente que solo una cosa podía ser introducida en el combate y se debía de luchar con ella hasta perderla.

Riolu estaba sentado tranquilamente a un lado, por sí mismo, su pelaje todavía mojado por elección propia, y si pudiese se habría echado una jarra de agua fría. Ni que le hiciera falta pues una le cayó encima tras un rato. Otro Riolu y un Mienshao alejándose a todo correr con una vasija vacía sobre sus cabezas mientras reían. Algo a lo que Riolu solo soltó una risilla, disfrutando del frío contacto del agua junto al del aire de la mañana, le traía recuerdos. Sin embargo, antes de que sus pensamientos pudiesen irse lejos, su nombre fue oído en todo el lugar. El Riolu mirando a quien sacaba los nombres de una urna de cristal, enseñándole una papeleta con su nombre escrito en ella. "Valla. Pues qué suerte." pensó sonriendo y levantándose para luego posicionarse a un lado de la arena y saludar, el brazo cruzado sobre el pecho, tocándose el hombro y haciendo una reverencia doblando la cintura con las piernas bien plantadas en el suelo para luego levantarse. Su contrincante no tardó mucho más en oírse. El azar haría al joven Riolu shiny enfrentarse a un Lucario maduro cubierto de cicatrices, que ya las tenía de antes incluso de haber entrado al monasterio. Era un Lucario que Riolu conocía bien, por lo que le sonrió.

-Buena suerte. -concedió mientras el Lucario saludaba de la misma manera que él lo había hecho.

-Estos combates no van a suerte. Son de habilidad. -dijo el otro- Pero sí, que gane el mejor. -concedió, poniéndose en posición.

El Lucario había traído un objeto al combate, un objeto que hizo que Riolu abriese los ojos como platos por la sorpresa al fijarse en él en ese momento. Lucario traía un cinturón atado con una Lucarita incrustada. "Mierda. -pensó Riolu pero luego sonrió- Bueno. Tal vez esto sea todavía más interesante después de todo." se dijo a sí mismo, poniéndose en posición para pelear.

-Nada de aguantarse. -dijo Riolu y Lucario solo asintió con una sonrisa.

-¿Seguro que quieres enfrentarte a él? -preguntó uno de los maestros, un Mienshao anciano de pelaje emblanquecido por la edad, las puntas doradas de los bigotes con un tono más plateado y lo morado del pelaje a menudo cortado por el blanco de su pelaje.

-Sí. Estoy seguro. -dijo Riolu asintiendo.

-Muy bien, entonces. Con el consentimiento de ambos combatientes, podéis empezar cuando queráis. -dijo el Mienshao con calma.

Ante la señal, los dos combatientes se pusieron en guardia. Riolu todavía empapado pero sin importarle. Lucario atento a cualquier movimiento del otro. Silencio reinaba en la arena mientras los dos contrincantes estaban frente a frente, caminando de lado mientras se observaban manteniendo la distancia. Esperando el momento que alguien comenzase. Por parte de cada uno, los dos podrían haberse quedado mirándose el uno al otro todo el rato, pero Riolu decidió empezar. Lanzándose contra Lucario con velocidad para luego saltar e intentar darle una patada vertical tras dar un salto en un intento de golpearle en la barbilla, pero Lucario le esquivó apartándose rápidamente. Riolu estaba en el aire, momento que aprovechó Lucario para agarrarle de una pata y lanzarle hacia arriba, preparando un Puño Bala, su pata izquierda adquiriendo desde los dedos hasta la mitad del antebrazo un tono metálico, al ver esto, Riolu se encogió, dejándose a sí mismo empezar a dar volteretas en el aire, centrándose, pudiendo así ver cada vez que giraba mientras intentaba no marearse, mientras tanto, calentaba los pies. Al bajar lo suficiente para que Lucario soltase su ataque, Riolu dejó sus dos piernas prender en llamas, una patada colisionando con el puñetazo de Lucario, haciendo que Riolu diese una voltereta hacia atrás al repelerse el ataque y, en un movimiento rápido aprovechando la inercia del rebote, Riolu logró asestar una fuerte patada en la cara a Lucario, haciéndole retroceder pero al mismo tiempo, no pudo aterrizar bien, cayendo sobre su espalda, pero estando bien e incorporándose de un brinco, momento en el que se le venía encima una patada, que Riolu esquivó usando sus patas de muelle al incorporarse y dar otro brinco más hacia atrás, haciendo una voltereta en la que al quedar boca abajo usaba sus patas superiores para apoyarse en el suelo y luego volver a incorporarse en las patas inferiores, a más distancia, adoptando una pose defensiva, Lucario pasándose una pata por el morro.

-Tienes habilidad no hay duda. -concedió Lucario, a lo cual Riolu sonrió- Esto va a ser interesante. -añadió acariciando la piedra en su cinturón.

-Inténtalo. No te hará ganar. -pinchó Riolu, confiado.

Lucario solo soltó una risilla, calmado.

-Bueno, basta de juegos. -dijo adoptando una posición de batalla distinta- ¿Empezamos ya?

Riolu sonrió y adoptó la misma postura, patas inferiores separadas, apuntando una hacia el frente y la otra hacia su lado. Las patas superiores teniendo una enfrente suya, la palma hacia su oponente mientras la otra la tenía detrás de sí, pegada al cuerpo hasta el codo y el resto tenso, su cuerpo ladeado de forma que el hombro de la pata que tenía delante estaba apuntando hacia su oponente.

(A partir de aquí: Prince of Persia Warrior within - I Stand Alone (instrumental) by Godsmack)

Una vez más, el combate se mantuvo en quietud y espera, ambos adversarios mirándose fíjamente durante un momento hasta que los dos se lanzaron el uno contra el otro. Riolu saltando para hacer colisionar dos Palmeos, los movimientos repeliéndose el uno al otro, Riolu aterrizando y de inmediato recibiendo una patada que le levantó del suelo, Lucario de inmediato comenzó a golpearle con todo lo que tenía, para terminar mandando al apalizado Riolu contra una pared, los jueces apartándose para evitar recibir un golpe. Tras chocar con la pared Riolu cayó en otra vasija llena de agua, después de todo había llovido la noche anterior. Sentir ese frío, el agua helada… En cuanto tocó fondo, Riolu salió de un salto de la gran vasija y, sin perder un momento volvió a la pelea, sin detenerse a hablar esta vez, lanzándose contra Lucario. Su pelaje empapado mojando el suelo pero Riolu simplemente continuó hasta llegar junto al otro, pasándole por entre las piernas para luego saltar y darle una patada giratoria en la cara con tal fuerza que hizo caer a Lucario, sin darle tiempo a recuperarse, Riolu convocó un hueso de Aura pero en lugar de usarlo para atacar a Lucario lo usó para impulsarse en el aire, cargando rápidamente dos esferas de Aura en sus zarpas y empezando a lanzar esfera tras esfera. Terminando con una más grande que las otras al usarla juntando las manos.

Cada una de las esferas impactó contra su objetivo que al ver el ataque cernirse sobre él había convocado una barrera protectora. Cada explosión debilitándola hasta que la última la destrozó, dejando a Lucario descolocado, momento en el que Riolu, habiendo cargado una Garra Umbría, la zarpa de sombras cubriendo su zarpa derecha, aprovechó para asestar el golpe a Lucario. Dispuesto a no darle tiempo para recuperarse, Riolu siguió atacando, obligando a su contrincante a entrar en un estado defensivo. Lucario incluso perdiendo terreno en un intento de ganar espacio para respirar mientras Riolu continuaba sus arremetidas con toda la velocidad que podía, hasta que el pequeño pokémon saltó hacia atrás para lanzar una Esfera Aural contra el grande, que respondió convocando un Ataque öseo para desviar la esfera hacia los cielos. Riolu jadeando pero volviendo a ponerse en posición con un hueso de Aura propio. Lucario fue esta vez el primero en lanzarse y empezar a atacar sin parar. Su hueso atacaba desde arriba, desde abajo, los laterales, desde atrás incluso. Riolu sabiendo como esquivar y bloquear los golpes pero aun así llevándose más de uno de cuando en cuando pero al mismo tiempo contraatacando cada vez, sus ataques teniendo el mismo resultado, el intercambio consistiendo mayormente de bloqueos y fallos por ambas partes y solo algún que otro golpe, una buena demostración de un ataque defensivo y una defensa atacante. Más aún cuando Riolu consiguió asestar un buen golpe y rematar haciendo que Lucario retrocediese con un buen golpe en el pecho, de nuevo encontrando una apertura para pasar a la ofensiva y recuperar terreno en la arena. Esta vez no cediendo ni un poco. Hasta el punto que había conseguido acorralar a Lucario contra una pared, los observadores apartándose.

Lucario se defendía como podía e intentaba contraatacar también, pero Riolu esta vez veía venir cada ataque y o lo cubría y utilizaba la fuerza del golpe para devolvérsela a Lucario o lo esquivaba por completo. Hasta que saltó y se dispuso a terminar con un golpe de bastón desde abajo hacia arriba. Sin embargo, no se había fijado que la piedra había comenzado a brillar durante el último intercambio y ahora…

-¡Se acabó! -rugió Lucario. Una explosión de energía repeliendo a Riolu con fuerza, haciendo al joven caer al suelo.

Cuando volvió a levantarse, Lucario estaba cambiado. Lo más notable era que ahora el pelaje de su torso, a la altura de la cintura, donde estaría la cola era más largo, la cola desaparecida; el antifaz de su cabeza había cambiado, convirtiéndose en marcas por toda la cabeza, los sensores de aura se habían alargado y parecían claramente más sensibles, y más marcas habían aparecido en el resto de su cuerpo. Sin embargo, esos no eran los únicos cambios, su pelaje… El pelaje cremoso se había vuelto completamente carmesí, mientras el azul había pasado a ser de un tono gris oscuro, las marcas de su cuerpo, antes negras, ahora eran plateadas, a excepción del extremo de las patas y los sensores de aura, cuyo tono era castaño, los ojos manteniendo el color anterior.

-Hmpf. Sin reservas. -dijo simplemente, convocando un ataque óseo en cada zarpa.

Riolu tragó saliva pero aun así se puso en posición otra vez.

-Sin reservas. -repitió.

Lucario esta vez se lanzó contra él, Riolu teniendo medio segundo para reaccionar y apartarse antes de que dos huesos de aura descendiesen en su posición y aún menos para cubrirse con su hueso y bloquear el fortísimo golpe que recibió que le hizo salir volando, pero con una voltereta aterrizó sobre las patas, y frenándose antes de irse rodando.

-¡Ah! ¡Maldición! -pensó sacudiendo las dos patas superiores, sintiendo no solo un hormigueo por el golpe, sino también dolor.

Su hueso áurico partido en dos.

-No tienes nada que demostrar. -dijo Lucario, mirándole- Retírate de la pelea. -le aconsejó.

A lo que Riolu le miró y sonrió.

-¿Estás de broma no? -preguntó, sorprendiendo al otro ligeramente- No pienso rendirme hasta que no me pueda levantar del suelo.

-Como quieras. -terminó Lucario volviendo a lanzarse al ataque una vez más.

Riolu retiró su ataque óseo roto y saltó hacia un lado, logrando evitar de nuevo el primer golpe y dejándose rodar por el suelo, logrando así evitar el segundo y ganar espacio mientras pensaba en cómo podría vencerle. Por ahora sólo podía esquivar sus ataques, era demasiado rápido para él e intentar contraatacar significaría seguramente recibir un golpe que le dejaría tirado en el suelo durante unas horas. "Piensa. Piensa." se dijo a sí mismo, atreviéndose a bloquear un ataque con el suyo propio, solo que esta vez, el hueso estaba cubierto de hielo mientras Riolu intentaba resistir la fuerza y mantenerse en pie mientras Lucario intentaba hacerle arrodillarse.

Al ver el hielo, una idea apareció en el último momento en su cabeza y Riolu comenzó a concentrarse como le era posible, teniendo en cuenta que tenía que evitar los ataques. "Esto es arriesgado… pero no me queda otra." Soltó comenzando a sorber aire por la nariz, manteniendo el morro cerrado con fuerza, su vientre empezando a hincharse por la ingente cantidad de aire aspirado. Al ver eso, Lucario solo atacó con más fuerza, Riolu una vez más bloqueando su ataque con su Hueso Helado, sin poder coger más aire. Sin perder más momento, Riolu abrió la boca, cogiendo un poco más de aire para luego dejar salir un fuerte chorro de agua a la cara de Lucario, quien se vio forzado a dejar de atacar para cubrirse el rostro, dejando así espacio a Riolu para respirar en cuanto terminó su ataque, tosiendo ligeramente, no acostumbrado a usar su poder oculto de esa forma, sin embargo, en cuanto recuperó un poco de aire se lanzó al ataque por última vez. Concentrándose rápidamente y haciendo que el agua de cuatro de las grandes vasijas se alzase y lanzándola contra Lucario, haciendo que una capa de agua se le quedase pegada al cuerpo para luego lanzarse él al ataque a gran velocidad, congelando sus patas y esquiando en el suelo; golpeando primero las piernas del otro, canalizando energía a través de su arma, logrando congelarle una pierna y luego la otra, aprovechando que ahora Lucario estaba empapado, para luego hacer lo mismo con sus brazos, con otras dos pasadas, congelándolos hasta los hombros y luego poniéndole el hueso helado en el pecho, dejando que el hielo se esparciese hasta dejar solo la cabeza de Lucario al descubierto y dejándole completamente inmóvil, liberando su cabeza de la capa de agua para dejarle respirar, Lucario cogiendo una gran bocanada de aire en cuanto pudo, para luego mirar al Riolu con una mirada dura y resentida, intentando liberarse de la trampa helada del Riolu que solo era reforzada por el puño hielo canalizado a través del ataque óseo contra la congelación en su cuerpo, manteniendo el hielo resistente y sin dejarle moverse, aun así cansando a un jadeante Riolu. (la música acaba aquí)

-Parad ya. -dijo una voz.

Desde la mesa de los supervisores, el otro supervisor, un Gallade tuerto con una fea cicatriz en el ojo izquierdo, de pelaje blanco y verde pero de protuberancia azul habiéndose levantado para dar por terminada esta pelea.

-Ha sido un combate interesante. Hemos visto mucho de lo que habéis aprendido… y ocultado. -dijo el anciano Mienshao mirando a Riolu al decir lo segundo- Habéis luchado bien. Ahora nos toca deliberar. -terminó apartándose de la mesa y dejando a otros dos supervisores tomar asiento, siendo dos Lucario, una hembra y un macho, para observar el siguiente combate.

-Por favor, apartaros de la arena para los siguientes examinados. -pidió la Lucario, de ojos dorados.

Riolu solo se inclinó respetuosamente tras liberar a Lucario de su prisión de hielo, el otro haciendo lo mismo y los dos apartándose, los dos saliendo por el mismo lado, Lucario dejando ir su transformación y volviendo a su aspecto habitual.

-Me has pillado con ese truco del agua. -le dijo sonriendo- No esperaba que tuvieses tal poder oculto ni tanto control. -concedió- Sinceramente estoy impresionado… aunque es una patada en el trasero que me hayas ganado.

-Bueno al menos sabes perder. -le dijo- No como yo. -añadió riendo y rascándose la nuca- Tú también me sorprendiste al entrar en la arena con la megapiedra. Debió ser difícil encontrar una.

-Lo fue pero conseguí una, aunque no me salió barata. -le dijo riendo.

-Bueno, ¿quieres tomar algo? ¡Me muero de sed! Yo invito.

-Claro, pero tendrá que ser después de que nos digan si hemos pasado o no. -terminó Lucario, los dos sentándose a un lado de la arena a observar el siguiente combate, entre otro Riolu y un Mienfoo.

Comparada con su propia pelea, las otras a Riolu le parecieron bastante buenas. Cada uno tiene sus habilidades, pero también estaba cansadísimo después de semejante desafío. Tras los demás exámenes, las deliberaciones se dieron, de todas las peleas excepto de una solo se había graduado uno de los dos combatientes, fuese el ganador o el perdedor no, sin embargo, de la suya, tanto él como Lucario habían sido aprobados. Riolu saltando de alegría a pesar de su cansancio. Como dicho, Riolu invitó a Lucario a una bebida en el pueblo tras hacer la maleta y despedirse del monasterio, ya que los dos podían ya salir de allí y volver a casa.

-He oído que tú también encontraste una Megapiedra. -comentó Lucario tras un rato de conversación- ¿La usarás cuando evoluciones? Y añado: ¿te vas a quitar esa Piedraeterna de una vez? -preguntó.

-No y no. -respondió Riolu dando un sorbo de su zumo de baya zidra, y al ver la cara de confusión de Lucario decidió explicarlo- Ahora volveré a casa con mi familia. -dijo Riolu sus planes- Quiero que mis padres me vean evolucionar. -dijo entusiasmado- Y la Megapiedra es… bueno un regalo para mi madre.

-Oh, ya veo. -sonrió Lucario- Es bueno compartir momentos especiales con la familia y un buen detalle querer compartir semejante cambio con ellos. -dijo asintiendo dando otro sorbo a su vaso de combinado de meloc y zanama.

Los dos continuaron conversando con tranquilidad mientras se terminaban sus bebidas y, tras pagar, los dos se pusieron en camino de vuelta a casa, su único destino común?, el puerto y el siguiente barco al sur del archipiélago.


Hadrim suspiró, Natalie no mejoraba con sus ataques físicos. La Eevee no era capaz de superar su miedo a hacerse daño al usarlos, y para rematar ese día estaba menos cooperativa de lo habitual. Incluso le pidió que terminasen el entrenamiento, que quería descansar en su habitación un poco. El Espeon aceptó al verla de esa manera.

-Cógete una naranja si quieres y ve a echarte una siesta, se acabó el entrenamiento por hoy. -le dijo con tranquilidad, frotándole el cuello con el morro de forma paterna.

Natalie ronroneó ligeramente y hasta sonrió, pero en cuanto Had se apartó, su rostro volvió a ser gris y asintió, yéndose, cogiendo una naranja y marchándose a la habitación.

-¿Le pasa algo? -Preguntó Luna.

-Eso parece, pero no quiere decir nada. -Respondió Hadrim.

-Dark estaba igual esta mañana. Luca y Clara consiguieron convencerle de que las acompañase de compras junto con Shade y Radius.

-Bueno, al menos eso debería de tenerle ocupado para no pensar mucho en lo que sea que les tenga así hoy. Aun así me preocupan.

-Sí. Pero vamos a darles tiempo, a ver si se les pasa. -propuso la Vulpix con calma- Si siguen así intentaré ver si puedo hacerles hablar de ello, o al menos decir cuál es el problema.

-Intenta no presionarles mucho. La última vez que intenté que Dark se abriese y me dijese lo que le pasaba tuvo que curarse un corte en una pata.

-¿Un corte?

-Solo un proyecto que él tiene en el garaje y a dónde va cuando quiere estar tranquilo y ocupado. -explicó- Lo he visto montar y desmontar esa cosa tantas veces que me atrevo a decir que sabe dónde va cada pieza. -añadió sonriendo- Al menos le mantiene ocupado. -terminó

-¡Pero oye no me dejes con la intriga ahora! -protestó Luna.

-Lo siento. Es el proyecto de Dark si no te lo dice él no te lo voy a decir yo.

-Jo. ¡No vale!

-Bueno, voy a leer un poco hasta el almuerzo, salvo que quieras que te ayude a entrenar.

-Nah. Estoy bien. Pero gracias.

-De acuerdo entonces.

Y con esto Hadrim se fue a su habitación a por un libro para leer en el salón mientras Luna se fue escaleras arriba a hacer compañía a Ichiro.

Paz, calma, un buen libro y, sobre todo, silencio.

-Noticias en directo. Son las once de la mañana, les dejamos con nuestros presentadores... Randalf Martínez y Sara Ortiz.

Al menos el que se podía conseguir teniendo a Daniel viendo el canal de Noticias veinticuatro horas en directo. El Espeon teniéndolo un poco difícil pero consiguiendo dejar de prestar atención a las noticias para concentrarse en su lectura. Tumbado a un lado del sofá, el libro delante de sus patas en el cojín y para cambiar de página solo usando la cola, siendo delicado y aprovechando las dos puntas para separar las páginas que se pudiesen quedar pegadas. Mientras, las noticias seguían como de costumbre.

El libro que Hadrim leía era de cubierta dura, sin imágenes, salvo el título del mismo libro, las páginas claramente gastadas por haberlo leído tantas veces. No era una enciclopedia ni nada de política, sinceramente al Espeon esas cosas le resultaban aburridas y prefería evitarlas. En cambio, una buena historia de fantasía siempre entretiene y alimenta la imaginación. Hadrim estaba en el comienzo de la historia, donde se relataba una gran batalla entre dos regiones habitadas por pokémon que se mueven como los humanos, a dos patas, pero conservan grandes rasgos de las especies. Concretando estaba en la parte en la que un guerrero Jolteon se colaba entre las filas enemigas y se encargaba del líder del otro lado, causando que todos se rindieran. Sin embargo, no pudo continuar más ya que un grito de sorpresa proveniente del televisor le llamó la atención. Haciéndole apartar la mirada del libro para mirar a la tele y ver allí un grupo de pokémon causando estragos en el plató de las noticias. Los pokémon siendo Riolu, dos Eevee, Shinx, Zorua y shiny en ello, Pidgeot, Sneasel y Houndour.

-¿Pero qué...? -soltaron tanto Hadrim como Daniel, quien estaba sentado al otro lado del sofá.

El Espeon estuvo mirando la escena un momento hasta que algo llamó su atención en un momento. Mientras los pokémon se ponían en pose defensiva, a excepción de un Eevee, el cual se situó detrás del Houndour mientras surgían llamas de su boca y patas, se fijó en la forma del Riolu, y sobre todo en sus brazos, más específicamente en su brazo derecho y en las marcas que vio en éste. "¿¡Pero qué!?" repitió, esta vez en su cabeza. Analizando la situación, viendo que los pokémon parecían claramente nerviosos y, no solo eso, sino inquietos, Hadrim decidió darse prisa. Por irrumpir en un plató en medio de una grabación podrían acabar encerrados en jaulas.

El Espeon actuó rápido. Capturando la forma y el aspecto de cada uno en su mente para luego activar su movimiento, de inmediato los pokémon fueron envueltos por una luz que luego los cubrió enteros antes de dar un destello y ya no estaban en el plató de televisión. Hadrim los había teletransportado al único sitio en el que había podido pensar: la casita de juegos en el patio de la casa, tal vez estuviesen un poco apretujados ahí pero tendría que ser suficiente. Hacer eso había agotado bastante a Had, pero el Espeon se levantó, jadeando ligeramente para recuperarse del esfuerzo, sintiendo un ligero dolor de cabeza por el esfuerzo.

-Bueno, eso ha sido raro… -comentó Daniel mirándole.

Hadrim solo le devolvió la mirada, guardándose la lengua y cerrando la boca para luego sacudirse.


Bueno pues eso ha sido todo. Los personajes que aparecen al final de este capítulo no me pertenecen a mí, los ocho son OCs de Eric566. Sorpresa! Sus personajes tienen una historia muy interesante la verdad. Me he leído su fic A Heroe's Rebirth (En Inglés) y la verdad es que la historia es bastante interesante. Mientras lo leía empecé con mi propia historia de pokémon y al final acabamos contactando los dos. Nos hemos hecho colegas y un día bromeamos de si hacer un cruce entre nuestros fanfics... la broma llegó tan lejos... que aquí teneis el comienzo de dicho cruce.

De este capítulo en adelante hasta... cuanto dure... Eric566 y yo estaremos trabajando juntos en este fanfic Y en su versión inglesa desde el punto de vista de sus personajes, en la segunda parte de Pokémon Chronicles: Fate of Two Worlds. Haremos como podamos un resumen sobre la historia de sus personajes para los que no puedan o quieran leer su fic en inglés ya que no hay traducción a la vista. Este cruce tendrá un gran impacto en mi historia, ya que dentro del mismo se suceden varios arcos y sucesos importantes, pero nos decidimos a hacer todo lo posible por hacerlo lo más divertido posible para sacaros risas a montones. Esperamos de verdad que todos los capítulos que hagamos juntos os gusten.

Una cosa más, si eh vosotros que estais ahí, si vosotros sabéis quienes soys. No se puede comparar a dos autores con estilos tan distintos en historia y creaación y personalización de personajes así que ni os molesteis, un escritor no es mejor por cómo de original sean sus persoanjes o no, un escritor es mejor por todo el trabajo que pone en su historia así que si vais a juzgar os pido por favor que sean críticas constructivas, cosnejos y demás para ayudarnos a los dos a mejorar, no para comparar quién hace qué y quién no, que de eso ya nos hemos hartado a hacerlo nosotros hehehehe

Dark: un cruce? C-con... ellos?

yo: yep

Hadrim: mejor que escondamos el libro

Luca: esto va a ser un cáos...

Riolu: wiiiiiii por fin voy de vuelta a casa!

Shade: con quien nos vamos a cruzar?

Radius: no tengo ni idea

Natalie: ermm... no importa.

Yo: bueno en este capítulo tenemos la llegada, el autentico combo de escritores empezará a partir del siguiente capítulo, donde nos haremos un pequeño cacao. Sin más.

Todos: nos vemos el próximo capítulo!

Luca: Alguien más se ha dado cuenta de que el asesino está de vuelta?

Hombre de Negro (MIB): -acurrucado en una esquina haciendo círculos en el suelo con el dedo índice con un aura depresiva po ser ignorado-

Todos: -Sweatdrop-