Bueno, hemos intentado tener este capítulo listo para antes de que empezasen las clases, a vosotros os toca decir si lo hemos conseguido o no :) Este chap es algo más relajado que el resto, o debería... en fin espero que os guste lo que váis a leer como a nosotros nos ha gustado escribirlo.
Diclaimer: No clamo posesión alguna sobre Pokémon. Todos los derechos recaen sobre Game Freak y The Pokémon Company. Solo clamo una posesión compartida de esta historia con Eric566, Dark, Natalie y los Kaiser son mis personajes y el Equipo Star pertenece a Eric 566. Esta historiano está hecha con ningún ánimo de lucro y es un pasatiempo que hago proque me gustay para compartirlo con los lectores de esta página.
Sin más: Qué empiece el chap!
El Riolu de pelaje dorado saltó de la rama cuando Elly le preguntó quién era.
- Bueno, si seré afortunado. No todos los días tamaña belleza me pregunta mi nombre. - Le dijo a la Eevee de ojos azules con una sonrisa.
Sin embargo, antes de que pudiese siquiera empezar a responderle, otros dos Eevee le saltaron encima, logrando tirarle al suelo.
- ¡Dust! - Los dos hermanos Eevee gritaron mientras le abrazaban, frotándose contra el Riolu, moviendo las colas como locos de lado a lado.
- Bueno. Bueno. Pero si es el joven guerrero acuático. - Dijo Luca poniendo los brazos en jarra mientras sonreía enormemente con un brillo en la mirada que delataba la felicidad que sentía en ese momento.
- ¡Ey! - Dijo Riolu tras soltar una risilla. - Shade. Rady. Mamá. Os he echado de menos un motón. ¿Cuánto tiempo ha sido? ¿Alrededor de seis meses? - Preguntó tras levantarse y saltar hacia la Lucario, dejando que le cogiese en brazos para luego sentarse sobre uno de estos.
- Seis meses y medio, para ser exactos. - Hadrim se dejó notar, haciendo que el Riolu de ojos grises le mirase.
- ¡Papá! - El joven chacal soltó un gritito al verle, saltando desde el brazo de su madre para aterrizar en el lomo de su padre, a unos metros de distancia, y abrazando al Espeon con fuerza.
El tipo psíquico sonrió y, como pudo, hizo que el Riolu, Dust, se bajase de él para poder abrazarle de vuelta. Emily dejó escapar un "Awww" al ver esto, mientras que Eric y Zed reaccionaron ante esta muestra de afección, saliendo de sus propios pensamientos, recordándose a sí mismos que este Pokémon y aquel que había dedicado los últimos años de su vida a enseñarles no tenían ninguna relación.
- Me alegro de que hayas vuelto, Dust. Pero creo que tienes una pregunta que responder. - Le recordó Hadrim a su cachorro, que al acordarse se giró para encarar a Elly.
- Oh, cierto. Perdón. - Se disculpó el Riolu dorado rascándose detrás de la cabeza y soltando una risilla nerviosa, pero luego se irguió y puso una zarpa sobre su pecho, inclinándose ligeramente en una cortés reverencia. - Me llamo Dust S. Riolu Kaiser. "S" por ser Shiny, pero creo que eso se nota… est… - En ese momento, se fijó en el otro Riolu que había allí. - ¿Está bien? - Preguntó a Elly señalando a Eric con una pata.
Antes siquiera de que ésta pudiese hablar, Eric le contestó al Pokémon de pelaje dorado.
- Sí, estoy bien, Es solo que… lo siento, me has recordado a alguien que conocí hace mucho tiempo. - Eric sacudió la cabeza para sacarse esas ideas de la misma. - Bueno, ¿así que eres otro miembro de la familia Kaiser? En ese caso, deberíamos presentarnos… - Uno por uno, todos los miembros del Equipo Star hicieron sus presentaciones y saludaron al nuevo, empezando por el propio Eric y terminando por Elly. - Somos un equipo de exploración y rescate que estamos residiendo en vuestra casa temporalmente, debido a que no tenemos ningún lugar al que ir. - Eric le explico la situación actual, aunque se saltó intencionalmente los detalles de porque aún no se habían marchado.
- Parece que habéis perdido vuestra base y vuestra casa por culpa de un huracán o algo por el estilo. - Dijo Dust mordiéndose el labio inferior.
Sin embargo, tras un poco, todos los nombres le vinieron a la cabeza y el Riolu de pelaje dorado miró hacia el brazo del de pelaje azul, abriendo la boca para hablar. Sin embargo…
- Dust, ve a darte un baño. Yo voy a empezar a preparar la comida. - Le dijo Luca a su cachorro, quien la miró y asintió, yendo a recoger su petate a la base del árbol sobre cuya rama había estado sentado un momento antes y luego se metió dentro de la casa. - Los demás también estaría bien que os deis un baño. Este juego ha sido un buen ejercicio en mi opinión. - Les dijo a los demás.
Dust se detuvo en frente de Dark y Natalie cuando se acercaron a él, los hermanos Korel presentándose al Riolu. Luna hizo lo mismo después de ellos… y también le dio un buen mordisco a la cola del Riolu por haber mencionado nada sobre su "suave y apetecible zona posterior".
Tras ese pequeño momento con la Vulpix, Dust entró por fin a la cocina.
- ¡Ah! Hogar dulce hogar. - Soltó sonriendo mientras entraba.
Sin embargo, al entrar cocó con el bastidor de la puerta, esto haciendo que la Piedraeterna engarzada en su brazalete se soltase y cayese al suelo, rodando por este cocina adentro.
- ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡Nonononononononono! ¡Ven aquí! - Soltó el Riolu mientras perseguía el objeto.
En ese momento, una oleada de aura surgió del Riolu conforme la energía cubría su cuerpo e incluso Dark, con su débil percepción del Aura fue capaz de notarla, haciendo que el Zoroark mirase a la cocina a tiempo de ver una ligera luz brillando. Dust acabó por saltar sobre el objeto, logrando cogerlo y, rápidamente lo colocó de vuelta en el brazalete. La piedra volviendo a hacer su efecto negando la evolución. Chispas saltaron de la piedra y rodearon su cuerpo y la energía desapareció al poco, dejando al Riolu jadeando arrodillado en el suelo. "Mierda. Ha estado cerca. Todavía no." Pensó. Tras un poco de tiempo para recuperarse, Dust miró alrededor, esperando que nadie le hubiese visto, dejando escapar un suspiro. Tras esto recogió su petate y desapareció en dirección a al salón.
Eric soltó un suspiro y miró a Elly, quien le devolvió la mirada. No había nada que decir la verdad, pero la incomodidad del Riolu era palpable en su cara. - Venga… vámonos adentro, que creo que ya hemos tenido suficiente nieve por hoy. - Dijo él, dirigiéndose a la casa, Elly justo detrás de él, tratando de decidir si debía decirle algo o callárselo por el momento, temiendo que haría más bien que mal. Lucy se sentía igual en todo lo referente a Zed, pero también estaba muy molesta porque se estuvieran metiendo en casa tan temprano. Jake parecía no importarle, o era muy bueno a la hora de esconder su frustración, y Serge tardó mucho más tiempo en levantar la cabeza de la nieve y prestar atención al mundo a su alrededor… una vez más.
- Qué asco… se acabó la nieve por hoy, supongo. - Se quejó la Shinx.
- Y también para el resto del año, por desgracia. - Se quejó Luna ligeramente, pero aun así entró en la casa casi trotando, sintiéndose con algo de hambre.
- ¿Que se supone que significa eso? - Lucy preguntó, analizando las palabras de la Vulpix… provocando que se acordara de la fecha. - ¡Será posible! ¡Esto es un fastidio! ¡Y lo peor de todo es que nunca vemos la nieve en casa porque vivimos en la costa! Vaya mierda. - La Shinx se había cabreado muchísimo, ya que se lo había pasado pipa esa mañana y seguramente no volvería a ver nieve hasta dentro de mucho tiempo, ya que nunca nevaba en el lugar donde vivían.
Cuando la Shinx terminó de hablar, el rugir de algún estómago hizo notar el hambre para todos. Con las ganas que tenían todos de jugar con la nieve, ninguno se había parado a desayunar. Mientras decidían el orden en el que se iban a bañar, Jake se metió al salón y se sentó en el sofá.
- Yo seré el que se bañe el último, si así lo deseáis. - Le dijo a sus compañeros, desinteresado de cualquier tipo de actividad o discusión que estuviera tomando lugar a sus espaldas.
Lo único que quería era encontrar alguna forma de entretenerse mientras esperaba, al mismo tiempo que olvidaba el gran fracaso artístico de aquella mañana. Jamás se había encontrado con un tipo de situación en la que estaba aburrido y no tenía nada que hacer, y consideraba que coger un libro sería una pérdida de tiempo, ya que no disponía del suficiente tiempo… además de que aún no tenía el permiso explícito de Hadrim.
Y hablando del Rey de Roma, por la puerta asoma para dirigirse a uno de los sillones individuales, cogiendo por el camino el mando de la televisión. Hadrim se tumbó en el sillón y encendió el televisor en cuanto se hubo acomodado por completo. Esto resultó en que la tele se encendió en una escena de una película que mostraba a un chico humano y a un Poplio acorralados por otro Pokémon, un Rhydon de gran tamaño que los miraba con la expresión de un psicópata. El cuerno taladro del gran Pokémon empezó a girar, aumentando de revoluciones alarmante en poco tiempo. Y luego el Pokémon se lanzó de cabeza contra el humano y el Pokémon más pequeño, los dos soltando un terrible grito de terror. Hadrim por su parte, simplemente cambió de canal con cara de aburrimiento.
Y justo a la otra punta de la habitación, todos los miembros presentes del equipo Star estaban petrificados.
- ¡¿Qué narices ha sido eso?! ¡Alguien está en apuros! - Eric gritó todo lo alto que podía, todo el mundo corriendo hacia el lugar de donde había provenido el ruido, y aunque ya habían desaparecido, todo el equipo miró a la televisión, y luego a Hadrim. - ¡¿Pero qué haces?! ¡Esos dos necesitaban ayuda! ¡¿Cómo puedes ignorar su grito de desesperación de esa manera?! - El Riolu le acusó, criticando la insensibilidad del Espeon al oír esos gritos de terror.
Hadrim les miró al oírles y no pudo evitar poner cara rara.
- Eh… Es una película. No es real. - Les dijo a todos ellos con tono nervioso.
Tras esto esperó su reacción primero antes de explicarles cómo funcionan las películas.
Hadrim también volvió a poner la película, solo que en ese momento se mostraba a un Gardevoir leyendo unos papeles mientras, de fondo, dos humanos hablaban sobre el asesinato de un chico y su Poplio la noche anterior.
- ¡Pues a nosotros nos ha sonado muy real! - Elly gritó, mirando al televisor otra vez.
Sin embargo, en cuanto la miró se dio cuenta de un par de cosas, tales como la visión cambiaba de ángulo y posición en un mero instante, como si estuvieran teletransportándose.
- ¿Qué… qué está pasando? ¿Qué es eso? - Preguntó.
- Lo llaman televisor, o "tele", Elly. Es uno de los muchos dispositivos de entretenimiento que existe en este mundo, y es capaz de retransmitir varias escenas o momentos grabados en otros lugares a través de cosas llamadas "canales". Estas escenas son preparadas y creadas en localizaciones lejanas y que se transmiten gracias a unas ondas invisibles llamadas… - Jake empezó a explicarles lo que eran y cómo funcionaban los televisores, y no parecía que fuera a terminar pronto.
- No creo que tanta información de pronto sea fácil de asimilar, Jake. Mirad esto es solo una película, lo que pasa en ella no es real. - Dijo Hadrim, intentando ser lo más educado posible, incluso cuando el Sneasel casi había conseguido darle un dolor de cabeza incluso a él con tanta información.
Todos los compañeros del Sneasel se quedaron mirando a la pareja, muy confusos. - ¿Pe.. película? - Zed preguntó, tratando de comprender lo que le estaban diciendo.
- ¿No es real? Pero pensaba que lo que había puesto hace nada eran las noticias. Y yo que creía que esto era como un periódico que te daba información gratis y en formato visual. - Elly dijo, diciendo cosas que a sus compañeros les sonaron a chino, echándole miradas de extrañeza. - ¿Qué? A diferencia de todos vosotros, yo y Jake prestamos atención. - Criticó a sus compañeros, obteniendo reacciones muy diversas, que iban de molestia a estar vergüenza por ser tan ignorante.
- Bueno… Las noticias sí son reales… mayormente. - Hadrim asintió. - Pero las películas son una forma de entretenimiento. Pensad en un libro de dibujos, con solo ligeros cambios en las imágenes, si se pasan las páginas rápido, la imagen parece que se mueve como si fuese real. En este caso… - El Espeon apuntó a la película- se usan aparatos, cámaras, para… capturar momentos en los que humanos y Pokémon reales pretenden que lo que está pasando es real. Estos momentos, las escenas, se capturan desde varios puntos de vista, por eso hay tantos cambios en lo que veis. Además de eso si os habéis fijado, en solo unos segundos ha pasado de ser de noche a ser por la mañana al día siguiente. - Les dijo, esperando haberlo explicado de la manera más entendible posible para que entendiesen la idea general.
Todos, a excepción de Jake, analizaron las escenas que estaban mostrando en televisión, y se dieron cuenta de que lo que les estaba diciendo el Espeon era verdad. Las interacciones entre los personajes parecían rígidas y falsas casi, todo pasaba en el momento perfecto, y los cambios rápidos de los ángulos de cámara eran una indicación de que todo lo que estaban viendo probablemente era falso.
- Vaya, pues… perdón por habernos puesto de esa manera, no estamos acostumbrados a estar sin hacer nada durante tanto tiempo. - Eric se disculpó en nombre de todos sus compañeros, mientras que los demás se iban a hacer sus propias cosas, la única que se quedaba con Eric siendo su pareja.
El resto de la mañana transcurrió con normalidad, y todos los miembros de la casa se turnaron para bañarse y entrar en calor, con Eric y Elly siendo los últimos en darse un baño. Ya dentro de la bañera, relajándose en el agua caliente, Elly tuvo oportunidad de mirar al Riolu frente a ella, en la otra punta de la bañera, intentando frotarse del pelaje toda la suciedad del día.
- Oye Eric, ¿podemos hablar un momento? - Ella le preguntó tranquilamente, haciendo que pareciera que quería comenzar una conversación normal.
El Riolu levantó la cabeza mientras se lavaba los costados.
- ¿Hm? Sí, ¿qué pasa? - Le contestó con otro interrogante, pero en cuanto se fijó en los ojos de la Eevee se dio cuenta de que le iba a preguntar. - Si estás preocupada por lo de Dust… no te preocupes, estoy bien. Solo… estoy un poco aturdido, eso es todo. - Le respondió a su pregunta antes siquiera de que pudiera formularla, los ojos de la Eevee agrandándose, sorprendida de que la hubiera predecido.
Ahora que lo pensaba, el hecho de que estaba muy preocupada era obvio, y aunque ya le había contestado, decidió presionarlo.
- Bueno, si era eso… pero más bien en general. Últimamente has estado… muy ansioso y preocupado por todo. Puedo entender que estamos en un lugar completamente nuevo y que puede haber alguien que no esté pisando los talones… Pero yo no puedo aguantar así Eric, lo siento. Apenas duermes, y cuando pegas ojo estás en tensión. Te juro que me he despertado más de una vez estos últimos días porque me estabas ahogando en tus brazos. - Con cada frase que decía la Eevee, la cara de Eric se ponía más y más triste y sombría.
- Bueno… estoy muy preocupado, ¿vale? Hay muchas cosas en este mundo que aún no conocemos, y te seré honesto, esa cosa… de antes, me pilló por sorpresa, y dudo que se vaya a rendir tan fácilmente. Pero… voy a ser el primero en admitirlo, he estado en tensión todo el rato últimamente, y seguramente os habré puesto nerviosos a todos, sobre todo a ti. Yo… lo siento, Elly, no era mi intención. - Eric miró el agua, sentándose en el fondo de la bañera, moviendo su pata y haciendo olas. - Lo único que quiero es que todo el mundo esté seguro. Si os pasara algo a vosotros o a alguno de los Kaiser… jamás me lo perdonaría. - Le contestó.
Para él fue una gran sorpresa cuando Elly respondió con una risilla.
- Vale, ya lo pillo… piensas que los Kaiser no se pueden cuidar ellos mismos, ¿verdad? - Ella le preguntó, el Riolu tardando unos pocos segundos para asentir, un poco avergonzado de admitirlo. - Bueno… a decir verdad no son los mejores luchadores que existen, pero definitivamente pueden cuidarse ellos mismos en una pelea, no son unos completos principiantes… es solo que no están acostumbrados. Nos lo mostraron cuando nos ayudaron con ese mañaco, ¿te acuerdas? - Eric se mordió el labio en cuanto Elly se lo recordó, dándose cuenta poco a poco de que a lo mejor sus temores no tenían mucho sentido. Y aun así…
- Aun hay cosas de las que nos tenemos que preocupar. Puede ser que sepan luchar contra oponentes normales como aquellos Pokémon, pero tengo dudas en lo referente con esa cosa que nos saltó encima justo cuando menos nos lo esperábamos y casi nos mata a algunos. Y además, no tenemos ninguna idea para volver a casa, y… - Elly avanzó por el agua para poner una pata sobre el morro de Eric y cerrarle la boca.
- ¡Me vas a reventar la cabeza si sigues así! Mira, entiendo a la perfección tus preocupaciones, pero míralo de esta manera: Esa cosa era tan peligrosa porque nos pilló por sorpresa, pero ahora estamos listos. Sabemos que nos está siguiendo, por lo que ese factor sorpresa ya no está. Además, aunque no quieras admitirlo, los Kaiser nos ayudarían en una pelea si nos cruzáramos con él. Y por el amor de Arceus, PARA de preocuparte sobre lo que pueda pasar en casa. Tenemos muchos amigos allí y que se pueden ocupar de todo lo que pueda pasar. Y ya para terminar te recuerdo lo que nos dijo Lucy en cuanto oyó la idea de quedarnos: Vamos a tomárnoslo como unas pequeñas… vacaciones. - La Eevee concluyó con una gran sonrisa.
Los dos se miraron fijamente, hasta que Eric empezó a reírse, teniendo dificultades con la pata de Elly en su boca. La Eevee la levantó y el Riolu empezó a reír.
- Madre mía… te he puesto negra, ¿eh? - Le preguntó con una sonrisa.
La Eevee le miró extrañada, manteniendo su cara alegre.
- ¿Qué me ha delatado? - Trató de interrogarle, pero el Riolu alargó una pata y la agarró, empujándola hacia él, la Eevee tropezándose y hundiéndose bajo el agua durante un momento, sacando la cara toda mojada.
- Me he dado cuenta en cuanto has repetido las palabras de Lucy para intentar convencerme. Eso sí que no me lo esperaba de ti. - Eric le explicó mientras reía más alto, Elly compartiendo su júbilo con una risilla, contenta de que le hubiera mejorado el humor. Cuando el Riolu se calmó, le acarició la frente. - Muy bien… intentaré estar un poco más calmado a partir de ahora y mirarlo todo desde otro punto de vista, Elly. Y también trataré de no ahogarte con mis brazos mientras dormimos. - Le prometió, abrazándola.
Ella sonrió en cuanto hizo esto, arrimándose.
- Sí… eso estaría bien… Me gustaría que estuvieras así. - Le contestó, los dos disfrutando de un baño caliente y relajante.
El Zoroark estaba tumbado en su puck, sin embargo el sueño parecía escaparse de sus garras esta noche y por una vez, no era cosa de no haberse tomado su pastilla. Simplemente no podía dormir. El tipo Siniestro terminó por levantarse y estirarse.
- ¿Dark? - Llamó Natalie, despertándose al notar tanto movimiento de Dark. - ¿Pasa algo? - Preguntó medio dormida, sentándose ella misma pero Dark la hizo tumbarse de nuevo con suavidad.
- No pasa nada, hermanita. - Respondió él sonriendo con calma. - Solo voy a caminar un poco. - Añadió mientras la acariciaba con suavidad sobre la cabeza hasta que ella se volvió a dormir.
Era algo que había sacado con lo de convertirse en Pokémon… Por supuesto, él también había adquirido esa característica. Tras acomodar a la Eevee, Dark se levantó y salió de la habitación, cerrando la puerta con cuidado detrás de sí en cuanto estuvo en el pasillo, dirigiéndose hacia la escalera.
- ¡Alto! - Una voz gritó en el pasillo. De las sombras saltó un gran Pokémon, que puso un ala justo delante de Dark para bloquearle el paso. - ¡Quien el puente desea atravesar, tres preguntas deberá contestar! - Serge dijo en voz alta, asustando al pobre Zoroark.
- ¡Serge! ¿¡Pero qué cojones!? ¡Es tarde! ¡Los demás están intentando dormir! - Dijo Dark, casi teniendo que descolgarse del techo pro el salto que el pedazo de pájaro le había hecho dar.
Serge soltó una breve carcajada.
- Lo siento, es que tenía que citar la película. Madre mía, no me había reído tanto en una temporada… vosotros sí que sabéis cómo pasároslo bien por aquí. Y no sé cuáles serían las probabilidades de que pusieran esa película hoy en la tele. - El pájaro se excusó, frotándose la nuca con su ala. - Bueno, ¿a dónde vas? Es muy tarde. - Repitió lo mismo que Dark le había dicho hace unos breves instantes.
- No te metas en una guerra que puedes perder, Serge. - Le dijo Dark tras conseguir calmar su respiración y su acelerado corazón. - Llega a ser Ichiro y tendrías que hacer un vuelo exprés. - Añadió. - En cuanto a dónde voy. Voy a dar un paseo por el bosque, a veces no puedo dormir, ni siquiera con mis medicinas. - Explicó el zorro bípedo.
Serge se lo pensó un poco. - Bueno vale… pero ten cuidado allá afuera, no sea que te salte algo encima. - Le advirtió al tipo siniestro, aunque le dejó marcharse, ya que según él no podía dormir y quería dar una vuelta.
Dark no era el único aquella noche con problemas para dormir. Shade también estaba despierta, escaqueándose intentando ser sigilosa por la ventana de la habitación de Ichiro. Caminó con cuidado por el tejado de la casa, saltando luego a la rama de un árbol y descendiendo por el tronco. Cuando llegó al suelo, la Eevee se encaminó hacia el bosque. No pudo evitar soltar una risilla al notar la brisa nocturna acariciando su pelaje. Era como si la noche le estuviese dando la bienvenida y ella adoraba ese sentimiento, además de la calma, los sonidos de la noche… Shade simplemente no podía describir cuánto le encantaban estas horas de cada día… o noche… Da igual. La Shiny caminó por el bosque con calma hasta que oyó el sonido del río cerca y se dirigió hacia allí.
En cuanto llegó al río, Shade se agachó para beber un poco de agua. La Luna estaba en lo alto y la Eevee de ojos plateados se tumbó, rodando sobre su lomo para disfrutar de la vista. Si había cosas que la calmaban, una era mirar a la Luna en cualquiera de las formas que tuviera durante la noche, esto siempre la calmaba, sobre todo después de dar una vuelta. Sin embargo, el sonido de hojas moviéndose interrumpió su relajación y ella rodó sobre su vientre y se levantó, mirando hacia los arbustos de los que venía el ruido, olfateando intentando reconocer algún olor, difícil de hacer con el olor del agua en la zona. El sonido se fue volviendo aún más alto. El miedo se apoderó de ella un poco el la Eevee formó una esfera fantasmagórica y teniéndola lista para lanzar, solo esperando. Una ligera luz púrpura apareció detrás de los arbustos, seguida de una esfera de aura púrpura y del brazo de cierto Zoroark que ella conocía.
- ¿Dark? - Preguntó, disipando su esfera para mirarle, que hizo lo mismo. - Arceus. Pensaba que eras alguno otro Pokémon de la zona. - Le dijo.
- ¿Tan mal huelo? - Bromeó, recibiendo una manzana podrida en la cabeza cortesía de un Noctowl cerca que se quedó mirándole con mala cara en cuanto el Zoroark le miró. - Vale. Lo siento. No hay por qué ponerse así. - Dijo nervioso al Pokémon ave que se marchó volando tras eso mientras el tipo siniestro se acercó al río.
- Bueno, ahora sí que apestas un poco. - Dijo Shade soltando una risilla por toda esta situación. - Pero no, casi lo único que podía oler era agua. - Añadió intentando aguantarse la risa mientras él se metía en el agua.
- Ha. Ha. Ha. Me parto. - Dijo él para luego sumergirse y empezar a sacudirse la cabeza para deshacerse de la fruta en descomposición.
Shade simplemente no pudo aguantarse más y rompió a reír a carcajadas mientras Dark se daba un baño e incluso no pudo parar cuando él salió del agua completamente limpio. Viendo esto, y sintiéndose algo picado, Dark volvió al agua y usó toda la fuerza que pudo para salpicar a Shade, quien solo soltó un chillidito de sorpresa, quedándose sentada de un brinco. La Eevee no llevaba su lazo en esta ocasión, así que lo único que quedó empapado por el ataque de él fue su pelaje. Ahora era el turno de Dark de reírse, viendo como el pelaje de ella se quedaba caído por el peso del agua.
(En este punto buscar y escuchar The Legend of the Dragoons - Shana's theme, crédito para los compositores)
- ¡Oh! ¡Ahora verás! - Le ladró saltando al agua con él, empezando una pequeña guerra de agua.
Ciertamente el río todavía traía las frías aguas de la nieve derretida, ya que aún era finales de invierno y solo los primeros días de primavera, pero jugueteando un poco en la parte poco profunda no tardaron en entrar en calor.
Tras varios minutos pararon de jugar y salieron del agua, ambos se tumbaron en la tierra, mirando hacia las alturas. Él admiraba las estrellas mientras que ella miraba intensamente a la Luna creciente, ambos asegurándose de cubrirse con lo que tenían más a mano.
- Refrescante… -Dijo él de pronto tras unos minutos de silencio mirando a los astros. - Me encanta la noche. Todo está callado y en calma. - Continuó. - Ningún ruido que interrumpa tus pensamientos. Solo… la paz de un mundo durmiente. - Terminó.
- Sí, a mí también me gusta eso. - Dijo Shade con la mirada todavía en la Luna.
(Pausamos la música)
Fue a decir algo más pero el sonido de una ramita al romperse la interrumpió. Dark y Shade se sentaron de inmediato, mirando en la dirección general de la que había venido el sonido desde el otro lado del río. Los ojos de Dark se abrieron como platos en cuanto vio los ojos rojos de aquel Lucario, el mismo con el que se había peleado en sus últimos momentos como humano.
- ¡Hey! ¡Vosotros! - El Lucario les llamó.
La Eevee y el Zoroark miraron alrededor.
- ¿Nosotros? - Preguntó ella.
- Sí. ¿Habéis visto a un humano por aquí? Llevo meses buscando por un humano que secuestró a un cachorro de Eevee. Claramente se había perdido así que lo más seguro es que aún esté por el bosque.
- Lo siento pero los únicos humanos aquí son la Familia Kaiser y ninguno de ellos jamás secuestraría un Pokémon. - Dijo Shade, su tono cambiando de pronto.
Hablaba mucho más directa y tajante, lo cual llamó la atención de Dark ya que normalmente, ella era más alegre.
- ¡Vigila tu tono hablándole a un Pokémon mayor, canija! ¿No te han enseñado tus padres a respetar a tus mayores? - Gruño el Lucario, abroncándola.
- Noticias frescas para ti: No eres ninguno de mis mayores y que no puedas pensar en que ese humano estaba ayudando a ese Eevee hace que no te merezcas mi respeto. - Le devolvió.
- ¡Shade! - Soltó Dark, sorprendido por sus palabras pero que el otro Pokémon aterrizase donde estaban ellos le hizo mirarle y levantarse.
- ¡Esa voz! ¿Tú? ¿Cómo-? - Empezó el chacal.
- ¿¡Y a ti qué te importa!? - Respondió Shade.
- ¡Shade! ¡Para! - Le dijo el Zoroark, regañándola un poco y ella retrocedió ligeramente, mirando hacia otro lado. Sin embargo, antes de que el siniestro pudiese volver a encarar al tipo lucha, este le propino un fuerte puño bala en la barriga, haciéndole perder el aliento e inclinarse. Dark ni siquiera oyó a Shade gritar su nombre
- ¡Eso por la humillación que me causaste! - Soltó Lucario, terminando con una fuerte patada a la cara. - Y eso por lo que fuera que le hiciste a ese Eevee. Si este es tu castigo por lo que has hecho entonces te lo mereces, ¡pero no me parece castigo suficiente! - Dijo el tipo lucha, a punto de asestar otro golpe.
Fue entonces cuando el sonido de alas resonó en el aire, y al siguiente instante Serge cayó en medio de todos, separando a Dark y Shade del Lucario atacante, levantándose lentamente y fijando sus ojos en los del Lucario, quien se sorprendió por la repentina aparición y retrocedió, el recién llegado siendo mucho más grande de lo que había esperado.
- ¿Serge? ¿Qué haces aquí? - Preguntó Shade al reconocer al ave.
- ¿Cómo? ¿De verdad pensabais que iba a dejar que os fuerais solos sin ninguna protección? Podre ser un gandul, pero no un imbécil. - Le contestó a la Eevee, después dirigiéndole una mirada asesina al Lucario. - Y a ti… ¿Que mosca te ha picado? -
-¿Qué? ¿Quién demonios eres tú? ¿De dónde sales? - Preguntó el Lucario retrocediendo un poco más, pero demandando una respuesta.
- ¡Todo eso te importa un pepino amigo! La pregunta que te he hecho ha sido por qué has atacado a estos dos en medio de su cita romántica a la luz de la luna. ¿No te das cuenta que estás matando el ambiente? - Incluso en aquella situación, el Pidgeot podía utilizar su humor.
- ¿Ci-? Espera ¿¡qué!? -Shade chilló al oír esto, no creyendo lo que sus orejas habían oído mirando al Pidgeot con cara de sorpresa.
Sin embargo, él la ignoró por el momento, todavía observando al Lucario, esperando una respuesta suya.
- ¡Secuestró a un cachorro de Eevee cuando todavía era humano! ¡Tiene que ser castigado! Ladró el chacal, lo cual hizo que Shade volviese a la situación actual.
- ¡Él no ha hecho nada, bastardo! - Le devolvió ella al bípedo.
- Oye oye oye, un momento, marcha atrás… ¡¿Cuando todavía era humano?! - Serge mira al Lucario, y después a Dark, y luego de vuelta al tipo lucha, para después estallar en carcajadas. - Tío, estás como un cencerro. Este de aquí ha sido un Pokémon toda su vida, lo que pasa es que eres un flipado. ¿De qué manicomio te has escapado? - Serge burló de los argumentos inverosímiles de su oponente, al mismo tiempo que se reía con sus propias palabras.
- ¿eres de otra dimensión o qué? - Preguntó Lucario. - ¿No te enseñaron tus padres nada sobre las maldiciones de los Ninetales? Pueden transformar humanos en Pokémon. - Le dijo el Pokémon del aura.
Serge hizo una mueca.
- Pues mira, a lo mejor no me enseñaron eso… pero lo que sí me enseñaron es como encargarme de cabrones como tú. No estoy dispuesto a creer las palabras de un Lucario que no conozco que dice mentiras de mi amigo. Para que lo sepas, aquí solo hay cinco Eevees, y una de ellas te puede pegar semejante paliza que te envía al siguiente jueves. A ninguna de ellas las están violando. - Le miró con desprecio. - Así que saca esa cabeza del atolladero y te vas por dónde has venido con viento fresco. - No se movió ni un músculo, pero toda su atención estaba concentrada en el Lucario, su cuerpo en tensión, como un resorte a punto de saltar.
- Pues no veo a tu amiga negando mis palabras. - Gruñó el Lucario de vuelta, empezando a hartarse del pajarito metomentodo.
Serge suspiró.
- Mira, se me está acabando la paciencia, ¿sabes? Y además, le has pegado semejante patadón al pobre que casi le rompes los dientes. No puedes ir por ahí y quejándote de que la gente no te contesta cuando vas repartiendo hostias antes de que hablen. Es que pareces idiota oye, las cosas como son: Pareces idiota. - Serge repitió el insulto, poniendo énfasis en la última palabra.
- ¡Se acabó! ¡Ya me he hartado de ti! ¡Fuera de mi camino! - Rugió el chacal, empezando a preparar una Esfera aural.
Sin embargo, no tuvo tiempo ni para mover su pata, porque el momento en el que terminó su amenaza se oyó un sonido muy agudo, y un destello en el aire entre el Lucario y Serge.
Al siguiente momento, un corte apareció en la mejilla del Lucario, cortando desde su morro hasta justo debajo de su oreja, sangre manando del corte. El chacal se quedó dónde estaba, paralizado. Él mismo era rápido y lo sabía, pero este era tan rápido que había parpadeado y no lo había visto… Eso era demasiado. - Maldito pajarraco de… - Murmuró por lo bajo, pero se calló cuando Serge le apuntó con su ala, la punta rozándole la yugular.
- Bueno… ahora escúchame porque no me apetece gastar más saliva. No me voy a repetir: O te vas ahora con solo ese rasguño, que puedes exhibir y decir que lo conseguiste en una pelea larga y difícil… o te quedas y hago una castración gratis y sin anestesia. - Cuando dijo esto una gota de sangre cayó de la punta de su ala, manchando la garganta del Lucario. - ¿Trato? -
Lucario solo gruñó con fuerza, retrocediendo.
- Nuestros caminos volverán a cruzarse. - Fueron las últimas palabras de ese Lucario antes de volver a saltar al otro lado del río y marchándose.
- Menuda broma de tío: "Nuestros caminos volverán a cruzarse" ¿Se puede decir algo más cliché que eso? - El pájaro se burló del Lucario, y después se giró para mirar al dúo detrás suya. - ¿Estáis bien? -
- Serge… Gracias. - Le dijo Shade al Pidgeot, más relajada desde que el Lucario había desaparecido de la vista.
Tras esas palabras, Dark soltó un gruñido, haciendo que su atención volviese a él mientras este volvía en sí.
- ¡Dark! ¿Estás bien? - Le preguntó la Shiny, yendo a su lado viéndole sentarse y frotarse la dolorida frente.
- Sí… solo un poco… aturdido. - Respondió él. - ¿Qué acaba de pasar? - Preguntó.
Serge se acercó y lo miró de cerca.
- Te acabas de comer un puñetazo a la cara. Si te soy sincero, me sorprende que no te haya dejado inconsciente. -
- Bueno. Natalie suele decir que tengo el cráneo tan espeso como la corteza terrestre. - El Zoroark se permitió soltar en broma, riendo un poco incluso con el dolor de cabeza.
Serge soltó una carcajada y se levantó.
- Bueno, por lo menos el sentido del humor no te lo han afectado. De todas maneras, es un alivio que estés bien. - Una vez dijo esto, miró al Zoroark y a Shade, una sonrisa creciendo en su cara. - En ese caso, me marcho. Tres son multitud. - Con esas palabras, el Pidgeot se alejó un poco y se elevó al aire por encima de los árboles, pero, antes de marcharse, giró la cabeza. - ¡Por cierto, tened más cuidado! La próxima vez que tengáis una cita nocturna, tratad de tenerla más cerca de la casa, ¿vale? - Después de recomendarles esto, echó a volar.
- Vale… eso ha sido random. - Dijo Shade refiriéndose a… toda la situación mientras observaba al Pidgeot alejarse de allí.
- ¿Cita? ¿Qué cojones? - Dark soltó en alto, sacudiendo la cabeza tras un poco. - Da igual. ¿Te apetece pasear un poco más?
- Me parece bien, pero creo que prefiero quedarme en este lado del río. - Respondió ella.
- Secundado. - Soltó él y ambos empezaron a caminar una vez más sin rumbo fijo, dejando que sus patas les llevasen a donde fuera una vez más.
(Aquí la música anterior vuelve a empezar)
Alrededor de una hora después, los dos llegaron a un claro en el que decidieron tumbarse a mirar el cielo una vez más. Gracias a cierto pajarito, la caminata hasta allí había sido un completo silencio. E incluso durante unos minutos parecía que ninguno de los dos iba a hablar en lo que quedaba de noche mientras él miraba las estrellas y ella a la Luna. Fue entonces cuando Shade por fin se relajó lo suficiente para poder hablar.
- Me encanta mirar la Luna. - Dijo ella de pronto, haciendo que Dark mirase al satélite natural del planeta. - La forma en la que brilla es… Bueno, me relaja. No importa en qué forma esté. Luna llena o con forma de garra. - Dijo ella y él escuchó cada palabra.
- Ya veo. - Dijo él. - A mí me gusta mirar a las estrellas. Como destellan, algunas brillantes, otras más suaves… Hace que mi mente viaje. Pensando en… lo que sea que venga a la mente. También me relaja mirarlas. La luz que brilla en medio de la oscuridad. Es… no sé cómo explicarlo.
- Encuentras la paz con solo mirarlas, ¿verdad? - Preguntó ella sonriendo y mirándole.
El Zoroark también la miró pero se quedó mirándola durante un momento, sonriéndole al poco.
- Más o menos, sí. - Dijo él con calma, de nuevo mirando al cielo estrellado.
Fue entonces cuando soltó un gran bostezo con el que le salieron algunas lagrimillas de los ojos.
- Woah. Eso sí que es estar relajado. - Le pinchó Shade y él rio un poco ya que, al mirarla, la pilló bostezando también.
- Dice quien está bostezando. - Le devolvió.
Tras estas palabras, Dark se acomodó tumbándose sobre su costado y acurrucándose un poco. Shade se acercó a él, que le hizo algo de espacio para que se acomodase a su lado, dispuesto a compartir calor corporal. La Shiny se tumbó a su lado y él intentó cubrirla con su melena usándola como manta, pero no la tenía lo suficientemente suelta. El Zoroark al final decidió agarrar la bola que tenía de coleta y se la quitó. Con el pelo más libre fue capaz de cubrirlos a los dos. Ella pudo sentir su rostro calentarse por eso al sentir esto, pero no dijo nada a excepción de darle las gracias en tono bajo y tímido. No tardaron mucho más en quedarse dormidos los dos bajo las estrellas.
(La música termina aquí)
- Aaaaa… Aaaaah… ACHOOOOOO! - El estornudo del Riolu hizo temblar hasta los cimientos de la casa, ensordeciendo a todos aquellos que tenía su alrededor y asustando a los que no estaban preparados. Justo al lado del Riolu, Jake estaba sujetando un trapo húmedo, refrescándolo con su propio hielo mientras que a su otro lado estaba Elly, tratando de darle de comer una sopa.
- Venga Eric, por favor. Zed, Luca y yo te hemos preparado esto. Tiene todo lo que necesitas para curarte lo más rápido posible." Le dijo ella, levantando la cuchara y acercándosela a la boca del Riolu. La sopa tenía un olor muy fuerte, ya que uno de los ingredientes eran cabezas de ajos, las cuales el Riolu odiaba. No abrió la coba en cuanto se la acercó, lo cual molestó mucho a la Eevee. - Oye mira, esto te lo hemos preparado con todo el cariño del mundo, y supuestamente eres uno de los salvadores del mundo, ¡así que deja de actuar como un chiquillo! - Le riñó una y otra vez, pero el Riolu no cedió.
Jake puso el trapo sobre su frente. - Eric, según Elly, esta sopa ha sido elaborada con varios ingredientes que tienen muchos efectos beneficiosos para tu salud, y que son necesarios para que puedas superar esta enfermedad con el mayor brío posible. - El Riolu le miró cuando dijo esto.
- Como si fuera ambrosía, que yo no me lo meto en la b… - Aunque era grave y áspera, el sonido de su voz era inconfundible, y abrió la boca durante los poco segundos necesarios para que Elly le diera una buena cucharada, forzándole a beberse el líquido. El la miró, los ojos abiertos como platos, sacudiendo la cabeza, y ella le contestó con una sonrisa y asintiendo varias veces. Finalmente, el Riolu se cansó y decidió beberse la sopa, cruzando los brazos. Acto seguido Elly sacó la cuchara y le dio más, y poco a poco consiguió que el tipo lucha se bebiera la sopa. La Eevee se levantó en cuanto se terminó la sopa.
- Muy bien, ahora deberías de descansar un poco, y a lo mejor mañana te sentirás mejor, ¿vale? - Le dijo a su pareja, que le contestó con un gruñido y cerrando los ojos, quejándose de lo mala que estaba la sopa. Elly le dirigió un beso y ella y Jake abandonaron la habitación. Eric estaba descansando en la habitación de ellos, y ya que estaba enfermo el resto de los miembros se habían tenido que repartir por el resto de habitaciones de la casa. En cuanto se alejaron de la puerta, una Lucario ya familiar se les acercó.
- ¿Qué tal está? - Les preguntó Luca desde la escalera, habiéndo subido a preguntar pero al verles saliendo de la habitación había decidido esperar a que cerrasen la puerta.
- Va bien, supongo. Pero la sopa no le podría haber gustado más. - Dijo la Eevee irónicamente. - No se lo tengas en cara, es solo que odia el ajo. Y aun así, creo que me hará caso si insisto todo el rato… Y muchas gracias al ayudarme a hacerla por cierto. - Elly le agradeció a la Lucario su ayuda, mientras que Jake se quedaba de pie a su lado en completo silencio, ya que no tenía nada que decir o hacer.
- A nadie en esta casa le gusta el ajo. Aunque hay que admitir que aparte de dar sabor a algunas recetas es tan bueno como el pollo para los resfriados. Solo que la sopa de pollo sabe mejor. - Respondió Luca tras reír un poco por la ironía de la Eevee de ojos azules. - Me alegro de oír que está mejor. Pero, ¿Qué hay de vosotros, ya habéis decidido dónde vais a dormir? Os ofrecería otra habitación pero… ya no nos quedan habitaciones libres. - Añadió, bajando las orejas ligeramente avergonzada mientras se disculpaba con la Eevee. Elly soltó una risa y habló con Luca sobre la distribución de las habitaciones, mientras que Jake simplemente se alejó y se dirigió hacia el salón, decidido a leer un libro para matar el tiempo.
Afuera, Serge estaba tumbado a la bartola en la hierba y roncando. Como le había tocado hacer la guardia la noche anterior, no estaba de humor para hacer nada en aquel momento, y a todos les había tocado un pequeño descanso porque Eric había pillado un buen catarro, ya que si no hubiera sido así ahora mismo estarían en medio de una buena sesión de entrenamiento. "Menos mal que Elly no es tan estricta…" Pensó para sus adentros, girándose sobre su espalda y cruzando las alas bajo su cabeza, respirando profundamente. El sol le estaba brillando directamente a la cara, y aun con los ojos cerrados había bastante luz… y esta fue la razón por la que puedo saber que alguien se le había puesto entre el sol y él. Abrió un ojo y se encontró con una Shinx enfurecida.
- Hooola caracola - Dijo el pájaro para después cerrar los ojos otra vez.
- ¡¿Hola caracola?! Ayer me pegaste un susto de muerte por la noche y encima solo me dices eso en cuanto consigo encontrarte. Que cara más dura que tienes macho. - La Shinx le dijo con dejadez. - ¿Y se puede saber de qué iba todo eso anoche? Era el turno de Eric, no el mio, y tienes las narices de meterte a la habitación, decirme que es mi turno y después irte por ahí sin decir ni pío… Y luego vuelves al minuto y me dices: "Vete al sobre, yo te cubro" Pero… ¡¿tú de qué vas?! ¿Y se puede saber a dónde fuiste que era tan importante? - Le preguntó, gritando tanto que el Pidgeot notó algunas gotas de saliva cayendo sobre su cara.
Él gruñó, arrepintiéndose de haberle dicho algo la noche anterior.
- Mira, me fui por ahí para ver si había algo interesante que explorar. Y resulta que no hay ni un pepino, por lo menos en esta isla. - Estaba muy molesto con ella porque le estaba gritando sin parar, y ahora pensaba que había cometido un verdadero error al dejar a Dark y Shade fuera durante la noche… Y en el momento que se acordó de ellos sus ojos se abrieron de golpe. - ¡Mierda! - El pájaro soltó el taco, se levantó y echó carrera para empezar a volar, asustando a Lucy.
- ¡¿Qué pasa?! ¡¿Qué?! - Repitió las mismas preguntas una y otra vez, tratando de sacarle una respuesta al pájaro.
- Dark y Shade. Les dejé salir de noche y aún no han vuelto. - Le respondió, para luego despegar del suelo y volando al lugar donde los había visto por última vez, dejando a una Lucy aturdida en el sitio.
- ¡¿QUÉ HAS HECHO QUÉ?! - Lucy gritó lo más alto que pudo, aterrorizada. Su griterío se pudo escuchar por toda la casa, y casi todo el mundo la oyó. Radius, Natalie y Luna estaban fuera, teniendo una charla tranquila que fue interrumpida por semejante ruido. Hadrim estaba acurrucado en una esquina, observando, levantando la cabeza al oír esto. Luca, que había vuelto a la cocina, estaba ahora asomándose por la ventana. Ichiro pudo oír el fuerte rugido de la Shinx, pero el tono de voz le hizo asomarse por la ventana de su habitación. Daniel estaba en el trabajo. Clara estaba ocupada limpiando el salón. Dust tenía su propia fiesta de videojuegos personal en el sótano, su habitación, utilizando auriculares para bloquear todos los sonidos que no fuesen del juego. Sin embargo, el Riolu tuvo que parar, pensando que había oído un ruido que no era del juego que estaba jugando. Pero solo se encogió de hombros y volvió al juego, pensando que se lo habría imaginado.
- ¿A qué viene tanto rugir? -Preguntó Natalie desde donde estaba con los otros dos, mirando primero a la Shinx y luego al Pidgeot alejándose en la distancia.
Lucy se giró para mirar a la Eevee, tratando de mantener la compostura, pero cuando vio a una Eevee aún más familiar saliendo de la casa acabó sucumbiendo bajo una presión invisible. Y después de pensarlo un poco, ella no recibiría un castigo, en todo caso sería el desastre de Serge.
- Ayer por la noche, Dark y Shade salieron de la casa y Serge no intentó pararlos. Y ahora resulta que aún no han vuelto. - La Shinx se explicó, sus palabras alcanzando las orejas de la Eevee por los pelos.
Su cara fue de la preocupación a la furia en meros instantes, después cerró los ojos, dejando a suponer a cualquiera que estuviera a su alrededor que estaba contactando al Pidgeot telepáticamente. Sin embargo, todos los Kaiser se relajaron visiblemente, dejando salir suspiros de alivio.
- No te preocupes, lo hacen cada vez que no pueden dormir. - Dijo Luca con calma.
Ichiro viendo el ambiente más calmado y oyendo las palabras de Luca volvió dentro de su habitación.
- Seguro que estarán durmiendo en algún claro ahora mismo. - Soltó Radius con una risilla.
- ¿Estás de coña? ¡Salir en medio de la noche es la peor cosa que puedes hacer ahora mismo! ¿Que no sabes por qué estamos de guardia TODAS las noches? - Lucy le preguntó al Eevee más pequeño, algo estresada.
- Pues… Nunca nos lo habéis dicho ni os hemos preguntado para empezar. - Dijo el Eevee de ojos marrones, bajando las orejas ligeramente por el estallido de la tipo eléctrico.
- Radius tiene razón en eso. - Le apoyó Luna poniéndose a su lado para enfrentarse a la Shinx junto a Natalie, que hizo lo mismo por el otro lado de Radius.
Mientras tanto, Hadrim observaba todo esto atentamente, notando que había una tensión que no dejaba de atenuarse a una velocidad alarmante. Por otra parte, su mente se dirigía hacia cierta Eevee mayor, su mente empujando la suya con suavidad, pidiéndole acceso a una conexión. En cuanto Elly le notó, lo empujó hacia fuera, ya que no estaba de humor para hablar con cualquiera que no fuera el tipo volador, el cual había conseguido contactar. Notando esto, Hadrim se retiró, pero mantuvo su mirada en los cuatro Pokémon discutiendo.
- Están conmigo Elly, no tienen ni un rasguño y no se han despeinado. Perfectos para la fiesta. - Serge trató de calmarla al usar un poco de su humor… pero no le sirvió de mucho, aparte de que la Eevee soltara un suspiro de tranquilidad.
- Eric te va a matar cuando vuelvas, ¿lo sabes, no? Conociéndole seguro que se va a levantar y te va a pegar cuatro gritos bien merecidos. Y si no te los mete él lo haré yo. - La Eevee estaba diciendo todo esto muy seriamente, mientras que Serge solo podía contestar con suspiros y gruñidos.
- Mira, sé que la he cagado, pero creo que no hay ninguna razón para ponerse de esta manera. Y además, ya sabía dónde estaban desde anoche, y me aseguré de no quitarles un ojos de encima, por eso deje mi puesto en casa y Lucy está que trina conmigo. Tú tranquila, que yo controlo. - Trató de hacer la situación lo más coloquial posible, pese a que lo que había hecho era bastante irresponsable.
Puede que sean Pokémon adultos capaces de pelear, pero no tenían la experiencia necesaria para pelear bien contra enemigos normales, y mucho menos contra aquel que los estaba siguiendo.
- Serge, por favor… cállate. Vuelve, y dependiendo de lo que digan pensaré en qué hacer contigo. - Le cortó antes de que dijera alguna otra tontería, el pájaro respondiendo con un "Recibido" que sonó aburrido y derrotado antes de que se terminara la conversación.
La Eevee suspiró y miró a Hadrim.
- Lo siento mucho por todo esto. Serge los ha encontrado y dice que están bien, así que no hay razón alguna por la que preocuparse. - Informó al Pokémon violeta, que estaba prestando algo más de atención a la gata eléctrica intentando defender su postura frente a los tres jóvenes Pokémon enfrentándola.
- No hay problema, solo estaba pidiendo permiso. - Le respondió él sin apartar la mirada de los otros cuatro.
- … y ahí afuera deben haber Pokémon peligrosos. ¡O entrenadores! ¡Podríais ser capturados y para cuando nos diéramos cuenta a la mañana siguiente sería demasiado tarde! ¿No pensáis que eso es razón más que suficiente para que estemos de guardia todas las noches? - Lucy concluyó su larga explicación de los muchos peligros que ella podía recordar que existían en ese mundo.
Los tres Pokémon más jóvenes estaban tensos por todo esto, sin embargo, fue Radius el primero en estallar.
- ¿¡Sabes qué!? ¡Para empezar, este lugar es parte del territorio de una manada y Papá es miembro de ella! ¡No hay Pokémon violentos en este área y si los hubiera lo sabríamos y nos alejaríamos de ellos! ¡Segundo, Papá tiene una cúpula psíquica sobre esta parte del territorio que le ayuda a tener vigiladas a las mentes que entran y salen de ella! ¡Y por último, Shade y Dark han hecho lo que hicieron anoche unas miles de veces antes y nunca les ha pasado nada! ¿¡Qué tienes que decir ahora, eh!? - Le ladró, avanzando un poco, su pelaje herizándose.
Fue entonces cuando Hadrim decidió que era el momento de tomar un poco el control de la situación.
- Radius Eevee Kaiser. Retrocede y cálmate. - Le dijo con tono severo.
El Eevee del pañuelo a rayas de inmediato se encogió y se alejó de Lucy.
- Pero pa- - Intentó mantener su postura con voz más sumisa.
- Sin peros, cachorrito. Cálmate antes de que hagas otro agujero en el suelo. - Had le interrumpió.
No le dijo nada a Lucy ya que ella no entraba en su… jurisdicción en cuanto a comportamiento, sin embargo.
- Agradezco la preocupación, Lucy. - Le dijo. - Pero creo que necesitas algo para desahogarte un poco. Es más creo que a todos os vendría bien. - Le dijo.
La tensión ahora estaba clara y a no ser que se hiciera algo al respecto, alguien acabaría reventando de una forma peor que esta.
- ¿Desahogarnos? Yo estoy de maravilla, te lo aseguro, lo que pasa es que vosotros os lo tomáis todo a la ligera. Vivís en medio de un bosque, rodeados de Pokémon salvajes y que podrían coordinarse y sorprenderos cuando menos os lo esperáis. ¡Sois extremadamente vulnerables! - Lucy delató todas las cosas que ella consideraba obvias en esta situación, incluso Elly estaba de acuerdo con ella, aunque no lo expresara físicamente.
- ¿Eso piensas? - Preguntó él. - Adelante, no intento hacerte cambiar de opinión. Pero esta familia ha vivido en esta casa desde… ¿hace cuanto, Luca? - Preguntó a su pareja ya que ella había vivido con ellos desde que había nacido, la Lucario dejó ir una risilla corta.
- Desde que Clara era una pequeña cachorra humana por lo que sé. Lo cual lo hace… tanto tiempo que no lo sé, la verdad, pero nunca ha pasado nada malo con los Pokémon de los alrededores. - Respondió ella desde la ventana de la cocina
- Bueno… eso puede ser cierto. Lo que Lucy quería decir es que desde el punto de vista estratégico, estaríais en una clara desventaja en el REMOTO caso de que fuerais víctimas de un ataque. Ya nos hemos dado cuenta de que los Pokémon "salvajes" como los llamáis aquí, no se coordinan muy bien, y por el amor de Arceus Lucy un entrenador no se va a presentar aquí para capturar a alguien, especialmente en medio de la noche. Ya te habrás dado cuenta de que no hay muchos humanos aparte de los Kaiser por aquí. - Elly le explicó a Lucy todo en lo que no coincidía con ella, tratando de mantenerse neutral en todo este asunto.
- Bueno, para eso tendrían que engañar mi cúpula psíquica. No creerás en serio que no iba a poner algún tipo de sistema de seguridad allí donde vive mi familia, ¿no? - dijo el Espeon. - ¿No os acordáis de sentir una presión en la cabeza el primer día que estuvisteis aquí? - Preguntó.
Lucy no dijo nada porque cualquier molestia en su cabeza la atribuyó, en aquel momento, al teletransporte. Pero Elly sí que había notado a lo que refería el Espeon, incluso con el dolor de cabeza.
- El domo te puede ayudar a identificar quién está en el área y determinar si es un enemigo o un aliado. Sin embargo, ¿qué pasaría si hay demasiados? ¿O si hubiera un Pokémon psíquico muy poderoso? - Esta última pregunta le había estado torturando desde hacía mucho tiempo, y la Eevee necesitaba una respuesta ahora mismo.
Temía que el tipo del que los estaba siguiendo fuera ese.
- Para que este domo no me avisara de las mentes que entran en su área de efecto debería de pasar que quien ha entrado no tiene absolutamente ninguna actividad mental… o el que entre debería estar cubierto por algún objeto mágico que le oculte, lo cual dudo muchísimo que pase. - Dijo él.
"Aunque… teniendo en cuenta de dónde vienen…" Pensó, por fin dándose de bruces contra ese pequeño detalle que había pasado por alto, haciendo que cerrase el hocico y se quedase pensando.
- Aun así, un tipo psíquico con una barrera lo suficientemente poderosa podría sobrepasar la seguridad… - Dijo.
El Espeon quería decir algo, defender que la casa era segura, pero acabó sin respuesta. Por sí mismos podían enfrentarse a cualquier Pokémon que intentase atacar la casa, pero lo que fuera que fuese que tenía a los exploradores así de tensos… estaba empezando a estresarle a él también.
- Hay una cosa en la que tenéis razón. -Dijo- Si lo que sea que va tras vuestro grupo os tiene así, es algo más que simplemente serio. -sentenció.
- Ahí abajo. ¿A qué viene tanta tensión de pronto? - Preguntó Ichiro desde arriba.
El chico había vuelto a asomarse por la ventana mientras Lucy estaba hablando a Radius, Luna y Natalie.
- Arceus. Hay tanta tensión en el aire que podría romperla con un dedo. ¡Haced algo de sparring y echad algo de ese estrés acumulado! - El joven humano dijo desde arriba.
- Coincido con Ichiro en eso. Podemos preocuparnos por lo que pueda pasar, pero estar todo el rato con los nervios a flor de piel no va a ayudar a nadie. - Añadió Luca a las palabras del chico humano, a lo que Hadrim asintió despacio. - Podemos preocuparnos por lo que sea pero lo que no podemos hacer es estresarnos sobre eso. Uno solo puede estar listo cuando las cosas pasen. - terminó ella, para luego preguntar a Hadrim con una sonrisa. - ¿No fueron esas las palabras de tu Líder?
El Espeon solo sonrió al recordar al anciano de su manada.
- Ese viejo Caminante de la Noche… siempre sabio. - Dijo, notablemente relajado de nuevo.
Ahora estaba decidido. Si se daba la necesidad, tendrían que estar preparados… para lo que fuese.
Elly suspiró, derrotada.
- Bueno… supongo que tienes razón, todos hemos estado en tensión estos últimos días. Es sólo que ocuparse de tantas cosas al mismo tiempo no está afectando… Y es gracioso porque ayer mismo estuve hablando de esto con Eric. Sé que sois capaces de manteneros vosotros mismos en condiciones normales, pero hasta ahora nos ha pasado de todo menos cosas normales… Nos preocupamos porque si nos descuidamos podría pasaros algo terrible.
- Bueno, ¿cómo puedes saber lo que otros están dispuestos a hacer para ayudarte si no reciben una bala por ti? - Esta vez fue Radius quien habló, muchísimo más calmado que cuando su padre le había interrumpido mientras discutía con la Shinx. - Si otros reciben un golpe por ti, yo digo que eso demuestra que les importas. - Terminó.
- Ya… pero cuando alguien recibe un golpe por tí te sientes como un imbécil. - Lucy comentó.
- Bueno, vamos a salir de este ánimo tan depresivo y entrar en casa. Hora de comer. - Llamó Luca a todos y volvió dentro ella misma.
- ¿¡De verdad tenías que ser tan bruto!? ¡Todavía me duele la cabeza! - Protestó Dark hacia Serge mientras se acariciaba la melena ya que alguien había decidido despertarle tirándole de esta.
El grito que soltó el Zoroark incluso despertó a Shade del susto, pero la Eevee se calmó en cuanto vio quien era el que estaba con ellos.
- Bueno, no te tendría que haber pegado de esa manera si te hubieras despertado la primera vez que te pegué un grito. Y además, gracias a vosotros dos, en el mejor de los casos esta noche tendréis Serge a la brasa para cenar. Y con una guarnición de patatas para acompañar también. - El pájaro esperó a que el Zoroark se levantara.
Dark se relamió al oír esto, si solo por pinchar un poco al Pidgeot.
- Suena delicioso. - Bromeó mientras se levantaba para luego estirarse y soltar un gruñido de gusto, desperezándose por completo.
Serge estuvo tentado a pegarle un capote al Zoroark, pero decidió dejarle la cabeza en paz, ya que probablemente acabaría haciéndose más daño a sí mismo que al Zoroark.
- Diría que llegamos tarde a comer. - Dijo Shade mirando al cielo. - Deberíamos volver cuanto antes. - Añadió, no queriendo quedarse sin su parte.
- Secundo la moción. - Dijo Dark empezando a caminar de vuelta. Serge mantuvo un ojo avizor mientras volvían a la casa, determinado a que volvieran sin un rasguño.
Cuando llegaron a la cara, el resto estaban comiendo con aparente tranquilidad cuando entraron al comedor. Dark había aprovechado la caminata para deshacerse de cualquier rastro de polvo, tierra y hojas que hubiese en su pelaje y en su melena, Shade haciendo lo mismo para que cuando llegaran al menos estuvieran presentables.
Elly miró al pájaro detrás de ellos, que solo contestó con un suspiró, encogiéndose de hombros.
- Te dije que estaban bien… - Le murmuró mientras se alejaba.
- Y teniendo un sueño estupendo hasta que llegaste. Eso sí, si no lo hubieras hecho lo más seguro es que todavía estuviéramos durmiendo. - Dijo Dark. Serge levantó su ala por encima de su hombro, y aunque nadie comprendió que estaba haciendo, si tuviera un dedo corazón se los estaría enseñando al Zoroark. No estaba contento con ninguno de ellos.
- Te lo dije. - Dijo Radius de repente.
- ¡Cállate! - Lucy contestó, quemada con el Eevee.
- Dejadlo ya. Los dos. - Dijo Luca delicadamente a su cachorro y a la Shinx, quienes continuaron comiendo lanzándose miradas duras el uno al otro de cuando en cuando.
Todos estaban comiendo en silencio y el ambiente resultaba incómodo cuanto menos. Luca estaba pensando en una manera de romper el hielo de alguna manera pero no se le ocurría nada. Aun así, la Lucario continuo pensando, hasta que una idea se le pasó por la cabeza.
- Bueno, chicas. ¿Queréis ir de compras esta tarde? - Preguntó. - No sé, probaros algo de ropa, compraros algo que os guste. - Añadió, intentando cambiar el tema que estaba en mente de todos y esperando que una "tarde de chicas" ayudara a desestresarles un poco.
- ¡Suena genial! - Shade fue la primera en hablar, su cola moviéndose de lado a lado muy rápido.
Natalie por su parte reaccionó con más calma, pero su propia cola se había puesto igual de loca.
- Me encantaría ir también. - Dijo la más pequeña de los Eevee.
Luna solo asintió con un poco de interés ya que ella nunca había ido de compras.
- ¿Ir de compras? Pues… vale, no iba a hacer mucho esta tarde, solo cuidar de Eric… Pero tú te puedes ocupar de él, ¿no Jake? - La Eevee le pidió un favor al tipo hielo, que solamente asintió, relajando visiblemente a la Eevee.
Si Eric estaba en manos del Sneasel entonces no había de qué preocuparse.
- Entonces me voy. -
Lucy miró su plato durante unos segundos, después a su amiga, y luego a la Lucario.
- Yo… es que… no sé, no me gusta ir de compras, y ninguno de nosotros lleva ropa… ¿Haremos algo más después? - Preguntó.
- Solo quiero llevaros a todas a una Tarde de solo hembras y hacer lo que sea que queramos. - Le dijo Luca guiñándole un ojo, solo queriendo tener algo de diversión femenina sin machos por un día.
Lucy lo consideró. No estaba necesariamente "cansada" de Zed, o al menos de Zed en sí, de lo que sí que estaba más que harta era de lo indeciso que era todo el rato, especialmente cuando ella se lo quería pasar bien. Sin embargo, decidió ir con las hembras, básicamente para ver si hacían algo nuevo e interesante.
- Entonces, decidido. ¿Qué vais a hacer vosotros, chicos? - Luca les preguntó a ellos.
- Creo que yo entrenaré un poco. No lo he hecho en una semana o así. - Dijo Dust, estirando los brazos un poco.
El resto… simplemente no sabían que harían en ese momento. Serge probablemente estaría volando por ahí, intentando encontrar algo interesante.
- A lo mejor yo me pondré a ver un poco la tele… no sé, me tiene intrigado. - Zed contestó, Nox de acuerdo con esta idea, aunque lo hacía básicamente por Emily se iba a quedar por allí.
- Creo que mis tareas para el resto de la tarde ya son conocidas por todos los miembros de esta casa. - Jake dijo simplemente, terminando de comer.
- De acuerdo. - Dijo Luca con una sonrisa y asintiendo. - Entonces, ¿nos vamos? - Preguntó, levantándose, todos los que estaban de acuerdo con la idea levantándose también.
Tras prepararse y despedirse de los que se quedaban en casa, una hora después de terminar de comer, las chicas salieron de marcha.
Un par de horas más tarde, las chicas se habían repartido por una tienda de ropa. Luca estaba mirando brazales que le llamaran la atención, y Luna estaba con Natalie donde se podían encontrar los lazos de oreja. Elly estaba con ellas, tratando de encontrar un lazo similar a uno que Eric le había regalado hacía mucho tiempo y que había perdido. Luna estaba ayudando a la Eevee más joven a decidirse en alguno, y Nat le estaba devolviendo el favor de la misma manera. Shade iba por su cuenta, mirando ropa para el cuerpo con Lucy, que no podía contener la risa al ver todas esas ropas y los modelos que había, ya que los consideraba ridículos. Sin embargo, a Shade le gustaban mucho. En los días más fríos o en ocasiones especiales le gustaba llevar algo puesto, aunque ahora solo estaba mirando por ahí y por allá, sin ningún rumbo. Luca le dijo a las que nunca habían venido de compras a que buscaran algo que les gustara y que en cuanto eligieran se encontrarían en la caja.
Natalie se había conformado con un simple lazo blanco que se ataba alrededor de la base de la oreja, mientras que Luna eligió uno amarillo con un cristal de bisutería rojo enganchado. Ambas soltaron risillas en cuanto se dieron cuenta del desastre que habían hecho a sus patas, el suelo cubierto de lazos, y fue entonces cuando se dieron cuenta de que Elly aún no se había decidido por ninguno, por lo que las dos hembras más jóvenes decidieron ayudarla.
- Oye Elly. - Luna llamó a la Eevee más adulta. - ¿Quieres probarte alguno? - Le dedicó una sonrisa al hacerle la pregunta.
Elly la miró, algo confundida al no saber a qué se refería. Sin embargo una sonrisa apareció en su cara al ver los lazos que Luna y Natalie llevaban sobre sus cabezas y asintió. Nunca podía venir mal un poco de ayuda. Luna y Shade soltaron grititos de alegría y empezaron a traerle lazos y lazos a la Eevee, enseñándoselos y haciendo que la Eevee posara delante del espejo para que se viera con ellos. Tras probarse más de una docena de lazos distintos y pensando que no encontraría ninguno de su gusto. Más aún cuando la zorra de fuego trajo un lazo cuyo color era idéntico al color de ojos de Elly, y con una tela casi transparente por encima que le daba algo de brillo.
- ¿Y bien? ¿Qué te parece? - Le preguntó Luna mientras Natalie ya estaba buscando otro lazo para que la tipo normal de ojos celestes se probara.
La Eevee miró el lazo.
- Bueno… tiene el mismo color que mis ojos, pero… no me gusta como un color para un lazo la verdad… Es bonito y me gusta, pero no me convence. - Expuso su opinión para con el lazo, no muy segura de que le guste.
- Bueno, no pasa nada. Hay muchos para probarse. - La Vulpix le deshizo el lazo y se fue a buscar otro, mientras que Natalie le traía uno a Elly, este era rojo con los bordes de color púrpura.
Elly lo inspeccionó.
- Bueno… este también me gusta, y el borde púrpura es un toque muy bonito, le da ese aire real que vuelve locos a todo el mundo. Si lo compro lo llevaría puesto… pero solo si fuéramos a algún lugar lujoso, como la capital. - Dijo Elly, agarrando el lazo con sus poderes.
Le gustaba, pero aún seguía sin tener algo para cuando quisiera simplemente estar guapa, como en una cena más casual, con los amigos.
- Pues entonces venga. ¡Pruébatelo! - Natalie tenía ganas de vérselo puesto, ofreciéndose a ponérselo a la Eevee, Luna haciendo lo mismo.
Elly se sonrojó, algo reticente a hacerlo, pero finalmente lo hizo, usando sus poderes para atarlo alrededor de la oreja.
En cuanto de se lo puso miró a sus amigas.
- Bueno… ¿Cómo estoy? -
- Yo diría que te queda de maravilla. - Luca dijo mientras se acercaba, sus ojos fijándose en el suelo cubierto de lazos que Luna y Nat habían dejado al terminar. - Bueno bueno… me parece que alguien se ha descontrolado un poco, ¿no? - Las dos jovenzuelas soltaron una risa de nerviosismo, algo avergonzadas. - Venga, vamos a arreglar esto antes de que venga el dependiente y nos metamos en un buen lío. - Las cuatro empezaron a recogerlo todo, y cuando ya quedaban poco Luca cogió uno de color azul con una perla blanca enganchada.
Justo cuando lo iba a poner junto a los demás, Elly lo vio, usando sus poderes para quitarselo a Luca de las patas. Sin decir nada se quitó el rojo rápidamente y se puso el nuevo, y después se miró al espejo.
- Este… ¡Este es super bonito! - Exclamó, contenta por haber encontrado algo que le gustara.
Miró a las otras hembras, enseñándolo.
- ¿Qué os parece? ¡Es tan bonito que hasta Eric va a tenerme envidia! - Soltó, bromeando un poco al final.
Las otras tres se rieron al imaginarse al Riolu con un lazo atado a la oreja.
- Es bonito y no es tan formal. ¿Quieres llevarte los dos? - Luca tosió por la risa.
Elly asintió con entusiasmo.
- Muy bien, pues venga, vamos a encontrar a Lucy y Shade. - Dijo la chacal mientras metía todos los lazos en la cesta.
Mientras tanto, Shade le estaba preguntado a Lucy como le quedaban los trajes que se estaba probando. La variocolor había cogido mucha ropa y le había pedido a la Shinx que le ayudara a ponérsela… E incluso le había cogido algo para ella… Pero que la tipo eléctrico se lo pusiera era una historia completamente distinta, ya que ella no tenía ni que mirar lo que le estaba enseñando para poder responderle.
- ¡Ni de coña!
- ¡Venga va!, ¿no te vas a probar ni uno? - Shade dejó la prenda donde la había encontrado. - Debe de haber algo que lleves para ocasiones especiales o algo así.
- ¡Las únicas Pokémon que llevan esas cosas en nuestro mundo son esas pijas insoportables que se quejan de todo! Si aparezco con eso puesto se van a reír en mi cara, ¡e incluso perderé mi dignidad! ¡Lo ODIO con pasión! - Gritó una y otra vez, gruñendo en cuanto veía la ropa a su alrededor, imaginándose a sí misma en una de esos trajes, especialmente al artículo que le estaba enseñando Shade, el cual consideraba el peor de todos.
- Bueno, a lo mejor allí… pero aquí ya has visto que mi familia no es rica y yo llevo esto puesto cada día. - Dijo Shade, apuntando a su propio lazo, el cual cuidaba mucho, especialmente cuando se ponía o quitaba un vestido. - Y luego hay cosas que llevamos en ocasiones más especiales, como en un cumpleaños o en Navidad. - Shade empezó a mirarse más cosas.
- ¡Cualquier cosa mientras no sea más mi… más horteradas de estas! - La Shinx se censuró rápidamente. - Lo único que me veras puesto será un lacito al final de mi cola, y eso es todo. Y solo lo he llevado una sola vez en mi vida.
- ¿Un lazo para la cola? Pues de eso hay allí, ¿vamos a mirar? Puede que te guste alguno. - En cuanto dijo esto y se puso a caminar hacia los lazos de cola, se dio cuenta de que una humana había cogido un vestido rosa lo suficientemente grande para un Pokémon crecido y que incluso hubiera evolucionado del todo. Era de un color rosa chillón, y de cintura para abajo tenía un tutú.
- No me gustaría estar en el pelaje de quien tenga que ponerse eso. - Shade contuvo la risa.
Lucy se giró para mirar el vestido en cuestión… y empezó a soltar carcajadas.
- ¡Dios mío, eso parece un traje de payaso! - No podía evitar reírse, aunque le doliera en el alma que algo tan horrendo destrozara la preciosidad del color rosa.
Aunque era algo que solo unos pocos elegidos conocían, esos pocos elegidos siendo su propia pareja y Elly, le gustaba el color rosa. Shade rio con ella.
- Bueno… hay mejores cosas que hacer con ese color. Venga, vamos a ver esos lazos. - Ambas se dirigieron a donde estaban expuestos los lazos para la cola.
Una vez allí empezaron a mirar todos los productos disponibles, mirando unos cuantos hasta que sus ojos se fijaron en un lazo rosa que estaba llamando a la Shinx. Shade llamó a la tipo eléctrico y después la miró, encontrándose con una cara de tristeza.
- No hay nada que me llame la atención. - Dijo ella, haciendo que la Eevee se volviera para mirar al frente.
El lazo rosa había desaparecido, todos los demás a su alrededor moviéndose, como si alguien hubiera pasado corriendo.
- ¡Vaya hombre, qué mala suerte! Hay unos muy bonitos por aquí. Vente y buscamos a las demás. - Le dijo a la Shinx.
Ella y Lucy buscaron a los demás, y tristemente no encontraron nada que le gustara a la Shinx antes de toparse con ellas.
- Otro día será… - La Eevee le sonrió, tratando de animarla, y aunque la lince no respondió al momento, acabó asintiendo, haciendo parecer que estaba ojeando más lazos. Todo lo que veía era muy soso o increíblemente hortera para sus gustos, no existía un punto medio.
- Lucy, Shade, aquí. - Luna las llamó mientras Luca comenzaba a pagar lo que habían comprado.
Lucy y Elly se acercaron en cuanto se reunieron todas, las dos amigas mirando la cesta de la Lucario, que llevaba una cantidad ingente de accesorios, aunque en realidad solo eran cuatro lazos y un brazalete para la chacal. Elly se acercó a una oreja de la Shinx.
- Te apuesto diez poképlatas que cuesta 400. - Elly supuso, mirando a la cantidad de accesorios exagerada que querían llevarse de vuelta a casa. Lucy, sin embargo, sacudió la cabeza.
- Yo digo que van a ser 430. - Dijo ella, aceptando la apuesta e incrementando el coste de su pequeña excursión.
Lamentablemente, no tenían poké con ellas, y aunque tuvieran dinero dudaban que los aceptaran en ese mundo… aunque compartieran los mismos nombres, lo cual les había confundido bastante al darse cuenta de que en vez de utilizar monedas hechas de varios metales, utilizaban papelitos de colores distintos. Fue entonces cuando Luca se dio cuenta de que había algo que no había cogido en la cesta: un lazito rosa para cola, y se quedó mirándolo unos momentos. Los pelos de Lucy se pusieron de punta en cuanto se dio cuenta de que podía ser que Luca no lo comprara. Sin embargo, los sentidos de aura de la Lucario percibieron esto y decidió comprar el lazo rosa, aunque no sabía muy bien quién había sido la que lo había puesto en la cesta.
- Son ochenta y cinco poké en total, señora. - El hombre le sonrió.
Luca pagó con el dinero que tenía en la bolsita alrededor de su cuello mientras Elly y Lucy la miraban, anonadadas ante el bajo precio de los artículos. Luca cogió una bolsa y lo metió todo dentro. - Muchas gracias por su compra, esperamos que vuelva pronto. - El hombre le dedicó una sonrisa más grande.
- A usted. Adiós. - Luca le respondió haciendo una pequeña reverencia y salieron de la tienda. - Bueno chicas… ¿Adónde vamos ahora? - Les preguntó a todas, ya que ir allí había sido su idea, ahora quería que ellas lo eligieran.
Al ver la cara de sorpresa que Elly y Lucy todavía llevaban no pudo evitar soltar una risilla.
- Esa boca chicas, que os entrarán moscas. - Ambas se recuperaron de la sorpresa y miraron a la Pokémon adulta.
- Bueno… hemos estado fuera toda la tarde… ¿Nos volvemos para casa y picamos algo? - Lucy sugirió, recordando los muchos puestos de comida que se habían encontrado de camino adonde estaban, recordando que vendían bebidas y bayas asadas.
- Secundo esa moción. Pero solo llevamos comprando un par de horas. - En cuanto Luna dijo esto, su propio estómago retumbó, ya que estaba hambrienta. - Eeh… ¿hora de picar? - Luna preguntó, avergonzada.
Elly y Lucy soltaron una risita y asintieron, aunque no sabían que picar.
Luca miró alrededor, tratando de encontrar algún lugar para comer algo pero sin que fuera un bar. Se decantó por un puesto de comida en medio de la plaza y fué hacia allí, donde ofrecían muchos tipos de bayas cocinadas de varias maneras, e incluso una macedonia de frutas y bayas.
- Normal que se llame "Paraíso de Bayas". - Comentó y luego miró de cerca las ofertas. - Hala, ¿también helado de bayas? Eso es nuevo. - Chilló como una cachorrita. - ¿Qué os parece aquí, chicas? - Le preguntó al grupo entero.
Natalie asintió, y Luna solo quería comer lo que fuera. La Eevee más grande y Lucy estaban un poco confundidas, al no saber que era el helado, pero juzgando por las reacciones de los demás, supusieron que estaba muy bueno.
Elly se lo pensó un poco.
- Si hay sabor de bayas meloc, entonces yo quiero uno. - No estaba segura de que fuera muy posible.
Los ojos de Lucy se iluminaron en cuanto algo le vino a la cabeza. - ¡Yo quiero de gomi amarillo!
- Déjame mirar. - Dijo Luca mirando la carta de helados de nuevo. - Parece que no hay de gomi amarillo, pero puedes tenerlos sobre el helado. - La Lucario le dijo a la Shinx, cuyos ojos se iluminaron, decidiéndose por un helado de vainilla con gomis amarillos repartidos por la superficie.
Natalie se decidió por un helado de naranja mientras que Luna optó por uno de Baya Sidra. Para terminar, Luca pidió uno de fresa cuando una camarera se acercó a tomarles nota.
- Muy bien. Tomad asiento y esperad un momentito. - Les dijo la joven mujer con una sonrisa cálida.
Luca tranquilamente se fue a una mesa cercana al puesto y se sentó, Lucy haciendo lo mismo mientras Elly se quedaba junto al puesto a esperar los helados... Natalie, curiosa como siempre, se quedó allí también para ver cómo se preparaban los helados. Sin embargo, lo que captó su atención no fue la preparación de los helados, sino el otro camarero del puesto. Sus ojos se abrieron como platos al mismo tiempo que pudo sentir como si su pecho se comprimiera hasta el punto de hacerle notar una presión incómoda en este. El humano, un chico, pero no era por eso, fue verle lo que hizo que la mente de la cachorra le recordase… a él. Nat intentó no pensar en eso… pero su propia mente la traicionaba. Los recuerdos inundando su mente hasta el punto de que los ojos se le llenaron de lágrimas y empezó a temblarle todo el cuerpo.
Elly sintió las alteraciones en el estado emocional de la Eevee y la miró, fijándose rápidamente en los ojos llorosos y la cara de terror que tenía al mirar al humano.
- ¿Oye, estás bien Natalie? - La mayor preguntó, preocupada por lo que estaba viendo.
Al oírla, la Eevee de ojos esmeralda se giró para mirar a la mayor. La menor intentó hablar, pero las palabras simplemente no podían atravesar el nudo que se le había formado en la garganta. Elly le dirigió una sonrisa de apoyo en cuanto se dio cuenta de que pasaba.
- Estás teniendo malos recuerdos, ¿a que sí? - No tuvo que esperar para una respuesta, ya que sabía que esta sería un "sí", ya que conocía los síntomas de primera mano, y podía suponer lo que estaba pensando la pobre. - ¿De cuando eras humana? - Prosiguió con sus preguntas, bajando la voz.
Natalie solo podía asentir como respuesta mientras miraba al suelo para no mirar al humano.
- ¿Qué pasa? - La voz preocupada de Luca llegó a sus orejas.
Ella también había sentido el cambio en la joven Eevee y se había acercado para saber qué iba mal, arrodillándose al lado de ellas, pero Nat no podía responder. Luca no se molestó en detenerse a sí misma a la hora de agacharse y coger a la pequeña tipo normal en brazos, quien se apretó todo lo posible contra la Lucario en ese abrazo.
- Yo cojo los helados, pero por ahora creo que deberías dejarla tranquila, hay algo que la está asustando mucho. Déjala que se calme y después la podemos bombardear con preguntas. - Elly le aconsejó a la Lucario.
Luca solo asintió y volvió a la mesa con la Eevee en brazos sin hacer preguntas. Para cuando Elly trajo los helados, Natalie estaba al menos respirando con más calma y había dejado de temblar, pero todavía se mantenía callada. Luna habría preguntado, pero no lo hizo, pensando que sería lo mejor, y empezó a comerse su helado. Lucy sabía que lo mejor era no decir nada sobre el estado de la Eevee, ya que había estado viviendo con una Elly deprimida durante casi un año entero, y sabía muy bien lo que podía pasar.
- ¡Oye! ¡Esto está buenísimo! - Dijo la Vulpix, tanto porque de verdad estaba bueno, como para intentar alegrar a Natalie, quien al menos empezó a sonreír mientras ella misma disfrutaba de su helado tímidamente.
Elly empezó a lamer el helado, temblando de placer por la temperatura baja y su sabor intenso y delicioso.
- Hmmm… Qué frío que está. ¡Me encanta! - Elly exclamó, Lucy siguiendo su ejemplo y probando el helado, disfrutando mucho del sabor de la vainilla, pero lo que la estaba volviendo loca eran los gomis amarillos que estaban repartidos por todo el helado. No estaban tan buenos como los que tenían en casa, pero sabían igual, aunque el sabor no era tan intenso, pero suficiente para hacer que los pelos se le pusieran de punta, chispas recorriendo su pelaje.
- ¡Que buenooooooo! - La Shinx no podía contener su alegría.
- Me alegra que os guste. - Sonrió Luca para todos, disfrutando de su propia merienda de fresa.
Nat mientras volviendo más a ser ella misma mientras disfrutaba del suyo de naranja.
- Verdad. Está muy bueno. - Por fin habló la Eevee de ojos esmeralda.
Elly miró a Natalie y asintió con la cabeza, dedicándole una sonrisa y decidiendo no preguntarle a la Eevee sobre lo que la había puesto de esa manera y la dejó disfrutar de su helado. Lucy se lo estaba comiendo muy rápido y casi se había comido todos los gomis cuando de repente le empezaron a doler los dientes y la cabeza.
- ¡Ow ow ow ow! ¡Duele, duele mucho! ¡¿Por qué narices duele tanto?! - Lucy se quejó mientras miraba a su helado, muy confundida.
- No tan rápido, Lucy. Mucho frío puede causarte congelación cerebral. - Le dijo Natalie a la Shinx. - Esto siendo el dolor que te está dando en la cabeza. - Rio ligeramente la Eevee más joven. - Tómate tu tiempo y deja que se te caliente la boca un poco antes de volver a por el helado. - Le sugirió.
Lucy le hizo caso y esperó un poco de tiempo antes de lamer el helado otra vez, un poco intimidada.
- Al menos tú puedes saborearlo antes de que se te derrita en la boca. - Rio Luna ligeramente mientras se comía el suyo propio, que estaba empezando a derretirse, dejando el morro de la zorrita de tipo fuego manchado de helado derretido, sin embargo estaba disfrutándolo igual.
Los helados de los demás también se estaban derritiendo pero comparados con el de la Vulpix, los suyos solo estaban empezando a gotear. Aunque Lucy había decidido no ir tan rápido, fue la primera en terminarse su helado. Le quedaba un poco del helado en sí, ya se había comido todos los gomis que había y no quería más. Miró a su alrededor y vio que los demás no iban ni por la mitad.
- Oye… ¿Porque sois todos tan lentos? - Les preguntó, bastante molesta.
- Bueno, nosotros intentamos disfrutar un poco más, sin prisa. - Natalie respondió, volviendo a reír ligeramente, lamiéndose el morro cuando se detuvo para responder.
Lucy lamió el helado que tenía en la cara, gruñó y se bajó de su banco.
- Pues yo me voy por ahí a ver que hay. No tardaré mucho… - La Shinx salió corriendo, volando las servilletas a su alrededor.
Se paró enfrente de todas las tiendas que le interesaban: Desde tiendas de ropa ridícula las cuales encontró divertidas, a algunos artículos como zapatos y sombreros, los cuales no comprendió. Mientras se movía por el centro comercial se encontró con una tienda que tenía unas ofertas… interesantes. Miró a su alrededor, se aseguró de que nadie la veía y se metió dentro. Salió de la tienda unos minutos después, su cara más roja que un tomate.
Después de esta excursión, Lucy volvió a donde estaban sus amigas, una vez más volando todo lo que estaba hecho de papel o muy ligero.
- Eso ha sido… interesante. -
- ¿El qué? - Preguntó Luna.
La Shinx no sabía si responderle o no, y al final optó por una respuesta un tanto ambigua.
- Bueeeno… he visto un par de cosas ridículas y me he reído un poco, y… ¡Digamos que he encontrado algo que incumbe a Zed, porque creo que es bastante interesante! Es una pena que no haya venido. - La Shinx se arrepentía de que no hubiera venido con ellas, pero para ser sinceros en eso consistía una tarde solo para chicas.
- Me pregunto que puede ser eso tan interesante que ha sido capaz de captar tu atención. - Dijo Shade, sabiendo que la lince eléctrica era muy selecta con sus gustos.
La Shinx le sacó la lengua a la Eevee, diciéndole con eso que nunca lo confesaría, y, cuando Luca regresó de pagar por los helados, el grupo se puso en marcha de vuelta a casa.
- Ha sido un día divertido. ¿Repetimos otro día? - Preguntó Luna cuando salieron del centro comercial.
La tarde se había pasado muy rápido, y el ocaso se les había echado encima, tintando el cielo con sus colores anaranjados y rojizos. Elly asintió, alegre al haber encontrado algo que llevar, y Lucy respondió con un "Ni idea".
- Bueno, será para otro día. - Dijo Luca con calma mientras guiaba el camino de vuelta a casa.
Una vez de vuelta, Hadrim fue el primero en recibirlas desde el tejado del porche.
- ¡Macho! Me voy arriba y a dormir enseguida. - Dijo Natalie, cansada tras todo lo que habían hecho.
Luna por su parte se estiró con vigor.
- Yo creo que solo descansaré un poco más las patas, no tengo sueño todavía. - Dijo la Vulpix, dirigiéndose dentro.
Al contrario que Luna y Natalie, Elly y Lucy estaban despejadas y no estaban cansadas, pero no se les pasó por la cabeza hablar con el Espeon.
- Lo siento Hadrim, pero ahora quiero ir a ver a Eric y ver si ha mejorado, y también quiero enseñarle lo que me he comprado. - La Eevee agarró sus lazos y el misterioso lazo rosa y se dirigió para dentro, con Lucy siguiéndola de cerca.
- Yo quiero ir a ver cómo está Zed, porque conociéndole seguro que está tumbado por ahí sin hacer nada. ¡Nos vemos! - Se metió en la casa, ambos Pokémon yendo a su bola e ignorando a un Espeon aturdido.
En el momento en el que estaban solas, Elly le dio el lazo rosa a la Shinx, que corrió arriba rápidamente y lo guardó en el armario, para después volver a bajar.
- Gracias Elly. Si se hubieran enterado me habría dado algo de la vergüenza… - La Shinx se lo agradeció a su amiga con un abrazo.
Elly se lo devolvió con una sonrisa.
- Oye, para eso están las amigas, ¿no? Aunque… podrías decirme qué es lo que has encontrado para ti y Zed que has encontrado tan interesante. - Su amiga soltó una risilla, un tanto avergonzada, pero aun así se le acercó y le susurró algo al oído.
En cuanto terminó la Eevee la miró con los ojos abiertos como platos, y después las dos empezaron a reír.
- ¿Tú crees que lo hará? - Preguntó, empezando a subir las escaleras.
La Shinx se encogió de hombros.
- A lo mejor, no lo sé, pero ya va siendo hora de que tome riendas en el asunto, porque él no quiere. Bueno, trata de no pillar lo que tenga Eric, ¿vale? Lo único que no quiero en esta vida es tenerte a ti también moqueando. - Ambas rieron otra vez.
- ¡Vale! Nos vemos luego. - Ambas amigas se separaron, Elly dirigiéndose a donde estaba Eric para ver cómo estaba y Elly buscando a Zed.
Mientras tanto, de vuelta en la entrada, Luca se quedó allí, esperando a que un sorprendido Espeon entrase en casa.
- Eso ha sido raro. Solo os he saludado. - Dijo él bajando del tejado.
Luca simplemente se encogió de hombros, sin tener ni idea de por qué Elly y Lucy habían huido así del Espeon.
- Bueno yo he terminado comprando un lazito rosa para la cola que no puse yo misma en la cesta. Aun así no me ves preguntándoles sobre eso. - Respondió ella. - Sus razones tendrán para no querer estar cerca tuya ahora mismo. ¿Tal vez porque no quieren una bronca sobre lo que pasó antes de la comida?
- En fin, no importa. - Dijo él entrando y, al pasar al lado de la Lucario cuando ésta cerró la puerta, dio un ligero brinco soltando un sorprendido "¡Rii!".
- Ooohoho. ¿Alguien está juguetón esta noche? - Preguntó ella, girándose para ver a su sugerentemente sonriente pareja.
- No sé. Lo que sí sé es que hay un incendio en alguna parte muy cerca de aquí… ¿tal vez se te ocurre algo para apagarlo? - Le dijo sugerentemente y haciendo un gran énfasis cuando había dicho cómo de cerca estaba, mientras caminaba hacia su habitación.
- Bueno, tengo algo de frío. No te importaría encender la calefacción, ¿verdad? - Respondió esta vez ella yendo hacia él y luego entrando en la habitación, agarrándole la cola al entrar.
- Créeme. La caldera está a tope. - Respondió él, cerrando la puerta con su psíquico en cuanto ella tiró de él para adentro por la cola.
Tras unos minutos, Dust regresó de su entrenamiento. Entró a la casa y cerró con llave tras de sí. Se había bañado en el río por lo que no iba a necesitar uno en casa. Se dirigió a la cocina y se hizo con una lata de refresco de cola para luego dirigirse hacia su habitación. Por el camino pasó junto a la puerta de sus padres, oyendo algo que llamó su atención, el joven Riolu de la piedraeterna se paró a escuchar… Solo para luego bajar por las escaleras con algo de prisa, cerrando la puerta al sótano detrás de él. "No es una imagen que quiera en mi cabeza… ¡JAMÁS!" Pensó.
Nada mejor que una tarde tranquila. Sin entrenamiento. Sin salir fuera. Incluso Hadrim les había dado el día libre de peleas de sparring, como había sido la rutina desde el día en que casi se monta un pleito por Dark y Shade durmiendo en el bosque. Lo único que tenían que hacer era tumbarse en el salón o donde les diera la sagradísima gana y hacer lo que les saliera de los-ehm bueno. Dark estaba con Dust en el sótano, los dos disfrutando de una sesión de videojuegos. Hadrim estaba disfrutando de un libro en su pequeño espacio de lectura, siendo este el sillón individual del salón. Natalie estaba haciendo lo mismo en otra esquina de la misma habitación. Luna estaba viendo la tele con Ichiro. Sin embargo, no todos estaban sin nada que hacer. Luca estaba ocupada ayudando a Clara con la colada. Llevando ropa al patio trasero para tenderla a secar. Desde hacía unos días, la Lucario caminaba de forma rara y parecía tener problemas a la hora de sentarse. Casi todo el mundo se había dado cuenta de esto pero nadie había hecho siquiera mención a ello, por lo cual la chacal adulta estaba más que agradecida.
Eso no duraría mucho tiempo, pero por el momento todos los miembros del Equipo Star estaban repartidos por la casa: Eric y Elly, junto con Zed y Lucy, estaban tratando de entenderse con un juego de mesa que Dust les había recomendado. Se llamaba Monopoly, y estaba resultando ser… un tanto peculiar.
- ¿¡Pero porqué le das las verdes!? ¡Nos va a dejar los culos rojos con eso! - Lucy le estaba gritando a Zed, que estaba desesperado, ya que estaba entre la espada y la pared en el juego y en la vida real.
Estaba a punto de darle su propiedad verde a Eric por 500 poké. Era un buen trato… excepto por el hecho de que el Riolu tendría un monopolio después.
- No voy a tener dinero para construir nada Lucy, y necesita el dinero para seguir jugando. - Después apuntó a la Eevee a su derecha. - Ella debería ser tu preocupación. ¡Tiene casas puestas en las amarillas y las rojas, y está a punto de mandarlo a la bancarrota! - El Riolu se defendió de las acusaciones de Lucy mientras Elly tenía una sonrisa de seguridad sobre su posición en el juego.
La partida se alargaría a causa de la suerte de Zed, aunque al final sería Elly quien ganaría al mandar a Lucy a la bancarrota.
Mientras discutían todo esto, Serge estaba hablando con Nox sobre lo que ellos consideraban "cosas de machos", aunque en realidad estaban hablando de las inseguridades del Houndour en referente a Emily, quien estaba pasando mucho más tiempo con Dust que con el tipo fuego. El Pidgeot le riñó por decir esas cosas y trató de darle algunos consejos sobre cómo hacer que Emily se interesara por él una vez más. Jake, por último, estaba ayudando a Luca en todo el proceso de secado de la ropa. Su condición no había escapado los ojos del Sneasel, pero a diferencia de los demás él tenía una pregunta referente a eso, y temía que no se la respondiera si no le preguntaba en ese preciso momento. Debía conocer la respuesta para comprender lo que sus amigos llamaban "emociones" o al menos eso pensaba él. Se acercó a la Lucario, una expresión de calma en su cara, ilustrando a la perfección su paz interior.
- Luca, ¿le puedo hacer una pregunta? - Su voz llegó a las orejas de la Lucario, que paró en su tarea y se giró para mirarle con una sonrisa.
- Claro. Pero tengo que seguir teniendo la ropa. ¿Qué pasa? - Le preguntó al tipo hielo volviendo a meterse en la casa.
- ¿Cuál es el atractivo de participar en sesiones tan duras de coito cuando el resultado final será una disconformidad tan molesta durante un periodo de tiempo tan largo? ¿Vale la pena el placer, o es solo un intento a conformar a tu pareja sentimental cuando atraviesa un periodo de deseos de apareamiento intensos sin fines reproductivos? - Jake preguntó todo esto sin siquiera inmutarse, y tampoco tenía ninguna razón para hacerlo.
Para él no era más que una pregunta lógica y que estaba preguntando puramente desde el punto de vista científico. Mera curiosidad la verdad, solo deseaba conocer lo que significaba el término elusivo de la "emoción." Su falta de conocimiento en el campo le había llevado a hacer esa pregunta a Elly y a Eric en más de una ocasión, pero siempre le decían que lo sabría con el tiempo. Solo esperaba que Luca reaccionara de otra manera.
La Lucario se quedó mirándole un momento. Sonrojándose visiblemente. Sintió el impulso de darle una buena ostia con la zarpa bien abierta y cruzarle la cara por tamaña invasión a su privacidad, pero ella no era de saltar así de primeras, por lo que se contuvo.
- ¡Jake, esa no es una pregunta que nunca se debe preguntar! - Le chilló, más como una hembra adolescente a la que han pillado con las patas mojadas que como una joven adulta y madre. - Es una invasión a la privacidad, por tanto una total falta de respeto. Puedo entender tu curiosidad pero no puedes meterte en lo que hacen otros en su tiempo a solas con sus parejas. - Le dijo intentando permanecer calmada pero con un tono severo en la voz.
Tras esto, esperaba que él no insistiese en la pregunta.
Su respuesta no paró al Sneasel.
- Pero, ¿por qué es un tema tan privado en primer lugar? No soy un pervertido, como Nox o Dust, y carezco de una pareja, por lo que no estoy rompiendo ningún pacto y no traiciono la confianza de nadie. Mi pregunta surge puramente desde el punto de vista científico, mera curiosidad de niños, podría decirse. ¿Qué hay de malo en todo esto? - Inquirió, todavía sin entenderlo.
- Jake. No. Deja de preguntar. - Le dijo ella sacudiendo la cabeza y todavía notablemente sonrojada. - Sólo con preguntar eso te estás metiendo en mi vida privada con Hadrim y, incluso si no quieres, eso es una falta de respeto hacia nosotros dos. Así que por favor, deja de preguntar. - Le volvió a pedir, metiéndose más en la casa e intentando poner fin a esa embarazosa conversación.
Sin embargo, Jake la siguió allá donde iba.
- ¿Pero por qué? ¿Por qué sientes vergüenza al hablar de esto con alguien como yo? No deseo compartir esta información con nadie más, sólo es para uso personal. ¿Y si susodicho momento no llega jamás en mi vida? ¿Y si…?
Según el Sneasel seguía hablando, la vergüenza se convertía en irritación y Luca simplemente no pudo aguantarse más tras lo último que había dicho. La chacal se giró con una mirada de claro enfado y envolvió una de sus zarpas con hielo, que luego se moldeó hasta formar una maza helada que cayó rápidamente sobre la cabeza del tipo hielo, golpeándole de tal manera que lo más seguro era que le creciera un chichón.
- ¡Esa información no es de la incumbencia de nadie salvo mía y de mi pareja! - Le dijo casi rugiendo para luego girarse y marcharse a seguir con sus cosas, gruñendo y aún roja como un tomate, pasando por el salón mientras se dirigía hacia la solana para coger más ropa que tender fuera.
Jake se acarició la cabeza. No estaba enfadado ni dolido por lo que había pasado. Solo muy confundido. Después de ese débil, pero efectivo puñetazo, decidió dejar la conversación, suspirando y poniéndose la mano sobre la cabeza, donde le estaba saliendo un gran chichón, el cual algún otro miembro compararía con aquellos de los dibujos animados.
- Bueno… Supongo que cesaré esta conversación… - Se encorvó hacia delante. - Pero no era necesario que hiciera eso… - Se deprimió un poco, aunque decidió que esperaría a otro momento para preguntárselo otra vez a Eric y Elly.
- Deberías ponerte hielo en ese bulto. - Le dijo Luna al verle entrar en el salón tras una furiosa Lucario tras oír ese… golpe. Jake la miró y asintió. Lo haría… más tarde.
O a lo mejor lo haría en aquel momento, ya que estaba encontrando dificultades a la hora de bloquear el dolor y pensar lógicamente. Se rindió y fue a la cocina, abrió el congelador y cogió una bolsa de hielo para reducir el dolor. Después se dirigió al salón y se sentó en el sofá, presionándose el hielo sobre el chichón creciente sobre su cabeza, arrepintiéndose de haber enfurecido a Luca hasta el punto de atacarle.
Por otra parte, Radius se subía por las paredes de aburrimiento. No tenía ganas de ver la tele ni de jugar videojuegos con sus hermanos, esto haciéndole deambular sin parar por toda la casa. Al menos, hasta que se fijó en Natalie leyendo y decidió ir con ella. Tal vez podría leer él también, ya que hacía mucho que ni siquiera abría un libro por su cuenta. Pero primero fue a la cocina para coger algo de beber, decidiendo llevarle algo a Natalie también. El Eevee del pañuelo llenó un cuenco de zumo de naranja con cuidado no derramar la jarra. Tras esto se agenció una lata de cola para sí mismo. Balanceando el cuenco en su lomo con la cola y cogiendo la alta con la boca, el Eevee volvió al salón y fue hacia donde Natalie estaba leyendo.
El Eevee dejó su lata en el suelo al llegar a su lado, esto haciendo que ella le mirase.
- Hey, Radius. ¿Quieres algo? - Preguntó Natalie sonriendo y echándole el ojo al bol cuidadosamente balanceado sobre su lomo.
- Nada. Solo pensé que te apetecería beber algo y te he traído algo de zumo de naranja. - Respondió él devolviéndole la sonrisa y dejando el bol en el suelo para ella.
- ¡Valla, gracias! - Dijo ella moviendo la cola y con los ojos ligeramente más brillantes.
Después de todo el zumo era casero, exprimido esa misma mañana por Hadrim, quien se había tomado el día para preparar el desayuno también él mismo.
- No hace falta que me las des. - Dijo él. - ¿Qué lees? - Preguntó luego.
Natalie por su parte estaba disfrutando de su bebida un momento, murmurando de gusto para luego levantarse limpiándose el morro y acercándose al libro para dejar a Radius ver la portada.
- Papaito me ha dejado uno de sus libros favoritos para leer ya que me he terminado los míos. - Le dijo.
La Eevee de ojos verdes se había acostumbrado a llamar al Espeon de esa manera y a él no parecía molestarle en absoluto. Es más, disfrutaba que la pequeña Eevee le llamase por lo que para ella era un apodo.
Marcando la página, Natalie cerró el libro, dejando ver el título "Heart's Journey". La portada era un arte combinado: por un lado se había dibujado a un Jolteon de pelaje plateado y ojos esmeralda, situado de perfil con una mirada melancólica, denotando que echa de menos a alguien. Por el otro se había dibujado a un Luxray mirando al frente. Su pelaje siendo azul y negro, pero el tono de azul era más intenso, similar al de una zona del mar muy profunda y sus ojos tenían un brillo cálido y calmado mientras el Pokémon mantenía una expresión muy de la realeza. En el centro del arte se había dibujado una corona hecha de madera, decorada con intrincaciones de oro y hojas otoñales, rematada con un topacio en la zona central de la parte frontal de la misma.
- ¡Ah! ¡Conozco este libro! - Dijo él, entusiasmado de pronto, con la cola moviéndose de lado a lado. - ¡Me encanta! ¡Todas las aventuras que vive el Jolteon mientras intenta volver a casa con esa Leafeon, y también las peleas de ese Luxray! - Dijo, con un hype tremendo de repente, lo cual hizo que Nat riese ligeramente.
- Calma, chico trueno. Todavía no lo he leído, solo estoy empezándolo. - Le dijo sonriéndole, haciendo que el joven macho Eevee se sonrojase mientras la miraba. - Entonces… ¿Te gusta leer? - Preguntó ella intentando evitar un silencio incómodo.
- Sí. Mucho. - Respondió él.
- ¿Quieres leerlo conmigo? - Le ofreció.
Las orejas del Eevee del pañuelo se levantaron de golpe y su cola empezó a moverse al tiempo que él empezó a asentir rápidamente y ella le ofreció un sitio a su lado.
Los dos Eevee pasaron horas leyendo el libro y avisando al otro cuando se podía pasar página. Leyeron unos cuantos cientos de páginas antes de decidir parar.
- ¡Macho! No me canso de esta historia. - Dijo Rad. - Me encanta Voltage. ¡Cómo se enfrenta a sus enemigos y siempre sale vencedor! - Dijo posando con orgullo, incluso hinchando el pecho ligeramente.
Natalie solo rio ligeramente de nuevo por la situación, haciendo que Rad se sonrojase de nuevo.
- A mí me gusta como lo único que tiene en la cabeza es volver a casa con su amada después de lo que pasó al principio y como siempre rechaza a otras que intentan atraerle. Por otra parte también me gusta como el Príncipe Xen siempre pone a su pueblo por primero que él. Y, sobre todo, ¡como la princesa Autumn se niega a aceptar a otro pretendiente que no sea su amado caballero! - Dijo Natalie, chillando un poquito al final de lo que había dicho con una gran sonrisa.
Radius por su parte solo hablaba de las escenas de las peleas del libro, como cualquier cachorrito haría, algo que la mente adolescente de ella encontró muy mono.
- Ya aprenderás a apreciar algo más que las escenas de las batallas. - Le dijo. - Como esas en las que los personajes se abrazan, se besan, se hacen carantoñas… - Empezó a enlistar, pero se detuvo, riendo al ver las caras que estaba poniendo Rad hacia toda su lista.
- ¡Nunca! - Respondió él siguiendo la palabra con un pequeño gruñido fingido.
Algo que solo hizo que Nat sonriera más, divirtiéndose, y que no pudo evitar encontrar extremadamente mono.
Hadrim levantó la mirada de su propio libro para mirar a los dos cachorros mientras estos hablaban del libro y sus escenas. Una sonrisa se abrió paso en su hocico al verles y luego el Espeon regresó a su lectura. Mientras tanto, Dark miraba desde la puerta del pasillo. Le gustaba ver a su hermanita disfrutando y pasándolo bien. Sonriendo y siendo feliz. Pero algo le impedía sonreír ante la escena ante sus ojos. Al final, el Zoroark se giró y se volvió hacia el sótano llevando consigo un cubo de roscas de mantequilla y dos vasos llenos de hielo.
Rayrudan: Well. But if it isn't a cute bounding chapter this one? Bueno espero que os haya gustado este "pequeño" capítulo en el que decidí hacer que mis personajes estrecharan algo más sus lazos y que vosotros los leyérais, espero que lo hayáis disfrutado, ha sido divertido escribirlo. Esta vez estoy solo y no hay mucho más que decir, este capítulo me ha hecho sonreír mientras lo comprobaba… espero que a vosotros también cuando lo leáis. Un saludo y pronto vendrá el próximo! estad atentos!
