Nota: Simultáneamente a los acontecimientos de Extra/Last Game (Que evidentemente aun no he podido ver T_T), Akashi deja ver su buen corazón y Takao sufre.
He de decirlo, Akashi inicialmente no me agradaba en lo absoluto.
Creo que es culpa del fanfiction que le tenga tanto cariño ahora a este pelirrojo yandere idiota.


•·.·´`·.·•Akashi•·.·´`·.·•


Akashi se preguntaba por qué no lo había notado antes.

La victoria contra esos estadounidenses había sido difícil y hasta cierto punto un trago amargo difícil de soportar. No podía decir que se sintiera feliz, después de tener que liberar a esa parte suya de una vez y para siempre. Kise y Murasakibara ahora estaban en muy malas condiciones por culpa de su falta de visión y de estrategia como capitán; Aomine y Kagami no se dirigían la palabra desde terminado el partido, y sólo se enviaban miradas asesinas de un lado de la banca al otro -¡vaya que su química era de lo peor!. Solo Kuroko y Midorima parecían ser humanos semi normales, y eso ya era una exageración. Sin embargo, había otra persona a la cual Akashi sentía haberle causado mayores estragos durante todo este teatro, y esa persona ni siquiera se había levantado de la banca en todo el partido.

Takao. Desde hace más de media hora, cada que Akashi volteaba a ver al moreno podía asegurar que éste le devolvía una mirada de desconfianza, a pesar de su evidente emoción por el partido. Una vez terminado el juego y que los gritos de alabanza de los espectadores, las managers y el entrenador habían disminuido, todos estaban en un momento de enfriamiento después de tanta actividad física. A partir de entonces, el ánimo del base de Shutoku parecía empeorar con cada minuto que pasaba. Midorima casi no le prestaba atención, quien celebraba de manera discreta con el resto del equipo ganador. Takao, a pesar de poner un falso frente de alegría y orgullo, le dejaba ver a Akashi que se encontraba profundamente molesto.

El capitán podía suponer por qué… si se ponía en los zapatos de Takao, entendía perfectamente la causa de sus molestias. Por lo menos ese Akashi que se encontraba ahí y ahora lo hacía: debería ser infinitamente difícil ver a otro realizar esa técnica tan querida y practicada por ambos con tanta facilidad, y fingir que sentía alegría por verlos triunfar sólo lo hacía sentir más miserable y más ansioso de querer unirse a la masacre. Akashi nunca podría serle sincero al cien por ciento a Takao… pero debía intentarlo.

-¿Puedo hablarte por un segundo a solas, Takao-kun?- Dijo el pelirrojo con una voz educada y calmada, aunque demostraba su cansancio en cada palabra. El muchacho de los ojos de halcón alzó la vista, con la misma desconfianza de siempre impresa en sus pupilas. Sin embargo, asintió y lo siguió a una parte más retirada de la cancha. Por el rabillo del ojo, pudo observar cómo Shin-chan volteaba la mirada para verlos separarse del resto, a la vez que un gesto confuso y algo tenso se apoderaba de su rostro. Takao sonrió discreta y melancólicamente para indicarle que todo estaría bien, a pesar de que la expresión de su rostro lo traicionara.

-¿Qué pasa?

-Quería ofrecerte una disculpa.- Akashi hizo una profunda reverencia, que dejó a Takao más confundido de lo que ya estaba.

-¿Huh? ¿De qué estás hablando? ¡Ganamos, Akashi! Hicieron un excelente trabajo… gah, ¡me hubiera gustado estar allí!

-Lo sé. Es por eso que te pido perdón. Sé que Midorima-kun lo consultó contigo y debiste de haber estado seguro de que pasaría, pero no debí haber hecho ese pase con él sin haberlo discutido contigo primero, dado que era el capitán y estábamos en el mismo equipo. Espero puedas disculparme.

-Qué va, me caes mejor cuando no estás en modo Emperador.- Dijo Takao con una risita y le dio una palmada al pelirrojo en el hombro. -No te preocupes, no soy tan inmaduro como para no entender la situación y enojarme sin sentido.

-Pero no eres lo suficiente maduro como para pretender que no te molesta.

-Hah… quizá en eso sí tienes razón.- Takao se rió, por primera vez de manera genuina desde que Akashi notó lo herido que se veía el moreno sentado en la banca. -Dejemos el asunto por la paz, ¿Ok? Hasta que no termine la celebración y Kagetora-san no haya terminado de pagar la cuenta del restaurante, sigues siendo el capitán y seguimos siendo compañeros. No hard feelings~

-Takao-kun…- Akashi se detuvo un segundo a pensar lo siguiente que iba a decirle. Tal vez no era muy buena idea lanzar esa pedrada al cielo, dado que no tenía nada por certero y podría estar equivocado. Sin embargo, Akashi se equivocaba en muy pocas y raras ocasiones. -¿Has pensado en decirle lo que sientes?

-Creo que Nash te golpeó muy fuerte la cabeza.

-Deberías de hacerlo. Shintaro… no, Midorima-kun me dijo algo mientras planeábamos cómo hacer el tiro en el entrenamiento. Sabía que mis pases no fallarían, pero estaba consciente de que era más bien por mis habilidades y no por la confianza que tiene depositada en mi. En mi confía porque sabe de lo que soy capaz… en ti tiene una confianza completamente ciega, lo cual es impresionante viniendo de su parte. Midorima-kun te aprecia demasiado, espero que lo sepas.

Para este momento, Takao se había sonrojado de un tono de escarlata más fuerte que el cabello del mismísimo Akashi. En efecto, rara vez se equivocaba, y ahora sí había dado justo en el clavo.

-Bueno, eso es un asunto entre Shin-chan y yo, Akashi, pero gracias… en serio gracias.- El base de Shutoku se arregló el cabello con los dedos y se encaminó de regreso al resto del grupo, con el capitán siguiendo unos pasos atrás. Sin embargo, el muchacho se detuvo, y aun de espaldas le dijo con un tono frío y mordaz, -Pero si vuelves a atreverte a hacer nuestro pase, te aseguro que no te gustará verme molesto, Seijuro.

Por primera vez en su vida, Akashi trago saliva, nervioso. Algo en las palabras y los furiosos ojos de Takao le hizo creer que en serio podía estar en peligro si se dignaba a volver a hacer algo tan idiota como llevarle la contraria. Quien sabe, quizá fue el uso de su nombre de pila y el hecho de que el moreno le había recordado tanto a esa otra parte suya que había quedado enterrada muy debajo de su ser.

Eso no ayudaba nada al hecho de que Takao seguramente cometería doble homicidio si le contara todo lo que Midorima le dijo en el último día de entrenamiento, que volvió a repetirle ahora que se habían sentado juntos en la banca minutos antes. Por eso sabía que no podía ser completamente honesto con él.

-Prométeme que no dejarás que Takao entre en la segunda mitad, Akashi.- Le murmuró con una voz preocupada y ronca por el agotamiento.

-Kazunari es un jugador bastante competente, Shintaro… ¿por qué la insistencia?

-Puede que Takao tenga un potencial bastante cercano al de la Generación de los Milagros, pero no se ha desarrollado por completo todavía. Si entra al campo, esos monstruos lo van a masacrar.

-¿Te preocupas por él?

-Es mi compañero… es mi trabajo ver que esté bien.

-Ya veo. Tendremos que esforzarnos el triple para que no tenga que cubrir a ninguno. ¿Entiendes lo que eso significa, verdad?

Definitivamente, sí Takao se enterara seguramente los mataría a los dos y se reiría macabramente mientras lo hacía. Akashi sonrió ante las amenazas de Takao y asintió con la cabeza sin agregar más palabras al asunto.

El capitán de Rakuzan se detuvo por un segundo, cuando todas las piezas del rompecabezas encajaron por fin. Se había tardado demasiado en darse cuenta que lo que sentían era mutuo.


Nota: Quizá es un concepto algo sobrevalorado, pero la idea de Akashi sintiendo remordimiento por copiar el pase a Kazu me pone loquita. Siento que, a pesar de cierta rivalidad y un odio (no tan) injustificado por parte de Takao, estos dos podrían ser muy buenos amigos.