Ewole! E aquí otro capítulo más de esta historia. Uno más que añadir a la larga lista hehe. Bueno sin más no voy a extenderme con nada más porque... bueno no hay nada en lo que extenderse... Bueno sin más dejo la panfletera de siempre.

Disclaimer: No clamo posesión sobre nada relacionado con Pokémon, si yo fuese el dueño de pokémon la próxima temporada saldría con la misma irregularidad que este fanfic xDDD. Nah fuera bromas. Pokémon y sus regiones originales pertenecen a GF y TPC. Yo y Eric566 solo clamamos posesión sobre nuestros peronsajes y la región inventada en la que se desarrollan los eventos de esta historia pero nada más. Hacemos esta historia por diversión y por vosotros gente, sin ánimo de lucro y queriendo daros una gran historia que os entretenga mientras esperamos la llegada de los próximos juegos de pokémon... quien sabe, tal vez incluso los siguientes a estos... hehe solo el tiempo lo dirá.

Sin más! Os dejo con el capítulo Coged las palomitas y el refresco y disfrutad!


Una tarde tranquila. Todo el mundo estaba a lo suyo. Yendo a los turnos de tarde en sus trabajos, dando un paseo, haciendo algo de ejercicio, de compras solos o con amigos. Básicamente cada cual a sus asuntos. En una casa a las afueras del pueblo, un chico estaba metiendo a dos Pokémon en la casa tras haberlos cogido en brazos en el patio, los dos estaban inconscientes. Los llevó al salón y los dejó con cuidado en el sofá.

- ¿Les has encontrado Ichi? - Preguntó Clara, su hijo se giró para mirarla y negó con la cabeza.

- No. He mirado por los alrededores, pero no he encontrado ni a Lucy ni a Zed. - Respondió él. - ¿Qué hay de Hadrim y Elly?

- Estaban en la habitación de Had. Los dos desmayados y con cristales rotos por el suelo. Por suerte no se han cortado. Les he dejado en la cama y ahora voy a limpiar la habitación. - Respondió ella con calma e Ichiro soltó un suspiro de alivio.

En la habitación, la Eevee empezó a despertar. Sus ojos celestinos se abrieron despacio. Su visión al principio estaba un poco borrosa, pero no tardó en aclarar. Fue entonces cuando se encontró cara a cara con cierto Espeon con un zafiro en la frente. Al verle, se sentó de un brinco, sorprendida por esto, y miró alrededor, temiendo que alguien la hubiese visto. Sin embargo, lo que ella vio fue la habitación vacía, algunos cristales rotos en el suelo y una pelota bajo la ventana rota.

Mientras todo esto pasaba, un Sneasel aparentemente durmiendo estaba regresando poco a poco al mundo real. Lo primero que notó fue que había algo pesado sobre su pecho, abriendo los ojos para observar el objeto. Había un gran libro, muy grueso, el cual parecía que se les había caído encima al quedarse dormidos, ya que su pecho dolía un poco. Bajaron las manos para quitárselo de encima… y fue aquel el momento que se vio las manos, o más bien garras, aunque de tres dedos. Elly se miró a sí misma, aturdida al principio, observando estas nuevas extremidades, que eran más largas que sus patas normales y de un color azul oscuro, muy distinto al de su pelaje marrón…

- Un momento, ¡¿qué?! - Se levantó de su sitio y tiró el libro al suelo para poder mirarse mejor.

No existía margen de error: Estaba mirando a un cuerpo que no era suyo, sino que pertenecía a otra persona; en concreto a Jake, algo que descubrió al analizarse lentamente. Una Eevee dentro del cuerpo de un Sneasel… esto no era bueno.

Natalie estaba confusa. Cuando bajó de la cama se dio cuenta de que su punto de mira parecía estar más alto de lo normal. Al mirarse a sí misma no le pareció ver diferencias… a excepción de que de por sí, se notaba más alta. "¿Qué...? ¿He crecido de repente?" La Eevee salió de la habitación y se dirigió hacia el baño, buscando un espejo en el que poder verse mejor. Por el camino se cruzó con Clara.

- Ya te has despertado. ¿Has dormido bien? - le preguntó la mujer con una sonrisa.

- Ha sido un poco durante un mo...men...to… - Natalie respondió, perdiendo el hilo hacia el final de lo que decía, sus orejas captando una voz que salía de su boca y que no era la suya, ni siquiera escuchó la respuesta de Clara.

Esto era cada vez más raro. Con algo más de prisa, Nat se dirigió al baño y buscó un espejo. Teniendo que saltar sobre el lavamanos para poder verse a cuerpo entero. Y sus ojos se abrieron como platos en cuanto su mirada se cruzó con la de su reflejo. Tras un poco se dio cuenta de que esos no eran sus ojos y pensar en lo que estaba pasando hizo que sintiera un escalofrío en el lomo. La voz, el tamaño y los ojos. "¿¡Pero qué coj-!? ¿¡Qué coño hago en el cuerpo de Elly!?" Se preguntó, casi en pánico, y retrocediendo, llegando al punto de no pisar nada en un paso y caer del lavamanos al suelo sobre un costado. Nat murmuró una disculpa por esto… y por esto se sintió estúpida. Tras levantarse salió de allí y buscó a alguien, quien fuera, que estuviese despierto y que supiese que estaba pasando.

Al llegar al salón se encontró con Jake y se le acercó.

- Jake. - llamó al Sneasel.

Natalie estaba de los nervios en ese momento, pero aun así intentó explicarle su situación. Mientras tanto, Elly lo estaba flipando, ya que ella misma le estaba hablando… ¡y se refería a ella como si fuera Jake!

- Espera… ¡¿Quién eres tú?! ¡¿Y qué haces dentro de mi cuerpo?! - La antigua Eevee se levantó del sillón y se precipitó al suelo, dándose de bruces contra la madera. No recordaba que ya no estaba a cuatro patas y que las medidas de aquel cuerpo eran mucho más distintas que las del suyo.

Natalie dejó de hablar cuando él empezó, mirándole raro cuando dijo aquello sobre su cuerpo.

- ¿Elly? - Preguntó para luego acercarse a él… ella cuando cayó al suelo. - ¿Estás bien? - Preguntó, ofreciéndole su ayuda para levantarse. - Soy Natalie, me he despertado en tu cuerpo. Pensaba que era la única. ¿Sabes algo de lo que está pasando? - Informó e inquirió a su amiga, frenándose a sí misma antes de que empezase a soltar lo primero que le pasase por la cabeza como cada vez que se ponía así de nerviosa.

- Estás… ¿en mi cuerpo? Bueno… en todo lo que cabe, esto es un alivio. - Consiguió levantarse, poniéndose de pies y meciéndose hacia delante y hacia atrás, corriendo el riesgo de perder el equilibrio una vez más hasta que agarró el brazo del sillón para evitar merendarse el suelo otra vez. - De todos los Pokémon que hay en esta casa, estoy contenta de que te haya tocado mi cuerpo… los otros siendo Eric y Jake… y a lo mejor Lucy, pero ella es un poco… ya sabes. - Dijo esto en broma, ya que no le habría importado que la Shinx se hubiera encontrado en su cuerpo… pero ese pensamiento hizo que se diera cuenta de una terrible verdad.

- Un momento… tú estás en mi cuerpo, y… yo en el de Jake… ¡¿dónde narices está Jake?! ¡¿Y quién está en tu cuerpo?! - La Eevee se dio cuenta en este instante de la situación en la que estaban.

Si solo hubieran sido ella y Natalie, no sería una gran complicación… ¿pero qué le había pasado a sus amigos? ¿Habrían sufrido también este intercambio?

Como si de una broma se tratase, oyeron un chillido agudo, y un Pokémon salió corriendo en su dirección. Era otra Eevee, aunque era más pequeña que Elly… y su pelaje era de un característico color plateado. Se puso justo enfrente de Elly, que estaba en el cuerpo de Jake y le saltó encima, tirándola al suelo, por fin reconociendo el cuerpo de Shade, que comenzó a gritar. - ¡¿Quién eres, maldito ladrón de cuerpos?! ¡¿Cómo osas trasladar mi consciencia desde mi cuerpo a otro?! ¡Devuélveme a mi cuerpo en este instante o encontraré a Elly para que acabe contigo, criatura vil y ruin! - La manera de hablar del Eevee le delataron.

- ¡¿Jake?! ¿Eres tú? ¡Soy yo, Elly, estoy atrapada en tu cuerpo! - En cuanto Elly dijo esto, el antiguo Sneasel la miró, confundido, y después miró a la Eevee que tenía al lado. Era Elly, pero… su propio cuerpo le estaba diciendo que él era Elly… Se bajó de sí mismo.

- ¿Cómo? Pero… esto es… imposible. ¿Qué… cómo? - Aquello era demasiado incluso para la mente analítica del Sneasel, que aún no entendía qué estaba pasando.

- De locos, ¿verdad? - Dijo la otra Eevee. - Natalie por aquí y, tan difícil de creer como es, Elly está diciendo la verdad. - Añadió.

Jake se sentó, limpiándose un sudor invisible de la frente.

- Esto es inconcebible… Era una tarde normal y tranquila… y entonces decidisteis modificar las propiedades de la cúpula… - Sus nuevas orejas se pusieron de punta. - ¡Eso es! ¡Esa es la clave! Elly, ¡¿pasó algo mientras tú y Hadrim modificabais el escudo y sus capacidades?! - Elly le dio vueltas a lo que le acababa de decir el Sneasel.

- Recuerdo que me estaba concentrando con los ojos cerrados… notaba las mentes de todos los que estamos en la casa… y lo próximo que recuerdo es que algo me dió en la cabeza y todo me dio vueltas, como si estuviera volando… Acto seguido me quedó inconsciente y después despierto en tu cuerpo. - Su respuesta no estaba muy bien estructurada, pero eso fue todo lo que pudo hacer, porque toda aquella sección de su memoria era un lío.

Natalie estaba a punto de hablar cuando su propia voz le entró por las orejas, haciendo que mirase hacia el sofá, viéndose a sí misma mirándose las patas tras haber soltado un grito que no había despertado al resto probablemente porque todos estaban KO.

- ¿¡Pero qué coño!? ¿¡No era ningún sueño raro!? ¿¡Por qué!? ¿¡Dónde está mi fuego!? ¿¡Mi pelaje!? ¿¡Mis otras cinco colas!? - Definitivamente, Luna estaba teniendo una leve crisis de ansiedad, su respiración acelerada y ella moviéndose sin parar hasta que se cayó del sofá al suelo.

Fue entonces cuando vio a los otros tres Pokémon despiertos y esos orbes esmeralda se centraron en Natalie.

- ¡TÚ! ¿¡Qué habéis hecho vosotros dos!? ¡Si esto es una broma no tiene ni puta gracia! - Soltó acercándose a la Eevee más grande.

Natalie por su parte retrocedió hasta dar con la pared.

- Uh… Cálmate Luna. Esto ha sido un accidente. - Dijo Nat intentando calmar a la otra hembra estresada, pero Luna seguía mostrando los colmillos.

En un cuerpo tan pequeño la visión podría haber llegado a ser una monada… de no ser por el tono tan serio del que estaba haciendo uso la otra.

- ¿¡Quieres que me calme!? ¡He perdido mi fuego! ¡He perdido casi todas las colas y estoy en el cuerpo más pequeño de esta casa! ¡Si no lo arreglas me aseguraré de recuperar mi tipo anterior para ayer! - Dijo angustiada, pero esta amenaza hizo que Natalie la mirara.

¿¡De verdad estaba dispuesta a tomar la decisión en su lugar!?

- ¿¡Por qué-!? ¡Oye! ¡No he sido yo quien ha provocado que toda esta mierda esté pasando! ¡Si te atreves a acercarte a una piedra fuego mientras estés en mi cuerpo me encargaré personalmente de que realmente pierdas cinco de tus colas! - Le soltó Natalie, enfurecida y no por poco.

Una vez hecho no hay vuelta atrás con la situación con la que la anteriormente Vulpix estaba amenazando.

- ¡Silencio, hembras irracionales! ¡Para empezar, la Elly con la que estás hablando no es Elly, Luna! En realidad es Natalie, cuya conciencia se ha quedado atrapada en el cuerpo de Elly. Soy Jake, que ahora mismo está preso en el cuerpo de Shade, y Elly se encuentra en el mío. Además, ninguno de nosotros sabemos lo que ha pasado, y nadie pretendía que esto pasara… ¡así que contén tu furia! - El Sneasel no iba a permitir que empezaran a discutir sobre temas tan triviales.

- ¡Tú no te metas machista corazón de hielo! - Le soltó Luna para luego sentarse y volver a mirarse de arriba a abajo.

Natalie también se sentó, respirando profundamente un intento de calmarse. Pero el daño ya estaba hecho, y Jake estaba cabreadísimo.

- ¡¿Cómo osas, zorra ignorante?! ¡Defiendo la idea de que las hembras y los machos son iguales y que pueden ser capaces de ser genios o completos idiotas! ¡Y tú, Luna, me temo que estás inclinándote hacia la segunda opción! - Las palabras de Jake eran muy raras, especialmente cuando salían de la boca de Shade.

- Luna, por favor, cálmate. Encontraremos una manera de solucionar esto, pero primero tenemos que saber qué ha pasado. - Dijo Natalie para luego volver a mirar a Elly. - Cuando desperté recuerdo haber visto cristales rotos en el suelo y una pelota bajo la ventana rota. ¿Te sirve de ayuda? - Le dijo a la ahora Sneasel a ver si esta información ayudaba en algo.

- Una pelota… - Miró a sus amigos, sus ojos parándose sobre el Pokémon que decía ser Luna, momento en el cual tuvo una revelación. - ¡Una pelota! - Gritó esto con júbilo, sus ojos clavándose en los de Luna. - ¿No estabais jugando fuera en el patio trasero con una pelota antes de que todo esto empezara? - Le estaba dirigiendo una mirada acusadora.

- Sí. Radius, Shade y yo estábamos jugando en el patio de atrás con la pelota, pero la ventana de Hadrim da a un lado de la casa. - Dijo, pero al poco recordó. - Hasta que Rad pasó la bola tan fuerte que tuvimos que seguirla hasta ese lado y al pasarla yo… la colé por la ventana. - Terminó, bajando las orejas, avergonzada. - ¡Daw, mierda! -soltó.

Lo que ocurrió después sólo ocurriría pocas veces más en la historia del Equipo Star, ya que fue el momento en el que Jake y Elly unieron sus fuerzas para regañar a Luna. La criticaron, la riñeron, y Jake soltó algunos insultos bastante escondidos que Luna no entendió, pero que Elly si captó e hizo que le dirigiera algunas miradas de reproche, indicándole que dejara de decir esas cosas.

- ¡Vale! ¡Vale! ¡Ya sé que fui yo quien te dio con la pelota en la cabeza, pero no lo sabía hasta ahora, leñe! - Dijo mirando hacia otro lado, sus mejillas todavía rosadas por la vergüenza, esas palabras siendo su forma más suave de pedirles que dejaran de repetirlo.

Elly suspiró.

- Mira que la hemos liado bien… lo peor de todo es que a causa del tipo de Pokémon que es Jake, no voy a ser capaz de utilizar mis poderes psíquicos para revertir todo esto… así que vamos a cruzar los dedos y esperemos que Hadrim no haya acabado en un cuerpo que también inhiba sus poderes. - Se estaba empezando a preocupar bastante.

- Esperemos, sí. Tiene una probabilidad de tres entre doce de acabar en el cuerpo de tipo un siniestro. - Dijo Natalie.

En cuanto dijo esto, oyeron un grito desde fuera. Los cuatro que había allí se miraron entre ellos, y el primero en echar a correr fue Jake. Elly trata de seguirlo, pero se tropieza y casi cae de bruces, recurriendo a usar los muebles para acercarse lentamente a la puerta. Luna no perdió ni un momento en correr tras él para saber qué estaba pasando mientras que Natalie se acercó a Elly para ofrecerle ayuda una vez más y así poder seguir a los otros dos. Elly aceptó amablemente la ayuda, y ambas avanzaron hacia el patio.

Al salir fuera se encontraron a… Dark, que estaba colgando boca abajo de una rama y dejándose los pulmones gritando lo más alto que podía. Justo debajo de él vieron a Luna, que estaba dando botes en el mismo sitio, mirando al tipo siniestro.

- ¡Espera ahí, Emily, voy a ir a por algo para que caigas segura! - La tipo fuego salió corriendo, su identidad manteniéndose un misterio para todos.

Jake ocupó su lugar, moviéndose como si siempre hubiera ido a cuatro patas, mirando al Pokémon colgante. Elly soltó un suspiro de alivio al oír la conversación que esos dos estaban teniendo.

- Bueno… eso solo nos deja dos tipo siniestro libres… por favor, que no esté en el cuerpo de Zed o Nox… - Miró al Zoroark. - Emily, ¿eres tú? - No recibió ninguna respuesta clara, aunque lo supuso a raíz de sus reacciones. - Muy bien, cálmate… ¿alguien sabe qué podemos hacer para ayudarla a bajar?

Jake negó con la cabeza.

- Mi cuerpo actual es demasiado pequeño, y podría ser herido de gravedad si me posicionase para ablandar la caída… y lo mismo es aplicable a mi cuerpo original, así que no intentes nada arriesgado, ¿vale? - Elly asintió, algo molesta, ya que el Sneasel priorizaba su propio cuerpo antes que el dolor que le produciría a ella que un Zoroark le cayera encima.

- El cuerpo de Dark puede que no haya terminado de crecer aún, pero aun así es demasiado grande como para que ninguno de nosotros amortigüe la caída. - Natalie comentó, pensando. - Luca sería de buena ayuda ahora mismo… o quien quiera que esté en su cuerpo. - Ella ya tenía asumido que todos habían cambiado de cuerpo, teniendo en cuenta que todos los que se habían despertado estaban en el cuerpo de otro.

Fue entonces cuando oyeron otro grito más. Esta vez era el de una hembra, aunque a estas alturas nadie podía estar seguro de ello.

- ¡Noooooooooooooooooooooooooo! - El grito era de puro horror y desdicha, y de la casa salió corriendo Luca, cubierta en sopa y verduras, probablemente lo que quedaba de la comida de aquel día.

Empezó a mover los brazos de arriba a abajo, como si quisiera coger vuelo, pero acabó rindiéndose, arrodillándose y cubriéndose la cara, sollozando.

- ¿Por qué…? ¡¿Por qué?! - Levantó un puño y miró acusadoramente al cielo. - ¡¿Por qué eres tan cruel conmigo?! ¡¿Qué he hecho para merecerme todo esto?! ¡Maldita seas, diosa de la fortuna! ¡¿Por qué me has abandonado?! - Siguió y siguió hablando en rima y prosa, por lo cual su identidad ya no era un gran misterio.

- Diez Poké a que acabamos de encontrar a Serge. - Comentó Luna, observando semejante escenita.

- Parece ser. - Dijo Natalie, contando el porcentaje en su cabeza pero no diciéndolo en alto, y mordiéndose el labio inferior, ya que contaba dos entre diez.

- Pero si está más claro que el agua… - Elly dijo, mientras que Jake se quedaba callado.

Sabía que el pájaro intentaba parecer dramático, pero le estaba saliendo muy mal la jugada, ya que tenía una pinta ridícula.

En ese preciso instante, el Lucario se giró y clavó los ojos en el grupo, más precisamente en la Eevee más grande del grupo, dentro de la cual estaba Natalie. Serge pegó a correr y la agarró, sacudiéndola como si fuera un pelele.

- ¡¿Elly, qué has hecho!? ¡¿Por qué estoy dentro del cuerpo de otro Pokémon?! ¡¿Y por qué no tengo alas?! ¡¿Por qué no puedo volar Elly?! ¡Necesito volar! ¡Volar es mi vida, mi pasión! ¡Arréglalo, por favor, arréglalo por lo que más quieras, arréglaloooooooooooo! - Estaba empezando a perder la cordura, y el hecho de que estas palabras salían del cuerpo de Luca solo hacía la situación más ridícula.

Pobre Natalie acabó con espirales en los ojos por tanto zarandeo que el Lucario le estaba dando, intentando decirle que ella no era Elly.

- Serge. No eres el único que ha intercambiado cuerpos y esa es Natalie ahora mismo. - le informó. - Elly está justo ahí. - Añadió y señaló al Sneasel que estaba intentando como podía mantenerse sobre dos patas. Tarea dificultada más por la ausencia de Natalie. Viendo esto, Luna se apresuró a su lado para ofrecerle apoyo, olvidándose de que ahora era más pequeña que antes. Aun así tal vez podría ser de alguna ayuda.

No era lo suficiéntemente alta, pero en vez de quejarse Elly maldijo la altura del propio Sneasel, ya que estaba de pie y no podía usar a Natalie como un soporte. El Sneasel tampoco era muy alto, así que lo único que podía hacer era quedarse quieta, mantener ese equilibrio y rezar a todos los astros para que Serge no desatara todas sus emociones sobre su frágil forma. Afortunadamente, no fue así, y Serge dejó a la Eevee que tenía entre brazos en el suelo para después mirar a Elly.

- Muy bien… ¿puedes explicarme que es lo que ha pasado? - Elly contó la misma historia por tercera vez consecutiva aquella mañana, aunque omitió intencionadamente el hecho de que Luna era uno de los culpables de todo aquel lío. Esa información no les habría ayudado para nada en aquel momento.

- Bueno, pues entonces nos va a tocar encontrar a todo el mundo y luego jugar al mayor juego de "¿Quién es quién?" de toda la historia, ¿no? ¡Está chupado! - Incluso en momentos como ese, no podía evitar decir comentarios graciosos como aquel.

- Siempre positivo, ¿eh? - Le preguntó Natalie en cuanto se recuperó del mareo, levantándose y yendo de nuevo junto a Elly para ayudarla.

Oyeron otro grito, y todo el mundo miró al Zoroark invertido, recordando de repente que se suponía que deberían estar haciendo.

- Ah… cierto. Serge, ¿podrías ser tan amable de ayudar a Emily a bajar de esa rama? - Jake se lo pregunto en un tono muy extraño, que hacía que pareciera más una orden que una petición.

Sin embargo, Serge pilló la referencia.

- Vaya, no sabía que te gustase ese tipo de literatura… - Se acercó al Pokémon que necesitaba ayuda y abrió los brazos. - ¡Muy bien Emily, escúchame atentamente! Vas a tener que dejarte caer, pero voy a agarrar antes de que llegues al suelo, ¿vale? A la de tr… - Antes de que pudiera terminar de hablar, la cara del Zoroark cambió de ansiedad a alegría y soltó la rama.

Soltó un gritito de alegría, y Serge gritó en horror cuando se le precipitó encima, pero no tuvo el tiempo suficiente para apartarse y fue aplastado por el peso de Dark, incluso estando dentro del cuerpo de Luca le dolió… y bastante. Sin embargo, ella no sintió gran cosa.

Se le quitó de encima con un saltito, y después se giró para mirar su lona de aterrizaje improvisada.

- ¡Gracias, Luca! - Todo el mundo la miró, bastante confundidos, pero Elly supuso que estaba tan distraída en su pequeño mundo que no se había dado cuenta de lo que acababa de pasar.

Al conseguir imperdile que se fuera por ahí sin siquiera hablarles, le contaron toda la historia una vez más.

- ¡Wow, eso suena super duper guay! Ya me estaba preguntado porque Luna se estaba haciendo llamar Nox… - Todo el mundo la miró al dejar caer aquella bomba, para luego mirar a Luna, algo preocupados.

- Una cosa, ¿qué tal si esperamos a que estemos todos juntos antes de expli-? ¿¡Qué acabas de decir!? - Empezó Luna pero entonces lo que Emily había dicho le entró por las orejas y su cerebro lo procesó, interrumpiéndose a sí misma en mitad de lo que estaba diciendo y mirando a Emily.

La Zoroark estaba sobre las cuatro patas y gracias que la estructura de ese cuerpo se lo permitía, si no, Emily estaría de lo más incómoda.

- ¡No! ¡Ese… Cabezota no puede tener mi cuerpo! ¡De todos los que podrían haber acabado ahí tenía que ser él! ¡Más vale que no intente nada! - Soltó, volviendo a respirar pausadamente para calmarse antes de explotar otra vez, igual que antes.

- Pues mira quién viene hacia acá… - Serge dijo esto al levantarse y reajustarse la espalda, gesto que hizo con intención cómica, más que otra cosa.

Nox dio la vuelta a la esquina y miró al grupo, específicamente al Zoroark.

- Joder, ¡¿enserio?! ¡La única vez que intento ser un héroe y todo un "caballero" y me hacéis esto! - Se quejó y le pegó una patada a los palos con rabia, acercándose. - Elly, ¿se puede saber de qué narices va todo esto? - Después se dio cuenta de la mirada mortífera que le estaba dirigiendo Natalie. - ¿Y a ti qué mosca que ha picado? ¿Le pasa algo a mi cara, aparte de que sea la de una hembra de malos humos y cabezota? - De alguna manera consiguió repetir el mismo insulto que Luna había dicho cuando él no estaba.

- Nox… - Luna le llamó, por una vez intentando controlar su temperamento en lugar de simplemente meterle un tortazo que le haría girar como un trompo. - Esa en el cuerpo de Elly es Natalie. Elly está justo a su lado… Lo explicaremos todo cuando estemos todos. - Le dijo, no revelándose todavía, pero que le devolviese el insulto que ella había usado para él antes hizo que quisiera darle una buena ostia.

Nox seguía sin entenderla, pero se hundió de hombros.

- Pues vale… no entiendo de qué va todo esto, pero os seguiré el rollo. - Suspiró y poniéndose junto a ellos, dirigiéndole miradas a Luca, que estaba actuando de manera muy rara.

Natalie no pudo evitar rodar los ojos por esto.

- Mira Nox, estás en el cuerpo de Luna y Emily está en el de Dark. ¿Qué te hace pensar que el resto no hemos cambiado de cuerpos? - Le preguntó ella. - En fin, será mejor que dejemos esto para luego y sigamos buscando a los demás por ahora. Creo que algunos están en el salón. Serge… deberías mirar donde fuera que estuvieras antes de despertarte como Luca. Quien esté en tu cuerpo estará allí, seguro. Y ¿Sabe alguien dónde han ido Lucy y Zed? - Preguntó, intentando mantener una mente fría y concentrarse en lo que había que hacer, que era juntar a todo el mundo en la misma habitación primero y luego hablar del asunto.

- ¡Yo te voy a decir a dónde nos hemos ido, excusa barata de mejor amiga! - De repente, Dust apareció en la escena con cara de malas pulgas, y con otro Riolu detrás, con una cara bastante temerosa y… sonrojado.

Elly lo identificó inmediatamente, ya que es su pareja, pero también identificó al Pokémon que hay dentro. Obviamente, es Zed, y por consecuente, Lucy estaba dentro del cuerpo de Dust, exhibiendo su lenguaje más… culto.

- ¡Doh! Otra vez no, por favor. - Murmuró Natalie para sí misma, deseando que alguien interrumpiese a la Riolu que se acercaba y le explicase lo básico de la situación a Lucy. Sin embargo, Elly dio un paso hacia delante y se interpuso entre ellos.

- Lucy, para. Ella no es Elly, yo soy Elly. Estoy en el cuerpo de Jake, ya que de alguna manera nos hemos intercambiado los cuerpos mientras no estabais. - Intentó pedirles perdón y explicarles lo que estaba ocurriendo por encima. - Siento todo esto, pero… podéis mantener la calma hasta que encontremos a todos, ¿vale? No sabíamos dónde estabais, y aún no hemos encontrado ni a Eric, Luca, Dust o Dark… y lo peor de todo, Hadrim. ¿Os acordáis de dónde estaban vuestros cuerpos antes de que empezase todo este lío? - Elly les preguntó, lo cual hizo que la pareja intercambiase una mirada incómoda.

- Oh, ya creo que es un lío… Sí, podemos encontrarnos a nosotros mismos… eso suena raro, pero… no va a ser bonito para los que les tocase nuestro lugar. Es decir, se van a llevar una cacho sorpresa bien grande cuando se despierten, eso te lo aseguro… Pero madre mía Elly, ¡este cuerpo es horrible! ¡La nariz es buena, pero no puedo evitar olerme a mí misma, y huelo horrible, Elly, horrible! - Se acercó al Sneasel poco a poco, lo cual hizo la situación muy extraña, la cual se fue tornando más embarazosa por el momento, ya que ninguna de las dos se podía tener en pie, y al inclinarse hacia adelante Elly la agarró para que no se cayera, lo cual hizo que ella también casi perdiera el equilibrio, el dúo manteniéndose de pie al abrazarse lo más fuerte que podían.

- Vale vale, deja de lloriquear, anda. Arreglaré esto lo más pronto que pueda, pero primero hay que encontrar vuestros cuerpos, y hay que mirar a ver dónde está Hadrim. ¿Queréis que os acompañe alguien? - Lucy soltó a su amiga de inmediato, pero no se dio de bruces en el suelo, ya que Zed, que estaba acostumbrado a caminar a dos patas por sus transformaciones, la agarró, ambos quedándose en una posición extraña en la que ella estaba tumbada en los brazos del Zorua, que estaba en el cuerpo de Eric.

La imagen mental de estos dos haciendo esta pose quedaría grabada a fuego en la mente de los presentes para siempre.

- ¡No! - Los Riolu contestaron juntos, y después se miraron, sonrojados y acto seguido, Zed tomó la palabra. - Ir… iremos a buscarlos solos, ¿vale? No tardaremos mucho. - Zed y Lucy recuperaron la compostura y volvieron por donde habían venido, aunque Lucy estaba haciendo eses mientras caminaba, ya que estaba teniendo problemas para tenerse de pie.

Serge no pudo evitar soltar una risa.

- Vaya manera más rara de caminar… para aquel no sepa de qué va todo esto, seguro que la confundirían con… - De repente algo dentro de su cabeza hizo click. - Oooooostia, no estaban… - No pudo terminar esa frase, porque Elly le dió un codazo en el costado.

Resultó ser un golpe crítico, ya que el antiguo Pidgeot se encorvó hacia delante mientras Elly le dedicaba una mirada fría, digna del propio Jake.

- Vale vale, ya lo he pillado… - Admitió la derrota, cogiéndose el estómago.

- Elly. Nos estamos quedando sin margen. Hadrim está en dos entre nueve. - Le dijo la Eevee a la Senasel tras contar y recontar para estar segura de no haberse dejado a nadie atrás antes de informarla y luego volviendo a contar ya que todavía les faltaba saber quiénes habían acabado en los cuerpos de Nox y Zed.

- Ni me lo recuerdes, por favor… vale, vamos a repartirnos las tareas. - Miró al Lucario gimiente. - Serge, tú estabas durmiendo en el tejado, ¿no? En ese caso, ahí arriba habrá alguien que estará roncando o apunto de estrellarse contra suelo, así que sube ahí arriba y ayúdales. Podrían ser Eric o Hadrim, y esos los quiero intactos. - El Lucario se puso recto e imitó un saludo militar, e intentó tomar vuelo… pero recordó su condición y suspiró, algo desilusionado y pareciendo todo un idiota.

Se resignó y se metió en la casa, cabizbajo y con Nox siguiéndolo de cerca. Luna por una parte no quería pasar ni un momento más del necesario junto a Nox, ella le toleraba ya que, vale era un buen chico, eso había podido verlo en el tiempo que el Equipo Star había pasado en la casa, pero su comportamiento era lo que la molestaba en partes muy incómodas. Por otra parte prefería estar vigilante, incluso se ofrecería voluntaria para dormir con él con tal de asegurarse que no intentaba nada. No sabía cuánto podría aguantar con él cerca pero aun así les siguió y les ofreció su ayuda si hacía falta.

- Muy bien, pues por ahí todo va bien… Natalie, ayúdame a llegar a la habitación de Hadrim y Luca. Vamos a mirar a ver quién está dentro de su cuerpo. Y en cuanto a vosotros… - Miró a Jake, y luego a la inocente Emily, que estaba demasiado entretenida mirando el cielo y las nubes. - ¿Por qué no vais a mirar los Pokémon en los sofás? Si tenemos suerte, a lo mejor alguno de ellos es Hadrim. - Jake asintió y marchó hacia allí, caminando a cuatro patas como si siempre las hubiera tenido, mientras que Emily lo seguía, alternando entre cuatro y dos patas, tentada a probar todo lo que ofrecía su nuevo cuerpo.

- Es… Nostálgico ver a Dark hablando y actuando tan… como un cachorro, la verdad. - Comentó Natalie, una sonrisa viniéndole al morro conforme algunos recuerdos le pasaban por la mente para luego ayudar a Elly a llegar a la habitación donde estaba el cuerpo de Hadrim, todavía inconsciente. Las dos se acercaron a la puerta y entraron dentro, en el suelo todavía estaban los cristales rotos de la ventana. No muy lejos de la puerta estaba la cama donde Natalie se había despertado y, en ella, el noqueado cuerpo de Hadrim todavía dormía. Si Elly tuviera dedos, los estaría cruzando… tuvo la tentación de pegarse a sí misma en la cara por darse cuenta a aquellas alturas de que tenía dedos, pero no tenía ni idea de cómo cruzarlos. De todas maneras, se acercaron al Espeon, empujando un poco su cuerpo.

- ¿Cuánto crees que puede alguien tardar en despertarse de algo así? - Preguntó Natalie por sacar un tema de conversación mientras observaba el cuerpo de Hadrim.

Sin embargo, el Espeon empezó a despertarse cuando ella terminó de hablar. Sus ojos ambarinos se abrieron al poco. Quien estuviese atrapado en el cuerpo de Hadrim tuvo que esperar a que su visión se aclarase para luego mirar alrededor y verlas allí, momento en el que se sentó. La primera señal de que algo no iba bien fue el fruncido de ceño que se formó en su rostro al poco, mirándose a sí mismo un poco para luego dar una vuelta para verse entero. "No es Hadrim." Pensó Natalie. Estuvo a punto de preguntar cuando…

- Vale. ¿Podéis decirme qué está pasando o vais a dejar que lo adivine? - Manteniendo la calma e intentando mantenerse tranquilo incluso cuando estaba tan nervioso que las garras le salían de los dedos…

Natalie conocía demasiado bien a su hermano para saber dónde mirar cada vez que él usaba este tono para intentar parecer que no pasa nada, y casi lográndolo.

- Parece que hemos encontrado a Dark. - Dijo la Eevee de ojos celestinos sacudiendo un poco la cabeza tras observar bien el lenguaje corporal del Espeon.

- Erm… Sí, pero otra vez… ¿Por qué vuelvo a ir a cuatro pi-erm… patas? - Confirmó él, añadiendo la pregunta con un poquito más de insistencia esta vez, sentándose delante de las dos.

Elly no pudo evitar soltar una sonrisa.

- Te lo explicaremos más tarde, pero… por ahora, debes saber que soy Elly, y esta es Natalie. Todos hemos sufrido un intercambio de cuerpos; y por si lo querías saber, hemos encontrado a Emily en el tuyo. - El Sneasel informó al antiguo Zoroark de todo lo que había pasado, dejando la explicación más detallada y longeva para más tarde.

Mientras tanto, en el tejado, Luca ya se había despertado… y se estaba abrazando a este con toda la fuerza que podía con alas y garras, sus ojos cerrados. No sabía cómo había acabado allí pero en ese momento le importaba más bien poco. Serge se adentró en una de las habitaciones de la planta superior, para después acercarse a la ventana, determinado a averiguar quién se había metido en su cuerpo.

- Debería ser por acá… ¡¿Hola?! ¡¿Hay alguien ahí arriba?! - Serge gritó esto con la voz de la propia Lucario.

Por su parte, Luna se acercó a una ventana, asomándose por esta para echar un vistazo, viendo al Pidgeot agarrándose de esa manera al tejado, lo cual la puso ligeramente nerviosa.

- Vale. Creo que quien sea que esté en tu cuerpo tiene miedo a las alturas. - Dijo. Serge se acercó más y se inclinó por la ventana, dándose cuenta de que el pájaro estaba agarrándose para salvar la vida.

- ¡Eh, tú, cosa buena! ¿Quién eres? - Preguntó esto es un tono obviamente sarcástico, con un pie ya en el marco de la ventana.

- ¡No es el mejor momento para esto, pajarito! Ayuda a… tu cuerpo a salir de esta. Nadie aquí sabe volar excepto tú y creo que tus alas están a las órdenes de otro ahora mismo. ¿De verdad arriesgarías algunos huesos rotos? - Le Soltó Luna, calentándose de nuevo pero una vez más se puso a respirar para calmarse. - En otras palabras: Deja las bromas por ahora y vamos a ayudar. - Dijo acercándose al Pidgeot con cuidado de no pisar mal en el tejado y resbalarse ella misma.

Serge se mordió el labio, gruñó y miró al suelo al estar completamente fuera, de pie sobre un saliente.

- Joder, pues anda que Nox no mentía cuando ha dicho que tienes muy malos humos… ¿Y qué quieres que haga, que le diga que si no tiene cuidado puede romperse todos los huesos de su cuerpo? ¡Lo único que puedo hacer para ayudarlos es bromear un poco para que no pierdan su… agarre! - Al decir esto último pegó un salto hacia arriba, y después se subió arriba.

Miro al suelo, y dedujo que la verdad la caída no era muy severa, ya estaba acostumbrado a tortas más fuertes que esa. De todas maneras, su nuevo cuerpo no lo estaría, pero se las había arreglado bien. Lo que él decía: Todo en la cabeza.

- Bueno perdóname por preocuparme y no querer que un amigo se caiga del tejado de una casa de dos pisos y rompa los huesos del cuerpo de otro amigo. La próxima vez ya sé que no tengo que preocuparme. - Le respondió ella para luego seguir avanzando pero al poco se detuvo. - Eso ha sido demasiado… - Dijo ella como su única forma de disculparse.

Serge optó por ignorar los comentarios ya tóxicos de Luna y se agachó para agarrar las alas de su cuerpo alado.

- Ya te tengo, tranquilo, tranquilo… ¡pero será mejor que muevas ese culo, que si no nos la pegamos buena! ¡O eso o me acabaré arrancando las alas! - Empezó a tirar hacia arriba.

Cuando sintió ese agarre, quien estaba en su cuerpo se asustó un momento, solo para relajarse al oír una voz familiar. Tal vez demasiado familiar. Mirando a quien estaba ayudando los ojos del Pokémon ave se abrieron como platos, pero aun así hizo como se le había dicho, levantándose como podía. No fue hasta que los dos estuvieron en pie que se supo que quien estaba en el cuerpo de Serge era Luca, que se había desmallado mientras preparaba el almuerzo.

- Bonita historia y todo eso, pero… Aquí va la pregunta del millón: ¿Cómo bajamos de aquí? - La pregunta le vino a la cabeza al darse cuenta de que no tenían manera de bajar.

En la sala de estar, abajo, Emily y Jake habían encontrado a Radius, que había acabado en el cuerpo de Nox, Shade en el de su hermano y al fin encontraron el de Emily… pero fuera quien fuese el que estuviese en su cuerpo no respondió y miró a la pared, sin decir nada. Ambos estuvieron tentados a consultarle… pero pensaban que tendría alguna razón para estar así. Fuera, en el patio, cuatro Pokémon surgían de entre los árboles. Los dos Riolu que se habían metido en el follaje momentos antes y un Zorua y una Shinx, las caras de los cuales estaban petrificadas.

- Muy bien… todos los presentes coincidimos en que esto, nunca, jamás de los jamases ha pasado, y que bajo ninguna circunstancia le vamos a decir a quien sea lo que acaba de ocurrir, ¿de acuerdo? Esto nos lo llevamos a la tumba. - Lucy preguntó esto mientras miraba a Dust, que estaba dentro de su cuerpo, y a Hadrim, que finalmente había aparecido en el cuerpo del Zorua.

El daño ya estaba hecho, y ambos dudaban que pudieran volver a verse como padre e hijo para el resto de sus vidas, bueno tal vez no, pero sí durante un tiempo. Era un trato muy simple en verdad: nadie nunca decía nada de lo que había pasado, Dust y Hadrim mantenían en secreto la escapada romántica de Zed y Lucy, y a cambio Lucy no se quitaría bajo ninguna circunstancia el brazalete con la Piedra Eterna que llevaba. Dust no sabía si, aún sin su mente, su cuerpo podría llegar a cambiar, pero no quería arriesgarse. Hadrim miró a su hijo en el cuerpo de la Shinx cuando éste insistió tanto en que Lucy mantuviese la piedra con ella todo el tiempo, pero se guardó la pregunta para sí mismo.

- ¿Qué hay de Elly? - Preguntó.

Quería saber si la otra psíquica de la casa había tenido más suerte que él en lo que se refiere al tipo del cuerpo en el cual había acabado.

Zed no sabía si responder a aquella pregunta… pero finalmente lo hizo, aunque su respuesta fue precedida por un suspiro muy largo.

- Ha acabado en el cuerpo de Jake… así que tampoco puede utilizar sus poderes psíquicos.

Ahora era el turno de Dust de mirar a su padre en el cuerpo del Zorua. Es curioso como el lenguaje corporal puede viajar con la mente. Si Hadrim estuviese en su propio cuerpo, uno de sus párpados se habría puesto a temblar como señal de que el aguante del Espeon se había acabado. Y ciertamente, con todo lo que ha sucedido recientemente… este Espeon transferido a Zorua necesitaba desahogarse.

- Por favor, Zed. Perdóname por poner estas sucias palabras en tu boca. - Y tras decir esto tomó aire. - ¡Me cago en la puta ostia y en toda esta puta situación de puta mierda! ¡Joder! - Y con esto, Hadrim empezó a soltarlo todo con un lenguaje ligeramente variado de palabras cuanto menos… poco agradables.

Mientras tanto, Dust se sentó y empezó a contar cada palabrota que Hadrim decía, perdiendo la cuenta tras las primeras quince. El normalmente calmado y tranquilo Espeon ahora estaba completamente fuera de sí, soltando todo lo que le llevaba preocupando de un tiempo a esta parte, soltando un mínimo de cinco y máximo de diez palabras preciosas dentro de cada frase. Si alguien escuchara ignorando la palabrería tan bruta sabría qué era lo que tenía al Espeon tan de los nervios. En cuanto terminó, el Zorua jadeó durante un momento para luego respirar, como hacía Luna de vez en cuando para calmarse, y se sentó, mucho más calmado ahora.

- Será mejor que volvamos con el resto y pensemos en alguna manera de conseguir ayuda para arreglar esto. - Dijo para luego mirar a Dust. - ¿Cuántos han sido esta vez? - preguntó de repente.

- Perdí la cuenta después de los primeros quince y luego pude contar otros treinta más, así que diría que… ¿nuevo récord? - Respondió el Shinx, aunque bastante incómodo.

- Entonces le debo a tu madre cuarenta y cinco poké por lo menos. - Dijo Hadrim tras soltar un suspiro.

Zed y Lucy se habían quedado patidifusos y mirando a Hadrim. El oír todas esas obscenidades abandonar la boca del Zorua era bastante irregular… por no decir imposible. Fue aquel el momento en que dedujeron que iba a ser una experiencia muy extraña para todos los involucrados.

Unos minutos más tarde, todos los Pokémon de la casa estaban reunidos en la sala de estar, Luca y Serge habían conseguido bajar del tejado después de saltar entre salientes… mientras tenía un pajaro bien grande entre brazos. Había funcionado, y eso era lo que importaba, y ahora todos estaban en círculo alrededor de la mesa.

- Parecemos miembros de alguna sociedad secreta… - Una vez más, era incapaz de contenerse a la hora de decir tonterías, y aquellos que les gustaba leer no pudieron evitar sonreír o mirar a otra parte para esconderla.

Aun con esto, había un silencio sepulcral en la habitación, y una vez que todos ya estaban más tranquilos…

- ¡Bienvenidos, señoras y señores, a "¿Quién es quién?" versión súper ultra deluxe, y con la participación de todos los miembros de la casa Kaiser y el Equipo Star! - Lamentablemente, no podía evitarlo.

- Bueno… empecemos… por identificarnos. - Elly dio un paso hacia delante al decir esto y se presentó.

Todos en la habitación, poco a poco, dijeron quiénes eran y en el cuerpo de quien estaban… con la excepción de un solo Pokémon. Quien fuera que estuviese dentro del cuerpo de Emily aún no había dicho ni pío.

- ¿Y tú eres? - Preguntó Hadrim.

Teniendo en cuenta que, mientras estaban reconfigurando la cúpula solo se habían centrado en las mentes de los que vivían en la casa cunado todo esto había pasado tenía una ligera idea pero prefería esperar a que el Pokémon en ese cuerpo se identificase por sí mismo.

Siguieron sin decir nada, pero Elly se acercó. La Eevee dio un paso hacia atrás al ver al Sneasel acercarse, y Elly supo inmediatamente quién era. Todos los Kaiser habían sido identificados, y lo mismo era verdad para los miembros del Equipo Star… con la excepción de uno. Se quedó quieta delante de la Eevee y formuló una sola pregunta.

- ¿Eric? - Hubo un minuto de completo silencio, hasta que la Eevee se inclinó hacia delante y pego la cara al suelo mientras soltaba un "Sí" muy débil.

La reacción fue inmediata: Las risas de Nox y Serge retumbaron en la casa. Luna también rompió a reír. ¡Era Eric! El mismo que tenía a su equipo entero bajo un régimen de entrenamiento estricto para que todos estuviesen en forma, quien había acabado en el único cuerpo cuyo único entrenamiento era intentar, y fallar, al acercarse sigilosamente a los demás… Bueno salvo aquella vez pero eso era porque Luna estaba dormida. Dust también rio por lo bajo aunque intentó reprimirse por respeto. Aunque estaba fallando estrepitosamente, al menos hacía el intento de aguantarse. A parte de estos dos el resto estaba completamente en silencio, unos no viéndole la gracia al asunto y otros aguantándose por completo para intentar que esta situación no fuese peor para quien previamente era un Riolu.

Para cuando consiguieron calmarse, Eric se puso de pie, mirando a Elly, que le devolvió una mirada llena de afección y después lo abrazó, diciéndole con eso que lo único que le importaba era que estaba bien. Jake tosió y se limpió la garganta a los dos minutos de dicho abrazo.

- Elly, por favor, preferiría que mi cuerpo estuviese intacto para cuando recupere el control. - La antigua Eevee se separó de su pareja, pero ambos se quedaron juntos.

Jake dio un paso hacia delante.

- Gracias. Y ahora hablemos de temas más importantes… Todos hemos sido víctimas de un intercambio de mentes y cuerpos bajo circunstancias extrañas, y a causa de esto hemos perdido todas nuestras habilidades. No creo que sea necesario que explique que estamos en una situación nefasta… lo cual sería menospreciarlo, en mi más honesta y sincera opinión. Elly, si deseas… - Da un paso atrás y deja paso a Elly, que mira a Hadrim, esperando que él también de un paso adelante.

Esto también había sido cosa suya así que el previamente Espeon se levantó y se acercó al centro del círculo para explicar esto a los demás y dar unas malas noticias.

- Bueno, lo primero de todo, queremos pedir perdón por todo esto… Pero sabemos que unas simples disculpas no van a ser suficientes para compensar lo que ha pasado. Tenemos pensado encontrar una manera de arreglar todo esto cuanto antes podamos, y vamos a empezar en cuanto termine esta charla… pero también debemos explicar unas cuantas cosas, entre las cuales se encuentran, desafortunadamente, algunas malas noticias. - Elly terminó y dejó que Hadrim continuase. El Zorua miró a todos antes de hablar.

- Debido al tipo de los Pokémon en los que estamos atrapados en este momento… nuestras habilidades psíquicas han quedado anuladas. Y tomarnos tiempo para desbloquearlas una vez más podría llevarnos meses o incluso años y dudo que ninguno de nosotros quiera esperar tanto. - Empezó, algunos de los Pokémon presentes asintiendo.

- Cuanto antes mejor. - Dijo Luna intentando mantener un tono tranquilo mientras su mirada se clavaba como puñales en Nox.

- Bueno bueno… no hace falta que nos desesperemos. - Elly dijo esto, tratando de calmar todas sus preocupaciones. - Hadrim y yo hemos estado hablando de esto… y por lo que me ha contado, lo que nos acaba de pasar no es un evento único en este mundo. En este mundo hay eventos grabados en la historia de gente que se encontraba en esta situación, pero que consiguieron arreglarlo todo al recurrir a psíquicos muy poderosos… o Pokémon legendarios. Sin embargo, no sabemos exactamente quienes eran estos legendarios porque… son historias. Pero algo es algo. - Elly sabía que su respuesta no tendría muy buena recepción, pero en aquel momento no tenía ninguna idea mejor, y los dos Pokémon que ahora mismo estaban hablando eran los que más sabían de aquellos temas.

Hadrim sabía que ninguno de ellos querría que este desastre saliese de estas paredes o que al menos se enterasen la menor cantidad de Pokémon posible, por lo que pedir ayuda a los psíquicos de la manada, lo cual de por sí era una idea, se quedó en su mente.

- Recuerdo haber leído de un Legendario que posee la habilidad de cambiar las mentes de cuerpos. - Dijo Natalie. - Pero no recuerdo quien ahora mismo.

- Bueno… parece que tenemos algo de investigación que hacer así que… coged un libro, un vaso de vuestra bebida favorita y una pieza de fruta y… poneros a leer. - Hadrim se permitió una pequeña broma para rebajar un poco la tensión y quitarse un peso de encima.

En cuanto parecía que no había nada más que hablar, los Pokémon en la habitación empezaron a dispersarse cada uno a lo suyo. Sin embargo, Luna en lugar de ir a por un libro, lo que hizo fue acercarse a Nox.

- Escúchame un momento, Nox. Sé que no eres un mal chico a pesar de ese comportamiento cabezota y presumido tuyo. Pero no voy a arriesgarme así que… ¡hasta que este desastre se arregle tú y yo vamos a dormir en la misma habitación! -

- ¡¿Queeeeeé?! ¡No me fastidies! - Para Nox aquellas palabras de Vulpix le sentaron como un cubo de agua fría, y Lucy los oyó y no pudo evitar reír.

- ¡Mira por donde, por fin vas a poder dormir con una chica, Nox! - Se burló de la actual condición del Houndour, lo cual no le sentó nada bien ni a él ni a la antigua Vulpix.

- Sí pero… ¡no de esta forma! - Le replicó, pero sabía que no le iba a servir de nada.

- ¿En qué piensas? He dicho en la misma habitación no en la misma cama. Prefiero tenerte vigilado, por si acaso. - Clarificó la antes Vulpix, no siendo muy clara al momento de decir qué quería prevenir que él hiciera, pero seguramente estaba claro…

Para Dust y dark lo estaba, los dos ganando una sonrisa ladeada en sus hocicos. Hasta Lucy lo capto, y no pudo evitar sonreír maliciosamente, llamando a Dust con un silbido para que le mirara, y después se tocó el brazal que llevaba en su brazo derecho, recordándole quien estaba al mando. Por si acaso. Sin embargo, ella sabía que si Nox hubiera estado en esa situación, hasta esa amenaza no le habría detenido… y mucho menos útil iba a ser la vigilancia "continua" de Luna.


La isla solitaria, por muchos conocida como La Inaccesible. No por capricho, más bien porque de verdad era una isla inaccesible, las corrientes alrededor de esta isla se volvían locas, tanto las marinas como las corrientes de aire. Lo cual causaba que el mar siempre estuviese revuelto en sus alrededores y que negros nubarrones cubriesen sus cielos, potentes rayos cayendo desde lo alto sobre la tierra, fértil y viva de la isla. El lugar tenía su propia… calma caótica. Nadie sabía por qué el clima estaba tan loco en ese área y las condiciones tampoco dejaban acercarse lo suficiente con el equipo necesario para hacer inspecciones y los riscos que rodeaban las pocas zonas planas de la isla eran demasiado escarpados como para escalarlos. Solo había un camino que llevaba a la zona superior y al centro de la isla, pero este solo era visible en una pequeña explanada a unos treinta metros por encima del nivel del agua.

Sin embargo, las condiciones del lugar estaban mucho peor ese día. Los truenos no dejaban de llover, las aguas agitadas formaban remolinos, de los riscos de la isla, rocas sueltas caían. En las alturas, los rayos comenzaron a caer en otro punto, uno tras otro, sin parar. Al mismo tiempo, la energía se concentraba. La electricidad concentrada danzaba alrededor de un epicentro invisible donde chocaban todos los truenos, en el cual una figura comenzó a mostrarse, la energía formando huesos, tendones y carne. Todo nacido de los propios rayos que azotaban sin parar lo que se estaba formando. Hasta que alcanzó el tamaño de lo que parecía ser un adulto joven a ojos humanos. La figura eléctrica todavía estaba formando cuerpo, pero se estiró de su pose y se miró las zarpas al tiempo que dos alas batían con fuerza a sus espaldas. Al poco, la electricidad desapareció, absorbida por el ser. Pelaje dorado, ojos completamente rojos, retina, iris y pupila, Su cuerpo era humanoide pero poseía muchos rasgos animales, similar a los lobos, sobre todo en la zona de la cabeza, combinado con otros de aspecto más… dragonante. Tales como la larga cola, las enormes alas emplumadas y los seis cuernos que le salían de la cabeza. Su pelaje era dorado en su mayoría, en la zona frontal siendo de un color más claro, sus garras eran amarillentas, al igual que los cuernos que le salían de la cabeza. Las plumas poseían matices más oscuros cuanto más cerca del final de éstas, mientras que la cola tenía algo de pelaje alargado de color morado y unas rayas verdes cubrían su cuerpo, similar a las de un tigre. La criatura sonrió y soltó un fuerte rugido a los cielos, la tormenta seca sobre la isla se intensificó con esto, los rayos danzando entre las nubes. Dos truenos cayeron directamente hacia la criatura, que los sujetó como si nada. La electricidad de la naturaleza lentamente formando dos hojas azules, dos sables cargados de electricidad eterna y natural que la criatura convirtió en electricidad y absorbió en su ser.

Abajo, en las profundidades, las aguas se arremolinaron. No tardó mucho en formarse un enorme remolino en torno a una esfera de agua que parecía absorber ésta misma, lentamente tomando una forma similar a la de la criatura eléctrica. Solo que, a excepción de esta, su cuerpo estaba cubierto de escamas azules, claras en la zona de la cabeza y cada vez más oscuras conforme llegaban a la cola. Una lluvia diluvial comenzó a caer de las nubes en lo alto. La criatura alzándose del remolino conforme este se cerraba hasta que aterrizó sobre las bravas aguas. Tras esto hundió la mano en el agua, para luego alzarla, portando en esta una gran maza líquida del mismo tamaño que la criatura. El asta volviéndose sólida de un color negro. La cabeza del martillo obteniendo un aspecto de roca marina. Tras que el arma estuviese formada, el ser la dejó a su espalda, para luego empezar a moverse hacia la isla, la lluvia en las alturas cesando.

En tierra firme, los árboles se retorcían y la tierra temblaba. Una roca se alzó de golpe del suelo, rodeada de raíces y algo de vegetación. Tras un poco, la misma roca reventó como si de un huevo al eclosionar se tratase. Una criatura similar a las otras dos emergiendo de esta, salvo que el cuerpo de esta era de roca, y le faltaba un brazo, un ala y medio set de cuernos. Sin embargo, las raíces de los árboles no tardaron en escalar por su cuerpo, abrazándose a la roca, terminando la pierna inacabada y formando el brazo y el ala que faltaban, al igual que los cuernos que faltaban. Del suelo la criatura arrancó un gran espadón de basalto afilado, para luego acercarse a un árbol y, sujetando una rama, arrancar un gran martillo, ambas armas hechas para blandirlas a dos manos, sujetas como si de se tratasen de armas más pequeñas, fueron posicionadas a la espalda de la criatura, que se sentó en el centro de la isla, a la espera.

Lejos, en una isla alejada de la Inaccesible, en la isla de Fierna, un volcán durmiente de pronto estalló con un sonoro estruendo. Cantidades ingentes de lava subiendo a los cielos abiertos y quedando suspendida en el aire, a ojos de todos sus habitantes. En el cráter, de la lava comenzó a salir andando un ser alado, su cuerpo completamente lava fundida, formando rápidamente una corteza exterior de roca volcánica, dura, pero no más fría que lo que contenía, lo cual se podía ver a través de algunas grietas en el sólido exoesqueleto. Sus ojos eran la lava, como lo es todo su interior. Alas de roca y llama alzaron al ente hacia la lava flotante, donde hundió una zarpa, concentrando todo el líquido ardiente, que lentamente fue absorbido, litros de lava líquida concentrándose hasta desaparecer, formando un bastón en la zarpa de la criatura, un bastón de roca fundida solidificada, pero con un corazón tan ardiente como el del mismísimo planeta, al igual que el cuerpo del ente, que puso rumbo a su vuelo en dirección hacia la isla donde los otros estaban. Los habitantes de la isla sorprendidos por ésto, asustados algunos mientras otros se habían quedado extrañados por el suceso. Incluso algún que otro habitante había grabado toda la escena con su pokenav o con su teléfono.

Se dice que en los cementerios… los fantasmas se alzan. Pero normalmente lo hacen al anochecer, no en mitad del día. En un antiguo lugar de la isla Kirol, una neblina negra se concentró sobre un terreno en el que se podían ver algunas, pequeñas ruinas, entre ellas se podían ver cruces de madera, sin embargo, la neblina se asentó sobre un terreno vacío. Al poco, el suelo se abrió. Una zarpa esquelética saliendo del mismo y empezando a excavar hacia arriba, otra siguiéndole y gran agujero no tardó en formarse. Del mismo se alzó un ser esquelético, descarnado, sin órganos y completamente vacío. El aire de alrededor de pronto se volvió frío. El esqueleto se alzó de la tumba, la neblina rodeándolo hasta cubrirlo por completo. La criatura soltando un potente rugido. Una voz espectral resonando por el territorio, alcanzando a una manada de Pokémon cercana, al igual que una casa solitaria cerca de un pueblo cerca de la zona. Una vez la niebla negra cubrió el esqueleto, esta se extendió hasta una de sus zarpas, donde tomó la forma de una guadaña, pero, antes de que esta se solidificase por completo, el ente sujeto el arma con ambas manos, la neblina cambió, formando, en lugar de un arma tan llamativa, dos pistolas negras que el ente escondió en su pecho, bajo la niebla, la cual le cubría la cabeza como una capucha, al igual que ambas zarpas y caía como una túnica, cubriendo también las alas, incluso al expandirlas y batirlas, alzándose a las alturas y luego dirigiéndose a la isla.


El sol se estaba poniendo en el horizonte, y todos los habitantes de la ciudad se marchaban a sus casas para cenar y disfrutar de la noche con sus familias. Sin embargo, a las afueras, en medio del campo, una familia estaba atravesando el peor momento de su vida.

- ¡Dejadnos ir! ¡No tenéis ningún derecho a-! - La voz del cabeza de familia fue cortada cuando él, su mujer, sus dos hijas y su suegro fueron encerrados dentro de un camión con un cierre hermético, que impedía que cualquier sonido saliera de él. Justo fuera, hombres con trajes de camuflaje desértico y armados con rifles estaban vigilándolo, mientras que otro hombre sin arma aporreaba el lado del camión. El color ligeramente rojizo de su camuflaje y la boina marrón lo distinguían de los soldados rasos.

- ¡Todo en orden! ¡Venga, llevároslos al laboratorio para más pruebas! - El oficial ordenó esto al conductor, que encendió el motor y empezó a conducir, llevando el camión a una barrera que fue levantada por otros dos soldados. Hicieron un saludo militar y el vehículo se marchó en dirección al sol poniente. Toda la granja estaba rodeada por un perímetro de barreras con pinchos que los "militares" habían traído consigo. A la derecha de la casa, y entre este edificio y el granero, había una tienda de campaña blanca muy grande, parecida a un invernadero, de la cual salía una gran tubería de acero, que estaba conectada con un camión cisterna, el sonido de la succión ahogando cualquier otro ruido.

Un hombre de corta estatura se acercó a la tienda mientras que el camión con sus nuevos sujetos de pruebas se marchaba. Su pelo era de color rubio, y las lentes de sus gafas reflejaban la luz del sol, haciendo imposible que se pudieran ver sus ojos azules. Su bata de laboratorio ondeaba a causa de una ligera brisa, debajo de la cual solo llevaba una camiseta de mangas cortas negra y los mismos pantalones de camuflaje que el resto de los soldados. Se aproximó a la tienda, donde había dos soldados posados a ambos lados con rifles Kalashnikov en sus brazos. Los dos se pusieron rectos e hicieron un saludo militar, pero el hombre los ignoró, metiéndose en la tienda, donde había mucho más científicos. En medio de la habitación había una esfera de cristal, y del cual salía una tubería de acero. Dentro de ella, un líquido negro y viscoso estaba volando hacia fuera con mucha fuerza, viajando a altas velocidades.

El hombre rubio se acercó a un científico cuyo pelo era de color castaño, que se puso recto y lo saludó. - ¡Gerard, si señor! - Su saludo hizo que la cara del ahora mencionado científico se agriara, sacudiendo su cabeza, decepcionado. Odiaba que saludaran de esa manera… era igual de vergonzoso que innecesario.

- Hágame un resumen de la situación de la reserva. - Sus órdenes eran absolutas, y el ciéntifico de rango inferior obedeció, barriendo la mesa a sus espaldas en busca de un papel, el cual cogió y comenzó a leer.

- Las propiedades corrosivas del líquido han dificultado en gran medida la extracción, sin embargo, a través del proceso de deducción hemos sido capaces de encontrar una manera de absorber el líquido lo suficientemente rápido por los tubos para así minimizar el daño. El líquido es depositado en un campo electromagnético que lo mantiene en un estado de gravedad artificial para así ser trasladado con seguridad a la base en los camiones cisterna. ¡Hasta ahora, cuatro contenedores han sido rellenados, y solo queda un quince por ciento del total de la reserva, y los cálculos estiman que el proceso finalizará en veinte minutos, señor! - Al decir la palabra "señor" le extendió el resumen a Gerard, que se lo arrancó de las manos y los repasó minuciosamente. Todo estaba en orden… a excepción de pequeños detalles que el científico había omitido a conciencia, como la perdida de tres tuberías, escapes del líquido y un soldado al que se la había caído el rifle a la sustancia.

- Esto no le va a gustar ni un pelo… - Gerard se agarró el cuello de su bata y tiró, tratando de hacer que fluyera el aire. Estaba empezando a ponerse nervioso, y siempre que pasaba esto se calentaba mucho y comenzaba a sudar. - Empezad a recoger, que ya hemos terminado aquí. Quiero que este perímetro haya desaparecido para cuando la última gota atraviese esa tubería. - Las órdenes de Gerard llegaron a los oídos del científicos y este salió corriendo, comunicándoles las nuevas órdenes a sus compañeros mientras Gerard abandonaba la tienda, ignorando una vez más a los soldados que estaban de guardia, sus ojos clavados en la entrada al perímetro.

La barrera se estaba levantando en aquel momento para dejar paso a una limusina. Condujo por la granja y se paró frente a Gerard, que estaba sudando a mares. Un guarda de tez negra salió del frente de la limusina y abrió la puerta de atrás, la que estaba frente al científico, y de esta puerta salió, a un ritmo muy lento, una mujer alta y delgada, de pelo rubio como el del científico, aunque ondeaba a una altura mucho más alta que la del hombre. Llevaba una bata de laboratorio, como los otros científicos, pero sus pantalones de camuflaje eran de color azul claro, además de llevar tacones.

- Gerard… - Llamó su nombre y miró al hombre que había frente a ella, quien tuvo que tragar saliva. - ¿Cuál es la situación actual? - En cuanto las palabras salieron de su boca, el hombre explicó toda la situación con un vocabulario impecable y repitió, con pelos y señales, todo lo que le había dicho el científico, incluyendo las pérdidas materiales que este había excluido intencionadamente, sin dejar ni una sola pausa entre sus palabras.

La fría mirada de la mujer no se relaja cuando él termina, pero sus ojos si se mueven, mirando a la tienda, y después al propio Gerard.

- Inútiles… - Dijo secamente, dando unos pasos hacia delante, pasando de largo a Gerard. - Este lugar debería haberse limpiado hacer horas… y aquí estáis, malgastando tiempo y dinero. - Su acento alemán era muy fuerte, incomprensible para aquellos que no estuvieran acostumbrados a su presencia, lo cual casi nunca era bueno. - Asegurate de que ese dummkopf llega a mi laboratorio… Le daré un mejor uso. Y ahora, ¡termina con esta feria de una vez y llévate este ridículo circo de vuelta a tu mansión! - Se dio la vuelta, furiosa con la incompetencia de aquel hombre y sus súbditos.

- Un momento, Nashandra, yo… - Gerard intentó seguirla, pero se encontró a sigo mismo mirándola a los ojos en cuanto mencionó su nombre, las seis pokéballs que tenía enganchadas a su bata brillando contra la luz del sol, dirigiéndole una mirada de odio al hombre de corta estatura, que sintió como se le helaba la sangre.

- Nunca pronuncies ese nombre… ¡nunca, a no ser que sea absolutamente necesario! - Se dio la vuelta y miró a otra dirección. - No puedo creer que comparta sangre con semejante… basura ineficiente. No entiendo cómo puedes ser miembro del Equipo Arena. - Su afilada lengua atacaba una vez más, dejando al hombre de corta estatura anonadado.

Su hermana mayor vuelve a la limusina y espera que la puerta se cierre, cortesía del guardaespaldas, para después bajar la ventana mientras el conductor enciende el motor.

- Tienes quince minutos para recuperar tu eficiencia. En el caso contrario, tú y tu equipo recibiréis un bonito tour de mis instalaciones. - Dice esto en un tono casi monótono, sube la ventana una vez más y golpea el lado de la limusina, que empieza a moverse y se vuelve a la entrada de donde vino.

Gerard se queda dónde está, inmóvil, contento de haber huido de su furia… pero una vez más, asustado y furioso porque ella no hubiera reconocido sus progresos y solo hubiese criticado sus faltas. Se dio la vuelta y empezó a pegar gritos, su voz llegando a la limusina, dentro de la cual Nashandra llevaba una sonrisa, deleitada por el efecto que habían tenido sus palabras.


Hay quien dice que debemos sonreír a los cambios que da la vida mientras dura. Sonreír y aceptar. Lo que no es fácil de aceptar es estar caminando por un parque para, de pronto, aparecer junto a una mansión, ser sedado hasta dormir, y arrastrado hasta una celda donde se había despertado.

Tony Ramos, un chico joven, era el que se había encontrado en esta situación. Y las cosas que había visto le habían dejado pasmado. Por una parte, el chico había visto Pokémon encerrados en jaulas, otros caminando por el lugar e incluso uno le había llevado hasta donde le tenían ahora. Había pasado semanas encerrado sin que le hicieran nada, solo asegurándose de que estaba vivo, alimentado y haciéndole diversas pruebas. A parte de esto, había visto a otros chicos y chicas, atados a camillas, inconscientes, algunos parecían simplemente dormidos pero otros le habían llamado mucho más la atención por… ciertas características que le habían llamado la atención.

Tras caminar por los pasillos, el Machoke que le llevaba le empujó dentro de una sala y cerró la puerta, la cerradura bloqueando la puerta de inmediato, encerrando al chico en la sala, completamente solo. "De un encierro a otro. ¿Qué hacen aquí? ¿Y esos chicos? Con esas-" Un ruido interrumpió sus pensamientos. El chico miró alrededor pero no vio que nada hubiese cambiado, pero un ligero siseo se mantenía presente en sus oídos.

En una sala junto a la que el chico estaba, un grupo de científicos estaba mirando a través de un ventanal por el que solo se puede ver en una dirección, de la sala en la que están esperando y observando, a la sala en la que está el chico.

- ¿Todo listo? - Preguntó un hombre vestido con la típica bata blanca, bajo la cual llevaba una camisa de botones roja, unos pantalones largos, de color blanco, pantalones que parecían parte de un esmoquin, incluso el tipo llevaba puesta una corbata de color negro. Pelirrojo y de ojos azules, tras unas gafas finas.

- Todo está dispuesto Administrador John, Señor. Solo falta que el sujeto se duer- -Empezó uno de los científicos, sentado frente a un ordenador observando una interfaz de datos.

- Nada de eso. Lo quiero despierto. - Dijo el jefazo sin dejar de mirar al chico, mostrando una sonrisa ladeada. - Para el gas y empezad ya. - Ordenó.

Sin decir nada más, el científico frente al ordenador hizo lo que se le había dicho, abriendo la puerta que conectaba esa sala de observación con la sala en la que estaba el chico, quien miró hacia la puerta solo para ver a un grupo de científicos entrando dónde él estaba y de inmediato reduciéndole.

- ¡Eh! ¿¡Qué pasa!? - preguntó el chico, intentando liberarse pero sin fuerza para hacer que le soltaran, entre cuatro le colocaron en la mesa y mientras unos pocos preparaban lo que iba a pasar el resto le sujetaba y le ataba a la mesa.

Entre los dos que estaban preparando la solución que le iban a inyectar, uno de ellos miró de reojo al chico, imposible de ver bajo la máscara de gas.

- ¿Por qué no esperamos a que el chico se duerma, como siempre? - Preguntó uno de ellos. - Nos ahorraría quebraderos de cabeza no estar oyendo sus gritos.

- Lo sé, pero son órdenes del jefe. - Dijo el otro cogiendo la bolsa que sujetaba el primero desde abajo y preparando el tubo.

- Jodido cabrón, ¿qué saca de esto? - preguntó el otro, apretando para hacer que el aire saliese del tubo y llenarlo del líquido antes de que el otro pusiese la aguja en el otro extremo, dejando de apretar cuando esta empezó a gotear.

- Se rumorea por ahí que le gusta… demasiado… oír cómo los sujetos gritan, chillan y ruegan, pero son solo rumores. - Dijo el primero. - Esto ya está vamos. - añadió empezando a ir hacia la mesa de trabajo donde el chico había sido inmovilizado.

- Maldito sádico enfermo. - Soltó el otro.

- ¡Oye! ¿Qué es eso? - preguntó el chico, pero no recibió respuesta de nadie, solo le sujetaron con más fuerza en cuanto empezó a resistirse de nuevo.

Mientras tanto, los tipos se acercaron.

- Sujetadlo bien. - dijo el de la aguja poniendo una mano en el hombro del chico mientras otros lo sujetaban separado del cuerpo.

Sin perder mucho más tiempo, el tipo clavó la aguja en la zona de la articulación tras encontrar una vena y el otro apretó ligeramente la bolsa de líquido mientras que el de la aguja masajeaba el brazo un poco para hacer que la vena sorbiera el líquido de la aguja.

Tras diez minutos la bolsa y el tubo se quedaron vacíos, momento en el que la aguja fue retirada y la picada tapada. Dejando al chico atado en la sala. Durante ese tiempo el efecto del gas desapareció por completo, dejando a Tony completamente despierto de nuevo, los científicos teniendo que sujetarle con algo más de fuerza. En cuanto terminaron le dejaron solo sobre la mesa y se marcharon. Durante un rato no pasó nada, hasta que la puerta se abrió de nuevo y el científico jefe entró en la sala.

- Muy buenas, Sujeto 3582957183. Ni te molestes en decirme tu nombre, no me importa. - Le dijo. - Deberías sentirte afortunado, vas a pasar a formar parte de algo más importante que tu aburrida vida. Sueños de ser un Maestro Pokémon, de ser el mejor entrenador, o coordinador, o criador, o lo que sea… Son solo estupideces de críos. Con suerte nos ayudarás a crear algo nuevo que innovará el mercado de armas. - Hizo una pausa. - Claro que, si no, solo serás otra puta más en la arena. - Le dijo sin cortarse ni un pelo. - De nuevo, no me importa una mierda cómo acabes o dónde acabes. Solo me importan los resultados. Sea un éxito o un fracaso vas a cambiar para siempre, así que… - Empezó a soltarle las correas con un aire de dejadez. - Disfruta lo que puedas. - Le dijo mientras el chico se sentaba en la mesa y él se iba. - Por cierto, estate tranquilo, solo te dolerá igual que si te partieran todos los huesos… uno… a uno. - Terminó para luego cruzar la puerta y que ésta se cerrase y se sellase.

El chico se quedó sentado en la mesa, mirando hacia la puerta mientras el científico, con una sonrisa maníaca se puso en frente del cristal de observación… y esperó. No tuvo que esperar mucho antes de que el chico se pusiera en pie e intentase buscar una salida de allí. El científico del ordenador empezando a escribir un comando en el mismo.

- Nada de gas. - Ordenó el jefazo al verle.

El otro fue a protestar pero al final no dijo nada, eliminando la entrada sin enviarla. Mientras tanto, Tony estaba asustado, y eso que todavía nada hubiera empezado. Y esa cara solo hizo que la sonrisa del tipo creciera. El chico continuó buscando una salida, pero no había modo, ni de encontrar la puerta por la que se habían ido los enmascarados ni el tipo de pantalones elegantes.

Tras solo un minuto más, Tony sintió una punzada de dolor. Un dolor que aumentó lentamente e hizo que el chico se quedase quieto.

- Guarda la mesa de trabajo. Quiero la habitación despejada. - Dijo el jefazo.

El tipo del ordenador cerró los puños un momento, esto era demasiado, pero obedeció al Administrador e hizo lo dicho. La mesa de trabajo se hundió en el suelo, dejando toda la habitación a la vista de la sala de observación. Tony no vio esto, el dolor era ya tan grande que le había hecho cerrar los ojos y estaba intentando aguantarlo, pero al final acabó empezando a gritar, y pronto, empezando a llorar. Los ojos del jefazo fijos en él chico, su sonrisa cada vez más grande. Después de unos minutos, chispazos eléctricos empezaron a danzar alrededor del chico, símbolo de que estaba lo que le habían hecho estaba funcionando, por ahora. En este punto, Tony estaba en el suelo, retorciéndose y abrazándose a sí mismo intentando calmar el dolor de su cuerpo, sin éxito. John cerró los ojos, una mano en la mesa y la otra en el cristal de observación, oyendo al chico gritar, llorar, gemir, rogar que el dolor parase… y gozando cada segundo. Mientras que los cambios no cesaron. El dolor de pronto se intensificó en la zona de las piernas, el chico solo pudo gritar más la sentirlo, su voz ya ronca por tanto hacerlo. Sus piernas sufrieron una transformación, pelaje amarillo creció en ellas al mismo tiempo que estas cambiaban a una forma menos humana. Las playeras y los calcetines se le rompieron. Los dedos se le movieron, dejándole solo tres al frente mientras los otros dos retrocedían y se alzaban junto con el talón. Por otra parte, en las manos se le formaron almohadillas las uñas se le cayeron mientras el pelaje le crecía desde las manos hasta la mitad del antebrazo, garras blancas saliendo de cada uno de sus dedos mientras el chico solo podía retorcerse y llorar, con la garganta doliéndole tras tanto grito. Peor no se había acabado. El pelo se le cayó y fue sustituido por más pelaje en la zona superior de la cabeza, mientras que los cartílagos de las orejas empezaron a alargarse, causándole más agonía aún hasta que las orejas se habían transformado también. El pelaje le creció en la misma superficie de donde le crecía el pelo normalmente, salvo porque ahora también le cubría sus nuevas orejas. Tras tanto dolor, Tony cayó inconsciente cuando su espina se extendió dolorosamente, formando una larga cola de pelaje amarillo con la punta de color blanco, no podía soportarlo más. Mientras tanto, en la sala de observación, John estaba jadeando y parecía sudoroso, mirando al chico.

- Otro fracaso. - Dijo. - Despiértale. - Le dijo al encargado de la sala, que tecleó rápidamente un comando y un nuevo gas entró en la sala, un gas que no tardó en despertar al chico, a pesar del dolor que sentía en su cuerpo.

Tony despertó de nuevo, oliendo algo raro en el aire pero no le importó, tenía cosas más importantes en las que pensar, como el dolor que sentía en todo su cuerpo, que lentamente iba desapareciendo. El chico sintió una incomodidad en las piernas, se las miró, sus ojos se abrieron como platos al verse los pies, sin creérselo, se quitó los calcetines, solo para verse las manos y er que les había pasado lo mismo.

- ¿Qué es esto? - Preguntó en alto, claramente asustado.

Entonces, vio el espejo de la sala y se acercó rápidamente a este, viéndose a sí mismo, reconocía las orejas, y el pelaje de punta, pero estaba demasiado asustado para pensar con claridad. Mientras se miraba en el espejo. Esa cara de terror, de pavor, de haber destrozado por completo la vida del chico solo hizo que John soltase un gruñido, sentándose en su silla y reclinándose, sacando un cajetín de cigarros de su bata y echándose uno a la boca, encendiéndolo luego.

- Preparad a este fracaso para el traslado. - Dijo y, de inmediato, tres científicos entraron en la sala, de los que el chico intentó huir pero solo consiguió que atraparle fuese más sencillo, sosteniéndole contra la pared entre dos, el tercer científico cortó su ropa con una tijera y se la quitó, dejando al chico completamente sin nada para cubrirle, ignorando sus protestas y mientras el jefazo se deleitaba con solo mirar, sin importarle las miradas de aberración de los otros científicos de la sala, cerrando los ojos en el momento en el que el chico recibió una etiqueta, agujereándole una oreja y soltó otro grito.

En la etiqueta se leía: Sujeto 3582957183. Fracaso.

Solo después de que le hubieran agujereado la oreja fue cuando John suspiró, abriendo los ojos de nuevo.

- Callad al crío y empaquetadlo de una vez, quiero al siguiente en la sala para ayer. - Dijo.

Tras esto, otro lacayo científico entró en la sala con una bombona, obligando al chico al respirar el gas adormecedor hasta que se desplomó en brazos de los cuatro, que se lo llevaron fuera de la sala mientras la mesa de trabajo volvía a salir.

- Alterad la fórmula, tiene que haber una maldita cantidad que haga lo que buscamos sin estos malditos efectos secundarios. - Dijo levantándose. - Quiero un informe visual completo de los próximos sujetos. Cada grito que suelten quiero que esté grabado y lo quiero para ahora mismo. - Dijo al encargado de la sala, que solo asintió, sin poder hablar, y luego se marchó.


- Me abuuuuuuuurrooooooo… - La voz de Lucy resonó ya por quinta vez aquella tarde.

Aún estaba en el cuerpo de Dust, tumbada en el sofá boca abajo y con la cabeza colgando y mirando la televisión, donde estaban poniendo una película de acción que Nox había insistido que vieran. Tenía su gracia, con tantas explosiones y peleas, pero era solo eso, ruido y ella estaba ahí plantada sin hacer nada. Prefería hacer cosas divertidas en vez de ver a gente como hacía cosas divertidas en su lugar, como jugar juegos o pelear, pero lo que si quería hacer de verdad era correr. Ya echaba en falta que el viento le pegara contra la cara mientras iba a velocidades de espanto, y solo llevaba en aquel cuerpo dos escasos días, desde el día anterior por la mañana. A su lado, Zed tenía los ojos clavados en las páginas de un libro, pero no estaba haciendo mucho progreso, ya que la televisión y su pareja lo interrumpían constantemente.

Y hablando de ella, la antigua Shinx estaba tan aburrida que decidió molestarlo un poco más, tocándole el costado con su pie izquierdo, incitándole a que la mirara. Funcionó, y la Shinx en cuerpo de Riolu le guiñó un ojo en respuesta. Él suspiró y volvió a lo suyo… y fue entonces cuando ella le dio una patada al libro que tenía, asustándole y cerrándole el libro, lo cual provocó que perdiera el número de la página.

Le dirigió una mirada acusadora.

- El hecho de que estés aburrida no significa que tengas el derecho a molestarme Lucy. - Lo único que hizo ella como respuesta fue sacarle la lengua y soltar una risita, regresando a su posición original durante unos cuantos preciosos segundos…

- Me aburro muuuuuuuuuuuuchooooooooo… - Sus quejas ya estaba empezando a molestar a todos lo que había en la sala, especialmente a Jake, que estaba tratando de concentrarse en lo que leía.

Era un libro sobre mitos y leyendas del Archipiélago, pero justo como suponía no estaba sacando más que información y avistamientos débiles y sin información fiable. Aun así, decidió malgastar algo de su valioso tiempo en hablar con Lucy, levantando una ceja.

- ¿Por qué no tratas de hacer algo de provecho, como abrir un libro y ayudarnos a encontrar una solución a nuestro problema? - Su sugerencia le entró por una oreja y salió por la otra, la Shinx encogiéndose de hombros.

- Seguro que me quedo sopa leyendo un libro, así que tampoco estaría colaborando mucho. - No mentía, ya que pensaba que los libros eran increíblemente aburridos. Había cosas más interesantes que hacer en tu tiempo libre que sentarte a leer y otras maneras de conocer más sobre el mundo, como salir fuera y explorar, correr…

Echaba mucho de menos correr.

Otra explosión resonó en la televisión, seguida de los gritos de celebración de Nox, que ahogaron los ronquidos del Lucario sobre las rodillas del cual estaba posado. Incluso en otro cuerpo, Serge no podía escapar a su gandulería natural, y había encontrado la forma de quedarse dormido incluso en ese nuevo cuerpo, aunque su postura actual no parecía ser muy cómoda o sana, para empezar, ya que la única cosa que le impedía que se cayera al suelo de lado era el brazo del sillón en el que estaba, toda la mitad superior de su cuerpo inclinada, mirando hacia abajo y roncando.

- Si tan aburrida estás, ¿por qué no vas fuera e intentas encontrar algo que hacer? - Le dijo.

Él mismo parecía estar más aburrido que una ostra, pero aun así continuaba leyendo un libro en el que tal vez podría encontrar algo sobre lo que buscaban.

- No sé. Haz lo que quieras, acostúmbrate al cuerpo o lo que sea. Si sigues vagueando sin hacer nada acabarás engordando y volviéndote más lenta. - Añadió para luego volver a su libro.

- Yo ya sé caminar en tu cuerpo, pero cuando intento correr voy a ritmo de caracol… tu cuerpo da asco, Dust. - Fingió estar bastante ofendida, pero lo decía enserio cuando mencionaba que no estaba disfrutando de su experiencia extra-corporal.

- Bueno, a mí tampoco me gusta tener una nariz tan útil como la de un humano. Al menos la velocidad se puede entrenar y mejorar. Solo hace falta tiempo y ahora mismo tú no estás haciendo nada, salvo perderlo. - Concluyó él mientras intentaba mantener su atención en la línea que estaba leyendo.

Lucy soltó una risa.

- Bueno, ¿qué esperanzas tienes tú?… Creo que ni aunque entrenaras toda tu vida vas a poder correr tan rápido como yo. Además, no es mi cuerpo, no es mi problema. No voy a hacer tu trabajo sucio, que ya me costó lo suyo sacarme el olor a sudor que tenías en tu pelaje, así que en vez de criticarme deberías agradecerme que esté cuidando tan bien de tu cuerpo. - Lucy le dirigió una sonrisa de confiada.

- Sí… Comiendo y holgazaneando todo el día. Creo que voy a empezar a llamarte Serge. - Dijo.

Para él eso no era cuidar de un cuerpo que no era el suyo. Aunque él tampoco es quien para hablar, al menos en lo que respecta a entrenamiento, pero al menos estaba intentando devolverle su cuerpo.

- Ya ya, pues yo creo que ni de cerca chaval. - Dice esto y hace una mueca en dirección al Lucario. - Y si no lo recuerdas, algunos de nosotros tuvimos la suerte de quedarnos en los cuerpos de otros que se asemejan a los otros, así que algunos podemos luchar… Y además, si huyo como un cobarde no será mi reputación la que se derrumbe. Y por si quieres seguir esta conversación… - Lucy se tocó la gema que tenía en su brazo, y después se puso un dedo en los labios, callándolo.

Sabía que lo que decía era verdad, pero los pocos que sabían luchar seguro que se podían encargar de lo que fuera que hubiera en su camino, por lo menos en aquel mundo.

Dust estuvo a punto de responderle que estos que habían tenido esa suerte todavía tenían que averiguar qué pueden hacer, qué no y cuánto pueden aguantar una pelea. Pero se calló al ver este gesto de nuevo. Lucy ya estaba usando demasiado esa amenaza para tenerle donde ella quería.

- Tú espera a que todo esto se arregle y ya verás. - Murmuró Dust para sí mismo tras esto, decidido a cobrarse venganza por esto.

- Luca. - Llamó Clara desde la entrada del salón que da a la cocina. - Has estado holgazaneando estos dos últimos días. ¿Por qué no vienes y me ayudas a preparar la cena? - La mujer pidió a la Lucario, la propia Luca mirando a Serge con intensidad.

Al principio, Serge no mostró señales de vida, pero eso fue hasta que Nox le metió una patada en el estómago, lo cual lo sacó de su sueño, tragó la saliva que le estaba cayendo del labio y abrió los ojos.

- Um… Eh… ¿Qué? - Miró al Vulpix, que le apuntaba a la mujer en la puerta, y después miró a la humana.

El Lucario se puso de pie ipso facto, tirando a Nox al suelo, y después de pedirle perdón fue hacia la cocina con una cara de alegría en la cara.

- Muy bien, puedo hacerlo. - Se dijo esto a sí mismo.

- Por favor… que alguien me diga que sabe cocinar. - Pidió la Pidgeot al resto, temiendo lo que podía pasar en la cocina.

No recibió una respuesta inmediata, pero dentro de la cocina el antiguo Pidgeot se encontró a sí mismo mirando una tabla completamente llena de utensilios de cocina, después miró a Clara, dirigiendole una mirada de nerviosismo y después tragó saliva. La mente de Serge iba a mil por hora mientras miraba todos los ingredientes de la cena: Una lechuga bien grande, varios otros vegetales, carne… Se quedó mirando esto último durante un rato bien largo, y notó como se le iba el color de la cara: Estaba mirando a un torso de ave sin cabeza y con las patas, que cualquiera habría identificado como un pollo, pero su mente paranoica lo confundió con un Pidgey.

Serge se desmayó y cayó hacia atrás como una bolsa de ladrillos con un "pum". Su cara era una sonrisa macabra de terror, sus ojos mirando hacia arriba.

- ¡Luca! - Gritó Clara al ver esto, acercándose al desmayado y poniendo su cabeza sobre su regazo, intentando despertarle.

La nombrada dejó todo lo que estaba haciendo y se asomó a la cocina y encontrándose con semejante escena, un ala automáticamente yendo a golpearle la cara.

- Oh, Arceus… - Soltó.

Zed se levantó de su sitio, dejando el libro y suspiró, acercándose a la cocina. Fingió sorpresa y agarró a la Lucario con la increíble fuerza que tenía Eric, llevándose el Pidgeot de vuelta al sillón donde había estado durmiendo hace unos pocos momentos. Después de eso, se acercó a Hadrim, que estaba en su cuerpo.

- ¿Puedes acompañarme? Así Clara no se quedará patidifusa cuando Eric empiece a cocinar como yo.

- Eh… Claro. - Asintió Hadrim, levantándose, dejando el libro donde él había estado y luego siguiendo al Riolu.

Luca se quedó en la puerta y decidió acompañarlos para no pensar en el accidente que acababa de pasar. Clara la vio de reojo e inmediatamente se puso entre el Pidgeot y el pollo en la encimera.

- ¡Espera! ¡No entres! - La pobre lo estaba haciendo con la intención de impedir que el Pidgeot viera el pollo… pero lo que no sabía era que el daño ya estaba hecho.

Luca miró a la mujer pero luego decidió retroceder y volvió al salón. La antes Lucario estaba empezando a mosquearse. Encima ahora ni siquiera podía hacer lo que más le gustaba.

- ¡Esto es jodidamente genial! - Y así fue como Hadrim salvó un poké de la deuda de su apuesta mutua, pero también como ella volvió al Salón, se acomodó como pudo y continuó Leyendo.

Shade y Radius la miraron un momento, dudando si deberían ir a su lado. Natalie también se quedó mirándola, pero decidió dejarla sola por ahora y continuar con su libro. Incluso Dark continuó leyendo el suyo en busca de una solución a este problema. El resto de la tarde transcurrió sin muchos más incidentes, aunque la cena fue muy extraña, ya que se tuvieron que sentar en lugares raros para que los humanos no sospechasen nada, o al menos eran extrañas porque tenían que simular estar junto a sus amigos o parejas, cuando en realidad no era así. También estaba el hecho de que Serge, que aún estaba en el cuerpo de Luca, no le quitaba los ojos de encima a la comida que había en la mesa y a la verdadera Lucario, que estaba en su cuerpo. A partir de aquel momento iba a tener mucho cuidado con su cuerpo, pero además, toda esa observación y esa experiencia fuera de su cuerpo le había llevado a una conclusión irrefutable: estaba hecho un pincel.

La cena vino y se fue, y con ella algunos de los miembros de la casa también se fueron a dormir. Para algunos había sido un largo día de leer libros, para otros, entrenar había sido su principal ocupación… y otros simplemente se fueron a dormir porque no tenían nada más que hacer. En resumen, ahora mismo en la sala de estar uno solo encontraría a un Sneasel sentado en el lado derecho del sofá y una pequeña Eevee reposando sobre el sillón, ambos leyendo, aunque Jake estaba empezando a tener problemas.

- ¡Shade, tú y tu maldito cuerpo estáis saboteando mi progreso! - El Sneasel en cuerpo de Eevee por fin acabó gritando, frustrado con el hecho de estar a punto de quedarse dormido tan temprano.

Necesitaba progresar en su investigación y encontrar una solución para su situación a orden de ya, ya que si no algo terrible le podría pasar a su cuerpo.

- ¡Doh! Déjame en paz de una maldita vez y tómate un café o algo. Empiezas a ser peor que una mosca revoloteando alrededor de la oreja. - Le saltó ella, intentando no ser demasiado ruda… pero ciertamente el Sneasel estaba empezando a tocarle donde no hay que hacerlo… eso y ciertas sustancias corporales nuevas para su mente hacían que la Eevee saltase de esta forma con más frecuencia.

- Lo haría, si no fuera porque tu cuerpo reacciona de forma volátil con la cafeína. Y no me ayudaría en mucho, ya que el cansancio sería trasladado hasta que los efectos se pasasen… Lo que necesito es un cuerpo que no se canse al más mínimo impulso encefálico. Mi cuerpo, para ser exactos. - Dice esto dedicándole una mirada de reproche a Elly, que estaba demasiado concentrada en su lectura para prestarle atención.

- Bueno, perdóneme usted por no haberme pasado la vida en u- -Empezó ella.

- ¡Vale ya los dos! - Fue Radius quien se metió por medio, interrumpiendo a su hermana. - ¿Quieres recuperar tu cuerpo? Entonces deja de quejarte y ponte a buscar. Pensaba que no te gustaba perder el tiempo, que es precisamente lo que estás haciendo con tanta queja. - El Eevee en cuerpo de Houndour le dijo al previamente Sneasel.

- ¡Poseo un boca, y la utilizaré para expresar mi opinión si así me place! Ahora, si me disculpáis, trataré de luchar contra este cuerpo y su necesidad biológica de descansar para poder hacer lo que pueda. - Dijo esto y se volvió a concentrar en la lectura, pero Elly levantó los ojos de su libro, suspirando.

- Jake, trata de mostrar un poco de empatía. No eres el único que está metido en este lío, y todos queremos recuperar nuestros cuerpos casi tanto como tú, así que no te desahogues con Radius y Shade. - Le riñó un poco, pero él no contestó, intentando concentrarse en su lectura. Había oído sus palabras y las comprendía, pero no dijo nada.

- ¿Alguien ha encontrado algo? - Dark preguntó tras un rato, apartando la mirada de las páginas llenas de letras y parpadeando un poco y también bostezando profundamente. - Ow. Así que esto es lo que se siente al estar cansado… Que bien sienta. - comentó tras esto.

- Nop. - Elly dijo, tirando el libro a su lado y cogiendo otro del montón que tenía al lado.

- Negativo. - Jake respondió sin siquiera levantar la vista.

Zed y Luca se habían ido arriba hace bastante poco, Serge ya llevaba un buen rato dormido, sobre todo después del "shock", y Nox no estaba presente. Estuviera donde estuviese, Luna lo estaría vigilando como había estado haciendo todo ese día y el anterior. Incluso la noche anterior se había quedado despierta hasta muy tarde para asegurarse de que él no hacía nada que no debería ni pensar hacer. Natalie no pudo evitar quedarse dormida sobre su libro unos minutos antes, roncando ligeramente con la cabeza sobre las páginas que estaba leyendo. Elly se dio cuenta de esto, pero no pudo evitar sonreír al verla en esa posición, especialmente porque estaba en su cuerpo.

Fue entonces cuando otro Eevee se metió desde la cocina, balanceando una bandeja de bayas sobre su cabeza. Era Eric, que había dejado de leer un rato y había decidido traerles algo para picar. Unas pocas bayas nunca hacían daño a nadie, aunque en esta ocasión el problema era que se le caían al suelo sin parar y se iban rodando. Consiguió traerlas a la mesa y recogió todo lo que se le había caído, Elly observando desde detrás del libro que estaba leyendo. Después de esto, Eric decidió acompañarla y subir al sofá, tratando de agarrarse con las patas, pero al final se acabó cayendo y aterrizando sobre su trasero. Elly lo vio y soltó una risilla para después dejar de leer y ayudarlo a subir.

El antiguo Riolu estuvo a punto de quejarse, pero al final optó por no decir nada ya que su pareja lo ayudó a subir, y luego lo sentó a su lado, y luego se acurrucó junto al Sneasel, que luego se juntó cuanto con él lo más que pudo. Era una imagen muy extraña, ver a Emily y Jake juntos de aquella manera. Eric miró a Natalie, que se había quedado dormida, y no pudo evitar sonreír.

- Bueno, ahora sí que está imitándote a la perfección… - Dijo él, Elly mirando y sonriendo, ya que tenía razón, ya que él la había pillado varias veces en aquella situación cuando había estado leyendo demasiado por la noche.

- Bueno, aunque esta situación es un tanto extraña… - Se le acercó un poco más y le acarició la cabeza por debajo de las orejas, lo cual hizo que el antiguo Riolu temblara y ronroneara.

- Vale, ya entiendo porque te gusta tanto esto… - Le contestó, lo cual hizo que Elly empezase a reír descontroladamente.

El sonido de una risilla saliendo de Jake es inédito para todos, pero a ella no le importaba, ya que se lo estaba pasando en grande acariciando a su pareja detrás de las orejas, mientras Eric empujaba contra su mano queriendo notar más.

- Hmm… vale, está bien, la próxima vez que hagamos esto y estemos de vuelta en nuestros cuerpos te lo voy a devolver todo esto con cruces… No pares. - Añadió esto último lo más rápido que pudo cuando retiró su mano, haciendo que la antigua Eevee riera entre dientes.

- Venga va, que hay que seguir. - Eric lo entendió, aunque se inclinó hacia delante y agarró una baya pecha para después dársela a Elly, y después se comió una baya aranja.

No queriendo serles aguafiestas, Dark se mantuvo en silencio e intentó volver a concentrarse en su lectura, incluso mientras sus ojos se cerraban y su cabeza se caía hacia los lados de vez en cuando, hasta que el previamente Zoroark con insomnio se quedó dormido tumbado en la cama junto a su hermana.

Elly no pudo evitar mirar hacia la cama, pero rápidamente miró en otra dirección, acercándose aún más a su pareja aún más, la cual estaba mirando la televisión. Ahora mismo estaban viendo un concierto de música clásica, un ambiente que a Jake le encantaba y que le ayudaba a concentrarse, y lo mismo con Elly, aunque ella podía concentrarse en cualquier entorno siempre y cuando fuera un buen libro. Lo que hizo que perdiera la concentración fue el sonido de unos ronquidos muy flojos a su lado, y fue aquel el momento en el que, unos minutos después de que se subiera con ella, su pareja se había quedado dormida a causa del joven cuerpo de Emily.

A decir verdad, el sueño estaba atacando a todos lo que estaban en esa habitación.

- Es tarde. Deberíamos descansar todos y seguir mañana. - Dijo Hadrim, apartando la vista de su libro, cerrándolo y suspirando.

Tras esto miró a Natalie y se acercó a ella para intentar sacarle el libro de debajo de la cabeza, logrando hacerlo y dejándolo cerrado a un lado, lo mismo con el libro de Dark. Luca estaba en la habitación, durmiendo desde después de cenar. Radius estaba tumbado en el suelo con las patas contra la pared en la que se había apoyado, roncando. Luna seguía vigilando a Nox, intentando mantenerse despierta al mismo tiempo donde quiera que estuviesen esos dos y Shade también cerró su libro, dejándolo a un lado. Se acercó a su hermano y se tumbó a su lado, lista para irse a dormir.

Elly cerró el libro que tenía y lo dejó a su derecha, abrazando el Eevee a su izquierda y cerrando los ojos, abriéndolos una vez más al oír algo moverse. Era Jake, que aún estaba leyendo, y cuyos ojos estaban abiertos como platos. Estaba en silencio, pero luego empezó a mover páginas a toda velocidad y murmurar cosas. Se encogió de hombros y volvió a cerrar los ojos, pero el antiguo Sneasel siguió con su murmullo, y de repente…

- ¡Eureka! - Gritó de repente, triunfante, a punto de tirar el libro que tenía en el sillón, pero asustando a todos y cada uno de los Pokémon y humanos que había en las cercanías, y por supuesto dentro de la casa. Eric y Elly pegaron un bote y lo miraron, observando la gran sonrisa en su cara.

- ¡¿Lo has encontrado?! - Eric preguntó, poniéndose de pie otra vez y corriendo a donde Jake estaba. Elly hizo lo mismo, aunque Eric pegó un bote y trato de subirse al sillón, pero acabó pegándose un golpe contra el respaldo, pero lo ignoró y miró el libro que el experto táctico tenía entre las patas. Pocos después todos los miembros del Equipo Star, incluyendo a Emily, que no había concebido el sueño por culpa del insomnio de Dark, se unieron a ellos.

No fueron los únicos. Natalie se puso en pie de un brinco, despertando a Dark también, Shade ni siquiera pudo quedarse dormida y el pobre Hadrim ni siquiera tuvo la oportunidad de llegar a la cama antes de tener que volver al salón. Sorprendentemente, Luca seguía dormida como un tronco. Dust también se había despertado, pero en lugar de dar un brinco, lo único que hizo fue mirarles a todos desde dónde estaba tumbado.

- ¿Qué pasa ahora? - Preguntaron Dark y Hadrim casi al mismo tiempo, completamente despiertos.

- Jake ha encontrado la solución a nuestros problemas. - Elly los informó, y Jake asintió repetidamente.

- Exáctamente. Si me permites… - Se aclaró la garganta. - ...entre todos los Pokémon más extraños del mundo cabe destacar a Manaphy, un Pokémon legendario que posee la capacidad de cambiar las mentes de Pokémon y humanos hasta que lo desee, o revertir los efectos de otros cambios con sus antenas. Este Pokémon habita en el Templo de los Mares, y dicho templo se mueve con las corrientes marinas. Sin embargo, varias fuentes indican que hay un Pokémon legendario que conoce su localización a todas horas. No es ni más ni menos que Leopold Lugia, maestro de las corrientes acuáticas. - Jake los miró. - Y si buscamos a Leopold en este libro… - Pasó páginas a toda velocidad y luego apuntó un párrafo. - ¡Aquí nos indica que Leopold tiene la costumbre de venir a las islas en esta época del año! - Resumió la información del párrafo.

- ¿Este texto da alguna pista sobre dónde podría estar? - Preguntó Dark.

Después de todo, esta región es un archipiélago así que hay agua por todas partes.

- Jake, déjame echarle un vistazo. - Pidió Hadrim y cogió el libro, buscando y pasando las páginas hasta que encontró lo que buscaba. - Durante la primavera, los avistamientos de Leopold tienden a aumentar en los alrededores de la Isla de Zalkar. - Leyó. - Esa es la isla vecina. - Comentó, levantando la cabeza del libro de nuevo. - Solo a unas horas de viaje en barco desde aquí. - continuó.

- ¡¿Y ya está?! - Eric preguntó, ya que había esperado un viaje más difícil y arduo.

- ¡Eso está muy cerca! ¡Si salimos mañana estaremos en nuestros cuerpos para pasado mañana! - Elly exclamó, lo que hizo que muchos de los miembros del Equipo Star empezaran a dar saltos de alegría.

Dark por su parte estaba sonriendo, contento por la idea de recuperar su cuerpo, pero al mismo tiempo no le gustaba mucho la idea de no volver a sentir cansancio, pero ¿qué más da? Sin embargo, había dos cosas más en su mente. Una era aquel tipo que intentó matarle aquella vez. Otra eran simples palabras de su mente de escritor. "Esto será fácil. Demasiado fácil para serlo." Incluso si intentaba quitarse estos dos pensamientos de la cabeza no era capaz de hacerlo, al final optó por ignorarlos.

- Bien, ahora tenemos un plan. Descansad bien esta noche porque mañana salimos por la mañana. - Dijo Hadrim, todos celebraron.

- ¡Chicos! ¡Es tarde! ¡Bajad la voz! - les llegó la voz de Daniel desde el piso de arriba, echándoles la bronca por el ruido que estaban montando.

Tras esto, todos empezaron a ponerse cómodos, permitiéndose algo de pereza esta vez y acomodándose donde podían para dormir.

Sin embargo, antes de eso, una Emily muy molesta se acercó a Dark.

- Oye Dark… No puedo dormir. ¿Cómo consigues cerrar los ojos en este cuerpo? - Preguntó esto ya que estaba muy confundida por el hecho de que no se quedaba dormida ni se sentía tan cansada.

Dark la miró un momento, nunca dejaba de sentirse raro cada vez que al mirarla a ella se miraba a sí mismo.

- Esta mañana te dije que te tomaras la medicina o no podrías dormir esta noche. - Le dijo con calma, volviendo a levantarse de la cama y se dispuso a llevársela al piso de arriba.

Sin embargo, Dust le vio y decidió echar una pata, por lo que se acercó a ellos y le dijo a Dark que volviese a la cama con Natalie. Confiando en el Shinx, Dark dejó a Emily a su cargo. Dust se la llevó escaleras abajo hacia su habitación, donde intentó ayudarla a conciliar el sueño. Fue una nochecita larga para los dos, pero al final Emily consiguió dormirse y él la siguió poco después, tumbado a su lado.


La luna estaba en el cénit de su arco en el cielo, y dentro del edificio de la productora de televisión no había absolutamente nadie. El estudio estaba en la cuarta planta de un edificio de seis plantas, y en la tercera planta había una sala de seguridad, dentro de la cual estaba el guarda, leyendo el periódico. La noticia en primera página hablaba de los terremotos que habían sacudido las islas desde hacía uno o dos meses, además de otros desastres naturales, y las opiniones de los expertos sobre estos eventos. Sin embargo, fuera de su conocimiento había alguien… o más bien, algo, en aquel edificio.

La figura encapuchada había aparecido en el edificio tras mirar por una ventana y teletransportarse dentro. La infiltración había sido todo un éxito, ya que ha aquéllas no había ningún guarda vigilando los pasillos, y comenzó a caminar por los pasillos, encontrando su camino a través de la oscuridad, las pocas luces de emergencia que habían guiándolo hacia las escaleras y hacia un nivel superior. El rastro les había llevado allí, pero la estructura compleja de aquella ciudad le había confundido, pero aún no le había visto ningún humano, Pokémon o animales sin alma.

Surgió de las escaleras en la segunda planta y la atravesó, el único sonido en el pasillo siendo el que hacían sus pies al tocar el suelo. "La infiltración ha sido todo un éxito, y hemos evitado la detección hasta ahora… asegurémonos de que siga de esa manera." La criatura pensó para sus adentros.

"Agh, que asco… yo quería una fiesta… eres un aburrimiento. Además, ¿no crees que nos la estamos jugando demasiado para matar a estos tíos?" Otra voz le respondió desde el interior de su cabeza, aunque la criatura no respondió al momento, sino que miró las luces encima de su cabeza. Las flechas apuntaban al final de aquel pasillo, y al seguir las instrucciones llegó a las siguientes escaleras.

"Ninguna cantidad de esfuerzo será nunca "demasiado" si el objetivo es la venganza." La criatura respondió mentalmente, manteniendo la calma y pasando por enfrente de la sala de seguridad, el guardia en su interior aún ignorante de la presencia de la criatura.

"Pensaba que todo esto era asunto de negocios. ¿Nos contrataron para matarlos, no?" La voz continuó con sus preguntas, lo cual ya estaba empezando a molestar a la criatura.

"Idiota… tenemos muchas razones para querer matarlos. ¿Es que has olvidado lo nos hicieron? O… a lo mejor eres semejante psicópata que nunca lo supiste." La figura encapuchada llegó a las últimas escaleras, ascendiendo a la cuarta planta. "Si en vez de perseguir constantemente la violencia y el derrame de sangre prestaras más atención a tus alrededores sabrías lo que pasa a tu alrededor." La figura criticó a la voz a la vez que llegó a su destino.

"Que se le va a hacer. Si no fueras tan aburrido para que me den ganas de cortarme las venas entonces esto no pasaría… además, ese lugar estaba sucio y mugriento, al igual que nuestro "cliente", así que no me importaba un pepino lo que os dijerais… Además, ya me están volviendo los recuerdos… y la rabia también." Dijo esto último con un tono más siniestro del normal.

Hubo un corto silencio entre ambos, durante el cual la criatura llegó a las puertas del set. Extendió una extremidad y el pomo fue envuelto en un aura de color púrpura… pero no se abrió, ya que estaba cerrada con llave. Eso resultó ser no más que una pequeña inconveniencia, ya que se fijó en el seguro y lo abrió con sus poderes, tal y como si estuviera utilizando las llaves. La puerta se abrió por sí sola y la criatura entró, encontrándose sumido en la oscuridad, aunque las luces de seguridad le ayudaban a distinguir las formas que allí había, esquivando todos los obstáculos mientras se acercaba al centro.

Tenía la apariencia de un set de televisión completamente normal, pero lo que nadie más que ello sabía era que, hace cuatro semanas, el Equipo Star al completo, con un polizón en forma de una Eevee muy molesta, aparecieron en aquella habitación. Sin embargo, no estaban allí en aquel momento, por lo que tenía que encontrar pistas.

"Seguro que se estaría riendo de nosotros en este momento si nos viera… te acuerdas de esa risa, ¿verdad?" La voz preguntó.

Por supuesto que la recordaba, con completa claridad. No solo eso, pero con solo cerrar los ojos podía visualizar la escena… si, lo veía todo. Recordaba aquella risa enfermiza, el olor a podrido que atacaba su nariz, emitido por aquella excusa pobre y vil de un bar, los cojines descosidos en los que se había sentado una vez más dejando sus marcas, el sonido de…


Seis meses atrás - ?

De la risa. Su risa. Se reía tan fuerte que todos lo que había en el bar lo miraban, ya que era más alto que los gritos de sorpresa que las muertes de ese Lopunny y el Machamp habían provocado. El Pokémon que ellos tenían enfrente pensaba que algo que acababan de decir era muy gracioso, pero la criatura le estaba dirigiendo una mirada asesina de seriedad. Sin embargo, aulló de la risa hasta que comenzó a toser, momento en el cual paró su risa de hombre destrozado, respirando profundamente y soltando otra risa más débil.

- Ostia que bueno… eres buenísimo tío, tienes futuro en como cómico… pero no creo que vivas lo suficiente para verlo si sigues diciendo esos nombres en estas partes, ¿sabes? Es que necesitas un buen par, y grandes además… o estar muy seguro de tus habilidades. O simplemente ser un imbécil. - Se lo estaba tomando a broma, pero esto iba muy enserio, y pretendían demostrárselo.

- No entiendo porque encuentras esta conversación tan divertida… para empezar, todavía andan por ahí, cazando todos los criminales que se cruzan en su camino. - La figura miró a su alrededor. - En cuanto te quieras dar cuenta, todos los criminales en este bar estarán entre rejas… y tú les seguirás, a no ser hagamos algo. - Al proponer esto, su "cliente" levantó una ceja.

- Muy bien, déjame darte un consejo, amigo… - Carraspeó para preparar su consejo… - Ríndete. Así de simple. A no ser que quieras enfrentarte con ellos y recibir la mayor paliza de tu vida. La mitad de los que estamos aquí hemos sido testigos de ello… algunos presenciales, incluso. - Miró a su alrededor y los descubrió dirigiéndoles miradas. - Además, son demasiado poderosos para todos nosotros… incluido tú. No son de este mundo, chaval, increíblemente fuertes… Aunque no lo sabrás hasta que sea demasiado tarde y lo sientas en tus carnes... - La criatura interrumpió al Pokémon que tiene enfrente en cuanto dijo esto.

- Pero eso ya lo hemos vivido… - Sus palabras lo callaron. - Hemos recibido una muestra de su poder, en aquellos momentos en los que no los habían dominado… y nos han llevado hasta el punto de la locura. Y cuando llegamos allí… conseguimos nuevos poderes. - La criatura siguió hablando en plural, mirándose la mano. - Y lo hemos explotado… moldeado… - La cerró en un puño. - Dominado. Si osan cruzarse en nuestro camino… conocerán mi ira. - Sus palabras llegaban a las orejas del Pokémon, pero aun así no le convencían.

- Muy bien… digamos que me lo trago. Dime… ¿por qué no lo has hecho aún? O por lo menos, atarcarlos. - Su pregunta era muy acertada, pero la criatura ya había elaborado una respuesta.

- Dicen que si eres bueno en algo… nunca lo hagas gratis. Además… esto es algo personal, como hemos dicho antes. - El Pokémon abrió la boca para hablar, pero el encapuchado previno esto. - Y antes de que lo preguntes… no, no queremos ninguna retribución monetaria, sino más bien… tu colaboración. Verás, estamos reuniendo un… grupo, y necesito algunos líderes. - Apuntó al Pokémon que tenía enfrente. - Y tú, amigo mío, eres perfecto para esto. Además… sé que has estado cara a cara con el oscuro, y que incluso trabajaste para él… - Esta vez el Pokémon le detuvo, inclinándose hacia delante.

- ¡¿Cómo has conseguido esa información?! ¡Nada ni nadie lo sabe! - Estaba furioso, y a punto de arrancarle la cabeza de cuajo… pero en vez de sentirse intimidado, la criatura se ríe.

- ¿Qué pasa, no me recuerdas a mí o mi voz? - El Pokémon mira a la criatura, ahora confundido, lo cual hace que el encapuchado niegue con la cabeza.

Le dedicó una sonrisa de punta a punta de la cara y se agarró la capucha.

- Puede que esto te refresque la memoria. - Dijo esto destapándose la cara, revelando su identidad al Pokémon que tiene enfrente, cuyos ojos se abren como platos.

- ¡¿Tú?! Pero… - Poco a poco, una sonrisa de complicidad sustituye su asombro. - Aaaah… así que de eso va todo esto… Ahora todo tiene sentido. - Mientras él dijo esto, el otro hablante se volvió a colocar la capucha.

- Esta es mi proposición: Yo me ocuparé personalmente de la eliminación del Equipo Star, o al menos de sus intrépidos líderes… Y a cambio, si soy exitoso, te unirás a mí. Creo que ya conoces tu lugar en todo esto, ¿me equivoco? - Su pregunta encontró una respuesta muy rápida, en forma de un asentimiento por parte de su compañero.

Aunque no lo sabía todo, se hacía una ligera idea.

- En ese caso… está hecho. - Con esto, extendió una mano, y el otro extendió la suya, ambas cerniéndose sobre la otra como violentas trampas de caza. Su piel… era fría… muy fría. Tan fría como la de un cadáver. Tan frío… frío como…


- El rastro… - Volvió a la realidad, esta vez hablando en voz alta, y todo el inmobiliario de la habitación cayó al suelo de repente.

"¿Qué? ¿Qué le pasa?" La voz le pregunta, algo cantarina para saber lo que acababa de descubrir, y con solo oír esa voz la criatura estaba empezando a temblar de la rabia.

- El rastro… está frío… frío… No hay ninguna indicación de dónde han ido… y no están… no hay rastro… ¡no hay rastro! - Agarra la silla plegable a su derecha y la lanza con toda su rabia, impactando al otro lado de la habitación y haciendo saltar una de las cámaras de televisión por los aires.

"¡Joder! Oye, relájate un poco… Además, ya te dije que esto pasaría, y sabes que solo hay una manera de hacer que salgan a la luz…" La voz sabía que esto podía ocurrir desde el principio… y aunque esto enfurecía aún más a la criatura, sabía que el propietario de aquella voz ahora mismo tendría una enfermiza sonrisa de psicópata. Sin embargo, ignoraba que alguien les estaba observando a través de la cámara de vigilancia, y a través de ella un guarda de seguridad muy asustado observaba cómo la criatura destrozaba el set. Por fin se calma, y el guarda quiere conseguir una buena imagen de la criatura… pero presiona el botón de zoom accidentalmente.

La cámara en la cuarta planta hace un ruido muy flojo, pero con el silencio de ultratumba de la noche, la criatura lo oye con facilidad, y se gira para mirar al origen. Sus ojos se clavan en la lente de la cámara, y consecuentemente con los del guarda, que tiembla en su sitio. La criatura levanta una mano y hace un gesto de "Ven aquí" antes de que se oiga como se rompe algo y se corta el video, dejando al hombre dónde está, aterrorizado. Mientras intenta agarrar el teléfono para llamar la policía y agarrar una pistola, la criatura ya ha destruido la cámara, pero detecta los cables que le enseñan el camino de vuelta, pero también la localización desde la cual había sido avistado. Corrió por el pasillo, siguiendo los cables y descendió a la tercera planta, hasta que se paró delante de la puerta.

Dentro, el guarda oía pasos, y una vez que agarró el teléfono empezó a rezar para que alguien respondiera, pero el teléfono no cogía señal, y se le estaba haciendo una eternidad… era un verdadera pesadilla. Los pasos se pararon al otro lado de la puerta, y al cabo de unos segundos, los oyó alejarse hasta que desaparecieron, y luego oyó un ruido extraño. Curioso, pero al mismo tiempo asustadísimo, el guarda se agachó y miró por el ojo de la cerradura… hubo un solo instante en el que pensó que las luces de emergencia estaban apagadas, pero parpadeó y todo había vuelto a la normalidad. Soltó un suspiro de alivio al ver que no había nadie y fue a coger el teléfono…

Y ahí estaba. Con él. En la habitación. Lo había oído moverse por fuera y había avistado la cerradura. Sabía que si miraba por ahí y lo veía no abriría la puerta, así que caminó a otra parte, haciéndole pensar que se había ido… pero después se teletransporto en frente de la puerta y esperó a que mirara después de aprenderse la organización del mobiliario de la habitación. Ahora los dos estaban en el mismo espacio confinado.

El hombre soltó un grito desgarrador, pero cayó cuando la criatura apretó las manos contra su cabeza y empujó hacia abajo, contra la silla de ruedas. Su mente era débil, y no tuvo problemas moviéndose por sus memorias, aprendiendo rápidamente lo que pasaba diariamente en aquel edificio, concretamente lo que había pasado allí hacía un mes, y que todo estaba grabado en una cinta, que estaba guardada en un cajón a su izquierda. Aprendió muchas cosas, como la vida del hombre, entre otras… pero esa información no le servía de nada, y de ahora en adelante, tampoco le serviría al hombre.

Cuando terminó de investigar, dejó la mente del hombre, agarró la llave y se movió hacia el cajón y lo abrió, dejando al pobre hombre sentado en la silla, en estado vegetativo. El nombre del guarda era Miguel, un hombre honesto con familia y trabajador: una mujer, una hija y un hijo a los cuales quería con locura. La mañana siguiente a este incidente sus compañeros lo encontrarían en esa habitación, gritando locuras. Una visita a un psiquiatra no daría muchos resultados, pero sus reacciones se asociarían con las de un brote psicótico muy violento que había provocado daño para dejarle en un estado semejante a la demencia senil. Olvidaba y recordaba cosas de su vida en intervalos, olvidaba funciones vitales básicas, tales como debía comer, y atacaba a su propia familia, aunque esto último era porque estaba asustado.

Esto rompería a la familia, el hombre sería enviado a un asilo donde moriría solo y loco, con fragmentos de su imaginación y memoria recordándole la noche fatídica que aquel monstruo le había visitado, gritando en sus pesadillas. La criatura sacó la cinta que buscaba y apartó al hombre en la silla con fuerza, tirándolo al suelo. Para aquel monstruo aquel humano no era más que un triste montón de vísceras y piel. Lo único que le importaba era la cinta.

Metió la cinta y apretó botones, tal y como había aprendido con las memorias, hasta que llegó a la marca que buscaba, a partir de donde esperó unos minutos pacientemente hasta que empezó el programa, y acto seguido… una luz cegadora ocupó la cámara, y al siguiente instante allí estaban todos. Sus ocho objetivos. Su sonrisa creció y creció, esperando ver adonde habían marchado después de aquello…

Pero sus esperanzas se esfumaron de la misma manera que lo hicieron Eric y sus amigos en el video. Esfumados. Puff, así de simple. Volvió hacia atrás y miró más de cerca, pero volvió a ocurrir lo mismo, y volvió hacia atrás una y otra vez, esperando que en algún momento el resultado fuera distinto…

"Sabes… Dicen que la definición de la locura es repetir las mismas acciones una y otra vez y esperar resultados distintos…" La voz sonaba muy alegre… enfermizamente alegre.

Y enfadó a la criatura, la puso furiosa, y enloqueció de ira, con angustia… pero sobre todo, frustración. Después de repetir la grabación, perdió el juicio, invocó dos hojas psíquicas y las estampó contra el equipo de vigilancia, causando semejante destrucción que sólo permaneció una pantalla intacta de las quince, lo cual hizo que los trabajadores a la mañana siguiente cuestionaron la versión oficial del incidente: ¿de verdad habría sido aquel hombre enloquecido, o había sido algo mucho más poderoso?

Pero eso no es relevante. Después de calmarse, la criatura miró al único monitor intacto, que enseñaba la puerta trasera del edificio. Al instante siguiente, la criatura apareció en ese lugar, y al haber destruido el aparato de grabación, nadie nunca sabría la verdad de lo que había ocurrido aquella noche, ya que había cubierto su rastro casi a la perfección. La criatura se dio la vuelta y se alejó hacia la noche, ideando otro plan para cazar a sus víctimas.


Yo: -Huyendo de un grupo de Pokémon furiosos en cuerpos que no son los suyos-

Luna: ¡Ven aquí que te vas a enterar por darle mi cuerpo a ese pervertido!

Yo: ¡Oye al menos no es Dust!

Dust: ¡Como te pille verás! ¡Y si Lucy hace algo la responsabilidad te la llevas tú!

Yo: ¡Pero si yo no narro lo que hace ella!

Dust: ¡Me importa una mierda!

Eric: Dato curioso para quien quiera saberlo: Los intercambios y donde iba a parar cada Pokémon los hicimos todos al azar… sí, eso incluye a Serge y Luca, Nox en el cuerpo de Luna y, por supuesto, Elly en el cuerpo de Jake y Hadrim en el de Zed. Además, hay una buena razón por la que no hago estas mini sesiones de RP que haces tú al final del capítulo.

Yo: ¡Sí claro! ¡Como que esta vez no me has dejado vendido en tu cabina todoprotectora! ¡Wah! -por poco recibe una bola de fuego- ¡Nada de movimientos que no es justo!

Eric: Creo que no has acertado Radius

Rad: Déjame coger puntería…

Yo: ¡chicos tranquilidad que todo esto se solucionará pronto! ¡Ayyyy! -rueda para evitar una bola sombra de Shade- ¡Esto es un caos también para nosotros, por favor, dejarlo ya!

Todos: ¡ni hablar!

Yo: ay… Bueno esperamos que os haya gustado el capítulo más que a ellos... Estad atentos para el próximo y nos vemos! Bye! ¡Sácame de aquí porfa!

Eric: -suspiro- Nos vemos en la próxima… si Ray sobrevive, claro está. PS: Sobrevivirá, tranquilos. Pero eso no significa que salga intacto.

Ray: ¡Serás cab-!

Eric: Yyyyy censurado. Muchas gracias por leer, y os veremos en el próximo capítulo. ¡Cuidaros!