Nota: Ocurre en el tiempo entre torneos del segundo año.
Este capítulo es pura auto indulgencia hacia mis miles de pecados perversos, pero tengo que aprender a escribir a Kise de otro modo, caray.
El lugar donde están reunidos los muchachos es el parque que se les ve arreglando en las secuencias de los endings del anime.


•·.·´`·.·•Kise•·.·´`·.·•


Kise no pudo dejar de reír cuando se dio cuenta de la situación.

Todo comenzó una calurosa noche de agosto, pocos días antes de que hubiera finalizado el receso de verano. Kuroko los había convocado para organizar un evento pequeño en el parque -aún sin nombre- que, entre todos, habían conseguido limpiar y arreglar para que los niños (y ellos también), pudieran jugar street basket en un lugar seguro. Era la primera vez desde que los de tercer año se graduaron que podrían reunirse todos los responsables del arreglo del lugar. Entusiasmado, Kise aceptó y se puso en contacto con todos sus ex-compañeros de Kaijou. Algunos aceptaron de inmediato, otros declinaron debido a sus agendas personales.

La intención de Kuroko, de la mano de Momoi, Riko-chan y el entrenador Kagetora, era recaudar fondos y así mantener el parque con el dinero generado por ellos. A cambio de esto, los muchachos tendrían el lujo de nombrar el parque. Para evitar problemas si el campo debía llamarse como tal o cual escuela, ya habían acordado llamarlo "Campo STRYKS", similar al equipo que sus senpai habían formado a principios de ese año, pero agregando una S final que representaba a Seirin en esta ocasión. Entre todos habían organizado unos cuantos sorteos, concursos y apuestas, cobrando además entradas para una parrillada y música para bailar en la cancha durante la clausura de su improvisado evento.

Poco usual para una fiesta pequeña y enfocada al baloncesto, había acudido mucha gente. Kise tenía completamente la culpa, ya que sabía mover sus contactos y había pedido a su manager que se repartieran volantes y se publicara sobre el evento en Zunion Boy. Evidentemente, muchas de las admiradoras del modelo estaban presentes, dispuestas a hacer fila solo para tomarse una fotografía con el chico de cabello dorado. Había sido una buena estrategia, ya que así habría más chicas con las que bailar y no tendrían que turnarse todos a Sacchin y Riko-chan, o pasar la vergüenza de tener que bailar entre ellos toda la tarde. Al fin y al cabo, a nadie le gustaban 30 adolescentes sudorosos y enemistados unos con otros.

Kise se vanagloriaba alrededor de la cancha, cambiando de pareja de baile cada que terminaba una pieza musical. No era el único que había sacado provecho, ya que a Aomine ya lo habían invitado a bailar un par de chicas bastante atractivas, y Himuro se estaba ganando el corazón de muchas de las admiradoras de Kise con sus tiernas sonrisas y su carácter seductor. Kagami y Kuroko se mantenían aparte mientras preparaban la carne y Midorima les ayudaba a servir los platos, procurando alejarse lo más posible de la improvisada pista de baile. El peliverde miraba a las invitadas con desprecio, y Kise podía ver que incluso había algo de resentimiento en sus ojos. Pero, ¿por qué? Ciertamente, algunas se le habían acercado para invitarlo a bailar, Midorimacchi era muy bien parecido a pesar de su terrible actitud, pero a las tres desafortunadas muchachas las había rechazado con mucha educación. Entonces ¿qué era lo que hacía que el as de Shutoku estuviera tan molesto?

Los ojos de Kise siguieron a la mortífera mirada de Midorima hasta clavarse en la espalda de un cierto jovencito con ojos de halcón, que bailaba desinhibidamente con una muchacha bastante mayor que él. Kise ya sospechaba desde el año anterior la dudosa sexualidad del base de Shutoku, por lo cual también le extrañaba verlo bailar tan de cerca con esa rubia universitaria… pero no parecían estar ligando ni nada por el estilo. Si Kise se atrevía a hacer una interpretación deliberada, diría que Midorima parecía resentir que su mejor amigo no estuviera prestándole la debida atención y que prefiriera divertirse con otra gente. Más importante aún, con una mujer.

El tono de la música cambió. El ritmo era más lento y la chica se vio algo desmotivada a seguir bailando con Takaocchi. Se despidió de él con un choque de puños muy efusivo y se alejó caminando unos pasos, sólo para irse con otra chica a bailar mucho más íntimamente de lo que lo había hecho con Takao. Oh. Pensó Kise al caer en cuenta y siguió observando con interés. Volteó a mirar a Midorimacchi, que estaba dudoso y bebía de su lata de shiruko de manera distraída. Oh. Ryouta podía tener cara de ángel, pero en el fondo, sabía que su mente y su humor eran bastante retorcidos. No puedo dejar pasar esta oportunidad cuando haces las cosas tan fáciles, Midorimacchi.

Se acercó a Takao, aun desprovisto de pareja, y lo tomó de la cintura causándole una gran sorpresa… sin embargo Takao sólo río y empezó a seguirle la corriente. Kise miraba por encima de su hombro en la dirección en la que se encontraba el escolta, y sonreía pícaramente cuando lograba ver los ojos de Midorimacchi clavados en ellos.

Midorima solo podía observar en silencio mientras su mejor amigo se movía de una manera que jamás hubiera podido imaginar. Gracias al cielo nadie le estaba prestando atención, o se hubieran dado cuenta de la manera en que devoraba a Takao con la mirada. O eso pensaba Shintaro. Kise lo miraba divertidísimo desde la cancha, sacando completo provecho para molestarlo. Consciente del extraño -aunque entendible- voyeurismo de su ex compañero, Kise decidió intensificar un poco la situación y pegó su cuerpo más cerca al de Takao. Aferró sus manos a la cadera del menor para llevar la cadencia de sus movimientos, mientras que Takao tenía sus brazos alrededor del cuello de Kise. Las espectadoras a su alrededor soltaron un grito de emoción… Kise era un maestro del fanservice, y Takao era tan despiadado como él.

Kise volvió a mirar de reojo hacia donde Midorima estaba parado, y justo como había esperado, el peliverde estaba ardiendo de rabia.

¿Midorimacchi, celoso? ¡Quién lo diría!

-Sólo sígueme la corriente, Takaocchi, no creas que voy en serio... ¡esto es muy divertido!

-¡Hah! Sí que lo es… ¿ya viste la cara de Shin-chan?

-¿Huh? ¿Ya lo habías notado?- Preguntó el modelo, confundido. Takao se rió muy fuerte y asintió.

-Es un tsundere de lo peor, siempre insiste que no le importa lo que yo haga, pero en el momento en que me ve así… ja ja ja. Digamos que lo estoy poniendo a prueba, Ki-chan. Hay… hay algo que me interesa saber.

Takao en verdad tenía algo de sádico en su usualmente apacible y alegre personalidad. Kise ya se llevaba muy bien con él desde mucho antes, pero esta característica tan satírica de Takao le agradaba mucho más. Sin embargo, creía entender qué era aquello que el chico de cabello oscuro estaba investigando. Kise sonrió para sus adentros. En verdad era demasiado obvio que Takao estaba perdidamente enamorado de su amigo. Hacerlo enojar y provocarlo de esta manera, bueno, sólo ayudaría a comprobar las sospechas de todo mundo. Ahora solo podían preguntarse, ¿Era un amor correspondido?

Midorima los miraba con odio tan profundo, que por un segundo Ryouta tuvo verdadero miedo de cómo fuera a reaccionar el otro cuando el menor jaló de él hacia abajo, en un ademán que parecía que fueran a besarse. Hubo un suspiro ahogado a lo largo de la cancha… evidentemente estaban llamando muchísimo la atención. Takao sonrió, y con falsa inocencia rió, jalando a Kise hasta el fondo de la cancha, donde se encontraban bailando Momoi con sus amigas. Todo para perder de vista a Midorima. Si quería estar de mirón, que se esforzara en hacerlo.

-Midorimacchi sigue mirándote… creo que va a matarme.- Dijo Kise entre risas nerviosas mientras pasaba sus manos por el cabello de Takao. El moreno rió por lo bajo mientras tomaba las manos de Kise y bailoteaba a gusto con él. Shin-chan estaba parado muy lejos, pero el aura de muerte que proyectaba ya estaba llegando hasta ellos.

-No te preocupes, es tan inofensivo como un conejito.

Kise rió por lo alto y siguió bailando seductoramente con el mejor amigo de Midorima. Todo mundo parecía saber qué se traían entre manos, así que a pesar de un par de miradas curiosas y de desaprobación, a nadie parecía importarles que Takao y Kise siguieran actuando así después de tres canciones. A nadie más que a Midorima. Tan solo unos segundos más tarde, el muchacho se les acercó con pasos pesados y jaloneó a Kazunari del brazo.

-¿Qué crees que estás haciendo, Takao?

-Bailar, Shin-chan, ¿qué tiene de malo?

-¿Que qué tiene de malo? Ya viste con quién y cómo lo estás haciendo, ¿verdad?

-Si, Ki-chan es un gran bailarín.

-¡¿Ki-chan?!

Si, Midorimacchi estaba muy, muy celoso. Y Takao tenía muchísimo tacto como para saber qué podía ponerlo todavía peor. Un gesto, una caricia, ponerle un apodo… para Kise, nada de estas cosas íntimas con otros hombres era algo extraño. Por hacerle un favor a un amigo para que rompiera las paredes del chico que le gustaba, Kise podía sacrificarse un poco.

-Bueno, Shin-chan, si tanto te molesta, ¿por qué no me sacas a bailar tú?

-Y-yo no bailo.

Oh. Ciertamente Kise esperaba otro tipo de respuesta. Un "vuelve a la mesa y no hables, Bakao", o un "eres un idiota, has lo que quieras". Pero Midorima de hecho no se había quejado ni negado, sólo estaba evadiendo la situación.

-Entonces yo te enseño. Dame las manos.

Sin siquiera pedirle su consentimiento, Takao se separó de Kise y lo dejó en los dulces brazos de una guapa chica del Instituto Touou. Tomó al más alto de las muñecas y lo separó un poco del grupo, donde movía al torpe Midorima despacio. El menor había entrelazado sus dedos con los aún vendados de Midorima. Kazunari había dejado de bailar de una manera tan seductora y más bien hacía pasos algo bobos para tratar de calmar los nervios de su mejor amigo, que no podía seguirle la pista por más que lo intentara. Pasada ya media hora de intentar que Midorima se desinhibiera un poco, Takao había conseguido que el escolta ya bailara un poco por su cuenta, pero se negaba a soltarlo de las manos. Kise podía jurar que el peliverde se estaba divirtiendo, por esa pequeña y discreta sonrisa en su rostro.

Y fue entonces cuando Kise se dio cuenta de que Midorimacchi no solo estaba celoso, sino que en verdad quería a Takaocchi como nunca había querido a nadie.


Nota: Hay gustos culposos, y luego está esta el hecho de que shippeo un poquiiiiiito (?) a Kise con Takao.. En la mayoría de mis historias, (y veo que también es una constante en la mayoría de quienes escriben MidoTaka) Kise siempre es muy amigo de Kazu, lo que varía es el grado de homosensualidad de nuestro querido rubio, ja ja ja. Disculpen las molestias que este pecaminoso capítulo pudo haberles causado, muy poco ad hoc para publicarlo en Sábado de Gloria xD.