Nota: El capítulo toma lugar unos días antes del receso de verano del tercer año.
Esta parte no me convence del todo, pero quería incluir a Muro-chin porque lo amo. La cosa es que creo que solo en la OVA convive con Takao y eso me causa dolor, porque seguro serían buenos amigos e irían a cantar juntos todo el tiempo.
•·.·´`·.·•Himuro•·.·´`·.·•
Himuro pasaba tan poco tiempo con amigos de Taiga en Tokio que nunca se dio cuenta de nada hasta que Takao se lo confesó durante el desayuno. Por más que escuchara las explicaciones del muchacho de ojos de halcón, los oídos de Tatsuya se habían quedado sordos.
-¿Podrías explicarme qué demonios hacemos en un maid café a las 8 de la mañana, por favor?- Himuro no lograba comprender por qué el base de Shutoku lo había invitado a desayunar en una soleada mañana de finales de verano.
Tan sólo habían intercambiado un par de palabras en el pasado por culpa de sus amigos de la Generación de los Milagros y Kagami. Claro, se veían cada vez que Kise organizaba alguna reunión o cuando se cruzaban en alguna fiesta a altas horas de la noche, pero Atsushi y Midorima-kun casi siempre estaban al lado del otro. Era, quizá, la segunda o tercera vez que estaban solos en prácticamente tres años de conocerse.
-Necesito pedirte un consejo, Himuro-san… es algo complicado. Kagami me dijo que estabas de visita en Tokio y le pedí tu número. Digamos que es algo personal, un consejo de.. uh, de pareja.
-Oh…- Himuro parpadeó un par de veces, tratando de comprender de dónde había salido aquello. Suponía que Takao sabía sobre su popularidad, lo había visto rodeado de chicas en el pasado, así que seguramente debería considerarlo un experto en el tema. Himuro sonrió, aunque inseguro, indicándole a Takao que continuara.
-Verás… llevo mucho tiempo tratando de estar con alguien, pero no sé cómo proceder. Quería escuchar unas palabras de apoyo o algo, porque ya no sé qué hacer con esa persona.
-Kazunari-kun, ¿puedo preguntarte algo?- Takao asintió, con sus agudos ojos fijos en los de Tatsuya.- ¿Por qué yo? ¿No crees que Kise hubiera podido ayudarte más? Eres buen amigo suyo, si no me equivoco. No estoy seguro de poder ayudarte…
-¿Tú crees que Ki-chan podría mantener su bocota cerrada, Himuro-san? Lo consideré, igual pensé en hablar con Kuroko, pero uno es un chismoso y el otro es un inexperto de lo peor.
-Tienes un punto.- Admitió el mayor, distrayéndose por un segundo con la linda muchacha que rellenaba su taza de café con leche y el largo escote de su traje de sirvienta.
-Fuiste mi siguiente mejor opción, lo lamento. Kagami y Aomine no tienen suerte en el amor y sólo piensan en balones, y no quiero saber qué clase de consejos pudo haberme dado Akashi. Además, no puedo pedirle consejos a Shin-chan sobre este tema en particular. En realidad, quiero una opinión de alguien que no ha estado involucrado en lo absoluto.
Himuro rió, echando sus brazos hacia atrás en el asiento. Takao tenía razón, no tenía mejor opción que recurrir a él, por más extraña que se hubiese tornado la situación. Aún no comprendía el porqué de su reunión en un maid café tan temprano en la mañana, pero podía suponer que era la idea de Takao de evitar llamar la atención. Nadie vendría a buscarlos en un lugar como ese a tales horas.
-Bueno, ¿en qué puedo ayudarte? Contrario a la creencia popular, no he tenido muchas novias. Muchas chicas se me acercan, pero rara vez logro tener algo lindo con ellas.
-Hah… no me refería precisamente a tu relación con las mujeres, Himuro-san.- Los ojos de Takao se desviaron hacia la esquina de la mesa, mientras el menor comía de sus panqueques con miel sin poder enfrentar a Tatsuya. El escolta de Yosen lo miraba confundido, sin entender a qué iba con todo esto. Si no estaba allí para pedirle consejos con las mujeres, ¿entonces de qué demonios quería hablar? -De todos los locos que se han atrevido a tolerar a nuestros queridos milagritos, tú y Murasakibara lograron arreglar todo para su segundo año juntos y sobrellevaron su amistad muy bien, ¿verdad?
-Uh… si. Después de ese partido contra Seirin, Atsushi cambió mucho y fue mucho más abierto conmigo. Pero no entiendo cuál es tu punto, Kazunari-kun.
-Gah, creo que no hay manera fácil de decirlo, Himuro-san.- Takao se acomodó el cabello con los dedos y descansó los codos sobre la mesa un segundo, antes de voltearlo a ver con una mirada resoluta y decidida.
-Pues entonces sólo dilo y ya, que no entiendo nada, Takao.
-Llevo tres años intentando algo con Midorima, y sé que él siente algo parecido desde hace unos meses, pero no quiero apresurarme. Quiero que se sienta seguro antes de que-
-Espera… ¿qué?
-Uh… tú sabes, yo… uh… lo… él...
-No, espera.. ¿tú y Midorima-kun? Ah ¿…no creerás que Atsushi y yo…?
Para este momento, Himuro estaba más rojo que el cabello de Kagami y Takao había vuelto a evitar cruzarse la mirada. Las palabras se le habían perdido en la garganta y ahora ya no sabía qué hacer. Esto había sido una pésima idea… lidiar con sus sentimientos era una cosa, enfrentar a la gente con la verdad era otra. Estaba perdido, y había sido un idiota al pensar que confiar en alguien en una situación muy vagamente similar a la suya podría ayudarlo a ver las cosas claramente.
Himuro pareció detectar su desesperación y se apresuró a ponerle una mano en el hombro para calmarlo, pero Takao parecía al borde de un ataque de nervios. Himuro suspiró, no era la primera vez que tenía que enfrentarse con éste tipo de acontecimientos y seguro tampoco sería la última.
-N-no, sé que lo tuyo con Murasakibara es diferente, pero a comparación de Imayoshi o Kasamatsu con sus respectivos idiotas, tú saliste adelante con él y se llevaron la copa del Interescolar el año pasado… yo ya no sé qué hacer para que Shin-chan esté a gusto conmigo… ¿qué pasa si al final todo termina arruinando y ya no quiere ser mi compañero de equipo?
Tatsuya suspiró desesperado. Ni toda su experiencia en las vagas relaciones de pareja, ni su amistad tan estrecha tanto con Atsushi y Taiga lo preparaban para contestarle al muchacho de ojos claros sentado frente a él. ¿Qué podía decirle? No era lo mismo ser mejores amigos y compañeros a ser pareja, amantes probablemente. Era una experiencia completamente ajena para él, aunque entendía por qué Takao lo había escogido antes que conversar con cualquiera de los demás. En la medida de lo posible, Tatsuya en serio quería ayudarlo.
-Lo mejor que puedes hacer es enfrentarlo, ¿no crees? ¿Midorima-kun sabe lo que sientes?
-Si… creo que si. Se lo he "dicho" muchas veces, y creo que no es tan distraído como para no entenderlo.
-¿Estás seguro de eso?. Himuro se rio, bebiendo de su café con calma para tratar de pensar en algo inteligente que decir. Solía aconsejar a muchas de sus amigas de Yosen en cómo invitar a salir a sus enamorados, ésto no podía ser muy diferente. La única complicación era que el enamorado era el bruto y excéntrico de Midorima. -Al fin y al cabo es un "milagrito", como tú bien los llamaste. Igual de raro que Atsushi y los demás.
Ya más tranquilo, Takao volteó a mirarlo, sorprendido. Una sonrisa, tan pícara y típica del muchacho de corta estatura, se apareció en su rostro. Al parecer, Tatsuya le había hecho notar algo que ignoraba por completo. Dio otro gran bocado a su platillo y observó por un largo minuto la malteada de fresa que tenía frente a él, con los ojos perdidos sobre la crema batida y el pedazo de fruta que se hundía lentamente en ella.
-Creo que tienes razón… nunca se lo he dicho de frente.
-Quizá deberías empezar por ahí.
Himuro sonrió de vuelta, y se sintió feliz de no haber complicado más la situación entre la sombra de Shutoku y su brillante luz esmeralda, como ahora también los denominaban de manera bochornosa en las revistas de baloncesto escolar. Quizá jamás se habría dado cuenta si Takao no le explicaba las cosas frente a frente, pero mirando todo en retrospectiva, las señales siempre habían estado allí.
Nota: (Perdón, yo solo quiero escuchar a Ta_2 y a Kishow cantando un dueto TOT.)
En el siguiente capítulo, por fin el esperado momento. Dos amigos, una playa y la orilla del mar cuando surgen las primeras estrellas en el cielo.
