Disclaimer: Los personajes son la gran Stephanie Meyer. Yo solo se los robo a ratitos para imaginar locuras con ellos. Ya que si me regala a Edward no me enojaría.

Les tengo el primer capítulo de esta historia esperando de todo corazón lo disfruten.

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BPOV

— Hola bebé.

— ¿Te he dicho hoy cuanto te amo?

— Eres lo más hermoso que la vida nos pudo haber dado.

Sentí unos cálidos dedos acariciar mi vientre y suspiré, me sentía tan cómoda en este lugar, no era para menos estaba en mi hogar. Y no me refiero al edificio o al lugar donde vivo sino a los brazos del hombre que está en estos momentos acariciándome el vientre.

— Despierta princesa es hora de que me vaya a trabajar— amaba eso de él, nunca sale de casa sin despedirse con un beso y un te amo.

— No quiero— refunfuñé infantilmente y traté de tirar de él para que se acostara conmigo.

— Aunque me encanta la idea alguien tiene que trabajar en esta casa, recuerda que la familia crece— reí tontamente mientras colocaba mis manos sobre las suyas que estaban en mi vientre. Apenas hace unos días no enteramos que estamos embarazados.

Abrí los ojos perezosamente y me encontré con esos ojos verdes que tanto amo — Hola amor— saludé con una enorme sonrisa.

— Hola princesa, ¿Cómo te sientes?— no debió preguntar, me levanté disparada para correr al baño para devolver todo.

Él me sostuvo el cabello y acarició la espalda hasta que pasó todo. Cuando levanté la vista, él me regalo una triste sonrisa y ayudo a levantarme. Mientras me sostenía del lavabo él me preparó el cepillo de dientes y me dio privacidad saliendo.

Cuando terminé de hacer mis necesidades y me di una ducha rápida y salí envuelta en mi pequeño albornoz, él me esperaba con un vaso con agua mineral y galletas saladas.

— Dicen que es bueno para controlar las náuseas— me acerqué a él y envolví los brazos a su derredor y enterré el rostro en su pecho aspirando su aroma, esto me bastaba para tranquilizarme.

— Come, princesa— suspiró y me separé de él— No tienes idea cuanto me duele verte así y no poder hacer nada.

— No te preocupes, es normal— aseguré tomando su rostro entre mis manos y depositando un beso en sus labios— aunque lo que no creo que sea normal es que esté engordando tan rápido— hice un puchero y él mordió mi labio.

— No estás gorda, estas sexy— me apretó contra su cuerpo y pude sentir su excitación en mi vientre— Y me encantan tus nuevas curvas.

Quise besarlo pero el timbre de la puerta me sobresaltó, lo más seguro es que fuera Ben para irse a la universidad.

— Hey papá, ¿Nos vamos?— como dije, era Ben con su novia y mi única amiga, Ángela.

— Solo deja me despido— se acercó a mí y me dio un beso provocador de amnesia, de esos que te hacen olvidar hasta tu nombre— Te amo.

— Ya suéltala que ya la preñaste— bromeó Ángela.

— Nos vemos princesa, cualquier cosa llámame por favor.

Asentí y le di un fugaz beso en los labios antes de verlo salir.

— Entonces gorda ¿Qué hacemos?— preguntó entrando a la cocina del departamento.

— No sé flaca, que tal si vamos a la universidad— reí por la mueca de fastidio, ella odiaba estudiar; era como las verduras en el plato de un niño.

— Estás con permiso médico— se sirvió un par de tostadas con jalea de moras y un vaso de leche; luego hizo lo mismo para mí.

— Yo terminé mi permiso medico ayer y hoy debo asistir a clases.

— Agg, como eres aguafiestas.

— Bueno nos quedamos aquí y dejamos que las tetonas descoloridas y no tan descoloridas le hagan ronda a nuestros hombres…

— ¡Qué esperas que no te mueves!— reí y me levanté para ir a vestirme.

Saqué unos jeans, pero no entré en ellos, saqué otros y nada… al quinto intento me sentía totalmente frustrada y me dejé caer en el piso a llorar…

— Bella que te pasa, no me digas que le paso algo a mi piojito— Ángela estaba sentada en el piso a mi lado y negué con la cabeza— No me asustes gorda, ¿Qué te duele? ¿Te diste otra vez contra el mueble?— decía examinándome.

— No…— sollozo— me…— sollozo— queda… — sollozo.

Ella miró el tiradero y estallo en carcajadas, cosa que no me causó gracia y lloré más fuerte.

— Es normal gordita, es que el piojo necesita espacio— ayudó a levantarme y abrió el closet, después de examinarlo sacó unos leggins color negro y una blusa azul corte princesa y me lo entregó.

— Eso no estaba allí— señalé la ropa de mi cama.

— Si estaba, desde ayer— se encogió de hombros, debí suponer que era algo de ella.

Salió dándome privacidad y me vestí completando mi atuendo con unas bailarinas azules como la blusa. Me recogí el cabello con un pasador y salí tomando mi bolso con los libros.

— Lista— dije caminando hacia ella que me miraba con la boca abierta— ¿Qué tengo?

— Me encanta como se ve, le voy a decir a Ben que quiero un piojo o piojita para mí— reí por sus ocurrencias— tienes un culo enorme, me encanta.

Antes de salir sonó el teléfono del departamento y me regresé a contestar rápidamente, lo más seguro es que fuera él para saber si ya se habían pasado las náuseas, ¿Ven porque lo amo con locura?

— Diga— fingí un poco la voz.

— Hablo al departamento donde vive la señorita Isabella Swan— me tensé porque aquí me conocían por Bella Black… larga historia.

— Ella habla— no pude evitar que me temblara la voz.

— Hablo del hospital S&F de Sacramento California, su padre será intervenido quirúrgicamente y no quiere entrar a quirófano a menos de que pueda verla— sentí que me flaquearon las piernas y Ángela rápidamente me ayudó a sentar en el sofá.

— ¿Es grave?— pregunté imaginando la respuesta.

— Lamento decirle que sí, bueno todo depende de cuan pronto le intervengamos, necesita un by pass*, su corazón no funciona con normalidad y si no lo hacemos cuanto antes no nos hacemos responsables de lo que pueda pasar con él.

— Por favor dígale que tomaré el primer vuelo… cuídelo por favor.

Colgué con el cuerpo vencido, mi padre se moría y no habíamos arreglado nuestras diferencias, él se iría odiándome… un sollozo desgarró mi pecho seguido por otro más.

Mi amiga me sostuvo hasta que me calmé.

— ¿Qué pasa gordita?— preguntó limpiando las lágrimas que corrían por mis mejillas.

— Mi papá… necesito ir a verlo— sollocé.

— Claro, habla con Tony para que te acompañe— me tensé, a pesar de tener un año juntos aún no le contaba mi verdad, lo amo y sé que me ama pero mi pasado, o más bien el de mi entorno es tan… no encuentro palabras para describirlo, solo puedo decir que me avergüenza muchísimo.

— Hablaré con él y le diré que voy— dije cogiendo el teléfono y marcando. Apenas había timbrado una vez cuando contestó.

— Dime princesa

— Tony, yo…

— ¿Estás bien? ¿El bebé está bien?— preguntó rápidamente.

— Si, estamos bien… es mi papá, le tienen que operar y necesito ir a verlo.

— Voy contigo princesa— sabía que quería hacerlo.

— No amor, como dijiste alguien tiene que trabajar porque la familia está creciendo— traté de bromear— no te preocupes por favor, estaremos bien y hablaré cada momento disponible contigo… te amo.

— Te amo princesa, por lo menos deja que te lleve al aeropuerto— insistió, no podía porque lo poco que le había contado era de mi vida en el pueblo perdido de Washington.

— Hermoso, estás trabajando no puedes dejar tirado todo, estaremos bien.

— No olvides que te amo— dijo con un suspiro resignado.

— Te amo más, mi hermoso— colgué y marque a la aerolínea.

— Ángela, ¿Puedes arreglarme un bolso con unos dos cambios de ropa o tres, de estos que caben en mi gran trasero?— no quería que oyera el destino de mi vuelo.

— Claro gordita, y también arreglaré para mí— debí suponerlo.

— No flaca, tú te quedas a cuidar a nuestros hombres de las tetonas, mira que tu piojito no quiere que una tetona le quite a su papá— hice un puchero al cual sabría no se resistía.

— Agg, te odio gorda, está bien cuidaré a nuestros hombres y prepararé tu bolso.

— Gracias, flaca, eres la mejor.

Ella caminó hacia la recamara y volví a marcar a la aerolínea, la llamada anterior la había tenido que truncar.

Hice la reserva para el primer vuelo disponible a Sacramento que era en un par de horas y suspiré. Como desearía que Tony estuviera conmigo pero no podía enterarse de ese pasado, no de esta forma.

Ángela salió del cuarto cargando mi bolso de mano y la pequeña valija con ropa.

— Cuídate por favor.

— Claro que si amiga, en cuanto llegue te hablo.

Salí y tomé un taxi, no quería ir… por lo menos no sin él.

— En cuanto vuelva te contaré todo hermoso, solo espero que me perdones y aceptes mi entorno— susurre mirando la fotografía nuestra que traía en mi cartera.

El estúpido taxista abrió las ventanillas y la fotografía salió volando de mis manos grité pero de nada sirvió.

En el aeropuerto me revisaron todo lo que tenía, como dice Ángela hasta los calzones me voltearon al revés.

El vuelo estuvo lleno de turbulencias y para colmo no pude comunicarme con Tony quien de seguro estaba en clases y tenía el móvil en silencio, estúpidas políticas de la universidad, solo le mandé un mensaje diciéndole cuanto lo amo.

Como decía, el vuelo me la pase en el baño devolviendo lo que no comí, pobre del que tuviera que entrar al baño porque me apoderé de él y no lo solté hasta que tuvimos que abrochar los cinturones para aterrizar.

Cuando salí del aeropuerto y respiré el cálido aire californiano sentí un escalofrío que me recorrió el cuerpo, de esos que te dicen regresa… ¡Deja de ver películas de suspenso con Ángela! Me reprendí mentalmente.

— La llevo algún lado señorita— Un taxista de mediana edad se acercó y agradecí.

— Por favor, necesito ir al hospital S&F— dije suspirando de alivio.

El hombre abrió la puerta del taxi para mí y trague un nudo que se me formó en la garganta, mi hermoso siempre lo hace.

Arrancó y puso una estación latina donde salían puras canciones de esas que hacen suspirar o llorar dependiendo de tu estado de ánimo, lógicamente mis lágrimas no se hicieron esperar, acaricié mi vientre deseando que mi bebé me diera fuerzas para soportar estar lejos del hombre que amo.

Estaba concentrada en la música suspirando y llorando por mi hermoso que no supe como sucedió… hubo chillidos de llantas gritos un estruendoso golpe y de pronto todo se volvió negro.

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Me dolía todo… y cuando digo todo es todo, desde los pies hasta la cabeza… traté de moverme pero me dolió más, lo que me molestó fue un pinchazo en la mano… mierda agujas, refunfuñé.

Odio las agujas y todo lo que tenga que ver con ellas, y todo por culpa de Renee.

— Isa…— escuché una voz desconocida me llamó— Isa despierta.

Abrí los ojos lentamente y me encandiló la luz, cerré los ojos de nuevo y parpadee para acostumbrarme a la luminosidad del lugar. Un sollozo me hizo girar a busca de dónde provenía.

— Al fin despiertas mi amor— un hombre rubio de ojos azules se acercó a la cama, sus ojos estaba rojos y gruesas lagrimas corrían por sus mejillas.

— No… yo— estaba bastante confundida, ¿Qué hacía en este lugar?

— Tranquila amor— me dio un beso en la frente— llamaré al médico para que te revise.

No hable por que no entendía lo que pasaba, estaba bastante confundida y ese hombre me confundía más si es que era posible.

Un hombre de cabellos canos se acercó a mí y comenzó a revisarme.

— Hola soy el doctor Gerandy, me alegra que hayas despertado.

— No… no entiendo ¿Qué pasó?— pregunté confundida.

— El taxi en que viajabas estuvo en una carambola y estuviste inconsciente por dos semanas.

— No recuerdo…— sentía como me pulsaban los sentidos.

— Tranquila— el médico miró hacia el aparato que mide el ritmo cardiaco— No fuerces tu mente, mejor dime que es lo último que recuerdas.

— Yo…— cerré los ojos tratando de concentrarme.

— Estaba en casa con Renee y Billy esperando a los gemelos para ir a la feria…no… Leah y yo estamos en la montaña rusa y me maree mucho… al bajar volví todo…

— ¿Cuántos años tienes?— preguntó.

— dieciséis ¿Por qué?

— Necesito que te tomes con calma lo que te voy a decir por favor, en tu estado no es bueno que te estreses y no es bueno que tengamos que sedarte.

Asentí incapaz de hablar… tenía mucho miedo.

— Tú no tienes dieciséis sino veintiún años, estudias Economía en la UCLA, este joven es tu prometido James Da Revin y lo más importante es que estás embarazada y no puedes alterarte porque puede ser perjudicial para tus bebés…

Miré a cada hombre sin entender dónde estaba la broma… pero sus rostros serios me demostraron que hablaban en serio…muy en serio.

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* by pass : es una de las técnicas quirúrgicas de revascularización, reconstrucción o restauración de la irrigación arterial de un órgano o región anatómica afectado por la obstrucción o lesión de una arteria, y consiste en la creación de una desviación o derivación vascular para establecer una circunvalación de la arteria bloqueada o lesionada, usando segmentos de otras venas o arterias o incluso con materiales sintéticos, con el fin de crear un puente para salvar el obstáculo y así restaurar la circulación normal

Agradezco mucho a los primeros review de esta historia. De verdad había extrañado ese latido emocionado que se siente cuando llega el aviso de uno. Mil gracias jade. hs 1 * Lilli Cullen-Swan * Isa Labra Cullen * Tecupi.

Muchas gracias a quienes han añadido esta historia entre sus alertas y favoritos. De todo corazón se los agradezco.

Nos leemos pronto.

Besotes.