Disclaimer: Los personajes pertenecen a la grandiosa Stephanie Meyer, la trama es de su servidora.

Les traigo un nuevo capítulo, espero que les guste y sigan aclarando poco a poco dudas que tienen con respecto a la historia.

Estoy muy agradecida con todas las chicas que leen la historia, es un honor para mí que puedan disfrutar de lo que les presento. Gracias por sus alertas, favoritos y reviews. Estos son la mejor paga que podemos tener al compartir las historias con ustedes.

Como saben esta historia la comparto sin ayuda de beta, así que de antemano les pido disculpas por los horrores ortográficos que puedan encontrar.

Sin más, les dejo disfrutar del capítulo, cualquier comentario que tengan pueden mandarme un mensaje por este medio ya que de momento no estoy utilizando facebook por problemas técnicos .

¡A leer!

BELLA POV

Desperté en un lugar desconocido y tardé en recordar lo sucedido, estaba en un hospital.

— Gracias al cielo que despertaste Isa— suspiró aliviada Gin y tras ella asentía Rose con los ojos llorosos.

— Siento haberlas asustado chicas— dije con sinceridad estirando la otra mano la cual tomó Rose.

— El doctor dijo que probablemente el dolor de cabeza fue por el estrés, le conté el incidente de Tony y Peter; sabe cuánto amas a ese niño.

— Fue...— recordé los flashazos que llegaron a mi mente y sacudí la cabeza. Según sé, jamás he estado en Nueva York por lo que es prácticamente imposible que esas imágenes sean ciertas.

— ¿Cómo te sientes Isa?— entra el doctor con una carpeta, imagino que es mi expediente.

— Bien, ya se me paso— aseguré.

— De todas formas me gustaría que fueras con Sam para que te mande hacer unos estudios y que por favor reinicies tus sesiones con Chelsea— me miró como un padre a su hijo cuando le ordena hacer algo y no le da derecho a réplica. Sam es el neurólogo que me ha estado atendiendo desde hace un par de años que se jubiló mi médico anterior y Chelsea es la psicóloga y siquiatra que me atiende desde que desperté.

— Apartaré las citas en cuanto tenga oportunidad Doc— le di mi mejor sonrisa inocente.

— No es necesario, ya le he entregado a Gianna tus citas; ella las apartó y las ha agendado. No quiero saber que no viniste mira que me voy a molestar— bromeo y reímos los cuatro.

— Claro que vendré— insistí.

— Y de eso me encargo yo guapo— sonrió Gin dandóme una mirada como diciendo "pobre de ti si no lo haces".

Nos despedimos y fuimos a mi casa en el auto de Rose.

— ¿Y mi auto?— pregunté al entrar el portón de la casa.

— Lo ha traído Jacob, le llamé para que lo hiciera— dijo Rose con una sonrisa— y antes de que preguntes por el ogro le llamé y le dije que te viniste a casa para poner en acción el castigo que tenía Tony que era llenar unas planas diciendo "No debo golpear a mis compañeros, debo respetarlos".

— ¿Y te creyó?— indagué dudosa.

— Por supuesto que sí, después de todo es lo mismo que le dejé a Peter— me guiñó el ojo con una sonrisa y yo negué divertida.

— Eres perversa mujer— rió Gin chocando las cinco con ella.

Me dejaron en casa pero no se quedaron pues no querían evidenciarme.

Me fui a mi recamara y me recosté, Tony llegó a mi lado y se recostó quedando los dos profundamente dormidos.

Esa noche no llegó a dormir "mi esposo", como ya era costumbre. Lo más seguro es que se hubiera quedado con alguna de sus amantes y para mi mejor pues no tenía ganas de discutir.

Correcto o no, esas eran las noches en que verdaderamente podía descansar y sentirme en paz.

EDWARD POV

Sonreí mirando a mi hija con la mujer que la crió, esa pelinegra que logró estabilizar el mundo que había dejado de cabeza… ella.

— ¡Llegaste tía Allie! ¡Al fin llegaste!— gritaba mi hija llenándole el rostro de besos.

— Llegué mi gatita—ambos estaban felices y me mantuve al margen de esa reunión.

— Y tu no piensas darme la bienvenida he— me miró con el ceño fruncido pero en sus ojos y labios bailaba una sonrisita.

— Me alegra que al fin estés aquí— dije abrazándola y besándola.

— Bueno, basta de arrumacos que cierta personita debe ir al colegio y usted señor debe ir a trabajar— reí ante sus palabras. Había extrañado a esta pequeña mandona.

— Ya se.— hice una mueca aparentando estar molesto— mejor dime ¿Cómo dejaste al abuelo?— pregunté preocupado.

— Es un hueso duro de roer— rió— fue neumonía pero ya está recuperado, dice el doctor que solo con un poco de cuidados ya puede hacer su vida normal.

— Imagino que ya anda tras los animales del rancho— reí.

— Conoces al viejo Masen— reímos.

— Tita, ¿Puedes hacerme panqueques con jarabe de fresa y sirope de chocolate?— preguntó Carlie haciendo caritas.

— No es justo gatita, yo te enseñé y ahora los utilizas en mi contra— se quejó caminando hacia la cocina con mi hija en brazos, aunque Carlie se miraba casi tan grande como ella.

Dejamos a mi princesa en el cole y Alice se fue a Recursos humanos, ella era la responsable de esa área en la empresa.

— Señor Cullen, el señor Yamuko llamó para posponer la video conferencia para la próxima semana por cuestiones familiares estará fuera lo que resta de esta semana.

— Está bien Gaby, ¿algún otro pendiente?— dije tratando de que me dijera que sí, aunque casi estaba seguro que la respuesta sería negativa pues siempre tenía demasiado adelantado el trabajo.

— No señor, la siguiente reunión es a las dos de la tarde en el restaurant Season con los inversionistas Alemanes y los pendientes de firmar ya están.

— Gracias Gaby— le regalé mí patentada falsa sonrisa.

Ella salió cerrando la puerta tras de sí. Suspiré y me froté los ojos ¿Qué carajos iba a hacer mientras tanto?, necesitaba tener mi mente ocupada para no pensar en ella.

Gaby volvió a entrar con mi café, le agradecí pero no tenía ganas de beberlo. Lo que quería era huir, pero es imposible hacerlo cuando lo que te persigue está en tu interior como un cáncer que te carcome por dentro y ni el mejor tratamiento puede eliminarlo.

Jesica, mi otra secretaria, la cual pienso enviar a otra área pues me basta con Gaby, entra con la escusa de que debo firmar unos papeles, el escote de su blusa casi me deja ver sus pezones. Una autentica zorra, no como ella. ¡¿Por qué tiene que recordarme todo a ella si ni siquiera tiene algo que ver?! Cierro los ojos intentando poner paz a mis pensamientos. Los abro y firmo rápidamente los papeles que trae, son copias que ya había firmado con Gaby pero no pienso gastar tiempo ni energía discutiendo con ella. Rápidamente la despido con una señal y se va moviendo las caderas exageradamente. No puedo evitar cerrar de nuevo los ojos y como siempre mis pensamientos vuelan hacia ella.

Flash Back

Observaba la fila de personas que esperaban para subir al ferri que nos llevaría a la Isla de la Libertad. No entiendo cómo Ben me puede convencer de estas cosas. Tenía cosas que hacer, aún no nos mudábamos al departamento. Mi padre estaba fastidiando para que volara a Los Ángeles para trabajar con él y dejara mi "estúpido capricho" como le llamaba a mi pasión por la música y mi sueño de poder enseñar a otros.

Quita esa cara hombre, parece que tienes ganas de ir al baño y no encuentras uno— río Ben codeándome las costillas.

Te dije que no quería venir, pero es imposible discutir contigo— refunfuñé infantilmente provocando que mi amigo riera a carcajada limpia.

Venga hombre, falta poco para que empiecen las clases y estemos encerrados entre esas paredes sin poder salir a divertirnos.

Eso es precisamente lo que quiero por lo que no representa ningún sacrificio para mí— debatí.

Como sea, pronto nos entregaran el departamento y podremos mudarnos y dejar el hotel, además estoy seguro de que este viaje cambiará nuestra vida para siempre— dijo enigmáticamente.

Ahora resulta que eres vidente ¿Te vas a poner a leer las manos de las personas que hacen fila?— me burlé porque siempre salía con esas cosas de que supuestamente tenía premoniciones acerca del futuro, solo estupideces.

No puedo, mi turbante, capa y bola de cristal quedaron en casa— dijo antes de que ambos riéramos. Es muy fácil estar con él. Somos amigos desde hace muchos años y nos conocemos bastante bien.

Llegamos a la taquilla y pagué los boletos, bajo la constante protesta de Ben pero tuvo que aguantarse.

Subimos y comenzamos a caminar por la cubierta, la verdad me la estaba pasando bien pero no pensaba decírselo a Ben o no lo callaría por horas.

De pronto quedó como estatua mirando hacia la baranda, seguí su mirada y me quedé igual que él. Dos chicas, una morena de cabellera negra reía felizmente con una belleza, una chica bajita de tez blanca, el cabello claro con reflejos rojizos. Aunque delgada tenía todo en su lugar y las proporciones correctas.

Hermano, me he enamorado— suspiró Ben sin dejar de mirar a las chicas, de pronto me sentí mal porque si ella era la que llamaba su atención…

Tú te enamoras todos los días Ben— lo acusé tratando de sonar casual.

No, ésta es la mujer para mí. Edward Anthony Cullen Masen— afirmó caminando hacia ellas a paso pausado, como si al moverse rápido fueran a desaparecer.

La pelinegra sacó dos barras de chocolate de su bolso y le entregó uno a MI chica— sacudo la cabeza ante ese posesivo que ya le tengo a esa mujer— ella ríe y siento que el sonido inunda mi pecho, me llama como canto de sirenas y lo sigo sin importar que encuentre la muerte en ello, es extraño y maravilloso a la vez.

Ambas abren y chocan con sus barras de chocolate, al momento que Mi chica lo muerde la pelinegra dice algo provocando que se ría, de pronto se ahoga, un grupo de personas se cruzan frente a nosotros y cuando nos dejan pasar la pelinegra lucha por desahogarla dándole fuertes golpes en la espalda. Ben y yo llegamos a su lado, con una mirada Ben retira a la pelinegra mientras yo tomaba a mi chica desde la espalda, separé sus piernas con las mías y presioné en la boca del estómago, sabía bien como realizar la maniobra de Heimlich. Inmediatamente ella escupió el chocolate hacia afuera y tosió un poco. Ben sacó una botella de agua del bolso de la pelinegra que se aferraba a él como si la vida se le fuera en ello. Me entregó la botella e hice beber a la chica con tragos pequeños hasta que se calmó. Entonces pude verla de verdad y caí en un pozo profundo donde solo éramos ella y yo. Sus ojos Verdes parecidos a los míos eran grandes rodeados de unas espesas pestañas negras. La ceja delineaba sus ojos dándole un aspecto dulce, la nariz pequeña y respingona, y esa boca, sentí la mía hacerse agua por probarla. Tragué para no babear y hacer aún más el ridículo. Mis manos aún la sostenían de la cintura como si ese hubiera sido su lugar siempre, mientras las suyas descansaban sobre mi estómago de forma casual.

Si quieren besarse adelante, por nosotros no hay problema— Dimos un salto, nuestros rostros se habían estado acercando sin darnos cuenta y en realidad estuvimos a punto de besarnos. Miré cómo su rostro te teñía de rojo, tal vez el mío también porque de pronto lo sentí muy caliente.

Hola— susurré tontamente.

Hola— respondía en un susurro.

Hola, soy Ben Cheney y él es mi amigo Ed…— me aclaré la garganta pues ya no era más Edward solo Anthony Masen— Tony, Anthony Masen.

Mucho gusto chicos— sonrió la pelinegra— nosotras somos Bella Black y Ángela Webber— así que mi chica se llamaba Bella.

¿Es la primera vez que van a la Isla de la Libertad?— preguntó Ben sin separar las manos del cuerpo de la peli…. De Ángela.

Ajam, las dos venimos de Forks, un pueblo olvidado del mundo, bueno, yo vengo de ahí y mi amiga de un pueblo nativo cercano a...

Angie, no creo que a los chicos les interese saber eso— la interrumpió Bella.

Pero si nos interesa Bella, además nosotros ya hemos venido varias veces y podemos servirles de guías— se ofreció Ben y casi lo abrazo pues estaba tan embobado por la chica que ni siquiera se me ocurrió.

No queremos molestar— susurró apenada Bella.

No es molestia— dije ganado que sus bellos ojos voltearan hacia mí—de verdad sería un placer poder ayudarlas. Además si no conoces o tienes un buen guía te pierdes de las mejores cosas. Sonreí, con esa sonrisa que decían siempre las chicas que les encantaba. Una que heredé de Carlisle y sé que pone en jaque a las mujeres.

Lo siento pero no creo que…

¿No funcionó?, sigue hablando, poniendo pretexto tras pretexto para que no las acompañemos y yo soy quien la mira como estúpido, perdido en el movimiento de su boca deseando callarla de la mejor manera posible, con mi propia boca.

Bella ya— le reclama Ángela— Estos amables chicos están ofreciéndose a guiarnos durante nuestra visita a un lugar que no conocemos y nosotras vamos a aceptar…

Pe…

Estamos encantadas de que nos acompañen— dijo Ángela antes de centrar su atención en Ben que no perdió oportunidad y desplegó todo su "encanto" en ella.

Bella se giró tomándose de la baranda y mirando el mar ignorándome olímpicamente, me sentí estúpido e intrigado por su falta de interés.

Me separé unos pasos de ella y me recargue en la misma baranda de espaldas al mar pero con la vista fija en ella, el cabello flotaba como un halo de luz a su alrededor.

La mirada perdida en el horizonte, mientras sus labios se movían suavemente como hablando consigo misma, de repente arrugaba su pequeña nariz y negaba casi imperceptiblemente.

¿Sabes?— dijo girándose hacia mí— si las personas se desgastaran con las miradas en este momento ya hubiera desaparecido— dijo levantando una ceja.

Lo siento, titubee una disculpa pero luego me compuse— en realidad no lo siento— dije acercándome a ella— es imposible no verte, es imposible verte solamente sin querer observarte a detalle y después tocarte para ver su eres real— para confirmar mis palabras coloque mis manos a sus costados en las caderas y la acerqué a mi— y al comprobar que eres real es imposible no querer besarte para ver si sabes tan celestial como te miras— no le di tiempo de reaccionar, mi boca tomó posesión de la suya, al principio pensé solo tocar sus labios pero al sentir el calor de su aliento no me contuve y la besé con ímpetu, dejando en ese beso tanto que no creía tener, ella estaba inmóvil pero pronto sus manos subieron por mi pecho hasta enredarse en mi cuello y tiró de mí respondiendo el beso con la misma pasión. Nuestras bocas se poseyeron mutuamente y el mundo entero desapareció, solo existía la mujer entre mis brazos y yo.

El aire nos faltaba pero no queríamos separarnos, desgraciadamente él ganó la batalla y dejé su boca con recelo. Nuestras frentes unidas mientras tratábamos de calmar la respiración y….

Eso es un beso señores— la voz de Ben me sacó de mi ensueño y cuando Bella quiso separarse de mí la apreté contra mi pecho. Ella escondió el rostro y la sentí vibrar de la risa.

Para que aprendas amigo, te estás viendo lento— le guiñé y caminé unos pasos alejándome de ellos y arrastrando a Bella conmigo.

Me recargué de nuevo en la baranda con ella entre mis brazos esperando a que se calmara, su respiración se filtraba a través de mi ropa llenándome de calidez.

¿Vas a estar escondida todo el viaje?— susurré en su oído y ella negó, inspiró profundamente y luego levantó la vista mirándome a los ojos— Hola— sonreí arrogante al ver sus labios hinchados por el beso que nos acabábamos de dar.

Sabes que esto es una locura ¿Verdad?— sonrió y fui yo el que flaqueo al ver los hoyuelos que se le hacían en las mejillas y la forma como sus ojos se iluminaban.

Como dice mi abuelo: de músico, poeta y loco todos tenemos un poco— dije encogiéndome de hombros— me gusta esta locura— la aferré más a mí, temiendo que huyera.

Locura de una tarde— sonrío ella— nunca he hecho una locura— dijo mirando el horizonte.

Es un honor ser tu primera vez— dije y ella abrió los ojos desmesuradamente y su rostro entero se tiñó de rojo, pronto me di cuenta del contexto de mis palabras y me sentí igual de sonrojado que ella— me refiero a hacer esta locura… tu sabes… te besé y…

Entiendo, solo por favor no seas un sicópata o asesino o…

Te prometo que no soy nada de eso— sonreí y ella respondió con una enorme sonrisa para luego refugiarse en mi pecho rodeándome la cintura con los brazos. Yo descansé la barbilla sobre su cabeza y miré a mi amigo que charlaba con Ángela, ambos tomados de la mano mirando hacia el horizonte.

Fin del flash Back

— Señor, he confirmado la reserva en el restauran "Season" para su reunión con los Alemanes que es en una hora.

— Gracias Gaby, me iré enseguida y por favor llama a Alice y dile que necesito hablar con ella— dije molesto al ver una foto del cuerpo desnudo de Jesica entre los documentos que tenía sobre el escritorio.

— Enseguida señor— dijo saliendo y cerrando la puerta tras de sí.

— Me dijiste que no eras así, fui tu primera vez, te amé Bella, te amé y maldita sea te amo y te a odio por habernos hecho esto a Carlie y a mi… Mi hija merecía una madre que la amara, que la llenara de mimos como pretendiste ser el año que estuvimos juntos— sentía rabia por dentro y arrojé la foto al triturador de documentos con rabia.

—Voy a olvidarte Bella, no sé cuándo ni cómo pero lo haré y seguiré mi vida con la única interferencia tuya que vale la pena, mi pequeña. Mi princesita hermosa que es la luz de mi existencia.

— Gaby me dijo que querías hablar conmigo— Alice entró vistiendo un traje ejecutivo azul marino con unos zapatos del mismo color, su cabello despeinado como siempre pero eso no le quitaba verse profesional.

— Quiero a Jesica lejos de aquí hoy mismo— dije sin rodeos— por cierto, con levantar el teléfono era suficiente.

— See, pero es más divertido ver tu cara de idiota cuando has estado sin hacer nada por un tiempo y te has pasado pensando en ella— de mi familia, solo Alice conoce la historia, todos los demás piensan que Carlie es fruto de un desliz.

— Muy graciosa Brandon— dije molesto.

— Vamos Edward, el día que olvides a esa chica será cuando la tierra deje de girar o el sol se apague— suspiró— Eres un Masen Edward, y los Masen entregamos el corazón solo una vez en la vida.

— Pues gracias por el ánimo prima— dije con sarcasmo mientras sentía un dolor palpitante en las sienes— espero que pronto encuentres a tu "amor" para que te ocupes de tus asuntos.

— No gracias, para parecer idiota como tú, mejor me quedo como estoy— se rió y le saqué la lengua infantilmente— vamos primo, por lo menos ella te dejó a Carlie para alegrarte la vida.

— Hasta que dijiste algo sensato— me quejé— ¿Me acompañas a la reunión?— pregunté tratando de desviar la plática del terreno pantanoso.

— Nop. He quedado con la niña de que pasaríamos la tarde, juntas, iremos al parque y cenaremos Pizza.

— Todo un plan he— reí— te la encargo, yo iré a esta vendita reunión y cuando me desocupe te llamo para reunirme con ustedes donde estén.

— Hecho— se levanta y sale de la oficina llevándose a Jesica con ella. Si algo amo de mi prima es su lealtad y comprensión. No por nada se ha quedado conmigo desde que llegó Carlie a mi lado.

Por eso es que no le quito a mi hija que le diga mamá, ella sabe que no lo es pero le nace hacerlo, y Alice se ha ganado a pulso ese puesto pues ha sido una madre para ella, cuidándola y atendiéndola como tal.

Tomo el folder y reviso que no haya más pornografía de Jesica en el antes de ponerlo en mi portafolio y salir rumbo al restaurant.

Tomo mi Ferrari negro y conduzco por las calles de Los Ángeles hasta llegar al restaurant, el Ballet parking me entrega el número y entro a paso rápido. Tanya está sentada con ellos quienes tienen los ojos clavados en su muy amplio escote. Debí suponer que Carlisle y Eleazar no se quedarían tranquilos, me estarán fastidiando para que me enrede con esta mujer hasta que nuestras familias queden unidas en por nuestro matrimonio. Ni soñarlo…

— Buenas tardes— saludo y Tanya me ve con ojos hambrientos.

Saludo a todos los inversionistas y comenzamos con la reunión mientras bebemos un vino blanco previo a la comida a base de pescado que eligieron.

La reunión es todo un éxito, no sé si porque les gustó la propuesta o porque estaban tan concentrados en las tetas de Tanya que no tuvieron ojos ni cerebro para nada más.

Cuando se fueron Tanya se quedó a solas conmigo con una mirada sugerente.

— Tengo la misma habitación y…— se lame los labios coquetamente.

— Sin ataduras Tanya— dije seriamente.

— Lo sé, no soy estúpida Edward, tú no eres hombre de matrimonio ni yo una mujer que pueda estar en casa cuidando niños, me gusta mi vida e independencia y te he deseado desde hace mucho.

Teniendo todo claro pagué la cuenta y subimos a su habitación. Saltó sobre mí en cuanto cerró la puerta de una patada, ni siquiera llegamos a la cama, estaba lista así que solo me coloqué un preservativo y la poseí contra la puerta. Después la llevé a la cama y tuvimos sexo duro por varias horas hasta que ella quedó dormida.

Me levanté, vestí y salí de la habitación.

Al ver la hora me di cuenta lo tarde que era y llamé a Alice quien me dijo que ya estaban en casa, conduje hacia una tienda y compré un peluche para mi hija y de ahí manejé directo a casa.

Estacione el auto al lado del de Alice. Tomé el peluche y entré a la casa la cual estaba inundada al olor a pizza recién horneada.

— Hola, hola— saludé y mi hija salió de la cocina con un pequeño delantal y la cara y cabellos llenos de harina.

Al verme el peluche en manos se quedó quieta, luego sus ojos fueron a mi rostro y arrugó la nariz como lo hacía ella, se quedó en silencio y luego se acercó a paso lento.

— ¿No vas a abrazar a tu papá?— dije poniéndome a su altura y tendiéndole en peluche.

— Papi, no te voy a abrazar mientras huelas a otra mujer, el peluche lo puede poner donde están los otros que me has traído cada vez que te vas con ellas…

— Pero ¿Cómo?

— Tus ojos papi, tus ojos están diferentes.

Se gira y se va hacia la cocina dejándome de piedra como clavado en el piso.

Que carajos…

¿Cómo vamos hasta aquí?, ¿Se ha aclarado alguna duda o se han creado más?

Sé que esta historia es un poco enredosa y poco a poco se irán conociendo los personajes.

Si gustan hacer algún comentario estaré gustosa de leerlos.

Besos.