CAPITULO 2

EL ATAQUE DE LAS SOMBRAS

Han pasado ya dos meses desde que escribí en este diario por primera vez.

Tanto Atem como Mahad, han avanzado mucho en sus estudios, de hecho, ellos estudian juntos y son de los mejores alumnos.

Seguro parecerá extraño el por que ya no escribo "Príncipe" y eso lo aclararé aquí contando algo que nos pasó hoy.

Era de tarde en el palacio, Atem y Mahad recién habían salido juntos de su clase de magia y yo los esperaba fuera del salón.

-¿Y como les fue?-pregunté a mis amigos que se veían exhaustos.

Atem y Mahad habían dado un paso fuera del salón cuando me vieron. Atem me sonrió y Mahad fingía estar bien.

-Fue muy cansado-me dijo Atem-Pero ya acabó-dijo con satisfacción.

-Pero eso nos forjará un buen carácter para lo que tengamos que enfrentar-dijo Mahad aún tratando de ocultar su cansancio.

-Tengo hambre-dijo Atem-Vayamos al comedor para que nos sirvan la comida.

-Mahad, me gustaría saber si me puedes ayudar con el hechizo de transformación-pedía la voz suave de una chica que salía del mismo salón que Atem y Mahad-Es que, recordarás que no me ha salido muy bien y tú fuiste el mejor de la clase-una vez fuera, la chica hizo una reverencia hacia Atem-Alteza.

Ella es Isis, tiene 11 años y fue traída al palacio para que estudiara magia, ya que se le descubrió talento para eso. La admiro bastante por que ella no es como yo que llora por todo, al contrario, trata de solucionar los problemas pensando y analizando la situación.

-Si-contestó Mahad volteándola a ver-Pero ahora será mejor ir a comer.

-Si, gracias Mahad-agradeció Isis con una sonrisa-Pero primero iré a lavarme.

Isis se fue después de otra reverencia a Atem y cuando estuvo a una distancia a la que no podría oírme, me acerqué a Mahad que no quitaba la vista de Isis.

Planté mis ojos en Mahad-¿Ella es tu novia?-pregunté sonriendo esperando una respuesta afirmativa.

-¿De donde has sacado esas ideas?-me preguntó Mahad sonrojado pero hablando con su clásica seriedad, mientras Atem lo veía buscando respuesta.

Yo siempre he pensado que tanto Isis como Mahad se gustan, pero no se dicen nada, me gustaría darles una ayudadita, pero Mahad es tan serio que si se da cuenta me regañará. Buscaré la forma de que esos dos queden juntos.

-Ella no es mi novia-dijo Mahad aún sonrojado-Es solo una compañera, no, mejor dicho es una amiga.

-Una amiga a la que ayudaras para que mejore con sus hechizos…-dije yo mientras veía a Mahad asentar cada palabra con la cabeza-…y le pedirás que sea tu novia teniendo una cita romántica-dije riendo al ver que Mahad aún asentaba con la cabeza y Atem lo veía divertido.

-¡NO!-gritó Mahad al darse cuenta de lo último-Deja de decir esas cosas.

-Mahad-dijo Atem-Isis y tú harían una linda pareja.

-Pero alteza-dijo Mahad volviéndose a sonrojar-¿Usted también?

Yo comencé a reír, pero Atem quiso terminar la plática y nos dirigimos al comedor donde, después de mucho tiempo, se decidió que Mahad y yo podíamos comer con Atem.

Al terminar nuestros alimentos, íbamos caminando por un pasillo saliendo del comedor. Los pasillos del palacio son muy extensos que a veces pienso que es toda una excursión ir de una habitación a otra.

-¿Y a que jugaremos hoy?-pregunté saltando y adelantándome a Atem y Mahad.

Pero me detuve cuando sentí un escalofrío al entrar en el Gran Salón donde se encuentra el trono del faraón.

-Tengo miedo- pensé por que no quería decirlo.

Mahad y Atem también sintieron lo que yo, por que miraron alrededor como buscando algo además de que la expresión de su cara cambió de una sonrisa de Atem y una seria de Mahad, a dos caras alarmadas.

Nadie se encontraba en el Gran Salón, eso era algo muy extraño, pero era como si mas personas estuvieran presentes, todo quedó en silencio por un momento, pero no pude ocultar mas mi miedo cuando vi que de las sombras salían unos hombres encapuchados, de los cuales, no se podían observar sus rostros mas que dos punto rojos brillantes a la altura de los ojos.

-AH!-grité con miedo.

-¿Qué son esas cosas?-preguntó Mahad al viento.

-Mana, vámonos-me dijo Atem después de hacer una seña a Mahad, pero al querer salir del lugar, nos vimos rodeados por esas sombras que sacaban unas espadas de entre sus vestimentas.

Atem me tomó del brazo y me jaló hasta el centro del salón mientras Mahad corría tras nosotros. Cuando nos vimos en medio, las sombras se acercaban con las espadas al aire, frente a nosotros, ellos levantaron sus armas y a punto de bajarlas a gran velocidad contra nosotros, Mahad reaccionó y utilizó uno de sus hechizos dejándolos paralizados. Extrañamente, el hechizo hacía que estos seres desaparecieran después de su congelamiento, pero de las sombras salían mas seres, parecían interminables.

Mahad siguió con sus hechizos cada vez que se acercaban, Atem ayudaba mientras me protegían, cuando me di cuenta de eso, una vez más me sentí inútil ante la situación.

Mahad seguía peleando, pero la fuerza que usaba era demasiada y cayó exhausto, Atem y yo corrimos donde él. Atem trataba de recoger a Mahad mientras yo apenas me acerba donde ellos, solo vi como una de las sombras recién salida, desenvainó su espada levantándola y agitándola directamente hacia Atem y Mahad, yo corrí mas rápido con los ojos cerrados y cuando los sentí los abracé llorando.

Al abrir los ojos, ellos estaban a salvo y me miraban con cara de desconcierto y asombro.

-Mana ¿Cómo has…?-me quiso preguntar Atem, pero una voz lo interrumpió.

-Manténganse detrás de mí-se oyó la voz de una persona y al voltear, era el viejo maestro Aknadín.

-El maestro Aknadín nos salvó-exclamé feliz, pero tanto Atem como Mahad no dejaban de mirarme de la misma forma.

Después de una gran lucha, el viejo maestro Aknadín, logró expulsar del Gan Salón a las sombras poniendo un campo de fuerza para evitar que brotaran nuevos seres.

-¿Y mi padre?-preguntó Atem preocupado-¿Dónde está?

-Está luchando en la ciudad-dijo el maestro Aknadín-Las sombras han invadido todo el reino.

Simón entró apresurado donde nos encontrábamos nosotros, estaba siendo perseguido por las sombras.

Aknadín lo miró agitado, pero regresó su mirada a mí, una mirada bastante fría que al sentirla, me obligó a ocultarme entre las columnas que sostienen el Gran Salón.

-Quiero ir donde mi padre-dijo Atem apresurado por estar cerca del faraón.

-No alteza-dijo el maestro Aknadín-El faraón me ha ordenado protegerlos.

-Alteza-dijo Simón después de haber recuperado el aliento-Será mejor que espere.

-Si alteza-siguió Mahad-Todo estará bien.

Yo me quedé mirando la escena oculta en la columna mas cercana al trono, el maestro Aknadín había quitado su mirada de mí por un instante, pero nuevamente regresó sus ojos a mí.

-Mana-me llamó Atem resignado-¿Podrías venir por favor?-me dijo amablemente mirándome tras la columna.

-Si alteza-contesté tratando de olvidar que ese ojo me miraba-¿Qué sucede?-pregunté al llegar junto a Atem.

-Dime, ¿Cómo has hecho eso?-me preguntó pero no entendí a que se refería.

-¡Alteza!-llamó el maestro Aknadín a Atem-¿Puedo hablar con usted?

-Si-contestó el y fue donde el maestro.

-Mahad, tu también ven- llamó el poseedor del ojo milenario.

Ambos fueron donde les llamaban excluyéndome de la plática. Por más que intenté no pude oír nada, solo veía como el viejo maestro Aknadín me miraba fijamente.

Una vez que terminaron de hablar, ambos regresaron donde yo e intenté ignorar lo que había pasado.

-¿Qué me preguntaba alteza?-pregunté a Atem para olvidar lo sucedido.

-No, no es nada-me dijo Mahad-Olvídalo.

-Si-siguió Atem- No es nada.

Yo los miré extrañada por su actitud, sabía que me ocultaban algo, pero también sabía que cuando se escondían algo era muy difícil hacerlos confesar.

El viejo Aknadín salió del Gran Salón apresuradamente, Atem intentó ir tras él para buscar al faraón, pero Mahad lo detuvo.

-Siento mucho el haberlo jalado alteza-dijo Mahad-Pero su padre…

-El faraón no podrá pelear con todo si lo tiene que proteger a usted-interrumpió Simón-Ayudará mas al faraón si se queda a esperar.

Atem terminó resignado y solo se sentó en un escalón, yo me acerqué a él para animarlo por que no me gusta verlo afligido.

-No se angustie alteza-le dije-Su padre es muy fuerte y pronto estará de vuelta.

Atem me sonrió y llamó a Mahad.

-Ustedes son mis mejores amigos-nos dijo Atem-Y me gustaría que me llamaran por mi nombre, hace tiempo que quería decírselos.

-¿De verdad?-pregunté emocionada.

-Si-contestó Atem.

-Pero alteza, esa es una falta de respeto-dijo Simón que escuchó todo.

-Si, no podemos hacer eso-siguió Mahad.

-Pero…-quise objetar, pero no me dejaron.

-Mana-me dijo Mahad-Tú tampoco puedes llamarle por su nombre ¿entendido?

-Si-contesté decepcionada.

Seguido de esto, Isis entró con Karim, otro estudiante de magia de la edad de Mahad, guiados por Aknadín. Mahad se acercó a ellos enseguida que los vio. ¿Y dice que no le gusta Isis?

Ellos comenzaron a platicar, cuando me disponía a ir donde ellos, Atem me detuvo.

-Espera-

-¿Qué sucede alteza?-pregunté extrañada.

-No importa lo que digan ellos-me decía-Tú al menos ¿me llamaras por mi nombre?

-¿De verdad alteza?-pregunté con emoción.

-Si-contestó sonriente.

-¿Y si me regañan por eso o me castigan?-pregunté con desánimo.

-Entonces tendrá que ser en secreto ¿de acuerdo?-me dijo guiñándome un ojo.

-¡Si!-dije con felicidad.

Yo estaba feliz por el permiso de Atem, pero el seguía preocupado por el faraón.

Un rato después, se oyó un gran estruendo y todos corrimos al balcón del palacio para ver la ciudad.

Ahí, vimos a las sombras atacar a la guardia real, realmente todo se veía muy preocupante, pero lo que hizo que Atem se inquietara, fue cuando vimos al faraón en medio de la lucha.

Quería hacer algo, pero no sabía que, lo único que se me ocurrió fue empezar a gritar.

-Ustedes pueden-gritaba con entusiasmo-Váyanse de aquí sombras.

Habré sido la única gritando, pero sé que sin importar su silencio, me apoyaban.

La lucha continuó de una forma estremecedora, las sombras eran muchas más que la guardia real y con cada momento llegaban más.

En un momento, el faraón quedó rodeado completamente, comencé a angustiarme. Si yo sentía eso, seguro Atem se sentía mucho peor que yo.

-Padre-gritó Atem-Por favor ten cuidado.

Las sombras no le dejaban escapatoria y solo vi alzar las espadas de las sombras dirigidas a gran velocidad hacia el faraón, solo pude cerrar los ojos y un gritó salio de mi boca en coro con la de los demás.

-¿Qué fue eso?-preguntó Isis extrañada-Mana ¿Cómo…? –preguntó pero de inmediato calló.

Abrí los ojos, estaba encogida junto a la barda del balcón y el resto de los presentes me miraba.

¿Qué sucedió?-pregunté a punto de llorar imaginándome lo peor.

Nadie me contestó y me decidí a mirar por el barandal, ahí, vi la ciudad libre de las sombras, pero el faraón ya no estaba.

Nadie me decía nada, estaba alterada con tanto misterio.

-¿Dónde está el faraón?-pregunté desesperada.

-No ha de tardar-me contestó Simón.

-¿Qué sucedió?-pregunté sin respuesta-¡Ya se! ¡Si!-Corrí donde Atem felizmente-¿Lo ve? Su padre es muy fuerte y expulsó a esas sombras de aquí.

En ese instante el faraón entró junto con Aknadín que había estado peleando después de dejar a Isis y Karim con nosotros.

-¿Qué sucedió?-preguntó extrañado el faraón entrando con agitación.

Tanto Isis como Karim se acercaron a él.

-Vi salir una luz de aquí- siguió el faraón sorprendido.

-Fue…-decía Karim pero fue interrumpido por el viejo maestro Aknadín

-Alteza, tengo que informarle sobre un nuevo descubrimiento-dijo el maestro Aknadín.

Karim tiene la misma edad que Mahad, el llegó al mismo tiempo que Isis al palacio, la verdad es que no se si sean parientes o algo así, solo espero que no decepcione a Mahad.

Isis y Karim se unieron a la plática del faraón, Simón y el maestro Aknadín, llamados por estos mismos. Una vez más no pude saber de lo que hablaban entre ellos, pero el viejo Aknadín, una vez mas me miraba constantemente.

Al acabar con su charla, Karim se me acercó.

-¿Qué hacías cada vez que las sombras atacaban a alguien?-me preguntó.

Yo estaba bastante confundida por la pregunta y el misterio de todos, pero aún así contesté la pregunta después de meditarlo un rato.

-Cada vez que atacaban a alguien cerraba los ojos para no ver lo que sucedería-contesté después de darme cuenta que eso era lo que hacía-¿Por qué?

-No, no es por nada en especial-me contestó, pero su cara mostraba otra cosa.

El faraón se me acercó con una sonrisa y se agachó para ponerse a mi altura.

-¿No viste nada de lo que sucedió?-me preguntó con tranquilidad.

-No-contesté-Usted es increíble, expulsó a esas sombras del reino-dije feliz.

El faraón se levantó-Es mejor que creas eso-dijo y se fue.

Yo no entiendo que es lo que está sucediendo con ellos, me ocultan algo y no me quieren decir, pero lo averiguaré a como de lugar.

Después de todo el alboroto, el faraón mandó a ayudar con los desastres, mientras que el resto regresaba a sus labores.

Ya no tuve energías para jugar, me sentía exhausta como nunca lo había estado y me dirigí a mi habitación. Iba caminando por el pasillo donde están las habitaciones lentamente, sentía como me estaba durmiendo caminando, di un gran bostezo y frente a mi habitación, vi una de las sombras que se dirigía hacia mí a gran velocidad. Era la única en el pasillo, no sabía que hacer más que gritar, la sombra se detuvo justo enfrente de mí y enseguida Mahad salió de su habitación que se encuentra en el pasillo, el reaccionó rápido y una vez más usó su hechizo de paralización para que posteriormente desapareciera frente a nosotros e Isis salía de su habitación al haber oído mis gritos.

-¿Estas bien?-me preguntó Mahad agitado.

-Si, gracias-agradecí viendo a Mahad tan agotado que cayó al suelo-¿Estas bien Mahad?-pregunté alarmada.

-¡Mahad!-exclamó Isis preocupada y acercándose a él apresuradamente.

-Estoy bien-me contestó viéndome y tratando de levantarse.

Mahad estaba tan agotado por el día que volvió a caer e Isis se preparó para formular un nuevo hechizo.

-No te levantes-pidió ella-Espera un momento.

Yo miré a Isis que tras pronunciar unas palabras Mahad se recuperó de inmediato pudiéndose levantar como si nada.

-Gracias Isis-agradeció Mahad ya recuperado olvidándose de mí-Tal vez aún no te salga el hechizo de transformación, pero eres la mejor curando-animó Mahad.

Isis se sonrojó con las palabras de Mahad y solo sonrió un poco-No es para tanto, aún soy una principiante.

-¿Se puede curar a la gente con magia?-pregunté con emoción.

-Si-contestó Isis-Debes saber que es lo que tiene el enfermo o herido para poder curarlo o de lo contrario no sanará.

Tal vez debí irme en el momento en que ellos me ignoraron, pero me puse feliz al saber que la magia podría ayudarme con mi problema para proteger a mis amigos.

-¿Puedo estudiar magia como ustedes?-les pregunté con emoción.

-No lo sé-dijo Mahad-Tendrías que pasar un examen en el que pruebes si tienes habilidad para la magia.

-Si te esfuerzas seguro lo conseguirás-me dijo Isis-Después de todo tu…

-Le harán el examen a pesar de eso-dijo Mahad.

-¿De que hablan?-pregunté sin recibir respuesta-Estoy harta de que me oculten las cosas-dije y me fui a mi habitación.

Al entrar me recosté en mi cama y mirando al techo, solo pensaba que quería hacer ese examen y que me esforzaría por conseguir un lugar en el grupo de magia. Estaba tan agotada que no me di cuenta cuando me quedé dormida pensando en aprobar el examen de admisión al grupo de magia.