Antes que nada quisiera dar mis agradecimientos a Amara Aimery por ser la primera ( y actualmente la única que sigue mi Fic). Gracias por tu apoyo y espero no defraudarte con mi historia. Está un poquito larga y espero eso no te aburra. Bueno, sin más que decir, dejo el siguiente capítulo.

CAPITULO 3

EL EXAMEN DE ADMISION

Ha pasado ya una semana desde que esas sombras aparecieron dentro del palacio. Durante todo este tiempo he estado pensando en hacer el examen de admisión, pero el problema es que solo les hacen ese examen a los niños que demuestran habilidades desde muy pequeños y hasta donde sé, no las tengo.

Le he preguntado al faraón si me permite hacer el examen, pero me dijo que esperara en este cuarto.

-Espero que no se tarde-pensé en ese momento-El examen empieza en dos horas.

Seguí esperando un poco más, pero ya estaba aburrida, aunque me fuera de ahí, mi aburrimiento no cambiaría ya que mis amigos se encontraban en clase, pero quería cambiar de ambiente. Al ver que no llegaba el faraón decidí irlo a buscar.

Después de buscarlo en un par de habitaciones, oí unas voces que salían de la sala de reuniones del palacio.

-No debería entrar, está prohibido-pensé-Pero ¿Qué puede pasar?-me dije con una sonrisa.

Entré sigilosamente escondiéndome entre los muebles del salón para oír lo que discutían.

-Creo que es conveniente que haga el examen-dijo el faraón alegremente.

-¿Hablaran de mí?-me pregunté por que me es raro que hablen de mí con tanta seriedad.

-Pero alteza-objetó el viejo maestro Aknadín-Usted ha visto lo que ha hecho…

-Por eso mismo creo que es necesario que estudie para controlar ese poder-dijo el faraón.

-¿Hablan de mí?-me seguía preguntando confundida-No, yo no tengo ningún poder.

-Espere alteza-detuvo el viejo maestro Aknadín al ver que el faraón estuvo a punto de hablar-Alguien nos está espiando.

Al oír esto me asusté e intenté salir antes de que me descubrieran, pero fue inútil.

-¡Mana!-exclamó el maestro Aknadín.

-Lo siento-dije acercándome lentamente a la puerta con una sonrisa-Me voy-dije intentando correr, pero el faraón me detuvo.

-Espera Mana-me dijo.

-Lo siento, es que estaba aburrida y lo vine a buscar y luego…-dije todo esto tan rápido que realmente no se si el faraón me entendió.

-Tranquila Mana-me dijo con una sonrisa-Ya decidí y puedes hacer el examen si así lo deseas.

-¿De verdad?-dije abriendo mis ojos lo más que pude de la emoción.

-Si-me contestó-Pero si quedas adentro debes esforzarte mucho ¿Entendido?

-SI-grité emocionada-Gracias alteza-dije y corrí a abrazarlo.

-Niña-me regañó el maestro Aknadín-Eso es una falta de respeto.

-Esta bien-dijo el faraón-Ahora debes apresurarte para que te enlistes.

-Si-dije con completa emoción y corrí directo a ver al maestro de Atem y Mahad para apuntarme, pero antes de irme oí algo último en la sala de reuniones.

-Alteza, si ella consigue…-decía el maestro Aknadín.

-Necesita aprender a usarlo-interrumpió el faraón-No quiero que se hable mas del tema.

Comencé a correr por los pasillos hasta llegar al salón donde encontré al profesor de magia, le dije todo al respecto con que haría el examen, tan rápido lo dije que tuve que volver a repetirlo. Al llegar al salón, todos me miraban sorprendidos, en especial Atem, Mahad, Isis y Karim cuando oyeron que haría el examen.

-Esta bien Mana-me decía el profesor que ya me conocía por esperar todo el día fuera del salón a Atem y Mahad-Te anotaré en la lista para que esta tarde se te haga la prueba.

El es el profesor de magia, se llama Kazuke y posee la sortija del milenio. Al igual que el maestro Aknadín, pertenece a la corte del faraón, suele ser paciente pero da miedo cuando se enoja. Para ser sincera no se cuantos años tiene o si tiene familia, solo lo veo empezando y terminando la clase.

-¿A que hora tengo que ir por mi examen?-pregunté emocionada.

-Ve después de la comida-me dijo con una sonrisa-Ahora ¿podrías dejarme dar mi clase?-me preguntó tranquilamente.

-Si-contesté y empecé a caminar hacia la puerta, pero me detuve al ver a mis amigos-¿Oyeron chicos? Haré el examen-les dije feliz, Atem me sonrió y Mahad solo me miró con su mirada seria ¿No tendrá otra?

Yo salí feliz del salón, ya quería que se acercara la hora, pero luego me puse nerviosa por que no tenía ni idea de lo que se trataba el examen, Mahad jamás me habló de su examen y Atem no tenía por que hacerlo.

Toda mi emoción fue reemplazada por nervios, yo nunca había echo ni un simple truco de magia y mucho menos sabía nada de su historia o algo similar.

Una vez más me la pasé pensando en que podía hacer, estaba preocupada y el tiempo pasó tan rápido que casi se me hizo tarde para llegar a la salida de mis amigos.

-Siento llegar tarde-me disculpé con Atem y Mahad muy agitada por haber corrido.

-Está bien-dijo Atem-Pero dime ¿de verdad piensas hacer el examen?

-Si-dije no muy feliz.

-No pareces tan emocionada como hace un rato-dijo Mahad-¿Qué sucede?

-Es que no se que deba hacer en el examen-comenté.

-Nada-contestó Mahad-Los que son llevados a hacer el examen no tienen que hacer nada, la corte del faraón usará los artículos del milenio para calificar tus habilidades y en base a lo que ellos vean decidirán si te integras al grupo.

-¿De verdad?-pregunté aliviada.

-Si-siguió Atem yo he visto eso varias veces, no te preocupes.

Me sentí tan aliviada al oír lo que Mahad y Atem me habían dicho que el hambre que se me había ido de preocupación regresó manifestándose con un gruñido de mi estómago.

-Será mejor que vayamos a comer-dijo Atem sonriendo al oír los ruidos de mi estómago.

Los tres fuimos al comedor y comí lo más rápido que pude por miedo a que se me fuera la hora del examen.

-Y dime Mana ¿Por qué decidiste en hacer el examen?-preguntó Mahad.

-Para poder estar con ustedes-le contesté no queriendo mencionar mis verdaderas intenciones-Es que es muy aburrido cuando ustedes se van a clase.

-Ya veo-decía Mahad pensativo.

-Estaremos ahí para animarte-decía Atem.

-Gracias A… príncipe-agradecí recordando que Mahad me regañaría si decía el nombre de Atem.

Yo acabe de comer y enseguida me dirigí al Gran Salón donde se harían los exámenes. Atem y Mahad me alcanzarían en cuanto terminaran.

Llegué al Gran Salón donde el faraón y toda su corte se encontraban con una fila mínima de niños más grandes que yo, éramos a lo mucho 200 aspirantes y yo era la décima.

Al poco tiempo de mi llegada se iniciaron las pruebas, cuando acabaron con el quinto niño Atem y Mahad llegaron. Ahora se pueden dar cuenta de la velocidad a la que comí.

Poco a poco veía como los chicos eran probados por los artículos del milenio, cuando acababan los llevaban a otro salón del cual no supe nada hasta que estuve ahí.

Por fin llegó mi turno, estaba nerviosa pero no quería demostrarlo por que Atem y Mahad me veían, inclusive Isis y Karim fueron. Me llevaron frente al maestro Aknadín que, con duda me veía.

-¿Por qué quieres hacer el examen?-me preguntó seriamente.

-Yo… hem…-titubeaba por los nervios-¡QUIERO TENER UNA HABILIDAD QUE LES SIRVA A MIS AMIGOS EN CASO DE PROBLEMAS!-terminé diciendo, bueno, mas bien gritando.

Después de mi respuesta gritada, el maestro Aknadín usó su ojo milenario, supongo que quería comprobar que no mentía.

Después me colocaron frente al maestro Kazuke y el maestro Koem que posee la balanza del milenio, ellos solo pasaron enfrente de mí sus artículos y al igual que el maestro Aknadín apuntaron algo en una hoja.

Cada aspirante tiene una hoja perfil donde los miembros de la corte apuntan los resultados marcados en sus artículos.

Luego me pusieron frente a la maestra Nefim, ella tiene el collar del milenio y después de una sonrisa al verme, usó su collar. Cuando abrió los ojos volvió a sonreírme y miró a un punto al que no pude mirar por la posición en la que estaba. Enseguida en que ella apuntó algo en mi hoja perfil me pasaron con el maestro Saru que tiene la llave del milenio, después de colocarlo en mi cabeza, no supe que pasó, solo vi que apunto algo en mi hoja y me pasó frente al maestro Torak.

Tengo la vaga sensación de que algo pasó dentro de mi cabeza cuando el maestro Saru puso la llave en mi cabeza, pero no recuerdo que fue.

Cuando me coloqué frente al poseedor del cetro del milenio, algo inesperado pasó.

-¡Alto!-detuvo el faraón antes de que el maestro Torak pusiera su artículo frente a mí-No es necesario que veamos lo que guarda en su alma-dijo-Ya sabemos lo que hay.

Después de esto me pasaron al salón donde el resto de los niños esperaba, la hoja fue llenada y solo esperé un poco más hasta que acabaron con el último.

Yo no sé por que se detuvo eso, realmente era lo que yo quería ver, ya que al resto de los niños que habían pasado frente al cetro del milenio les habían sacado uno pequeños seres, algunos muy lindos y otros raros, pero yo quería ver el mío. En fin, no lo pude ver, pero espero poder hacerlo pronto, me da curiosidad aunque no entiendo lo que sean esos seres.

Cuando acabaron, el maestro Kazuke entró al salón donde estábamos.

-Muy bien niños, por ahora deberán esperar a que analicemos al resto de los aspirantes y luego sus hojas perfil-nos decía-Así que deberán esperar hasta mañana, por que son muchos.

¿Qué? Tanto tiempo y ¿nos harían esperar más? Si, fue lo que pensé, pero decidí callarme por que si lo decía seguramente sería gritando. Lo único que hice fue salir a ver a mis amigos.

-AT…-quería gritar su nombre pero me reprimí al ver a toda la corte y al faraón presentes-PRINCIPE-grité-MAHAD- y llegué corriendo donde ellos-Isis, Karim ¿vinieron a apoyarme?-pregunté emocionada.

-Así es contestó-Isis amablemente.

-¿Qué te dijeron?-me preguntó Atem.

-Debemos esperar hasta mañana-contesté.

-No te preocupes-me animaba Atem-Yo sé que pasarás.

-Por ahora será mejor que descanses-dijo Mahad.

-Oigan, hay algo que no entiendo-dije pensando en todas las pruebas-¿Ese examen que tiene que ver con la magia?

-Es muy simple-me contestó Karim-Cualquier persona puede aprender a usar la magia, algunos tal vez no sean muy hábiles, pero la pueden usar.

Yo lo miré extrañada por que si era así, entonces ¿para que el examen?

-El faraón sabe que cualquiera puede aprender a usar la magia-explicaba Mahad-Pero que no cualquiera sabría usarla correctamente, así que esos exámenes son para saber lo que el alma del aspirante tiene, si el aspirante demuestra que no tiene envidias o rencores, se le permitirá aprender la magia.

-Así, los magos del país aunque no consigan un lugar en la corte del faraón-seguía Isis-No serán rencorosos y sabrán lo que es justo.

-¿Entonces por que solo les hacen el examen a los que demuestran habilidad?-pregunté extrañada.

-Los que demuestran habilidad para ello son a los que mi padre pone atención, ya que si su alma tiene maldad de algún tipo, podrá poner más atención en esos chicos-me explicaba Atem-Ellos son los que podrían causar líos entre la gente.

-Ya entendí-dije con una sonrisa-¿Pero entonces por que a mí me dejaron hacer el examen si yo no he demostrado nada?

-Eh…-decía Atem pensando un poco.

-Por que sería injusto para los demás que no tuvieran la oportunidad de aprender magia-me explicó Mahad.

-Si, así es-apoyó Atem-Mira, mi padre también les da la oportunidad a los que desean aprender la magia pero no han demostrado habilidad, ellos pasan por la misma prueba que los que si la demostraron.

-Solo que son muchos los que hacen ese examen y no lo pasan-decía Isis.

Cuando la oí, me puse triste y bajé mi mirada.

-No hay de que preocuparse-me dijo Isis-Si pasarás, confía en nosotros.

-Vayamos a jugar a la pelota-me dijo Atem sabiendo que es mi juego favorito-No tienes de que preocuparte.

-Si-contesté feliz-Gracias.

Salimos al jardín a jugar un poco, Karim decidió irse a estudiar, pero Isis se fue con nosotros.

Después de un rato de juego, vi por el pasillo a un chico que solo conocía de vista, él se acercó a Atem.

-Alteza-dijo e hizo una reverencia.

El es Seto, tiene la misma edad que Atem pero llegó al palacio un poco antes que Isis y Karim. Como mencioné, solo lo conozco de vista, al igual que al resto del grupo de magia.

-Alteza, Mahad, Isis, el maestro Kazuke quiere vernos en el salón ahora mismo-informó Seto-Es urgente.

Todos ellos lo vieron preocupados por lo que decía de la urgencia.

-Tu debes ser Mana-me dijo.

-Si, mucho gusto ¿Cómo te llamas?-le pregunté alegre.

-Es mejor que nos apresuremos-dijo Seto ignorándome-Mi nombre es Seto.

El comenzó a caminar hacia el pasillo nuevamente mientras los demás lo seguían con acepción de Atem.

-Ya es un poco tarde y debes estar cansada-me dijo Atem mirándome a los ojos-Deberías irte a dormir, después de todo terminando la plática nosotros iremos a descansar.

Cuando me miró a los ojos, sentí una vez más esas cosquillitas en el estómago-Si-contesté feliz por que de alguna forma esas cosquillas me hacían sentir feliz-Hasta mañana Atem.

-Hasta mañana-se despidió alcanzando al resto del grupo.

Solo me quedé ahí con la pelota en las manos hasta que ya no los logré distinguir y partí a mi habitación, donde ahora que escribo en mi diario, me dormiré al acabar.