¡Hola! Vaya, hasta que escribo algo fuera de mi diario, bueno un saludo a todos los que se pasan por aquí y quiero decirles que tengan paciencia para leer mi diario por que em,, todo está en jeroglíficos y Atem me está ayudando a pasarlo a esta forma de escribir… si él también me ayudó a escribir esto jeje, bueno, espero y disfruten mi día de hoy… por que yo no tanto T_T
CAPITULO 4
SUSPENSIÓN TEMPORAL
Estoy muy triste hoy, me dieron dos noticias, una buena y una mala, pero ¿precisamente tenía que ser cuando yo decidí estudiar magia?
Será mejor que comience con lo que sucedió hoy.
En la mañana me desperté muy temprano, inclusive más de lo que me desperté el día que recibí mi diario. Estaba muy emocionada, ya quería saber los resultados.
Me levanté entusiasmada de la cama, me vestí y corrí al salón a buscar los resultados. Al llegar frente a este, estaba cerrado.
Debí imaginarlo desde un principio, pero estaba tan emocionada que no me puse a pensar en lógicas.
Desanimada, decidí regresar a mi cuarto, por que la emoción se había convertido en sueño. Si, así es, de la emoción ayer no pude dormir y sumándole que me levanté temprano, el sueño era lo más lógico que podía sentir.
Para dirigirme a mi habitación, decidí tomar el camino más largo, que es por los pasillos donde se encuentra la habitación de Atem. Si la última vez que me levanté temprano él todavía ni se despertaba, no se por que supuse que me lo podría encontrar.
-Buenos días Mana-escuché la voz cálida de cierta personita, que me hizo dibujar una sonrisa en mi rostro.
-¡Atem!-exclamé olvidándome del sueño-¡Buenos días!
Gracias a mis locas ideas encontré a Atem como era mi deseo.
-Sabía que estarías despierta a primera hora-dijo Atem sonriendo.
Cuando me dijo eso, volví a sentir esas cosquillitas en el estómago. Creo que me voy a enfermar con tantas cosquillas, lo raro es que me gusta sentirlas.
-Pero no creo que aún estén los resultados-decía Atem-Por eso me desperté temprano para acompañarte en lo que se anuncian a los aprobados.
-Gracias Atem-agradecí con una sonrisa.
-¿Qué te gustaría hacer en lo que esperamos?-me preguntó Atem.
-No lo sé-contesté tratando de reprimir un gran bostezo que se manifestó en mi contra.
-Si aún tienes sueño será mejor que vayas a dormir-me dijo el después de habérsele escapado una pequeña risita al verme luchar contra el bostezo-Después de todo, los resultados no se darán si no hasta la tarde.
-Pero no quiero que te hayas levantado en vano por mi culpa-le dije a pesar de que de verdad no me aguantaba el sueño.
-Mira, no te preocupes por mí, mejor ve a dormir-me dijo con una sonrisa-Yo te acompaño.
-Está bien-cedí más por mi cuerpo que por mi verdadera voluntad.
Ambos caminamos por los interminables pasillos del palacio hasta llegar de nuevo a mi habitación. Con cara de fatiga me despedí de Atem y regresé a la cama donde me desplomé en ella quedándome profundamente dormida.
Más tarde, oí que tocaban mi puerta y me levanté apresuradamente por el empeño de los golpes. Al abrir la puerta, vi a Atem y Mahad que solo me sacaron de la habitación y me llevaron casi arrastrando, pero corriendo al Salón Principal.
-¿Qué sucede?-pregunté asustada mientras corríamos.
-Por ahora será mejor que esperes-me dijo Mahad.
Atem no dijo nada y seguimos corriendo, pero al doblar la vuelta en uno de los pasillos, un ser muy familiar se interpuso en nuestro camino.
-¡AH!-grité asustada al ver uno de esos encapuchados que salía de las sombras-¡REGRESARON!
-Por favor Mana-me decía Atem-No te alarmes, llegaremos pronto al Gran Salón.
Mahad, reaccionó enseguida usando el único hechizo que funciona contra esas cosas, mientras Atem me jalaba para llegar a nuestro destino.
Al llegar, Atem me pidió que lo esperara y el regresó donde Mahad, que se había quedado atrás por cubrirnos.
-Tenga cuidado-fue lo último que le pude decir.
Dentro del Gran Salón, solo estaba Simón que no pudo evitar hacer que Atem se quedara con nosotros.
-Seguro no tardaran-me expresé ya que Mahad no estaba muy lejos.
Y así como lo dije fue, no tardaron mucho y lograron entrar al Gran Salón.
-A…alteza, Mahad ¿Están bien?-pregunté acercándome a ambos chicos agitados.
-Estamos bien-me contestó Atem.
-¿Por qué no pueden entrar aquí?-dije extrañada después de pensar un poco.
-Los sacerdotes de la corte real protegieron este lugar con sus poderes antes de ir a la ciudad-contestó Simón.
-No importa-dije con una sonrisa-Yo se que el faraón volverá a expulsar a esos seres.
Al decir esto, Atem y Mahad solo me miraron fijamente. ¡Sigo sin entender por que todos me miran así!
-Felicidades Mana-me dijo Atem después de ver mi cara y acercándose a mí-Quedaste dentro del grupo de magia.
-¡Es verdad!-exclamó Mahad-Felicidades.
-¿De verdad?-pregunté felizmente y sorprendida-¡LO LOGRE!
Si, lo sé, no fue el mejor momento para gritar de esa manera, pero estaba en extremo feliz.
Comencé a saltar de felicidad al oír la noticia, Atem, Mahad y Simón me veían con una sonrisa, pero detuve mis saltos de forma brusca.
-¿Qué sucede?-me preguntó Atem al verme detenida.
Corrí donde se encontraban mis amigos parándome enfrente de ellos.
-¿Quieren decirme que dormí toda la tarde?-pregunté sorprendida.
-Si-me contestó Mahad-Vine por ti a la hora del desayuno pero no respondiste, así que te dejé dormir.
-De verdad estabas muy cansada-dijo Atem sonriendo.
-Cuando salimos de nuestras clases te fuimos a buscar, pero comenzó el ataque y Simón nos había dicho que aún no despertabas-siguió Mahad-Por eso fuimos a tu habitación.
-No pensé que dormiría tanto-dije un poco molesta conmigo misma.
-Pero ya no te preocupes-dijo Atem poniendo su mano en mi hombro-Estudiaras magia en cuanto todo esto termine.
En ese momento, llegaron Isis, Karim, Seto y Shada corriendo al Gran Salón, que al ver a Atem, hicieron una reverencia en cuanto recuperaron el aliento.
-Felicidades Mana-me dijo Isis al verme ahí.
-Gracias-dije sonriendo.
-El ataque es de doble intensidad que la última vez-dijo Shada preocupado-Creo…
-Lo mejor será esperar aquí-dijo Simón interrumpiéndolo.
El, es Shada, también estudia magia y tiene 12 años, me parece que el llegó primero que el resto del actual grupo sin contar a Atem y Mahad. El es muy amable y serio cuando es necesario. Atem también me contó que es inteligente.
Nadie sabía que decir en un momento así, a pesar de sus sonrisas yo sabía que estaban preocupados. Pero interrumpí el silencio del lugar con los gruñidos de mi estómago.
-Lo siento-me disculpé poniendo mis manos en la parte ruidosa de mi cuerpo y sonrojándome por la acción.
Todos rieron un poco, menos Seto. Supongo que el resto lo hizo por desahogo se sus preocupaciones.
-Aún no has desayunado-dijo Atem-Será mejor traerte algo de comer.
Atem estaba apunto de salir del Gran Salón, pero fue detenido por el resto de los presentes.
-No vaya alteza-detuvo Mahad-Yo iré si me lo permite.
-No-detuve-No se preocupen por mí, yo aguantaré.
No quería que ninguno saliera, tenía miedo que algo les fuera a ocurrir por mis tonterías.
-¿Estas segura Mana?-me preguntó Mahad.
-Si, solo será por un rato, ya verán que el faraón ganará-les dije quitando mis manos de mi estómago y sonriendo.
Esta vez se nos había prohibido estrictamente acercarnos al balcón y los minutos pasaban lentamente. La verdad me moría de hambre, pero hice todo a mi alcance para que no lo notaran, hasta que me sentí muy mareada y solo recuerdo haber cerrado los ojos.
-No quiero dormir más-fue lo que salió de mi boca, cerré los ojos y solo oí una última voz que me llamaba.
-MANA-gritó Atem.
Desperté en mi habitación, no sabía lo que había pasado.
-¿Acaso todo había sido un sueño?-me pregunté al levantarme de la cama.
-¡Mana! ¡Despertaste!-me dijo Atem que estaba junto a mi cama con Mahad e Isis.
-¿Qué sucedió?-pregunté confundida.
-Te desmayaste por no haber desayunado-me dijo Isis-Te llegó la hora de la comida y no habías probado bocado, es muy normal que te desmayaras.
-¿Y las sombras?-pregunté recordando asustada-¿Dónde están?
-Ellas…-me quería decir Mahad
-Tuviste razón todo el tiempo-me decía Atem sonriéndome-Mi padre acabó con ellas.
Sé que lo que me dijeron era mentira, no sé por que pero eso era lo que yo percibía. Desde que tengo memoria me doy cuenta cuando Atem o Mahad mienten.
-Por ahora será mejor que vayamos a cenar-decía Atem-No has comido nada en todo el día y podrías enfermar.
-Si-siguió Isis-Podrías enfermarte si sigues así.
Finalmente no dije nada de mis sospechas, de verdad tenía hambre y decidí dejar eso a un lado por el momento.
Me levanté de la cama con algo de ayuda y comenzamos a caminar hacia el comedor. Por un momento, Atem y Mahad se adelantaron a nosotras. Se que hablaban de aquello que me ocultaban.
-¿De que hablaran?-le pregunté a Isis con la intención de que ella me dijera algo de lo que había pasado-¿Tu lo sabes?-continué con otra pregunta pero de nada me sirvió.
Isis tenía su mirada fija en Mahad, ella lo veía sonrojada y parecía que yo no estaba ahí.
-¿Isis?-pregunté para llamar su atención-¿Te sucede algo?
-Lo siento Mana ¿Qué me decías?-me preguntó volviendo su mirada hacia mí.
-¿Qué tanto mirabas?-pregunté cambiando mi objetivo al del principio.
-No, solo estaba distraída pensando en…-me decía-Lo que sucedió después de que te desmayaste.
-¿Y que sucedió?-pregunté regresando a mi primer objetivo.
-Pues no se mucho, solo que el faraón usó algo para alejar a las sombras-me decía.
Yo no se si Isis me decía la verdad, a ella la conozco poco, pero vi la posibilidad de una mentira por tratar de tapar a Atem o más bien a Mahad.
Llegamos al comedor, pero antes de entrar al lugar, el maestro Kazuke nos detuvo.
-Lo siento mucho Mana-se dirigió a mi el maestro Kazuke-Pero creo que deberás esperar un poco más para estudiar magia.
-¿POR QUE?-pregunté alarmada-Se supone que quedé.
-Si-siguió el maestro-Y nadie te quitará tu lugar, es solo que se ha dado una nueva orden.
-¿Una nueva orden?-preguntó Atem sorprendido.
-Si, el ataque de hoy fue muy poderoso-explicaba el poseedor de la sortija milenaria-Y el faraón ha ordenado concentrarnos en los estudiantes que ya saben de magia para defender el país en caso de un nuevo ataque.
-¿Entonces que pasará con los nuevos alumnos?-preguntó Mahad.
-Por el momento los que recién aprobaron tendrán un lugar en el grupo de magia-seguía explicando el maestro Kazuke-Pero no serán entrenados hasta nuevo aviso.
No podía creer lo que estaba escuchando, había decidido estudiar magia y esas sombras me retrasarían. Yo quería aprender magia lo antes posible para ayudar en caso de que volvieran a atacar y resulta que eso mismo obstaculizaba mi avance. De verdad tenía ganas de llorar.
-No llores por favor Mana-me decía Atem al ver que una lágrima se asomaba por mis ojos.
La verdad eso no bastó para que me calmara e inevitablemente comencé a llorar.
-No llores-me trataba de consolar Atem-Ya verás que todo esto se arreglará pronto y en menos de lo que te imaginas estarás con nosotros estudiando magia.
-Tranquila Mana-me decía el profesor de magia-No llores, si de verdad ese es tu deseo, puedo darte algo para que comiences.
-¿De verdad?-pregunté parando mi escandaloso llanto.
-Si, pero será lo único que te pueda dar-me decía el maestro Kazuke-Es necesario que me concentre en los demás estudiantes ¿entendido?
-Si-contesté aún con desánimo por que no era lo que yo esperaba, pero era algo.
-Ahora será mejor que vayamos a comer-siguió Isis.
-Si-contesté de igual forma.
-Por cierto-siguió el profesor-Lo que discutimos ayer, aún no es seguro, yo les informaré en cuanto lo sea.
-Si-contestaron en coro Atem, Isis y Mahad.
El día terminó y nos dirigimos a dormir. Estaba muy triste por lo que había sucedido en el día; pero después de calmarme me di cuenta que soy muy caprichosa, debo cambiar eso, pero ahora no estoy de humor para esas cosas.
