CAPITULO 7
LA ENFERMEDAD
Ya pude dormir un poco mejor, pero no pude dejar de pensar en el día que pasé con Bakura o las reacciones de Atem.
La mañana pasó como de costumbre, ya me sentía un poco más calmada, así que regresé a la rutina de dejar a mis amigos en su salón.
Ahora que me había aprendido todas las reglas y demás, era el momento adecuado para que intentara aprender el hechizo de congelamiento.
-Seguro está en las reglas básicas-decía en voz baja dentro de la biblioteca y hojeando mi libro en la sección de los hechizos-He visto como Mahad y Atem lo aplican y no se ve muy complicado.
Busqué una y otra vez el hechizo en mi libro. Lo habré hojeado unas veinte veces sin encontrar nada.
-¡NO ESTA!-grite enojada cerrando el libro.
-Te voy a pedir que te marches-oí una voz atrás de mí-Haces mucho ruido cada vez que vienes.
Volteé a ver al encargado de la biblioteca que se encontraba atrás de mí.
-Está bien-le dije con mi cara molesta-Hoy no tengo nada que estudiar que me interese.
Tomé mi libro, me dirigí a la salida y comencé a caminar por los pasillos del palacio con mi libro en los brazos.
-Por ahora, lo que más debería preocuparme es lo que Isis me dirá en cuanto salga-me decía tratando de olvidar mi decepción- Me perturba el que me haya dicho que no les dijera nada a Atem ni a Mahad.
Seguí caminando con la mirada baja pensando en esas sensaciones hasta que choqué con alguien haciéndome caer.
-Lo siento-me disculpé recogiendo mi libro.
-Sh…-me dijo la persona con la que choqué-Me alegra que hayas sido tú-murmuró.
Esa voz yo la conocía y al oírla, hizo que levantara la vista de inmediato al dueño-¡Bakura!-exclamé sorprendida.
-Sh…-me tapó la boca con una mano y con la otra posó su dedo índice sobre su boca-No hagas ruido-quitó sus manos de los lugares mencionados y me ayudó a levantarme.
-¿Qué haces aquí?-pregunté bajando mi voz-¿Cómo entraste?
-Fue fácil-me contestó sin cambiar el volumen de su voz-Vine a visitarte.
El oír esas palabras, provocó el regreso de las sensaciones-¿A él tampoco debo decirle nada?-me pregunté recordando las palabras de Isis.
-¿Qué sucede?-me preguntó-¿Acaso no te alegra verme?
-No es eso-contesté sonriendo-Claro que me da gusto verte aquí, pero es que…-me detuve-Mejor esperaré lo que Isis me vaya a decir-pensé-Me sorprende verte aquí.
Bakura me miró incrédulo, pero no me dijo nada.
-¿Por qué te sorprendes? Te dije que si tú podías salir, yo podría entrar-me dijo sonriendo.
-Con magia a mi me cuesta trabajo y tú…-quise decir tratando aún de ocultar la verdad sobre mis estudios-¿Cómo es posible?
-Nunca me subestimes-contestó tomándome del brazo-Pero aprovechemos para jugar-me jaló ligeramente.
-¡Si!-exclamé feliz por la idea-Pero antes debo ir a guardarlo-le dije levantando mi libro por arriba de mi cabeza-Espérame por favor.
-¡Alto!-me detuvo cuando tomaba impulso para correr-Recuerda que no debo estar aquí, si me ven, me echaran.
-Entonces ven conmigo-le dije y comenzamos el camino con dirección a mi habitación.
Dejando el libro en el respectivo lugar, salí al pasillo donde mi amigo me esperaba.
-Listo, ahora vayamos a jugar-le dije después de cerrar la puerta de donde salía-Por ahora no hay muchas personas por los pasillos, así que será censillo.
-¿Cómo sabes eso?-me cuestionó interesado por la respuesta.
-Es que a esta hora todos están atendiendo asuntos y otras cosas-contesté con fastidio con el echo de pensar en trabajos-Después de la comida es cuando vez a personas de aquí par allá y mucho más cuando hay ceremonias.
Bakura meditó un poco, no entiendo por que pero el tendrá sus razones. Yo estaba muy entusiasmada con la idea de que él estaba ahí conmigo.
-Entonces vamos donde menos se pasan a esta hora-sugirió guiñándome un ojo.
¡Si!-contesté feliz y lo llevé a uno de los jardines que hay detrás del palacio.
Una vez ahí, el volvió a meditar un poco más, pero no presté mucha atención a eso.
-Los jardines del palacio son arreglados antes de que salga el sol-explicaba a mi amigo-Así que durante estás horas, los dejan para atender el resto del palacio.
-Está bien-me dijo con una sonrisa-Entonces ¡A jugar!
Durante mucho tiempo, jugamos por los jardines; cada vez que alguien se acercaba, él se escondía entre los arbustos del lugar y yo fingía divertirme sola.
Pero la hora de que mis amigos salieran y que Isis me revelara el nombre de la enfermedad se acercaba. Al darme cuenta de esto, mis ánimos bajaron, ya que no sabía como explicarle a Bakura que se fuera. Por supuesto que quería que conociera a mis amigos, pero en ese momento, él se daría cuenta de que no estudiaba magia oficialmente.
-¿Qué sucede?-me preguntó al ver que fijaba mi vista en los pasillos.
-¿No crees que ya es tarde?-le pregunté regresando mi mirada a él y dándole una sonrisa-Tus padres se preocuparan por ti-luego recordé lo que me dijo sobre su hogar-No, lo siento yo…
-Si, tienes razón-me dijo mirando el cielo-Tengo que regresar.
-¿Tus papás si están aquí?-pregunté extrañada-¿No que no podías regresar a tu hogar?
-A mi hogar no, pero mis padres si están conmigo-contestó de una forma seria y fría al tiempo que cerraba su puño derecho.
-No entiendo-dije confundida mirándolo con duda.
-No preguntes más-me dijo con el mismo tono de voz pero a la vez con algo de enfado-Ya me voy.
Al decir esto, se dirigió a los pasillos-¡Espera!-lo detuve-Quiero acompañarte.
-Está bien-me dijo aún frívolo-Yo saldré sin problemas, además tu debes llegar con el príncipe ¿No es así?
Bakura siguió su camino y yo me dirigí a la puerta del salón de clases.
-Solo espero que no lo atrapen-pensé en el camino.
Esta vez, llegué a la hora usual viendo salir a mis amigos.
-¡Mana!-exclamó Atem al verme fuera-¡Que bueno que no perdiste la noción del tiempo hoy!
-¿Saliste del palacio hoy?-me cuestionó Mahad en tono de reproche-Recuerda que está prohibido.
-Si, memorice todas las reglas ¿lo recuerdas?-contesté-Pero ya te dije que nunca prometí seguirlas.
-¿Entonces volviste a ver a "Bakura"?-preguntó Atem en tono que quería ocultar enfado.
-S…-iba a contestar, pero quizá no era el momento de que supieran de su presencia dentro del palacio-Si iba a hacerlo, pero quise buscar el hechizo de congelación.
-Pues es mejor que no salgas-siguió Mahad-Si te descubren, podrían expulsarte del grupo de magia.
-¿Por qué?-pregunté extrañada.
-Los aprendices de magos no deben salir del palacio sin autorización, ya que podrían ser víctimas de ataques al ser blancos fáciles o por que podrían enseñarle a alguien no autorizado los secretos de la magia-explicó mi amigo de ojos café.
-¿Y para que quieres aprender el hechizo de congelación?-preguntó Atem acercándose a mí.
La sensación regresó a mí-Debo ir con Isis-pensé-Quería aprenderlo sin que supieran, ya que me encantaría ayudar cuando las sombras aparecen. Solo que quería que fuera una sorpresa.
-Ese hechizo es de segundo nivel-aclaró Mahad-Y apenas estudiarás el primer nivel.
Al oír eso, me sentí triste, haciendo que me olvidara de Isis-De verdad yo quería poder ayudar-dije en un tono bajo así como mi mirada.
-Si de verdad quieres aprenderlo-oí la voz de mi amigo de ojos violetas que posaba su mano sobre mi hombro-Yo te enseñaré.
-Ya no sé si me gusta esta sensación o no-pensaba al alzar mi mirada a los ojos de Atem-Me gusta, pero me hace sentir incómoda-seguía pensando-¿De verdad?-pregunté con entusiasmo.
-Pero alteza…-objetaba Mahad-Ella no podrá…
-Si lo hará-dijo Atem con seriedad-Recuerda que ella…-me miró con una sonrisa-Ella logra lo que se propone.
Tanto Mahad como Atem se miraron seriamente por unos instantes-Está bien-dijo Mahad después de un suspiro-Pero tendrás que poner mucha atención.
-¡SI!-exclamé felizmente-¡Gracias!-les dije a ambos.
-Pero ahora es la hora de la comida-dijo Atem sonriendo-Así que, vamos.
Empezamos a caminar por el pasillo, estaba tan emocionada que casi me olvido de lo que tenía que hablar con Isis. Pero Isis salió del salón llamando mi atención.
-Hola Mana-me saludó.
-¡Isis!-exclamé parando mi caminar y volteándola a ver al tiempo que mis amigos.
-Veo que ahora estas ocupada-dijo sonriendo-Nos vemos después de la comida-comenzó a caminar por su cuenta del lado opuesto al nuestro.
Tanto Atem como Mahad nos miraban extrañados, ya que, me llevo bien con Isis pero siempre he sido muy apegada a ellos. Creo que es normal que noten esas cosas.
Ellos no preguntaron nada, pero yo se que lo querían hacer por sus miradas.
Después de la comida, nos dirigimos al jardín, donde me enseñarían el hechizo de congelación.
-Bien Mana-dijo Mahad seriamente-Debes poner mucha atención para aprender algo como esto, ya que con tu nivel de magia… bueno, más bien, por tu nivel de conocimiento se te puede complicar.
-Pero no te preocupes-me consoló Atem al verme bajar mi mirada-Sé que lo lograrás, aprendiste a hacer un hechizo sin ayuda de nadie y eso dice mucho de ti-dijo poniendo su mano sobre mi hombro derecho y mirándome fijamente.
Y de nuevo, esa sensación regresó… -¿Dónde está Isis en este momento?-pensaba desesperada y corriendo junto a Mahad-Yo lo lograré-dije con mi ánimo de siempre.
Pasó al rededor de una hora, tal vez hora y media desde que empezaron a enseñarme el hechizo.
-Creo que es demasiado para ti ahora-me dijo Mahad después de haber fallado el hechizo-Otro día inténtalo.
-No-dije decidida-Yo sé que podré lograrlo hoy mismo.
-Será mejor que descanses-pidió Atem acercándose a mí-Debes estar agotada y mañana será otro día.
Una vez más me alejé de él poniéndome enfrente de ambos amigos míos-Solo una vez más-pedí-Se que esta vez podré lograrlo- Sin dejar que ninguno de los dos pudiera decir nada más, alcé mis manos y pronuncié el conjuro con la intención de que ellos fueran los que probaran mi hechizo-¿Funcionó?
-Será mejor que descanses-insistió Atem sorprendido al igual que Mahad-Lo has logrado, pero solo ha durado unos segundos.
-¿De verdad?-pregunté sin saber si decepcionarme o alegrarme-Entonces quiero intentarlo una vez más.
-No-negó Mahad-Estuviste muy bien con esos escasos segundos, pero ya es suficiente.
-Si Mana-decía Atem-El hechizo es algo avanzado y si lo sigues practicando de esta manera podrías agotarte al grado de enfermarte.
-Está bien-me conformé-Iré a buscar a Isis-dije agachando la cabeza y comencé a caminar hacia los pasillos.
-Anímate, has avanzado-dijo Atem-¿Por qué no jugamos un poco?
El sabe que me encanta jugar, pero tenía que saber sobre la enfermedad-No gracias, tengo que hablar con Isis.
-¿Hablar con Isis?-se preguntó en voz alta Atem de modo que apenas lo oí.
-No se preocupe alteza-consoló Mahad al ver preocupación en la cara del príncipe-No importa lo que sea, Isis sabrá que hacer y si es algo grave nos lo dirá, confío en ella.
-¿En Mana o en Isis?-oí por último decir a Atem riendo un poco y dejé de oír sus voces.
Llegaba el momento en que conocería la verdad sobre esa enfermedad tan molesta o tal vez agradable, bueno ya no se…
Después de un rato de caminar por el palacio, encontré a Isis dirigiéndose al gran salón.
-¡ISIS!-grité para llamar su atención lográndolo enseguida.
-Ah! Mana-dijo en su voz tenue-Te estaba buscando.
-Yo también-contesté-Ahora me dirás sobre…
-Si-me contestó-Pero hay que ir a otro lado.
Ya estaba harta de tanto misterio, pero acepté cambiar de lugar. Por decisión de ella, nos fuimos a su habitación.
-Bueno, mira-me decía como costándole trabajo-Es que no es fácil decir estas cosas y si te las digo es por que te vi muy preocupada, pero como explicarte esto…
-Pues solo dímelo a ver si le entiendo sin explicación-pedí desesperada-Si no le entiendo ya te pones a pensar como explicármelo, pero por favor ya dime.
-Pues verás, te lo digo, pero promete no decir nada de lo mío ¿de acuerdo?-me preguntó.
-Si-dije-Lo prometo.
-Mira, pues cuando una mujer tiene esas sensaciones es por que hay un hombre que…-
-Yo no soy una mujer todavía-la interrumpí-Aún soy una niña.
-Bueno si, pero… es que también estás cosas les pasan a los niños-aclaró pensando todavía las cosas-Cuando una niña siente esas cosas es por que hay algún niño que es el que lo provoca.
-¿Lo provoca?-pregunté por que admito que no entendía bien lo que me decía.
-Si, bueno, ya basta de rodeos-dijo-Pues eso quiere decir que estas enamorada de alguien.
-¿Enamorada? ¿Yo?-pregunté nerviosa e incrédula-¿Cómo? ¿De quién?
-Pues no se-me contestó-Eso depende de quien es el que está mas cerca de ti cuando sientes esas cosas, tu debes de saberlo.
-Pero son tres personas las que están cerca-dije confundida.
-¿Tres personas? ¿Cómo?-preguntaba Isis incrédula.
-Si, están Atem, Mahad y…-me callé.
-¿Mahad?-preguntó Isis sorprendida-¿Quién es el otro?
-El es… no nadie…-quise decir, pero tocaron la puerta.
-¿Isis estás ahí?-se oyó la voz de Seto.
-¿Si?-preguntó.
-El maestro Kazuke quiere hablar con nosotros-dijo-Apresúrate-y se fue.
No pude hablar más con ella, se fue y no podré hablar con ella hasta mañana.
Me dejó pasmada con lo que me dijo ¿Enamorada yo? No lo puedo creer.
