CAPITULO 8

OTRO ATAQUE

Ya han pasado cinco días desde que me enteré del nombre de la "enfermedad" pero desgraciadamente o tal vez afortunadamente, ese día que Seto le habló a Isis, fue para informarles a todos los estudiantes de magia que al siguiente día, todos los estudiantes de magia, serían llevados a un entrenamiento especial o algo así.

Tengo llena de cosas confusas mi cabeza y ni siquiera he tenido la inquietud de seguir practicando, pero creo que debo seguir con lo que hoy me pasó.

Al despertar sin muchos ánimos como los últimos días, me dirigí al comedor para el desayuno, donde el faraón ya se encontraba sentado.

-Buenos días Mana-saludó.

-Buenos días-contesté sin ánimos.

-Los extrañas ¿No es así?-me preguntó con una sonrisa.

-Si… pero también…-estuve apunto de decirle pero me ganó el nerviosismo-No, creo que no será buena idea decirle al faraón sobre…

-¿Pero…?-preguntó él esperando que completara mi oración.

-No, no es nada, solo es que los extraño mucho-contesté bajando mi voz lentamente.

El faraón palpó su mano sobre una silla junto a él-Ven aquí-me pidió y me senté en la silla indicada-Sé que es la primera vez que se quedan separados por tanto tiempo, pero deberías seguir estudiando, así tendrás de que hablarles cuando vuelvan. Ellos se pondrán muy tristes si saben que solo estuviste deprimida.

-Lo sé-contesté-Pero no es algo que pueda evitar.

-¡Animo!-exclamó el faraón-Los sentimientos confusos suelen arreglarse en ausencia de quien los provoca.

¿Qué?-pregunté sorprendida-¿Acaso sabe sobre…?

-Solo digo que no debes perder esos ánimos que te caracterizan-siguió el faraón-Para que los recibas de esa manera.

-Tiene razón, debo practicar más-dije-Si no Bakura se dará cuenta de mi inexperiencia con la magia-pensé.

Durante esos días, Bakura había estado entrando al palacio y sabiendo lo que eran esas sensaciones solía ponerme nerviosa junto a él en muchas ocasiones.

-Está bien-le dije al faraón volviendo a sonreír-Necesito seguir practicando-el faraón me sonrió un poco.

Después del desayuno, del cual me apresuré para practicar antes de la llegada de Bakura. Me dirigí al jardín, eran esas horas en las que es muy raro que alguien pase por los pasillos que dirigen a los jardines o a estos, así que me encontraba sola.

-El faraón tiene razón, me he distraído tanto que no he vuelto a practicar el hechizo de congelación-me decía a mi misma en voz alta-Solo espero recordar aún lo básico del hechizo…

Enseguida me puse a reanudar esas prácticas una y otra vez, pero no supe si funcionó, ya que las plantas no son muy activas que digamos. Tenía que saber mi progreso, así que cuando estaba apunto de buscar un conejillo de… digo un voluntario, oí una voz que reconocí de inmediato.

-Mana, por aquí-

-Bakura-nombré dirigiendo mi vista a la barda de los jardines donde se oía su voz, al verlo, corría hacia él-¡Hoy también viniste!-exclamé alegre.

-Veo que ya está más alegre-me dijo-¿Acaso ya volvió el príncipe?-me preguntó con fastidio.

-No-contesté bajando la mirada-Aún no regresan.

-Mejor vayamos a jugar-me dijo cambiando el tema y en su tono de voz se oía alegría aparentemente por la noticia.

-Pero… me gustaría salir del palacio-le dije mirándolo-Hace tiempo que no salgo de aquí.

Bakura miró al cielo por unos instantes tomando postura de meditación, no pude evitar tratar de buscar lo que miraba.

-No, será mejor no estar en la ciudad el día de hoy, algo malo está por suceder-me dijo seriamente.

-¿Por qué piensas eso?-le pregunté-El día está muy lindo y…

-Es solo un presentimiento que me llegó desde la mañana-me dijo con una sonrisa- Tal vez sea mentira, pero no quiero arriesgarte al peligro-siguió haciéndome sonrojar al tiempo que caminaba hacia atrás.

-Pero ya no se que más podamos hacer en el palacio-le dije deteniéndome a cierta distancia-No si nos pasamos tratándote de ocultar.

-No lo sé-dijo-Que tal si me muestras el palacio, siempre nos la pasamos en el jardín y me da curiosidad de conocer el interior.

-¿Y si te descubren?-pregunté preocupada-No quiero que te encierren ni nada por el estilo.

-Confío en tus poderes-me dijo.

-¿En mis poderes?-me pregunté alarmadamente-Pero soy tan solo una aprendiz-seguí-Y no tengo nada de experiencia, si nos descubren no podré hacer nada-pensé.

-¿Acaso no confías también en mis habilidades como confío en las tuyas?-me preguntó algo enfadado.

-¡Es verdad!-pensé-Lo siento, olvidaba ese detalle, claro que confío en ti, así que vamos-contesté no muy convencida-Ayúdanos Ra, que no nos descubran-pedía.

Ambos comenzamos a caminar hacia los pasillos con cautela, yo a la cabeza para vigilar-Solo espero que todos anden en juntas o algo así y que no salgan a los pasillos-pensaba rogándolo.

Tan solo habíamos llegado a los pasillos, cuando sentí un escalofrío que me hizo reaccionar de forma involuntaria; aparentemente Bakura no lo notó, pues no me hizo ninguna pregunta a pesar de lo notorio de mi reacción. Regresé a mi tarea de vigilar, cuando de entre las sobras distinguí a aquellos seres que ya habían atacado anteriormente.

-¡Las sombras!-exclamé tratando de ocultar el pánico-¡Tenemos que llegar al salón principal!-pensé y enseguida jalé a Bakura para comenzar a correr.

-¿Qué se suponen que hacen aquí?-alcancé a oír que preguntaba Bakura y me dirigí a verlo con extrañeza-¿Qué son esas cosas?-me preguntó después de ver mi mirada.

-No estoy segura, solo han estado viniendo a atacar el palacio-contesté-Debemos huir de ellos.

Seguimos corriendo, hasta que al final de uno de los extensos pasillos alcancé a ver una de las entradas al gran salón-¡Por fin!-exclamé con alivio, pero al llegar frente a la entrada, varios de esos seres salieron de su elemento y nos impidieron el paso.

-Se supone que no entrarían…-oí de Bakura.

Era momento de descubrir si mis prácticas de la mañana habían funcionado, así que comencé con el hechizo de congelación logrando paralizar y desaparecer a la mitad de las sombras que nos amenazaban pero lentamente.

-¡Lo logre!-exclamé contenta, pero solo fue instantáneo, por que mi miedo regresó al ver a la otra mitad en pie-Tendremos que entrar por otro lado-pensé y volví a jalar a Bakura por los pasillos-No dejaré que le dañen, para eso quiero estudiar magia, para proteger a mis seres queridos-pensaba.

Bakura, más que asustado, me pareció verlo enfadado, pero no logré comprender el por que.

Ya estábamos cerca de otra de las entradas, solo era cuestión de dar vuelta y caminar unos metros, pero al doblar la vuelta mencionada, una de esas sombras tenía en alto su arma que se dirigía a mí. Bakura, que se encontraba tras de mí, me abrazó quitándome del objetivo y poniéndome contra su pecho.

-¿Estás bien?-me preguntó haciéndome sonrojar por que podía escuchar sus latidos así como los míos se aceleraban.

-Yo…-estaba muy nerviosa para contestar.

La sombra observó la escena y parecía estar aterrada por la situación. Yo miré a Bakura y comencé a alarmarme cuando vi caer sangre sobre mi cara.

-¡BAKURA!-grité asustada-¿Qué te pasa?-quise soltarme de él pero no me lo permitió-¡Estas herido!

-No es nada-contestó limpiándose la sangre de su mejilla-Tu te lo buscaste-se dirigió al atacante y me soltó dándome completamente la espalda, levantó sus manos y dijo algunas cosas que no alcancé a oír del todo. Enseguida, el ser se convirtió en cenizas que desaparecieron después de un movimiento de la mano de mi amigo-Ya no molestará.

-¿Estás bien?-volví a preguntar, pues no sabía lo grave de la herida-¿Cómo hiciste eso si solo los estudiantes de…?

-Será mejor que me vaya, tengo asuntos que atender-dijo con enojo viendo el área donde estuvieron las cenizas-Hay cosas que no debieron pasar.

-Pero y tu herida…-dije acercándome a él con preocupación a pesar de que me sentía nerviosa por el anterior abrazo.

-No es nada-se dirigió a mi con una sonrisa-Pero será mejor que te limpies-me dijo lavando la sangre de mi cara con sus ropas-Ya me voy… ya veré cuando regresar.

Bakura corrió por los pasillos para irse, quise seguirlo, pero me fue imposible al oír una voz proveniente del salón principal.

-¡Mana!-oí el llamado-¿Estás bien? -se acercaba a mí la maestra Nefim que salía del lugar mencionado.

-Si-contesté mirando fijamente el camino que tomó Bakura.

-Pero ¿Cómo es que…? Lo olvidaba… seguramente es más fácil que yo salga lastimada-comentó la portadora del collar del milenio con una ligera risa-Seguramente fuiste tú la que…

-¿A que se refiere?-pregunté perturbada.

-No, no es nada, será mejor que vengas al salón-me dijo-Estarás segura ahí hasta que estemos seguros de la ausencia de todas las sombras.

Obedecí y me dirigí al gran salón, donde el resto de la corte real se encontraba con excepción del maestro Kazuke que se encontraba con los estudiantes de magia. Al entrar al salón, todos me miraron fijamente ¡COMO DETESTO ESO! Pero no dije nada y solo me senté en un rincón.

Poco a poco, todos salieron del lugar sin decirme nada, al quedarme sola, decidí que lo mejor sería irme de ahí, ya estaba aburrida. Salí del lugar y me dirigí al comedor, moría de hambre.

Después de la comida, pensé que lo mejor sería seguir practicando, ya que estaba progresando y necesitaba distraer mi mente de lo sucedido por la mañana. Iba caminando hacia los jardines, cuando del salón de juntas oí varias voces que discutían.

-¿De que estarán hablando?-me pregunté acercándome con cautela a la entrada.

-Me parece que lo mejor será que la niña empiece de inmediato a practicar como se debe-expresó la maestra Nefim-Y también creo que debe estar consiente de su don.

-Pero es solo una mocosa que seguro arruinará todo-decía el maestro Aknadín-Solo será una pérdida de tiempo y es muy peligroso que se entere sin saber usarlo.

-Ya nos ha demostrado de lo que es capaz inconcientemente-decía el maestro Koem-Si logra controlarlo, será de mayor utilidad para estos ataques.

-¿De quien estarán hablando?-me pregunté curiosa.

-No la conozco del todo-decía seriamente el maestro Saru-Pero cuando vi su mente con mi artículo, pude darme cuenta de que tiene voluntad para avanzar como maga, pero también…

-¡No podemos arriesgarnos!-interrumpió el maestro Aknadín-Alteza, por favor, en vez de tener esta discusión, deberíamos tratar de encontrar el origen de esos seres. Si detectamos la fuente, atacaremos la amenaza de inmediato en vez de perder el tiempo atacando a esas sombras.

El faraón solo se quedó callado un momento, mientras el resto de la corte lo veía buscando respuesta-El problema es que si nos cuesta trabajo atacar estas sombras, será más difícil detener a su amo.

-Pero ¿De quien hablan?-seguía preguntándome-Que digan nombres.

Después de ver la reacción de los presentes que otorgaban la razón al faraón con la mirada dijo-Falta su punto de vista Simón, Torak

-Yo creo que lo mejor será que le den la oportunidad-contestó el portador del cetro-Si demuestra progreso inmediato, darle la oportunidad que Nefim y Koem piden.

-Si, podría ponerla aprueba-siguió Simón-Pero creo que será más seguro para todos, incluyéndola a ella, que no se entere de lo que puede hacer hasta que tenga un mejor control.

-¿Una prueba eh?-decía el faraón-¿Pero quién…?

-Espere alteza-detuvo el maestro Aknadín y se dirigió a la entrada, donde yo salí corriendo para que no me descubrieran.

No logré oír toda la conversación.

El día terminó, pero no dejé de pensar en la persona de la que hablaban y mucho menos y en ningún momento pude olvidar esas sensaciones hacia Bakura, Atem y Mahad? ¿Por qué son tres? Si con uno ya es difícil… Pero ¿por que Mahad está ahí? No entiendo eso… Lo que si sé es que los extraño demasiado, y no solo a ellos, si no también a todo el grupo de magia… esto se siente tan solo sin ellos…