CAPITULO 9
"El enemigo se revela"
Una larga semana sin mis amigos y ¡POR FIN REGRESARON! Así es, regresaron hoy por la tarde.
Me desperté por la mañana no muy animada, hace dos días que no se nada de Bakura, pero decidí no darme por vencida con el entrenamiento. Como todas las mañanas, me dirigí a desayunar para ir a practicar. En el jardín, me encontraba apunto de finalizar mi entrenamiento diario, cuando escuché mucho alboroto en el gran salón y me dirigí de prisa al lugar.
Al llegar, vi a mucha gente dentro, no podía distinguir a los presentes por la multitud ahí.
-¡MANA!-oí un grito que me hizo voltear en dirección de la voz.
-¡ATEM! ¡MAHAD!-exclamé al ver a los chicos y corrí donde ellos abrazando a Atem con fuerza-Los extrañé tanto…-decía casi llorando y abrazando a Mahad.
-Nosotros también te extrañamos-contestó Atem sonrientemente-¿Qué has hecho en nuestra ausencia?
-Supongo que has estado practicando y estudiando-dijo Mahad con una leve sonrisa.
-¡Si!-exclamé emocionada-Ya puedo desaparecer las sombras como ustedes.
-¿Cómo?-preguntaron con extrema sorpresa al unísono.
-Esas sombras estuvieron aquí hace unos días y pude detenerlas, no como ustedes por que…-contaba.
-¿Estas bien? ¿No te pasó nada? ¿No te hirieron?-me preguntó Atem apresuradamente mientras me veía de pies a cabeza.
-No, Bak… ¡Pude hacer el hechizo!-me corregí-No puedo dejar que sepan que Bakura se me te a escondidas al palacio-pensé.
-Creo que has avanzado bastante-dijo Mahad-Felicidades, pero debes tener cuidado.
-Si-siguió Atem-Pero me alegra que estés bien. Era lo que me preocupaba cuando nos fuimos.
-¿Le preocupaba?-pensé prácticamente ignorando a Mahad-Pero…
-Con que hubo otro ataque-me interrumpió Seto, quien se acercaba mirándome fríamente.
-Si-contesté intimidada por su mirada. Seto volvió a mirarme y se fue.
-Muéstranos tus nuevas habilidades-pidió Mahad mirando a Seto vigilante.
-Si-contesté con emoción olvidándome del aprendiz.
-¿Y saliste del palacio en nuestra ausencia?-preguntó Atem con mirada acusadora… en ese momento se me figuró a Mahad que parece que no tiene otra mirada para mí ^^u
-¡No!-exclamé-¿Por qué?-
-¿No viste a tu "amigo"?-volvió a cuestionarme con extrema curiosidad.
-No-mentí…-Es verdad, ellos no saben que me viene a visitar-No lo he visto, todo ha estado muy aburrido.
-Parece ser que ya empiezas a seguir las reglas-comentó Mahad.
Atem me miró un poco desconfiado de mi palabra-Creo que se dio cuenta-pensé.
-Probemos tus habilidades-insistió Mahad.
Quería sacarle la idea a Atem de que mentía, así que después de la petición de Mahad formulé el hechizo nerviosamente sin darme cuenta que lo esparcí por todo el salón lleno de personas. Mi hechizo, afecto a todos los presentes con acepción a mí.
-¿Ven?-pregunté enseguida y dándome cuenta de lo que había hecho-¡¡¡AH!!! ¿Qué hago?-pregunté en voz alta alarmada-¿Qué hago?
Estaba completamente nerviosa por lo sucedido que no supe como actuar. Pasó un rato y ya me estaba tranquilizando, pero un estruendo me asustó. Un enorme dragón entró por su propia puerta al salón destruyendo una de las paredes del palacio.
-AH!!!!!!!-grité despavorida y me oculté tras el cuerpo congelado de Atem-¿Qué estoy haciendo?-me pregunté-Se supone que aprendo magia para proteger a mis amigos y cobardemente me oculto.
-¿Qué ha pasado aquí?-preguntó un hombre que se encontraba montado en el monstruo.
-Que importa lo que haya pasado-dijo una mujer de ojos cafés junto a él-Aprovechemos esta oportunidad.
Me encontraba temblando de miedo, pero reuní valor y salí al frente-¿Quiénes son ustedes?-pregunté.
-Mira, pero si es una pequeña niña-sonrió la mujer.
-¿Quiénes son ustedes?-pregunté nuevamente, pues no supe que más decir.
-¿Qué ha pasado aquí mocosa?-me preguntó el hombre.
-¿Quiénes son ustedes?-cuestioné desesperada.
-Será mejor que le contestemos-dijo la mujer al hombre-Si la asustamos no nos dirá nada, pero no entiendo tu empeño por saberlo.
-¿No te parece extraño que ella sea la única inmóvil?-preguntó el hombre haciendo que la mujer se preguntara lo mismo con la mirada.
-¿Cómo te llamas pequeña?-me preguntó la mujer.
-Mana-respondí temerosa-¿Quiénes son ustedes?
-¿Nosotros? Será mejor que no lo sepas y huyas de aquí-siguió el hombre-Pero antes contéstame ¿Qué pasó aquí?
-Bueno es que yo…-estuve apunto de decir-¿A que han venido? ¿Por que destruyen el palacio?
-Venimos a reclamar lo que es nuestro-contestó el hombre-Ahora responde.
-¿Suyo?-pregunté en voz alta.
-Mira mocosa, ya me colmaste la paciencia-dijo la mujer cambiando su tono de voz a una más agresiva-Ya no importa si no nos dices, nosotros podremos investigarlo después, será mejor que huyas o serás eliminada junto a toda esta gente.
-¡NO!-grité desesperada y dirigiéndome a los cuerpos-Por favor, muévanse-decía tratando de sareandar a los inmóviles, pero sin siquiera lograr moverlos un milímetro.
-Es inútil niña-dijo el hombre-Morirás aquí junto a todos ellos-extendió su mano-¡Vamos mi fiel bestia! ¡Ataca!
Una bola de rayos comenzó a formase en el hocico del dragón- ¡NO POR FAVOR! ¡YO FUI QUIEN LES HIZO ESTO!
-¡Alto!-detuvo el hombre a la bestia y después de mirarme un poco comenzó a reír-Me quieres decir que TU, una mocosa débil paralizó a toda la corte real. No me hagas reír-siguió el hombre burlándose-Solo haz ganado un poco de tiempo, pero ya basta de juegos.
-¡NO!-volví a gritar con todas mis fuerzas y cerrando mis ojos buscando más fuerzas. Grité tan fuerte como pude y cuando volví a abrir los ojos, todos ya podían moverse-Por fin… quería decir, pero ningún sonido salió de mi boca.
-¡MANA! ¿Estas bien?-oí que Atem se me acercaba, pero no pude responderle-¿Qué te sucede?
-¿Qué fue lo que sucedió?-preguntó el hombre con sorpresa.
-¿Será que decía la verdad?-preguntó la mujer.
-¿Quiénes son ustedes?-preguntó imponentemente el faraón-¿Qué es lo que quieren?
-Vaya, vaya, pero si es el Rey de Egipto-dijo el hombre-O debo decir, el ladrón de Egipto.
-Más respeto al faraón-ordenó enfadado el maestro Torak anteponiéndose a todos.
-Y su bola de cómplices-dijo el hombre.
-Respondan a las preguntas-amenazó el maestro Koem.
-Somos o es decir, éramos pobladores de la aldea de Kulelna-dijo la mujer-Y venimos a reclamar nuestra venganza.
-Pero…-dijo sorprendida la maestra Nefim-Esa aldea… los aldeanos se destruyeron a sí mismos.
-Eso eso es lo que le cuentan a todo el mundo-dijo la mujer enfada-Pero ya basta de explicaciones, solo tenemos un objetivo ¡Ataca Dragón Kumori!
El maestro Kazuke se interpuso en el ataque con un hechizo, pero el extraño hizo un movimiento que provocó el incremento del poder del Dragón, el hechizo del maestro fue incrementado, pero la mujer imitó el movimiento de su compañero causando el mismo efecto, el ataque fue tan poderoso que el maestro recibió el ataque directamente cayendo al suelo. Todos los alumnos de magia se acercaron preocupados hacia su maestro. El resto de la corte junto con los guardias se preparaban para atacar.
-Será mejor que nos retiremos por hoy-dijo el hombre mirándonos a todos los que estábamos junto al maestro Kazuke, pero a mí me pareció más que me miraba a mí.
-Pero…-
-No podemos quedarnos más-detuvo el hombre a la mujer-Vámonos-al decir esto, el Dragón dio media vuelta y salió por donde entró.
La corte real, el faraón y los guardias intentaron seguirlos, pero conforme se alejaban, iban desapareciendo, así que regresaron a atender al maestro Kazuke.
-Niños, váyanse a sus habitaciones de inmediato-pidió Simón-Nosotros atenderemos a Kazuke.
A todos nos enviaron a nuestras habitaciones. El día terminó sin decirnos absolutamente nada del maestro Kazuke. Solo espero, que mañana nos digan algo.
Con tanto ajetreo, ya no pude hablar bien con mis amigos y mucho menos con Isis, para preguntarle más sobre "la enfermedad"
