CAPITULO 11

Atem y Bakura

5 meses pasado desde que dormí junto a Atem, si, 5 meses y contando, pero esas cosas no se olvidan o al menos yo no lo he podido olvidar.

A partir de ese día, cada que hay un ataque, Atem me esconde en ese mismo lugar, parece ser inclusive que el Faraón se dispone a protegerme más que a su hijo. No entiendo por que tanto cuidado, pero lo agradezco, por que son las veces en las que puedo dormir con Atem y hace que me sienta segura.

Hoy desperté en mi cuarto… y como siempre, por mi mente pasó Atem y Bakura-¿Por qué ellos dos?-me preguntaba saliendo de mi habitación-Tal vez sea por que no conozco a muchas personas.

Mi día lo inicié como siempre, con la excepción de que ahora todo el palacio está vigilado como nunca… se puede decir que no hay privacidad y lo único que les falta es poner guardias en los baños. En fin, seguí por el pasillo hasta el comedor para dirigirme a desayunar y me encontré con Atem.

-Buenos días-saludé feliz de verlo.

-Buenos días-me saludó con una sonrisa y con una seña me dio el paso para seguir nuestro camino.

El desayuno concluyó y yo iba a dirigirme de inmediato a darme un baño, pero corriendo por el pasillo, me topé con quién menos esperaba… así es ¡POR FIN VOLVI A VER A BAKURA! El se encontraba parado ahí en el pasillo y cuando lo vi, quedé pasmada.

-Hola-volteó a verme con seriedad y estuvo a punto de irse corriendo, no entiendo por que, pero corrí hacia el e impulsivamente lo abracé.

-Te extrañé tanto-dije empezando a llorar y sujetándolo con fuerza.

-¡Suéltame!-me decía enojado-No llores.

-¿Qué sucede? ¿Acaso no me extrañabas?-le pregunté queriendo llorar más fuerte si su respuesta era sí-Yo si te extrañé, estaba muy preocupada ¿Y tu herida?-lo veía preocupada.

Bakura dirigió su mano a la mejilla donde había una gran cicatriz que le había quedado-No pasa nada y necesito irme ahora-él me empujó y salió corriendo de ahí.

Caí al suelo por el empujón, pero no podía dejar de llorar, quería saber que pasaba con mi amigo y de inmediato me levanté secándome las lágrimas y corriendo tras de él-No se que le pasa, pero voy a averiguarlo, dije que dejaría de ser una llorona para ayudar a mis amigos y eso voy a hacer.

Lo seguí hasta el salón del trono, donde se detuvo y ocultó entre varias estatuas para oír lo que el faraón y la corte real decían, eso me pareció algo muy malo… bueno si ya se que yo también lo hago, pero… yo tengo… yo tengo derecho por que vivo aquí.

-¿Qué hará Bakura?-me preguntaba curiosa y sigilosamente me introduje en el lugar hasta donde estaba mi amigo-¿Qué haces aquí? Te van a descubrir-le murmuré.

-¿Por qué me seguiste? Tu no deberías estar aquí-me dijo enfadado.

-¿Yo? Pero si yo vivo aquí…-empecé a replicar, pero Bakura me tapó la boca con su mano.

-Sh…-me dijo y miró a los presentes quienes hablaban.

-Cada vez nos es imposible detener a los intrusos-comentaba el maestro Saru-No podemos permitir que ella permanezca más en el palacio.

-Será mejor que la ocultemos temporalmente-apoyó la maestra Nefim-No podemos dejar que caiga en manos de esos rufianes.

-¿Rufianes?-preguntaba Bakura con enojo y cerrando sus puños.

-¿De quién hablaran?-me preguntaba, pero el enojo de Bakura captó mi atención.

-Si, lo se, pero ella no dejará que la llevemos a otro lado-decía el maestro Kazuke-Aunque la lleváramos a la fuerza, se que regresaría por su cuenta.

-Es verdad-dijo el faraón seriamente y pensando un poco sentado en el trono-Lo que podríamos hacer es llevarla no solo a ella, si no enviarla con más personas para que no tenga motivos que la impulsen a regresar.

-Pero necesitamos al resto de los estudiantes-replicaba el maestro Aknadín-Solo desprotegeríamos el palacio.

-No podrán hacer mucho si ella o se encuentra aquí-siguió el maestro Torak-Además nos preocuparíamos menos en vigilar a los estudiantes, esa es una razón más por la cual no hemos hecho todo en nuestras manos.

-Si, yo también creo que será lo más conveniente-dijo el maestro Koem acercándose al faraón –Además podríamos enviar también al príncipe por su seguridad.

-¿Por qué te interesa la plática?-pregunté a Bakura quién parecía ya se había olvidado de mí. El no me hizo ningún caso, así que me enfadé-TE ESTOY HABLANDO-grité llamando la atención de todos en el salón.

-¡Tonta!-exclamó enojado y cubriéndome la boca-Ya nos descubrieron-el me tomó con la intención de hacerme correr con él, pero no le dio tiempo y todos los presentes nos descubrieron.

-¿Quién eres tu mocoso?-preguntó el maestro Aknadín preparando su posición de ataque.

-¡Suéltame!-exclamé enfadada con él-Tu tuviste la culpa por no hacerme caso-el maestro Aknadín bajó su guardia.

-¿Nos quieres explicar esto Mana?-preguntó el maestro Sazuke.

-¿Quién eres tú?-se dirigió el maestro Torak a Bakura.

-El es mi amigo Bakura-interrumpí su acción de querer hablar y a pesar de que aún estaba enojada con él-No le hagan nada por favor.

-Sabes que no puedes oír conversaciones de adultos-me reprendió el faraón de una forma muy tranquila-Y también sabes que no puedes meter a nadie en el palacio sin permiso.

-Lo siento-bajé la mirada-Pero es que… quería jugar con alguien y Ate… a todos los estudiantes de magia los tienen muy atareados.

El faraón pensó un poco y después me miró con una cara muy seria-Está bien-me sonrió-Pero debes avisar para la próxima.

-¡Si!-me sentí feliz que ahora me dejarían jugar con Bakura.

-Váyanse por favor y dejen de oír conversaciones de adultos-dijo el faraón.

Asenté con la cabeza y me disponía a salir del salón tomando la mano de Bakura-¿De donde eres niño?-nos detuvo la pregunta del maestro Aknadín de una forma bastante ruda.

-Actualmente vivo en la ciudad-contestó Bakura, pero yo lo jalé para irnos.

Ambos nos dirigimos a una de las salas de juntas que estaba vacía y una vez ahí-¿Por qué te comportas de esa manera?-pregunté aún molesta.

-Yo…-iba a contestar con una mirada bastante seria.

-¿Mana?-entró Atem por la puerta y se acercó a nosotros, miró a Bakura de pies a cabeza con mirada fría y después, sin dejar de mirarlo, se dirigió a mí-¿Quién es el?

Tanto Bakura como Atem se miraron de la misma forma, sentí un ambiente tenso en ese momento- El es Bakura, mi amigo del que te platiqué-contesté interponiéndome entre aquellas miradas.

-Con que es él-murmuró Atem-¿Qué hace aquí?

-Vine a ver a Mana por supuesto- contestó Bakura acercándoseme y abrazándome.

-Pero hace un momento tú…-quise replicar que mentía.

-No podría venir a otra cosa-me interrumpió-Mucho gusto alteza, mi nombre es Bakura.

Ambos seguían con las mismas miradas, no puedo explicármelo, pero sé que mientras estaba en los brazos de Bakura, me sentía cómoda y a la vez incómoda, es algo que no puedo describir del todo.

-Mana, sabes que no puedes meter a personas al palacio…-

-Lo sé, pero el faraón me dejó-interrumpí después de una risita que se me escapó.

-¿Qué sucede?-preguntaron los dos al unísono y se voltearon a ver retadoramente.

-Sonaste al faraón-contesté con la misma risita, cuando miré a Atem, se encontraba colorado de la cara.

-Em si bueno… es que hay que seguir las reglas… especialmente ahora con todos esos ataques-trataba de explicar Atem.

-Alteza yo…-llegaban Mahad e Isis que callaron al ver a Bakura.

-¡Mahad! ¡Isis!-exclamé acercándome a ellos y soltándome de Bakura-Quiero presentarles a Bakura, es mi amigo-dije contenta.

-Mucho gusto-saludaron los recién llegados pero me pareció que lo miraban con algo de frialdad

¿QUE TIENEN EN CONTRA DE EL? Bueno, continúo.

Por un momento todo estuvo callado, algo que odio, así que…-¡Ahora que están todos juguemos!-sugería animosamente, ya que después hablaría con Bakura.

Todos centraron su atención a mí y todos con excepción de Bakura, me sonrieron.

-Creo que hace tiempo que no disfrutamos un rato-dijo Isis.

-Alteza, Isis Mahad-se oyó la voz seria de cierta personita que llegaba con Karim y Shada-Deberían descansar un poco.

-Si, pero también es necesario divertirse-objeté al castaño-¿No desean acompañarnos?

Seto levantó la ceja un poco mientras me veía, en cuanto a Karim y Shada, parecía agradarles la idea.

-Miren, el es Bakura-lo señalé- Es mi amigo-después me dirigí a él-Ellos son Isis, Mahad, Seto, Karim, Shada y ya conociste a A… el príncipe-sonreí nerviosa-Todos estudian magia.

-¿Estudian contigo?-me preguntó curioso después de una sonrisa.

-¿Conmigo?-me pregunté-¡Es verdad! El no sabe que aún no soy… ¿Qué hago?-pensaba nerviosa-Si, ellos suelen enseñarme cosas.

-Ya veo-dijo.

-Fiu- pensé-Espero que no me pregunte más cosas.

-Deben ser muy buenos-siguió.

-Si-contesté-Que ya no diga más cosas-pedía en mi mente.

-Parece ser que te interesa la magia-dijo Seto seriamente como insinuando algo.

-Si, me gustaría probar hacer el examen-contestó-Aunque no recuerdo presentar algún tipo de habilidad.

-Seguro lo pasarás fácilmente-continuó con las insinuaciones Atem.

-¿Y si mejor ya nos vamos a jugar?-pregunté insistente.

Si, jugamos, pero cuando pensaba que sería uno de los mejores momentos de mi vida, resultó ser todo lo contrario. Hablaban entre ellos como insinuando cosas que no comprendía del todo y las miradas entre Atem y Bakura me estremecían de miedo.

Quise tratar de olvidar eso y continuar, pero no es algo que se logre con tanta facilidad.

Cuando por fin todo se estaba relajando en su mayoría… por que Atem y Bakura aún se miraban de esa forma retadora… un estruendo llamó la atención de todos. Todos me voltearon a ver y Atem me tomó de la mano.

-¡Vamos! Tenemos que irnos-me dijo apunto de jalarme mientras el resto, con excepción de Bakura, se dirigían al lugar de donde provenía el alboroto-¿Qué sucede?-me preguntó al ver que no tenía la intención de seguirlo. Dirigí mi mirada hacia Bakura- Será mejor que vengas con nosotros-le dijo Atem.

-No-se negó-Yo tengo que…

-No vendrá-se dirigió a mi Atem al ver que Bakura no terminaba su frase-Vámonos-pero mi mirada fue insistente.

-Tengo que irme-dijo Bakura y comenzó a correr en dirección al estruendo.

-Ven, nosotros no podemos seguir aquí-me dijo Atem con la intención de jalarme, pero al ver que Bakura se alejaba, me solté de Atem y corrí tras el fujiivo.

-¡MANA!-oí un grito desesperado por parte de Atem-¡REGRESA!

Atem no pudo alcanzarme… y yo alcancé a Bakura que se encontraba frente a aquellos hombres misteriosos y a su alrededor, a todos los guardias inconcientes.

-¡Bakura! Aléjate de ellos-pedí suplicante logrando llamar la atención de los tres presentes.

-Nuestra presa viene a nosotros-dijo la mujer sonriente.

-¿Presa?-preguntó Bakura viéndome extrañado.

-No le hagan nada a él-pedía poniéndome preocupada enfrente de Bakura-Háganme a mí lo que quieran, pero déjenlo a él.

La mujer nos miró a ambos y empezó a reí un poco, pero una señal del hombre la hizo callar mirándolo con extrañeza. El hombre lanzó una mirada extraña a Bakura y después, hizo que su Dragón nos atacara. El rayo del hocico del animal se empezaba a formar, Bakura se interpuso a mí, pero no podía dejar que lo lastimara, así que justo a tiempo lo empujé, pero sentí todo el poder del monstruo sobre mí.

-¡Mana!-exclamó Bakura, pero en su voz oí algo diferente, verdadera preocupación, así como la que oigo en las voces de Atem y Mahad-¿Estás bien?

-Si-contesté aguantándome las ganas de llorar por el dolor-Ya no soy una llorona-pensaba-Ya no soy una llorona-pero no pude evitar dejar salir unas lágrimas.

Bakura me cargó, echó una mirada a esas dos personas y comenzó a correr en el momento en el que el resto de los guardias y la corte real, llegaban al lugar. Me llevó donde Atem intentaba llegar a mí, pero una barrera se lo había impedido.

-¿Qué sucedió?-preguntó Atem enojado con Bakura.

-Fuimos atacados y ella se interpuso…-contestó Bakura bajando la voz.

Atem me quitó de los brazos de Bakura agresivamente y después de una mirada acusadora hacia el, comencé a cerrar mis ojos viendo como Bakura se marchaba, ya no aguantaba el dolor.