CAPITULO 13

ADIOS A TODO LO QUE CONOZCO

Justo ayer admití algo que aún me negaba a mi misma: ¡Estoy enamorada de dos de mis amigos! ¿Qué es el amor? ¡No lo sé… lo estoy viviendo y no se que es!
Isis me dio un dato muy importante para mí: la opción de estar siempre junto a Atem pero… ¿Y Bakura? ¡No puedo estar en dos lugares a la vez! ¿Y mis demás amigos?

Bueno, hoy me enteré de cosas que llenaron mi cabeza más de lo que ya estaba. Todo parecía ir normal hasta la tarde en que nos reunimos a jugar.

-Pensé que querías que te enseñara hechizos de curación-me decía Isis quién llegaba junto a Seto.

Últimamente, "todos" han tenido tiempo para jugar desde que Bakura empezó a entrar en el palacio.

-Si, lo siento-me disculpaba alejando a Isis del alcance de Bakura por que aún no le he dicho con respecto a los estudios de magia-Es que ayer me emocioné tanto con…-alejé más a Isis pero ahora no solo del alcance de Bakura, si no del resto de los presentes-Con lo de estar junto a… bueno, entonces quería hablar con el maestro Kazuke para que reanudara las clases.

-Ya veo-sonrió Isis-Pero eso no está en manos de él, si no del faraón.

-Lo se-dije agachando mi cabeza.

-¿No seguirás jugando?-me preguntó Karim, quién llegaba de detrás de unos arbustos con una pelota en las manos-¿Jugarás Isis?

-SI-contesté eufórica ocultando el resto de lo que pensaba y volteé a ver a mi amiga buscando su respuesta.

-Creo que si jugaré-contestó después de un rato. Cuando Seto oyó esto, dio un paso al frente.

-¿Tu también jugaras?-preguntó Atem con una sonrisa interpretando sus movimientos.

Seto no contestó, pero Shada, que lo miraba fijamente exclamó-¡Serás de mi equipo!

-Aún sigue faltándonos un jugador-dije un poco triste al ver que éramos 7 los presentes-Siguen disparejos los equipos.

-Nosotros podemos contra ustedes aunque nos falte un jugador-dijo Bakura mirando de forma retadora a Atem quién estaba a punto de decir algo.

-No es necesario-se oyó una voz seria que se acercaba-Yo me integraré.

-¡Muy bien Mahad!-exclamé feliz al verlo llegar-¡Estarás en nuestro equipo!

Seto hizo una mueca de enojo al ver que el recién llegado se acercaba a mi amiga de ojos azules.

-Parece ser que Mahad encontró su rival en el amor-me murmuró Atem quién se percató de lo mismo.

-¿Rival en el amor?-me pregunté a mí misma mirando a Bakura y Atem.

-¿Dónde habías estado?-preguntó Isis al castaño junto a ella.

-Buscaba al maestro Kazuke-contestó de forma amable-Lo hallé en el templo del dios Anubis orando, me quedé con él un rato de igual forma orando y después decidí buscart… buscarlos.

-¿AUN SIGUE AHI?-pregunté interponiéndome entre ambos chicos y mirando a mi amigo quién me miraba sorprendido.

-¿Por qué lo dices?-me cuestionó extrañado.

-Es que creo que está ahí desde ayer-comenté aún con sorpresa que contagié a todos los presentes.

Cuando me oyeron, todos, a excepción de Bakura, bajaron la cabeza preocupados.

-¿Qué dije?-cuestionaba sin poder entender nada y menos la sonrisa que se dibujaba en el rostro de Bakura quién se acercó a mí.

-Seguramente es algún rito-dijo él.

-¿Rito?-me preguntaba a mí misma.

-Si, debe estar…-

-¡Calla!-ordenó Atem quién interrumpió-No es nada importante, suele hacer eso algunas veces.

Eso fue algo muy sospechoso, pero nadie dijo nada más a pesar de mis persistencias, quería preguntárselo a Bakura, pero parecía que no querían que él y yo conversáramos solos.

Todo parecía estar en orden a pesar de la baja de ánimos de los vivientes en el palacio.

-Será mejor que regrese a casa-decía Bakura quién no dejaba de sonreír desde aquél "incidente"

-Si-dije cabizbaja saliendo un bostezo de mi boca y un gruñido de mi estómago.

-¡Es hora de cenar!-exclamó Simón quién llegaba al jardín llamando nuestra atención.

-¿Te quedas a cenar con nosotros?-pregunté a Bakura de forma ilusionada y olvidando que necesitaba algunas "aprobaciones"-Aún es temprano (comparado con la hora a la que siempre se iba)

-No puedo-dijo sin dejar de sonreír-Tengo que marcharme.

No dio más explicaciones y se fue feliz del palacio, no entiendo por que. Mientras mis amigos y yo entrábamos al palacio para dirigirnos a nuestros respectivos comedores.

-¿Cómo se la han pasado?-preguntó el faraón que nos veía a Atem y a mí llegar-¿Se divirtieron?

-¡SI!-exclamé feliz-¿No es verdad At…? ¿Atem?-lo miré preocupada por la expresión de su rostro.

-¿Sucede algo?-cuestionó el faraón ignorando que decía el nombre de "Atem"

-Yo…-quiso decir pero se reprimió-No es nada.

El faraón lo miró por unos momentos y después solo sonrió-Por cierto-llamó nuestra atención con esas palabras-Es necesario que después de la cena vayan al salón principal, se les dará un anuncio muy importante junto al resto de los jóvenes.

-¿Información?-me preguntaba dentro de mi cabeza-¿Yo también tenía que ir?

-¿Qué clase de información?-preguntó Atem sorprendido.

-Ya lo sabrán-contestó el faraón-Creo que podría agradarles la idea.

El faraón dio seña de que no hablaría más sobre el asunto, así que Atem y yo tuvimos que esperar hasta después de cenar. Al terminar, enseguida nos dirigimos al salón principal donde todos los estudiantes de magia estaban ahí presentes, todos interrogándose por que habían sido convocados a esa reunión.
Atem y yo nos reunimos con los demás que se encontraban a mitad de la sala esperando; minutos después, el faraón entró junto con toda la corte real para dar el anuncio, con excepción del maestro Kazuke.

-Buenas noches jóvenes aprendices-saludó el faraón para hacer callar las interrogantes-No es secreto que nuestro pueblo ha sido atacado múltiples veces por aquellos dos personajes que llegan acompañados de seres obscuros. Al darnos cuenta que su objetivo se encuentra en el palacio y no en la ciudad, he decidido enviarlos a todos ustedes a un refugio-al oír estas palabras empezó a haber alboroto en el salón.

-Presten atención-pidió el maestro Aknadín enfadado haciendo que todos calláramos.

-El objetivo de alejarlos, es el de que ustedes ya no sean presionados-aclaraba el faraón reanudando los murmullos-Serán guiados por el maestro Torak a un lugar que no se les dará datos para evitar su retorno. Necesitamos mantenerlos seguros.

-¿Yo por que?-preguntaba-No es que me moleste-pensé mirando a Atem- Pero ¿Y Bakura?

-Partirán mañana antes de la salida del sol-siguió el faraón-Procuraremos que nadie se entere de su partida por lo menos hasta que hayan llegado a su destino; en ese momento se les avisará a sus familiares.

Después de esto, comenzaron a dar las indicaciones para los preparativos del siguiente día, las indicaciones fueron dadas por el maestro Aknadín. Al término, se nos pidió que de inmediato fuéramos a nuestras habitaciones a hacer los preparativos.

-Será mejor apresurarnos para dormir temprano-dijo Mahad enseguida que acabaron las indicaciones.

-Es verdad-le siguió Isis-Debemos descansar.

-¿Qué?-pregunté sorprendida-¿No les molesta dejar el palacio? ¡Vamos a ir a un lugar que no conocemos!

-Es verdad-dijo Atem bajando la mirada-Pero por algo lo hace mi padre.

-Si Mana-siguió Shada-Además es bueno conocer nuevos lugares.

-Siempre hay que seguir adelante-a completó Mahad para retirarse.

-A mi tampoco me gusta la idea-murmuró Karim-Pero después de todo… si no dejamos que castiguen a esos villanos… no quedará nada.

-Eso es verdad-reflexionaba Atem viéndose muy distraído.

-Mana-me llamó Isis-Será mejor que nos alistemos-tocó mi hombro y me invitó a seguirla-Te acompaño a tu habitación.

Quise volver a objetar, pero la cara de mis amigos mostraba tristeza con la noticia, baje mi rostro y di un paso al frente pare tomar la invitación de mi amiga, pero alguien más pasó por mi mente-¡Tengo que avisarle a Bakura!-exclamé deteniendo bruscamente mi paso llamando la atención del resto-¡Tengo que buscarlo!-quise empezar a correr para escapar del palacio, pero Atem me alcanzó a tomar de la mano.

-¡Espera!-exclamó alarmado-¡No te vayas! ¡Es peligroso!

¿Cómo sabía lo que planeaba? No lo se, pero me hizo sentir bien.

-Pero…-

-Te prometo que se enterará de nuestra partida, pero hay que seguir las indicaciones que nos dieron-me dijo-Por ahora mejor...-soltó suavemente mi brazo-Nos veremos mañana por la mañana-y se retiró después de ver unos instantes a Isis.

Isis me ayudó con mi equipaje, que no fue mucho, además de que no tengo muchas cosas, esas fueron las indicaciones dadas. Por supuesto no puedo dejar de llevar el diario.
Confío en Atem, pero me gustaría que Bakura supiera que me iré, quisiera despedirme de él, pero se que no podré. No quiero dejar este lugar.