CAPITULO 16

"Llegamos"

El Sol aún no salía, nos mandaron llamar y yo no quería ni levantarme, hacía poco que había podido dormir, pero el recordar a donde me dirigiría ese día, hizo que saltara de mi cama como si tuviera energía de sobra.

-Bien chicos-llamaba la atención el Maestro Torak en el jardín-Sean ordenados, serán subidos a las caravanas de la misma forma en que se formen. Por favor hagan tres filas y sean pacientes. No olviden nada.

En cuanto oí las indicaciones, corría a buscar a Atem, por supuesto que me iría con él de la misma forma en que llegué.

-¡A… a… alteza!-exclamé al verlo para que volteara a verme.

-¡Ven Mana!-me llamó haciéndome correr hacia él-¡Que bueno que te veo!

-¡Regresaremos!-exclamé contenta.

-Si-contestó con una sonrisa-Ven, fórmate enfrente de mí-me dijo colocándome en el lugar mencionado.

-¿Y los demás?-pregunté refiriéndome principalmente a Mahad e Isis.

-Buenos días-oí el saludo de ella tras de Atem-Con tanta emoción ni te diste cuenta de nuestra presencia-dijo dejándome ver a Mahad tras de ella.

Poco a poco fuimos subiendo a las caravanas, cuando menos me di cuenta, Seto también estaba en la misma fila pero no le di gran importancia.

Ya dentro del carro que nos correspondía, seguía emocionada, pero el cansancio me estaba venciendo escapándoseme un gran bostezo.

-Aún tienes sueño ¿No es así?-me preguntó Atem con una sonrisa.

-Si-contesté tallándome los ojos.

-Acuéstate-me pidió palpando sus piernas.

-¿De verdad?-pregunté sorprendida.

-Pero alteza…-quería detenerlo Mahad.

-Esta bien-me dijo con una sonrisa-Si me da sueño me recostaré en la pared del carro.

No puse ningún pero, aunque Mahad intentó evitar la acción, antes de cerrar mis ojos, pude ver como Isis lo detenía.

Después de un rato, aún me rehusaba a dormir, quería disfrutar del momento, así que no dejé que se dieran cuenta que seguía despierta.

-Creo que ya se durmió-oí decir a Atem mientras pasaba su manos por mi cabello-Seguramente se desveló de la emoción.

-Alteza ¿Usted cree que…?-detuvo la pregunta Mahad.

-Me gustaría pensar que regresaremos por que al fin acabó todo-contestó mi amigo-Pero… Cuando nos fuimos…

-Tengamos puestas nuestras esperanzas-interrumpió Isis.

-No importa lo que pase, nuestro entrenamiento ha dado frutos-oí de Seto-Podré contra esas dos personas.

-No te confíes-comentó Mahad con un tono muy serio.

-Lo importante es evitar que algo malo le suceda-oí decir de Isis.

-¿Algo malo le suceda?-me pregunté por no saber a quién se refería-Seguro habla de Atem-concluí.

-Si, no permitiré que le pase nada-oí de Atem quién volvía a pasar su mano por mi cabello.

-¿No hablan de Atem?-pregunté extrañada-¿De quién hablan?

Ellos siguieron platicando, seguro hubiera entendido mejor si los hubiera visto, pero no podía permitir que me descubriera. Por fin, el sueño me venció, no recuerdo que fue lo último que les oí, pero puedo asegurar estar contenta donde estaba.

No se cuanto habrá pasado, pero varios ruido me despertaron.

-El carro ya no se mueve-pensé y enseguida me dirigí a abrir la puerta-¡Llegamos!-exclamé contenta. Me dirigí hacia Atem y lo tomé por el brazo-¡Llegamos!-exclamé contenta y repitiendo la acción con los demás dentro del lugar-¡Llegamos!-exclamé una vez más despertando a todos.

Salí corriendo de la caravana y frente a mí, contemplé el palacio-¿Qué pasó?-pregunté viéndolo casi destrozado.

-¿Qué sucede?-me cuestionó Atem, quién recién salía-Parece ser que hubo una gran batalla-murmuró tras un suspiro.

-Creo que nuestras sospechas eran ciertas-comentó Seto que salía del carro.

-Tal vez…-se interrumpió Isis mirando con preocupación a Mahad.

-¡Chicos, entren al palacio!-indicaba el maestro Torak-Por favor diríjanse a sus habitaciones hasta que les llamen, mientras tanto acomoden sus cosas.

-Será mejor obedecer-dijo Atem tocando mi hombro-Te acompañaré.

Durante el trayecto permaneció callado, se veía preocupado. Cada vez que le preguntaba por eso, me respondía "No te preocupes"

Al llegar a la puerta de mi habitación, me sentía nostálgica. Coloqué mi mano sobre la puerta para abrirla, pero mi acción fue interrumpida.

-Mana-llamó mi amigo-Prométeme que te quedarás aquí, hasta que venga por ti.

-Si, está bien-contesté desconcertada-Pero…

-Solo hazlo-me pidió con una sonrisa-Por favor.

-Si-contesté.

Estaba tan preocupado que decidí obedecerlo. El se fue dejándome dentro de mi habitación. Sentía tanta emoción, por más de un año había compartido la habitación con varias chicas y ahora estaba en la propia. Tomé mis cosas y las arrojé en la cama, no quería desempacar, quería disfrutar de mi espacio y conforme exploraba mi habitación recordándola, algo o más bien, alguien se cruzó por mi mente.

-¡Bakura!-exclamé feliz-¡Podré verlo!- grité corriendo a la salida y deteniéndome en el umbral de la puerta –Atem… -me detuve pensativa –Prometí esperarlo pero…

Estaba confundida, de verdad extrañaba a Bakura, más de un año sin verlo pero tenía una promesa que cumplir. Solo pude agachar la cabeza pensando en lo que podía hacer, hasta que alguien se paró frente a mí.

-¿Estás bien?-oí la voz perteneciente a la persona frente a mí.

Levanté mi mirada -¡Atem!-exclamé contenta-¡Que bueno que vienes!

-Recién dieron el anuncio de presentarnos en el gran salón-me informó Atem-Perdona por no venir antes.

-Discúlpame tú a mi-pedía avergonzada.

-¿Por qué?-cuestionó comprensiblemente.

-Quería ir a buscar a Bakura-murmuré-Pero tampoco quería romper mi promesa.

-Sabía que querrías hacer eso-me dijo tocando mi hombro izquierdo-No quiero que salgas sola a la ciudad hasta que sepamos por que regresamos. Será mejor irnos.

Atem me conoce tan bien que sabía lo que haría antes de que yo lo supiera ^^ Además no se enojó cuando me vio en la puerta.

En fin, nos dirigimos al lugar indicado, donde se presentó el Faraón en compañía de la maestra Nefim, Shimon, el maestro Torak y el maestro Aknadín.

-¿Y los demás?-me pregunté curiosa.

-¡Bienvenidos sean!-saludó el faraón e hizo una pausa-Me habría gustado mandarlos llamar en momento de paz, pero es necesaria su presencia en el palacio.

-Debes extrañar a tu padre-volteé a ver a Atem quién tenía los puños cerrados-¿Atem?

-Antes que nada, deben saber que su profesor, el Mago Kazuke, el maestro Saru y el maestro Koem… han muerto en batalla-anunciaba comenzando así varios llantos en el lugar además de varios murmullos.

-¿El maestro Kazuke?-pregunté limpiándome las lágrimas que brotaban de mis ojos-¿Oí mal Atem?-volteé preguntando.

Cuando fijé mi mirada en él, su mirada estaba baja, sus puños cerrados y vi caer una lágrima de su rostro.

-Se que no es una agradable noticia-seguía el faraón-Pero deben calmar su llanto, por que necesitamos de sus habilidades para proteger Egipto. Sepan que estos hombres leales han muerto defendiendo el reino y deben ser honrados.

EL faraón hizo una pausa y cedió la palabra a la maestra Nefim.

-Por ahora será mejor que descansen y traten de tranquilizarse-pedía la sacerdotisa con firmeza-Y ahora que saben esto, deben meditar bien si quieren seguir estudiando magia. Aquellos que se retracten, serán llevados a sus hogares.

-Atem yo…-intentaba hablar con él a pesar de mis ojos llorosos.

-¿Irás a tu habitación?-me preguntó sin mirarme.

-No, quiero estar contigo-contesté limpiándome las lágrimas-Ya no debo llorar más-pensaba para contener el llanto.

-Necesito estar solo-comentó-Será mejor que vayas a tu habitación, por favor, no te desvíes de tu camino.

Atem salió del salón dejándome, no vi a los demás chicos después de eso y decidí obedecer la petición de mi amigo. A la hora de la cena, no se presentaron ni él ni el faraón, estaba muy preocupada.

Fui a mi habitación a escribir estas acnédotas, no se que pensar, no se quién podrá enseñarme a usar la magia, pero lo que más me preocupa… es Atem… quiero intentar animarlo y tratar de no llorar frente a él.