CAPITULO 18

"¿UN DIA MAS?"

A noche dormí tranquilamente, por fin vi a Bakura, empezaré con mis clases de magia, estuve todo el día con Atem y aunque hubo regaño, sé que el faraón se disculpará.

Me levanté muy temprano, emocionada por mis clases y enseguida me dirigí al desayuno. En la mesa solo hallé a Atem, como siempre, el faraón no llegó. Atem se dirigió a sus clases de magia y me puse a caminar de un lado a otro, ansiosa por aprender y/o encontrarme con Bakura.

-¡Ya no puedo esperar más!-exclamé con entusiasmo.

-¿Me esperabas?-oí una voz tras de mí que me obligó a voltear.

-¡Bakura!-exclamé aún con más énfasis que lo anterior.-Yo…

-¡Shh!- me pidió cubriendo mi boca bruscamente.-No hagas escándalo.

Me solté de él y aunque se me dificultó lo logré casi enseguida.

-No me quedaré mucho tiempo-me advirtió.- Pero seguramente regresaré con más tiempo.

-¿Por qué?-cuestioné con tristeza.- ¡Quédate!-insistí haciendo pucheros.

-Lo siento, pero las cosas han cambiado-habló seriamente.-Ahora cuento con responsabilidades.

-¿Responsabilidades?-me pregunté para mí misma.

-Y dime ¿Qué tal tu magia?-preguntó con una sonrisa.

-¡Estoy emocionada por que…!-me detuve enseguida al recordar las mentiras dichas a mi amigo.- Por que… por que… ¡Ya mejoré!

-¿De verdad?-me preguntó con una sonrisa.- Me gustaría probarlo.

-¡No!-detuve alarmada al tiempo que me miraba extrañado.- ¿Que tal si te lastimo?-defendí mi reacción.

-No creo que eso sea posible-comentó haciéndome sentir subestimada.

-¿A no?-pregunté con enfado.- ¿Dudas de mi?

-No, solo confío más en mi resistencia-comentó haciéndome enfadar.

-Ya verás que cuando te demuestre lo que sé, no volverás a confiar en tu resistencia-respondí en forma de reto.

-Mejor no hables y muéstramelo-pidió colocándose en posición defensiva.- Se que resistiré.

-¡Ya veras!-exclamé queriendo hacer pose de lanzamiento de hechizo, pero recordé que los desconocía.

Era verdad que ya me sabía el libro de hechizos básicos de memoria, pero estos no servían para demostrar lo que alardeaba. Estaba en grandes problemas; solo tenía dos opciones, que sucediera algo que lo alejara en ese momento o decir la verdad. No quería decir la verdad, solo defraudaría su confianza, pero no tenía otra opción. Bajé la guardia (que según yo hice) al igual que mi mirada.

-¿Sucede algo?-me cuestionó acercándose a mí.

-Bakura yo… tengo algo que decirte- dije bajando la voz.- Realmente mis clases de magia aún no empiezan. Te mentí.

Una risa fue lo que oí de su boca, no estaba enfadado, cosa que me hizo voltearlo a ver con desentendimiento.

-Ya lo sabía-revolvió mi cabello mientras reía.- El nivel de magia que tienes sigue siendo demasiado bajo para hacerte llamar aprendiz.

-¿Cómo sabes eso?-pregunté sorprendida y a la vez avergonzada.

-Tengo esa habilidad desde que tengo memoria-contestó.- Solo quería hacerte decir la verdad, somos amigos y no debería haber secretos entre nosotros.

-¡Es verdad!-exclamé contenta.- Prometo no volver a mentirte.

-¿Sabes? Ya tengo que irme por hoy-comentó.- Pero prometo venir en cuanto pueda.

-¿Cuándo será eso?-cuestioné con entusiasmo.

-Tal vez pasado mañana-sonrió volviendo a alborotar mi cabello.- Hasta entonces.

Al decir esto, salió corriendo sin darme tiempo de despedirme y se alejó de mi vista.

-¡Hasta luego!-exclamé despidiéndome.- Jamás pensé que el librarme de una mentira sería tan satisfactorio-sonreí dirigiéndome hacia los pasillos que me conducirían hasta el salón de clases, donde mis amigos estudiaban y estaban por salir.

Al llegar, vi a Mahad que salía acompañado por Isis, tras de ellos Seto.

-¿Y Atem?-cuestioné sin darme cuenta frente a quién lo decía.

-¡Mana!-me regañó Mahad, pero realmente estaba tan emocionada que ignoré por completo su reproche.- Sabes que no debes…

-¿Dónde está?-pregunté buscándolo con la mirada.

-El Príncipe no se encuentra-me contestó Isis tras una sonrisa.- Por ahora él no tomará las clases de magia.

-¿Qué? ¿Por qué?-cuestioné preocupada.- ¿Es por lo de ayer?

-No, es solo que él tiene nuevas responsabilidades-siguió Mahad.- Ahora necesita estudiar más.

-Pero…-

-Será mejor que vayas a comer-interrumpió Mahad.-Seguramente ahí lo verás, además, después tenemos clases.

-Está bien-contesté dejando que el "lo verás ahí" me convenciera.- ¿Dónde te veo?

-Aquí, en el salón-contestó Seto.- ¿Dónde más?

No me gustó ese comentario, pero finalmente corrí hacia el comedor, una vez más, el faraón no se encontraba. Hice una y mil preguntas a Atem, pero me respondía secamente, se veía agotado y no sabía que hacer.

-Deberías preocuparte por tus clases de magia-me dijo con una sonrisa.- Yo estaré bien y en cuanto pueda, me integraré a las clases de magia, solo es temporal en lo que me acostumbro a mi nuevo itinerario.

-¿Nuevo?-pregunté extrañada.

-Si, ahora que cumplí los 11 años, debo aprender más cosas para cuando gobierne Egipto-me explicó.- Por favor, no te preocupes.

La comida terminó, Atem estuvo muy callado, pero yo tenía que ir a mi primera clase, así que me apresuré. Y si, me fui corriendo, se me hizo tarde.

-¡Ah! ¡Mahad me regañará!-exclamé mientras corría hasta que llegué al salón.

Ahí, Mahad me esperaba acompañado de Seto.

-¡Mana!- me regañó.- ¡Llegas tarde!

-Lo siento-me disculpé.- Yo…

-La puntualidad es importante para…-me interrumpió.

-Lo sé, me memoricé el reglamente ¿Lo recuerdas?-objeté.

-¡Mana! No es forma de hablarle al profesor-volvió a regañar.

-Lo siento, mejor empecemos-dije contenta.- ¿Qué me enseñarás hoy? ¿Me enseñaras a cambiar de forma? O tal me enseñes a desaparecer.

-No, enseñarte a ti esas cosas es un peligro.- detuvo mi emoción.- Además, aún es muy avanzado para ti. Empezaremos evaluando lo que ya sabes.

-¡Que aburrido!-bufé por la idea.- Pero eso ya lo sé.

-Tal vez lo sepas, pero debo asegurarme que sabes ejecutarlo- me dijo.- Entre más rápido acabemos, más rápido seguiremos con nuevas cosas.

-Está bien- dije tras un suspiro.

Comencé por orden los hechizos que ya había practicado en el libro verde que el Maestro Kazuke me dio, hasta que por fin, acabé.

-Bueno, creo que eso será todo por hoy- concluía la clase mi ahora maestro.- Maña mejoraremos tus técnicas y luego aprenderás nuevas cosas.

-¿Qué?-pregunté exaltada, di un suspiro y decidí salir del salón.

Enseguida salí para contarle a Atem. Siempre pensé que si Mahad sería mi maestro, todo sería más sencillo.

Justo cuando salí del salón, oí a Mahad llamarme y me detuve momentáneamente.

-Será mejor que no vaya-me dije.- No, si no, me regañará luego.

Así que decidí regresar, pero al estar cerca de la puerta, oí que Seto y Mahad comenzaban a hablar y por supuesto… quise oír.

-No me hace caso-oí a Mahad decir tras un suspiro.

-Es por que eres demasiado suave-intervino Seto en forma de burla.

-¿Suave?-me pregunté enfadada.

-Entonces esa fue tu clase- interrumpió el castaño mi pensamiento.- Yo puedo hacerlo mejor, no entiendo como el faraón te dejó ese encargo.

-Pensé que tenías cosas que hacer- respondió mi maestro.

-No, hoy no-comentó el oji azul.

-¿Sabes donde está Isis?-cuestionó Mahad después de una pausa.

-¿Para que la quieres?- preguntó Seto.

-Me pidió un favor- contestó

-No, no se, pero ahora que lo pienso, yo también necesito verla-siguió el chico en forma de reto.

-Será mejor que me vaya-pensé dirigiéndome a buscar a Atem.

No lo encontré en todo lo que restaba del día, tuve que irme a acostar temprano, me encontraba muy cansada. Mahad me explicó que eso sucedería por usar mis habilidades mágicas, pero que poco a poco me acostumbraré.

Ya maña espero ver bien a Atem ._.