Perdonen mi tardanza de siglos, es que había estado muy ocupada por la escuela y como le prometí a una amiga hacerle un fic, me concentré un poco en ese fic x_X discúlpenme, les tengo éstos últimos capítulos y ahora en vacaciones me dedicaré a escribir la continuación ^^ espero que no se hayan desanimado y de verdad una enorme disculpa.
CAPITULO 19
"¿Qué ESTA PASANDO?
Han pasado ya dos años; he avanzado bastante en mis hechizos, Atem se integró hace un año al grupo de magia, pero como estaba atrasado, ahora toma clases conmigo ^^. Bakura viene a visitarme de vez en cuando, pero por alguna razón, más de la mitad de las veces es a escondidas. En cuanto a los ataques… al principio eran muy frecuentes, pero después de un mes han disminuido, parece ser que ya no buscan más que hacer acto de presencia… aunque ayer fue la excepción.
Por estos últimos años, mi rutina no cambió mucho, solo dos cosas: mi convivencia con Atem y mis nuevas clases.
Ya era hora de una nueva sesión, recién había comido y una vez más en la semana, se me hacía tarde para llegar.
- ¡Mana!- oí la exclamación de mi maestro con enfado.- ¡Otra vez llegas tarde!
- Lo siento -me disculpé mostrando algo de travesura sacando la lengua y cerrando los ojos. - Pero repetí postre.
- Mana, ya hemos hablado de la responsabilidad más de una vez y parece que no entiendes. - seguía regañando.
- Si lo entiendo - contesté. - Es solo que no me gusta seguirlo.
- Sabes que seguir las reglas son importantes para… -
- "Tener un orden como personas civilizadas que somos" – dije al mismo tiempo que mi instructor.
- Bien – dijo tras suspirar. – El día de hoy, la clase se las dará Isis, ella será una mejor instructora para las curaciones.
- Hola Isis – la saludé al notarla sentada en una silla viendo nuestra escena. – Oye. – llamé a Mahad empezando a murmurar. – Pensé que tú también habías sido de los mejores en esa área.
Mi maestro se arregló la voz con algo de nerviosismo.
- Bueno es que… - estuvo a punto de contestarme.
- Por fin llegué. – oímos la voz del alguien entrar al lugar.
- ¡Atem! – exclamé contenta olvidándome de la respuesta de mi maestro.
- Alteza. – hizo reverencia al igual que Isis.
Después de un par de años, ya nadie me dice nada si le digo a Atem por su nombre, tengo todo el permiso y nadie me dice nada ^^
-Espero no haber llegado muy tarde. – decía mi amigo de ojos violetas.
- Usted tiene el permiso, sé que tiene otras cosas que hacer. – comentaba Mahad.
- Aunque cada vez llega más temprano. – agregó Isis en modo de cumplido.
- Es verdad. – apoyé la idea mirándolo con una sonrisa.
- Será mejor empezar. – siguió mi maestro. – Como le decía a Mana, hoy Isis será la instructora, pues es una de las más habilidosas en cuestión de curaciones y recuperación.
- Pero tú… -
- Será mejor comenzar. – interrumpió mi maestro a Atem antes que pudiera decir más. – Isis ¿Nos haces el favor?
Ella asentó con la cabeza dando un paso al frente.
- Empecemos con lo siguiente. – anunció la ojiazul.
Un estruendo interrumpió la clase llamando nuestra atención, las sombras a las que tanto temía aparecieron, pero después de tanto tiempo atacando el palacio, eso no duraría.
- Pero esta mañana ya habían venido. – se oyó decir a Mahad.
Efectivamente, en la mañana ya había habido un ataque, usualmente los ataques eran 1 por semana y a veces hasta 3, pero hacía tiempo que no era más de uno en un solo día. Era algo inusual, pero realmente yo no le di importancia, ahora esos seres los veo como una forma de entrenamiento.
Cuan exterminamos a los intrusos, me encontraba festejando, pero como era de esperarse, el resto de los presentes se encontraban meditando.
- ¿Viste eso Atem? – Pregunté emocionada de mejorar mis técnicas de ataque. – ¡Los acabamos a todos!
Un nuevo estruendo llamó nuestra atención, más aún por que un derrumbe en el salón nos obligó a protegernos de cualquier manera. Frente a nosotros, apareció aquella pareja sobre su dragón Kumori.
- ¡Con que aquí estabas! – exclamó Bakiria con una sonrisa.
Al oírla, miré a Atem y enseguida me puse enfrente de él.
- No permitiré que le hagan daño. – exclamé colocándome en posición de ataque.
Ambos empezaron a reír, mientras mis amigos se colocaban frente a mí, incluyendo a Atem.
- Por supuesto que queremos invitar al príncipe a la fiesta. – dijo Urans en forma irónica. – Pero su majestad tendrá que esperar, por ahora venimos por alguien más.
En ese instante, la guardia, la corte real y el faraón llegaron a nuestro encuentro.
- Parece ser que llegaron más visitas. – Bufó él – Será mejor irnos con nuestra presa.
En un rápido movimiento, el faraón movió la cabeza y Atem asentó sabiendo a lo que su padre se refería y me tomó por la muñeca.
- Vamos Mana, debemos irnos. – me dijo jalándome para correr.
- Pero… - quise decir, pero cuando menos me di cuenta, ya me encontraba corriendo con Atem.
Solo alcancé a oír algunos ruidos y después de mirar a Atem, decidí detenerme.
- ¿Qué sucede? Debemos darnos prisa – me dijo él volviendome a jalar suavemente.
- No – hice fuerza para evitar que me llevara – debo ayudarles, lo siento mucho.
Al decir esto, me solté de Atem y comencé a correr de regreso, escuché como él iba tras de mí, él siempre ha corrido más rápido que yo, así que obviamente me alcanzó. Solo sentí como me tomo de la mano y me jaló, cuando menos me di cuenta, me tenía abrazada, estábamos muy cerca, mi corazón estaba tan acelerado que desconocía si era por correr o por estar a tan solo unos centímetros de él.
- Mana yo… -
Un impacto nos sacó volando del lugar, sentí como el me abrazaba con fuerza, me estaba protegiendo, al sentir el suelo, me levanté inmediatamente.
- ¡Atem! – Exclamaba alarmada - ¿Estás bien? ¡Háblame!
- ¡Aquí estas! – exclamó Urans burlonamente.
- ¡Vamos Atem levántate! – pedía hasta que él se levantó.
Por supuesto, el resto de los defensores del palacio, no tardaron en llegar.
- ¡Atem! ¡Váyanse de aquí! – exclamó el faraón.
Atem se levantó enseguida y volvió a tomar mi mano para correr del lugar, pero esta vez, el enemigo no nos daría tiempo de huir.
- No, esta vez no se irán tan fácil – se burló Bakiria haciendo un ataque en nuestro camino.
Estábamos acorralados, no había salida y toda la defensa del castillo comenzó su ataque. El monstruo era fuerte y tenía más ventaja teniendo en cuenta que solo había 3 guardianes.
- ¡Mana! Quédate tras de mí – pidió Atem que se anteponía a mi.
- ¿Por qué? – Pregunté – Tú eres el príncipe y yo soy quien debe protegerte.
- Por que no quiero que te pase nada – contestó.
No pude evitar sonrojarme, era lo mismo que yo sentía con él. El oír sus palabras me distrajo, no dándome cuenta del ataque que venía hacia nosotros, él volvió a abrazarme para protegerme, pero no podía dejar que él saliera lastimado por mi culpa, así que me solté y creé un campo de fuerza; el ataque era muy fuerte, mi nivel de magia no era suficiente, así que en tan solo unos segundos, mi defensa se vio rota, veía venir el ataque directamente a mi, pero la maestra Nefim intervino justo a tiempo. Ella logró defendernos, pero la fuerza del monstruo era diferente a las últimas veces, lanzándonos por otros lados.
A decir verdad, después de eso no recuerdo nada más, Isis me dijo que me golpeé en la cabeza y quedé inconsciente. Le he preguntado más de una vez lo que sucedió, pero no me responde, temí que Atem le hubiera pasado algo, pero ella dice que esta bien, que pronto vendrá a visitarme. Eso fue hace una media hora, pero creo que deberé esperar a la noche, para contarte diario mío, que es lo que sucederá el día de hoy.
