Disclaimer: Ninguno de los personajes de la saga Harry Potter me pertenecen, son propiedad de la ingeniosa J. K. Rowling. Sólo me pertenecen los personajes restantes y el fic. Sólo por diversión.


Capítulo 3: Aparición

Grimmauld Place, nro. 12

─ ¡No es justo, esto no puede quedarse así! ─Harry le hacía honor a su casa al pasearse de un lado a otro como león enjaulado.

Después de culminar el juicio, el Trío Dorado y los Weasley regresaron al Cuartel, incrédulos por lo ocurrido en el juicio.

─Harry, por favor cálmate, encontraremos otra solución. Pero para eso necesitamos que te calmes ─exclamó Ginny Weasley deteniendo a su novio y obligándolo a tomar asiento.

─Será mejor que traiga té para todos ─dijo la matriarca de los Weasley, retirándose a la cocina.

─Le ayudo. ─se ofreció Fleur retirándose también.

─Windsor tiene manipulados a los miembros del Wizengamot, utiliza sus miedos a su favor y así, desaparecer a todo lo que él considere un peligro ─comentó Arthur Weasley sentándose en uno de los sillones.

─Pues por como miraba el ministro a Snape... Se ve que lo consideraba un gran peligro ─murmuró George.

─Pero se puede apelar. Está establecido en los estatutos ¿No? ─comentó Bill Weasley.

─Es cierto. Pero en el caso de Snape, al ser condenado por mortífago, la reforma establece que la solicitud de apelación se realiza al cumplirse 6 meses de la condena y con pruebas contundentes ─replicó Hermione.

─ ¿Seis meses? Pero es mucho tiempo ─exclamó sorprendida la pelirroja.

─Entonces tenemos suficiente tiempo para conseguir esas pruebas. Snape no puede quedarse en ese lugar. Él no se lo merece ─expresó Harry con gran determinación. Los demás asintieron en apoyo al auror.


Prisión de Azkaban

─ ¡Traidor!

─ ¡Desgraciado!

─ ¡Morirás como el perro que eres!

Eran esas y muchas más las injurias que se escuchaban en algunas celdas de la gran penitenciaria, al ser de dominio de los mortífagos quien sería el nuevo habitante. Aun así, Severus no perdió su impasibilidad y temple mientras transitaba los pasillos de la tétrica edificación.

Al llegar a la oficina de los aurores, uno de ellos escrutó con la mirada al pocionista; al terminar de hacerlo sonrió burlón─. Vaya, vaya. Nunca había visto a un héroe en Azkaban. ─Los demás aurores se rieron.

─Deberías sentirte halagado. Un perrito de vigilancia como tú no tiene tales honores en su vida ─expresó el pelinegro con toda su arrogancia.

─Con que esas tenemos ¿eh? ─escuchó el pocionista antes de recibir un fuerte golpe, dejándolo inconsciente.

Al despertar, ya se encontraba en su celda. Un pequeño espacio frío, sucio y maloliente, un digno hogar para ratas. Al mirar a la ventana, se dio cuenta que era de noche. Bufó, a partir de ahora su vida era ese agujero. Recordó aquella visión con Lily y no pudo evitar soltar una fría carcajada, en esos momentos era el mejor chiste de su vida.

─ ¿Oportunidad para ser feliz? Qué oportunidad de mierda.


Diciembre de 1998

─Lo bueno de conocer personas influyentes, ¿no, Snape? Le enviaron esto. ─El auror le entregó una carta.

Habían transcurrido 3 meses desde su condena, tiempo en el cual no quiso saber nada del mundo, que su vida le importaba un rábano y que rechazó todo tipo de visitas. A pesar de todo no se sentía frustrado, simplemente decepcionado de todo a su alrededor.

─Potter ─espetó al ver el remitente de la carta y empezar a leer.

"Profesor Snape

Después de la injusticia ocurrida en el juicio, comprendo que no quiera saber nada y tampoco quiera hablar de ello. No se imagina cuanto lamento no haberlo ayudado lo suficiente para que estuviera en libertad. Es por ello que quería hablar con usted, para informarle que estamos buscando las pruebas suficientes para la solicitud de apelación. El cuadro del profesor Dumbledore cree tener algo que pueda ayudarnos y esperemos que así sea. Sé que dirá que es una pérdida de tiempo, pero aún no pierdo las esperanzas. Si usted ya se dio por vencido, pues yo no.

Harry Potter"

─Mocoso estúpido, no sabe reconocer una causa pérdida ni porque lo golpee en la cara ─espetó mientras arrugaba la carta y la lanzaba en una esquina.


Año 1999

Mediados de Marzo

El Ministerio de Magia siempre se ha caracterizado por ser un lugar de mucha agitación. Pero aquel día podía considerarse como uno de los días más extenuantes de toda su historia. Y es que el anuncio de la venida de la Heredera del gran mago Merlín al Ministerio fue el detonante de tal revuelo, y más aún si su existencia era ignorada. El ministro casi sufre un colapso nervioso a recibir la doble noticia con tan poca anticipación.

─Interesante lugar ─murmuró una joven castaña mientras miraba sus alrededores.

Era la primera vez que Jessica visitaba aquel lugar abarrotado de personas conocido como Ministerio de Magia, pero no le preocupaba en lo absoluto gracias a su sentido de orientación. Además de que el entrenamiento recibido por el Tridium no solo fortaleció sus conocimientos, también ayudó en su maduración y en su confianza.

El Consejo trató de convencerla para aparecerse directamente en la Sala Ministerial, pero la joven heredera tenía otros planes.

Es por ello que se apareció en el recibidor principal. Quería inspeccionar el lugar antes de su reunión con el ministro. Estaba dando un pequeño paseo en el primer piso, cuando alguien tropezó con ella. Al voltear, se dio cuenta de que era un joven que no pasaba de los veinte años, cabello negro un poco desordenado, ojos color verde esmeralda y con una pequeña cicatriz en la frente.

─Disculpe. No la vi ─dijo el joven mientras se acomodaba los lentes.

─No se preocupe ─respondió la joven esbozando una sonrisa.

─ ¡Harry! Por Merlín muchacho, no sabía que fueras tan rápido ─expresó un mago con una pintoresca túnica, al parecer había tratado de seguirle los pasos al ojiverde.

─ ¿Eres Harry Potter? ─preguntó Jessica incrédula.

─Ehh sí. Y él es Kingsley Shacklebolt, Director del Departamento de Seguridad Mágica.

─Un placer señorita ─saludó el auror estrechando su mano con la joven─. Harry será mejor que nos apuremos. Si la reunión ya comenzó, Windsor nos va a torturar de por vida.

─ ¿Ustedes también van a la reunión? ─preguntó la joven

─Así es. ¿Tú también? ─preguntó el joven auror desconcertado. Estaba seguro de que no la había visto con anterioridad en el ministerio.

La castaña asintió─. Y no se preocupen, la reunión no ha comenzado.

─Que bien, entonces vamos. ¿Nos acompañas? ─invitó Kingsley dándole paso delante de ellos.

─Está bien.

Al entrar al salón de reuniones, ya todos estaban en el lugar. A excepción de los aurores.

─Shacklebolt, Potter, ¡llegan tarde! ─riñó el ministro fulminándolos con la mirada. Después de lo ocurrido en el juicio, la relación con el ministro ya no fue la misma, se podía notar la tensión que había entre ellos.

Antes de que Harry soltara una mala respuesta, Kingsley intervino.

─Lo sentimos ministro pero...

─No los regañe, Windsor, se entretuvieron por mi culpa ─interrumpió la morena.

─ ¿Ah sí? ¿Y se puede saber quién es usted para que me hable de esa forma? ─espetó el ministro.

La joven no pudo evitar esbozar una gran sonrisa, y al colocarse frente a frente con el ministro, se presentó.

─Jessica Rosenbaum, la persona que usted tan "pasivamente" estaba esperando.


Espero que les haya gustado el cap :)

No se olviden de los reviews porfis

Nos leemos después. Saludos.