Disclaimer: Ninguno de los personajes de la saga Harry Potter me pertenecen, son propiedad de la ingeniosa J. K. Rowling. Sólo me pertenecen los personajes restantes y el fic. Sólo por diversión.


La Heredera casi se parte de la risa al ver el desconcierto de los presentes, y más aún al ver la cara de sorpresa de los recién conocidos aurores.

─ ¿Usted es la Heredera de Merlín? ─preguntó sorprendido Draco Malfoy, ya que esperaba a alguien mayor. Al ser designado por el ministro como Delegado principal del Departamento de Cooperación Mágica Internacional, también fue invitado a la reunión.

─Así es. Hola a todos ─saludó la joven con una inclinación de cabeza.

─Es... Es un placer tenerla aquí, Excelencia ─saludó el ministro estrechando su mano con la heredera sin lograr ocultar su impresión.

─Igualmente. Espero que siga pensando igual después de lo que vengo a informar.

─Por supuesto que así será. Por favor tomemos asiento ─dijo el ministro mientras señalaba los asientos─. He citado a esta reunión a los jefes y delegados de los diferentes departamentos que componen el ministerio, así como también al señor Harry Potter, auror y héroe del Mundo Mágico ─presentó a la vez que la morena recibía saludos por parte de ellos.

─Qué bueno que los haya invitado, Windsor, así todos estarán informados. ─la castaña sacó de su bolso un pergamino y una carpeta─. ¿Quién es el encargado de tomar nota de la reunión?

─Yo Excelencia.

─Tenga, usted dará lectura de esto. ─La joven le entregó el pergamino─. Lo que le acabo de entregar al señor...

─Weasley, Percy Weasley.

─Bien. Lo que le acabo de entregar al señor Weasley es un decreto creado y firmado por el Consejo Mágico, lo que hoy en día conocen como Ministerio de Magia ─explicó la morena─. Bien señor Weasley, proceda a la lectura.

"Decreto número Cincuenta y dos (52), decretado por el Consejo Mágico.

La presente está basada en lo predicho en el Decreto número Diez (10) del Consejo. A partir de ella se decreta que: debido a la ausencia absoluta del gran Mago Merlín, y ya establecida la última voluntad del mago, su heredero o heredera recibirá el Poder absoluto y total del Consejo Mágico otorgado anteriormente al ausente, como parte de la herencia a recibir de dicho mago. El heredero o heredera podrá ejercer su derecho, una vez que los reinos guardianes Asarath, Acquarius y Arthemius designen a su cargo la intercesión de ambas jurisdicciones. Esta resolución no podrá ser impugnada por otra resolución o decisión tomada por el Consejo Mágico ni por ninguna otra instancia u organización.

Sin más que declarar y confiando en la sabiduría del sucesor o sucesora. Se despide.

Firma de los 12 miembros del consejo"

Culminó el pelirrojo la lectura, sorprendido por lo que acabada de leer al igual que los demás. El ministro tuvo que quitarle el pergamino al pelirrojo y leerlo él mismo.

─No creo tener que explicar lo que dice el decreto, pero igual lo voy a hacer. ─la joven se levantó de su asiento y comenzó a caminar alrededor de la gran mesa mientras daba su explicación. ─El decreto número diez que se menciona establece que Merlín, al ser pionero en la fundación del Consejo Mágico como institución, le es conferido Poder absoluto y total del Consejo Mágico. Pueden buscar el decreto si así lo desean. Sin embargo, cuando se decretó esa decisión, él ya había desaparecido misteriosamente, anunciándose años después su muerte. Merlín había dejado antes una carta en donde exponía la historia y todo lo referente sobre el anillo ─la morena levantó la mano mostrando la joya─, y su deseo de que todos su bienes pasaran a manos de su sucesor o sucesora. Es por ello que el Consejo Mágico reformuló el decreto, obteniendo como resultado la resolución que el señor Weasley tan amablemente nos leyó.

─ ¿Y por qué ese decreto no se encontraba en el ministerio? ─preguntó intrigada Alberta Bashmort, Jefa del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica.

─El Tridium fue nombrado como Albacea y guardián del heredero. Y ya que el decreto establece un patrimonio de la herencia, el Consejo transfirió el documento a manos del Tridium para su protección ─respondió la joven con total calma.

─En el documento se habla de un cargo de intercesión ¿Quiere decir que usted será quien represente a los reinos ante el ministerio? ─preguntó Joseph Rumsfeld, Jefe del Departamento de Cooperación Mágica Internacional y gran amigo del ministro.

─Así es. Y ya que lo menciona... ─La morena sacó de su bolso otro pergamino─. Aquí está el documento que avala mi designación como intercesora. ─Le entregó el documento al pelirrojo.

─Entonces usted a partir de ahora es... ¿Ministra de Magia? ─preguntó Shacklebolt después de analizar la situación.

El ministro, quien se había mantenido al margen de la discusión, palideció al escuchar aquella pregunta. "¿Me van a retirar del puesto?" Se interrogaba mentalmente el mago.

─En cierta forma. El decreto me otorga el mayor poder en el Ministerio. Se puede decir que mi palabra es ley ─respondió mientras tomaba asiento─. Sin embargo, no vine a tomar posesión del ministerio.

─ ¿No? ─preguntó el ministro dirigiendo toda su atención en la joven.

─No vine para ser ministra, pero eso no significa que decline mi derecho. Vine a ejercer mi cargo de intercesora y a conocer la otra cara de la moneda de mi cargo: el mundo mágico ─respondió Jessica con indiferencia.

─Entonces ─intervino Harry─. Usted se instalará en el ministerio para su cargo de intercesora, el ministro seguirá siendo ministro, pero el poder lo tendrá usted ¿acerté? ─ preguntó adoptando la expresión de alguien que está sacando una cuenta difícil.

─Así es, señor Potter. Gracias por el resumen ─respondió la joven con una inclinación y una sonrisa─. Espero que no tenga problemas con la decisión ministro.

─Ehh no, está en todo su derecho. Le agradezco que me permita seguir a cargo ─respondió todavía impactado.

─Excelente. Ya que está claro ese punto, pasemos a la organización. ─Los jefes se miraban temerosos ya que no sabían que esperar de la reunión. "Despido" era la palabra que más sonaba en sus mentes y era algo que Jessica no pasó desapercibido.

─No se alarmen. Como ya les dije, necesito conocer la otra cara de la moneda de mi trabajo. Es por eso que necesito organizarme con ustedes para conocer el funcionamiento del ministerio. ─se pudo sentir como la tranquilidad regresaba a los miembros.

─Eso puedo explicárselo personalmente ─expresó el ministro confundido.

─Cierto. Pero no detalladamente como lo puede explicar cada departamento ─respondió señalando a los presentes─. Dentro de una semana comenzaré a trabajar aquí. Espero tener una oficina lista para ello.

─La tendrá no se preocupe ─respondió Windsor.

─Bien. En esa misma semana empezaré a trabajar con... el Departamento de Cooperación Mágica Internacional ─dijo mientras revisaba la carpeta─. Tengo una reunión con la Confederación Internacional de Magos la semana próxima y sería muy conveniente conocer todo lo referente a las relaciones y los tratados existentes con las demás delimitaciones. Así que espero que para esa semana tengan todo en orden, y tengan listo un informe detallado sobre su departamento.

─ ¿Un informe detallado? Disculpe que se lo diga, pero es demasiada información, no podrá abarcarla toda. Y creo que hablo por todos los jefes presentes ─exclamó Rumsfeld, respaldado por los involucrados.

─Lo sé, es por eso que trabajaré una semana con cada departamento. Por cierto, los demás departamentos deberían empezar a trabajar en lo mismo. Después de trabajar con los señores... Rumsfeld y Malfoy, seguirá otro departamento y mi elección será sorpresa. Así que todos tienen que estar preparados ─dijo la morena, produciendo un murmullo en la sala.

─Fantástico, ahora Windsor tendrá la excusa perfecta para seguir retrasando la revisión de la solicitud ─murmuró el ojiverde preocupado.

─En algún momento tendrá que hacerlo, Harry, no te preocupes. ─Kingsley trataba de tranquilizar al joven mago, pero era cierto. La solicitud estaba en manos del ministro hace una semana, ocasionando un gran retraso y más aún que había una buena excusa.


Transcurrió un mes desde la reunión. La caza de los mortífagos ahora era una total paranoia. Tres personas habían sido capturadas y encerradas por supuesta complicidad con los mortífagos. Era una situación que estaba dejando un mal sabor de boca en algunas personas ya que eran conscientes de la inocencia de los apresados. La Orden trató de intervenir al intentar entablar una conversación con el ministro, sin obtener resultados. Jessica al enterarse por el diario El Profeta, decidió averiguar sobre la situación; pero el ministro sólo le respondió que todo estaba bien.

La cereza del pastel fue cuando la solicitud de apelación fue negada sin revisión alguna. Harry, al enterarse, decidió encarar al ministro. A pesar de que Hermione, el señor Weasley y Shacklebolt trataron de detenerlo, fue imposible.

─ ¡¿Se puede saber qué le pasa a usted?! ─vociferó el moreno al entrar a la oficina del ministro.

─ ¿De qué está hablando, Potter? ─preguntó el ministro desconcertado por la intromisión.

─Le estoy hablando de esto ─dijo enseñándole la solicitud.

─Ah, eso ─dijo el ministro tomando el papel y colocándolo en su escritorio─. Todavía no entiendo por qué pierde su tiempo con ese tema, Potter. Snape es un mortífago y debía ser castigado como tal.

─Pero ni siquiera revisó…

Unos golpes en la puerta interrumpieron al pelinegro.

─Adelante.

─Windsor necesito que... ¿Interrumpo algo? ─preguntó Jessica al ver a ambos magos en total seriedad.

─En absoluto, Excelencia. El señor Potter ya se iba ─respondió el ministro mirando fijamente al joven.

─Con permiso. ─se despidió el ojiverde al retirarse.


─Por Merlín, Harry ¿Qué pasó? ─preguntó Hermione al ver a su amigo entrar a la oficina. Después de haber intentado detenerlo sin éxito, decidieron esperarlo en la oficina de Kingsley, donde habían recibido la noticia de la apelación.

─Nada. Estábamos discutiendo cuando... ¿Qué haces aquí Malfoy? ─preguntó el moreno al ver al Slytherin sentado cómodamente en el sofá.

─Esperando el atardecer, me dijeron que desde aquí se puede apreciar mejor en comparación a la ventana de mi oficina ─respondió sarcástico el rubio mientras se levantaba y señalaba teatralmente el lugar─. Vine porque me enteré de la negación de la apelación de mi padrino. Además de que tu intempestiva entrada a la oficina del ministro no pasó desapercibida. Por cierto Potter, decías que... ─el Slytherin apremiaba al moreno a continuar mientras servía dos vasos de whiskey de fuego.

─Estaba discutiendo con el ministro cuando la heredera apareció y tuve que retirarme. Gracias ─explicó el moreno mientras tomaba asiento y aceptaba el vaso de whiskey.

─Harry, no puedes perder los estribos. Recuerda que a pesar de todo, Windsor tiene mucho poder ─reprendió el sr Weasley.

─Deberías escucharlo, Potter. Si queremos sacar a mi padrino, debemos actuar con prudencia.

Harry suspiró─. Eso lo sé.

La oficina quedó en silencio por unos golpes en la puerta.

─Adelante.

─Buenas tardes ─saludó la joven heredera.

─Adelante, Excelencia, ya nosotros nos retirábamos ─invitó el señor Weasley.

─A decir verdad, quería hablar con ustedes... sobre esto. ─la morena tenía en sus manos la solicitud de apelación.