Disclaimer: Ninguno de los personajes de la saga Harry Potter me pertenecen, son propiedad de la ingeniosa J. K. Rowling. Sólo me pertenecen los personajes restantes y el fic XD. Sólo por diversión.


Hogsmeade se encontraba abarrotado de estudiantes aquella mañana primaveral de Mayo, indicativo de que era día de salida del Colegio. Mientras Severus paseaba por el pueblo, los alumnos a su paso le miraban con curiosidad y cuchicheaban, pero él hacía caso omiso a los comentarios. Al mirar hacia un grupo de jóvenes, de séptimo a su parecer, una de las chicas le guiñó un ojo mientras que las demás lo miraban con... ¿Lascivia?. Definitivamente el mundo estaba cada vez más loco.

-Profesor Snape- lo llamó Hagrid, sacándolo de sus pensamientos. -Que alegría verlo por aquí-

-Hagrid, Slughorn- saludó el ex- jefe de la casa de las serpientes a los profesores.

-Es agradable verte nuevamente Severus. ¿Que tal si nos acompañas a tomar algo en las Tres Escobas?-

-Agradezco la invitación, pero Minerva me está esperando.-

-Está bien, otro día será. Nos vemos después- el Slytherin se despidió con una inclinación y se retiró.

Había transcurrido una semana desde el juicio. McGonagall le había enviado una carta el día anterior donde lo citaba en su despacho para hablar de su cargo en el colegio. A su vez también había recibido una carta del ministerio, citándolo en la tarde para otorgarle el permiso oficial que certificaba la devolución de sus bienes.

Llegó a la entrada del despacho, encontrándose con la conocida gárgola.

-No puedo creer que Minerva siga usando las ridículas contraseñas de Albus- Musitó el pelinegro. -Pastel de calabaza-

La gárgola comenzó a ascender, hasta llegar a la puerta y llamó.

-Adelante-

Al entrar, la profesora estaba revisando algunos papeles en su escritorio.

-Buenos Días Minerva-

-Severus que bueno que viniste. Toma asiento por favor-

El mago se quitó su capa y se sentó en uno de los sillones frente al escritorio.

-¿Cómo has estado Severus?-

-Después de unas... merecidas vacaciones en Azkaban, estoy mejor que nunca- respondió con ironía el pocionista. La Directora sólo rodó los ojos.

-Como bien sabes, te cité aquí para conversar sobre tu puesto en el colegio. Tienes a tu disposición el puesto de profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, así como también la dirección del Colegio.-

-No deseo volver a la dirección. Lo fui anteriormente... por circunstancias mayores, pero la realidad es que nadie merece y está más capacitado para ese puesto que tú Minerva.-

-Agradezco tus palabras Severus. Entonces debo suponer que aceptarás el puesto de profesor.-

-Te equivocas. No tengo intención de volver a Hogwarts-

-¿Qué?- exclamó la bruja sorprendida. -Pero Severus, siempre quisiste ese puesto-

-Tu lo has dicho, "quise". Después de todo lo que ha pasado mis prioridades cambiaron. Dedique diecisiete años de mi vida a este lugar, creo que es hora de cambiar.-

-Será una gran pérdida para el Colegio... ¿Estás seguro de lo que vas a hacer?. Si quieres puedes pensarlo con más detenimiento...-

-No Minerva, es una decisión tomada.-

La profesora lo miraba fijamente buscando indecisión en su mirar, pero sólo encontró una determinación que no había visto antes.

-Entiendo.-

-Que alegría volver a verte Severus- saludó Albus Dumbledore desde su cuadro.

-Albus- saludó el ex-mortífago con una breve inclinación.

-Creo que tienen mucho de que hablar. Con permiso- la profesora se retiró, dejando a los magos solos.

-No te imaginas lo dichoso que estoy al verte en libertad nuevamente.-

-Admito que gracias a la obstinación de Potter y Draco estoy libre. Sin contar que tuve la ayuda de la... señorita Rosenbaum.- Por unos segundos el pelinegro quedó pensativo.

Después del juicio, no volvió a ver a aquella joven. Supo que se había ido de viaje, eso fue lo que comentó Draco días atrás. Pero a él no le importaba, le daba igual que aquella muchacha... se fuera.

-La Heredera de Merlín. Por lo que he visto en los periódicos es una joven muy hermosa, gentil e inteligente. ¿No lo crees Severus?-

-Lo que creo es que es una muchacha arrogante, testaruda e insolente.-

-Tan amable como siempre hijo mío- decía el anciano mago mientras sonreía. -Por cierto ¿Regresarás al colegio?-

-No Albus. No pienso entregarle más años de mi vida a este colegio.-

-Una lástima. Este Colegio perderá a un gran profesor. Pero a la vez me alegro por ti. ¿Qué te llevó a tomar esa decisión?.-

-Darme cuenta de que mi vida y mi tiempo al fin me pertenecen.-

-Es cierto. Y no te imaginas la alegría que siento al saber que a pesar de todo, has tomado la decisión de vivir. Eres como un hijo para mi Severus y siempre desearé tu felicidad.-

-Gracias Albus.-

La conversación continuó casi toda la mañana, comentando trivialidades y sobre como fue la reconstrucción del colegio.

Horas después, Severus Snape se alejaba del lugar donde había pasado los últimos diecisiete años de su vida. Y sin embargo sabía que la decisión que había tomado era la correcta. Era momento de seguir su vida. Y con ese pensamiento se desapareció.


-Sólo tenías que decirme que otra persona podía acompañarme hasta aquí Kingsley. Tienes muchos pendientes, no era necesario que me acompañaras-

Jessica había llegado de su viaje el día anterior, y al leer el informe del Departamento de Misterios le llamó mucho la atención. Así que decidió realizar un recorrido por aquellas instalaciones. Lo que no se esperaba era que Kingsley le fuera a dar el recorrido.

-No te preocupes, para mi es un gusto ayudarte. Además, quiero saber cual es el estado actual del departamento, así que técnicamente no estoy perdiendo el tiempo.-

-Esta bien, tu ganas-

Shacklebolt le mostró las diferentes salas que componían el departamento: la sala de las profecías, la sala del Conocimiento, la vieja escalera que conduce al viejo tribunal del Wizengamot y la sala del Tiempo.

-¿Es cierto que el reino de Asarath posee un hechizo para viajar a cualquier parte del tiempo?- Preguntó Kingsley mientras salían de la última sala.

-Es cierto. Pero no es un hechizo sencillo. Se necesita de un gran poder mágico para que funcione, pero a diferencia de los giratiempos es cien por ciento seguro de que viajarás al tiempo que deseas y puedes regresar sin problemas.-

-¿Qué tan lejos se puede viajar?-

-Se puede llegar hasta los comienzos del reino asariano. Pero obviamente la magia requerida es mayor.-

-Impresionante- murmuró el mago sorprendido.

-¿Y esa puerta?- preguntó la joven mientras se acercaba a ella.

-Es... La Cámara de la Muerte.-

-¿Cámara de la Muerte? ¿Y por qué se llama así?-

-En ese lugar se encuentra el... Velo de la Muerte.-

-¿Qué?. No te creo-

-Pasa y compruébalo-

Al abrir se encontró con un lugar oscuro y desierto. Al caminar hacia el centro de la estancia, vió una especie de arco rocoso que se alzaba imponente frente a ella. En su interior pudo visualizar una especie de cortina transparente. El Velo de la Muerte sin duda alguna.

-¿Que hace un objeto tan peligro y tan inestable en el ministerio?-

-Sinceramente no lo sé, ha estado en este lugar por siglos.-

-Pues espero que este lugar sea restringido. Sería lamentable que alguien cayera en este lugar-

-Pues verá... Ya alguien cayó en ese lugar- dijo el ministro pausadamente, la joven lo miró detenidamente.

-Se llamaba Sirius Black, cayó al esquivar un hechizo. Había un enfrentamiento entre la Orden y los mortífagos.-

-¿Hace cuanto de eso?- preguntó la joven fijando su vista nuevamente en el Velo.

-Hace casi tres años. Fue una gran pérdida, sobre todo para Harry-

-¿Eran familia?-

-Era su padrino. El... único pariente que le quedaba. Ni siquiera tuvo una tumba para recordarlo-

-Las tumbas son para los muertos Kingsley.-

-¿Disculpa?-

-Por lo que contaste, ese hombre no está muerto. Está atrapado.-

-Siempre se ha dicho que una vez que algo vivo entra al Velo... muere- explicó el ex-auror desconcertado.

-Se ha considerado así, porque nadie ha podido sacar a alguien de allí. Pero la realidad es que si un ser vivo entra al Velo queda atrapado entre ambos mundos. Ese hombre está en un punto donde no hay vida ni muerte sólo... el existir.-

-Si lo que estás diciendo es cierto, entonces Sirius todavía... existe. Debemos buscar la forma de sacarlo de allí.- Kingsley caminaba alrededor del Velo.

-¿Se puede saber que buscas?-

-Algo que nos dé una pista o algo que nos ayude a sacarlo de allí.-

-Kingsley- la morena lo detuvo. -El Velo pertenece al mundo espiritual. Y como tal, sólo hay una forma de acceder a él y salvar a su amigo.-

El ministro la miraba interrogante.

-¿Qué tan importante es el señor Black para ustedes?- preguntó la joven en tono inquisidor.

-Perdimos a grandes amigos y familiares por defender al bien Jessica. Si existiera la posibilidad de recuperar, aunque sea a uno de ellos, la utilizaríamos sin dudar. Además, le tengo mucha estima a Harry. No sabes lo que significaría para él recuperar a su padrino.-

La morena quedó pensativa un momento.

-Bien. Trataré de sacar al señor Black de allí pero con una condición.-

-¿Cuál condición?-

-Es simple. Tu pemanecerás en la entrada de la Sala y pase lo que pase no intervendrás ¿Está claro?- la joven se mostraba seria.

-¿Qué piensas hacer?- preguntó con preocupación.

-Como te dije, para salvar a ese hombre se necesita acceder al mundo espiritual. Y la única forma de hacerlo es invocando a su guardiana.-

-¿La Cailleach? Pero es imposible. Nadie la ha visto en... milenios.-

-¿Quieres o no quieres que el señor Black salga de allí?- preguntó con firmeza.

-Por supuesto que si quiero. Es solo que la situación es... inesperada-

-Te entiendo Kingsley, pero es momento de actuar. ¿Aceptas mi condición?-

-...Esta bien-

-Ok. Ya lo sabes necesito que te quedes en la entrada de la Sala, no quiero que haya interrupciones. Es imperativo que una vez invocada la guardiana no intervengas. Sólo podrás acercarte cuando ella se haya ido. ¿Entendido?-

-...Entendido-


-Padrino, que sorpresa verlo por aquí.- Saludó Draco Malfoy al verlo en el atrio.

-Me enviaron una citación para la devolución de mis bienes.- respondió el pelinegro estrechando su mano con el rubio.

-Es cierto. Tengo entendido que Shacklebolt tiene tu credencial.-

-En ese caso iré a su oficina, mientras más rápido salga de todo esto mejor- expresó Snape con la intención de irse pero Draco lo detuvo.

-No está en su oficina. Acabo de venir de allá. Me dijeron que está en el Departamento de Misterios. Si quiere me acompaña, yo también lo estoy buscando-

-Vamos-

Al llegar al Departamento comenzaron a buscar al ex auror. Al pasar por la última etapa del departamento, vieron que la puerta de la Sala de la Muerte estaba abierta y que Kingsley estaba en la entrada de la misma.

-Kingsley te estábamos…-

-Shh silencio- interrumpió el ministro al joven slytherin.

-"… Kio estas gvidilo nordo, sudo, oriento kaj okcidento, en la potenco koncedita Regents elementoj, alvokas la gardiston de Vualo kaj vintre por ĉeesti..."- se escuchaba adentro de la sala.

-¿Quién está adentro?- preguntó Severus acercándose a la puerta.

-Jessica se encuentra en el centro de la sala. Quiere invocar a La Cailleach.- susurró el ministro.

-¿Y pará qué...?-

-¡Baja la voz Malfoy!- musitó el ministro interrumpiéndolo.

-¿Y pará qué quiere invocarla?- susurró

-No se ciertamente para qué la invoca. Sólo sé que a través de ella hay posibilidades de recuperar a Sirius- susurró.

-¿Recuperar a Black?. ¿Acaso tanto poder la volvió loca?- Preguntó el pelinegro con su voz sedosa.

-Eso es todo lo que sé Severus.-

-¿Y por qué no estás en el centro de la Sala con ella?- preguntó el rubio.

-Porque ella lo pidió. Según ella, nadie puede estar presente cuando aparezca la hechicera.-

-Tonterías-

-Tonterías o no, de igual forma tengo que estar aquí. Así que por favor retírense.- ordenó el ministro.

-Ni loco me voy de aquí. Yo también quiero ver que va a pasar- dijo el rubio ubicándose a un lado de la entrada.

-Creo que será divertido ver esto.- expresó el pocionista colocándose al otro lado de la entrada. El ministro sólo bufó y dirigió su atención nuevamente al interior de la Sala.

-"... Maljunulino reciti vian peton, ŝajnas aserti... Farunoferon kaj Ofero."- fue lo último que se escuchó para luego aparecer una destellante luz proveniente del Velo.


Al terminar de recitar la invocación, Jessica vio como una luz salía del Velo, para luego darle paso a una espectral anciana de piel azulada, vestida con una capa gris y portando un cetro de acebo con una esfera azulada en la parte superior. La Cailleach se había presentado ante ella.

-¿Ofrenda o sacrificio?- preguntó la anciana sin expresión alguna.

-Responderé después de que hablemos.- la joven se mostraba impasible.

-La sucesora del gran Merlín quiere hablar conmigo. Que curioso- la anciana esbozó una sonrisa maléfica.

-Hace casi tres años, un hombre llamado Sirius Black cayó accidentalmente en el Velo. Te he invocado para que lo liberes.-

-Una vez que algo cae en el Velo, me pertenece. ¿Por qué liberaría algo que es MIO?- preguntó la hechicera con voz divertida.

-Porque tengo algo que te interesa- respondió la joven con voz pausible.

-¿Y que me puede interesar según tú joven heredera?-

-... Mi sangre. Eso es lo que te ofrezco. Una pequeña porción de mi sangre a cambio de la libertad de ese hombre.- respondió tranquilamente.

-Lo que pagaría por ver la cara de Merlín si se enterase que su heredera me ofreció su sangre.- la burla era notable en su comentario.

-¿Aceptas o no Cailleach?- Jessica se mostraba calmada, aunque por dentro sólo deseaba terminar con eso.

-¿Y por qué aceptaría tu sangre?- preguntó la hechicera con aburrimiento. – ¿Cuando puedo pedir una vida a cambio?-

-Sabes muy bien porque te la ofrezco. ¿Aceptas o no Cailleach?- la joven estaba perdiendo la paciencia.

La anciana cambió su expresión a una de total seriedad.

-… Esta bien.-

Dicho esto, la guardiana extrajo de su capa una copa y una daga con un diseño muy peculiar.

-Tu mano- exigió la anciana.

-Sin trucos Cailleach, recuerda que mi sangre puede ser un arma de doble filo para ti- advirtió la joven extendiendo su mano.

La anciana colocó y cerró la mano alrededor de la daga, para luego sacarla produciendo una cortada profunda. La joven no supo cómo pudo contener el grito que luchó por salir de sus labios al sentir la cortada.

-Sangre por vida. Es el trato.- dijo la guardiana mientras colocaba la mano encima del cáliz, permitiendo que las gotas de sangre fueran depositadas en él. Al caer la última gota permitida de sangre, tomó la copa y derramó la sangre en la esfera de su cetro, siendo absorbida por ésta . Al terminar, una nueva luz salió del Velo; dándole paso a un hombre de cabello castaño y ojos azules.

-El trato se ha cumplido y gracias a ti parte de mi equilibrio se ha renovado- dijo la sonriente bruja antes de desaparecerse. Todo volvió a la calma.

-¿Sirius Black?- Preguntó la joven al desconcertado hombre. Éste asintió acercándose a la joven.

-¿Jessica estás bien?- escuchó la joven a lo lejos antes de desmayarse y ser sostenida a tiempo por el animago.


Hola a todos, espero que estén bien y les haya gustado el cap :D

Bien, como ya vieron regresó Sirius Black, y se preguntarán por qué él? Pues... Yo tampoco sé XD. Sólo mi musa sabe, pregúntenle a ella jejeje.

Decidí usar las características del Sirius que sale en la peli, al igual que esta historia esta inspirada en el Severus que personificó el gran actor Alan Rickman. ADORO A ESTE ACTOR, LO CONFIESOOOO *w*

Informo también que voy a publicar cada viernes o sábado. Al menos que haya motivación suficiente para publicar antes, eso depende de ustedes ;)

Ahora sobre los reviews...

Ekaterina: tomaré en cuenta tu sugerencia, espero que mi musa tenga la suficiente inspiración para crear un lemmon con estos dos tercos XD. Saludos.

Danielle Franks: Yo también me alegre muchísimo cuando me vino la inspiración para la oportunidad de Sev :). Y también me alegra que te esté gustando la historia. Sobre Jessica, el personaje se me vino asi sin más. El que sea una chica de armas tomar viene después de su estancia y entrenamiento con los reinos, tanto tiempo con ellos algo se le tenía que pegar o no?. Y a pesar de que ella proviene del mundo muggle, nada es lo que parece ;) espero que más adelante sepas por qué. Saludos.

NOS LEEMOS DESPUÉS. BESOS.