Disclaimer: Ninguno de los personajes de la saga Harry Potter me pertenecen, son propiedad de la ingeniosa J. K. Rowling. Sólo me pertenecen los personajes restantes y el fic XD. Sólo por diversión.
Capítulo anterior:
Todo pasó muy rápido. Sintió como lo empujaban de repente al suelo pero sabía que no había sido el dragón. Al ver, una joven estaba encima de él y no sólo eso, tenía una herida en el brazo izquierdo y espalda. La criatura la había lastimado con un zarpazo. La joven se levantó con dificultad pero con firmeza. Al ver su rostro, se dió cuenta de que era Rosenbaum.
-¿Está bien?- preguntó la morena sin poder evitar mostrar su dolor en el rostro y se sostenía en brazo lastimado.
-Esa pregunta la debería hacer yo- el pelinegro se levantó rápidamente y se acercó a la morena. -¿Cómo llegó tan rápido?-
-No se crea, tuve suerte de transportarme a tiempo-
Un fuerte gruñido se escuchó detrás de ellos. Al voltear, el dragón estaba en tierra y se acercaba a ellos con lentitud pero dispuesto a atacar. Severus colocó a la joven detrás de él para protegerla y sacó su varita.
-Déjeme a mi Snape- la morena trataba de ponerse adelante.
-¿Qué demonios cree que puede hacer con un brazo lastimado?- preguntó molesto impidiéndole el paso.
-Debo cumplir con mi deber-
El dragón ya estaba muy cerca de ellos, y Jessica comenzó a hablar en un lenguaje extraño. El dragón se detuvo frente a ellos. Miró fijamente a la joven, hizo una inesperada reverencia y se acostó tranquilamente.
-¿Cómo hizo eso?- siseó impresionado el pelinegro.
-Habilidades de Dama Dragón- el mago la miró incrédulo. -No me mire así, el don es cortesía de Merlín- Severus sólo enarcó una ceja y volteó nuevamente hacia el dragón que yacía tranquilo en el suelo. -Será... mejor que continúe, falta poco para que termine la búsqueda-
-Si piensa que la voy a dejar en esta situación, está delirando- el pocionista se acercó a ella y comenzó a valorar la herida. Tenía suerte de que el traje fuera resistente e hizo que la herida no fuese profunda, sino estaría en serios problemas.
-No se preocupe por mi, como vió es una herida leve. Pero usted no tiene tiempo que perder, váyase-
El mago la miraba con duda. ¿Y si le pasaba algo si se iba?.
-Si no se va, después no se queje que perdió la primera prueba por mi culpa. Yo voy a estar bien, confie en mí-
Después de pensarlo, recogió su bolso y se dispuso a marcharse.
-Espero no arrepentirme de esto. Y más le vale estar bien al final del día- le espetó el pelinegro retirándose del lugar.
La joven sonrió al ver como el mago se iba molesto. Sacó un silbato y lo sonó. Al poco tiempo estaban los jóvenes ayudándola.
Estaba cerca de la cascada, se podía escuchar el refrescante sonido del agua al caer. Pero su mente seguía pendiente de aquella jovencita. ¿Estaría bien? ¿Habrá recibido ayuda?. "Definitivamente no tenía que haberla dejado, así no estaría martilleándose la cabeza con esos pensamientos" pensó con fastidio.
Al llegar allí se maravilló con el paisaje. La caída de agua era cristalina, tenía a los lados dos figuras altivas de dragones, afirmando que esa era la famosa Cascada Dragón. Al ver al otro lado del lago, se dió cuenta que no había sido el único en llegar al lugar. A lo lejos vió a Parker alejarse con una botellita en la mano.
Al ver su reloj, se dió cuenta que ¡faltaban diez minutos para que se activara el traslador!. Después de todo el desastre anterior, no se percató de la hora. Sacó de su bolso los dos frascos de color violeta y los introdujo en el agua, llenándolos del mágico líquido. Los sacó y los tapó, guardándolos nuevamente en el bolso. Ya tenía todos los ingredientes, la primera fase estaba lista. Ahora venía la preparación, pan comido para él. Se escucharon las campanadas por todo el bosque y los trasladores se activaron, llevando a los pocionistas a su correspondiente lugar: un laboratorio de pociones.
-En consecuencia, la primera prueba la gana el pocionista Severus Snape- anunció Sir Kilian en el Gran salón del castillo. Los presentes aplaudieron el veredicto al igual que la realeza Arthemiana. Severus hizo una reverencia a los soberanos en señal de gratitud.
Severus Snape fue el único que mostró la poción que correspondía, los otros pocionistas tuvieron ciertas dificultades. Por ejemplo, Dupont pensaba que el agua dragón era nada más y nada menos que la saliva de un dragón y al no haber obtenido el ingrediente automáticamente fue descalificado. De la Rivera creyó en algo similar. Pensaba que el agua dragón era aquella que se obtenía al bañarlos, por eso usó aguamenti con un Snowfly Ruso, cosa que enfureció de sobremanera a la criatura. Los jinetes tuvieron que llamar al principe, quien al ser un Señor Dragón podía calmarlo. Otro descalificado. Los únicos que encontraron los ingredientes fueron Snape y Parker. Sin embargo, la poción de parker era azul cristalino y la poción debía tener un rojo rubí como la que había presentado Snape. Esto debido a que utilizó un frasco equivocado para el almacenamiento del agua.
-Muchas felicitaciones Snape, ha demostrado ser hábil en la recolección de ingredientes así como en la preparación de pociones curativas-
-Muchas gracias Majestad-
Ambos magos se dieron la mano.
-Espero que tenga las mismas habilidades para Acquarius-
-Yo también espero lo mismo-
El rey se despidió del mago y se retiró.
-Buen trabajo Snape- felicito el americano dándole unas palmadas en el hombro. -Fuiste muy inteligente con el uso de los frascos-
-Gracias-
-Y que bueno que lograste hacer la poción, le será de mucha ayuda a la señorita Rosenbaum-
El ex mortífago lo miró interrogante.
-¿No lo sabes?. La muchacha fue herida por un dragón. Menos mal que la atendieron a tiempo y su herida fue curada satisfactoriamente. Sin embargo, hace una hora, comenzó a presentar fiebre alta y marcas de quemaduras en el cuerpo, síntomas de la Fiebre de Dragón.
-¿Y cómo sabes todo eso?- preguntó el mago sorprendido.
-Escuché cuando una enfermera se lo decía al joven Dimitri. ¿Porque crees que el rey y él ya no están aquí?-
Severus revisó disimuladamente el salón y tenía razón, ninguno de los dos estaban allí.
-¿Donde tienen a la señorita Rosenbaum?- el mago estaba preocupado.
-En la enfermería del castillo, al cuidado de Madame Badelier y todos saben el carácter de esa mujer, lo que significa que las visitas están restrigidas- expresó el americano riéndose. -Mejor me voy a descansar, hoy ha sido un día muy agotador. Que descanses Severus-
-Igualmente John-
Snape se encontraba muy inquieto. Por más que trataba de conciliar el sueño, no podía dejar de pensar en Rosenbaum. Aquella muchacha había sufrido el ataque y estaba pasando por esa enfermedad por salvarlo. Esa era la realidad, aunque a él le costara todavía creerlo. Era la primera vez que alguien se arriesgaba por él. Algo definitivamente díficil de creer.
Quería saber como seguía, si la poción la había ayudado, si podía hacer algo por ella.
Al carajo con las visitas restrigidas, saldría de dudas ahora mismo. Lo bueno de tener recámaras propias era que nadie notaría su ausencia. Tomó su capa y salió de su habitación rumbo a la enfermería.
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La enfermería del palacio era un lugar de mediana dimensión pero de gran comodidad. A esas horas era común que el castillo estuviera en silencio y con la luz de algunas antorchas, sin embargo esa noche la enfermería se encontraba iluminada. Todavía estaban trabajando.
Al llegar a la entrada, escuchó voces en el interior de la enfermería.
-¿Segura que va a estar bien Madame Badelier? Yo la veo muy mal- el pelinegro reconoció la voz de Dimitri.
-Muy segura alteza. Además que su Excelencia es muy fuerte, asi que no se preocupe y vaya a descansar- pidió la medimaga con ternura.
-Se la encargo mucho, usted mejor que nadie sabe lo importante que es para nosotros. Es parte de nuestra familia, es... la hermanita menor que siempre quise-
"Con que es nada más eso" pensó con alivio el slytherin.
-Lo sé joven, me consta. Y no se preocupe, cualquier cosa que ocurra con ella le avisaré de inmediato-
-Esta bien. Buenas noches- y así el joven sucesor se retiró.
Después de unos minutos de silencio, el mago se acercó sigilosamente a la única camilla protegida por las cortinas. Al abrir se encontró a la joven con los ojos cerrados, pálida, arropada con varias mantas, con algunas gotas de sudor en su frente y temblando. Al acercarse, escuchó que murmuraba algo.
-¿Por qué Edward? ¿Por qué tenías que traicionarme así?- musitaba mientras se movía incómoda.
Al tocarla, se dió cuenta de que estaba fria. Pero todo apuntaba a que la chica estaba delirando. No entendía.
-¿Quién será Edward?- Pensó intrigado.
-¿Se puede saber que hace usted aquí?- preguntó molesta una mujer ya entrada en años, bajita, regordeta y con traje de medimaga. Madame Badelier supuso.
-Vine a saber como seguía la señorita Rosenbaum y si la poción le había funcionado- respondió apasible el pocionista.
-¿Usted es Severus Snape?-
-Asi es-
-Pues lo felicito. Para ser la primera vez que elabora la poción la hizo muy bien- expresó la medimaga acercándose a la morena y colocándole pañuelos. -Las manchas ya pasaron, lo que significa que la poción está haciendo efecto. Ya para mañana la fiebre debe haber desaparecido-
-Pero esta...-
-¿Fría?. No se preocupe, la Fiebre de Dragón es así. Y su delirio es porque está en la fase de liberación de toxinas. Un lamentable efecto si me lo preguntan, pero necesario- explicaba mientras le colocaba otro pañuelo.
La joven comenzó a abrir los ojos lentamente. Miró primero al pelinegro, para después mirar a la medimaga.
-T-te-tengo f-frio- tartamudeó la joven en un hilo de voz, el frío que sentía no le permitía dejar de temblar.
-Tranquila pequeña, todo esto pasará. Ya la fase más díficil terminó, resiste por favor, sólo resiste.- decía la anciana con voz maternal, acariciando el cabello de la joven. -Si eso es todo, ya puede retirarse señor Snape-
-N-no, p-por favor d-déjelo q-quedarse- pidió en un susurro.
-Querida no creo que sea buena idea-
-No se preocupe Madame Badelier, yo... no tengo problemas en quedarme con ella- el mago miraba fijamente a la joven. Se notaba que la estaba pasando muy mal, y todo por su culpa. Quedarse era lo mínimo que podía hacer por ella.
La medimaga suspiró cansina. No le gustaba tener a nadie en la enfermería que no fuera un enfermo. Pero dada la situación, haría una excepción.
-Esta bien, puede quedarse- la bruja se retiró a su oficina, dejando a los magos solos.
El slytherin colocó su capa a un lado y se sentó en la silla que estaba al lado de la camilla.
-L-le puedo pedir un f-favor-
-Digame-
-P-podría... ¿P-podría acostarse a mi lado?-
El mago abrió los ojos por unos segundos, sorprendido por lo que acababa de oír. ¿Había escuchado mal o su mente le había jugado una mala broma?.
-P-por favor, t-tengo mucho f-frio-
Verla y escucharla tan frágil e indefensa era algo que no se esperaba. Siempre se veía tan alegre, fuerte, altiva, con una seguridad avasallante.
El mago no supo como pasó, pero cuando se dió cuenta ya estaba acostado su lado, mientras ella se aferraba a él como si su vida dependiera de ello. Entendía su desesperación, literalmente estaba helada. Lo pensó una y otra vez, lo hago o no lo hago. Pero al final lo hizo, la abrazó. Trataba de darle el calor que ella desesperadamente necesitaba, pero parecía todo lo contrario. Al abrazarla sintió que una agradable calidez inundaba su ser. ¿Hace cuánto no abrazaba a alguien? Desde hace mucho tiempo a su parecer. Un delicioso aroma floral inundó su olfato, embriagando sus sentidos y haciendo que la estrechara más en sus brazos.
Y el abrazo parecía tener efecto, los temblores de la chica estaban disminuyendo. Al cabo de unos minutos estaba respirando pausadamente, se había quedado dormida. Lo que no sabía es que Jessica también se había sentido embriagada por su aroma y por eso había sido más fácil caer en los brazos de morfeo.
El pocionista se sentía tan cómodo que poco a poco también se quedó dormido.
-Señor Snape. Señor Snape despierte-
Severus abrió los ojos. Al principio no reconoció donde estaba, pero al ver a Madame Badelier a los pies de la cama con expresión inquisidora recordó todo. Miró hacia su pecho y vió una imagen especial. Jessica estaba abrazada él, apoyando su cabeza sobre su pecho, durmiendo plácidamente. Volvió su mirada a la medimaga.
-No me mire así, no es lo que piensa-
-Lo sé. Escuché cuando ella le pidió que se acostara a su lado- la medimaga se disponía a retirarse. -Ya está amaneciendo, será mejor que regrese a su habitación antes de que despierten en el castillo-
La bruja tenía razón, tenía que regresar a su habitación. Tenía que prepararse ya que dentro de unas horas tenían una reunión importante sobre la selección.
Miró nuevamente a la morena. A pesar de que había pasado por una tormentosa enfermedad, seguía hermosa. Retiró algunos cabellos que estaban en su cara y los colocó detrás de su oreja, rozando levemente su mejilla hasta llegar inconscientemente a sus carnosos y rosados labios. "¿Sabrán igual de deliciosos a como se ven?" Se preguntó para luego turbarse por semejante pensamiento.
-Será mejor que me levante antes de que siga pensando más tonterías- murmuró, levantándose con cuidado para no despertarla. Tomó su capa y antes de retirarse, miró por última vez a aquella joven. Dio media vuelta y se marchó.
Hola a todos, espero que les haya gustado el cap :D
Gracias a Dios hubo un pequeño cambio de planes en la planificación que tenía de la univ y que me permitió actualizar el dia de hoy.
Admito que a mi me gustó mucho el cap, pero es mi opinión XD.
Ahora con los reviews...
Aquellos Tiempos: Que bueno que te este gustando la historia, gracias y saludos.
Danielle Franks:Ya viste que la familiaridad era justificada jejeje. Cuantos contra Severus? no se nada soy turista en esta historia X_X. Saludos chica.
Por lo que veo son muy pichirres, eso me deprime u_u. Después cuando mi musa se quiera ir de vacaciones después no se quejen.
Dejen sus reviews sip? Me animan a seguir y son alimento para mi musa. ¡No la maten de hambre por favoooor! jejeje
Nos leemos después. Besos.
