Disclaimer: Ninguno de los personajes de la saga Harry Potter me pertenecen, son propiedad de la ingeniosa J. K. Rowling. Sólo me pertenecen los personajes restantes y el fic. Sólo por diversión.


Seis meses después

Diciembre de 1999

Ministerio de Magia

-Adelante-

-Hola Jessica- saludó Sirius al entrar a la oficina.

Jessica había regresado inesperadamente de su viaje el mes anterior. Para ese entonces Sirius ya estaba encargado del Cuartel General de Aurores por petición de Harry. Y desde entonces aprovechaba su puesto y cualquier ocasión para visitarla.

-Hola Sirius ¿Cómo estás?- saludó la morena mientras se levantaba de su asiento.

-Muy bien... ahora que te veo- respondió con una gran sonrisa. -¿Y tú cómo estás?-

-Bien, un poco ocupada. ¿Y esas rosas?-

-Son para ti- el mago se las extendió. -Todavía no sé cuáles son tus favoritas, pero espero que éstas sean de tu agrado-

-Muchas gracias, están hermosas- la morena hizo aparecer un jarrón con agua y las colocó allí.

"Sólo una persona me ha regalado mi flor favorita" pensó y esbozó una triste sonrisa.

Habían transcurrido seis meses desde la culminación de la selección, y desde entonces no sabía nada acerca del pocionista. Lo único que pudo saber de él, era que estaba en Asarath en su preparación. Algo extraño a su parecer ya que esperaba que estuviera en Acquarius. Pero no quiso indagar más. A pesar del tiempo y de que le deseaba toda la felicidad posible, tenía miedo de enterarse de que el pocionista tenía a alguien más en su vida.

-¿Te puedo ayudar en algo?- preguntó el animago señalando el escritorio repleto de papeles, sacando a la castaña de sus pensamientos.

-No te preocupes, estoy... esperando un ayudante especial para eso- su sonrisa se transformó en una malévola. -¿Y a qué se debe tu visita?-

-Ya que lo preguntas- el castaño se acercó más al escritorio mientras sonreía seductoramente. -Y ya que mañana es sábado, me estaba preguntando si estás libre mañana en la noche-

-Mmm... Sí, estoy libre ¿por qué la pregunta?-

-Es que... quería invitarte a cenar- el animago estaba cruzando los dedos, al fin se había animado a invitarla después de tantas visitas.

-Oh pues...-

Unos golpes interrumpieron, para desgracia del mago, la respuesta de la heredera.

-Adelante-

-¿Qué es tan urgente para que...?- Draco no terminó la frase, al ver el escritorio comprendió todo. -No es cierto-

-Sí, sí lo es. Así que ponte cómodo que hay mucho que leer- decía la morena con una sonrisa traviesa y le mostraba el asiento de enfrente.

*Flashback*

-¿Todo esto? Estás de broma ¿Cierto?- exclamó Jessica al mirar su oficina con varias cajas llenas de pergaminos.

-Te dije que eran varios tratados- replicó el rubio encogiéndose de hombros. -Además ese es tu trabajo, así que deja de quejarte tanto-

-Ya quisiera verte revisando todo esto- la morena lo fulminaba con la mirada.

-Lástima por ti, porque no me verás hacerlo- sonrió con burla.

-No estés tan seguro- sonrió la joven con suficiencia.

-¿Me estás retando Rosenbaum?- preguntó con fingida incredulidad.

-Para nada Malfoy- respondió con una sonrisa traviesa.

*Fin Flashback*

-¿Y Black también nos va a ayudar en la revisión?- preguntó el rubio con acidez, mirando al mencionado. Él sabía de las constantes visitas del animago a la oficina de su amiga y con qué intenciones. Y eso era algo que le causaba cierto malestar ya que Snape también estaba interesado en ella y él merecía ser feliz más que nadie; así que tomó una decisión: cuidaría el territorio de su padrino, hasta que él regresara de su preparación.

-No, yo ya me retiro, pero antes...- el animago posó su mirada en la chica. -¿Qué me dices de lo que te propuse?-

El rubio miró interrogante a la castaña.

-Sirius me invitó a cenar mañana en la noche-

-Entonces he de suponer que no te acuerdas de la cena de mañana en la mansión- comentó Draco mientras le dirigía una de esas miradas que dicen "si lo niegas me las vas a pagar".

-Ah... cierto, lo olvidé- dijo sin emoción alguna, y al darse cuenta de ello volvió a la normalidad. -Lo siento, Sirius. Tendrá que ser en otra ocasión-

-No te preocupes, para la próxima será. Con permiso- y así el ojiazul se retiró no sin antes mirar con reproche al ojigris.

-¿Se puede saber que fue eso?- exclamó Jessica después de asegurarse mágicamente que Sirius no estaba cerca. -¿Para qué inventaste lo de la cena?-

-Yo no inventé nada, la cena es totalmente cierta. Justamente también venía a tu oficina por eso- decía mientras se encogía de hombros. -Ten- le entregó un sobre.

-¿Tan formal es la cena?- la joven miraba con curiosidad la invitación.

-Es una cena sencilla para los más allegados a la familia, esa invitación es para cerciorarnos de que así sea- dijo el rubio como si fuera lo más normal del mundo. La joven rodó los ojos.

-Sencillez, elegancia y exclusividad. Una combinación común- expresó la chica con ironía. -Ya veo que cuando tu padre propone algo, se lo toma muy enserio-

*Flashback*

-Te felicito Draco, has logrado mucho en poco tiempo- decía Lucius Malfoy mientras detallaba la oficina del joven rubio.

-Gracias padre, la verdad es que estoy satisfecho con lo que he logrado hasta ahora, sin contar que me siento muy a gusto en este trabajo- expresó Draco mientras le entregaba un vaso de whiskey de fuego.

-Me da mucho gusto saber eso Dragón. Salud- Ambos Malfoy brindaron.

Inesperadamente se escucharon algunos golpes en la puerta.

-Adelante-

-Buenos días- Saludó Jessica asomándose por la puerta.

-¿Jessica?- el rubio estaba sorprendido.

La morena comenzó a reírse y entró a la oficina.

-¿No me digas que cinco meses bastaron para terminar de dañar tu aristocrático cerebro?-

-Claro que no tonta- el rubio se acercó a la joven para saludarla con un abrazo. -Qué bueno que hayas vuelto-

-Draco... déjame respirar- bromeó la chica por el fuerte abrazo. El rubio la soltó y la miró acusatoriamente.

-¿Por qué no me avisaste que vendrías?-

-Quería sorprenderte- respondió alzándose de hombros.

-Y vaya que lograste sorprenderme, estas cambiada- Decía el ojigris mientras la miraba de arriba a abajo.

Jessica había regresado con el cabello un poco más debajo de los hombros, de un color caramelo y con hermosas ondulaciones al final, su tez estaba un poco más clara y su silueta estaba más definida.

-Siempre dicen que un cambio de vez en cuando no cae mal, así que aquí está el resultado- respondió con una sonrisa. Al ver hacia el escritorio se percató de la presencia del otro rubio. -Disculpen ¿Interrumpí algo?-

-En lo absoluto- Draco la acercó hacia donde estaba el otro mago. -Te presento a...-

-Lucius Malfoy a sus servicios- se presentó el rubio mayor con un galante beso en la mano de la chica. -Que honor conocer a la famosa heredera de Merlín y más aún al comprobar que "El Profeta" se quedó a medias al mostrar su belleza-

-Favor que me hace señor Malfoy, el gusto es mío- respondió la joven con una breve inclinación de cabeza.

-Draco me ha hablado mucho de usted, y me alegra mucho que sean buenos amigos-

-Por lo que me acaba de decir, he de suponer entonces que ha dicho cosas buenas- dijo la joven mirando inquisidoramente al joven slytherin.

-Por supuesto, de eso no le que quede la menor duda- respondió con una sonrisa conspiradora.

Hace cinco meses, en una trivial conversación con su padre sobre la buena noticia del éxito que tuvo Snape, a Draco se le salió que al pelinegro, antes de irse de viaje, estaba interesado en la heredera de Merlín. Desde ese momento, el patriarca de los Malfoy estaba muy interesado en conocer a la joven que había podido impactar de tal forma a su hermético amigo. Y ahora que la había conocido en persona, le daba toda la razón.

-Me alegro entonces de que así sea- luego se dirigió al otro rubio. -Por cierto Draco, Kingsley me remitió a este departamento para revisar los tratados del Tridium con el ministerio-

-En ese caso yo me retiro, asuntos como esos deben ser tratados con prontitud. Un placer haberla conocido señorita Rosenbaum y espero volver a verla pronto, en una cena en la mansión tal vez y así podamos conocerla mejor-

-Será un placer asistir a su hogar-

-Fantástico. Con su permiso entonces- tras una inclinación el mago se retiró con su peculiar porte aristocrático.

-Veo que tu carácter lo heredaste de tu padre- dijo la morena con sorna.

-Veo que viniste más odiosa que de costumbre- replicó el ojigris.

-Si como digas. Volviendo al tema...-

-Para darte los tratados necesito el permiso del Tridium-

-Ten- Jessica le entregó un pergamino.

-Muy bien, será mejor que me esperes en tu oficina. Tengo que hacer algunos trámites para que comiencen con la recopilación-

-Está bien, nos vemos allá-

Y así ambos magos salieron de la oficina.

*Fin Flashback*

-¿Y en serio es mañana en la noche?- volvió a asentir. -¿Y por qué estabas tan seguro de que iba a aceptar?-

-Simple, un Malfoy no acepta un no por respuesta-

La joven suspiró.

-¿Y tan mal te cae Sirius para decirle que ya me habían invitado antes?- preguntó inquisidoramente.

-Como si viera moco de troll en mis zapatos nuevos- espetó con sorna.

La morena bufó de cansancio. Mejor dejaba las cosas de ese tamaño.

-Bien, ya Sirius se fue, ahora siéntate que hay mucho que hacer-


Consejo de los Reinos Guardianes

-Majestades- saludó Severus a los monarcas con una inclinación de cabeza.

-¿Ya tiene todas sus pertenencias?- preguntó el soberano de Arthemius. El mago asintió.

-Bien. Como ya se le informó con anterioridad, su período de preparación ha culminado. En consecuencia puede volver al mundo mágico con asignación a una casa de resguardo del Consejo- explicó Marian.

-Agradezco la hospitalidad, sin embargo puedo volver a mi casa sin necesidad de incomodarles-

-Se equivoca, Snape- intervino Raynor. -Ahora usted forma parte del Consejo, y como tal debe estar bajo nuestra protección-

-Es una decisión tomada, partirá hoy a la casa de resguardo. Allí tendrá todas las comodidades posibles y tendrá la facilidad de acceder a nuestras instalaciones para su trabajo sin problemas- informó Emerick.

-Si ya es una decisión tomada, partiré de inmediato- dijo el pelinegro con voz sedosa, no le agradaba la idea de estar en otra casa que no fuera la suya.

-Antes de que se vaya tenga esto- la soberana asariana levitó hacia él un sobre. -Allí está la explicación de la asignación-

-¿Explicación?- preguntó el pelinegro con desconcierto, y más aún al ver que el sobre estaba completamente sellado.

-No se preocupe, es sólo una formalidad. Ahora prepárese- la reina hizo un movimiento con su cristalina varita y el slytherin desapareció del Gran Salón para aparecer en un gran despacho.

Se podía apreciar un agradable ambiente en el lugar. Lo primero que visualizó fue un refinado escritorio, atrás de este estaba un gran ventanal que ocupaba una gran parte de la pared y que daba hacia un invernal paisaje. A los lados de este estaban unos muebles de color negro con doble puerta, mientras que en la pared del lado derecho se encontraba un enorme mueble empotrado, colmado de libros de portada negra.

Al acercarse al escritorio, le llamó la atención una caja de cristal. Al verla con más detenimiento se dio cuenta que dentro de ella había una flor que, a pesar de su aspecto añejo, él reconocía muy bien.

-Parece la asaria que...-

-¿Se puede saber quién es usted?-

Al voltear, se dio cuenta de que la pregunta provino del cuadro que estaba en la parte superior de la chimenea.

-¿Quién es usted?- preguntó nuevamente el anciano en tono amenazante.

-Mi nombre es Severus Snape, Pocionista del Tridium. ¿Y usted quién es?-

-Mi nombre es Phillipe Budiet y soy el guardián de esta mansión- respondió el cuadro con autoridad. -El Tridium no ha avisado sobre su visita a este lugar-

-No vengo de visita, vengo a vivir aquí- siseó el pelinegro.

-¿QUÉ?-


-Con diez tratados creo que es suficiente por hoy- comentó Draco estirándose en su asiento.

-Creo que tienes razón tenemos tiempo suficiente para revisar los treinta tratados que faltan- dijo la morena mientras se masajeaba las sienes.

-No me gustó ese "tenemos"- la morena enarcó una ceja. -Está bien- el rubio se levantó y comenzó a servir dos copas de vino de elfo. -Pero lo que no puede esperar es el relato sobre la noticia que te dieron ayer y por la cual te fuiste tan temprano- decía mientras le entregaba una copa a Jessica.

-Bueno, te cuento que al fin tengo una bella, hermosa y sana sobrina- respondió animada.

-¿Una sobrina?- el joven mago estaba asombrado. -¿Tienes hermanos?-

-Sólo uno y es el mayor, se llama Alarick y vive en Alemania. No te imaginas la dicha que sentí cuando cargue a Katherine, se veía tan tierna- la morena se encontraba feliz.

-Debe ser fantástico, lástima que es una dicha que nunca podré disfrutar- dijo con tristeza en su voz. Esa era una de las desventajas de ser hijo único.

-¡Por supuesto que sí! Eres como mi hermano menor Draco, así que mis hijos serán tus sobrinos-

El slytherin esbozó una gran sonrisa.

-En ese caso, te advierto que seré el tío que los consienta todo el tiempo-

-¡Hey!- se quejó la morena sin poder contener la risa. -Después no te quejes si consiento demasiado a los tuyos-

-No tengo problemas con eso- dijo alzándose de hombros.

-Por cierto ¿No hay alguna candidata a la vista?- preguntó con picardía

-Pues... Estoy saliendo con Astoria Greengrass- respondió dándole un sorbo a su bebida.

-¿Greengrass? ¿Acaso no son los señores engreídos que te vinieron a visitar la semana pasada?-

-Eran los padres de Astoria, y si son... engreídos- respondió el rubio con una tímida sonrisa.

-¿Y la hija también?- preguntó Jessica con temor.

-Sólo su hija mayor, Daphne. Pero Astoria es distinta, no es superficial como su hermana ni engreída, todo lo contrario es una chica muy tierna-

-Bueno, siendo así, espero que te vaya bien en esa oportunidad. Sabes que deseo que seas feliz y que...-

PLOF

-Joven ama qué bueno que estaba en su oficina- exclamó una elfina doméstica.

-¿Qué haces aquí Abie? ¿Pasó algo?- preguntó la morena con preocupación.

-Un hombre apareció en la mansión joven ama, y Abie pensó que mi ama debía saberlo-

-¿Un hombre? ¿Quién?-

-No se joven ama-

-Está bien. En un momento voy para allá-

-Con su permiso- y la elfina desapareció con un plof.

-Hablaremos en otra ocasión Draco, como acabas de ver, debo irme- decía mientras recogía sus cosas.

-¿Te ayudo en algo?-

-No te preocupes, sea quien sea la persona que está en la mansión debe ser alguien del Tridium así que no hay de qué preocuparse- la morena se colocó su capa de viaje. -Nos vemos después-


-¿Dónde está?-

-Todavía está en el despacho joven ama, parece que el señor Phillipe está discutiendo con él- respondió la elfina temerosa mientras la morena se dirigía hacia allá.

-¡Ya le dije que no puede quedarse aquí!- escuchó que exclamaba Phillipe.

Al abrir la puerta lo primero que visualizó fue a un hombre de cabello negro azabache que le llegaba a los hombros, de piel cetrina y ojos oscuros como la noche. Su corazón comenzó a latir con fuerza.

-Severus... –