Disclaimer: Ninguno de los personajes de la saga Harry Potter me pertenecen, son propiedad de la ingeniosa J. K. Rowling. Sólo me pertenecen los personajes restantes y el fic. Sólo por diversión.
- ¿Estás seguro de que tu ama todavía está en la mansión? - preguntó Severus a uno de los elfos.
-Si amo Snape, Doxy vio como la joven ama entró a su habitación para cambiarse para la cena con los señores Malfoy y de allí no ha salido- respondió la elfina con timidez.
Severus estaba impaciente. Había transcurrido dos horas desde que la elfina le informó de la llegada de la castaña y al parecer todavía no había salido de su habitación.
-Mujeres, ¿por qué se tardarán tanto para arreglarse? - se preguntó mientras veía que el reloj marcaba las ocho menos veinte. Comenzaba a preocuparse, ¿Y si ya se había ido? Ella no sabía que él también asistiría a la cena, y él tampoco había tenido tiempo de decirle que los Malfoy le habían pedido que fuera su acompañante; aunque eso no tenían que pedírselo, con gusto la acompañaba. Estaba por subir las escaleras cuando la visualizó.
La joven heredera lucía un hermoso vestido rojo rubí sin mangas y espalda descubierta, de escote tipo V, con aplicaciones plateadas y silueta línea A que llegaba hasta el piso; y para culminar, llevaba unas zapatillas plateadas y joyas a juego con la vestimenta. Su cabello estaba recogido en un elegante moño con algunos mechones sueltos. Se veía muy sensual y radiante. El pelinegro no podía dejar de mirarla; sin embargo, él no fue el único impactado.
Jessica, al verlo, también se llevó su sorpresa. No esperaba que él estuviera todavía en la mansión, sin contar que el pocionista lucía un peacoat azul marino de botones plateados y pantalones del mismo color, el cual lo hacía lucir más joven y atractivo.
-Pensaba que ya te habías ido- comentó la castaña mientras se colocaba su capa y descendía por las escaleras.
-Supe que también habías sido invitada a la cena y... decidí esperarte- respondió el pelinegro mientras le extendía su mano para recibirla al final de la escalera.
-Y te lo agradezco, admito que no me hubiese gustado llegar sola. Por cierto... ¿Me veo bien? - preguntó "inocentemente" mientras se señalaba a sí misma.
-Estás hermosa- le respondió mientras le daba un beso en la mano.
Jessica se ruborizó ante el halago y el gesto, situación que no pasó desapercibida por el hombre y que encontró adorable.
- ¿Nos vamos? Creo que ya es un poco tarde- dijo la heredera tratando de recuperar la calma.
El mago asintió y le extendió su brazo. La morena aceptó y así ambos se dirigieron al punto de aparición.
-Buenas noches señores, su invitación por favor- dijo uno de los elfos que custodiaban la entrada a la mansión. Jessica y Severus le entregaron sus invitaciones.
-La cena se realizará en el Gran Salón de la mansión, pueden pasar-
Jessica había escuchado que Malfoy Manor era una de las mansiones que secundaba a Crystal Manor en elegancia y amplitud. Y ahora que la veía tenía que admitir que tenían toda la razón. Era un lugar que denotaba siglos de tradición, con la elegancia y distinción que sólo la aristocracia puede mostrar.
Al llegar al Gran Salón, la emoción no disminuyó. Era sin duda el lugar más espacioso de aquella mansión. Constaba de lámparas muy antiguas que le brindaba a la estancia una agradable iluminación y resaltaba la antigüedad de su linaje, de paredes de un blanco pulcro y adornos que le daban un toque sobrio y elegante. Para la ocasión, se dispusieron de varios adornos florales, varias mesas para las familias invitadas y una mesa principal para la familia anfitriona. Mientras esperaban el comienzo de la cena, los invitados conversaban entretenidamente.
-Sí, definitivamente una cena sencilla- expresó la morena con sarcasmo al detallar el lugar y la cantidad de invitados que estaban presentes.
-Narcissa está acostumbrada a organizar grandes veladas y festejos. Esto para ella es algo sencillo- explicó el pelinegro.
Dos elfos se aparecieron frente a ellos dándoles la bienvenida. Uno de ellos era el encargado de recibir las túnicas mientras que el otro entregaba una copa de vino a cada uno.
-Vaya, al fin llegaron- comentó Draco al llegar a la pareja acompañado de una joven. -Pero he de suponer que no es por mi padrino la tardanza- el rubio miraba con reproche a la castaña.
-Lo bueno siempre se hace espera Draco, deberías de saberlo mejor que yo- replicó la morena con una sonrisa burlona.
-Cierto, lo sé mejor que nadie- dijo con su acostumbrada arrogancia. -Por cierto, te presento a mi novia, Astoria Greengrass-
-Es un placer conocerla Excelencia- saludó la joven extendiéndole la mano.
-El gusto es mío, Astoria- ambas se dieron la mano. -Y por favor llámame Jessica- la chica asintió con una gran sonrisa.
Astoria Greengrass era una joven de estatura media baja, delgada, pero con curvas bien pronunciadas, cabello oscuro levemente ondeado, nariz recta y labios muy rosados.
-Profesor Snape, que bueno verlo después de tanto tiempo-
-Igualmente señorita Greengrass- saludó el pelinegro con una inclinación.
- ¡Severus hasta que al fin llegas! - expresó Lucius Malfoy con una gran sonrisa y saludándolo con un apretón de manos. -Y miren a quien tenemos aquí... A la hermosa señorita Rosenbaum. Es un placer verla nuevamente- el rubio mayor la saludó con un beso en la mano. El pelinegro alzó una ceja.
-Igualmente señor Malfoy...-
-Por favor, llámame Lucius. Prácticamente eres parte de la familia-
-Está bien... Lucius. El lugar está fantástico, los felicito-
-No nos felicites a nosotros, todo es obra de mi esposa. Por cierto, allí viene- anunció Malfoy padre mientras extendía su brazo a su esposa. -Te presento a la organizadora de esta cena, mi esposa Narcissa Malfoy-
-Bienvenida a nuestra casa querida- le saludó la rubia con un beso en la mejilla. -Ya nos habíamos visto pero no tuvimos la oportunidad de presentarnos-
-Es cierto, nos vimos en el juicio de Severus-
-Así es... en el juicio de SEVERUS- enfatizó la rubia, mirando al pelinegro con una sonrisa cómplice al ver con que familiaridad hablaba la heredera de su amigo. El pocionista sólo dirigió su miraba al otro lado del salón.
-Le decía al se... a Lucius que se ve muy bien el lugar, la decoración es fantástica. La felicito, tiene un excelente gusto-
-Muchas gracias, querida. Si algún día necesitas a alguien que te ayuden en la organización de alguna fiesta, una BODA quizás... No dudes en decirme-
Severus casi se atraganta con la bebida, por lo que sólo tosió discretamente tratando de aclarar su garganta, pero el rubio mayor se percató del incidente y sonrió burlonamente. Snape pensó que había sido una mala broma de su imaginación, pero al ver la radiante sonrisa de Narcissa y la sonrisa socarrona de Lucius confirmó que había escuchado bien.
-No lo dude. Si organizó de maravilla este lugar para la cena, ya me puedo imaginar una boda- dijo la joven riéndose.
Ahora el pelinegro dirigió su mirada a la chica. Si tan sólo supiera el doble sentido de la propuesta, no hubiese respondido con esa tranquilidad.
-Aunque creo- la morena prosiguió. -Que no falta mucho para ver como organizarías una boda- comentó mirando a Draco y Astoria.
Ahora Draco fue el que casi se ahoga con su bebida, mientras que Astoria se sonrojaba.
-Por cierto, Astoria, ¿Y tu familia? - preguntó Jessica al ver que aquellos señores engreídos no estaban en el salón.
-Están de viaje visitando a mi hermana. Querían venir, pero...-
-Disculpen- interrumpió un hombre de estatura baja. -Una foto para el diario El Profeta- decía mientras preparaba su cámara.
- ¿El Profeta? ¿No que era solamente una cena? - preguntó Snape en tono burlón.
-Llevas años conociéndonos Severus, deberías estar acostumbrado- respondió Lucius dándole unas palmadas en el hombro.
Narcissa se colocó en el lado derecho de su esposo, Severus se colocó al otro lado de éste y acomodó a la castaña a su lado, Draco quedó al lado de su progenitora y Astoria al lado de Draco; ya todos en posición, el fotógrafo tomó la foto.
-Y ahora una foto de los colaboradores del Tridium- expresó el fotógrafo preparando su cámara.
Los demás se colocaron al lado del fotógrafo. Severus inesperadamente tomó de la cintura a la joven y la acercó más a él, produciendo un leve sonrojo en ella. Después de dedicarse una mirada significativa, ambos miraron a la cámara y el fotógrafo cumplió con su labor.
Narcissa, Astoria y Draco regresaron al lado de sus amigos. Después de que el rubio mayor le dijera algo al fotógrafo, también regresó a ellos.
Después de unos minutos de amena conversación y de presentaciones con algunos invitados, hizo acto de presencia en el salón una mujer guapa de unos 36 años, cabello rubio dorado, ojos grisáceos, con curvas bien pronunciadas y que derrochaba sensualidad al caminar, llamando la atención de la mayoría de los presentes. Lucía un ceñido vestido negro brillante que se amoldaba muy bien a su cuerpo.
-Buenas noches- saludó la mujer al pequeño grupo.
