Sus miradas se encontraron como si ambos se estuvieran buscando, cosa que al menos por parte de Harry así era.
Durante un año había sabido de él más por el Diario del Profeta que por nadie cercano, sin querer darse cuenta siempre chequeaba cualquier noticia que tuviera que tener relación con los Malfoy.
La prensa mágica se había cebado con aquella familia, Lucius y Narcisa habían sido juzgado y encarcelados en Azkaban de los primeros, Harry había presenciado de muy primera mano la vinculación de esos dos con Voldemort, pero también fue testigo de cómo huyeron en el momento clave para poder salvar a su hijo, retirándolo del campo de batalla. Ellos estaban perdidos, pero no su hijo.
Narcisa había mirado desde la distancia a Harry, al menos eso es lo que él había sentido, "Protégelo, Harry, él no es culpable" era una súplica en sus ojos, un pensamiento desesperado de parte de un enemigo, el ruego de una madre por proteger a su único hijo.
Desde entonces, no había vuelto a ver a Draco Malfoy en persona, y allí en ese andén, un año después sus miradas se encontraban de nuevo, pero más viejas, más vacías, más solas.
Vio en sus ojos reconocimiento, nada más que aquello, le miraba como quien contempla una calle conocida por la que hace mucho que no pasa, nada de aquel rencor plateado que durante años le había estado dirigiendo. En realidad Harry, esperaba aquello, su rencor, si no hubiera sido por Harry, tendría a sus padres con él, no sería un paria.
Pero no, plata tranquila, con un pequeño gesto, una leve inclinación de cabeza le saludo, la plata se removió lentamente, pero no hubo más que otro gesto de saludo con la cabeza antes de girar y perderse entre el resto de alumnos que estaban subiendo al tren.
Vamos, Harry.- dijo la señora Weasley.- Vais a perder los mejores sitios si no subís ya.
Los padres de Ron, los acompañaron como cada año, aquellos dos, que tanto habían perdido, miraban a los que consideraban como sus cuatro hijos con cariño y esperanza. Harry sintió un nudo en la garganta, siempre le pasaba cuando ellos le miraban así. Aún, a día de hoy, no tenía palabras para agradecerles tanto cariño hacia él.
No dejó de percibir cómo Arthur Weasley apretaba el hombro de su mujer y se hacían a un lado juntos.
Harry, Hermione, Ron, Ginny y Neville ocuparon uno de los compartimentos del tren, Ginny y Neville, siempre estaban juntos, cosa que Harry aprobaba con creces, su amigo Neville siempre había adorado a Ginny, esta necesitaba alguien que la sostuviera a ella en esos momentos.
Sonrió para sí mirando a los pequeños alumnos de subían al tren, asustados y a la vez contentos, aquel año Hogwarts volvía a abrir sus puertas para viejos y nuevos alumnos.
"Vamos allá, a por nuestro último año, sólo espero que nadie intente matarme esta vez".- pensó Harry .
